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ES UNA LOCURA…

18/MARZO/2010

 

 

 

 

 

 

Alguna vez recordaré mi adolescencia y me reiré por todas las estupideces que me sucedieron.

 

No, no es cierto.

 

Y la razón de eso, es por que desde que conocí a Kim JaeJoong, corrección desde que JaeJoong se entrometió en mi vida, todo ha ido de mal en peor. Es molesto, impulsivo y tiene la maldita mala costumbre de echarme la culpa por todo lo malo que le pasa.

 

Son pocas veces en las que mi paciencia dura más allá de lo necesario, y en serio, sino fuera por que cambiarme de conservatorio o de ciudad sería excesivamente caro. En especial por que me marché de mi casa, y mi madre a escondidas paga mis estudios, cosa en la que ella insistió, entonces definitivamente me hubiera marchado hace mucho.

 

Pero ahora todo es tan complicado que gravemente me asusta, como el hecho de tener a JaeJoong ingresando a mi departamento cuando se le de la gana, a JunSu viniendo casi todos los días, a MinHo quejándose todo el tiempo, a YooChun hablándome.

 

¡Cuando antes nada de eso sucedía!

 

Y de alguna manera sé, que es mi culpa. Por dejar que ellos ingresaran a mi vida, por dejar que mis ojos y mi atención se posaran en otra cosa que no fueran mis estudios, mi trabajo de medio tiempo, y mis gatos.

 

Ok, eso último sonó horrible.

 

 

 

 

—Están tan grandes, y en tan poco tiempo.

 

JunSu acarició a los gatitos que juguetones rodeaban a JunSu, mordiendo sus dedos o su ropa y jalando de ella, él sonreía divertido, sentado en el piso de mi sala. No habíamos cruzado palabra en al menos quince minutos.

 

—Estas muy callado, Hyung.

 

El punto observador de JunSu llegó en acción, no me miró y continuó acariciando a Lion, concentrado en esa ligera caricia y con un tono melancólico en la voz. Sentado tras de él, sobre el mueble solo alcancé a ver el perfil de su rostro.

 

Las cosas con JunSu siempre eran un poco más pacíficas, divertidas y tranquilas.

 

—Solo pensaba en el asco de semana que he tenido.

—Todos la hemos pasado un poco mal.

—Supongo que no soy el único con problemas. ¿Verdad?

 

Ofrecer mi confianza, de una manera inesperada y sentir por preocupación por alguien más no es algo que se me diera con facilidad, pero de pronto estaba ahí JunSu, preocupado, triste, ajeno a su sonrisa peculiar de todos los días.

 

—No es eso Hyung, es solo que todo esto de JunHo me tiene un poco preocupado.

—¿Tu hermano? ¿Qué sucede con él?

 

Para ese momento me había sentado en el piso, mirando sus ojos, esos que de repente noté eran grandes y expresivos como él.

 

—Todo es culpa de YooChun, se que está planeando algo, pero no se que es. Y está involucrando a mi hermano, no es justo y no sé como advertírselo a JunHo sin que piense que soy un estúpido.

 

—El problema es que es más que eso, en realidad también te incomoda su presencia en el conservatorio, lo que no entiendo es por que.

 

JunSu suspiró, moviendo sus dedos sobre una de mis manos, como si se entretuviera con aquello, esquivando mi pregunta.

 

—Las cosas son muy complicadas entre nosotros.

—Oh, cosas de hermanos. Soy todo un experto en problemas de ese tipo.

—Hyung… ¿Tú tienes hermanos?

 

Su rostro se levantó, mirándome una vez más, y algo extraño ocurrió, por que de pronto nuestros rostros estaban cerca, el de JunSu se azoró un poco y yo en ese momento solo me paralicé. JunSu no solo era una increíble persona. Era verdaderamente atractivo también.

 

—YunHo, esto es más difícil para mi que para ti, pero vengo con una… Oferta… De paz…

 

Ambos giramos, en la puerta se encontraba JaeJoong con un plato con un pequeño pastel de fresas en las manos. Su mirada se deslizó entre nosotros, y una sonrisa indecisa tembló en sus labios, JunSu sencillamente se alejó un poco.

 

…Eso, fue demasiado extraño.

 

 

 

 

Incomodo…

 

Todo era sencillamente incomodo, lo único que se escuchaba era el sonido de los cubiertos al chocar con el plato de loza mientras comíamos un poco del delicioso pastel que JaeJoong había traído.

 

—Es… Un lindo pastel, Hyung. ¿Dónde lo compraste?

—Yo lo hice.

—Oh, ya veo…

 

Y el intento de plática por parte de JunSu había muerto ahí, con JaeJoong asintiendo levemente y definitivamente yo no haría algo por mejorar la situación, por lo menos no por el momento.

 

—Creo que me tengo que ir.

 

JaeJoong empezó a recoger su celular y el pequeño bolso que había traído en la espalda era la primera vez que permanecía tan callado por tanto tiempo, aún más manteniendo esa expresión seria en el rostro. Incluso llegué a extrañar sus muecas raras.

 

—E…Espera Hyung. No tienes que irte.

 

JunSu se levantó también, miraba a JaeJoong de una manera extraña, como si buscara resarcir algún error. Yo solo me dedique a cortar otro pedazo de pastel, para colocarlo en el plato. Oh, y por supuesto también agarré una pequeña fresa.

 

—YunHo Hyung. ¡Has algo!

 

JunSu me miró, yo mastique rápidamente, no entendía esa actitud en él.

 

—Pero… ¿Qué quieres que haga?

 

Mi voz sonó torpe, extraña y entre cortada, pero aún así lograron entenderme. JaeJoong arrugó el entrecejo, caminando hacía la salida del departamento y Junsu solo suspiró sentándose una vez más.

 

—Jae Hyung la ha estado pasando muy mal desde que todo aquello de las fotos empezó. Tal vez deberías hablar con él.

 

De alguna manera JunSu tenía razón, desde que los de las fotos había empezado, nos habíamos alejado, supuse que necesitaba un espacio, y que verme no era algo que le placiera con las fotos no fueran mi culpa.

 

Pero realmente no pensé que a JaeJoong le importara lo que un montón de idiotas dijera, sin embargo todo volvió a calmarse prontamente, siendo JaeJoong amigo de ChangMin, y teniendo de su lado a Siwon. Todo había vuelto a la calma.

 

—¿Hyung?

—Oh, disculpa Su. Estaba pensando en lo que me dijiste.

 

JunSu sonrió, tan levemente que fue apenas perceptible, luego se levantó por sus cosas tomándolas del mueble y dándome la espalda.

 

—¿JunSu?

—Él te necesitaba y no sé hasta que punto eso me afecta.

 

No me miró y comenzó a caminar hacia la salida, fue un impulso. Agarre su mano y el se detuvo por un momento, justo antes de poder abrir la puerta.

 

—Voy a disculparme con él, no por que me lo hayas pedido sino por que es lo correcto y me porté quizá inadecuadamente, pero no tienes que irte… No aún.

 

Y mi pecho latió desbocadamente, las palabras que salían de mi boca no las reconocía, era extraño que estuviera tomándolo de la mano, impidiendo que se marchara. Con sus ojos atravesándome de repente.

 

—JunSu… ¿Qué sucedería si yo te dijera que me gustas?

—YunHo Hyung tú me gustas.

 

La respuesta de JunSu fue automática, desde que lo conocí, en la mitad de aquella carretera, bajo la lluvia, ambos salvándole la vida a esos gatitos que ahora convivían conmigo. Todo a nuestro alrededor era… Perfecto.

 

…Y mi corazón volvió a latir como nunca antes.

 

—Pero esto no está bien.

 

Se soltó, tan ligeramente que cuando agachó la cabeza solo logró pegarse un poco más a la puerta aún cerrada.

 

—No está bien por que tú le gustas a JaeJoong Hyung y…

—¡Espera… ¿Que?!

 

Sacudí mi cabeza y reí levemente.

 

—Eso no es cierto, yo no le gusto a JaeJoong. Solo simpatizamos de una manera extraña, pero yo no le gusto. Quien realmente le gusta y de quien probablemente está enamorado es de YooChun.

 

Él entonces arrugó el entrecejo.

 

—¿Es que a todo el mundo le gusta ese idiota? Como sea… ¿Estas seguro?

—¿Por qué tendría que mentirte?

 

JunSu me miró todavía con un poco de duda, sus ojos se cerraron brevemente. Y luego volvió a suspirar.

 

—No lo sé, Hyung… Tengo mis dudas.

 

Las cortinas de mi departamento se sacudieron con fuerza y un rayo en el cielo llamó la atención de ambos.

 

—Parece que va a llover. Déjame acompañarte hasta tu casa.

—No es necesario, Hyung. Tomaré un taxi. Nos vemos mañana.

 

JunSu se marchaba, sin darme una respuesta y dejando toda nuestra conversación en un ‘veremos’ rodeado de muchas suposiciones. Cuando estaba a punto de bajar las escaleras se detuvo, apretando sus puños y repentinamente girando una vez más hacía mí.

 

Y me abrazó.

 

Con una fuerza sorprendente, sentí su respiración en mi cuello y la manera en la que se ceñía a mi cuerpo antes de susurrar un ligero. ‘Te quiero, Hyung’ logrando arrancarme un pequeño suspiro luego de que se marchara.

 

 

 

 

Las siguientes dos horas.

 

En tanto la lluvia se afianzó y yo logré ducharme, le di de comer a los gatos, me alimenté con más pastel de JaeJoong y miré la televisión fueron relativamente tranquilos. Hasta que el timbre sonó.

 

¿JaeJoong?

 

Me levanté rápidamente, abriendo la puerta y encontrándome una vez más con la sonrisa y el rostro incomodo de YooChun, obviamente criticando el modesto edificio. Esperé hasta que sus ojos me observaran y empecé a cerrar la puerta.

 

—¡Espera! ¡Necesito hablar contigo! ¡¡YunHo, abre!!

—¿Para que? Me odias, yo te odio. Y vivimos felices en nuestro odio cotidiano.

 

YooChun empujó la puerta, había olvidado que tenía una fuerza indeterminista. Su sonrisa victoriosa y él ingresó al departamento, limpiando el polvo invisible de su abrigo negro y haciendo una mueca al ver a los gatos.

 

—¿Todavía no te deshaces de estos gatos?

—Eso no es tu problema. ¿Por qué estás aquí?

 

Crucé mis brazos y él inspeccionó una vez más mi departamento.

 

—Escuché por ahí que JunSu y tu se llevan muy bien, son amigos y todo.

 

Sus ojos, su sonrisa. Es mi hermano, crecí con él. Estaba planeando algo, y era algo retorcido y destructivo seguramente.

 

—Si, somos amigos. Y no vas a destruir eso.

—Oh, vamos solo quiero que le aconsejes algo.

 

Me crucé de brazos, con un bufido en los labios que le arrancó una sonrisa a YooChun.

 

—¿Qué cosa?

—Tu eres el mejor en baile hermanito, yo el mejor en canto. Dime… No sería patético que llegara alguien y te quitara tu lugar como el mejor.

 

—Eso a mi me tiene sin cuidado.

—No hay nada de malo en querer ser el mejor. Llevamos la misma sangre y te aseguró que te jodería en el alma.

 

—Espera un momento, ¿Te sientes amenazado por JunSu?

 

Oh, Dios… La cara de YooChun en ese momento fue invaluable, su cabeza se movió un poco hacía atrás, y sus ojos se abrieron, su mueca de superioridad se desbarató por completo e incluso palideció un poco.

 

No lo entendía, JunSu no podía ser tan bueno ¿O si?

 

—No es una amenaza para mí, pero es mejor prevenir que lamentar. ¿Cierto?

—Estas muy asustado, YooChun. ¿En serio JunSu te puede quitar el trono de Rey?

 

—Por supuesto que no…

—Su voz es maravillosa… Casi comparada con la tuya.

 

La respiración de YooChun se volvió irregular, su pecho subía y bajaba, apretando los puños, con fuerza. Ahora estaba enojado y mucho.

 

—MI voz no se compara con la de nadie, mi voz es perfecta.

 

Me agarró por la camisa, amenazante y molesto. YooChun odiaba a JunSu, era palpable. Y además de todo tenía un miedo incomprensible por el talento escondido de él.

 

—Será mejor que te vallas y no te metas con él, YooChun. Te lo advierto.

 

—Entonces adviértale que vuelva a su lugar como jugador de fútbol, o sino la pasará muy mal por que en el conservatorio, quien no tiene talento para algo es ridiculizado. Y JunSu no debe cantar.

 

Lo empujé, empezando a sentir que deseaba golpearlo, pero él solo se marchó. Con la misma sonrisa con la que llegó y arreglando un poco su cabello. No importaba, por que a JunSu no le interesaba cantar. A JunSu más bien le gustaban los deportes.

 

Lo que no comprendía era ese odio insano que mi hermano sentía por él, solo por tener talento. YooChun en verdad, haría lo posible por destruirlo, y tal vez no sabría detenerse a tiempo.

 

 

 

 

Estacioné la moto con cuidado, los alumnos andaban de un lugar a otro.

 

Encontrar a JaeJoong fue más difícil de lo que parecía. No había notado que en realidad había demasiado gente en este conservatorio. Sin embargo lo vi caminar particularmente solo hacía la entrada principal y decidí respirar profundo antes de caminar.

 

—¡JaeJoong!

 

Su cabeza giró, y de repente sus ojos fríos fueron extraños.

 

—¿Si?

—Quería hablar contigo.

—Habla entonces.

 

Caminaba todavía, sin mirarme y con la misma expresión vacía, estaba molesto. Y lo más eficiente era colocarme delante de él para que se detuviera.

 

—No se hasta que punto estuvo mal alejarme de ti, pero creí que necesitabas tu espacio. Sin embargo sé que luego de la fiesta y lo de las fotos, hubiera sido necesario que al menos nos mantuviéramos unidos, ya sé que no tuvimos sexo ni nada, pero…

 

—Tu disculpa es muy torpe.

 

JaeJoong arrugó el entrecejo, ajustando la maleta a su espalda.

 

—¿JaeJoong por que siempre tienes que hacer todo tan difícil?

 

—¡Por que fue muy difícil para mi! A ti no te importa, por que tu reputación ya es mala. Pero a nadie le gusta que anden diciendo que se anda revolcando con cualquiera solo porque bebe de más.

 

Gritó, con su rostro rojo por la rabia, y de pronto pareció exasperarse dispuesto a marcharse, pero lo tomé del brazo, haciéndolo girar una vez más.

 

—¿Qué es lo quieres escuchar?

—¡Ni siquiera yo lo sé! …Solo déjame en paz.

 

Y se marchó, casi corriendo dentro del conservatorio. Perdiéndose una vez más entre la gente.

 

 

 

 

—YooChun es un imbécil.

 

JunSu desbarató el pan en sus manos y bufó con fuerza. Hoy particularmente se veía de mal humor, y es que había tenido un enfrentamiento con YooChun antes del receso, y si, YooChun le había dicho exactamente todo lo que me había dicho a mi.

 

Y había sembrado la duda en JunSu.

 

—No eres tan malo, Hyung. En realidad cantas muy bien.

 

ChangMin apoyó su mano en el hombro de JunSu y él sonrió. Yo solo bebí un poco de agua, no había visto JaeJoong desde la mañana y aparentemente estaba alejado de sus amigos, solo por que yo estaba con ellos.

 

—¡Hola con todos! Bien, escúchenme.

 

YooChun se había levantado sobre uno de los comedores de la cafetería, con un micrófono en mano y sus amigos rodeándolo, el sonido se escuchaba con fuerza a través de los parlantes y pronto, todo el mundo enloqueció.

 

De algo le servía ser tan popular.

 

—Mis queridos amigos que les parece si disfrutamos de poner a ciertas personas en su lugar. Por que ya sabemos que solo quienes tienen talento pueden agarrar un micrófono y cantar. ¿Verdad?

 

Todo el mundo se puso de su parte, arrugué el entrecejo y apreté mis puños. JunSu se veía levemente inseguro, temía probablemente que mencionara su nombre.

 

—Entonces… ¿Por qué no levantamos nuestras copas?

 

Los aplausos y los gritos se esparcieron, miré a JunSu, sus ojos seguían a YooChun mientras sonreía y se paseaba por el comedor, con micrófono en mano mientras las primeras notas de la canción se dejaban escuchar.

 

Bien, bien, apaga las luces vamos a perder la cabeza esta noche

Adoro cuando todo es un exceso y a las cinco de la mañana enciendo la radio

No te pongas tan presumido y solo ponte a bailar. ¿Por que luces tan serio?

¿Que parte de la palabra fiesta no entiendes? Desearía que tan solo te dejes llevar

 

 

Se deslizaba de un lugar a otro, con la misma seguridad y la misma sonrisa de siempre, rozando el rostro de algunas chicas. Bailando un poco y ganándose a absolutamente todos dentro del comedor.

 

Y es que era obvio lo que YooChun estaba haciendo, estaba marcando la guerra, y estaba demostrando su superioridad antes de que incluso JunSu aceptara el reto de mantenerse en pie de guerra.

 

 

¡Así que levanta tu copa si sientes que estas equivocado!

De todas las formas correctas que hay

Nunca seremos otra cosa que no sea fuerte

Tontos, valientes, sucios pequeños monstruos

Vengan y levanten sus copas que esta noche vamos a perder el control

 

 

JunSu estaba ahí observando cada movimiento en YooChun, y cuando las miradas de esos dos se encontraron, JunSu acentuó su expresión de enojo. Él levanto su mano derecho, saltando un poco y de inmediato casi todos lo acompañaron en el coro.

 

El lugar se llenó de profesores, intentaban calmar un poco a los muchachos, pero cuando YooChun lideraba algún escándalo, no eran pocos los que lo seguían. ChangMin sin embargo solo se dedicó a mirar a MinHo, sentado a unas cuantas mesas de nosotros, tomado de la mano de JoongHyun.

 

Así que levanta tu copa si sientes que estas equivocado

De todas las formas correctas que hay y no puedes más

Solo vengan, y levanten sus copas… ¡Por mi!

 

 

YooChun terminó en el centro del comedor.

 

Con el micrófono en mano, señalando su pecho y con su enorme sonrisa en los labios, Su grandiosa voz fue aplaudido por todos. Y casi de inmediato ubicando a JunSu caminó hacia nuestra mesa, ante la mirada curiosa de todos.

 

—¿Qué dices, JunSu? ¿Cantas también?

 

Estaba un poco agitado, pero aun así, le sonrió a JunSu, lo miró solo a él, con aquella actitud superior que a veces era tan insoportable. JunSu solo lo empujó. Susurró un ‘Idiota’ de sus labios y salió del comedor.

 

Ante la mirada confusa de todos y por supuesto, la sonrisa de YooChun se ensanchó.

 

…Por que había ganado la primera batalla.

 

 

 

 

Encontrarlo fue más difícil de lo que esperaba.

 

Lo encontré por los pasillos algo desolados, debido a que casi todo el mundo se había arremolinado en el comedor, empezaba a subir las escaleras cuando decidí apresurar el paso pero JunHo apareció de la nada, agarrándolo por la mano y deteniendo su paso.

 

—Te puedes esperar un segundo, JunSu.

—JunHo no tengo ánimos para hablar con absolutamente nadie.

 

Entonces, el hermano de JunSu arrugó el entrecejo.

 

—¿Se puede saber que demonios te sucede? Desde que llegué nuestra relación solo ha empeorado y la razón por la que me cambié a este conservatorio fue para que estuviéramos mejor, por que es obvio que nos estamos alejando y ni siquiera se por que.

 

—¿Por mi? ¿Te cambiaste por mi?— JunSu soltó una pequeña carcajada, era obvio se estaba dejando llevar por la rabia. –Pues no lo parece, por que desde que llegaste no has hecho otra cosa que estar junto al imbécil de YooChun.

 

—¿YooChun te gusta? ¿Es eso?

—¿Que? ¡No! Por supuesto que no. Pero todo hubiera estado mejor si te hubieras quedado en tu Academia y punto.

 

—Pero… ¿Por qué? Somos hermanos y…

 

—¡Por que ya estoy harto de tener que luchar contra tu maldita perfección! Por que ahora no solo tengo a Park YooChun sintiéndose superior a mí, sino que también te tengo a ti en todo tu esplendor, mostrándoles a todos los demás que eres mil veces mejor que yo.

 

JunHo abrió los ojos con sorpresa, bajando un escalón seguramente sorprendido por las palabras de su hermano menor, desde ese momento supe que la situación se le estaba yendo de las manos a JunSu, por que sus ojos mostraron indicios de querer dejar escapar lagrimas.

 

Y eso, no podía ser bueno.

 

—JunSu… Yo no sabía que te sintieras así, yo… Lo siento tanto, no…

 

—No importa, ya nada importa.

 

Secó la única lágrima que se le había escapado y deslizado por su mejilla, le dio la espalda a JunHo dispuesto a terminar de subir las escaleras. Pero antes de eso volvió a encararlo, con su rostro aún más serio.

 

—Solo ten cuidado con YooChun, por que si se entera que también cantas, entonces te alejará de su grupo selecto de amistades y buscará la manera de destruirte y humillarte públicamente como lo acaba de hacer conmigo.

 

Terminó de subir las escaleras, JunHo se marchó, bajando las escaleras con una velocidad que me sorprendió. Intenté pensar que dejarlo a solas a JunSu sería lo mejor, para que pensara con calma y se tranquilizara, pero no iba a cometer el mismo error que obviamente cometí con JaeJoong.

 

Todos no eran como yo, no todos necesitaba estar solos en sus momentos de debilidad.

 

Así que subí a la terraza del edificio, y me senté junto a JunSu el suelo, pasé uno de mis brazos por su hombro y lo abracé, con mucha fuerza, con tanta que JunSu terminó por derrumbarse ante mí, y lloró.

 

Susurrando de vez en cuando, que era una horrible persona por haberle hablado así a su hermano. Y yo no hallaba la forma de decirle que no podía estar más equivocado.

 

 

 

 

—Es raro ¿Sabes?… Que ChangMin esté saliendo con mi hermano, es… Incomodo.

 

MinHo cerró su pequeño bolso y suspiró, mirando el largo pasillo que nos conducía al salón de entrenamiento. Las clases habían terminado, y JunSu aún me tenía preocupado. Solo esperaba no encontrarme con YooChun. Por que en serio tenía ganas de golpearlo.

 

—No conoces desde hace mucho a ChangMin, solo debes acostumbrarte.

—Es que a Siwon siempre le ha gustado HeeChul, no quiero que esté jugando con él, ChangMin es muy buena persona, es increíble, y…

 

—Y tú estas saliendo con JoongHyun, con quien salga tu hermano no debería importarte MinHo.

—¡No lo digo en ese sentido!

 

Nos detuvimos frente a la puerta, sonreí levemente ante la reacción del menor, y MinHo solo pareció respirar profundo y olvidar mis palabras. Sin embargo las voces de JaeJoong y ChangMin dentro detuvieron las manos de MinHo a punto de abrir la puerta.

 

—¿Lo ves, Min? Te dije que si te hacías amigo de MinHo, te beneficiaría para que pudieras estar con Siwon.

—No estoy saliendo con Siwon por MinHo.

 

—Pero ayudó.

—No ayudó, y deja de decir tantas…

 

Las palabras de ChangMin se vieron interrumpidas por el movimiento brusco de MinHo mientras abría la puerta, tenía el entrecejo arrugado y apretaba con fuerza el pomo de la puerta.

 

—¿Te hiciste mi amigo solo para salir con mi hermano?

 

ChangMin movió de inmediato la cabeza, pero MinHo solo afiló la mirada.

 

—Por supuesto que no. ¿Qué clase de persona crees que soy?

 

—¡De las que usan a los demás solo para conseguir lo que quieren! ¡De las que no les importa nada más su bienestar propio! Eres idéntico al grupito de Park YooChun, que bueno que estás saliendo con Siwon, son el uno para el otro.

 

Y luego vino el golpe de clausura.

 

MinHo estrelló su puño en la mejilla de ChangMin y él cayó sentado al piso, con la mano en su mejilla y JaeJoong solo retrocedió un poco. En cuanto MinHo abandonó el lugar, ChangMin salió corriendo tras él.

 

…Hoy era un día, maratónico.

 

 

 

 

Jamás en mi vida he buscado tanto a alguien.

 

Y ahora era el turno de ChangMin y MinHo, no los encontré por ninguna parte. No estaba seguro de si habría entrenamiento hoy o no. Pero decidí volver al lugar donde todo había empezado, al menos JunSu y posiblemente JaeJoong estarían ahí.

 

—¿A que estas jugando con el muchachito ese?

 

Dentro del salón, HeeChul había acorralado a Siwon, con su mano apoyada en la pizarra, y su rostro demasiado cerca al rostro del hermano de MinHo. Era oficial, ChangMin y Siwon estaban saliendo, entonces ¿Por qué Siwon no lo alejaba?

 

—¿Estamos saliendo? ¿Qué tiene de raro?

—Que tú nunca habías salido en serio con nadie.

—Pues ChangMin es una buena opción. ¿No crees?

 

Siwon sonrió, y HeeChul inmediatamente arrugó el entrecejo, aparentemente muy molesto con aquella respuesta.

 

—Tú y yo odiamos los compromisos. Prometimos que si alguna vez salíamos en serio con alguien sería entre nosotros.

—Pues tú aún no quieres salir en serio con nadie, no por eso iba estarte esperándote hasta la eternidad.

 

—¡¿Es que te gusta ese idiota?!

—…No hables así de él.

—Solo estoy diciendo la verdad, Siwie.

 

Esta vez HeeChul se alejó, sentándose en uno de los asientos y sonriendo, tan descaradamente que me recordó a YooChun.

 

—Da igual, déjanos en paz y de una vez te lo advierto Kim HeeChul. No te metas con él, te lo prohíbo. Déjalo en paz, quiero que esto funcione. NO TE ENTROMETAS.

 

Siwon no gritó, pero si se acercó al rostro de HeeChul y acentuó cada una de sus palabras con firmeza, eso sinceramente me dejo un poco más tranquilo.

 

—¡Tu me amas!

 

El grito de HeeChul probablemente sorprendió a Siwon tanto como a mí. Pero de la sorpresa, Choi pasó casi inmediatamente al enojo, agarrando a Kim por la camisa.

 

—¡¿Si lo sabías por que has fingido todo este tiempo que no era así?!

 

HeeChul no volvió a objetar palabra, esto estaba tomando rumbos insospechados, volví a caminar, alejándome de aquel salón, y unos segundos después, luego de ese silencio que seguramente HeeChul interpuso entre ellos.

 

Siwon se marchó. No pidió más explicaciones.

 

Yo en serio empezaba a dudar de la legitimidad de esa relación entre ChangMin y Siwon, por que siempre había pensado que a ChangMin le gustaba MinHo, pero de repente un día ellos llegaban de la mano, anunciando que estaban saliendo y todo el mundo se sorprendía.

 

 

 

—Yo creo que hoy ya no hay entrenamiento.

 

JunSu se levantó del suelo, aún con poco entusiasmo. Tomó sus cosas y sacó su celular aparentemente revisándolo, lo observé por un momento y pensé que sería un buen momento para que habláramos de lo que quedó pendiente.

 

Sin embargo JaeJoong permanecía sentado sobre un pequeño escalón. Con la mirada fija en el suelo, y sinceramente no sabía que era lo que le sucedía, de pronto JunSu se paró delante de mi y sonrió.

 

—Hyung… ¿Nos vamos juntos?

 

Sonrió forzosamente, era el momento, había el tiempo suficiente y sin embargo no podía dejar solo a JaeJoong. No otra vez.

 

—Lo siento, JunSu. Me voy a quedar un rato más sino te molesta.

—Oh, no tranquilo… Yo… Solo… Nos vemos mañana.

 

Intrépidamente nervioso, JunSu giró y se marchó, con una expresión extraña en el rostro. JaeJoong sin embargo había parecido ausente a nuestra conversación.

 

Lo sabía, él estaba ahí, sintiéndose culpable por lo ocurrido entre ChangMin y MinHo, y quizá no era el momento, pero deseaba más que nada, que volviera a ser el mismo molestoso imprudente de siempre, al menos conmigo.

 

Entonces decidí, sentarme frente a él y tomar sus manos.

 

—Lo siento, no soy bueno con las palabras, nunca lo he sido. Pero es que tú eres la primera persona que en realidad… Bueno, realmente eres muy extraño y a veces no se como tratarte, pero estos días, si me preguntas otra ves no lo vuelvo a decir, pero… Te he extrañado JaeJoong.

 

Sus ojos me miraron, ligeramente débiles, a punto de llorar, JaeJoong se encontraba sentado sobre un pequeño escalón, yo en el suelo. Y a él se le ocurrió la brillante idea de lanzarse sobre mí y abrazarme.

 

Caí de espaldas al suelo, con el peso de su cuerpo cubriéndome por completo, sus brazos rodeaban mi cuello. Mi corazón latió, no tan desbocadamente como cuando JunSu me abrazó, fue distinto, fue como un golpe, como un solo latido.

 

Mi cuerpo entero se estancó, por que de pronto tener a JaeJoong abrazándome me hizo sentir lejos de todo y de todos. Por que de pronto su aroma me absorbió y yo cerré los ojos. Toqué su espalda y suspiré.

 

Se sentía demasiado bien abrazarlo, era sencillamente indescriptible.

Sentía que de algún modo el tacto de su cuerpo en mis brazos jamás me abandonaría.

 

—Yo también siento lo que te dije en la mañana. Y lo que te dije cuando creí que… Bueno, ya sabes lo de la fiesta.

—…No te preocupes, JaeJoong. Ya todo está bien.

 

Por un momento desee, que ese momento durara un poco más, solo un poco más.

 

 

 

 

—Así que, ¿Qué te parece si vamos mañana al veterinario? Ya es hora de que los gatitos tengan su primer chequeo, además hay que ponerles nombre a los demás. Y sus vacunas, las vacunas son más importantes. ¡Oh, cierto! Yo quiero uno, el de los ojos grandes… ¡Es tan lindo! Le voy a poner… Mmh… Tengo que pensar en el nombre.

 

JaeJoong había vuelto a ser el mismo.

 

Hablaba entusiasmado, moviendo un poco sus manos mientras subíamos las escaleras hacía nuestros departamentos. No mentí, de verdad lo había extrañado, igual de impulsivo y espontaneo.

 

—¿JunSu?

 

Su voz fue suave, casi en un susurro.

 

Y JunSu estaba ahí, sentado en el suelo, arrimado a mi puerta y en cuanto nos vio, sonrió. Me miró y luego respiró hondamente. Como si de pronto se sintiera gustoso con algo que acababa de decidir.

 

—Hyung… Que bueno que llegas, estaba esperando por ti.

—¿En serio? Me hubieras llamado. ¿Deseas algo?

—Quiero que hablemos… Sobre lo que quedó pendiente ayer.

 

Mis expresiones cambiaron, pude notar la mirada de JaeJoong y aún sonreí, extrañamente nervioso, las llaves cayeron al suelo, pero de inmediato las levante. ¿Qué demonios me pasaba? Sonreí, o al menos lo intenté. JunSu de pronto había hecho latir mi corazón desbocadamente otra vez.

 

…Es que JunSu es tan… Él.

 

—Pero antes, quiero hablar con Jae Hyung. ¿No te molesta?

—Eh, no… Supongo, te espero adentro.

 

Él asintió, con una pequeña sonrisa, dándome la espalda mientras miraba a JaeJoong, y los ojos de JaeJoong me siguieron hasta que entré al departamento. Por alguna razón sus ojos me pedían que me quedara.

 

No lo hice, y giré, entrecerrando la puerta. Lo sentía, en los ojos de JaeJoong. Había una nueva barrera que no estaba seguro de si existía o no. Pero fue como si me despidiera de él, como si de repente lo estuviera abandonando.

 

Y fue inevitable, aunque va contra lo que usualmente hago, contra mis principios, contra mi mismo. Me acerqué a la puerta y traté de escuchar.

 

—Hyung… ¿Puedo preguntarte algo muy personal?

—Claro, Su. Tu y yo somos amigos desde hace mucho después de todo.

 

Casi hasta podía imaginar una tonta sonrisa en el rostro de JaeJoong, JunSu estaba demorando demasiado. ¿Por qué no formulaba la pregunta de una vez por todas?

 

—Tú… Bueno, ¿A ti te gusta Park YooChun?

—¿Ah? Bueno… ¿Qué? ¿Por qué preguntas eso?

 

—Solo respóndeme.

—…Si.

 

Fue tan bajo, que de repente sentí un frío desconocido en mi estómago, pero solo me quedé una vez más ahí, escuchando atentamente. Esperando por las palabras de JunSu.

 

—¿Estas seguro?

—¿JunSu que sucede?

 

Apenas fue audible, pero escuché un suspiró, uno que probablemente pudo haber venido de los labios de JunSu.

 

—Si YunHo Hyung y yo… Intentáramos algo, ¿Eso te molestaría?

 

El silencio que prosiguió a aquello fue extenso, demasiado tal vez, no podía verlos, no podía ver el rostro de JaeJoong, no sabía si estaba feliz, no sabía si todo estaba bien. Pero finalmente fue JunSu quien volvió a hablar.

 

—¿Jae Hyung?

—¿Por qué habría de importarme? Si ustedes están bien, no creo que haya problema alguno.

—¿Seguro?

 

Me apegué un poco más a la puerta. Y cuando escuché el ligero ‘Miaw’ de Lion mis ojos se dijeron al piso, él se abrió camino por la pequeña apertura de la puerta y salió, con sus patitas moviéndose ágil y rápidamente.

 

—¡Lion!

 

Lo agarré en el suelo, JunSu y JaeJoong me miraron, pero debieron haber supuesto que lo venía siguiendo desde hace un buen rato, por que al parecer no objetaron nada. JunSu regresó a mirar a JaeJoong y él solo evitó mirarme.

 

—Estoy seguro JunSu, avísame cuando suceda. Para invitarlos a comer a mi casa. ¿Bien?

 

De repente JaeJoong comenzó a buscar sus llaves. Velozmente, torpemente y con la misma velocidad entró en su casa, levanto la mano en señal de despedida y simplemente entró. Como si vernos ya no le fuera necesario.

 

—JunSu…

—Hyung, vamos. Quiero que hablemos.

 

Extendió su mano derecha, lo miré por un momento y luego coloqué a Lion en mi brazo derecho y con mi mano izquierda libre uní nuestras manos, entrelacé nuestros dedos y solo una vez regresé a mirar a la puerta de JaeJoong.

 

…Pero él no volvió a salir, no lo volví a ver hasta el día siguiente.

 

 

 

 

Alguna vez escuché que las cosas suceden por algo.

 

JaeJoong y yo hablábamos, él con sus locuras de siempre, con sus tonterías y sonrisas extrañas. Pero eso era en el conservatorio, eso era de camino a casa a veces. Incluso hasta fuera del edificio o de nuestros departamentos.

 

Al final, JaeJoong nunca me acompañó al veterinario. Entre los carteles de cómo alimentar a tu mascota, de vacunas y el resto. JunSu me sonrió, entreteniendo a los gatitos mientras el doctor los vacunaba uno a uno.

 

JunSu quiso ponerles nombres, pero entonces recordé a JaeJoong y decidí decirle que mejor lo dejemos para otro día. Por que aún esperaba por JaeJoong, por que volviera a entrar por mi puerta, con la misma confianza de siempre.

 

Sin embargo, como cada noche de los últimos días. Me quedé solo esperando, por que JaeJoong no volvió a buscarme más.

 

 

 

Publicado por: Yoonho_kts

Estado: ———

Escuchando: ———

8 comentarios sobre “Blogger: Septima Publicación

    laucamp escribió:
    4 abril, 2016 en 2:06

    Y que querias Yunho?, que Jae dijera me gusta Yunho, alejate de él, tú debes dar el primer paso para darle esa confianza a Jae y él pueda declarar sus sentimientos. Y tú Junsu, que esperabas que dijerá, si hasta yo leí esa pregunta agresiva y posesiva.

    Gracias!!!

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