Ai Maid Café: Capitulo 10

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Ai Maid Café

 

Capitulo 10: No tiene sentido seguirlo negando. ¿Verdad, JaeJoong?

 

 

 

Había oscurecido lo suficiente.

 

Y un casual frío se hacía presente. A pesar de las ventanas del auto cerradas, del poco nivel del aire acondicionado, ChangMin bastaba con ver a través del vidrio y sabía que apenas saliera un fuerte frío lo abrazaría.

 

Entonces ajustó un poco mejor el suéter a su cuerpo.

 

Usualmente cuando YunHo lo dejaba en su casa, solía bajarse a saludar a sus padres. Pero en esta ocasión fue distinto. Esta vez, YunHo se estacionó, apagó el auto y suspiró. Sosteniendo todavía el volante y sin mirarlo a la cara.

 

—¿Es esto una extraña faceta en la que te da por el incesto y planeas pervertir a tu pequeño, dulce e inocente hijo menor por que…?

—Rain te invitó a salir. ¿Cierto?

 

Y con una sola frase, YunHo pasmó por completo todo su sarcasmo e ironía. ChangMin se sintió desprovisto de cualquier tipo de seguridad o máscara. Bajó la mirada y un estrujón en su estómago le recordó lo vivido nada más hace unas horas.

 

—¿Cómo lo supiste?

—¡Dios, ChangMin! Es mi café, ¿Pensaste que no me iba a dar cuenta?

 

Y si, Shim había mantenido secretamente esa esperanza, de que nadie se diera cuenta y él pudiera continuar con su vida, obviando el hecho de que esa tarde se había sentido terriblemente débil. Pues, siempre era más fácil fingir que absolutamente nada estaba pasando.

 

—¿Acaso no me tienes confianza?

 

ChangMin de inmediato negó con la cabeza, era el cumpleaños de YunHo, y él no hacía más que traerle problemas al mayor. No era justo. Suspiró, y decidió girar un poco, por que YunHo ahora si lo buscaba con la mirada.

 

—No es eso, Niisan. Es solo que… No sabía como decírtelo, además no es tan importante. Es como cualquier otro sujeto que me haya invitado a salir.— Intentó, de verdad que intentó plasmar una sonrisa en sus labios. Pero fue casi imposible.

 

—Rain es diferente, él te gusta.

 

Y se sintió aún más idiota, por intentar engañar a YunHo, a Jung YunHo, a aquel que no en vano cargaba con el título de su padre adoptivo. Aquel que con tan solo verlo sabía si le mentía o no. Aquel que en este momento lucía decepcionado por la falta de confianza.

 

—Pero yo no le gusto.

—¿Entonces por que razón te invitaría a salir?

—Por si no lo notaste, quien le gusta es Mina, a quien invitó a salir es ella, no a mi, Shim ChangMin. A mi ni siquiera me conoce.

 

YunHo pareció terminar de comprender todo lo que pasaba por la cabeza del menor, dio un corto suspiro y posó una de sus manos sobre el hombro del menor quien decidió mirar aquellos ojos llenos de madurez.

 

—A él le gusta la esencia de ti, quien eres, como eres, lo que muestras en tus sonrisas, tus palabras. ¿Tú crees que eso cambia por que te veas como un chico?

—Y tu crees que él de repente  va verme y decir.: ‘Que diablos, hombre o mujer no me importa, ven para acá’ Las cosas no son así de sencillas, Niisan.

 

—Ok, esa no era una manera de decirlo, es más te hubieras ahorrado el ‘Ven para acá’— ChangMin sonrió ante la mueca del mayor. –Pero tienes un punto. Sin embargo Rain no creo que… Bueno en realidad no se que aconsejarte.

 

—¡Se supone que eres como un hermano mayor! ¡TIENES que saber que aconsejarme!

—¡Oye! ¿Me has visto con un libro o manual en las manos? ¿Cómo voy yo a saber como va a reaccionar ese tipo? Además por mi mejor que no tengan nada, estás muy joven para esas cosas.

 

—¡Estoy a punto de graduarme! ¡Tengo dieciocho años, puedo hacer lo que se me de la gana! ¿Cuándo quieres que salga con alguien, a los cuarenta?

—¡Preferiblemente!

—¡Estuviste a punto de casarte como a los veintidós! ¡Eres un cínico!

 

Y para este momento ambos tenían sus rostros muy cerca, ambos gritándose y mirándose con rabia. Finalmente y ante la bizarra situación, ChangMin fue el primero en soltar una sonrisa, que YunHo compartió y que luego de unos segundos se convirtió en risa.

 

YunHo alborotó los cabellos del menor y sonrió, para luego poder cruzarse de brazos con tranquilidad.

 

—De todas maneras. No entiendo cual es el problema, digo si te gusta alguien, finalmente te gusta quien es, más allá de cómo es por fuera. A mi no me importaría salir contigo así fueras un chico.

 

—YunHo… SOY un chico.

 

ChangMin entrecerró los ojos y YunHo rió nervioso.

 

—Si, lo sé… Bueno… ¿Entendiste mi punto, cierto?

 

En esta ocasión el menor sonrió y suspiró.

 

—Si, entendí que te da lo mismo salir con una chica o con un chico.

—Exactamente.

—JaeJoong podría ser una buena opción no crees.

 

Shim había comenzado a jugar con el espejo dentro del auto y YunHo elevó una ceja, sin terminar de entender a lo que se refería.

 

—¿Qué tiene que ver JaeJoong en todo esto?

—Bueno, aún tienes cierta aversión con las chicas, y JaeJoong es lo más cercano que tenemos a un prospecto para ti.

 

La risa de YunHo fue fresca y divertida, ChangMin enarcó una ceja.

 

—¿Estas bromeando? JaeJoong primero se suicida antes de dejarlos que nos emparejen.

 

Y ChangMin notó ese delicado y casi insospechable tonó de decepción que los ojos de YunHo demostraron por un breve segundo, antes de volver a mostrar aquellos relucientes dientes, a través de una bella sonrisa.

 

—En todo caso, creo que…

—Debería hablar con JaeJoong.— ChangMin se acomodó en el asiento y lució un poco más seguro de sus palabras. YunHo se mostró confuso.

—¿Por qué él?

 

—¿No lo notas? Cuando el papá no quiere hablar de un tema, especialmente por que es demasiado celoso con su hijo, pues el hijo siempre tiene que recurrir a alguien más pensante, maduro y sensible, es decir la madre.

 

YunHo tosió brevemente.

 

—ChangMin… No sé si tanto café te afectó el cerebro, pero por si lo has olvidado, JaeJoong NO es una chica, y segundo no tiene la edad para ser tu madre, y tercero pero no menos importante si se llega a enterar que lo estás dejando como una ‘mamá’ siendo yo él ‘papá’ de esta disfuncional familia. No solo tu lindo rostro va a salir lastimado sino también el mío. Y sinceramente yo si apreció mi bello rostro.

 

ChangMin rodó los ojos.

 

—De todas formas, lo que te digo es algo confirmado, cuando descubrí al YooSu en sus cochinadas que cabe decir casi me dejan ciego. Pues todos estábamos tan en shock. Que Jae fue él único que pudo poner calma a la situación y por supuesto ante eso ambos se complementaron y tú y él se comportaron como los padres que son.

 

YunHo sacudió la cabeza y decidió mejor cambiar de tema.

 

—Da igual, mira ChangMin esencialmente lo que te quería decir es que…— De repente YunHo se mostró serio, ChangMin se comenzó a preocupar. —…Pues, si es tu decisión, yo aceptaría que decidieras no volver más al Maid.

 

—¿Estás loco, por que haría algo como eso?

 

—Por que no sé, a lo mejor es la mejor manera para que intentes comenzar de cero con Rain. Que se yo, buscar encontrarse y presentarte como ChangMin. Ser tú y hacer que se olvide del Maid y que algún día existió Mina.

 

—Yo jamás los abandonaría, YunHo.

 

La respuesta había llegado inmediato, Y Yunho sería un gran mentiroso si dijera que en realidad escucharlo decir eso no le alegró demasiado el alma, abrazó con fuerza el cuerpo del menor y cerró los ojos.

 

—Te quiero mucho, Min. Y sabes que cuentas con nosotros para lo que sea.

 

—Yo también los quiero mucho a todos. Pero ni se te ocurra decirle eso a YooChun.— ChangMin miró amenazante al mayor y él rió. –Nunca los abandonaría, son mi otra familia, ya veré yo como soluciono mis cosas.

 

—ChangMin, Rain no es una cosa.

—Se entiende el punto.

 

YunHo sonrió una última vez y finalmente con una pequeña sonrisa en sus labios y agitando su mano derecha, Shim terminó por bajar del auto, despidiéndose de él y haciéndolo sentir un poco mejor a YunHo. Haciéndolo sentir que había hecho un buen trabajo al hablar con él.

 

 

 

 

Junko esa mañana se encontraba en la entrada del Maid.

 

Con un bello vestido amarillo similar al de muchas chicas en otras cafeterías, pero al mismo tiempo completamente diferente. Por que sencillamente a Junko aquel vestido le quedaba mucho mejor. Dos jóvenes estuvieron cerca y ella colocó su mejor sonrisa.

 

—Bienvenidos~

 

Realizó una pequeña reverencia a modo de saludo y cuando los pudo identificar bien, su sonrisa tembló un poco en sus labios. Eran aquellos muchachos que hace un par de días, le habían causado un terrible humor a Min. Y precisamente fue el menor en lo primero en que JunSu pensó en ese momento.

 

—Buenas tardes, ¿Tienen alguna mesa libre?

 

Junko estuvo muy tentado a decirles que no, pero no podía, por que simplemente eran unos clientes más y sencillamente no sería lo correcto. Intentó sonreír un poco más creíblemente y pudo notar que le menor de los dos se dio cuenta de su esfuerzo.

 

—Si, por supuesto, síganme.

 

Y si se hubiera adelantado a tiempo, quizá ese encuentro no hubiera ocurrido.

 

—Oh, MinHo, TaeMin. ¿Otra vez por aquí?

 

Si, Jung JiHoon, es decir Rain había llegado, estaba ahí, a unos pasos de distancia, con una sonrisa en los labios por haberlos encontrados, aparentemente por una ‘casualidad’ del destino en la entrada del Maid.

 

—¡Rain! Que bueno verte, ¿Qué te parece si hoy invito yo?

—Me parece bien.

 

Junko, quien obviamente prefería no ver esas sonrisas que compartían Rain y MinHo, desvió su mirada hacía el muchacho que acompañaba a MinHo, el muchacho rodaba los ojos y se cruzaba de brazos con una mueca de exasperación en el rostro.

 

—¿Saben que? Recordé que tenía que ir a pasear a mi hermanita.

—¿Eh? Pero tú no tienes hermanas.— Y Junko tapó su boca al notar que MinHo no había captado la indirecta de TaeMin por querer huir de ahí.

 

—Así es como le digo a mi perrita pequinés, MinHo.

—Oh, bueno… ¿Seguro que te tienes que ir?

—Si, nos vemos. Un gusto volver a verte Rain.

 

Junko notó demasiadas cosas en ese momento, aparentemente TaeMin no soportaba a esos dos juntos y MinHo parecía inseguro de quedarse a solas con Rain. Y Rain, él simplemente parecía buscar con la mirada a Mina.

 

Oh, ¿Por qué la vida amorosa era tan complicada?

 

JunSu decidió guardar silencio mientras los guiaba hasta una de las mesas, ambos platicaban trivialmente y en el camino, sinceramente JunSu se pregunto. ¿Por qué las cosas no podían ser tan sencillas como lo suyo con YooChun?

 

Es decir, habían decidido que se gustaban y ahora estaban saliendo.

 

Así de fácil.

 

¿Por qué Rain y ChangMin no podían hacer lo mismo?

 

 

 

 

ChangMin había recuperado esa sonrisa de niño pequeño que encanta a cualquiera, y ahora bajó el disfraz de Mina, pues era aún más fácil encantar a los clientes con esa radiante actitud que el muchacho llevaba esa mañana.

 

Y en este momento conversaba frente a YunHo con tranquilidad. Las voces de Jejuko y Yuna acercándose y por algún motivo Mina sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Yuna puso una mano en su hombro y entonces el encanto de esa bella sonrisa se marchitó.

 

—Tu cliente especial llegó.

 

Por supuesto en los primeros segundos el cuerpo de Mina se tensó, buscó con la mirada a YunHo y él solamente asintió intentándole transmitir un poco de fuerza, de hablar las cosas por su nombre y ser sincero.

 

Sin embargo cuando giró y lo vio conversando con el mocoso ese, todo se fue al diablo.

 

Mina arrugó el entrecejo y volvió a girarse para mirar a YunHo y apoyarse un poco en el mesón. YooChun iba a hablar, pero de inmediato las señas que YunHo le envío le dejaron muy en claro que fuera cuidadoso con sus palabras.

 

Y si a algo había que temerle en esta vida, YooChun sabía muy bien que era al demonio interno de Shim ChangMin.

 

—Ne~ Min. ¿No vas a ir?

—No que vaya alguien más, JaeJoong o que se yo.

—¡Oigan! No me metan en eso.

 

JaeJoong quien se había mantenido al margen de todo había optado por ser claro desde el principio, sin embargo ChangMin solo optó por dar la media vuelta y encerrarse en los vestuarios, YooChun suspiró y tomó la charola contra su pecho.

 

—Supongo que iré yo.

 

Y en cuanto YooChun se alejó, JaeJoong se acercó un poco a YunHo, hablando discretamente.

 

—Creo que deberías hablar con él.

—Ya lo hice, ayer. Pero hasta hace un momento creí que todo estaba bien.

—Ese es un gran error, creer que están bien las cosas, debiste asegurarte.

 

Y YunHo de pronto se sintió muy confuso, por que eso había sonado a un regaño, y mientras lo veía a JaeJoong alejarse, seguramente para poder hablar con ChangMin. YunHo no pudo evitar recordar las palabras de Shim comparándolos como una pareja.

 

 

 

 

HeeChul escuchó el sonido del teléfono. Tenía una charola en las manos, por lo que pensando que Siwon no se encontraba cerca, decidió regresar al interior de la cocina y contestar la llamada, pero cuando vio a Siwon levantar el auricular, sonrió.

 

—Maid Café lo saluda. ¿Qué desea?— Y su sonrisa se amplió aún más mientras veía a Siwon contestar de aquella manera. –Mmh… No Choi Siwon no se encuentra en este momento, pero puedo tomar su mensaje.

 

Y eso ya era muy extraño. Tanto que HeeChul decidió soltar la puerta delicadamente, arrugar el entrecejo y quedarse a escuchar.

 

—¿De que banco?… Oh, claro para el puesto de gerente dice ¿Verdad?

 

Y los ojos de HeeChul se abrieron con sorpresa, Siwon siempre tuvo puestos importantes en Corea, y no era para menos que a alguien como Choi Siwon de tan buena familia, y con tan excelente educación e inteligencia incluso lo llamaran para ofrecerle trabajo.

 

Es más ya le había extrañado que en realidad Siwon no consiguiera un buen puesto acá en Japón. HeeChul intentó plasmar una sonrisa, un intentó que fue todo un fracaso. Pero el ya lo sabía, tarde o temprano Siwon volvería a sus trabajos elegantes y sofisticados. Alguien como Choi Siwon no servía para trabajar en un café.

 

—Bueno, en realidad lamento decirle que Choi Siwon ya no está en el país…— HeeChul entonces arrugó el entrecejo. –Si, viajó para Italia hace un par de meses. No, no sabría decirle donde o como ubicarlo, lo lamento. No se preocupe, gracias por llamar de todas formas.

 

Siwon pareció soltar un suspiro mientras volvía a colocar el auricular del teléfono en su lugar. HeeChul apretó la bandeja en sus manos, Siwon giró y sus ojos se abrieron en sorpresa. Kim sintió su sangre hervir, todo este tiempo, Siwon les había estado mintiendo.

 

El sonido de la bandeja siendo colocada con fuerza sobre el mesón impresionó un poco a Siwon, quien solamente decidió mirar a HeeChul quien al parecer intentaba calmarse.

 

—¡¿Acaso somos un juego para ti?!— Y los gritos habían comenzado, HeeChul lo miraba como nunca antes. —¡¿Por qué no has estado mintiendo?! Siempre decías que no encontrabas un buen trabajo, todo este tiempo fingías… ¡¿Por qué?!

 

Siwon bajó la mirada y HeeChul no dudó en agarrarlo por la camisa.

 

—¡Respóndeme!

 

—¿Quieres saber la verdad? De acuerdo.— Siwon pareció estar serio también, agarró por las mejillas a Kim y lo miró directo a los ojos. –Resulta que no quería dejar de trabajar en el Maid, por que no me quería alejar de ti, así de sencillo. Es más, en corea no me despidieron, yo renuncié. Por que no soportaba un día más sin poder verte.

 

 

 

 

JaeJoong en este caso Jejuko, pasaba uno de sus brazos por los hombros de Mina, con un par de consejos no muy bien estructurados por que en realidad no estaba acostumbrado a estas situaciones, pero lo apoyaba y eso era lo importante.

 

—Verás como te sientes mejor cuando comas unos cuantos pasteles de Chul.

—Mmh… Ojalá tengas razón, Jae.

 

Y la puerta de la cocina fue abierta con suavidad por la mano izquierda de JaeJoong. Y sus ojos enfocaron de inmediato a dos impávidos Siwon y HeeChul que en este momento únicamente se miraban el uno al otro. Sin notar su presencia.

 

—…¿Por que? ¿Por qué dejarías todo solo por estar a mi lado?

—Por que estoy enamorado de ti. ¿No es obvio?

 

JaeJoong reprochó una vez más su maldita suerte. ¿Por qué siempre tenía que estar presenciando este tipo de escenitas? ¿Acaso era una mala y rara señal del destino o sabrá Dios que?

 

—¡¿Qué diablos es todo esto?!— Y el grito de ChangMin había llamado la atención de demasiadas personas. —¿Ustedes también? ¿Acaso todo el mundo se quiere burlar de mi por que voy a morir solo y viejo? Solo faltan YunHo y JaeJoong y oficialmente soy el solterón de este idiota grupo. Es más, me voy a volver a actor y protagonizar la secuela de virgen a los cuarenta.

 

—¿Qué diablos le hiciste?

 

YunHo llegó, igual que Junsu y YooChun, mirándolos con confusión, Siwon y HeeChul por supuesto se separaron de inmediato. YunHo abrazó a Changmin quien se quejaba apenado mientras JaeJoong solo suspira resignado.

 

 

 

 

—Vamos, ChangMin. Te prometo que hago lo que sea pero ya vuelve a ser tu mismo.

 

La voz de YooChun para ChangMin fue en entero tentadora, el menor abandonó su rostro de frustración y por fin después de una larga tarde decidió volver a hablar, con una pícara sonrisa en el rostro.

 

—¿Lo que sea?

—Lo que sea.

 

Y la reafirmación de YooChun fue demasiado tentadora. ChangMin colocó sus manos sobre su cadera y sonrió.

 

—Entonces deja de meterle mano a JunSu por toda una semana.

—¡¿Qué?! ¡¡Jamás!! Muérete en tu mal humor, tu so pedazo de mocoso amargado destructor de parejas que se quieren de verdad.

 

JunSu apenas pudo sostenerse en pie en cuanto sintió a YooChun corriendo hacía él y abrazándolo con posesividad mientras le hacía muecas a ChangMin y el menor solo rodaba los ojos. JunSu optó por suspirar y acariciar el cabello de Park.

 

—¿No que harías lo que sea? ¡Que asco de amigo que eres Park YooChun!

—¡Tu que pides imposibles!

—¡Claro y yo que me muera en mi desgracia! ¡Son todos unos malditos desconsiderados que no piensan en mi sufrimiento!

 

—ChangMin cuida tu vocabulario.

 

Las palabras suaves de JaeJoong parecieron calmar el ambiente, y YunHo no pudo evitar otro escalofrío en su espalda al notar que ChangMin tenía algo de razón con respecto a que JaeJoong parecía influenciar cierta autoridad al mismo nivel que él.

 

Terminó por cerrar el Maid, y notó a Siwon y Heechul un poco distanciados. A YooChun y ChangMin insultándose en voz baja y por supuesto a JunSu haciéndole conversa a JaeJoong, mientras Jae parecía leer una revista. YunHo decidió suspirar.

 

—Ten, nos vemos en el edificio.

 

Se guardó un incómodo silencio en el momento en que Siwon extendió las llaves hacía HeeChul y era más que obvio que para este momento, todos observan a los dos muchachos que parecían no querer conducir la moto esa noche.

 

—No es necesario, Siwon. Me iré con YooChun, ChangMin y JunSu.

—Chul, te conozco. Por favor vete en la moto yo me iré con ellos. Se que quieres pensar y en la moto estarás a solas. Ellos te llenaran de preguntas.

 

Siwon tomó la mano de HeeChul y depositó en ella las llaves.

 

—Ten cuidado.

 

Y aquello fue su insípida despedida, Siwon pareció comenzar a caminar, por lo que los otros tres muchachos anunciaron su despedida al mismo tiempo. HeeChul soltó un suspiro y con un intentó de sonrisa se despidió de YunHo y JaeJoong.

 

—¿Nos vamos?

 

JaeJoong parecía igual de desubicado que YunHo pero ante las palabras de su jefe, JaeJoong optó por asentir, y como si fuera una costumbre de años, subió al auto. Conversando de nada y todo a la vez.

 

 

 

 

—¿Seguro que no sabes nada?

 

El auto de YunHo ya estaba estacionado frente a su departamento. JaeJoong hubiera no querido hablar, pero finalmente se trataba de dos amigos muy importantes para YunHo. Así que de alguna manera sintió que era lo correcto.

 

—De acuerdo, te diré. Pero si te preguntan, tu y yo no tuvimos esta conversación.— YunHo sonrió divertido ante el pedido del muchacho y decidió asentir. –Pues cuando Min y yo entrabamos a la cocina Siwon le decía a Chul que estaba enamorado de él, y pues parece que la confesión los tomó por sorpresa a ambos, incluso al mismo Siwon, por que al parecer no era el momento, pero eso es lo único que se.

 

—Genial… Ahora estos dos.

—Si, ChangMin también me tiene preocupado.

 

Y por un momento ambos se quedaron observando hacía adelante. Hubo un silencio y la situación fue incomoda por que de repente parecían una pareja hablando sobre los problemas de sus hijos, nada más faltaba que estuvieran compartiendo cama.

 

JaeJoong fue el primero en reaccionar. –Bueno yo, es tarde. Gracias por traerme.— Bajó del carro abriendo la puerta con torpeza, y con los nervios reflejados en sus manos y piernas apenas puso un pie en el suelo, el sonido estrepitoso de su cuerpo chocando contra el suelo logró preocupar a Jung.

 

—Jae… ¿Estás bien?

 

Y con el poco orgullo que le quedaba, Kim se levantó con la quijada en alto y limpiando un poco su ropa, por que el no estaba nervioso, solo se había tropezado, así es, por que nadie es perfecto y él solo se había tropezado. El no estaba nervioso, claro que no.

 

—¡No estoy nervioso!

—Ajá… ¿Y yo cuando dije eso?

—Adiós, Yunho.

 

JaeJoong cerró la puerta del auto y YunHo amplió su sonrisa mientras empezaba a retroceder con su auto para poder salir, agitó su mano en señal de despedida y cuando vio a JaeJoong levantar la mano inconscientemente y luego bajarla como si se regañara así mismo por hacer aquello, YunHo no pudo evitar reír.

 

El auto de YunHo ya se alejaba, JaeJoong respiró hondo. Y decidió que cada día actuaba más y más extraño. Se dispuso a subir las escaleras cuando la voz de Ranko llamó su atención, ahora que lo recordaba no veía a la muchacha desde hace un buen tiempo.

 

—¡Jae—kun!

—Ranko, ¿Qué tal?

—Muy bien, estaba pensando…— La muchacha mordió su labio inferior y sonrió. —¿Qué te parece si hoy si me aceptas la cena de la otra noche?

 

 

 

 

De acuerdo, no era lo más inteligente que había hecho.

 

Pero seamos sinceros. JaeJoong está confundido, Ranko es hermosa y su ancla hacía algo que supuestamente deseaba tener una vez tuviera trabajo, claro, por que JaeJoong aún recuerda que deseaba una hermosa novia una vez tuviera un trabajo que pagara bien.

 

Así que por ese extraño motivo ahora se encontraba en la casa de su casera, obviamente a solas con Ranko. Con el olor de un delicioso Ramen en el ambiente, no era algo demasiado elaborado, pero por lo menos era algo.

 

JaeJoong inspeccionó el lugar, las fotos de Ranko cuando era una niña eran probablemente demasiadas, pero la muchacha era preciosa así que suponía que se le perdonaba el exceso de egocentrismo. Logró sentarse en un sillón y suspiró.

 

Por alguna razón deseaba volver en el tiempo y haberle dicho que hoy también estaba cansado como para aceptar una cena. Pero ya estaba ahí, y a menos que YunHo lo llamara diciéndole que estaba metido en problemas no podría salir de ahí.

 

¡¿Y por que demonios el primero que se le pasaba por la cabeza tenía que ser YunHo?!

 

Llevó una mano hacía su frente y suspiró. En serio, mejor se hubiera negado. Únicamente quería una ducha y dormir.

 

—La cena estará lista en unos minutos.— Las manos de Ranko estuvieron sobre sus hombros, proporcionándole un cómodo masaje. —¿Por qué no hacemos algo divertido mientras esperamos?— Y el momento de relax se esfumó, JaeJoong abrió los ojos, captando la indirecta.

 

—Ranko… Yo no sé si…

—Vamos JaeJoong, sé que te gusto, sé como me miras. Y mis padres no están en casa hoy.

 

Las manos de la muchacha viajaron sobre sus pectorales, el cuerpo de JaeJoong reaccionó ante el contacto, principalmente por el escalofrío que de pronto sintió, por que no tenía la menor idea de cuando había sido la última vez que había estado así con una chica.

 

—Desde que regresé a Japón solo he pensado en ti…

 

Y la voz de la muchacha hablándole sensualmente al oído logró que cerrara los ojos, esas manos acariciando su pecho. JaeJoong decidió que no había nada de malo en un poco de sexo sin compromisos, por que en realidad hace mucho que no estaba con alguien.

 

Y entre tanto trabajo, problemas y locuras, había olvidado por completo, que el sexo es también una necesidad básica del ser humano.

 

Cuando su mano tomó el brazo de Ranko y la muchacha sonrió, todo ocurrió demasiado pronto. Por que de repente ya le tenía sobre sus piernas, con su rostro hermoso frente al suyo. Con sus labios torturándose mutuamente por un poco más de contacto.

 

Sus manos tocaban la estrecha cintura de la muchacha, y sus labios se habían apoderado ya de ese níveo cuello, los suspiros ahogados de esa sensual voz. Y cada que Ranko llevaba su largo cabello hacía atrás JaeJoong sonreía.

 

“Jae… ¿Te vas a engañar a ti mismo?”

 

Se separó de la muchacha y miró su rostro. Era imposible que ella hubiera podido hablar, especialmente por que esa voz había sonado demasiado masculina. —¿Sucede algo?

—No… Yo no… No importa.

—Entonces ¿Por qué no estás besándome?

 

JaeJoong, sabes que no quieres estar con ella. Que deseas volver a besarme, pero a mi, solo a mi. ¿Cuánto tiempo más planeas estar en negación?

 

 

La volvió a alejar, esta vez pasó una mano por su rostro, sintiendo la frustración de esa maldita voz. Maldito YunHo. ¿Qué diablos hacía en momentos como esos en su cabeza? –JaeJoong me estoy sintiendo frustrada.

—Lo siento, solo estoy cansado. Pero no importa, en serio te deseo.— Y la manera agresiva en que JaeJoong volvió  tomar esos delicados labios fue incluso hasta sorpresivo.

 

¿La deseas? No me hagas reír.

En serio… ¿No has pensado en la posibilidad de que yo te pueda corresponder?

 

Y aquello anuló cualquier tipo de deseo.

 

JaeJoong la alejó una última vez, y la muchacha de pronto ya no se veía tan sexy, su aroma ya no lo embriagaba, sin contar con el hecho de que su rostro enojado en este momento no era lo más sensual que digamos.

 

—¿Qué pasa ahora?

—Lo siento, Ranko. No puedo.

—¿Que? ¿Eres impotente?

—No, simplemente necesito irme.

 

No estaba en el momento para hablar y explicarle cosas que no quería a la muchacha, por eso la levantó con cuidado y decidió mejor irse, por que la voz de YunHo lo seguía persiguiendo y esto empezaba a matar a su cordura.

 

—JaeJoong…

 

Una vez más esa voz sensual lo detuvo y cuando giró, Ranko se encontraba parada junto a la mesa desabrochando por completo su blusa, y Ranko es hermosa, atractiva y por demás sensual. JaeJoong no lo podía negar, por eso se acercó a la muchacha y ella sonrió satisfecha.

 

—No hagas esto, Ranko.

 

Y la sonrisa se fue borrando de a poco, cuando delicadamente JaeJoong volvió a ponerle la blusa, cerrándola necesariamente con un botón, el rostro de Ranko dibujó una mueca desagradable.

 

—¿Tienes idea de cuantos hombres me desean tan solo con verme caminar?— JaeJoong respiró profundo, buscando marcharse, pero Ranko lo retuvo del brazo, buscando que la mirara. —¿Eres gay acaso?

 

Y la pregunta lo tomó por sorpresa, y sinceramente le asustaba tener que responderle.

 

—Yo se que no es así…

 

Y una vez más ahí estaba Ranko, agarrándolo por el rostro. Uniendo sus bocas, ella retrocedió y se recostó sobre la mesa. Apresó con las piernas a JaeJoong y entonces Kim sintió que debía ponerle un alto al asunto.

 

—Ranko… Hija…

 

La puerta se abrió. Y el corazón de JaeJoong por un par de segundos se detuvo.

 

 

 

 

—Señora… Escúcheme por favor, le juro que no… ¡Al menos escuche a su hija!

—¡¡No tengo nada que escuchar!! ¡LÁRGATE CUANTO ANTES! ¡Te juro que me estoy resistiendo de llamar a la policía! ¡Demonios, y yo que creí que no te gustaban las mujeres!

—¡Mamá, por favor! ¿Te quieres calmar?

 

JaeJoong intentaba como podía guardar las cosas dentro de su maleta, y corría con la suerte de no tener demasiadas, pero aún así el hecho de que Ranko forcejeara un poco con su madre para que la señora no le saltara al cuello y lo degollara pues no era algo muy cómodo que digamos.

 

—¡Y quiero lo que me debes! ¡Mocoso pervertido!

—¡¿YO?! ¡Mire usted…!

—JaeJoong por favor no hagas las cosas más difíciles.

 

Y por un segundo tuvo que darle la razón a Ranko, guardó sus pertenencias en tres maletas. Y sacó unos cuantos billetes que pagarían lo que hasta ahora le debía a la mujer, pero por la rabia que parecía destilar hacía él, JaeJoong prefirió dárselos a Ranko.

 

—Ahí están los meses que le debía. Y sabe que me voy feliz, por que no tengo que volverles a ver la cara a ninguna de las dos. ¡Par de locas!

—¡Vuelve acá y dímelo en la cara!

 

Y si, como se imaginaran JaeJoong salió corriendo como pudo con sus tres maletas en peso.

 

 

 

 

Cabe decir que ésta no había sido la noche de las ideas inteligentes precisamente.

 

Ahí estaba él, sentado en una de las bancas del parque, con tres maletas por sus piernas, suspirando cada dos segundos. Cerca de las nueve de la noche y sin saber para donde agarrar. ¿Por qué le pasaban estas cosas a él?

 

¡Y todo por culpa de esa hormonal Ranko!

 

¿Por qué hormonal? Pues, por que no puede decir demasiadas malas palabras juntas.

 

…Empezaba a entender a YunHo y su aversión por las mujeres.

 

Abrió su celular y recordó las palabras de YunHo ‘Llámame si es que tienes algún problema, ya sabes todos somos como una gran familia’ Eso había dicho, y JaeJoong había optado por tomarle la palabra, marcó el número de YunHo pero apenas dieron dos tonadas cortó la llamada asustado.

 

No, no estaba listo para verle la cara a su jefe, no después de haber alucinado con él justo antes de tener sexo con Ranko. Oh, Dios ahora que lo pensaba eso no era bueno y ya no tenía como seguir negándolo, no podía, por que no tenía justificación alguna.

 

—¿Me atrae?— Colocó los codos sobre sus rodillas, tapó la mitad de su rostro con ambas manos y se dedicó a mirar el césped de aquel parque. —¿Lo quiero?— Su corazón ahora latía apresurado. —¿Me enamoré?

 

Una opresión en el pecho y JaeJoong sentía que al menos debía admitirlo frente a sí mismo, y es que ya lo venía sospechando, no solo lo quería un poco más que a los demás.

 

—…¿Cómo me enamoré de él?

 

Mordió su labio inferior y suspiró, la vida estaba llena de estupideces, siempre lo había creído así, y su amor por YunHo era una de esas estupideces, sintió un peso en el estómago, y por alguna razón que no logra comprender, justo en ese momento sonrió.

 

—¿Acaso eres masoquista, JaeJoong? ¿Por qué justo de él?

 

Esa sonrisa de a poco se fue ampliando, aunque no lo quería, no podía evitar seguir sonriendo como un idiota. No cuando había estado tan seguro de si mismo, hasta antes de conocerlo. Una vez había escuchado de boca de SungMin que el destino funciona de maneras extrañas.

 

Y JaeJoong había recordado a ese elegante muchacho de perfil refinado que había salido corriendo de una iglesia y había chocado con él, que no le había dirigido una sola mirada, que no había pedido disculpas, por que justo en ese momento el amor se le escaba entre las manos.

 

…Esa fue la primera vez que se habían visto.

 

Y probablemente YunHo no lo sabía. Por que para variar YunHo seguía ignorando al resto del mundo cuando de Bae Seulgi se trataba. Tragó fuerte y cuando el celular comenzó a sonar sus manos nerviosas sostuvieron el celular que centellaban el nombre de ‘Jung YunHo’

 

Dudó, si quiera por cinco minutos. Por que YunHo volvió a llamar un par de veces más.

 

—¿Jae? Por fin contestas. ¿Me estabas llamando, que sucede?

 

Y esa preocupación, lo hizo llenarse de algo llamado esperanza. El amor era idiota, por que cualquier estupidez te parecía una señal. Y el era aún más estúpido por no poder evitar abrir la boca y pedirle a ayuda a aquel que a partir de hoy…

 

…Muy seguramente, sería su dolor de cabeza eterno.

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

—Buenas tardes, ¿Me podría comunicar con Jung YunHo?

 

Seulgi comenzó a guardar un par de bufandas dentro de sus cajones mientras con el auricular bluetooth se daba el lujo de poder movilizarse con facilidad. Sin embargo el silencio por parte de la empleada de la residencia Jung le dio un mal presentimiento.

 

—Disculpe. ¿De parte de quien?

—Soy una amiga de la universidad.

 

Y Seulgi no era ninguna tonta sabía de sobremanera que si daba su nombre muy probablemente YunHo no querría contestarle, una vez más la mujer volvió a callar y luego de unos segundos soltó un breve suspiro.

 

—Lo siento mucho señorita, pero el joven YunHo ya no vive en esta casa, se marchó hace un par de años, y desde entonces no hemos sabido de él. Lo único que puedo decirle es que ni siquiera se encuentra en el país.

 

Y Seulgi perdió la fuerza en sus piernas, se sentó sobre la cómoda cama y sus labios temblaron por un segundo.

 

—¿Esta segura?

—Si, señorita.

—De acuerdo, muchas gracias.

 

Terminó con la llamada y suspiró. ¿YunHo no estaba en Corea? ¿Entonces donde estaba? Pasó una mano por su rostro y bajó la mirada.

 

—¿Dónde puedes estar YunHo? ¿Dónde?

 

 

 

 

Akihabara, Japón.

 

 

Luego de un viaje de casi quince minutos de interrogación tras interrogación.

 

Choi Siwon por fin pudo poner pie en su edificio. Subió por el ascensor apoyando la cabeza en una de las paredes del ascensor y cerró los ojos, se sentía particularmente agotado y cansado, pero principalmente hastiado de todo.

 

Quería ver a HeeChul, quería recibir una respuesta de su parte. Por que sabía que no había imaginado en ningún momento cuando sentía esa mirada de parte de Kim hacía él, sabía que lo suyo era como una relación sin formalismos.

 

Por que ambos se gustaban, ambos lo sabían, pero ninguno se atrevía a decirlo.

 

Las puertas se abrieron y Siwon logró sacar las llaves. Miró puerta del departamento de HeeChul y suspiró, pensó que sería buena idea avisarle de su llegada, pero luego pensó que estaría dormido y no estaría bien incomodarlo. Así que volvió a caminar e ingreso a su departamento, dispuesto a dormir profundamente.

 

Diez segundos después, contados por reloj, de que la puerta de Siwon se abriera y luego cerrara, HeeChul abrió la suya y suspiró, mirando la puerta del departamento de su amigo. y alegrándose de poder haberlo visto llegar bien.

 

Contempló la puerta unos segundos más y luego del tiempo necesario, volvió a entrar a su departamento, solamente necesitaba saber que Siwon había llegado bien, para poder dormir.

 

 

 

 

—Bueno, ya conoces la casa. Puedes quedarte en la habitación frente a la mía. Nunca la utilizo así que solo tendrías que mover un par de cosas que tengo arrimadas ahí, no está sucio por si acaso.

 

JaeJoong asintió y dejó la maleta que llevaba en el piso, al igual que lo hizo YunHo con sus otras dos maletas. La verdad, JaeJoong se sintió un poco incomodo invadiendo el espacio personal de su jefe de esa forma.

 

—¿Y que fue lo que sucedió?

—Mi casera me botó, creyó que su hija y yo pues… Teníamos un ‘tórrido’ romance.— YunHo enarcó una ceja y luego sonrió, dirigiéndose a la cocina. –Pero te aseguro que no es así.

 

JaeJoong lo siguió, inconscientemente resaltando el hecho de que no era verdad. Mientras Jung únicamente se servía un poco de jugo de naranja, extendiéndole la jarra y un vaso a Kim, para que se sirviera si así lo deseaba.

 

—Tranquilo JaeJoong, tú y tus tórridos romances me tienen sin cuidado.

—¡Pero no estoy mintiendo! Ranko resultó una lanzada, pero ella y yo jamás tuvimos algo… Yo… Yo no…

 

¡Agh! Genial JaeJoong, solo te falta decirle que no tienes nada con ella, por que te diste cuenta que estás enamorado de él. Eso sería cavar tu propia tumba.

 

—¿Tú, que?

—Nada, déjalo así.

 

JaeJoong suspiró, y YunHo se volvió a levantar, sacudiendo los cabellos de JaeJoong y sonriendo en el acto.

 

—Tranquilo, JaeJoong. Solo bromeaba, confió ciegamente en ti y si tu dices que te botaron por una injusticia. Yo te creo. Te puedes duchar si así lo deseas, es la habitación al final del pasillo. Yo me voy a recostar por que estoy demasiado cansado, te quedas como en casa, mañana te doy una buena bienvenida a mi departamento, pero hoy tengo mucho sueño.

 

JaeJoong sintió sus cabellos siendo alborotados una vez más, y observó como YunHo lavaba su vaso y lo guardaba, mientras se empezaba a alejar por el pasillo, masajeando un poco su cuello. Debía estar muy cansado en realidad.

 

Dio un corto suspiro, y aunque sintiera que fuera un error estar ahí. Sentía que de algún modo era el lugar indicado.

 

 

 

 

Rain, Rain, Rain.

 

Era todo en lo que podía pensar, y la verdad ya estaba harto. Incluso se sentía hasta con ganas de quedarse dormido para poder dejar de pensar en él, en su asco de situación y en el mocoso ese que ya tenía nombre y era MinHo, y que de tan mal humor lo ponía cuando lo veía junto a Rain.

 

Mirando el techo de su habitación Changmin decidió colocar una almohada sobre su rostro y suspirar, por que era mejor que la almohada retuviera sus lagrimas que sentirlas rodar por sus mejillas.

 

¡Diablos! Si YooChun lo viera, seguramente lo molestaría por débil y cursi.

 

Después de tanto molestarlos a YooChun y JunSu le parecía incluso hasta inverosímil sentirse así, pero su pecho compungido le daba entender que ese dolor no desaparecía así de pronto y sus lágrimas siguieron saliendo, hasta no saber en que punto logró conciliar el sueño.

 

—…Idiota Rain.

 

 

 

 

JunSu abrió un poco los ojos esa noche.

 

Se encontraba de lado en la cama, con YooChun abrazándolo por la espalda, con la quijada de Park muy cerca de su hombro, ambos respirando incluso a un ritmo casi acompasado, y la vista que tenía daba exactamente al gran balcón en el departamento de YooChun.

 

La luz de la noche, y el frío. YooChun debió suponerlo, por que de pronto sintió como una delgada sábana cubría su cuerpo y el de Park, entrelazó su mano con la de YooChun y él únicamente emitió un gemido en respuesta de que aún estaba medio despierto.

 

—Chunie, está lloviendo.

 

YooChun entonces abrió los ojos y contempló al igual que JunSu esa hermosa lluvia que caía sobre el suelo de Akihabara esa noche, casualmente se le hizo hipnotizante igual que le pasaba a Kim.

 

Besó la mejilla de JunSu y suspiró. Por que en este preciso momento no había nada mejor que esto, nada mejor que estar abrazado a JunSu, en una noche fría de lluvia, con su suave voz pronunciando su nombre.

 

Por que YooChun lo amaba tanto, y JunSu lo amaba tanto también. Que cada cierto tiempo, era como si un aura invisible los envolviera y solo ahí ambos pudieran vivir. Por que si habría que describir al amor, YooChun y JunSu indudablemente hubieran descrito ese preciso momento.

 

 

 

 

Salió completamente fresco de aquella ducha.

 

Sacudía sus cabellos con una pequeña toalla, y ya más cómodamente vestido con un pantalón y camisa de algodón, finalmente JaeJoong salió del baño. Usando unas pantuflas de oso que había encontrado en el baño, y no sabía por que pero estaba casi seguro que eso era un regalo de JunSu o mínimo de HeeChul.

 

Respiró hondamente y se asomó un poco en el balcón del departamento. El frío algo intenso lo tomó por sorpresa, pero la lluvia se veía tan bien, que le fue inevitable quedarse ahí por unos minutos. Ver la lluvia siempre había logrado relajarlo.

 

Suspiró y cerró las puertas del balcón, se encargó de acomodar un par de revistas que había sobre los sillones y las dejó sobre la pequeña mesita de centro. Apagó una a una las luces del departamento y finalmente cuando observó la puerta de la habitación de YunHo se detuvo.

 

Esta vez si fue conscientemente, era riesgoso pero no le importó, abrió la puerta por suerte sin seguro y entró con pasos suaves, procurando no hacer demasiado ruido, dentro de la habitación de su jefe, no había balcones pero si un gran ventanal y la luz de la noche en ese momento iluminaba el rostro de un adormilado YunHo.

 

Se colocó en cunclillas justo frente al rostro de Jung, ya que dormía de lado, los brazos sobre sus rodillas, y su quijada sobre sus brazos. JaeJoong no está muy seguro de cuanto tiempo pasó contemplándolo, pero finalmente tuvo que aceptarlo, por lo menos ante si mismo.

 

—…No tengo la menor idea de cómo pasó, jefe. Pero… Creo que…— Y se sentí nervioso, estúpidamente nervioso, por que seguramente YunHo ni siquiera lo escuchaba, JaeJoong respiró profundo y aparentemente volvió a agarrar valor. —…Creo que me enamoré de ti, YunHo.

 

Y eso había sido todo, sentía un peso menos. Y una sonrisa surcó en sus labios.

 

—Lo siento, YunHo. Será solo una vez, una única vez.— Alejó unos mechones del rostro de Jung y sonrió al notar su perfil y su rostro tan apacible. –Además me lo debes, tú ya me robaste un beso antes, ahora es mi turno.

 

Se levantó un poco, para quedar a rodillas de la cama de YunHo, mordió su labio inferior y suspiró hondamente.

 

—Por favor no abras los ojos.

 

Y en ese último suspiro de sus labios, JaeJoong cerró sus ojos y unió sus labios con los de Jung YunHo, sintiendo como su corazón latía desbocado ante el contacto. Sintiendo que si era posible que latiera de esa manera tan solo ante un contacto tan simple como un beso.

 

No lo había notado antes, pero los labios de YunHo aunque finos eran suaves, y la calidez de YunHo lo había empezado a envolver por que la pausada respiración de YunHo lo hizo suspirar y finalmente decidió alejarse. Curioso, era el hecho de que las dos veces en que se habían besado YunHo había estado inconsciente.

 

Y que ventajosa o lamentablemente. YunHo no recordaba ninguno de esos besos.

 

La sorpresa ante sus acciones llegó después, después cuando la calidez lo abandono, cuando la suavidad sobre sus labios desapareció. Después cuando su corazón comenzó incluso a latir todavía más rápido. Tapó con ambas manos su boca y se levantó.

 

—¿Qué diablos estoy haciendo?

 

Ansioso por huir de las consecuencias de sus acciones, JaeJoong abandonó la dichosa habitación de su jefe, todavía dormido con paso rápido y azotando sin querer la puerta, buscando encerrarse en su habitación por lo que le quedaba de noche.

 

Intentando olvidar que no supo pensar como por aproximadamente dos minutos y tratando de evitar ese sentimiento que prácticamente le gritaba que no se arrepentía.

 

La puerta siendo cerrada con tanta fuerza logró que YunHo se sentara de inmediato y que por ende abriera los ojos con algo de dificultad, restregó un poco sus ojos y miró de un lado a otro, pero su habitación estaba vacía.

 

—¿Jae?

 

Supuso que la puerta que escuchó cerrarse había sido la de JaeJoong y como parecía no haber nada fuera de lo común, YunHo decidió volver a acostarse, acurrucarse en su cama y volver a dormir. Esperando volver a soñar con lo que fuera que hubiera estado soñando, pero que lo había hecho sentir tan bien.

 

Fin Capitulo Diez

 

5 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 10

    Tsukiyomi Akemi escribió:
    18 agosto, 2011 en 10:34

    Quiero Lemon Yunjae *o* y q Yunho sea el q lo inicie >v>

    Me gusta

    Sano escribió:
    3 enero, 2012 en 3:48

    o dioxxx mioooo si estaba durmiendoooo por dioxxxx solo termina de matarmeee solo HAZLO !!!!!!!! neta k esperaba aka una contestacion bien *grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr*
    y noooooooooooo osea nomas faltaba k tubiera el ilitoo de saliva de lo geton k estaba… k coraje >_<
    lo bueno esk el YoosU va como viento en popa …….esa escena estubo de *nosebleed*
    todoss apapachadosss …..acurrucaditossss con la lluvia de fondooo ♥_♥ ))) esto estubo buenoo XDDDDDD

    Me gusta

    ★ MolLy ★ escribió:
    15 julio, 2012 en 20:06

    *—* besos inconscientes! son tan lindos y tiernos, Jae!, que hubiera pasado si Yunho despertaba y te sorprendía? terminarías de otra manera? jejeje
    se pone muy bueno…

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    Anónimo escribió:
    8 febrero, 2013 en 9:03

    OMO!!!!!!!!!!!!!!! DIOS!!! DIOS! DIOS MIO SANTISIMO!!! -XD- Ajajajaj, WWWWoOOooooOOW JAE, ESAS AGALLAS! QUE HERMOSOOOOOOO LO ADMITIÓ, lo hizo, lo admitió!!! aaaaaah muero!! dfsghjk que tiernossssss!!♥ el Yoosu es muy, muy muuuuuy empalagoso,los amo, me encantan♥y Min TOT o pobrrrre minnie…sufriendo mi cosita preshiosaaaa TWT AAAAAAAH corro a leer el próximo Capoooooooo, se viene bueno! JAEJOONG AHORA VIVE EN LA CASA DE YUNHO LOOOOL♥ MUAJAJJAJAJ ok.no -la golpean-

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    Chunsadycta escribió:
    9 noviembre, 2015 en 4:10

    Ay por San Shiwoon¡¡¡¡ HeeChul como te puedes poner dignooo??? Se te ha declarado semejante ser Divino y te da por sentirte engañado??? no niño lo suyo ya es de ley y mandato divino😍 Me encato que Shiwon fue todo sincero y cabal conal admitir su amor wooooo sigo en la leela jajaj. ChangMin dios santo porbre mio amor para que te quiero si Chanmin lo sufre tan monamente jajaj. Ok Jae ya estuvo ahofa solo falta Yunho que va como los cangrejos. ..😦 Yunhoo por tu madree yaaaaa admite que estas que te mueres por mi Flacoooo😢😢😢. no le aque que te den esos lapsus de “oigo voces “como a Jae jajaj eso fue de AYY NAnita jajaj . y el Yoosu??? oh por todo lo dulce de este mundooo comoo te envidioo Junsuuuu😢😢😢 mifa que sacar todo eso de Mi Ratón.

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