Ai Maid Café: Capitulo 1

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Ai Maid Café

 

 

CAPITULO 1: El hada malvada, que un día ignoró el final feliz del apuesto príncipe.

 

 

 

 

—Estoy nervioso.

—Te ves nervioso.

 

 

YunHo soltó una pequeñísima risa y dejó que YooChun le siguiera arreglando el cuello de la camisa, el pañuelo en su lugar, la rosa. Jung YunHo esa mañana de noviembre era el novio ideal para cualquier muchacha que lo viera en ese instante.

 

 

—Deja de respirar así, Hyung. Parece que fueras embarazado.

 

 

La voz irrespetuosa de aquel muchacho fue rápidamente reconocida por YunHo. Quien de inmediato se soltó de YooChun y corrió hacía la puerta donde un sonriente Shim ChangMin se encontraba.

 

 

—Mocoso del demonio, pensé que no vendrías.

—Eres como mi hermano mayor mal direccionado, por supuesto que vendría. Tomé el primer vuelo para Corea apenas tuve la oportunidad.

 

 

YunHo abrazó con fuerza al menor y sonrió cuando este le devolvió el gesto a razón por supuesto de que ChangMin rara vez daba muestras de cariño. —¿Cómo así dejaron venir al bebé desde tan lejos hasta Corea?

 

 

La voz burlona de YooChun arrancó una sonrisa en los labios a Jung. ChangMin sin embargo arrugó el entrecejo. –YooChun idiota, no es tan lejos. Vivo en Japón no en Brasil para tu información. ¡Y no soy un bebé! Inmaduro, inconsciente.

 

 

—…¿Y yo soy el inmaduro?

 

 

YunHo rió y ChangMin solo elevó una ceja, esta vez ignorando a Park y cruzándose de brazos. Dentro del pequeño cuarto de la parroquia los tres muchachos solo sonrieron levemente. Por que claro, el despacho del sacerdote era ocupado por la novia y sus damas.

 

 

—¿Hyung?

 

 

Dos leves golpes en la puerta y casi de inmediato el sonriente rostro de JunSu hizo su acto de aparición. —¡Su! Pasa…

—¿Nervioso Hyung?

 

 

YunHo asintió, irremediablemente infantil y con una sonrisa que no podía ser borrada de sus labios por nada del mundo. –Oye… Hyung no es por nada, pero ¿No está esto muy demorado? Es decir tú estas aquí, Seulgi también, ¿Por que no dan comienzo a todo?

 

 

La expresión de YunHo en ese momento fue graciosa, sus ojos se abrieron y su rostro se amplió, su boca se abrió un par de veces pero no emitió sonido alguno. –Todavía no, deja que se me pasen los nervios.

 

 

—Hyung… Pareces la novia.

—¿Es que no lo sabes ChangMin?

—En esta relación, Seulgi es el chico y YunHo la chica.

 

 

JunSu rió ante el comentario de YooChun y ChangMin todavía un poco molesto con Park solo rodó los ojos. Un leve golpe en la espalda fue lo único que recibió YooChun por parte de YunHo, unos minutos después, la puerta volvía a abrirse.

 

 

En esta ocasión, HeeChul un poco agitado buscaba con la mirada a YunHo.

 

 

—¡YunHo! Seulgi… Ella…

Jung se levantó de inmediato de su asiento. —¿Gi? ¿Qué pasa con ella? ¿Está bien?

 

 

HeeChul mordió su labio inferior, los otros tres muchachos detrás de YunHo de inmediato se pusieron en alerta, HeeChul parecía devastado y YunHo ya estaba lo suficientemente preocupado como para poder reaccionar adecuadamente.

 

 

—Ella… Acaba de irse, Yunnie. Se acaba de fugar por la puerta trasera de la iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

—¿Entonces te irás a estudiar a Japón?

—Es mi plan. De verdad quiero hacerlo, y tengo la confianza de que todo me irá bien.

—Que bueno que aún falta un año para que nos graduemos. Así te podré aprovechar un poco más Jae, Jae.

 

 

SungMin abrazó con fuerza a JaeJoong y el muchacho de inmediato se removió incómodo. –Sung no me abraces tanto, sabes que no me gusta.

—¿Qué tiene de malo que abrace a mi mejor amigo?

—Que eres un chico y se ve raro.

 

 

JaeJoong seguía intentado soltarse hasta que finalmente optó por colocar la mano sobre el rostro de su amigo y alejarlo con fuerza. –Odio que seas tan meloso Sung.

—Y yo odio tu maldita actitud de soy todo un macho y odio cualquier muestra de cariño.

—Tú eres muy gay que es distinto.

 

 

SungMin rió a carcajada limpia ante las palabras de su amigo y notó curioso como JaeJoong parecía haberse detenido al ver la gran catedral repleta por varias figuras importantes de la ciudad.

 

 

—SungMin… ¿Quién se casa, algún famoso?

—Casi… Jung YunHo, heredero y primogénito del hombre casi dueño de todo Corea. Se casa con Bae Seulgi, tercera hija  heredera de las joyerías más importantes del mundo.

 

 

JaeJoong arrugó el entrecejo. —¿Cómo diablos sabes todo eso?

—Culpa de las niñas de la escuela, no dejaban de llorar por todos los rincones por que su amor platónico se casaba.

 

 

—¿Y esa tal Seulgi es bonita?

—Muy bonita. Envidio al tal YunHo.

 

 

JaeJoong movió un poco su boca y decidió que era hora de continuar caminando, pero en cuanto observó el interior de la iglesia se sorprendió al ver a un hombre elegantemente vestido correr hacía donde él se encontraba, pero el hombre aquel pareció ignorar su presencia. Por que de inmediato se chocaron, botando a JaeJoong al piso en el proceso.

 

 

El muchacho de la ridícula flor en el bolsillo no cayó, pero tampoco pidió disculpas, JaeJoong cerró sus puños molesto. —¡Oye, imbécil! Por lo menos pide disculpas… ¡¿Me estás escuchando?!

 

 

El clímax de la situación llegó cuando el tipo comenzó a mirar de un lugar a otro en busca de un taxi, ignorando por completo al molesto JaeJoong que empezaba a plantearse el hecho de golpearlo en la cara. Un taxi llegó antes de JaeJoong terminara de levantarse y sin siquiera hablar con el conductor, el muchacho de la flor ridícula subió y le indicó al taxista que arrancara.

 

 

—¡Idiota!

 

 

JaeJoong solo alcanzó a patear una llanta del auto antes de que arrancara y un enojo creció al sentir que hubiera podido reaccionar más velozmente y no lo hizo. —¿Estas bien?— Asintió ante el rostro preocupado de SungMin y decidió que lo mejor era no almacenar coraje.

 

 

—¡YunHo!

 

 

Cuatro muchachos salieron, vestidos elegantemente también y aparentemente con la respiración agitada también por la corrida. Miraban de un lado a otro en busca del llamado ‘YunHo’ el cual JaeJoong creía era el imbécil de la ridícula flor.

 

 

Exhaló profundamente y decidió olvidar la situación. Tenía mejores cosas en las que pensar, como en estudiar duro para pasar a su último año en la preparatoria. Y luego poder ir a la Universidad que en preocuparse por lo que les pasaba a esos niños ricos. Continuó caminando y dos segundos después giró sorprendido al notar que SungMin había decidido no seguirlo.

 

 

—¿Piensas venir o no Sung?

—Espera Jae, creo que el muchacho que te empujo es el novio.

—¿Y? Vámonos.

—Pero…

 

 

JaeJoong rodó lo ojos y decidió solamente continuar jalando a su amigo por el cuello de la camisa para que avanzara. Ignorando por completo sus palabras de que ‘Ese sería el chisme del año y ellos tenían la primicia de estar en primera fila’

 

 

A JaeJoong no podía importarle menos si se casaban o no.

 

 

Después de todo, a un hombre esas cosas le son irrelevantes.

 

 

 

 

 

 

 

—Quédese con el vuelto.

 

 

YunHo soltó el billete y se bajó velozmente del auto, justo frente a la casa de Seulgi que en estos momentos era arreglada por un montón de personas que en su vida había visto. Se abrió paso entre todos y finalmente la vio.

 

 

Seulgi bajaba las escaleras con una maleta roja en la mano y a su lado, KimTae el supuesto primo de la mejor amiga de Seulgi cargaba dos maletas más. YunHo cerró sus puños con fuerza. Los decoradores, meseros y demás se detuvieron, observando la imagen que en este momento se recreaba.

 

 

—Te espero en el auto, Gi.

 

 

El muchacho le habló a la rubia al oído y ella solamente asintió. YunHo comenzó a sentir que le faltaba el aire y que las palabras, las muchas palabras o insultos que pudieron haber pasado por su cabeza, decidieron simplemente no acudir.

 

 

YunHo no pudo siquiera mirarla a la cara.

 

 

Su imagen de chica perfecta se le empezaba a derrumbar, su perfecta historia de amor se caía a pedazos. Y YunHo estaba descubriendo que no era tan valiente como esperaba. El ruido seco de los zapatos de taco de Seulgi al bajar las escaleras fue lo único que se dejó escuchar por un breve momento.

 

 

Seulgi tomó la barbilla de YunHo e hizo que la mirara.

 

 

—Yunnie… Lo siento mucho, pero he descubierto que ya no te amo. No eres el chico con el que quisiera pasar el resto de mi vida. No se… Siento que te falta algo más de diversión, de impulsividad… No sé… He descubierto que una vida junto a ti sería muy aburrida.

 

 

Eso… Ahí, dentro de su pecho, en lo más profundo, atravesando su piel, músculos y arterias… Ese pequeño Crack que se había escuchado. ¿Podía haber sido su corazón? ¿O simplemente había sido ese vidrio transparente ahora roto que antes lo separaba de la realidad?

 

 

—Pero… Hasta ayer dijiste me amabas. ¡Hasta ayer todo estaba bien!— YunHo alejó la mano de Seulgi que todavía sostenía su barbilla y endureció la mirada —¡¡Ayer cenaste en mi casa, con MI familia, reíste y me tomaste de la mano!! ¡¡Dijiste que hoy sería el día más feliz de tu vida!!

 

 

Seulgi elevó el rostro e inhalo suficiente aire como parecer inmune ante la poca calma que su antes prometido estaba demostrando. –Todo tiene un tiempo YunHo. Y nuestro tiempo se ha acabado. Mi amor por ti se acabo y entre más rápido lo asimiles, menos te va a doler.

 

 

YunHo se vio asombrado, esas palabras frías y crueles dichas por aquella boca de labios adorablemente rosa que le estaban atravesando el alma, casi rasgando su ya de por si deteriorada cordura.

 

 

—¿Mentiste entonces? Todo este tiempo… ¿Estuviste fingiendo?

—Yo te amé, YunHo. Mucho, fueron tres años de noviazgo después de todo. Pero descubrí que merezco algo mejor, alguien más divertido, más audaz, con más ganas de vivir la vida que tu.

 

 

YunHo sonrió ligeramente. –Tú mereces, tú crees, tú me has dejado de amar. ¡¿Acaso toda esta maldita situación se encierra solo en ti?!— Seulgi retrocedió asustada. YunHo se veía enojadamente peligroso.

 

 

—YunHo cálmate.

 

 

—¿Y que pasa con mis sentimientos?— YunHo agarró el brazo de la muchacha y ella solamente se mostró nerviosa. —¿Qué pasa conmigo? ¿Con mi amor, con mis planes? ¡¿Cómo pinto yo en tu vida Seulgi?! ¡¿Soy tan poca cosa en tu vida que ni siquiera merezco un adiós?!

 

 

Seulgi mostró unas pocas lágrimas. Bajó el rostro y mordió su labio inferior. YunHo la soltó de inmediato, asustado ante sus propias acciones. Vio sus manos ahora temblorosas y retrocedió.

 

 

—Seulgi… Lo siento yo…

—¿Ves a lo que me refiero?— Seulgi de pronto se mostró sonriente. –Te dejas manipular con tanta facilidad, que todo esto se vuelve al final aburrido.

 

 

La sangre hirvió dentro de YunHo. ¿Estaba fingiendo?

 

 

—No quiero una vida en la que mi único objetivo de vida sea tener que esperarte a que llegues del trabajo. No sirvo para eso, no soy mujer para el matrimonio. NO QUIERO ESO PARA MI. ¡NO TE QUIERO EN MI VIDA MÁS JUNG YUNHO!

 

 

Impávido como se encontraba, YunHo solo la vio empezar a tomar su maleta y comenzar a caminar una vez más. Esa no podía ser la Seulgi que hasta hace unos días le susurraba al oído cuanto lo amaba, esa voz hace unos días le decía que solo lo quería a él.

 

 

Esa no podía ser su Seulgi.

 

 

¡¿Y que piensas hacer entonces?!— La rubia giró sorprendida al escuchar un jarrón quebrarse, YunHo lo había lanzado al suelo en un terrible impulso que hizo temblar a la mujer. —¡¿Vivir la vida loca con el imbécil ese?!

 

 

—El imbécil ese me demostró otra forma de amar, me enseñó a ver la vida de otra forma. Y yo estoy enamorad de él.

YunHo rió abiertamente en esta ocasión. —¿Y en cuanto tiempo te enseño todo eso? ¿En cuanto tiempo te enamoraste? ¿Dos días?

 

 

—KimTae y yo nos estamos viendo desde hace dos meses, YunHo.

 

 

Esta vez no soportó más. Las lágrimas acudieron a sus ojos, nublándola casi por completo, por suerte Seulgi había vuelto a darle la espalda y se alejaba con maleta en mano hacía donde seguramente el castaño ese la esperaba.

 

 

—¿Qué se supones que haré yo… Con todo este amor?— Se dejó caer de rodillas, viendo las lágrimas caer en la fría baldosa, sus puños cerrados y la opresión en su pecho no lo dejaban respirar bien. —…Seulgi.

 

 

Su burbuja de amor eterno, le había explotado en la cara.

 

 

 

 

 

 

Eso había sido antes.

 

 

Esa fue la última vez que Jung YunHo sufrió tanto. Esa fue la última vez que se dejó ver tan débil, esa fue la última vez que dejó que alguna mujer lo hiriera tan hondo y fuerte. Fue la última vez que le permitió pisotear no solo su amor, sino también su orgullo y dignidad.

 

 

Eso había sido antes.

 

 

Seulgi en esa maleta no solo se había llevado sus banalidades. No señor, se había llevado también las ganas de amar, las ganas de seguir adelante, se había llevado consigo la fuerza total que un día habían acariciado a Jung YunHo.

 

 

¿Todavía no sale de su habitación?

No, y la verdad me tiene muy preocupado.

 

 

JunSu se sentó en el pequeño sillón de la residencia Jung, su tía se mostraba preocupada por la actitud que YunHo había tomado desde aquel día y las cosas desde ese entonces tan solo habían ido de mal en peor, desde Japón al otro lado de la línea, ChangMin suspiró.

 

 

Apenas termine los exámenes voy para Corea, Niisan no puede seguir así.

—YooChun ha venido a verlo todos los días, pero ni siquiera a él lo deja entrar.

¿Crees que si buscamos a Seulgi…?

 

 

¡Ni se te ocurra, Min!— JunSu se levantó, con el auricular todavía en su oído y la mirada fija en el fuego de la chimenea. –Esa mujer ya le hizo suficiente daño a mi primo. No le voy a dar el gusto de que vea que ha ganado.

 

 

De acuerdo, como digas…

—¡Abre esa puerta en este instante YunHo!

¿Quién ha gritado así?

 

 

JunSu miró asustado hacía el primer piso. –Ha sido mi tío. Está muy molesto desde que todo esto sucedió. Te llamo luego. Esto no va a terminar bien.

De acuerdo, cualquier cosa me llamas enseguida. Cuida mucho de él, JunSu.

 

 

 

 

 

 

 

 

Eres una vergüenza para la familia, no solo has quedado en ridículo ante toda el mundo al ser plantado por tu novia sino que ahora dejas entre ver tu falta de carácter intentado causar… ¿Lastima?

 

 

 

La lluvia esa noche había sido tempestuosa, YunHo no había agarrado absolutamente nada de ese lugar que alguna vez fue su hogar. Cargaba sobre sus hombros tan solo la poca dignidad que le podía quedar. El cabello mojaba sus ojos debido a la lluvia que resbalaba por entre sus hebras y moría en sus mejillas. YunHo ya no lloraba.

 

 

Pensó entonces en que si estaba lloviendo quería decir que era por que había dejado de nevar, por que habían pasado demasiados meses, por que ya se había acabado el año y muy seguramente se le había ido medio año encerrado en su habitación.

 

 

 

No tienes derecho a llevar el apellido Jung, mucho menos a llevar la empresa sobre tus hombros. Alguien que ni siquiera puede retener a su futura esposa a su lado… ¿Cómo puedo esperar entonces que mantengas una empresa que tanto nos ha costado sacar adelante?

 

 

La ropa empapada lo empezaba a hacer tiritar del frío. Observó el imponente edificio frente a sus ojos y mientras subía en el ascensor hasta el piso indicado, recordó la mirada preocupada de su primo, sus gritos desesperados por llamar su atención, por que se detuviera. Pensó entonces que de seguro no solo estaba preocupando a JunSu, sino también a ChangMin, también a su mamá, a sus amigos. A las personas importantes para él.

 

 

—¿YunHo?

 

 

YooChun lo miró sorprendido, abrió un poco más la puerta y lo dejó pasar. YunHo ya no quería llorar caminó lentamente hacía el interior del elegante piso y apretó con fuerza sus frías manos. De repente YooChun lo abrazó y la calidez acudió a él. Sus ojos se cerraron y sintió una vez más sus ojos arder.

 

 

­—Me has decepcionado, no solo como padre, sino como hombre, como persona. Te falta carácter YunHo. Y no voy a esperar a que seas lo que una vez espere de ti. Lo mejor será que agarres tus cosas y te vayas, no eres digno de mi apellido.

 

 

 

—No te he visto llorar una sola vez YunHo, por favor. Confía en mí, déjame llorar contigo solo una vez.— YunHo tomó entre sus manos uno de los brazos de YooChun, uno de esos brazos que lo rodeaba y lo abrazaba por la espalda y suspiró.

 

 

—Yo… Quiero comenzar de nuevo YooChun. Quiero dejarlo todo atrás y comenzar de cero.

—Entonces llora YunHo. Deja todo tu dolor salir una última vez para que puedas volver a sonreír, yo estoy aquí y siempre lo voy a estar.

 

 

YunHo entonces perdió la fuerza en sus piernas y volvió a doblegarse una vez más. Esta vez lloró escondiendo el rostro en el pecho de su mejor amigo. Pensando en lo mucho que había amado y todavía amaba a Seulgi, en lo mucho que habían dolido las palabras de su padre y en lo mucho que le iba a costar olvidar todo ese amor que se había quedado sin usar en su corazón.

 

 

Pero sobre todo, iba a costar mucho, muchísimo olvidar ese tono tan seco y lleno de decepción en que su padre se despidió de él.

 

 

 

—…No te quiero ver más.

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicen que comenzar de nuevo cuesta mucho.

 

 

Pero todo dolor, sufrimiento o sacrificio si no estás solo… Siempre es menor.

 

 

YunHo lo aprendió en los últimos días de sus veintitrés. Recordaba todavía las palabras de HeeChul: ‘Llámame si entre YooChun y JunSu no te cuidan bien allá en Japón, me tendrás pegado como lapa a ti en menos de lo que te imaginas’

 

 

Y eso lo había hecho sonreír. Aquella tarde de junio, casi noche. HeeChul podía regodearse de haber podido arrancar la primera sonrisa de YunHo en mucho tiempo, y sin necesidad de viajar a Japón. Media hora después YunHo se embarcaba en un viaje de tiempo indefinido hacía Japón.

 

 

Y las cosas de ahí en adelante habían marchado muy bien. ¿Conocen Akihabara? Pues bien, según YooChun el lugar ideal para renacer. YunHo no estaba muy seguro del porque, él tenía en sus planes después de todo ir para Tokio pero JunSu había apoyado a YooChun. Y él solamente se había dejado llevar.

 

 

—¿Un café?

 

 

YunHo dejó su ramen a medio comer y arrugó el entrecejo ante las palabras de YooChun. –Si, serían buenos ingresos si lo piensas.

—¿Tienes ideas cuantos café hay en Akihabara?

—YunHo Hyung tiene razón hay demasiados, créeme.

 

 

—JunSu no seas negativo. El objetivo no es que va a ver uno más entre el montón, el objetivo es que lo nuestro NO sea algo más entre el montón.

—A ver mi querido señor de los negocios, ¿Que podrías ofrecer tú, para que nuestro café sea diferente?

 

 

YooChun llevó un dedo a su barbilla y la golpeó repetidas veces, mirando hacía el amplio techo del departamento que momentáneamente compartían los tres. –Pues podemos hacer un estudio de mercadeo y ver que es lo que les faltas a las cafetería de aquí.

 

 

YunHo se mostró reticente, JunSu sin embargo suspiró.

 

 

 

 

 

 

 

 

—Muy alta.

—Muy rubia.

—Muy flaca.

—Tiene cara de zo… Tú me entiendes.

 

 

ChangMin soltó la carpeta que tenía en las manos, molesto y con el entrecejo arrugado, ahí justo sobre el escritorio de un aparentemente despreocupado YunHo. –De acuerdo esas son todas las chicas que se han presentado a la entrevista… ¡Y ninguna te ha gustado!

 

 

YooChun abrió la puerta igual de enojado. –Ninguna chica te parece YunHo, a este paso no vamos a encontrar meseras para el café.

—Ya te dije, si por mí fuera ni siquiera tendría contacto con ellas.

 

 

ChangMin rodó los ojos.

 

 

JunSu, sentado a un lado de su primo solamente jugó con un lápiz en sus manos. —¿Y si mejor hacemos un café para chicas y somos nosotros cuatro los meseros?— A YooChun parecieron brillarle los ojos, ChangMin en cambio solo levantó los hombros en señal de que le daba absolutamente igual.

 

 

La apertura del café sería en unos días y no había personal. A esta altura cualquier cosa servía. YunHo sin embargo se levantó algo molesto de su asiento, mirando fijamente a JunSu quien pareció esconderse en su lugar.

 

 

—Acabo de decir que no quiero tener a ninguna mujer cerca. ¿Y lo único que se te ocurre es que tenga mi cafetería repleta de ellas? Me niego, rotundamente.— YunHo se cruzó de brazos y luego de unos segundos sonrió. —…Aunque eso de que ustedes sean los meseros, no parece tan mala idea.

 

 

—¿A que te refieres? Somos chicos. A los chicos no nos gusta que nos atiendan otros chicos, sino unas bellas chicas.

—Bueno… ¿Han oído hablar del poder del maquillaje?

 

 

ChangMin retrocedió instintivamente. —No se por que algo dentro de mí me dice que huya mientras pueda.

YunHo de inmediato cerró la puerta. –Demasiado tarde para arrepentirse, Min.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y el tiempo había comenzado a transcurrir demasiado pronto.

 

 

La idea de YooChun no había sido tan mala, el café había resultado demasiado prospero, hasta el punto de cada uno ya podía tener su propio apartamento. Y se habían acomodado demasiado bien.

 

 

La idea de YunHo… Pues aunque les hubiera pateado el hígado en solo pensar en la idea, y que admitirlo doliera en el orgullo, pues finalmente la idea Jung había sido muy acertada. Por que su café era el más popular. El más visitado, el mejor de todos.

 

 

El ambiente, las delicias preparadas de la mano de HeeChul resultaron más esplendidas de lo esperado, por que claro. HeeChul no había aguantado mucho tiempo en Corea y demasiado pronto se les había unido en Japón, Akihabara para ser más exactos.

 

 

Y aunque ChangMin hubiera amenazado siquiera ya unas quinientas veces con denunciar a YunHo por perversión de menores, Shim seguí ahí ya un poco más acostumbrado a su papel. Siwon ‘mejor amigo’ de HeeChul, por que YunHo sencillamente dudaba de esa ‘amistad’. Había llegado unos meses después.

 

 

Y entre bienvenidas y negocios. Al ‘Ai Maid Café’ ya le había dado casi un año desde su exitosa apertura en el centro de Akihabara. Y Jung YunHo podía decirse ese año le había servido para cuando menos sanar de a poco ese mal trecho corazón, que el día de hoy brillaba con intensidad, otra vez.

 

 

—Yo opino que HeeChul podría ayudarnos.

—Me parece, así podríamos ahorrarnos un sueldo más.

—Y ustedes hasta creen que no voy a cobrar por el trabajo extra.

 

 

JunSu rió ante el comentario de HeeChul y Siwon de inmediato negó con la cabeza. –No me parece, HeeChul es el que prepara los postres y café. No se va a dar abasto con todo.

—Entonces ayúdanos tu Siwon.

 

 

—Jamás. Prefiero seguir ayudando en la cocina, cargando cosas, armando inventario y todo en lo que hasta ahora he hecho un excelente trabajo. ¿Verdad YunHo?

—Verdad Siwon. Y aunque a HeeChul le encantaría ayudarnos por que esto para él es como un extraño fetiche, Siwon tiene razón. No podemos sobre explotarlo.

 

 

ChangMin levantó la cabeza de la mesa. —¿Entonces?

—Pues habrá que poner un anuncio en el periódico.

—Pero…

 

 

—Y está bien, esta vez yo no abriré la boca, pueden contratar a la misma Seulgi como mesera si les da la gana y yo no diré nada.— YooChun y ChangMin chocaron sus manos con una sonrisa en el rostro, Siwon suspiró aliviado y HeeChul dibujó un pequeño pucheros en sus labios, había pensado seriamente en la idea de ayudar como mesero.

 

 

JunSu sin embargo sonrió y abrazó a su primo. Se sentía muy feliz de que luego de todo este tiempo YunHo ya pudiera volver a mencionar Seulgi sin que le afectara e incluso bromear con ello, y aunque todavía fuera un tema tabú y esa extraña aversión de su primo por las mujeres no era normal…

 

 

Finalmente, iba avanzando, poco a poco, pero avanzaba que era lo importante.

 

 

 

 

 

 

 

—Escúchame bien JaeJoong, ya son dos meses que tienes atrasado con la renta si se acaba el mes y no me has dado siquiera un adelanto ten por seguro que la próxima vez que vengas tendré todas tus cosas afuera. ¡Así que consigue un trabajo, YA!

 

 

JaeJoong retrocedió un poco. –Señora ya le he dicho, es muy complicado. Además reprobé el examen de ingreso a la Universidad y tengo que esperar hasta el próximo año. Le prometo que apenas consiga trabajo el ochenta por ciento de mi sueldo será para usted pero deme más tiempo. Por favor~

 

 

Agarró el brazo de la mujer y puso su mejor carita inocente. —¡Ya te he esperado lo suficiente! Ya sabes, tienes hasta fin de mes.

—¡Pero fin de mes es en dos semanas! Así consiga trabajo ¿Quién me va a pagar adelantado siendo nuevo?

 

 

—Ese es tu problema.

 

 

La mujer se soltó y se encerró en su casa una vez más. JaeJoong solamente se quedó viendo la puerta cerrada en su cara y arrugó el entrecejo. –Maldita vieja loca…— Murmuró las palabras de mala gana y decidió ajustar la gorra sobre su cabeza para seguir buscando trabajo. Sacó el periódico del bolso que tenía cruzado y continuó leyendo.

 

 

Cerca de las nueve de la noche y ya muy cansado de caminar. JaeJoong decidió leer el último anuncio publicado. Su vida no había sido muy buena desde que se graduó, viajar a tierras completamente desconocidas, sin un amigo o pariente a quien acudir. Era muy difícil.

 

 

 

“Se busca empleado para trabajar en café”

 

 

Lo primero que pasó por su cabeza fue que por un anuncio tan minimizado, de seguro se trataba de un café muy modesto debido a que aparentemente no podían pagar un anuncio mejor, pensó también que peor era nada. Así que con su último esfuerzo se levantó y caminó hacia el lugar, aprovechando por supuesto que no estaba muy lejos.

 

 

Y JaeJoong se permitió maldecir a su suerte una vez más. El lugar estaba cerrado y ni siquiera una luz interna había. Pero confirmó la dirección dos veces más, por que ese bello restaurante, amplio y aparentemente elegante, mucho no podía ver,  no podía ser el del anuncio.

 

 

Unos ruidos en la parte trasera llamaron su atención, JaeJoong se asomó con cuidado y vio a un hombre alto cerrar la puerta trasera. JaeJoong ni siquiera lo pensé y corrió hacía el hombre.

 

 

—Disculpa. ¿Trabajas aquí?

 

 

El hombre levantó la cabeza y miró a JaeJoong con algo de desinterés. –Soy el jefe, Jung YunHo mucho gusto.— JaeJoong estrechó la mano que su futuro jefe le ofrecía y pensó, que su suerte empezaba a mejorar.

 

 

—Mucho gusto soy Kim JaeJoong. Venía por lo del anuncio pero veo que estas cerrando me preguntaba si…

—Lo siento no eres lo que estamos buscando.

 

 

YunHo volvió a fijar su atención en el candado de la puerta y JaeJoong arrugó el entrecejo. Pero decidió calmarse. Necesitaba el trabajo. –Escuché es muy importante para mi, soy coreano no conozco nada ni a nadie en Japón, debo meses de renta, están a punto de botarme, de paso reprobé mi ingreso a la Universidad. Y enserio, ENSERIO necesito este trabajo.

 

 

Jung sonrió, de esa misma forma algo burlona que hubiera usado hace casi un año atrás frente a sus amigos. Le sacó la gorra a JaeJoong y observó con cuidado como esos cabellos rubios caían sobre sus hombros, no demasiado largo el cabello por suerte. Lo analizó con cuidado y JaeJoong tuvo que admitir que eso fue muy raro… E incomodo también.

 

 

—Esta bien. Comienzas desde mañana.

—¿Es enserio?

—Yo no bromeo, JaeJoong.

 

 

Kim sonrió ampliamente y cerró uno de sus puños con fuerza, llevándolo cerca de su rostro y cerrando los ojos en el proceso. –Gracias, muchas gracias. De verdad.

—No te preocupes, solo procura llegar a las siete en punto con ropa cómoda.

—De acuerdo. No hay problema. Estaré puntual ¿Qué es lo que tengo que hacer?

 

 

—Los muchachos te indicarán eso. Oh, una cosa más. Hay una condición.

—¿Cuál?

—No podrás renunciar por los próximos seis meses. Si luego de eso, decides quedarte, entonces tendrás un contrato anual. ¿Bien?

 

 

JaeJoong observó curioso a su ahora jefe y asintió. Eso era perfecto, una trabajo seguro por seis meses y si hacía las cosas bien podía quedarse de largo. ¿Qué podía haber de malo en eso? Solo un loco diría que no.

 

 

—De acuerdo, solo para estar seguro…— YunHo de pronto sacó su celular y lo enfocó. –Dilo.

—¿El que?

—Que aceptas la condición.

 

 

—Oh…— JaeJoong miró el costoso celular frente a él, un poco incómodo ante las excentricidades de su jefe pero igual intentó hacer un amago de sonrisa. –Yo, Kim JaeJoong accedo a no renunciar por los próximos seis meses, trabajar muy bien y llevarme bien con mis compañeros.

 

 

—Perfecto.

 

 

YunHo sonrió y guardó el celular, le devolvió la gorra al menor y continuó caminando como si nada hubiera pasado. –Mañana firmas contrato así que llega temprano.— Levantó la mano en señal de despedida sin ver al muchacho que atrás seguramente asentía.

 

 

—Siete en punto. No se preocupe y gracias una vez más.

 

 

 

 

 

 

 

 

JaeJoong pensó que la suerte le empezaba a sonreír de verdad.

 

 

Miró el reloj y descubrió con gusto que eran las 06:50 y ya estaba frente a la cafetería que todavía estaba cerrada. Si todo marchaba bien, pronto podía conseguir un lugar mejor donde vivir y… ¿Por qué no? Conseguirse una linda novia.

 

 

Camino hacía la parte trasera y abrió la puerta con cuidado, descubrió gustoso que estaba abierta, dentro el lugar estaba iluminado. Y un muchacho de cabello negro corto arreglaba las mesas y sillas mientras su jefe conversaba con un muchacho de cabello castaño algo largo.

 

 

—¡Yunnie! No seas tonto…

 

 

El castaño acarició la mano de su jefe y a él pareció no molestarle por que incluso hasta sonrió. Ese tipo de contactos eran extraños, esa manía del castaño por agarrar constantemente a YunHo era demasiado obvio o se tenían demasiada confianza.

 

 

Sin embargo la única pregunta que pasó por su mente en ese momento fue: ¿Sería su jefe gay? Su cuerpo sufrió un fuerte escalofrío. Sinceramente esperaba que no, por que si lo era, entonces la mirada de ayer… ¡En serio! Esperaba que no.

 

 

—Yunnie… ¿Quién es él?

 

 

En ese momento Jung giro y JaeJoong asintió a modo de saludo. –Oh, Jae. Bienvenido. Chul, él será nuestro nuevo mesero.

—Oh… Es muy lindo. Encajara bien.

 

 

JaeJoong sonrió forzadamente. Un hombre no era lindo. —¿Siwon tienes el contrato?

—Está sobre el mesón.

—Bien, yo voy a preparar los dulces de hoy.

 

 

YunHo asintió y JaeJoong los observó alejarse. El tal ‘Chul’ seguramente a la cocina y YunHo hacía el lugar donde se encontraba el contrato. Así que se dio la oportunidad de curiosear entre los cuadros que había por las paredes.

 

 

—Wow… Son muy lindas.

 

 

Las fotos se repartían en tres muchachas en particular, una de cabello negro algo largo que usaba solo vestidos azules, otra de cabello algo castaño de vestido verde y otra pelirroja con vestidos amarillos. Aunque los trajes variaban entre diferentes motivos, en especial algunos haciendo alusión a algún Cosplay. Sus colores parecían pertenecerles.

 

 

—Léelo y firma. Si tienes alguna pregunta no dudes en decírmela.

 

 

JaeJoong tomó la pequeña carpeta donde en letras grandes dejaban ver ‘Ai Maid Café’ medio leyó por aquí y por allá y finalmente firmó, le regresó la carpeta a su ahora oficialmente jefe y sonrió con un pequeño asentimiento de cabeza.

 

 

—¡Hyung!

 

 

Un muchacho de cabello negro corto abrazo por la espalda al mayor, casi guindándose de él, JaeJoong solamente retrocedió un poco. –JunSu me asustaste.

—¡YunHo! ¿Cómo te atreviste?

 

 

Un muchacho de cabello negro también hizo acto de aparición, dejando una pequeña maleta con fuerza sobre una de las mesas. –YooChun deja el drama.

—¡Niisan! ¡Maldito tramposo dijiste que nosotros nos encargaríamos!

—¿ChangMin tu no tienes que ir al instituto?

 

 

El muchacho de uniforme también dejó su maleta sobre la mesa. –Eso no es lo importante. Vimos el anuncio, dijiste que nosotros nos encargaríamos.

YunHo sonrió. –Les dije eso hace dos días y ni anuncio habían publicado.

 

 

—Pero…

—Así que me vi en la obligación de yo poner un anuncio y contratar al nuevo mesero.— YunHo lo señaló y amplió más su sonrisa. –Les presento a Kim JaeJoong.

 

 

—¡¿Y por que otro chico?!

 

 

ChangMin lucía menos molesto que YooChun. JaeJoong se extraño y decidió dirigirse al muchacho de cabello corto que hace un rato había abrazado a YunHo por la espalda y ahora estaba a su lado. —¿A que se refiere con eso de otro chico?

 

 

JunSu lo miró y sonrió. Sin embargo YunHo siguió enfrentando a ChangMin y YooChun.

 

 

—Saben sobre mi situación sobre las meseras. Además…— YunHo abrió el contrato, ahí donde la firma de JaeJoong se encontraba. –Ya firmó por seis meses, así que se las van a tener que aguantar y si se quiere quedar de largo se joden.

 

 

—¡Se supone que contraríanos a una hermosa chica!

 

 

—¿Chica?—  JaeJoong volvió a acercarse a JunSu. —¿Voy a reemplazar a una chica?— JunSu esta vez rió notoriamente, como si repentinamente le hubiera dicho una broma verdaderamente gracioso.

 

 

—No reemplazaras a una chica. Serás una chica.

 

 

JaeJoong retrocedió asustado, abrió sus ojos en extremo hasta que terminó tropezando con una silla y cayó sentado en el suelo, todavía observando a JunSu creyendo que ese muchacho se debió haber golpeado muy duro la cabeza al entrar.

 

 

El sonido de la mesa arrastrarse un poco más allá y de unos cuantos servilleteros caer llamaron la atención de los otros tres muchachos. —¿Estas bien?— JunSu se había acercado, mientras que los otros tres lo miraban curiosos.

 

 

—Dime que estabas bromeando… Además… ¿Por qué… Cómo reemplazaría yo a una chica?

—Pues de la misma forma en que YooChun, ChangMin y yo lo hacemos.— JaeJoong tomó la mano que Junsu le ofrecía y se levantó.

 

 

YooChun miró a YunHo y enarcó una ceja. –No le dijiste lo que tendría que hacer. Eres un gran tramposo, YunHo.

—En los negocios todo se vale.

 

 

La sonrisa de YunHo se amplió y ChangMin suspiró resignado. JaeJoong estaba muy confundido, tomó por el brazo a YunHo y lo miró casi suplicando que todo fuera un mal entendido. —¿Qué es exactamente lo que hacen ellos en el café?

 

 

—¿No nos reconoces?— ChangMin miró a JaeJoong y cuando él negó, entonces Shim se vio en la necesidad de señalar los cuadros donde aquellas chicas aparecían. –Ellas, somos nosotros. Disfrazados, por supuesto.

 

 

—¿Eh?

 

 

Si, JaeJoong pudo haber gritado y alejado velozmente de cualquier contacto, sin embargo su cerebro tardó en procesar. —¡¿EH?!— Y para cuando se pudo dar cuenta todo le comenzó a dar vueltas y antes de que pudiera darse cuenta. Un mareo repentino acudió a él y demasiado cerca de YunHo perdió el conocimiento.

 

 

El sonido hueco de JaeJoong al chocarse contra el suelo hiso que JunSu colocara una muestra de dolor en sus facciones. –YunHo Hyung… Pudiste haberlo cogido para que no se diera contra el suelo.

 

 

—Yo que iba a imaginar que se iba a desmayar.

YooChun bufó. –Genial… De seguro te va a demandar por tramposo, YunHo. Se nota que no le gustó ni un poco la idea.

 

 

—Quien lo manda a firmar sin leer el contrato.

ChangMin bufó y estiró un poco el cuerpo. —Es toda una reina del drama, le vendría bien el rosa.— YooChun asintió de inmediato.

 

 

—Yo pensé lo mismo apenas lo vi.

JunSu arrugó el entrecejo. –Chunie deja de ser tan bipolar eso no es bueno. Hace un rato estabas que te quejabas por que no era una chica.

 

 

Siwon se acercó tranquilamente, miró a los cuatro muchachos discutir algo acerca del color indicado, miró al suelo. Un chico tirado inconsciente muy cerca de los pies de YunHo. Regresó su mirada a YunHo recordando que HeeChul le había pedido que le avisara acerca de que no había azúcar impalpable y se dirigió hacía el mayor.

 

 

—YunHo ya no hay… ¡Un momento!— Siwon volvió a mirar al suelo y arrugó el entrecejo logrando llamar la atención de los otros muchachos que aparentemente dejaron de discutir. Siwon pasó una mano por su rostro y suspiró. —¿Me podrían decir por que hay un chico tirado en el suelo?

 

 

—Oh, si, JaeJoong.

 

 

YunHo pareció recordarlo de repente y entonces se agachó. Lo necesitaba con vida, por que supuestamente sería hoy, su primer día de trabajo en Ai Maid Café.

 

 

 

 

FIN CAPITULO UNO

 

12 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 1

    Anónimo escribió:
    6 febrero, 2013 en 10:07

    Aaaaaaaah!! juro que se me humedecieron los ojos cuando Yunho cayó de rodillas al suelo y preguntaba qué hacia el con todo su amor T ^ T Buaaaaaaaaah Yunnie! Quiero que venga la felicidad para ti xD hahahaha tan sexy! y adsada JAEEEEEEE!! Pobresito, me gusta su personalidad, es así todo homofóbico, con aires de rebeldía ♥3♥ ya quiero ver a esos dos….MUAAHAHAHAHAAHAHHAHHAHAHHA!
    Este fic tiene de todo!! comedia, romance, drama woooooow lo amo! ❤
    Me cagué de risa cuando Siwon apareció y vio el cuerpo, y él como si nada, perdido en Narnia XDDDDD jajajaja luego recapacitó xD
    Yoochun aaaah lo amo! tan jodidamente Hot! amo su perso! asdahsha También quiero Yoosu oh yes! haaahha y ver a Min con Rain (?) hahahahaha será divertido, estoy segura xD

    Gracias por escribir, ya amo el Fic! *O*/

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    LAURA CAMPOS GARCIA escribió:
    19 marzo, 2014 en 7:03

    Que cruel fue la ex de Yunho, total si no te vas a casar bien podría habérselo dicho antes. Se han de ver muy lindos (as) vestidos de mujer, a ver a Jae como le va ahora,…

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    ItkaBeauty Kim Jung escribió:
    10 abril, 2014 en 13:08

    Pobre Yunnie! Tranquilo! Jae te consolara, cuando despierte de la inconciencia xD. Pobre, cruelmente engañado.

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    Blanca Jaejoongie 윤재 escribió:
    1 marzo, 2015 en 15:56

    Pobre Jjoongie! Quería trabajo y lo consiguió por seis meses pero vaya que trabajo, es se cree tan macho[cosa que no es] y vestirse de mujer, adiós a su orgullo!
    El rosa le va muy bien! Moriría por verlo vestido así!
    Espero que se acoplé!
    Me dio tanta lástima Yunho con lo de Seulgi… Es una desagradecida! Lastimo tanto a Yunho! Perdió a su familia, su legado, su padre, dignidad y orgullo! Ojalá obtenga lo que merezca!

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    Chunsadycta escribió:
    4 noviembre, 2015 en 15:50

    Jajajjaja Jajajajja zjajjajaja me tiene votada de la risa jekej amo a este KissCouple todo raroo jajaj entre ChangMin y Yoochun siemore se traen una fiesta de odioamor que bueno ni como aburrirse jaja. Me encata este Yunho con aires de “Me vale” no me lo imagino diciendo “se jode” jejej😜 Ni inventes contido este rollo travesti se me vino a la mente ChangMin en su perfirmans de Somethin, Junshu en su MV 알면서도😘😘😘 Nomas que a Chunnie no le veo lo femenino por ningun lado, lo sexy sexy obvio siiiii😍😍ok esto esta genial.👍👍👍👍👌. Por lo que se ve aqui Jae mas macho que nunca va a sufrir por Homofiovicon jajaj.

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