Ai Maid Café: Capitulo 12

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Ai Maid Café.

 

Capitulo 12: Poco a poco, me voy adecuando.

 

 

 

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Sucedió hace poco más de un año y medio.

 

Prácticamente, Rain lleva enamorado un año y medio.

 

A JiHoon le encanta, le fascina leer, podría decirse que es casi un vicio para sus sentidos, para su alma y su propia paz interior. Un buen libro nunca está demás, no importa la trama, no importan los personajes, Rain no tiene una sección favorita, a él solamente le gusta poder leer algo de calidad.

 

Sus ojos brillan de emoción, cual niño pequeño cuando ve un libro con las páginas prácticamente nuevas, con el olor a ‘nuevo’ como se diría, en fin, para Rain leer es algo que no solo le trae alegrías, sino también lo llena de paz.

 

Y en medio de algo que lo apasiona tanto, Rain encontró a Shim ChangMin.

 

Estaba leyendo, en una de las mesas de la librería, con tranquilidad y calma sin que nada ni nadie interrumpiera ese momento, pero una voz que hablaba demasiado alto logró desconcentrarlo.

 

—Si, lo sé Niisan. Solo compro el libro y estoy enseguida en el departamento de JunSu.— El muchacho hablaba por celular, concentrado, buscando un libro en particular. –No es necesario que me vengas a buscar, se cuidarme solito. Dile al estúpido de YooChun que deje de gritar que todavía lo escucho… ¿Acaso no me conoce? Se defenderme solito.

 

Rain sonrió. Era un muchacho muy joven, vestía el uniforme de instituto, y aparentaba estar probablemente entre quinto y sexto año. Por alguna razón ese muchacho captó su atención. Logró por primera vez distraerse de un buen libro.

 

Perdiéndose en el rostro serio y concentrado del muchacho buscando un libro, Rain no se dio cuenta de que los minutos transcurrían, hasta que finalmente las cejas del muchacho se levantaron y sonrió gustoso.

 

Había encontrado un libro.

 

Rain pareció entrar en razón, regresó la mirada a su libro. Y se concentró en eso, pero lastimosamente la ‘magia’ de su lectura se había marchado, decidió levantarse y comprar el libro, lo leería después en su departamento.

 

Pero fue en el momento en que se levantó.

 

Su cuerpo chocó con el de alguien y sus sentidos se despertaron cuando escucharon la voz del estudiante, aún el muchacho no se había marchado.

 

—Lo siento mucho, iba distraído.

 

Rain asintió ante las disculpas del menor, quien iba con unos cuantos libros en las manos, demasiados en general. Tomó su propio libro y decidió continuar. Pero vio un pequeño carnet en el suelo y decidió que tenía que ser una broma.

 

Aquella imagen era la del muchacho con el que había chocado.

 

—¿Pagara en efectivo?

—No, con tarjeta.

—De acuerdo, permítame.

 

No fue difícil encontrarlo, el muchacho estaba en una de las pocas cajas buscando algo entre sus bolsillos y la billetera.

 

—¿Va a aplicar al descuento estudiantil?

—Si, pero un momento… Es que no la encuentro, la traía en las manos… Creo…

—Lo siento mucho, pero necesito su carnet.

 

—¡Diablos! Señorita estoy uniformado ¿No me ve? Soy estudiante, mis amigos están más pobres que yo por eso vine a comprar los libros y son muy importantes. Prometo que mañana mismo le traigo un certificado pero…

 

—Lo siento mucho joven, pero me metería en problemas.

 

Rain observó el carnet en sus manos, iba a entregárselo, pero el muchacho se veía tan ‘tierno’ preocupado de esa manera por encontrar el dichoso carnet. Que decidió esperar solo un poco más. A una prudente distancia.

 

—Demonios… El tacaño de YooChun seguro me va fregar toda la vida por esto.

 

—¿Eres Shim ChangMin?— El cabello algo largo del muchacho se levantó con avidez ante el movimiento rápido que hizo para mirarlo. A Rain indudablemente le gustó como esos ojos lo miraron en ese entonces.

 

—Si… ¿Y tu eres?

—Se te cayó hace un momento cuando chocamos.— Rain le extendió el carnet y la sonrisa en ChangMin se iluminó.

—¡Muchas gracias! En serio me acabas de salvar la vida.

 

—No te preocupes…

 

Y ocurrió demasiado fácil, ChangMin le sonrió y luego le entregó el carnet a la cajera, lastimosamente para él, la mujer trabajó muy rápido y ChangMin con un leve asentimiento se despidió de su lado.

 

—¿En efectivo o con tarjeta?

—¿Disculpe?— Y se había entretenido viendo a ChangMin alejarse, pero la mujer únicamente le sonrió amablemente.

—¿Cómo va a cancelar?

 

—Oh, si… Con efectivo.

 

Sacó el dinero de su bolsillo y con la funda de papel en sus manos, que recitaba el nombre de la librería, Rain salió del lugar, respiró profundo y pensó que en realidad no volvería a ver más al muchacho, pero cuando estuvo a punto de dirigirse al estacionamiento.

 

Sus ojos se fijaron en que el muchacho seguía ahí, solo que observaba una tienda de postres y dulces que casualmente estaban frente a la librería, el muchacho giró, le sonrió y se acercó. ChangMin destilaba armonía en esos momentos.

 

—Hola, solo quería agradecerte una vez más por lo del carnet, fuiste muy amable.— ChangMin hizo una pequeña reverencia, con la funda de papel llena de libros en sus manos.

—No fue nada, por suerte te encontré todavía aquí.

 

—Igualmente, gracias.— ChangMin miró el reloj en sus manos y pareció sorprendido por la hora. –Bueno si me disculpas, me tengo que ir. Adiós.

—¿…Por que tantos libros de postres y dulces?

 

Y si, de alguna manera Rain quería entretenerlo un poco más. A su lado.

 

—Oh, es que un gran amigo mío piensa poner un café. Así que es como para instruirse.

—Pero esto es Akihabara el alma mater de los Café en diferentes estilos y por supuesto de los Otaku, los café son muy populares.

 

—Si, lo sé. Pero él es increíble y somos bastantes podremos pensar en algo.

 

 

Fue así de sencillo, así de simple… Así de cliché.

 

Pero ¿Acaso no son en esta vida las cosas más sencillas, las más hermosas?

 

ChangMin lució seguro agitó su mano en señal de despedida y luego de eso se comenzó a alejar, esta vez casi definitivamente. Rain suspiró. Le hubiera gustado aunque sea poder llegar a decirle su nombre.

 

Luego de eso, Rain comenzó a visitar mucho el centro de Akihabara, y no, no es que fuera por que buscara encontrarse con ChangMin, sino que sencillamente de repente le habían entrado las ganas por beber mucho café.

 

Y como prácticamente era como encontrar una aguja en un pajal. Aún así, Rain no desistió y siguió conociendo aún más su ciudad, viendo y visitando cada café que encontrara. Hasta que un día, dos meses después.

 

Justo frente a un lugar cerrado y con cartel de ‘Se vende’ sus pasos se detuvieron, un elegante carro se estacionó y cuatro chicos bajaron de ahí, analizando el lugar escrutiñadora mente.

 

—¿Y que les parece?

 

Uno de ellos había hablado, pero el que le interesaba era ese muchacho de cabello castaño ligeramente largo que no veía desde hace dos meses y que analizaba el lugar como si buscara darle algún punto en contra.

 

—No es tan grande, pero es el indicado Hyung.

—Podríamos trabajar juntos y dejar que se vea bien.

—…Supongo que no está tan mal.

 

Una sonrisa surcó en sus labios cuando lo escuchó hablar al final, uno de los muchachos pasó uno de sus brazos por los hombros de ChangMin y revolvió ese cabello con fuerza. Así que lo del café iba en serio. Rain sonrió aún más, definitivamente visitaría ese café.

 

Y su trabajo comenzó a presionarlo, su tiempo se redujo y cada vez se le hizo más difícil poder intentar volver a encontrarse con ChangMin. Una mañana simplemente Rain se asomó desde su oficina, con una taza con café, observó los árboles del campus y descubrió que el otoño había llegado.

 

Hace cuatro meses que no había vuelto a ver al muchacho y de alguna manera dudaba que en realidad siquiera lo recordara, mientras que él desde que lo conoció no hacía otra cosa que pensar en él.

 

Fueron exactamente las tres de la tarde ese día, el café que había visto, hoy resplandecía de belleza y gente, varias personas de un lado a otro, en su gran mayoría chicos. Entró con paso cuidadoso habían tres meseras moviéndose de un lado a otro.

 

Dos muchachos en la caja y uno que salía de la cocina de vez en cuando. Rain no vio a ChangMin por ninguna parte ese día.

 

—Bienvenido. ¿Desea una mesa?

—Pues… Creo que no será necesario, estaba buscando… A… Yo…

 

Rain tartamudeó, entre el cabello ondulado y castaño de aquella muchacha, entre ese cabello que llegaba un poco más arriba de la cintura, entre los cintos que se combinaban entre aquellas hebras, entre el vestido verde pálido.

 

…JiHoon lo notó, él era Shim ChangMin.

 

—Señor… ¿Está bien?

 

E intentó plasmar una sonrisa, intentó fingir que no pasaba nada, que no lo reconocía, por que en realidad ChangMin no estaba dando señales de haberlo reconocido y decidió averiguar lo que sucedía.

 

Decidió saber de ChangMin y decidió poder hablar con él.

 

Por que desde ese entonces y ya lo venía sospechando, no importaba como, Shim ChangMin le gustaba igual.

 

—Si, no te preocupes. Dame una mesa cerca de la ventana.

—De acuerdo.

 

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Y la única vez que los trajes de las chicas del Maid perdían su característico color era en Navidad. Habían sus típicos colores, variando entre el rojo, el verde y un poco de azul por ahí. Los pequeños gorros navideños tapando un poco de sus cabellos.

 

…La Navidad se respiraba en el aire.

 

Sonaba dulcemente ‘Baby, it’s Cold Outside’ con ese mismo ritmo dulce y tan repleto de ganas de sonreír con tan solo escucharla, las conversaciones eran bajas, Junko y Yuna platicaban cerca a la caja, Junko arreglaba el cuello de la blusa de Yuna.

 

Mina atendía a uno de los clientes y Jejuko para variar, peleaba con YunHo, y si, esa no era la imagen más pacífica en este momento. Pero el sonido envolvente de la canción opacaba cualquier mal gesto de la rubia.

 

Siwon volvió a entrar a la cocina, con un par de charolas vacías en las manos, HeeChul tarareaba un poco la canción de ese momento, se movía de un lado a otro, colocaba el azúcar impalpable en el postre y continuaba cantando. Siwon indudablemente sonrió.

 

—¿Feliz por alguna razón?

 

Dejó las charolas sobre el mesón y HeeChul pareció sorprendido con su presencia.

 

—Tengo muchas razones.

 

Siwon decidió dar un pequeño salto y sentarse en el mesón, a una distancia prudente del postre que hasta hace un rato HeeChul preparaba, tomó un poco del azúcar impalpable y lo colocó sobre la punta de la nariz de Kim.

 

—Te encanta la navidad, Chul. He ahí tu felicidad. ¿Verdad?

—En parte.

 

HeeChul pareció quejarse y tampoco se tomó la molestia en quitar la pequeña mancha blanca que ahora tenía sobre la nariz. Se sentó junto a Siwon y movió un poco los pies.

 

—¿Estas seguro de que ya te sientes bien? Podrías haberte tomado un día más.

—No, odio quedarme en casa sin nada que hacer.

—Si, me consta. Un día sin mi y casi te me mueres. Voy a pensar que es verdad eso de que en realidad no puedes estar lejos de mí.

 

Una sonrisa y Siwon pareció recordar que lo que le había dicho a HeeChul hace unos días no había sido un sueño. Él en realidad había dicho todo aquello, HeeChul lo sabía, y por un momento Siwon se sintió tan avergonzado.

 

—HeeChul… Creo que por el bien de nuestra amistad, lo mejor sería que olvidaras todo lo que te dije.— Choi limpió con su otro pulgar la zona blanca en aquella nariz, y los ojos de HeeChul en ese momento se abrieron con sorpresa. —¿Todo bien ahora?

 

—No…— Se alejó un poco, logrando que el toque de Siwon entonces fuera nulo. –No está bien, no quiero olvidar lo que me dijiste. Tal vez…— HeeChul respiró profundo y miró los ojos de su mejor amigo.

 

–Tal vez quiero ver que pasa contigo diciéndome que me quieres y conmigo intentando decir que ayer mientras te veía dormir, solo podía pensar que era imbécil por no haberme dado cuenta antes que quizá también me gustes mucho.

 

Fue como una señal para Siwon, sonrió ligeramente. Y tomó el rostro de Kim con cuidado, HeeChul le sonrió y entonces todo estuvo un poco más claro. Se acercó un poco, la distancia a pesar de estar sentados era corta.

 

Y llegar a sus labios fue muy sencillo.

 

Por que cuando HeeChul cerró los ojos y sus labios tocaron los de él. Siwon pudo sentir que entonces las cosas estaban bien, por que si, HeeChul era su mejor amigo. Pero poder abrazarlo así, poder besarlo así. Recompensaba todos los años que llevaba callando sus sentimientos.

 

—Wow… Eso fue…— HeeChul rió un poco y Siwon lo imitó, acariciando un poco el rostro de HeeChul todavía. –Debiste haberme dicho lo que sentías mucho antes. Ya sabes que yo soy muy torpe con estas cosas.

 

Siwon decidió abrazarlo, por que HeeChul despertaba en él esa ternura que solo él podía.

 

—Te quiero, Chul.

—Yo más. Te extrañé, mucho Siwie… Fueron unas horas, pero en serio te extrañé.

 

Siwon se volvió a alejar para poder besarlo, pero antes de que sus labios volvieran a juntarse la puerta de la cocina se abrió. Esa era después de todo, la desventaja de trabajar en un lugar tan pequeño y publico.

 

—Ok, ¿Esto se va a volver una maldita mala costumbre?

 

Jejuko arrugó el entrecejo, obviamente cansado de encontrar ese tipo de escenas por todas partes, recordó que YunHo estaba a su lado y decidió carraspear. E intentar fingir que en realidad ese pensamiento no le había afectado.

 

—Mmh… Ya me lo suponía.

 

YunHo dio una mordida a la bizcotela en sus manos y apoyó un brazo sobre los hombros de Jejuko, aprovechando que era ligeramente más alto que la rubia a su lado, alias JaeJoong, quien inmediatamente lo alejó.

 

Siwon y HeeChul bajaron del mesón con una pequeña sonrisa y Siwon decidió abrazar por la espalda al mayor, apoyando la quijada sobre los hombros de Kim.

 

—YunHo se da cuenta de todo lo que pasa a su alrededor, pero es incapaz de darse cuenta de lo que pasa frente a sus ojos.

 

HeeChul le dio un pequeño codazo y Siwon rió levemente.

 

 

 

 

 

—No creo que esto este bien JaeJoong…

—No seas cobarde, YunHo.

—Pero es que… No se supone que debamos hacer estas cosas. JaeJoong en realidad últimamente actúas muy raro.

 

—¿Te puedes callar?

—¿Ves? A eso es a lo que me refiero, un rato está bien y al rato actúas como si me odiaras.

—¿Quién dijo que estaba actuando?

 

YunHo rodó los ojos. —¿Podrías al menos soltar mi mano? Es… Raro viniendo de ti, que odias que te toque un cabello.

 

JaeJoong se detuvo y soltó la mano de YunHo como si de pronto quemara, miró su mano y luego volvió a enderezarse, sacudió su cabello castaño y decidió continuar caminando, como si nada hubiera pasado.

 

—Jae… ¿Podrías decirme al menos por que no te esperaste a que fuera fin de semana?

—Por que estoy harto de que todo el mundo se escape cuando le da la gana. Ahora nos toca a nosotros, además tú eres el jefe.

 

YunHo se colocó a un lado de JaeJoong y sonrió. Los ojos de JaeJoong viajaban de un lado a otro entre las tiendas departamentales. Hasta donde tenía entendido, Siwon había quedado a cargo de la caja y el Maid había quedado solo con tres meseras.

 

Miró a JaeJoong de pies a cabeza, por supuesto aprovechando un momento en que el muchacho no lo pudiera descubrir, por que de seguro lo terminaba golpeando, JaeJoong es así de impulsivo y él de a poco se va a acostumbrando a su particular forma de ser.

 

El punto, es que tuvo que admitir que JaeJoong se veía mejor vestido como ahora, con un jean y una camisa con corte en ‘v’ y aquella chaqueta negra sobre su cuerpo. La bufanda café y JaeJoong definitivamente se veía mejor como él mismo que como Jejuko.
Se podía decir que incluso brillaba cuando era él mismo, y YunHo se sentía feliz cuando JaeJoong era feliz. Una extraña empatía que había descubierto hace un tiempo le pasaba, últimamente solo con JaeJoong.

 

—¡Mira! Ahí está…

 

Probablemente inconscientemente JaeJoong volvió a tomarlo por la mano y lo jaló hacía el otro lado de la calle, donde una tiende repleta de adornos navideños mostraban un gran árbol de navidad.

 

—¿No es hermoso?

—¿Te gusta la navidad?

 

—Como a todo el mundo.— JaeJoong parecía un niño pequeño dentro de una juguetería mientras buscaba algo entre los adornos. –Es solo que tu casa está tan falta de espíritu navideño que pensé que sería bueno ayudarte con eso.

 

—Parece que supieras mucho de esto.

—Digamos que mi familia es algo grande, así que estoy acostumbrado a salir de compras navideñas.

 

Y era la primera vez que veía a JaeJoong tan emocionado con algo, sus ojos brillaban de emoción mientras se movía de un lado a otro, comparando entre una cosa y otra por cual era la mejor. YunHo sonrió ante aquella imagen.

 

—Ese ángel es lindo.

 

YunHo señaló a uno que estaba en uno de los pisos más altos de una de las estanterías. JaeJoong miró de inmediato hacía el lugar que Jung señalaba y sonrió.

 

—Lo bajaré para ti.

 

Por un momento Jung quiso reír ante esas palabras, por que el era un poco más alto que Jae, así que debidamente podría alcanzarlo sin siquiera estirarse, pero definitivamente a JaeJoong le costaría un poco más.

 

Su teléfono sonó y decidió contestar, era Siwon y podía ser importante.

 

—¿Todo está bien?

Claro que si, solo llamaba para ver como iba la cita.

—¿Cita?

Y si, ambos se fugaron del trabajo cual enamorados, para poder pasar la tarde juntos. ¿No?

 

YunHo por un momento arrugó el entrecejo confundido. ¿Esto era un cita?

 

¡Siwie! Te dije que no los molestaras.

—Tranquilo, Chul. Solo estoy haciendo caer en cuenta a YunHo de que está en una cita y no se ha dado cuenta. Ya sabes… Con lo lento que es.

—No le digas así, y déjalos en paz en su cita.

 

Y entonces volvió hacerse la misma pregunta. ¿Acaso todo el mundo pensaba que habían salido en una cita? La pelea del SiChul continuó y YunHo decidió mirar a JaeJoong, y cuando lo vio estirarse para poder alcanzar el ángel, cortó la llamada.

 

—¡Jae, cuidado!

 

La estantería tambaleó un poco y unas cajas que habían sobre el piso superior empezaron a caer, YunHo apenas alcanzó a mover a JaeJoong lo suficiente como para que una de las cajas no cayera sobre su cabeza y en vez de eso golpeara en su propia espalda.

 

—Auch…

 

Se quejó débilmente, esa caja había estado pesada, cerró los ojos con fuerza, y tampoco soltó a JaeJoong en ningún momento, prácticamente abrazándolo contra su cuerpo. Ambos demasiado cerca él uno del otro, pero YunHo en ese momento pareció no darse cuenta.

 

—¿Están bien?

—Si, no se preocupe.

 

Uno de los empleados se acercó corriendo, y en menos de unos segundos varios empleados estuvieron recogiendo lo que se había caído.

 

—Lamento los inconvenientes, ya había pedido que movieran esas cajas de lugar.

—No se preocupe, solo fue un susto.

 

YunHo como siempre fue demasiado comprensivo, JaeJoong no despegó los ojos del rostro de Jung, todavía sorprendido por lo rápido que YunHo había actuado, todavía sintiendo estragos de su cercanía con Jung.

 

—¿Estás bien?

 

Su susurro fue delicado hasta cierto punto, para que solo YunHo lo escuchara mientras los empleados recogían, YunHo lo soltó y asintió, con una pequeña sonrisa en el rostro.

 

—Si, estoy bien. ¿Y tú?

—…Gracias.

—Iba a ser mi culpa, no debiste intentar tomarlo si se te dificultaba tanto.

 

JaeJoong se mostraba inexpresivo, pero en realidad en su interior todo era un cúmulo de emociones a punto de explotar. Los empleados se marcharon, la música del local era lo único que se escuchaba, JaeJoong seguía inmóvil, con el corazón latiendo demasiado fuerte, con YunHo con aquella sonrisa de que no había sido nada importante.

 

…Y JaeJoong decidió bloquear sus pensamientos.

 

Colocó las manos sobre las mejillas de YunHo y se estiró un poco hacía él, besando sus labios, apenas en un contacto en el que al cerrar sus ojos, el mundo entero dejó de moverse, por que de repente todo su cuerpo pareció despertar.
—¿Y eso?

—En agradecimiento.

 

Fue la única excusa que se le ocurrió, se alejó un paso y luego respiró profundo, empezando a caminar hacía la salida del local, intentando no mirar a YunHo y procurando que en el camino su corazón volviera al ritmo normal.

 

—Espera… ¿No íbamos a comprar?

 

YunHo lo había tomado por el brazo. JaeJoong tenía dos opciones, seguir caminando hasta perder a YunHo de vista o intentar seguir y dejar aquello hasta allí. JaeJoong decidió sonreír, aun tenía que regalarle una verdadera navidad a su jefe.

 

—Si, pero se donde hay unos mejores árboles.

 

YunHo asintió, no pensando demasiado en lo que acababa de ocurrir, viendo como Jae parecía una vez más él mismo. Y una sonrisa surcó en sus labios, por que todavía sentía sobre ellos, esa calidez que hace mucho no sentía.

 

…Esa calidez que JaeJoong acababa de provocar en su interior.

 

 

 

 

ChangMin cerró la puerta tras de si y exhaló con fuerza.

 

Había visto a Rain entrar al Maid, y como un vil cobarde lo primero en que había pensado había sido en huir. Y pues… Decididamente así lo hizo, estaba en los vestuarios, en una de las habitaciones donde estaba todo el maquillaje y por supuesto la crema esa con la que se quitaba todo lo que llevaba sobre el rostro.

 

Ya había llorado, ya lo había besado, ya había confirmado que Rain sentía lo mismo que él. Y no todo precisamente en ese orden, pero estaba confundido, e inconvenientemente nervioso, por que cuando se trataba de Rain, Changmin no podía fingir ser maduro.

 

…A su lado, Changmin recordaba que apenas era un niño todavía.

 

Y había pasado tantas noches pensando y pensando, intentando averiguar como gustarle lo suficiente a Rain. Había pensando incluso en que odiaba a Mina, aunque eso sonara demasiado loco, pero era así.

 

Se había sentido tan humillado y débil cuando descubrió que Rain lo sabía, que había visto a a través de sus ojos. Él sabía de quien se disfrazaba y había vuelto a sentirse un niño, a lado de un hombre que en algún momento se podía aburrir de su inexperiencia.

 

—Aquí es…

 

Es había sido la voz de JunSu, de ese amigo traidor, traidor por que cuando la puerta se abrió, Rain apareció junto a él, y ChangMin impulsivamente se pegó a la pared tras de él. Por que no quería verlo, todavía no.

 

Rain dio un paso dentro del lugar, JunSu le envió una pequeña mirada de alivio y luego de eso cerró la puerta. ChangMin intentó respirar profundo. Y se sentó en el pequeño sillón que había cerca. Rain lo imitó, pero sentándose en una de las sillas frente a los espejos.

 

El silencio se apoderó del lugar, ChangMin deseó poder haber tenido tiempo de al menor cambiarse su máscara de Mina. Poder estar frente a él como era debido, pero cuando se levantó, Rain pareció tomar valor para empezar a hablar.

 

—Te voy a contar la historia de un tipo que un buen día cualquiera se encontró con un chico muy particular.— ChangMin se sentó una vez más, mirando a Rain a la cara. –Este chico fue muy amable con él, y él se enamoró de su sonrisa, de sus ojos, de la forma en que le hablaba.

 

Rain había comenzado a jugar con un pequeño lápiz que había sobre la mesa donde estaban un montón de accesorios.

 

—El tipo este no podía dejar de pensar en el chico que había conocido, lo buscó, por mucho tiempo, luego dejó de buscarlo, por que su vida se complicó un poco. Pero un buen día lo volvió a ver. El chico había crecido un poco más, el tipo también había cambiado un poco. Pero el chico ya no lo recordaba, en cambio el tipo ese, se había acordado del chico todos los días.

 

—Eso es muy triste…

 

El comentario había salido solo, Changmin no pensaba exteriorizarlo, pero para ese momento ya no importaba. ChangMin en realidad pensaba que Rain le iba a contar de alguna experiencia pasada, por eso se concentró.

 

—Si, es muy triste. Pero el tipo no se rindió, lo había encontrado y aunque ahora el chico se ocupaba en otras cosas un poco extrañas. Él no se alejó, lo continuó visitando, lo continuó tratando. Continuó esperando a que algún día el chico se acordara de él.

 

—¿Y lo recordó?

 

—No, a pesar de que se besaron. El chico no lo recordó. Huyó y el tipo no ha dormido pensando en por que huyó. ¿Lo odia? ¿Lo asustó? ¿Por qué no lo recuerda? ¿Por qué en todo este tiempo no lo ha dejado entrar tan solo un poco en su vida?

 

—El chico es muy cruel.

—No creo que cruel sea la palabra.— Rain sonrió. –Más bien diría que es muy despistado con el resto del mundo.

 

—¿Cómo es posible que no lo haya reconocido?

—No lo sé… Por que no se lo preguntas tú.

 

Rain movió un poco su cabeza hacía la izquierda e instintivamente ChangMin miró en la misma dirección, su propia imagen reflejada en el espejo. Por supuesto bajo la imagen de Mina y ChangMin no pudo evitar arrugar el entrecejo.

 

—Tu y yo… ¿Nosotros?— ChangMin llevó una manos hacía su propio cuerpo, todavía un poco incrédulo. —¿Nos conocíamos?

—Desde hace más o menos un año y medio. En la biblioteca, compraste unos libros de repostería.

 

Changmin se acomodó en el asiento, recordaba haber salido a comprar esos libros, recordaba haber platicado con alguien, pero no recordaba que ese alguien pudiera ser Rain. Suspiró algo cansado y pensó que era un gran idiota.

 

…Empezaba a pensar que tanto juntarse con YooChun le estaba afectando.

 

—…Lo siento.

 

Fue dicho en un tono muy bajo, fueron sus labios moviéndose solos, por que en general a Shim Changmin no le gusta disculparse, pero en realidad había agachado un poco la cabeza y jugado con sus manos. Por que se sentía verdaderamente estúpido.

 

—¿Quieres que te cuente dos secretos?

 

ChangMin levantó la mirada y Rain sonrió, acercándose un poco y hablando en un tono vagamente confidencial.

 

—En realidad no me gustan las cosas dulces.— ChangMin sonrió ante eso y mordió un poco su labio inferior.

—Lo sospechaba.

 

Rain se volvió a acomodar en su asiento, con una sonrisa también.

 

—¿Cuál es el otro?

—¿Mmh?

—El otro secreto.

 

—Oh, pues la verdad… Me gustas, mucho.

 

Rain lo había mirado directamente a los ojos cuando había pronunciado aquello. ChangMin se preguntó seriamente como le hacía para ser tan maduro como para decirle que simplemente le gustaba.

 

…Y volvió a sentirse como un niño, como un chico.

 

Rain se levantó de su lugar, con unos paños en las manos, se arrodillo frente a él y comenzó a limpiar su rostro, borrando todo rastro de maquillaje que pudiera quedar, ChangMin por esos cortos segundos no se movió.

 

Luego fue la peluca, y cuando finalmente Shim ChangMin estuvo frente a los ojos de Rain, el hombre sonrió. ChangMin no pudo evitar hacer lo mismo, por que tener a Rain cerca, sonriéndole así. Le hacía pensar que todo estaba bien.

 

—Quiero besar a Shim ChangMin. ¿Crees que me deje?

—Si no lo intentas, no lo sabrás.

 

Rain no esperó más se acercó tan solo un poco más y lo besó. A diferencia de la vez anterior, con una sonrisa en sus labios, con la sonrisa de Shim grabado en su memoria. Con esos labios suaves moviéndose al compás de los suyos.

 

Por que cuando sintió los brazos de ChangMin sobre sus hombros, Rain pudo afirmar que tenía un final feliz para su historia, por que el chico finalmente había aceptado al tipo, con el que un día se chocó en una biblioteca, tanto tiempo atrás.

 

 

 

 

JunSu luchó contra si mismo para no escuchar.

 

Y decidió hacerlo así respiró profundo y caminó por el pequeño pasillo lejos de los clientes de regreso al café, pero cuando unas manos rodearon su cintura y el aroma de esa colonia llegó a su nariz, se detuvo y sonrió.

 

—¿Qué pasó?

—No lo sé, están hablando. Espero que todo salga bien. No quiero volver a ver a Min así de nuevo.

—Deberíamos ver que ese tipo no se sobrepase con Min.

 

JunSu estuvo a punto de reír, pero solo sonrió y giró para poder ver a YooChun quien miraba hacía la puerta con algo de desconfianza, tomó el rostro del mayor e hizo que lo mirara.

 

—Óyeme bien Park YooChun, nuestro ChangMin ya no es un niño y sabe cuidarse solito. Además de que seguramente te mata si los llegas a interrumpir. Además yo no quiero que Yuna—chan muera antes de que su novio JunSu le pida matrimonio.

 

YooChun sonrió y como un niño pequeño, cerró los ojos y estiró un poco sus labios. Prontamente, los labios de JunSu estuvieron sobre los suyos. Y aquello fue agradable y hasta cierta parte divertido.

 

Comenzaron a caminar de regreso al Maid, y JunSu unió sus manos, entrelazando sus dedos y mirando hacía adelante como si nada. YooChun apretó el agarre y suspiró.

 

—Solo te digo que si vuelvo a ver a Min así, por culpa de ese sujeto entonces nada me va a detener de que lo muela a golpes.

—¿Así te amenacé con que no volverás a verme desnudo en un mes?

 

YooChun se detuvo y sonrió.

 

—Créeme, Su. Te puedo hacer muchas cosas con la ropa puesta.

—¡YooChunie!

 

Un pequeño golpe en su brazo y YooChun volvió a reír, abrazando con fuerza al menor.

 

—Lo siento, Su. Pero es en serio, si ese tipo lastima a Min, entre YunHo y yo le destruiremos hasta el nombre y lo sabes.

—No te preocupes, YooChunie. Que yo los acompañare si eso sucede.

 

—¿Somos demasiado no crees?— JunSu giró intrigado. –Además de los tres, están Siwon, HeeChul y por supuesto JaeJoong. Pobre de él.

—Bueno ya, deja de pensar negativamente. Muy seguramente ahora están solucionando sus cosas.

 

YooChun asintió y apoyó la quijada en el hombro de JunSu, cerró los ojos por un momento y continuó, caminando junto a él de regreso al Maid. Deseaba y esperaba que el camino se hiciera lo más largo posible.

 

…Por que estar con JunSu así, era lo mejor del día.

 

 

 

 

Cuando uno esta enamorado, no piensa demasiado en su accionar.

 

Esa es la conclusión a la que JaeJoong había llegado, por que él nunca se había enamorado. Pero cuando el torbellino YunHo llegó a su vida, todo este proceso era un descubrimiento continuó, y mientras colocaba un adorno más sobre el árbol. No pudo evitar suspirar.

 

¿En que había estado pensando cuando lo besó?

 

De acuerdo no se arrepentía, pero aún así, había sido muy riesgoso. Lo bueno es que no había dado demasiadas explicaciones y YunHo parecía haberle creído. Retrocedió un poco y observó gustoso como todo parecía estar en perfecto orden.

 

El árbol era perfecto, el decorado en el departamento era perfecto. Y YunHo caminando hacía él con dos tazas con chocolate caliente terminaban de formar el ambiente perfecto. Lastima que JaeJoong todavía no agarrara el valor necesario para aprovechar esos momentos perfectos.

 

¿Cómo sería conquistar a YunHo?

 

Imaginaba que no sería como conquistar a una chica pero en definitiva tenía que haber alguna forma, la cual todavía no pensaba y mucho menos aplicaba, pero que en algún momento aplicaría… Cuando la encontrara.

 

Todavía recordaba cuando entre sus planes estaba conseguir una linda novia.

 

De seguro a SungMin le daría un infarto cuando se lo contara, por que si, aún no se lo ha contado y ha hablado con SungMin como tres veces en esta semana. Pero todavía no haya el valor, por que después de todo, siente que una parte de él ha cambiado.

 

Por que ahora se preocupa tanto por todos esos que ahora forman parte de su familia en el Maid, por que ahora no puede evitar pensar que es feliz ahí, junto a YunHo en aquel departamento. Y por que probablemente SungMin se burlaría por lo ridículamente cursi que acababa de sonar.

 

—¿Chocolate caliente?— JaeJoong asintió y subió sus piernas al mueble detrás de él, sentándose junto a YunHo frente al televisor apagado en ese momento, contemplando ambos el hermoso árbol de navidad. –Te ha quedado genial, Jae.

 

—Nos ha quedado genial, YunHo. Ambos lo armamos y lo decoramos.

—Casi te vuelo un ojo cuando lo estábamos armando, me dijiste que me largara y que tu terminabas solo.

—Si, pero solo te alejaste diez minutos y luego volviste a ‘ayudar’

 

—¡Oye! ¿Por qué dices ‘ayudar’ con ese tono?

—Por que eres más torpe de lo que pensaba.

—Cuestión de perspectivas.

 

YunHo se fingió ofendido mientras bebía un poco del chocolate en sus manos y JaeJoong sonrió, soplando un poco el humo que salía por la taza y bebiendo el dulce sabor que pronto calentó su cuerpo.

 

—YooChun, Siwon y HeeChul pasaran la navidad aquí.— JaeJoong miró a YunHo quien sonreía levemente. –Seguramente buscan pasar las fiestas junto a sus parejas.

—Min seguramente se las arreglara para estar con Rain.

 

—Si, y lo más probable es que no me quieran dejar solo y querrán pasar a parte del fin de año también la navidad conmigo.— YunHo bebió un poco más y luego volvió a hablar. –No me gusta sentir que se preocupan tanto por mi, o que los acaparo. Y la verdad no quiero hacer mal tercio entre tanta pareja que se ha armado.

 

JaeJoong sonrió, y YunHo dio un largo suspiro, esta vez mirando al techo.

 

—Quizá va siendo hora de que me busque una novia.

 

Decir que el cuerpo entero de Kim se paralizó es poco, JaeJoong se atoró además con un poco de la bebida caliente y además sintió las manos de Jung en su espalda, dándole breves palmadas. Hasta que finalmente JaeJoong volvió a respirar normalmente.

 

—Deja de decir tanta estupidez junta. Además yo me quedo, no estarás solo.

—Y yo ya te dije que te irás con tu familia, mueres por ir con ellos, lo sé. Lo vi en tus ojos hoy cuando salimos de compras. Los extrañas.

 

—Si, pero…

—Solo termina de aceptar el cheque, JaeJoong.

—Que no.

—Que si.

 

JaeJoong bufó con algo de molestia y finalmente giró, para poder ver a los ojos a Jung.

 

—Está bien, voy para Corea. Pero tú te vienes conmigo.

 

Y la verdad es que eso no solo había sorprendido a YunHo sino también al mismo JaeJoong, pero aún así, no debilitó sus expresiones y miró decididamente a su jefe, quien bebió un poco más de chocolate y suspiró.

 

—No sé si regresar a Corea sea algo bueno…

 

YunHo volvió a mirar al árbol y JaeJoong hizo lo mismo, su mano izquierda se movió delicadamente hacía la de YunHo y la posó sobre la de él con cuidado de no ser rechazado por ese contacto, por lo mismo decidió hablar conciliadoramente.

 

—Tienes que aprender a dejar el pasado atrás, YunHo. Ya es hora de hacerlo.— YunHo bajó la mirada por un momento, y luego respiró hondamente sin alejar todavía el contacto de sus manos sobre el sillón. –Además vivo en Chungnam, Seúl está muy lejos.

 

—Está bien, peor es nada.

—Imbécil.

 

JaeJoong lo miró por un momento y supo que YunHo bromeaba, así que sonrió y por primera vez no lo golpeó o le gritó, al contrario se acomodó mejor en el mueble y continuó viendo su hermoso árbol de navidad, el hermoso árbol de navidad de ambos.

 

Por alguna razón JaeJoong no se movió, quizá por que si lo hacía entonces el contacto de sus manos se eliminaría. Pero eso no era lo importante, lo importante era que JaeJoong tenía una gran sonrisa en su rostro y mientras bebía un poco de chocolate caliente.

 

…JaeJoong pudo notar que YunHo sonreía también.

 

Fin Capitulo Doce

 

5 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 12

    Tsukiyomi Akemi escribió:
    18 agosto, 2011 en 11:16

    Kyaaaaa ame la historia de Min y Rain *o* y Me encanto la “Cita” del YunJae y su arbol de navidad *o*

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    ★ MolLy ★ escribió:
    15 julio, 2012 en 23:00

    tanta razón tiene Siwon al decir que Yunho se percata de lo que le pasa a los demás pero menos lo que pasa frente a sus narices… Min y Rain!!! que bella historia! y una pareja mas al álbum navideño xDDD

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    Anónimo escribió:
    8 febrero, 2013 en 15:15

    AAAAH NAVIDAD!! *OO* QUE HERMOSO QUE PASEN LA NAVIDAD JUNTOS! JAEJOONG TOMÓ LA INICIATIVA O__O VOLVÍ A LEER ESO Y DIJE: ¿NO ESTARÁ SOÑANDO?, ¿SE LO HABRÁ IMAGINO? Y LOOOL!!!!! ERA VERDAD *——-* VERDAD!! PERO ALTO! ¿A COREA?, Pueden encontrarse con la Ex de Yunnie TwT

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    laucam2014 escribió:
    20 marzo, 2014 en 13:57

    Que linda y tierna historia la de Changmin y Rain de como se conocieron. Y Jae y Yunho sin quererse dar cuenta de lo que pasa en realidad entre ellos dos o no quieren decírselo.

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    Chunsadycta escribió:
    9 noviembre, 2015 en 7:53

    Que capitulo tan mas BoNIToooooo😙😙😙 Wooooo Woooo Wooooo la Historia de Rain y la parte en la que le quita el maquillaje a ChangMin Oh a que fuy a la quita nuve y regrese jajaja😘😘😄. Ohhh siiii aque esas manotas de Yoochun harian cosas que solo imaginarlo ya hasta verguensa me dio kejejeje😜😜😙😘. Y el Shiichul lo bigo y lo repito, lo suyo es Ley Divina jajajajaj😜😘. Yunhooooo😡😠😡😬 ti ni como ayudRte de planoooooo😬 Jae Flako hermoso se paciente por favor poeque tu jefe a parte de ser el “mejooooor…. es lento con L y mayuscula. ” Me voy a trabajar toda desvelada pro feliiiiz porque la historia de Bain y Max fue perfecta y ya hubo un Koko YunJae😀😁😄😁😄😁😃 Gracias Nesly eres genial.

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