Ai Maid Café: Capitulo 3

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Ai Maid Café

 

Capitulo 3: Casi una princesa.

 

 

 

—Chicos, hoy es un buen día. Así que… ¡Adivinen!

 

 

Cuando YunHo ingresó a los vestuarios, JaeJoong apenas empezaba a desatar sus zapatos. Levantó la mirada sin la más mínima intención de lucir sorprendido, ChangMin continuó recostado en el extenso asiento mientras pretendía leer, YooChun ya sin camisa y con el casillero abierto solo elevó una ceja.

 

 

JunSu sin embargo fue otra historia.

 

 

—¿Qué? Hyung, sabes que soy malo con las adivinanzas ¡¿Qué es?!

 

 

Parecía un niño al cual le traían su regalo de navidad, había casi volado hasta su primo intentando ver lo que traía tras su cuerpo, pero YunHo con una sonrisa en el rostro solo giraba o retrocedía.

 

 

—Niisan… Deja el misterio. ¿De que se trata?

 

 

ChangMin se había sentado y dejado el libro de lado, YooChun únicamente cerró el casillero y se apoyó en él. JaeJoong no necesitaba moverse de su lugar para saber que ninguna noticia buena podía provenir de su trabajo.

 

 

—Pues es… ¡Día de cosplay!— YunHo levantó los trajes encerrados en aquel cobertor negro y amplió su sonrisa. –Los clientes votaron y al parecer las quieren ver un poco más aventureras por que el anime triunfador fue ‘Naruto’ Y los disfraces corresponden a Tenten, Temari, Sakura e Ino.

 

 

—Bueno en realidad hay muchos mocosos de la edad de ChangMin, así que es algo normal. En especial si el dichoso anime está en boga.— YooChun parecía no sorprenderse mientras cerraba los ojos.

 

 

—¡Oye, como que mocoso…!— ChangMin se levantó de su lugar, pero repentinamente pareció recordar algo. —¡Pido el traje de Tenten!— Y del mismo modo impulsivo se lanzó sobre YunHo dispuesto a quitarle los trajes.

 

 

—¿Qué tiene Tenten?

YooChun sonrió ante la obvia pregunta de Jae. —¿No te das cuenta?— JaeJoong negó con la cabeza y YooChun suspiró. –Tenten lleva pantalón.

 

 

Los ojos de JaeJoong se abrieron y con un zapato de menos corrió hacía donde ChangMin empezaba a abrir los cobertores para buscar el debido traje. —¡Oye, niño! Yo quiero ese traje, así que olvídalo.

 

 

—Olvídalo tú, Jae. Yo grité primero.

—Pero yo soy tu mayor. Quiero ese traje.

—Oblígame.

 

 

YunHo los miraba como si se estuvieran peleando por un pedazo de pan, a empujones, gritos y amenazas de por medio. Sin embargo no los detuvo. Era más divertido así. Cruzó sus brazos y se dedicó a observar como ChangMin empezaba a amenazar a JaeJoong con morderlo y el otro muchacho solo parecía querer golpear al menor en cualquier momento.

 

 

JunSu se acercó a YooChun con una inusitada lentitud y cruzó sus brazos.

 

 

—Que cruel Chunie~

 

 

—No es mi culpa que ChangMin sea tan idiota y que JaeJoong nunca haya visto ese anime.

JunSu sonrió. –Me preguntó… ¿Cuánto tardaran en caer en cuenta de que son ninjas y por tanto todas llevan pantalón?

 

 

 

 

 

 

—Oh, Pero si te ves linda…

 

 

YunHo jaló una de las mejillas de JaeJoong y el muchacho de inmediato arrugó el entrecejo. Luego de unos diez minutos de pelea y cuando finalmente comprobó con hechos de que una amenaza de Shim ChangMin había que tomarla en serio, con su brazo mordido accedió a dejarle el dichoso traje de Tenten al menor del grupo.

 

 

—Gran imbécil, mejor cállate o sino juro que renuncio.

YunHo sonrió. –Renuncia, pero atente a las consecuencias.

—¡¿Podrías por lo menos dejar de sonreír cuando me amenazas?!

—Mmh… No.

 

 

JaeJoong rodó los ojos y bufó con exasperación mientras colocaba una odiosa mueca en su rostro, finalmente a Jejuko le había tocado ser Sakura. ¿Qué tenía de bueno eso? Que aparentemente llevaba una falda algo larga abierta por las laterales, pero que llevaba un pantalón, y eso era lo importante.

 

 

Oh, si. Por que JaeJoong después de la mordida y mientras JunSu limpiaba la herida con alcohol y YooChun le gritaba que se fuera a vacunar contra la rabia solo por si acaso, pues luego del espectáculo y de que ChangMin no pareciera arrepentido, YunHo pareció recordar decirles que todas llevarían pantalón durante ese cosplay.

 

 

JaeJoong amaba a su jefe… (Nótese el sarcasmo)

 

 

—Mesa ocho, Jejuko.

—Si…

 

 

Suspiró y se enderezó decidiendo poner su mejor sonrisa en este momento. ChangMin caminaba hacía él, con una gran sonrisa en el rostro por que después de todo, su pantalón si era un buen pantalón si falda de por medio.

 

 

—Niisan, tres frapuccinos, un té helado, y dos tartas de espinacas.

—En seguida.

 

 

YunHo facturo de inmediato el pedido y apenas lo tuvo impreso dejó una copia en su tablero del número correspondiente a cada mesa, y la otra se la pasó a HeeChul a través del pequeño mango mecánico que los unía.

 

 

—Mina… Tu cliente de siempre está aquí.

 

 

La manera veloz en la que ChangMin hubiera girado, tan solo con la mención del hombre, lo sorprendió un poco. Rain caminaba con tranquilidad y vestido en aquel elegante traje de siempre, leyendo algo en su celular. Repentinamente Jejuko se dio cuenta de su llegada y se acercó a recibirlo.

 

 

YunHo miró a ChangMin, el muchacho únicamente había elevado una ceja y luego les había dado la espalda como si aquello en realidad no le importara. YunHo pensó que Jejuko tenía una muy buena coartada, JaeJoong después de todo no sabía que ese era el cliente de Mina.

 

 

No sabía que Rain, siempre, todo el tiempo, sin excepción, pedía que solo ella lo atendiera.

 

 

 

 

 

 

—Bienvenido.

 

 

JaeJoong se había inclinado un poco en señal de saludo y había sonreído, era el protocolo, como se diría coloquialmente, era lo que le tocaba. El hombre finamente vestido había sonreído y guardado el celular con el cual JaeJoong estaba seguro pagaba los dos meses de renta que debía.

 

 

Oh, ¿Por que el destino tenía que ser tan cruel con él?

 

 

—¿Tienen la mesa siete desocupada?

—¿La que está junto a la ventana?— JaeJoong giró un poco para observar el lugar correspondiente y sonrió. –Si, está desocupada, por aquí por favor.

 

 

El hombre lo siguió, un corto sonido y JaeJoong pensó que se trataba de algún correo o algo por estilo. Tenía que ser un hombre muy importante, una vez estuvieron en el lugar. Rain se sentó, leyendo aún su celular, esperando que la muchacha se fuera y Mina viniera, siempre era así.

 

 

No necesitaba pedir que Mina viniera, era ya casi una costumbre y la gente del café parecía haberse acostumbrado también, por que recibiera quien lo recibiera, siempre a los pocos minutos llegaba Mina, con su cara de inconformidad y fastidio. Rain adoraba ese rostro, y de alguna manera extraña le parecía algo… ¿Dulce? Que se enojara por que siempre la pidiera a ella como mesera.

 

 

—¿Va a ordenar?

 

 

Pero de pronto esta muchacha, que ahora que se fijaba bien, era nueva, lo miraba expectante. Seguramente esperando por su orden. Rain estuvo a punto de pedirle que solo era atendido por Mina, pero era nueva y de alguna manera no quería herir los sentimientos de la muchacha. Las mujeres son muy delicadas con ese tipo de preferencias, pensó Rain.

 

 

—Bueno… No soy bueno con los pedidos. ¿Qué me recomiendas?

 

 

El hombre abrió la carta de pedidos y Jejuko únicamente intentó parecer feliz de que pidiera su opinión. ¡Diablos! Odiaba su trabajo. –Pues… Tenemos un postre nuevo. Dulce glaseado de nueces y chocolate.— Si iba a aconsejarlo, entonces por lo menos le recomendaría el más caro.

 

 

Rain hizo una pequeña y casi imperceptible mueca. –No estoy seguro.

 

 

¿Entonces para que demonios me pregunta?” JaeJoong decidió morder su labio inferior solo para que sus pensamientos no fueran exteriorizados por sus labios. De pronto notó, que tanto Mina como YunHo, Junko y Yuna lo observaban algo sorprendidos.

 

 

—Creo que un café sin azúcar y un croissant estará bien por hoy.

—¿Eh? Oh, si. Enseguida traigo su orden.— Anotó lo reciente dicho por el hombre y con una sonrisa en los labios y un pequeño asentimiento regresó hacía donde su jefe y Mina se encontraban.

 

 

—Un café sin azúcar y un croissant.— Repitió el pedido y levantó la mirada al notar que YunHo no hacía ningún movimiento, solo lo miraba. —¿No me escuchaste?

—¿Cómo lo hiciste?— Yuna estuvo de la nada junto a él, pasando un brazo sobre sus hombros.

 

 

—Jejuko—chan… Eres sorprendente.

 

 

Junko se les había juntado también, como si atender a los clientes de pronto no fuera importante. Mina sin embargo parecía ser él único que lo ignoraba, por que simplemente jugaba con su pequeña libreta y leía los pedidos que había anotado en ese día.

 

 

—¿De que están hablando?

YunHo fue el primero en hablar. –Ese es Rain, el cliente exclusivo de Mina.

—No es exclusivo de mí, yo soy exclusivo para él que es diferente.

 

 

Hubo un pequeño silencio que YooChun fue el encargado de romper, cuando una carcajada emitió de su garganta, y la tuvo que acallar en seguida por ser muy escandalosa. JunSu en cambio intentaba reír lo más bajito que podía.

 

 

—No sabía que hubieran clientes para cada uno.

—No los hay.— YunHo empezó a facturar la orden. –Pero él siempre pide a Mina, nunca ha hecho una excepción… Hasta el día de hoy.

 

 

YooChun en esta ocasión se acercó a ChangMin y pasó un brazo sobre sus hombros. –Mina… Que decepción. ¿Cómo te dejaste bajar el cliente así?

—Deja de ser tan imbécil YooChun.

 

 

—Orden de las mesas dos, seis y nueve.

 

 

Siwon salió de la cocina con las tres charolas sobres sus brazos, las coloco con habilidad sobre el mesón y sonrió gustoso con el trabajo. Sin embargo arrugó el entrecejo cuando vio a los cinco reunidos y a los clientes solos.

 

 

—¿Y esta sesión repentina?

—Jejuko le quitó el cliente a Mina.

—¿Rain?

—¡Yo no le he quitado el cliente a nadie!

 

 

ChangMin solo suspiró tomó la charola correspondiente y se alejó murmurando un par de insultos en el camino. Sin embargo en cuanto estuvo cerca de la mesa donde debía entregar el pedido intentó sonreír.

 

 

¿Por qué de pronto se sentía decepcionado?

 

 

 

 

 

 

 

No es que JaeJoong fuera prejuicioso.

 

 

En realidad ni siquiera estaba seguro de si haberle quitado la exclusividad a ChangMin era bueno o no. Ni siquiera estaba seguro de cómo eso había ocurrido. Se apoyó contra la pared, ahí donde fingía haber salido a botar basura.

 

 

Era su momento libre de quince minutos y si lo quería pasar cerca de la basura era su problema, en realidad prefería estar ahí que dentro del café donde cualquier idiota se le acercaba para intentar entablar una conversación y él solamente pensaba en golpearlo.

 

 

O estar junto a su jefe que tampoco era una opción y la cocina… Pues, el aroma dulzón le hacía doler la cabeza. Por un momento quiso poder haber aprendido a fumar, parecía ser el lugar y momento adecuado.

 

 

—¡Mi cartera!

 

 

El grito agudo de una muchacha llamó su atención, JaeJoong de inmediato se enderezó y miró hacía su derecha, justo en la acera en la que se encontraba un hombre corría dejando unos centímetros atrás a una bella muchacha rubia.

 

 

No lo pensó demasiado corrió hacía él y le dio una buena patada en la espalda, lo suficientemente fuerte como para que trastabillara hacía adelante, la mirara con odio, soltara la cartera y siguiera corriendo.

 

 

JaeJoong decidió dejarlo ir, tampoco era superman en busca de la paz mundial. Tomó la cartera del suelo y la limpió un poco. La muchacha rubia corrió hacía él, aparentemente muy agradecida y algo sonrojada.

 

 

—Muchas gracias, eres increíble. Yo nunca hubiera podido hacer algo así.

JaeJoong sonrió y le extendió la cartera. –No es nada no te preocupes.— La muchacha lo miró extraño por unos segundos, pero luego sacudió un poco la cabeza y volvió a sonreír.

 

 

Era muy linda, hermosa en realidad. De una belleza que no se ve todos los días. Un prospecto de novia ideal para él. —¿Sucede algo?—

—Oh, disculpa es que eres muy hermosa.

 

 

La muchacha se sonrojó, JaeJoong sonrió. –Si quieres te puedo acompañar a la parada de autobús. No tengo que hacer por los próximos quince min…

—No es necesario.— La muchacha lo interrumpió, sonriendo nerviosamente.

 

 

—Pero…— Eso era extraño, muy extraño. Una chica jamás había rechazado a JaeJoong, por más bella que fuera. –Bueno yo…

—Lo siento.— La rubia hizo una pequeña reverencia, luciendo muy apenada. –Muchas gracias por lo que hiciste, pero no puedo, es que no me gustan las mujeres. Lo siento.

 

 

Y del mismo modo en que hubiera aparecido en su vida la muchacha se alejó. Casi corriendo, dejando a un pálido JaeJoong que no se movió siquiera por unos seis minutos. Su ceja izquierda empezó a temblar una vez más.

 

 

—Ok, eso fue raro y traumante en muchos sentidos.— Suspiró y miró la ropa que llevaba, había olvidado que seguía disfrazado de la dichosa Sakura, había olvidado que no parecía un chico precisamente. —Genial… Ahora este maldito trabajo me daña hasta la vida sexual.

 

 

 

 

 

 

—Dime Junko… ¿Alguna vez has visto el mar?

 

 

JunSu mordió la punta de su pluma y lo pensó por un momento. En realidad si, demasiadas veces, y no cualquier mar, sino el de Bora Bora, el de las islas perdidas de Grecia, de Miami. En fin un mundo que sus padres le habían regalado. Pero era mejor mentir.

 

 

—…No, nunca lo he visto. ¿Por qué la pregunta?

 

 

Uno de los muchachos, JunSu suponía ya universitarios, sonrió. –Pues mis padres me acaban de regalar un auto. Si lo deseas puedo llevarte a conocer el mar y otras cosas más que de seguro te van a encantar.

 

 

JunSu enarcó una ceja, esta bien, muchas de las indirectas que los clientes solían decirle él no las captaba con facilidad, pero eso, por ningún lado había sido una indirecta, por suerte antes de que pudiera negarse, Yuna apareció de la nada, colocando bruscamente su libreta sobre la cabeza del muchacho.

 

 

—Junko no acepta invitaciones de desconocidos.

 

 

El muchacho parecía molesto por la oportuna intervención de Yuna. –Le he preguntado a ella no a ti, Yuna.

—Pues Junko—chan es como una hermana para mi, además ella tiene novio. Se llama YooChun y es un tipo muy rudo y celoso. Así que mejor déjala en paz.

 

 

El muchacho de pronto se mostro sorprendido. —¿Es cierto eso Junko—chan?

 

 

—¿Eh?— JunSu que hasta el momento solo veía a YooChun, sorprendido ante las palabras de su amigo, solo pudo observar a su cliente y luego a YooChun quien solo le dio una directa mirada pidiéndole que siguiera la mentira. –Bueno… Si…Si… Algo así.

 

 

—¿Algo así?

—Eso no te importa, Junko—chan no va a salir contigo a ningún lado, confórmate con eso.

 

 

Y de la nada Yuna había agarrado por los hombros a un impávido JunSu que solamente se dejó guiar hacía la caja donde YunHo seguramente volvía a estar jugando Guitar Hero. —¿Por qué dices cosas tan vergonzosas como esas Chunie?

 

 

—Fue lo primero que se me ocurrió.

 

 

La tranquila respuesta del muchacho hizo que JunSu arrugara el entrecejo. –Pero es una mentira.

—Una mentira blanca para sacar a Junko—chan de un aprieto.

 

 

YooChun sonrió y JunSu prefirió no replicar, asustado con ese extraño repique en su corazón que la mención de él y YooChun saliendo había provocado en su interior. Aunque fuera todo una mentira.

 

 

 

 

 

 

—Idiotas… ¿Por qué habría de importarme que Rain prefiera ahora a Jejuko?— ChangMin tan solo seguía murmurando enojado, tal y como lo venía haciendo desde que Rain hubiera llegado al Maid Café, de una u otra manera el hombre siempre lograba ponerlo de mal humor. –Por mi que haga lo que venga en gana, es más mejor así, de esa forma me deja por fin en paz.

 

 

Concentrando en sus pensamientos, Shim únicamente tomó el pomo de la puerta del baño y sin que terminara de empujarla para entrar, esta se abrió. Sus ojos viajaron de inmediato hacía el hombre que estaba en frente suyo.

 

 

Rain lo miraba directamente, sin alguna expresión el rostro. Y aquel pequeño cruce de miradas, sin expresiones mutuas duro demasiado tiempo. Un silencio absoluto, y con el mismo inexpresivo rostro, Rain fue el primero en hablar.

 

 

—¿Por qué ibas a entrar al baño de hombres, Mina—chan?

 

 

ChangMin soltó de inmediato el mango de la puerta, en especial por que de pronto descubrió que estaba muy cerca del cuerpo del mayor, sacudió un poco su ropa e intentó buscar una excusa apropiada.

 

 

—Bueno… Yo… Creo que me equivoqué.

—¿Te equivocaste?— Rain enarcó una ceja, ¡Maldición! ¿No podía simplemente creerle? ChangMin apretó sus puños.

 

 

—Si, me equivoque. ¿Qué? ¿Acaso no puedo? Ahora resulta que todos debemos ser igual de perfectos que tú.

Rain sonrió. —¿Soy perfecto para ti?

 

 

ChangMin deseó patearse por idiota. Últimamente solo decía cosas en contra de si mismo y eso no podía ser bueno, decidió desviar la mirada y morder su labio inferior para no volver a hablar.

 

 

—Igual de linda que siempre, Mina—Chan.

 

 

El claro sarcasmo con la que salieron las palabras de Rain mientras sacudía sus cabellos con cuidado y se alejaba de regreso a la mesa le hizo preguntarse a ChangMin si esa era la razón por la cual de un momento para otro Rain habría preferido a Jejuko en vez de a él.

 

 

—…Mmh, estudiar tanto para los finales me está afectando.

 

 

Cambió su ida hacia el baño de mujeres y suspiró. ¿Por qué le tendría que importar si lo cambiaba o no? Que hiciera lo que le de la gana. Se miró en el espejo y se dio cuenta de que había pasado mucho tiempo analizando idioteces. Recordó de repente que había tomado mucha agua el día de hoy.  Y esa era la razón por la que había decidido ir al baño después de todo.

 

 

 

 

 

 

 

—Renuncio.

 

 

JaeJoong llegó decidido, YunHo platicaba con HeeChul animadamente junto a la caja en el lugar de trabajo de YunHo por así decirlo, ninguno de los dos pareció sorprendido con su declaración y Jung solo suspiro.

 

 

—¿Esto se va a volver una mala costumbre?

—Una chica acaba de rechazarme por que creyó que era lesbiana.

HeeChul rió un poco. –Bueno si hubiera aceptado tu coqueteo esa sería una relación por demás extraña.

 

 

JaeJoong rodó los ojos y volvió a dirigirse a YunHo. –He dicho que renuncio. Me largo.

—Si renuncias.

—Si, si… Ya sé, me demandas y me quitas hasta el alma. Ya me lo has dicho mil veces.

 

 

Kim suspiró y se arrimó contra el pequeño mesón, mientras HeeChul y YunHo volvían retomar su charla. JunSu de pronto apareció, vestido con Jean, una camisa polo, una gorra y un bolso a su espalda. Como realmente es, un chico.

 

 

—¿Te vas, Su?

—Si, tengo entrenamiento.

—¿Entrenamiento?

—Si, practico futbol. ¿No te había dicho? Bueno, te dejo. Se me hace tarde.

 

 

JunSu palmeó un poco su espalda, de una manera muy varonil y JaeJoong de repente recordó que si bien ese trabajo era muy raro. En realidad ellos seguían siendo chicos. ¿Cómo no había pensado en la posibilidad de que JunSu hiciera algo más aparte de ese trabajo?

 

 

—Jejuko, mesa tres.

—Si.

 

 

Mientras caminaba hacía la mesa correspondiente, la duda lo intrigó. ¿Qué harían los otros muchachos fuera del Maid Café? Analizó lo suficiente como para darse cuenta de que muy probablemente él era el único que no hacía nada más después del Maid, y eso no era bueno, nada bueno.

 

 

 

 

 

 

 

—El cumpleaños de YunHo está cerca. ¿Qué haremos?

 

 

JaeJoong levantó la mirada ante el comentario por parte de HeeChul, él y Siwon se encontraban arreglando las mesas, el final de ese día de trabajo había llegado más pronto de lo habitual. Se agachó para fingir que ataba sus zapatos deportivos. Guiado por una repentina curiosidad.

 

 

—No está tan cerca, Chul.

—Es en menos de un mes, eso es cerca para mí.

 

 

Siwon pareció rodar los ojos mientras continuaba con lo suyo. –Supongo que haremos lo mismo de siempre. ¿No?

—Mmh… Quería hacer algo especial para él en esta ocasión.

 

 

JaeJoong por un momento miró a HeeChul, parecía muy cercano a YunHo, había notado que lo miraba con un brillo especial en los ojos. Por un momento llegó a pensar que habían sentimientos de por medio, pero luego lo descartó por absurdo.

 

 

Oh, bueno no tanto. Pero HeeChul no se veía como el tipo de chicos que pudieran gustarle a su jefe, en el caso de que le gustaran los hombres. Y de todas formas eso no descartaba que fuera un amor unilateral.

 

 

Sacudió su cabeza con fuerza, moviendo sus rubios cabellos en el proceso, no debía andar pensando en estupideces como esas. No debía, por que un chico no pensaba en que parejas pueden haber o no en su estación de trabajo.

 

 

—¿Qué haces en el suelo?

 

 

YooChun estaba justo tras él, con el cabello mojado debido a la ducha. El local cerrado que por suerte nunca dejaba entre ver su gran secreto. JaeJoong solamente se puso de pie, observando como a lo lejos ChangMin y YunHo caminaban hacía ellos conversando desde los camerinos.

 

 

—Ataba las agujetas de mis zapatos.

 

 

YooChun pareció no creerle, pero a JaeJoong poco le importó.

 

 

—Bueno señores, un buen día igual que hoy. YooChun van ustedes por JunSu, ¿O voy yo?

YooChun miró el reloj en su muñeca. –Estamos temprano, si llegamos. Vamos Min, mueve el trasero.

 

 

—¿Tienes que ser tan vulgar todo el tiempo?

—Sabes que te encanta, baby.

—¡Rayos, YooChun. Mejor mantén esa boca cerrada!

 

 

—Esta bien, Min, entiendo tu mal humor por haber perdido a tu amor de toda la vida, alias cliente frecuente Rain, pero no te desquites conmigo.

—Te voy a golpear, es en serio. Cierra la boca.

 

 

Los dos muchachos se alejaron en medio de su pelea y JaeJoong supuso que a diferencia de la noche anterior esta vez si le tocaría tomar un bus. Ajustó la mochila a la espalda y suspiró.

 

 

—Bueno, yo también me voy…

 

 

El teléfono sonó y YunHo solo le hizo un gesto para que esperara un momento, se acercó al mesón y levantó el auricular con una sonrisa en el rostro. —Maid Café buenas noches. Ya no atendemos pero es gusto hablar con usted.

 

 

JaeJoong rodó los ojos, cualquiera que lo oyera diría que es una excelente persona, pero eso por que no conocen lo estafador y explotador que puede ser. La mirada y expresión de YunHo cambió de repente.

 

 

—¿Ma…má?

 

 

HeeChul y Siwon parecieron reaccionar ante las palabras de YunHo, JaeJoong sintió que no estaba entendiendo nada. YunHo cortó la llamada sin haber pronunciado algo más. Supuso que no era algo bueno.

 

 

—Yunnie… ¿Qué sucedió?

—No sé… Creo que era mamá, pero no sé… Solo colgó.

 

 

YunHo pasó una mano por su rostro y lució algo angustiado, o preocupado o simplemente consternado. En realidad, JaeJoong no supo identificar ese gesto en el rostro de su jefe. HeeChul únicamente acaricio uno de los brazos de Jung y ambos comenzaron a hablar en susurros.

 

 

Miró a Siwon y el muchacho parecía mantener cierta prudente distancia entre esos dos y JaeJoong nunca antes había sentido que sobraba en un lugar como en ese momento. Decidió no anunciar su salida, por que simplemente YunHo y HeeChul parecían muy ocupados en ellos mismos.

 

 

Miró una última vez hacía atrás y finalmente salió, fuera el frío era un poco fuerte pero aún así, Kim solo ajustó el abrigo a su cuerpo y caminó hacía la parada de autobús. ¿Qué había pasado ahí?

 

 

Una incomodidad se presentó en su interior, por que le hubiera gustado ayudar o apoyar a su jefe. Por que por más idiota, necio, estafador, explotador que fuera. Aquel rostro desamparado que Jung YunHo hubiera reflejado hace unos minutos frente a HeeChul.

 

 

Había provocado en JaeJoong la necesidad ineludible de querer consolarlo.

 

 

JaeJoong prefería pensar, que tal vez, su jefe le empezaba a caer bien, solo tal vez.

 

 

 

FIN CAPITULO TRES

8 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 3

    Chunsadycta escribió:
    5 noviembre, 2015 en 1:59

    “Repiqueteo en el corazon…” ohhhh que belllo mi araton causando cisitas en el cirazon del delfin Ame esa parte porque alli ya se asomo un Yoosu que sé va aser vastante bueno y para mejorar un monton el asunto Rain causando cosas locas en la mente de Min cocooo. de verdad que este Yoomin” vivo para joderte el día” es genial casa cosa que sd les ocurre ajajja

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