Ai Maid Café: Capitulo 2

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Ai Maid Café

 

CAPITULO 2: El rosa es… ¿Kawaii?

 

 

 

—Lo va a demandar.

—No exageres YooChun, seguramente a lo mucho lo golpea.

—Pero si demandan a Hyung, entonces… ¿Quién se hará cargo del Maid?

—Pues supongo que Siwon… Nosotros no podemos y Chul en la cocina, la mejor opción sería él.

 

 

—¡Hey!—

 

 

YunHo miró resentidamente a sus amigos, quienes todos haciendo bulto frente a él que se encontraba sentado cerca de los pies de JaeJoong quien permanecía inconscientemente recostado en el sillón, parecían haberse olvidado de que los estaba escuchando.

 

 

—Niisan no te molestes. Solo hay que estar prevenidos.

—Min tiene razón. Si ese muchacho no te demanda mínimo te deja en coma así que…

—¡¿Y tu te haces llamar mi mejor amigo, YooChun?!

—¡Estoy siendo sincero!

 

—¡Chunie, no le grites a mi YunHo!

—¿Desde cuando es tuyo?

—¡Desde que somos primos!

 

 

—¡Hey, se suponía que estabas discutiendo conmigo, no con Su!— YunHo se levantó del lugar, dejando sobre el sillón la botella con alcohol que HeeChul le hubiera pasado hace unos segundos. Levantó la mirada y arrugó el entrecejo. —¡ChangMin deja esos pastelillos y lárgate a la escuela que llegarás tarde!

 

 

—Niisan~ ¡Tengo hambre! Del coraje al ver el anuncio me vine sin desayunar…

YunHo de inmediato le arrebató el pastelillo al menor. –Me tiene sin cuidado. Vete.

—¿Además que clase de adolescente lee el periódico en la mañana?

—¡Cállate YooChun!

 

 

—Chunie, por favor… Se te olvida que ChangMin es todo menos normal.

 

 

YooChun giró sonriente y chocó su mano derecha con la de JunSu y su risa aumentó cuando YunHo también entro en risa a causa del comentario de JunSu. ChangMin únicamente arrugó el entrecejo y tomó su maleta dispuesto a lanzársela por la cabeza a Kim.

 

 

Siwon rodó los ojos. —¿Qué es esa maldita manía suya de ignorar por completo a un desconocido desmayado en el café?— HeeChul sonrió ante las palabras de Choi y caminó junto a el muchacho de cabello rubio que parecía más bien, dormido.

 

 

—¿En serio crees que demande?

—Lo dudo.

 

 

Siwon destapó el frasco con alcohol y lo pasó cerca a las fosas nasales de JaeJoong, lo primero que el rubio hizo fue arrugar el entrecejo, luego parpadeó confundido y dos segundos después levantó una mano con fuerza. Siwon apenas pudo retroceder y chocar con HeeChul.

 

 

—¿Dónde estoy?— Oh, si que pregunta tan profunda, pero Kim JaeJoong en ese momento únicamente empezaba a percibir varios gritos e insultos algo lejanos. Su cabeza dolía un poco y al llevar una mano a su frente descubrió una protuberancia que lo asusto. —¡¿Que demonios es esto?!

 

Heechul tras Siwon únicamente se apoyó en los hombros de su amigo para poder inclinarse un poco y asomar la cabeza. –Te salió luego de que le dieras de frentazos al suelo.

Siwon codeó a HeeChul. –Lo lamento, YunHo no tiene buenos reflejos así que supongo que para cuando estiró los brazos para agarrarte tú ya estabas en el suelo.

 

Choi sonrió ligeramente y supo que esa era una gran mentira. Por que JunSu le había contado, YunHo sencillamente lo había visto caer. Pero JaeJoong pareció creerle, por que asintió y con dificultad se sentó.

 

—¡Maldito YooChun, perverso ser del demonio, ven acá!

 

La voz de ChangMin, igual de poderosa que siempre hizo reaccionar de inmediato a Siwon y a HeeChul, quienes rápidamente ubicaron a los muchachos solo para apartarse cuando fuera necesario. La experiencia se los había enseñado a las malas.

 

Pero JaeJoong no compartía esa experiencia, así que para cuando levantó la cabeza, lo único que pudo observar fue el brazo de ChangMin siendo estirada con fuerza y la mochila… Pues la mochila ya estaba a cinco centímetros de su rostro. Y eso dolió… ¡Joder, que dolió!

 

—¡¡Shim ChangMin!!

 

—¡No fue mi culpa, lo juro! Yo le quería pegar a YooChun.— ChangMin se giró hacía YunHo quien se acercaba molesto al menor, junto sus manos en señal de suplica y la risa de YooChun no ayudaba. YunHo únicamente tomó la maleta y se la tiró sobre el pecho con fuerza.

 

—Lárgate a la escuela, donde llegues tarde ni sueñes en llamarme para justificarte.

—Pero…

—¡He dicho que te largues!

 

ChangMin únicamente rodó los ojos, se colocó la maleta y murmurando sabrá Dios que se retiró por la puerta trasera. Una vez la puerta estuvo cerrada, YunHo bufó bajamente, masajeando un poco su entrecejo.

 

—¿Estas bien?

 

JunSu se había acercado a JaeJoong, aparentemente apenado por la acción de su amigo y JaeJoong sobando su nariz un poco lastimada solo asintió. –Supongo…

—ChangMin no tuvo la culpa, en serio él quería golpear a YooChun.

—Eso no es precisamente mejor… Pero es mejor a que me haya querido golpear a mí.

 

JaeJoong sonrió y JunSu pareció sentirse un poco más aliviado. De pronto JaeJoong tuvo al otro lado a YooChun mirándolo analizadoramente, de pies a cabeza. Sin contar con el hecho de que su jefe parecía entretenido con el tal ‘Chul’ quien le pedía que respirara profundo o le iba a dar algo.

 

 

—¿Eres gay?

 

 

JaeJoong giró asustado hacía el muchacho de cabello negro algo largo y el silencio se estableció en el lugar, Kim respiró profundo, cerró los ojos y sonrió. —¡Por supuesto que no, imbécil!

 

 

YooChun se alejó un poco. –Está bien… Solo era una pregunta.— Prontamente y para su suerte, gracias a ese grito, JaeJoong volvió a tener la atención de su jefe sobre si.

—¿No lo eres? Cuando te vi pensé que si lo eras, por eso te di el trabajo.

 

 

Ok, en ese momento JaeJoong decidió que eso no era mejor.

 

 

—¡¡No soy gay!! ¡Me gustan las mujeres, demonios!

—¿Te gustan las mujeres demonio?— JunSu movió un poco la cabeza, confundido. ¿Era eso posible? Es más… ¿Existían las mujeres demonio?

 

 

—No la mujeres demonio, las mujeres en sí… ¡Ahj! ¿Saben que? Eso no es importante ahora.— JaeJoong regresó su mirada a YunHo. —¿Me podrías explicar que mala broma es todo esto?

—¿Tiene un fetiche con los demonios?

—Eso dijo.

 

 

JaeJoong miró molesto a Siwon y HeeChul, quienes al parecer habían olvidado que hablar en voz baja era posible y una gran opción, en especial cuando hablaban de alguien más. Pero para su suerte YunHo ignoró la absurda confusión, agarró una silla y se sentó, cruzando elegantemente sus piernas.

 

 

—Dejando de lado si eres gay o no…

—¡No, espera! Eso me intriga…— YooChun interrumpió a YunHo inadecuadamente y posó una mano sobre el hombro de Jung. —¿Por qué ibas a contratarlo?

 

 

—Por que así sería más fácil de convencer y no habrían tantos inconvenientes si algún cliente se quiere pasar de listo. Sabría como manejar la situación sin escandalizarse.

—Bien pensado, me siento orgulloso de ti, YunHo.

—Por algo soy el jefe.

 

 

La sonrisa que se dieron los dos muchachos hizo enojar a JaeJoong. ¡Volvían a ignorarlo!

 

 

—¡Hey, sigo aquí!— JaeJoong agitó un poco su mano y YunHo regresó a mirarlo.

—Oh, si JaeJoong. Pues verás el trabajo es sencillo. Los lunes nos reunimos temprano, es decir a la siete por que hacemos una pequeña reunión pero el resto de días la hora de llegada es a las nueve. Atendemos de diez a…

 

 

—¡Basta!— JaeJoong volvió a respirar profundo. —¡NO voy a trabajar aquí! Solo quiero irme y olvidar que los conocí.— Y JaeJoong estaba a punto de mostrar su dramática salida cuando la voz de YunHo, suave y calmada lo detuvo.

 

 

—Pero ya firmaste un contrato. Si lo incumples…

—…Eso no estaría bien.

 

 

YooChun se apoyó sobre los hombros de YunHo y ambos miraron con una sonrisa al rubio quien apretó los puños con fuerza. –No pueden… No… Yo no sabía… Yo…

—Incluso tengo hasta una grabación en la que dices que…

 

 

—¡Yo sé lo que hice! Pero…

—Si lo supieras no hubieras firmado sin leer. Es más te dije y cito textualmente: ‘Léelo y firma, si tienes alguna duda no…’

—¡Ya se todo eso! Estuve aquí, me lo dijiste a mí, pero…

 

 

—Usa mucho los pronombres posesivos. Te apuesto a que es muy egocéntrico.

—¿Un Leo?

—Tal vez, aunque tiene cara más bien de un Capricornio…

 

 

JaeJoong se terminó de desesperar. —¡¡Ustedes dos!!— Señaló descaradamente a Siwon y HeeChul quienes solo movieron un poco sus cabezas hacía atrás. —¿Sabían que se puede hablar en voz baja? ¡Inténtenlo, es muy útil cuando hablan de otras personas!

 

 

YunHo sonrió y agachó un poco la cabeza, susurrando con el propósito de que solo YooChun lo escuchara. —¿Seguros que le quedara el rosa?

YooChun asintió de inmediato. —Te aseguró que si.

 

 

—¡¿Pueden dejar de hablar de mi?!

 

 

El jefe del Maid se levantó. Colocó una mano sobre el hombro del JaeJoong y sonrió. –Resígnate, estás preso en este trabajo por seis meses. No te queda de otra que cumplir y sonreír. O de otra forma te voy a demandar de tal manera de que me deberás hasta el alma.

 

 

HeeChul en esta ocasión acercó sus labios al oído de Siwon. –No se supone que deba sonreír mientras dice esas cosas tan atemorizantes. ¿Verdad, Siwie?

—YunHo es raro, así que…

 

 

—¡Suéltame!— JaeJoong alejó la mano de YunHo con un golpe, que hizo que el mayor arrugara el entrecejo. —¡¡Jamás!! ¿Me oyes? ¡Jamás Kim JaeJoong se pondrá un vestido y fingirá ser una chica! ¡¡Por que soy BIEN hombre y me gustan las mujeres, no vestirme como ellas!!

 

 

JaeJoong giró una vez más. En esta ocasión con el firme propósito de hacer su digna salida. Abrió la puerta trasera y sin mirar atrás y tampoco hacía el suelo salió. Cosa que hubiera salido bien, si Shim ChangMin no hubiera estado sentado en los pequeños escalones de la puerta.

 

 

—Oh, es él nuevo…

 

 

El susurro del más joven de todo ese estrambótico grupo fue lo último que JaeJoong escuchó antes de volver a perder el conocimiento, por que después de todo, tropezarse con ChangMin y rodar directamente de cabeza hacía el suelo, no era para menos.

 

 

Velozmente, el resto de integrantes se arrumó en la puerta. —¡ChangMin te dije que te fueras para el instituto! ¿Ves lo que ocasionas?

—¡Niisan, es que no me dejaste explicarme!

 

 

YunHo se cruzó de brazos. —¿Explicar que?

—…Hoy no tengo clases.

 

 

Un denso y largo silencio y de pronto YooChun recordó. —¡Oigan movilicen a ese muchacho del suelo! Y luego debatimos sobre lo idiota que es nuestro jefe.— Siwon suspiró largo y profundo y al ver que luego de dos minutos nadie se movía. Decidió que sería él quien levantara una vez más a un inconsciente JaeJoong del suelo.

 

 

 

 

 

 

—Odio estos zapatos.

—Yo odio este cabello, siempre se me meta a la boca, no entiendo como BakaChunie puede tener naturalmente su cabello tan largo.

—Eso viene en el manual de ser Cool, el cual obviamente tú no recibiste, Min.

 

 

—¿Qué dijiste? ¡Vuelve a repetirlo, idiota!

—Que eso viene…

—¡Ah, imbécil! Mejor te golpeo de una vez.

—Chunie, Min. ¿Podrían calmarse?

 

 

JaeJoong volvió a abrir los ojos con dificultad, una mano en la cabeza. Y casi podía asegurar que esa última voz que escuchó pidiendo calma era la de JunSu, si no se equivocaba de nombre. Para cuando se sentó, una chica pelirroja se había arrodillado frente a él y lo observaba preocupada.

 

 

—¿Estas bien?

—¡¡Waa!!

 

 

Instintivamente JaeJoong se pegó al sillón al escuchar la voz gruesa de la linda pelirroja e intentó alejarse. –Tranquilo, somos nosotros.— La muchacha se quitó la peluca y JaeJoong abrió los ojos al extremo al notar que se trataba de JunSu.

 

 

Más allá ChangMin parecía pelear con el largo cabello castaño semi ondulado y por que este no se le metiera la boca, haciendo varias muecas con la boca. Y Yoochun, pues él con una peluca negra parecía luchar con la hebilla de sus zapatillas de tacón.

 

 

—¡Quiero irme!— Se acercó a JunSu, intentando ignorar el maquillaje en el rostro del muchacho y en lo raro que se veía sin la peluca, por que en realidad era mejor verlo o como chico o como chica, pero no en ese raro intermedio en el que ahora se encontraba. JaeJoong se vio obligado a suplicar. –Por favor, por favor. Ayúdame a escapar.

 

 

—YunHo ya dijo que no puedes.

 

 

Finalmente YooChun solo se levantó de su lugar y llevó uno de sus largos mechones negros tras su espalda. El gesto fue un poco fuerte, pero aún así, con todo ese maquillaje. En serio parecía una chica.

 

 

—Pero…

 

 

—Niisan es un buen jefe. A veces es muy despistado y se olvida de pagarnos, pero no por que no haya dinero o sea tacaño. Sino por que sencillamente se le olvida, por que eso tienes que estarle haciendo acuerdo.

 

 

—Y a veces se porta muy regañón, pero eso es solo cuando llegas tarde o cuando Min golpea a algún cliente.— ChangMin rodó los ojos ante las palabras de JunSu.

—Se lo merecen, a veces vienen unos pervertidos que solo eso merecen.

 

 

YooChun sonrió divertido. —¿Cómo tu eterno admirador?

—Ese pervertido, ni me lo menciones o me terminas de dañar el genio, BakaChunie.

—¡Oye! Es YooChun o Chunie. Deja de decirme así.

—No me da la gana.

 

 

ChangMin siguió ignorando las quejas de YooChun y JaeJoong decidió volver a intentar con JunSu. –Escucha, en serio se que fue mi error por no leer, pero…

—Lo siento, Hyung dice que o te pones el uniforme o te pones el uniforme.

 

 

A JaeJoong le tembló, precisamente la ceja izquierda. —¿Uni…forme?

 

 

 

 

 

 

—Bienvenidos.

 

 

Los hombres sonrieron ante la amable bienvenida de la pelinegra y la castaña. ChangMin fue el encargado de guiar a los recién llegados y JaeJoong escondido tras la puerta de los vestidores únicamente hizo el amago de comenzar a llorar en cualquier momento.

 

 

—Jae Hyung. Míralo por el lado amable.

—¡¿Cuál lado amable?!

 

 

JunSu sonrió demasiado lindamente, JaeJoong tuvo que sacudir la cabeza y recordar que no era una linda chica pelirroja sonriéndole de manera inocente. –Que somos jóvenes y como tal merecemos experimentar cosas nuevas.

 

 

JaeJoong solamente suspiró. –Ni siquiera me gustan las cosas dulces. ¿Te imaginas el martirio que será para mis soportar ese olor todo el santo día?— JaeJoong empezó a caminar con dificultad junto a Junsu de regreso a los vestidores.

 

 

—No pensaste en eso cuando le pediste trabajo a mi primo.

—Era diferente, era una sola cosa que soportar. Ahora son demasiadas.— Sintió como JunSu lo sentaba sobre una de sillones y él se sentaba en una silla con un pequeño cofre de metal sobre las piernas.

 

 

—Solo metete en la cabeza que eres un actor y estás en una gran obra de teatro.

—¿Eso funciona?

—En realidad… No, pero suena bien decirlo.

 

 

JunSu volvió a sonreír. Y para ese momento JaeJoong ya estaba demasiado resignado como para reprochar cuando sintió una pequeña brocha sobre sus pómulos. Oh, demonios su masculinidad había bajado siquiera ya un siete por ciento con eso. Temía sinceramente que en algún momento llegara a números rojos.

 

 

—En el Maid obviamente no podemos ser llamados por nuestros nombres. Está de más resaltar que nadie aquí, a parte de Siwon, Chul y Hyung sabe que somos chicos. Ante los ojos de los demás somos lindas chicas y punto. Y aquí entre nosotros por boca de los propios clientes, supuestamente las más lindas de todo Akihabara.

 

 

JaeJoong no estaba seguro de si eso era algo bueno de lo cual enorgullecerse, pero prefirió no emitir comentarios. Y dejó que JunSu siguiera hablando mientras pasaba ahora una especie de… Algo muy suave por todo su rostro.

 

 

—YooChun se llama Yuna, ChangMin es Mina, y yo soy Junko. Por lo que me dijo Hyung tu nombre será Jejuko. Los nombres tienen que rimar un poco o parecerse a nuestros nombres para evitar confusiones, especialmente por mí. Soy muy malo recordando algunas cosas. Al principio intentamos con nombres como ‘Jessica’ ‘Pam’. No funcionó. Cierra los ojos, por favor.

 

 

En esta ocasión fueron sus parpados los atacados, sabrá Dios con que o que color, JaeJoong a esta altura prefería no saber. Escuchó un poco de bulla en el salón donde era el café y supuso que el lugar empezaba a llenarse y pronto entre Yoo… Yuna y Mina no se alcanzarían.

 

 

—Independientemente del nombre, cada una lleva un color y una personalidad. Yuna es junto al azul e igual que su carácter, como decirlo… La versión femenina de YooChun, seductora, elegante, sofisticada e inalcanzable. Yo siempre pensé que le quedaría mejor algo como el rojo, pero siempre dice que eso ya sería demasiado gay.

 

 

JunSu dio un largo suspiro y al escuchar que el muchacho parecía buscar algo en el cofre que tenía en las piernas, JaeJoong volvió a abrir los ojos. –Por favor no te vayas a mover por que esto delinea tus ojos y pestañas y te puedo pinchar.

 

 

—Oh, Genial… Sería lo único que me faltaría.— JunSu pareció ignorar su comentario y siguió en lo suyo.

—Mina es el verde, rebelde e impulsiva. Pero muy educada hasta que quiebras su poca paciencia. La verdad es que los colores no van mucho con las personalidades pero es culpa de nosotros.

 

 

—¿Por qué de ustedes?

 

 

—Pues por que YunHo Hyung nos dio los colores pensando en una personalidad en específico, pero al final nuestra personalidad se impuso así que ya un cambio a estas alturas, como que no… Los clientes están acostumbrados y parece gustarles vernos en esos colores.

 

 

JunSu volvió a buscar algo y JaeJoong podía apostar su colección de revistas de… ¿Anatomía? Bueno como sea… El caso es que muy seguramente buscaba un lápiz de labio, por suerte parecía ser un rosa algo bajo, por lo menos no muy llamativo. JaeJoong se quiso golpear en cuanto se descubrió así mismo analizando el color que JunSu pondría en sus labios.

 

 

—Junko, es decir yo, manejo el color amarillo, divertida, ingenua e inocente. Supuestamente así es como me porto con los clientes. Pero no es verdad, yo solo me comportó como normalmente lo haría, soy amable sonrió un poco y trato de reírme de sus chistes malos.

 

 

JaeJoong quiso decirle que a lo mejor él no se daba cuenta de unas cosas que sus amigos si, pero prefirió no hablar una vez más. –Y pues tú, serás la chica perfecta.

 

 

—¿Eh?

 

 

JunSu se alejó un poco, observando y aparentemente satisfecho con su trabajo. –Pues verás tu carácter da como para alguien rebelde y mal genio pero ese lugar ya lo tiene Min, así que te asesina si le quitas su perfecto lugar y lo obligas a ser la chica perfecta.

 

 

—¿Qué es la chica perfecta?

JunSu sonrió. –Hyung… ¿Qué es una chica perfecta para ti?

JaeJoong pareció pensárselo. –Oh no… ¡No, no y NO!

 

 

—Sonriente, calmada, acomedida, delicada, sofisticada, amable. Buena en todo lo que hace, dando buenos consejos, etc, etc, etc.— JunSu movió una de sus manos y rodó los ojos, volviendo a levantarse y buscando una peluca.

 

 

—Yo no puedo… Por favor no…

—Una peluca rubia te vendrá bien.

—Yo no…

 

 

JunSu puso la peluca sobre su cabeza y lo hizo girar contra el gran espejo que había. Justo en ese momento las palabras y aliento de JaeJoong murieron. ¡Dios santo! Parecía una chica, una muy linda en verdad. Y si no fuera por que sería ilegal, narcisista, gay y muy extraño. Seguramente esa chica en el espejo sería su mujer ideal.

 

 

—Vas a causar una gran sensación, Jejuko—chan.

 

 

 

 

 

 

—La cuenta de la mesa diez. Son 3 yens de vuelto.

 

 

ChangMin le ofreció la carta cerrada, donde los billetes que su cliente le había dado se encontraban y YunHo sonrió, mientras registraba todo en la caja y le agradecía mentalmente por hacer el calculo innecesario en su cabeza, cuando la computadora era capaz de hacerlo sin ningún problema.

 

 

—Vaya, tienes buena propia Mina.

 

 

YunHo le devolvió la carta con los tres yens y por supuesto lo que le quedaba de propina a Min, que era muy aparte de todo. –Lo que pasa es que Mina es más popular que el propio  ChangMin, tal vez deberías hacerte gay, Min. Tendrías sexo más a menudo. O mejor dicho dejarías de ser virgen.

 

 

ChangMin aprovechó su corto tacón y pisó el lindo zapato izquierdo en el pie de YooChun sin la menor compasión. —¡Maldito hijo de…!— YooChun decidió callar y aprovechar que ningún cliente lo había escuchado para mirar con odio a una sonriente Mina que se alejaba hacía una de las mesas.

 

 

—Debes hacer algo con ese mocoso del demonio o un día de estos me va a dejar sin un dedo.

—Deja de molestarlo entonces.— YunHo parecía muy concentrado en la computadora. YooChun entrecerró los ojos. —¿Estas jugando Guitar Hero, otra vez?

 

 

—Si, estoy a punto de pasar de nivel. ¡Bien! Soy un dios del Rock.

 

 

YunHo despegó su mirada de la pantalla con una sonrisa orgullosa en su rostro y YooChun únicamente rodó los ojos. –Bravo~

—Ah… Vamos, Yuna. En algo debo entretenerme al menos.

—Pues ponte un vestido y ayuda entonces.

 

 

YunHo sonrió. —No, gracias.

 

 

—¡YunHo—kun!— JunSu se acercó de inmediato, agarrando el brazo de YunHo con una gran sonrisa en su rostro y claro, llamando la atención de todo los clientes quienes habían notado su ausencia. –Jejuko—chan ya está lista.

 

 

—Perfecto.— YunHo apagó el monitor y sonrió. —¿Tienen todo listo para la presentación de hoy, cierto?— YooChun fue el primero en asentir.

—Por supuesto. Lunes de media tarde musical.

—De acuerdo, luego de su canción, presentaremos a Jejuko. ¿Bien?

 

 

Junko asintió y agitando su mano llamó la atención de Mina.

 

 

 

 

 

 

Las luces parpadearon un poco, las ventanas fueron cubiertas por las persianas cerradas y desde la puerta de la cocina HeeChul se asomó un poco. Después de todo, era él quien hacía las coreografías que tanto encantaban. Y que después de todo, era una de las principales atracciones del Ai Maid Café.

 

 

Siwon estuvo parado sobre la tarima con micrófono en mano, vestido con una camisa blanca y un pantalón y chaleco negro. Ameno como siempre ante el publico en su gran mayoría hombres jóvenes.

 

 

—Bien, son las doce en punto y como sabrán es Lunes, así que es momento de ver a nuestras hermosas Junko, Yuna y Mina demostrar sus maravillosos dotes de baile y voz que solo ellas pueden tener. Con ustedes Chocolate Love.

 

 

Las luces volvieron a parpadear, Siwon bajó del escenario entre aplausos y para cuando las luces se volvieron a encender, las tres muchachas habían aparecido, de espaldas al público, con el movimiento leve y sinuoso de las lentas notas en bajo. Yuna fue la primera en girar.

 

 

Desde el momento en que te vi, quise que fueras solo mío

Chocolate Love ¿Puedes ignorar ese mágico encanto?

Te escondo orgullosamente, mientras disfruto tu encanto

He caído rendida… Ante esta nueva sensación

 

 

Se deslizaban cómodamente en el escenario con la seguridad propia de la costumbre. Mientras las notas duraban y entre más lentas iban, las tres poco a poco se iban acercando la una a la otra. Una dulce voz que por suerte en esta ocasión no era tan necesaria.

 

 

Te tengo cariño, yo lo llamo el amor del chocolate

Y de la única manera en que te quiero es a mi lado

Dulce, dulce. Casi como el chocolate

 

 

Por que debía ser, según tenían entendido, una voz sensual, baja y casi susurrante. Eso era más fácil que cuando les tocaba fingir una voz muy distinta a la suya como cada vez que les tocaba hablar con sus clientes. El coro a voz de las tres fue más difícil, por que sus voces no podían por ningún motivo sonar masculinas.

 

 

Decir increíble es insuficiente, todos están sorprendidos por mi comportamiento.

Un amor de chocolate es un mundo nuevo, que no puede ser explicado con palabras.

Inconscientemente estas seduciéndome.

Con esta nueva sensación, me derretí.

 

 

Junko se deslizó con cuidado por el escenario, jugando con el rostro de uno de sus clientes. Yuna desde su lugar solo observó, intentando que ese juego no se le saliera de las manos a la pelirroja. Mina concentrada en cantar, ni siquiera se dio por enterada.

 

 

No eres tan fácil como aparentas, pero puedo sentirlo…

Eres tan romántico… Exactamente como el chocolate.

No cambies, ven a mi justo de esa forma.

 

 

JaeJoong se volvió a asomar cuidadosamente, YunHo a su lado incluso susurraba unas líneas de la canción. Kim quería suponer que era por haberla escuchado muchas veces, mientras los muchachos practicaban. Se le revolvió el estómago de solo pensar que le tocaría hacer algo así.

 

…Oh, Chocolate love…

 

 

Pero tenía que ser sincero, si no fuera por que sabía que aquellas tres ahí, eran chicos. Entonces se hubiera quedado embelesado. Por que la sensualidad era innata en ellos, y por que en verdad parecían chicas… Igual que él.

 

 

Recordar que llevaba un vestido rosa que le llegaba un par de dedos más debajo de la rodilla, con unas zapatillas color plata y el cabello rubio lacio hasta la cintura con una cinta rosa igual que su vestido. No ayudó, en serio. NO AYUDÓ.

 

 

—Ya me arrepentí.

 

 

Pronunció esas palabras el momento justo en que la música daba su tocada final, y el local estallaba en aplausos. Por tanto YunHo ni siquiera lo escuchó. –Te ves bien, apareces apenas te llame. ¿Ok?

 

 

YunHo encendió el micrófono y subió al escenario junto a las tres muchachas que agradecían los aplausos. JaeJoong pensó que eso de ignorarlo, en su jefe parecía que se le iba a ser una muy mala costumbre.

 

 

—¿Les gustó?— YunHo recibió la respuesta que esperaba, las persianas fueron levantadas por Siwon y sonrió gustoso al notar que ahora el local parecía incluso más lleno. A pesar de que nadie los estuviera atendiendo en este momento. –Pues bien, Ai Maiden tiene hoy una gran sorpresa para ustedes, Junko ¿Por qué no se los dices tú?

 

 

La pelirroja asintió sonriente y estiró su mano hacía donde JaeJoong se encontraba. –Nuestro jefe ha conseguido para ustedes a una gran nueva amiga para nosotras, con ustedes Jejuko.— El lugar se llenó de un gran silencio y expectativa, todos mirando hacía el lugar que Junko señalaba, pero donde lastimosamente no había nadie.

 

 

JaeJoong estaba justo tras la puerta, respiró profundo y pensó en huir, lograr que un auto lo medio atropellara y luego dar lastima y fingir que había perdido la memoria. Esa era una buena opción. ¿Cómo no se le hubiera ocurrido antes?

 

 

—¡Con ustedes… Jejuko!

 

 

JaeJoong estaba tan emocionado con su nuevo plan, que daría resultado si por que si, que apenas alcanzó a sentir las manos de HeeChul sobre su espalda mientras lo lanzaba hacía el salón donde de inmediato llamó la atención de todos y los aplausos lo recibieron.

 

 

…Su grandioso plan se había ido al demonio.

 

 

—Linda…

—Es muy bella, nunca la había visto por aquí.

—¿Será extranjera?

—Tiene pinta de que si. Y mírala… ¿No es tierna? Se ha sonrojado.

 

 

JaeJoong únicamente miraba el suelo, caminaba hacía donde lo esperaban, sobre el escenario. Sujetando sus manos. Kim JaeJoong solo pensaba en las mil y un formas de asesinar a su jefe, es más, escribiría un libro sobre eso. Seguro se vendería bien.

 

 

YunHo hablaba y hablaba y JaeJoong no escuchaba, solamente sentía como esa gran barra interna que indicaba su masculinidad iba bajando. Eran esos pequeños porcentajes que el día de hoy habían ido disminuyendo vertiginosamente con cada segundo que pasaba dentro de ese café.

 

 

—Jejuko—Chan.— ChangMin, es decir, Mina la movió un poco por los hombros haciéndolo reaccionar y finalmente se dio cuenta de que todos lo miraban. –YunHo—kun te ha pedido que te presentes.

 

 

Yuna rápidamente sonrió. –Discúlpenla, es que está un poco nerviosa al parecer. Se que ustedes la entienden. ¿Verdad?

—Si~

 

 

El grito al unísono estremeció a JaeJoong. –Los tienes en el bolsillo. No lo arruines.— Escuchar la voz de YooChun luego de haber escuchado la de Yuna, fue perturbador. Tomó el micrófono que YunHo le ofrecía con la mirada indicándole que no hiciera una estupidez y suspiró.

 

 

—Buenas tardes con todos. Mi nombre es Jejuko y de ahora en adelante seré una mesera más para el Ai Maid Café. Espero que podamos llevarnos bien y…— JaeJoong tragó saliva. –Cuiden de mi por favor.

 

 

Los aplausos llegaron, Junko le sonrió amistosamente y los otros tres parecieron suspirar aliviados, suponía que Siwon y HeeChul desde la cocina también. Luego YunHo había hablado diciendo que estaba un poco resfriada y por eso sonaba un poco ronca.

 

 

JaeJoong lo sabía, tenía que practicar un poco más eso de lo voz y sabía también que con eso había firmado su propia sentencia, y que con eso su masculinidad había disminuido otro tanto por ciento más.

 

 

 

 

 

 

—Gracias por haber venido.

 

 

JaeJoong se vio forzado a sonreír, por suerte una última vez junto a Junko mientras despedían a los últimos clientes del café. Estaba cansado, hastiado, decepcionado de si mismo y por supuesto con las ganas de asesinar ya casi disminuidas por suerte. Faltaba nada más que lo encerraran no solo por incumplimiento de contrato sino también por asesino.

 

 

…O por tentativa de influencia a terceros, gracias a su todavía no redactado libro de ‘Como asesinar a tu jefe’ Le faltaba todavía después todo como hacerle para no ser descubierto en el proceso.

 

 

—Ah~ Hoy ha sido un buen día.

 

 

JunSu se sentó sobre una de las sillas y suspiró. YooChun se quitaba rápidamente las zapatillas y ChangMin no dudó en sacarse la peluca mientras Siwon y YunHo empezaban a cerrar todo. JaeJoong únicamente permaneció parado por un buen rato analizando lo que había hecho el día de hoy.

 

 

—Me pregunto que le habrá pasado…

 

 

ChangMin de pronto se encontraba mirando hacía las persianas cerradas, sin darse cuenta que sus pensamientos habían sido exteriorizados por su propia voz. YooChun casi de inmediato se levantó para estar cerca del muchacho y golpearlo con la punta de su dedo en el brazo.

 

 

—Ah… Ya te veo, extrañas a tu cliente habitual.

—¿Qué…?— ChangMin de inmediato negó con la cabeza. —¡Por supuesto que no! No seas más imbécil de lo que ya eres.

—Vamos, Min. No lo niegues~

 

 

ChangMin se levantó. –Que tu seas un gay sin remedio, no quiere decir que todos también lo seamos.

—¿Entonces por que suspiraste?

El menor arrugó el entrecejo. –Yo no suspiré.

 

 

—Bueno… Suspirar, suspirar, no. Pero esas palabras y esa mirada de ‘¿Me estará engañando con una rubia despampanante que se parezca a JaeJoong?’ dejan mucho a la imaginación.

JaeJoong arrugó el entrecejo. –A mi no me metan en sus discusiones raras.

 

 

ChangMin golpeó con uno de los zapatos a YooChun. –Tu mente vuela con cualquier estupidez. Por que tienes el cerebro del porte de un maní, Park YooChun. Además la única razón por la que extrañaría a ese sujeto sería por que da buenas propinas.

 

 

ChangMin empezó a caminar hacia los vestidores y YooChun sonrió. –Pero por algo será que recibes tan buena propina. ¿No?— ChangMin no giró, únicamente levantó su brazo derecho y mientras cerraba su puño, levantó con cuidado su dedo de en medio.

 

 

YooChun rió y JunSu bostezó, aparentemente muy cansado como para pedirles que dejaran de pelear llamando rápidamente la atención de Park. —¿Muy cansado, Su?

—Demasiado.

—Vamos, te llevo.

 

 

Para sorpresa de JaeJoong, YooChun muy diferente a como se comportaba con ChangMin, se portó amable y hasta cierto punto dulce con JunSu, quien no dudó en regalarle una sonrisa en cuanto lo vio arrodillado frente a él, dándole la espalda.

 

 

—Gracias, Chunie.

 

 

JunSu se estiró un poco y abrazó a YooChun por el cuello, entrelazando sus brazos alrededor del cuello del mayor, quien apenas estuvo seguro de que JunSu estaba adecuadamente agarrado de él. Se levantó y con Kim a su lado se dirigió al camerino, conversándole de no se que partido de fútbol y unas entradas gratis que le habían dado.

 

 

—Eso… Es lo más gay que he visto en mi vida.

 

 

JaeJoong sacudió un poco la cabeza y pensó que de JunSu haber sido una chica, esa hubiera sido la imagen perfecta para cualquier portada de manga Shoujo extremadamente cursi y dulzón, que a las chicas masoquistas tanto les gustaba leer. ¿Por qué masoquistas? Por que ese tipo de historias siempre las hacía llorar más lagrimas de las necesarias.

 

 

Por suerte para cuando llegó, pensando en que pasaría horas duchándose para tener que quitarse toda esa pintura de la cara, ChangMin apareció con el mejor inventó en las manos que JaeJoong pudo haber visto en toda su vida. Los pañitos desmaquillantes.

 

 

Fue sencillo y rápido, los pasos por su rostro y todo parecía irse con facilidad, ahora lo único que le quedaba era darse una larga ducha, que se llevara todo ese perfume y olor a dulce que se le habían impregnado en la piel. Lo bueno es que siempre podía decir que ese olor era de una nueva novia.

 

 

JaeJoong desde este momento se prometía nunca tener una novia rubia.

 

 

Se cambió de ropa y cuando salió se dio cuenta de que ya todos estaban fuera esperando por él. Eso lo sorprendió un poco. Todos conversaban animadamente y esperaban por él. Seguía sorprendido por que cuando llegó le sonrieron y JaeJoong solamente podía recordar lo mucho que se había quejado y gritado ese día.

 

 

—Bien. Ha sido un excelente día. Todos han hecho un buen trabajo, espero que descansen lo suficiente y lleguen con cuidado a sus casas. Los espero mañana a las nueve en punto. Y cualquier cosa me están llamando, ChangMin por favor dale mi número a JaeJoong.

 

 

Le menor asintió y le pidió su celular para anotar el de YunHo, JaeJoong únicamente se lo entregó. No había tenido muchos trabajos antes, pero un jefe nunca era tan cercano y preocupado por sus empleados. Y nunca se daba ese tiempo para que todos hablaran un rato… Como una familia.

 

 

—Adiós, Hyung.

—Nos vemos mañana~

—Cuídate, niisan.

 

 

—Yunnie, te llamo en una hora para que sigamos hablando.

—De acuerdo, pero si no te contesto es por que me quedé dormido y me cuentas mañana. ¿De acuerdo?

—Yo me encargo de que te deje dormir, YunHo. Hasta mañana.

 

 

JaeJoong los oía despedirse de uno en uno de YunHo, pero para ese momento el solamente observaba su celular donde ChangMin no solamente había registrado el número de YunHo sino también el de todos los empleados del Maid. Sonrió, una sensación agradable lo recorrió.

 

 

—¿Y tu? ¿Piensas acampar fuera del café?— La voz de YunHo lo hizo levantar la mirada. –Por que si ya te botaron por los meses que debes bien puedo dejarte dormir dentro del café.

—No, pero gracias.

 

 

JaeJoong sonrió y YunHo levantó las cejas sorprendido. –Vaya… Es la primera vez que te veo sonreír sinceramente en todo el día. Solamente lo habías hecho ayer cuando dije que te daba el trabajo. Voy a pensar que te gusta sonreír así cuando estamos solos.

 

 

—¿Solos?— JaeJoong miró a su alrededor como Siwon encendía su moto y HeeChul tras de él, empezaba a ponerse el casco. YooChun, JunSu y ChangMin caminaban a lo lejos, seguramente hacía una parada de autobús, riendo y empujándose en el proceso. Vio la prepotente sonrisa de YunHo, recordó sus palabras y rodó los ojos. –…Idiota.

 

 

—Como sea… ¿Vives lejos?

—No tanto. ¿Por qué?

—Vamos, te llevo.

 

 

Eso no había sido ni una invitación, ni un gesto amable. Había sido una orden, JaeJoong pensó sinceramente agarrar su poca dignidad y marcharse sin obedecer, pero estaba tan cansado y ya había perdido mucho de su orgullo gracias Jejuko, que únicamente optó por subirse al auto de su jefe.

 

 

—¿Y por que no llevas a los demás?— JaeJoong se colocó el cinturón de seguridad. Mientras YunHo empezaba a arrancar.

—Pues Siwon y HeeChul siempre se van juntos, viven en el mismo edificio pero en apartamentos diferentes así que no es necesario.

 

 

Alcanzaron la moto de Siwon unos metros más allá, Siwon agitó un poco su mano y HeeChul apoyando la cabeza en la espalda de Choi únicamente permaneció con los ojos cerrados, seguramente muy cansado como para moverse un poco, por lo que solo sonrió.

 

 

—Y respecto a los otros, pues YooChun siempre llevaba a ChangMin y JunSu, pero un día su auto se dañó y fue por una época que yo no estaba en la ciudad por que tuve que viajar a Tokio, así que como a la semana que se dieron que cuenta que gastaban mucho en taxi decidieron irse en bus y supuestamente le agarraron gusto a la situación.

 

 

YunHo repentinamente pitó y JaeJoong observó hacía la izquierda donde un divertido JunSu trepado en la espalda de ChangMin alborotaba los cabellos del menor, a un lado YooChun se quejaba por que decía que solo su espalda podía cargar a JunSu. JunSu lo ignoraba y ChangMin le daba la pelea diciéndole que lo aceptara, JunSu le era infiel y había decidido estar mejor con él.

 

 

JaeJoong sonrió ante la divertida situación, los muchachos los saludaron y el levantó un poco su mano. Esa fraternidad que todos tenían le agradaba, mucho, por más bizarro que fuera su trabajo. La gente que lo rodeaba… Eran muy cálidos.

 

 

—Bueno, en que estaba… Oh, si y pues como tienen la misma ruta, la casa de los padres de ChangMin no queda tan lejos, y JunSu y YooChun viven a unas cuadras de distancia. Así que todos los días a la salida toman un bus y como podrás ver se divierten. Pero cuando están muy cansados los llevo yo.

 

 

Prontamente y luego de varias indicaciones JaeJoong por fin estuvo en su casa, se bajó del auto y Yunho también. Aparentemente el mayor analizaba el lugar. –No es un gran departamento como en el que seguramente vives, pero algún día me podré pagar algo mejor.

 

 

—No critico. Solo observaba.

 

 

YunHo sonrió. Y JaeJoong cerró la puerta del auto, se sintió extrañó al ser traído por otro hombre hasta su hogar, pero sinceramente estaba tan cansado que ni siquiera podía pensar adecuadamente.

 

 

—Ningún trabajo es malo, mientras tú no hagas algo malo.— YunHo habló de pronto y Jaejoong se sorprendió al notar que lo tenía a un lado. Por suerte no muy cerca. –No debe importante lo que personas desconocidas puedan pensar de ti, es mejor que te importe lo que personas importantes para ti piensan de ti. Si haces las cosas bien, entonces no hay siquiera por que preocuparse.

 

 

JaeJoong analizó esas palabras, y pensó entonces que retorcido, explotador y terriblemente tramposo y todo lo que fuera, muy en el fondo. Jung YunHo parecía no ser tan mal jefe. –Más adelante cuando tengas una linda esposa y buen trabajo, te reirás de lo que un día tuviste que hacer para el Ai Maid Café. Que para esa época seguramente ya se habrá internacionalizado y será uno de los mejores en el mundo.

 

 

—Ambicionas mucho, jefe.

—Quien no ambiciona, no tiene oportunidades de ganar, Jae.

 

 

Kim volvió a sonreír y de pronto sintió la mano de YunHo sobre su mejilla, su mirada se posó en el rostro sereno del mayor y quiso huir, pero se paralizó. –Nosotros somos más que un grupo de personas reunidas para realizar un trabajo o ganar dinero. Somos una familia.— YunHo palmeó su mano en un gesto masculino de hermano mayor a hermano menor.

 

 

…Y JaeJoong suspiró aliviado, de otra forma ese contacto hubiera sido muy extraño.

 

 

YunHo comenzó a caminar de regreso al interior de su auto. –Date la oportunidad de ser parte de nuestra familia y entonces te divertirás. Si te relajas un poco te darás cuentas de que siempre hay una luz al final del túnel. Nos vemos mañana.

 

 

Unos segundos después, JaeJoong veía el auto de YunHo alejarse.

 

 

—Oh… ¿Quién era? No me digas.— La dueña apareció como fantasma. JaeJoong dio un respingo ante la sorpresa. –Te has conseguido una mujer mayor que te mantenga. ¿Verdad? ¿O te has vuelto un gigoló?— JaeJoong decidió ignorarla. –Bueno como sea, solo espero y buscó que me des lo que me debes, lo que hagas con tu cuerpo, mientras no sea aquí, me tiene sin cuidado.

 

 

Mientras subía las escaleras, pensaba que esa mujer era muy retorcida, aunque bueno la verdad en este caso era mucho peor que la imaginación de esa mujer. –Maldita vieja loca.— Suspiró esperando que nunca se le saliera aquella frente a la mujer, por lo menos no, mientras le debía y no tenía donde más ir.

 

 

Necesitaba una larga duce y dormir. Recordó la mano de YunHo golpeando su mejilla amistosamente y levó una mano justo al mismo lugar, se detuvo frente a la puerta de su pequeño departamento y alejó la mano como si le quemara y agitó con fuerza la cabeza.

 

 

—Todo esto me esta afectando demasiado.— Abrió la puerta y dejó las cosas en el pequeño sillón. Cerró la puerta y empezó a desvestirse. –Lo que necesito es un largo baño, y por supuesto restregarme bien la mejilla para dejar de pensar estupideces.

 

 

El largo baño, se redujo a unos minutos, ya que finalmente el cansancio pudo más y JaeJoong solo quiso apoyar la cabeza en la almohada y dormir profundamente, su vida en Japón no había sido como lo esperaba un año atrás cuando le contaba a SungMin acerca de sus planes de estudiar literatura.

 

 

—Un momento…

 

 

Recordó al muchacho que lo empujó en la entrada de la iglesia, intentó recordar el nombre del chico que SungMin le había dicho, pero fue inútil, apenas y recordaba el nombre de la chica algo así como Saul… Algo así, sin embargo luego de unos segundos pensando si aquel muchacho de la ridícula flor en el bolsillo era YunHo o no.

 

 

…Antes de que se pudiera dar cuenta, cayó profundamente dormido.

 

 

 

FIN CAPITULO DOS

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9 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 2

    Blanca Jaejoongie 윤재 escribió:
    1 marzo, 2015 en 16:45

    Ahh no lo recordó! Que mala memoria! Bueno no le resulto tan mal a Jae después de todo! Ya quiero ver cuando el Yunjae se enamora! Eso será fantástico!

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    Chunsadycta escribió:
    4 noviembre, 2015 en 19:20

    Oh por dios que seria de mi pobre Flaquito sin Siwon allí de plano es su salvador.😉 jejej. mori de risa con el Shichul, las mujeres demonio y el signo zodiacal de Jae jajajja no inventes no pasan cinco renglones de risa cuando salen con otra de sus monadas jajaj. aaahh Yoochun amor de mi vida todo atento y cuidadoso de Junsu, definitivamente Junsu lo ha descrito muy bien. seducto, elegante e inalcansable woooo😍😍😍¡¡¡ Oh si y ChangMin y su perpetuo estado de apetito abierto me jajaj Tuve una sensacioón de empatia con él sentadito en los escalones porque no tuvo clase jajaj eso me paso a mi jajaj😂😂😂😂😂 Me encata este fic

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