Ai Maid Café: Capitulo 11

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Ai Maid Café

 

Capitulo 11: En realidad, nunca fuiste un secreto para mí.

 

 

 

Había amanecido nevando.

 

El clima últimamente estaba loco, pero eso poco importaba ya en realidad. ChangMin estaba usando esa bufanda negra que se ha convertido en algo infaltable en su ropa, miró el reloj en su muñeca y suspiró, estaba a tiempo pero aún así temía no llegar a la hora exacta.

 

Las clases empezarían en cuarenta minutos y el viaje cuando menos duraba veinte minutos. Miró hacía la calle esperando ver el bus llegar, pero al parecer eso no iba a pasar, por lo menos no en un buen tiempo.

 

Acomodó un poco mejor la mochila en su espalda, el largo abrigo que llevaba, y esperó que toda esa ropa más el uniforme del instituto lo cubrieran del frío, no quería enfermar, no era momento para estar enfermo.

 

La parada del autobús no estaba tan llena como usualmente solía estarlo, pero cuando el perfil de Rain caminando por la vereda contraria llamó su atención sus ojos no se apartaron de él. El hombre caminaba leyendo un libro, con total pasividad en su caminar.

 

Una sonrisa pequeña se posó en sus labios, por que de pronto el frío desapareció y lo único que deseo fue ir a saludarlo y poder abrazarlo, pero casi al mismo tiempo sacudió la cabeza intentando alejar esos pensamientos.

 

Miró una vez más hacia la calle por donde aparecería su bus, no lo vio cerca, así que decidió que de algún modo podría acercarse, con la excusa que fuera, no importaba, él solo quería platicar con él, pararse frente a él, que lo viera a él, a Shim ChangMin.

 

Y estuvo a un segundo de poner un pie en la calle para cruzar cuando un muchacho de instituto se acercó a Rain por la espalda, con una sonrisa en el rostro. Pronunciando un leve ‘Gracias por esperarme’ Rain asintió con una sonrisa, guardando el libro y sacudiendo los cabellos del menor.

 

…Ese de ahí, era Choi MinHo.

 

Respiró profundo y apretó sus puños, por que en serio estaba molesto, como si fuera de una mala broma, sentía que lo único que podía alcanzar a escuchar era la risa algo vaga de ambos, lo único que podía ver era sus sonrisas y los ojos de MinHo casi brillando por estar junto a Rain.

 

El bus se estacionó justo frente a él, las personas empezaron a subir y ChangMin decidió respirar hondamente y continuar. Subió al bus con cuidado y se sentó lo más lejos posible de una ventana que le ofreciera una vista clara de esos dos.

 

Por que Changmin comprendía que se sentía furioso, pero más que eso, estaba ligeramente dolido.

 

 

 

 

HeeChul estaba apoyado en el mesón junto a YunHo.

 

Y en realidad no cruzaba palabras con él en ese momento, únicamente veía a YooChun y JunSu atender a unos clientes que acababan de llegar, en la otra esquina JaeJoong sonreía forzadamente ante algún comentario y ChangMin, pues él no llegaría hasta las tres y algo más cuando saliera del instituto.

 

Miró la hora en el reloj de la pared y suspiró por octava ocasión, la desventaja de no venir con Siwon al trabajo es que en realidad no sabía nada de él, y ya era muy tarde para alguien tan puntual como lo es Siwon. Y para ser sinceros, ya estaba preocupado.

 

—¿Chul, te sientes bien?

 

Kim intentó sonreír y se sentó adecuadamente para poder mirar a Jung a los ojos.

 

—Es tarde, Yunnie. ¿Sabes por que Siwon no ha llegado?

 

La dudad que mostraron los ojos de YunHo, cautivó la atención de HeeChul, por que pareció dejar en pausa su juego de Guitar Hero, para poder prestarle total atención, por que al parecer había escuchado algo que no le gustó.

 

—Me llamó temprano en la mañana para reportarse enfermo. Pensé que lo sabías.

 

Y aquello fue un horroroso balde de agua fría, HeeChul no está muy seguro de que fue lo expresó con sus gestos o miradas, y la verdad tampoco le importó mucho, se levantó de su asiento y fue por sus cosas en la cocina.

 

Para cuando salió YunHo lo esperaba intrigado por su accionar, HeeChul únicamente cruzó el bolso a su cuerpo mientras arreglaba una bufanda en su cuello.

 

—Chul… Dime que no estás haciendo lo que creo que estás haciendo.

—Lo siento, Yunnie. Me tengo que ir, Siwon no sabe como cuidar a una persona con una simple gripe imagínate que tenga algo peor, o mucho peor que eso. ¿Te imaginas como es cuidándose a si mismo el solo?

 

—Siwon es un adulto, Chul. ¡No nos puedes dejar!

 

Y cabe recalcar que para este momento HeeChul ya se movía en dirección a la salida y YunHo obviamente intentaba retenerlo agarrándolo por el brazo y poniendo cara de niño de seis años en su primer día de clases.

 

—¡Además! Hay muchos clientes y no has cocinado suficientes postres para todo el día todavía. No te vayas. ¡Chul!

—Lo siento, Yunnie. Te adoro y lo sabes, pero tengo que irme.

 

En un último intento, HeeChul se soltó agarró por el rostro a YunHo y lo besó en la frente. Ya fuera del café lo único que YunHo pudo hacer es mantener la puerta abierta mientras veía a HeeChul caminar rápido hacía la avenida e intentar llamar como podía a un taxi.

 

Se cruzó de brazos y dio un suspiro más.

 

Una sonrisa se plasmó en sus labios apenas lo vio a HeeChul subirse al taxi sin siquiera preguntar cuanto le cobrarían y supuso que hoy sería un buen día para Siwon.

 

 

 

 

De acuerdo, había sido algo estúpido.

 

Subirse al taxi sin preguntar cuanto le iban a cobrar había sido estúpido pero ya no había tiempo para recriminárselo, y mucho menos para laméntalo y peor aún para ponerse a pelear con el taxista.

 

Así que HeeChul había pagado casi el doble de lo que le cobraban normalmente hasta su departamento en taxi y había subido por el ascensor, buscando entre su llavero las llaves del departamento de Siwon, sabía que las tenía por ahí.

 

Habían intercambiado las llaves de sus departamentos por cualquier emergencia. Y esta era una emergencia, el problema radicaba en que no encontraba la bendita llave por ninguna parte. Las puertas del ascensor se abrieron y HeeChul prácticamente corrió hacía la puerta, con una gran sonrisa al encontrar la llave.

 

Cuando abrió la puerta del departamento miró con cuidado hacía el interior del lugar, un olor llegó hasta su nariz y de inmediato dejó sus cosas en la pequeña mesa a la entrada, dirigiéndose a la cocina de inmediato.

 

El movimiento de sus manos, deshaciéndose de la bufanda en su cuello se hizo lento, Siwon estaba ahí frente a la cocina, con las mejillas azoradas probablemente por el calor de la fiebre que tenía, arropado con una manta grande sobre su cuerpo y con la nariz más roja que sus mejillas.

 

Una sonrisa, y se empezó a acercar, dejando la bufanda sobre el mesón.

 

—Te ves como Rodolfo.

 

Bromeó y Siwon giró sorprendido al verlo, pero de la misma forma, Choi intentó sonreír, aunque una toz, que de inmediato Siwon tapó con un pañuelo, fue lo que HeeChul recibió a modo de bienvenida.

 

—¿No deberías estar trabajando?

 

La voz rasposa de Siwon, o más bien congestionada por parte de Choi lograron que HeeChul sonriera mientras revisaba lo que el muchacho había estado cocinando.

 

—¿Estabas haciendo una sopa de pollo?

—Me gusta.

—Ve a recostarte, yo continuó.

 

HeeChul se quitó el abrigo y lo dejó sobre una de las sillas, moviendo con la cuchara la sopa a medio preparar por Siwon. Se empezó a hacer cargo de todo, empezó a cortar un par de verduras y notó de inmediato que Siwon parecía no querer moverse de ahí.

 

—¿Por qué no vas a descansar?

—¿Por qué no estás trabajando?

 

Volvió a sonreír, dejó caer las verduras en la pequeña olla y lavó sus manos. Sabiendo que desde siempre demasiadas palabras entre ellos sobraban, decidió recoger mejor su cabello y empezó a buscar un poco de fideo en la alacena.

 

—Eres un irresponsable, de seguro dormiste con las ventanas abiertas y sin abrigarte. ¿No sabes que empezó a nevar en la madrugada?

—No me gusta el reporte del clima.

 

Y Siwon pareció sentarse en una de las sillas de la cocina mientras cerraba mejor a su cuerpo la manta sobre su cuerpo. HeeChul lo observó por un rato y luego continuó, por que Siwon podía ser muy inteligente y exitoso.

 

Pero cuando se trataba de su salud, era como un niño pequeño al cual no le importaba estarse muriendo con tal de no preocupar a sus amigos, y siempre había sido así. A HeeChul le había tocado estar a su lado en esos momentos desde siempre.

 

Por que si dependía de Siwon, Choi se quedaría en cama esperando que por milagro de las aspirinas se le quitara cualquiera que fuera su padecimiento. Dio un corto suspiró y pensó. ¿Qué haría Siwon sin él?

 

Para cuando volvió a mirarlo, Choi se había recostado sobre la mesa y parecía haber conciliado el sueño, HeeChul lo observó sin moverse por unos segundos y luego sonrió. Tenía que terminar esa sopa, para que luego el menor se recostara a dormir en su cama.

 

 

 

 

—Entonces serían dos té helados y cuatro CheeseCake.

—¿Eh? Si.

 

YunHo enarcó una ceja y levantó la mirada hacía donde estaba JaeJoong, justo frente a él, el muchacho sonrió nervioso y luego carraspeó, desviando la mirada. YunHo lo venía pensando desde que había amanecido.

 

Jaejoong estaba actuando muy extraño.

 

En realidad JaeJoong era muy extraño, pero desde hoy estaba actuando aun más extraño, si es que eso era posible, regresó su mirada a la computadora y le pasó la orden a ChangMin que junto a YooChun intentaban arreglárselas en la cocina.

 

Todo había comenzado en la mañana, muy temprano. JaeJoong se había levantado gritando que era muy tarde y que no tenía tiempo, obviamente ese había sido su despertador de la mañana. Había abierto la puerta y le había pedido que se calmara.

 

Ahora vives con el jefe, llegaremos juntos, vivimos juntos. Créeme no te voy a regañar por llegar tarde, ya relájate JaeJoong’

 

Entonces ‘eso’ había ocurrido. JaeJoong se había congelado al verlo, había abierto los ojos con sorpresa, se había pegado a la puerta en su espalda y se había sonrojado de una manera que sinceramente intrigó a YunHo.

 

…Por que JaeJoong jamás se comportaba así.

 

JaeJoong era rebelde, desafiante, molestoso, un poco gritón, sin complicaciones y de repente un poco dramático, pero Kim JaeJoong en definitiva no era una persona tímida e introvertida que se paralizara solo por verlo con una toalla a la cadera y el cuerpo y cabello mojado.

 

Oh, si. Por que apenas había escuchado los gritos YunHo se había levantado, se había duchado y JaeJoong seguía corriendo de aquí para allá gritando que llegaría tarde, por eso todavía sin vestirse YunHo había decidido salir a calmarlo.

 

Pero al parecer eso no había funcionado.

 

—¡Hyung! Un pie de queso y un café latte.

—No me digas Hyung, Junko.

—Oh, si. Disculpa Oppa.

 

JunSu se dio cuenta de su error por suerte demasiado pronto, y le sonrió abiertamente mientras YunHo asentía y Kim volvía a atender otra mesa, jalando a Jejuko en el proceso. El sonido de una taza quebrándose y YunHo solo sintió su cuerpo alzarse un poco antes de suspirar levemente.

 

—¡Eres un idiota, YooChun!

—¡Cállate está es la primera taza que rompo!

—¡Si, la primera taza! ¡¿Pero tengo que recordarte los tres platos que ya vas quebrando?!

 

—¡Ni que tu no hubieras dañado la tetera! ¡Si, yo te vi!

—¡Cállate, Monochun! ¡Fue un accidente!

—¡Si pues entonces dejémoslo en que yo tengo ya cuatro accidentes!

 

YunHo negó con la cabeza al oír los gritos. En definitiva Siwon y HeeChul hacían demasiada falta. Miró a Jejuko atender a un cliente con una sonrisa en el rostro y no pudo evitar despegar sus ojos de aquella sonrisa.

 

—¡Idiota!

—¡Imbécil!

 

Si, sus amigos igual de cariñosos que siempre. Luego de ‘eso’ y que JaeJoong terminara gritándole que se cambiara en su habitación, había venido la escenita del desayuno. YunHo pensó que se irían sin desayunar, pero para su sorpresa en el comedor había todo un desayuno cuidadosamente preparado.

 

‘¡Listo! Desayuna y nos vamos.’

 

Detrás de él. JaeJoong arreglaba un poco su ropa. Así que YunHo había supuesto que JaeJoong se había demorado, precisamente por preparar el desayuno. Así que entonces hizo un comentario muy estúpido.

 

No debiste molestarte con el desayuno Jae, usualmente no desayuno y de todas formas se te ha hecho tarde, no tienes que recompensar el hecho de que estés ahora viviendo conmigo. Además soy alérgico al kiwi’

 

Y si, se había pasado de idiota, pero jamás pensó que ese comentario molestaría tanto a JaeJoong por lo menos no hasta el punto de arrugar el entrecejo, mirarlo con odio y por supuesto que se marchara indignado gritándole:

 

¿Eres imbécil o que? No lo hago para agradecerte que me dejes quedar. ¡Lo hago simplemente para ti! Es decir… ¡¿Ves lo que me haces decir?! ¡Y has lo que te de la gana, no comas, muérete! Pero no demores por que tenemos que llegar al café’

 

Y sí, así podía resumirse el hecho de su primera mañana con JaeJoong en el departamento, Kim no había pronunciado una palabra en el auto camino al Maid, se había mantenido con los brazos cruzados y ahora solo le hablaba para decirle los pedidos.

 

Sencillamente… No lo entendía.

 

—Dos tazas con café sin azúcar.

 

YunHo asintió y digito la orden dicha por JaeJoong. Decidió que si JaeJoong no le hablaba y por alguna razón extraña del universo parecía estar molesto con él, pues entonces YunHo le daría su espacio hasta que se le pasara el enojo y decidiera volver a hablarle.

 

Por eso encendió el Guitar Hero, para poder distraerse mientras tanto, oh y por supuesto por que hace mucho que no se distraía con el juego y estaba a punto de concretar nueve notas de la más difíciles seguidas, hasta que sintió una fija mirada sobre si.

 

Levantó la mirada y JaeJoong desvió la suya. Otra vez aquello, de acuerdo él no era muy listo para muchas cosas, pero en definitiva JaeJoong actuaba extraño, muy extraño y eso lo comenzaba a desestabilizar.

 

—Estaba pensando…

—¿Ya vas a hablarme?

 

—Si, ¿Acaso no es obvio?— JaeJoong rodó los ojos y respiró profundo. –El YooMin no funciona en la cocina, y pues Su y yo no podemos con todos los clientes.

—¿Quieres que cierre temprano?

 

—Sería lo más sensato.

 

YunHo jugó un poco moviendo sus labios y mirando al techo, y pues sí JaeJoong tenía razón.

 

—¡Deja de hacer eso!

—¿Hacer que?

—¡Deja de mover así los labios!

 

YunHo colocó una expresión de incredulidad en su rostro, ok esto ya no solo era extraño sino hasta ridículo.

 

—¿¡Qué!?

—¡Solo deja de ser tan tú!

—¿Te has vuelto demente Jae… Jejuko?

—¡Agh! No entiendes nada. ¡Nunca entiendes nada! ¡¡Eres un completo imbécil!!

 

Y si señoras y señores. JaeJoong le gritó, tan fuerte que todo el café posó su atención sobre los dos. Incluso YooChun y ChangMin que habían estado en la cocina. ¿Y que fue lo que hizo Jae? Pues huir, lo miró con molestia y simplemente decidió caminar en pose de indignación total hacía los vestidores.

 

Así que como podrán también imaginar, a YunHo le tocó poner su mejor sonrisa y disculparse educadamente por la escenita que acababan de presencia. El momento de alguna manera fue oportuno, aprovechó para anunciar que cerrarían temprano y lo más traumante o ¿divertido? Ya no está muy seguro de eso, paso después.

 

Pero el punto es que tres adolescentes se habían acercado a la caja, ‘aconsejándole’ que tratara mejor a Jejuko—chan. Por que era una gran chica y ella lo quería mucho, que se apresurara y le pidiera que salieran juntos, por que si no ellos se dedicarían a conquistarla.

 

¿Creían que eso era todo?

 

Pues no, esos tres habían añadido además que él contaba con una gran ventaja. Por que Jejuko únicamente tenía ojos para él. Y que según ellos él también la miraba de una manera especial, cosa que para empezar se supone los chicos no notan.

 

A menos claro, que la persona en cuestión, es decir él, sea demasiado obvia.

 

YunHo asintió agradeciendo y luego pensó que esos tres estaban muy mal. Por que él no miraba de una manera diferente a JaeJoong, él miraba a JaeJoong igual que miraba al resto de sus amigos.

 

…¿Verdad?

 

 

 

 

—Y nuestra última orden son dos café sin azúcar.— YooChun permanecía apoyado en el mesón leyendo la pequeña factura que YunHo les había dado. El cuerpo de ChangMin de inmediato se tensó. —¿Quién diablos puede tomar café sin azúcar?

 

—…Rain.

 

El nombre del hombre salió de sus labios de improviso, YooChun enarcó una ceja y ChangMin prefirió ignorarlo, por el bien de ambos. Caminó con tranquilidad hacía la puerta de la cocina y pudo verlo sentado en su mesa de siempre, mirando hacía delante de su asiento con una sonrisa en el rostro.

 

El cuerpo de Junko le impedía ver a la otra persona, pero cuando se alejó pudo notar a MinHo, el muchacho de pronto agachó la cabeza y pareció tomar suficiente aire como para llenar sus pulmones, se levantó del asiento y estiró su mano hacía Rain.

 

ChangMin se paralizó. “No lo hagas, por favor… No tomes su mano.

 

Sin embargo sus pensamientos no llegaron hasta el mayor, por que aunque Rain se veía confundido por aquello, levantó un poco su mano y tomó la del menor que empezó a jalarlo para que salieran del café.

 

—¿Min, que ves?

 

Las manos de YooChun sobre sus hombros y ChangMin ni siquiera lo pensó, los siguió a la misma velocidad, ignorando las palabras de YunHo que le preguntaban a donde iban y cuando abrió la puerta trasera del Maid, su cuerpo entero se tensó.

 

—MinHo… ¿De que me querías hablar en privado?

 

La voz de Rain sonaba tranquila, ChangMin no se movió principalmente por que no quería hacer notar demasiado su presencia, MinHo jugó con sus propias manos. Volvió a tomar aire y miró a Rain directamente a los ojos.

 

—Bueno… Yo…

 

Y en ese preciso momento, ChangMin tuvo que eliminar sus instintos asesinos. Aunque claro, un pequeño dolor se instaló en su pecho. Pero la rabia, en definitiva, en ese momento fue mayor. Por que MinHo había agarrado por las mejillas a Rain y se había acercado.

 

…Para poder besarlo en la boca.

 

¡Y Rain no hacía nada! Por que parecía haberse quedado paralizado, abriendo los ojos con sorpresa, no lo empujaba, no lo golpeaba. No nada, pero ChangMin no era así, no era tan maduro. ChangMin recordó que tenía dieciocho, y tenía todo el derecho de comportarse como todo un adolescente estúpido e impulsivo.

 

Y como tal se comportó.

 

Empujó con fuerza a MinHo, alejándolo de Rain. Haciendo que el muchacho se golpeara la espalda con la otra pared. Mirándolo con odio y luego regresando a mirar a Rain con el mismo odio. Dándole un merecido golpe en la cara.

 

—¡¿Eres idiota o que te pasa?!— Apretó sus puños con fuerza, Rain miraba el suelo sosteniendo con su mano derecha el lugar donde ChangMin vestido de Mina le había golpeado. —¡Dijiste que querías invitarme a salir! ¡Que yo te gustaba!

 

Rain respiró profundo y miró a Choi.

 

—Por favor, MinHo. Te prometo que hablaremos luego, ahora por favor déjanos solos.

—Pero…

—Por favor, MinHo.

 

La seriedad de Rain bastó, MinHo agarró la mochila del suelo y asintió, alejándose con un paso algo lento, y para cuando Rain regresó a mirar a Mina, ella tenía la mirada en el suelo, apretando los puños. Y entonces Mina empezó a gritar.

 

—¿Tienes idea de cómo me la he pasado pensando en ti?— Mina volvió a levantar la mirada, con los ojos algo temblorosos. —¡Creyendo que esto estaba mal! ¡Eres un imbécil! No se como comportarme cuando te tengo cerca, cuando te veo lejos. ¡No sé nada! ¡Simplemente no pienso! ¡Mi privilegiado cerebro no funciona cuando estoy contigo!

 

Por un momento, ChangMin se preguntó si eso era lo que le pasaba a YooChun y a JunSu cuando estaban juntos, que parecían no pensar cuando estaban él uno cerca del otro, una lágrima corrió por su mejilla y se odio por eso.

 

¡Diablos, él no era así!

 

La secó bruscamente de su mejilla y estaba dispuesto a irse cuando Rain lo tomó por el brazo y lo acorraló contra la pared. El cuerpo de ChangMin volvió a temblar, observó los labios de Rain y entonces dejó de pensar. Ambos estaban demasiado cerca.

 

Decidió poner las manos en el pecho de Rain para alejarlo, pero él solamente lo agarró por los brazos. Pegándolos a la pared, haciendo presión con sus manos, ChangMin se sintió desprevenido.

 

Todo pasó tan lento, lo suficiente como para que pudiera detener lo que estaba a punto de suceder, pero el problema era que no quería, no quería alejarlo, y cuando los labios de Rain hicieron contacto con los suyos, ChangMin solo soltó un pequeño suspiro y cerró los ojos.

 

Por que a pesar del frío, a pesar de que no tenía la experiencia de YooChun, o la sensualidad de JunSu, ChangMin no pudo evitar pensar que ese momento era su momento y que Rain besándolo de aquella manera era lo mejor que le había pasado.

 

Por que ChangMin estaba acostumbrado a sentirse superior a los demás. Y de repente llegaba Rain y lo hacía olvidarse de aquello, lo hacía sentirse protegido. Sus labios jugaban y Changmin en ese momento no pensaba.

 

Con la respiración agitada, Rain se alejó, apenas un poco, por que ChangMin aún sentía su respiración cerca, Rain soltó sus manos y ChangMin las dejó caer, miró a los ojos al mayor y se adelantó un paso, solo para poder tomarlo por el rostro y volverlo a besar.

 

Por que cuando las manos de Rain estuvieron en su cintura, Changmin no se inmutó, lo besó, por que sus besos le habían gustado. Por que besar a Rain le había gustado, por que sus labios unidos había sido sublime.

 

—No… Espera…— Y sin embargo, fue el mismo quien volvió a marcar distancia, se alejó de Rain y miró hacía el suelo. Recordando que en ese momento era Mina. –Yo… Tu no… En realidad tú no quieres besarme.

 

Rain sonrió levemente, agarrando por la barbilla al menor y logrando que lo mirara.

 

—Yo sé quien eres, Shim ChangMin.

 

Y como si de una broma se tratara, ChangMin sintió que el mundo se le venía abajo. Su corazón latió apresurado y más por impulso que por cualquier cosa. Se alejó, primero un paso, luego otro y para cuando se dio cuenta…

 

Ya estaba corriendo, hacía el interior del Maid, ignorando el llamado de Rain.

 

 

 

 

—¿Deberíamos seguir esperándolo?

 

JunSu miró el reloj en su muñeca y suspiró. Ya todos se habían cambiado y estaban listos para irse, pero ChangMin no aparecía por ninguna parte. YooChun se levantó de su lugar y caminó hacía los vestuarios. JunSu no dudo en seguirlo.

 

—¡ChangMin! ¿Dónde estás? YunHo nos dejó para que cerráramos el Maid.

 

YooChun entró a los vestuarios los cuales estaban vacíos, y entonces se preocupó. JunSu comenzó a revisar los baños y entones un sollozo llegó a los oídos de Park y de inmediato miró a la esquina vacía en los locker.

 

ChangMin estaba ahí, sentado en el piso, abrazando sus piernas, escondiendo el rostro entre sus brazos y rodillas, sollozando levemente. YooChun ni siquiera lo pensó, corrió hacía él y se sentó a su lado, abrazándolo con fuerza.

 

—Min… ¿Qué sucede?

 

ChangMin únicamente lo abrazó, escondiendo el rostro en el pecho del mayor. Para cuando JunSu llegó, con una botella con agua en las manos y sentándose a un lado de los dos, acariciando el cabello del menor, YooChun quiso volver a preguntar.

 

Pero con un leve movimiento JunSu le indicó a Park, que guardara silencio un rato más, que lo dejara a ChangMin desahogarse primero, que lo dejara llorar en paz. YooChun emitió un pequeño suspiró y abrazó un poco más a Shim.

 

 

 

 

Mojó la pequeña toalla y la exprimió un poco.

 

Siwon sudaba un poco, pero aún así la fiebre bajaba muy lentamente, así que mientras la medicación hacía efecto, HeeChul había optado por colocar compresas con agua fría sobre la frente del menor.

 

Hace un buen rato que Choi había conciliado el sueño, suspiró brevemente y lo observó por un momento descansar, no habían hablado mucho en todo el día, en especial por que Siwon se la había pasado dormido y lo suficientemente enfermo como para mantener una charla decente.

 

Se apoyó un poco contra la cama y sentado sobre aquella silla, HeeChul decidió usar sus propios brazos como almohada y cerrar los ojos unos segundos, se sentía cansado y además, la noche había llegado demasiado pronto.

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

El timbre en la residencia Jung fue sonoro.

 

WookDae siempre fue un hombre capaz de llenarse de lujos y comodidades, y aunque llevara incluso años sin ver a su hijo, eso no lo despojaba del hecho de que en raras ocasiones extrañaba aquel portarretrato sobre la mesa de centro donde su la imagen de su hijo solía estar, ahí con esa gran sonrisa que suele tener.

 

Su esposa bajaba las escaleras en ese momento, el sonido de sus tacones, bajando con cuidado era incluso hasta elegante. Su familia siempre había poseído esa característica, la familia Jung era lo más cercano a la perfección que había en Corea.

 

—¿Qué haces tú aquí?

 

Así que cuando escuchó a su esposa hablar de esa manera, fue casi inevitable, levantó la mirada del periódico que leía en ese momento, la observó mirar hacía la puerta principal y entonces decidió levantarse y dejar los lentes sobre la pequeña mesita.

 

—JiHan ¿Qué sucede?

 

La mujer señalo con la mirada a la bella muchacha de cabello negro parada en la puerta, con la mirada en el suelo y sosteniendo entre sus manos una cartera. Era Seulgi, Bae Seulgi la misma que se había atrevido a dejar en el lodo el apellido de su familia.

 

WookDae arrugó el entrecejo.

 

—¿Qué haces aquí jovencita?

—Señor, quisiera hablar con ustedes.

 

Y aunque probablemente no era lo más adecuado, Jung WookDae accedió por que era lo correcto, por que era un caballero y sencillamente no podía echarla a patadas como realmente le hubiera gustado.

 

Tan solo para equilibrar la humillación recibida hace unos años.

 

—Antes que nada quisiera pedirles una gran disculpa por lo sucedido con YunHo hace unos años, yo era todavía muy joven e insensata… Pero la verdad es que en realidad en todo este tiempo he descubierto que lo amo y que él es…

 

Y si, la disculpa continuó su ritmo, WookDae parecía atento a las palabras de la muchacha, aunque sinceramente JiHan se podía dar el lujo de dudarlo, su esposo era bueno en los negocios, por lo tanto era muy bueno fingiendo prestar atención a cosas que realmente no importaban.

 

Y es que JiHan como madre, mujer e incluso amiga no podía entender, justificar y mucho menos disculpar algo como lo que Seulgi le había hecho a su hijo. Por que se sencillamente alguien que descubre que ama a otra persona no puede hacer tanto daño.

 

Por lo tanto, todo lo que decía esa muchacha en este momento eran palabras vacías para ella, por que en realidad JiHan veía en aquellos ojos un deje de hipocresía que la hacía dudar totalmente.

 

Ella no amaba a YunHo, ella venía seguramente de una relación muy mala a comprobar que en realidad todavía había una persona que valiera la pena, que la pudiera amar y perdonar. Ella venía a recuperar su orgullo, demostrándose a sí misma que podía reconquistarlo tan solo con tronar los dedos.

 

Seulgi no había cambiado, era la misma niña engreída de siempre.

 

—¿Quieres saber donde está nuestro hijo?

 

Entonces JiHan prestó atención, cuando vio los ojos de su esposo brillar de emoción. ¡Oh, diablos! Ella conocía esa mirada, WookDae en ese momento solo pensaba en que Seulgi volviendo arrepentida era la mejor manera de recuperar el honor perdido de la familia.

 

—No necesitas saberlo, Seulgi. Ahora ya te escuchamos, por favor ten la amabilidad de respetar nuestra casa e irte.

 

Había sido directa, la muchacha lo miraba asombrada, en cambio WookDae solo se cruzó de brazos acomodándose un poco en su asiento.

 

—Lo último que oímos es que andaba por Japón.

 

Luego de eso, Seulgi abandono la residencia, JiHan no tardó en mirar enfadada a su esposo.

 

—¿Por qué le dijiste eso?

 

—¿No lo ves JiHan?— El hombre incluso parecía tramar algo. –Si esa muchacha regresa tan arrepentida y enamorada de nuestro hijo eso demuestra que es lo suficientemente hombre como para lograr retenerla a pesar de la distancia y el tiempo, eso demuestra…

 

—¡Eso solo demuestra que el tipo con el que se largo no fue lo suficientemente hombre como para satisfacerla y por eso regreso por nuestro hijo! ¡Y que además es una zorra!

—¡JiHan! Por favor controla ese vocabulario.

 

—No quiero a esa muchacha cerca de nuestro hijo.

—Jihan…

—JiHan nada. ¡Por favor, WookDae! Piensa por una vez, un poco más en tu hijo que en la reputación de la familia.

 

Y con esas palabras, totalmente molesta e indignada, JiHan comenzó a subir las escaleras, perdiendo totalmente el apetito.

 

 

 

 

Akihabara, Japón.

 

 

—¿Qué se siente no tener nada que hacer?

 

YunHo había decidido obviar la razón por la cual JaeJoong estaba enojado con él, en realidad había preferido ignorar el hecho de que en la mañana JaeJoong parecía enojado con él, y por tanto su opción había sido entablar una charla casual.

 

Ambos sentados en el sillón de su cómoda sala, viendo televisión. YunHo cambiaba de canal y JaeJoong en ese momento solo dio un profundo bostezo.

 

—No hay nada que ver a esta hora, YunHo. Deja de cambiar de canales.

—Es mejor que estar sin hacer nada.

—La navidad está cerca.

 

El tema había llegado producto de un pequeño comercial que había aparecido de la nada entre los múltiples cambios de YunHo, así que del mismo modo en que llegó, se quedó. YunHo sonrió y decidió dejar el comercial repleto de espíritu navideño.

 

—¿Qué harás para las festividades, Jae?

 

—Nada…— JaeJoong subió las piernas al sillón y se abrazó a ellas con una mirada anhelante, viendo a la familia que cenaba en la pantalla del plasma. –Aunque me gustaría ver a mi familia, pero supongo que este año no se podrá. ¿Qué hacen ustedes?

 

YunHo sonrió. –Pues ChangMin la pasa con su familia, YooChun, Siwon y HeeChul viajan a Corea para pasar con sus familias evitando encontrarse con mis padres, así que JunSu y yo la pasamos juntos, puesto que sus padres no creen que este al nivel de su familia que su hijo sea un simple jugador de fútbol.

 

Por un momento la mirada de JaeJoong se posó en YunHo, en aquella mirada llena de tristeza y de resignación con la que miraba la pantalla. Por un momento se preguntó ¿Cuánto tiempo tendría YunHo sin una cena verdaderamente familiar?

 

—Supongo que nuestras familias viven mucho del que dirán.— Concluyó por si solo Jung, mientras intentaba plasmar una sonrisa en sus labios. –Pero por lo mismo es que los demás intentan pasar con su familia navidad para que al final podamos recibir el año nuevo juntos.

 

—¿Aquí?

—De vez en cuando, siempre intentamos alternar el lugar de reunión.

 

YunHo se levantó del sillón y caminó hacía la mesa en la entrada, sacando algo de su leva y aparentemente escribiendo algo, JaeJoong no despegó sus ojos de él, luego decidió mirar de nuevo la televisión por que no era bueno ser tan obvio.

 

—He estado pensando en que has hecho un buen trabajo durante todo este tiempo.— YunHo volvió a sentarse a su lado con un cheque en las manos. –Así que tómalo como un Bonus para que puedas visitar a tu familia.

 

JaeJoong observó el cheque ahora en sus manos, con una cantidad considerable como para ir y regresar en avión y además poder comprar un buen par de regalos, de pronto sintió frío en el pecho. Y se negó.

 

—No, no es necesario, YunHo.

—Vamos, JaeJoong. Acepta el cheque.

—No, no… Muchas gracias, en serio pero…

 

—¡Solo toma el maldito cheque!

—¡Que no!

—¡Que si!

 

—¡No lo quiero!— Finalmente, JaeJoong optó por levantarse y dejarle el cheque en las manos a Jung. —¡Dios! ¡Me estresas! ¿Por qué tienes que ser tan considerado todo el tiempo?

 

YunHo tenía en claro dos cosas.

 

La primera es que JaeJoong y él definitivamente no podían tener una simple conversación por más de veinte minutos sin que terminara en pelea. Segundo, que a JaeJoong definitivamente le encantaba salir dramáticamente de cualquier lugar. Y tercero, que era un muchacho muy extraño.

 

Mmh… Con eso ya son tres cosas.

 

Pero ese no era el punto, el punto era que YunHo no lo terminaba de entender a JaeJoong quiere hacer algo lindo por él, y Kim simplemente decide que no, que no quiere y se marcha de su lado dispuesto a encerrarse en su habitación.

 

Sinceramente… YunHo no lo entiende.

 

 

 

 

Cerró la puerta con algo de cuidado.

 

Luego se apoyó en ella y suspiró. Agachó un poco la cabeza y miró sus pantuflas de oso, bueno en realidad, eran de YunHo, pero para estas alturas él ya se había apoderado de las dichosas pantuflas, así que prácticamente eran suyas.

 

YunHo era un idiota y él también lo era.

 

Así que se podía decir que decididamente ambos de alguna manera tenían la culpa por cada ocasión en la que se peleaban, pero en definitiva esta vez había sido totalmente culpa de YunHo.

 

—¿Acaso no se dio cuenta que en realidad quería pasar con él la navidad?

 

Suspiró y decidió también que de algún modo negarse tan rotundamente al cheque de alguna manera tampoco era la forma más adecuada de lanzarle una indirecta a Jung.

 

Así que mientras suspiraba una vez más. JaeJoong solo pensaba en que el departamento de YunHo no tenía ni un solo arreglo navideño. Así que tal vez sería bueno ocupar ese cheque en decoraciones de las festividades.

 

Y con una sonrisa en su rostro, llegó a la conclusión de que las buenas ideas por fin regresaban a su cabeza. Y que probablemente, mejores tiempos se acercaban.

 

FIN CAPITULO ONCE

5 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 11

    Tsukiyomi Akemi escribió:
    18 agosto, 2011 en 10:46

    Changminnie no llores T^T

    Me gusta

    ★ MolLy ★ escribió:
    15 julio, 2012 en 20:57

    Rain sabia que era Changmin?? como???!

    no se quien desespera mas Jae o Yunho, pero este ultimo, acaso no se da cuenta? pfff! …

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    Anónimo escribió:
    29 diciembre, 2012 en 17:55

    wooo.. espera rain sabia lo de.. changmin.. pero como ?? porque??
    eso quiere decir que pueden estar juento wiii!!!

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    Anónimo escribió:
    8 febrero, 2013 en 13:56

    WOOOOOOW OwO Rain conoce a Shim Chang Min! Adahjsah yo hubiera reaccionado igual, me largaría a correr! Desahogate Min! llora y desahogate TwT Fighting bonito♥
    Asdfaghjklsjh La navidad juntos *OOOOOOO* Omo!!!

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    Chunsadycta escribió:
    9 noviembre, 2015 en 5:24

    Aaaahhhhh que cooosaaaa ya saliiooo Rain si esta enamorado de ChangMin y no de Mina, como carambas paso esooo quiero sabeer😄😄😁😄. me dio tanta ternura esa parte temerosa de mi peque ohhh hasta llorooo😢😙 cosooo. y Yoochun todo amoroo protector lo amoooo. la parte del Yoomin en la cocina dios Nealy de sibde sacas tanto?? amo los desgreñes del Yoomin jajaj. ahora.m que mas?? a si¡¡… Nooo invente sr.Jung como manda a esa tipa a joderle la vida a Yunho aishhhh😡ya yaaa yaaa Yunhoooo te estas tardandoo ciclos deja de tontear y ama a Jae😢😢😢 ahora si que san ganas de darte de zapes.

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