Memorias Prohibidas: Capitulo 2

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Memorias Prohibidas

 

CAPITULO 2: Por cada luz que se apaga, se encienden dos más.

 

 

..::..::..::..

 

—¡Eres un idiota!

 

ChangMin golpeó el hombro de YooChun y en respuesta Park únicamente rió abiertamente al notar la molestia en el rostro del menor. Y si no fuera por que cargaba las maletas en ese momento, entonces lo hubiera abrazado.

 

—Ne~ Minie, deberías relajarte un poco.

—Yo a diferencia de ti, si trabajo.

—Oye, ser director también es un trabajo.

 

—Si, claro te sientas en tu asiento a ver como el resto trabaja. Oh, y por supuesto también te dedicas a ver que tan bien están los actores de moda ¿No?— YooChun rió ante el pequeño tono de celoso con el que esa frase había sonado.

 

Dejó las maletas en el suelo y abrazó con fuerza al muchacho que aparentemente leía algo muy importante en su celular. –YooChun estoy ocupado, suelta.

—No quiero.— YooChun se dedicó a agitar los cabellos de ChangMin, a consciencia de que sabía que ese gesto le encantaba al menor.

 

ChangMin sonrió, relajó su cuerpo y se decidió por enviar el correo más tarde, dejó que YooChun lo siguiera abrazando y cuando el perfume del mayor lo envolvió por completo, Shim suspiró.

 

—Gracias por acompañarme.

—De nada.

 

Unos últimos pasos más y finalmente ya estaban en el puesto de embarco. YooChun mordió su labio inferior y luego sonrió –Ten cuidado.

—No tengo cinco años, YooChun.

 

—No hables con extraños, Shim ChangMin.— El muchacho rió ante las palabras de Park y rodó los ojos, tomó las maletas y luego de un corto beso en los labios giró, por supuesto en menos de dos segundos sintió la mano de YooChun tomando la suya, entrelazando sus dedos y haciéndolo girar.

 

La razón por la que siempre se despedía de YooChun con un corto beso era esa, por que YooChun siempre lo detuviera, por un beso más largo, más pasional, más tan de los dos. Por que a pesar de las persona a su alrededor, cuando YooChun besaba sus labios y rozaba con sus manos su mentón de aquella manera, ChangMin volvía a recordar por que a pesar de hacérsele tan complicado demostrar sus emociones, frente a YooChun, ChangMin simplemente se derretía.

 

Finalmente, YooChun jugó un poco con su labio inferior, ChangMin inevitablemente sonrió, le gustaba cuando Park hacía eso. Se separó apenas, logrando que sus labios se rozaran  mientras hablaban, a ChangMin le agradaba esa sensación.

 

—Vuelve pronto, Min.

—Solo será una semana.

—Ten cuidado.

—Deja de decir eso, no me va a pasar nada. Se cuidarme solito.

 

YooChun sintió como ChangMin empezaba a desenredar sus dedos, cortando todo contacto y sonriéndole en el proceso. YooChun empuñó su mano, queriendo volver a besarlo, volver a entrelazar sus manos, una última vez. Pero supo por el sonido del barco, que estaban a punto de partir y decidió dejarlo ir.

 

ChangMin caminaba con la misma elegancia de siempre, YooChun se dedicó únicamente a ver su espalda alejarse, pero cuando ChangMin giró de improviso con una sonrisa en el rostro, agitando su mano, YooChun sonrió.

 

—Voy—a—estarte—esperando.

 

Movió sus labios, sin emitir algún sonido, solo para que Shim le entendiera, ChangMin sonrió y decidió imitarlo moviendo únicamente sus labios.

 

—Deja—de—ser—tan—cursi.

 

YooChun rió, la sonrisa de ChangMin se amplió y con una sonrisa en sus labios, volvió a girar.

 

Esa fue la última vez que Park YooChun tuvo la oportunidad de ver a Shim ChangMin, su despedida final, y el recuerdo más fresco que tenía de él. Un sueño repetitivo que tenía a diario.

 

…Su consciencia lo mimaba, haciéndolo soñar con ChangMin cada vez que cerraba los ojos y Morfeo lo abrazaba.

 

 

..::..::..::..

—Señor…

 

Una voz suave empezó a sacarlo de su sueño, una mano delicada sobre su hombro, sacudiéndolo muy despacio y después de varios intentos de parte de la mujer, Park YooChun por fin abrió los ojos.

 

—…¿Qué sucede?

—Estamos a punto de aterrizar, es recomendable que permanezca despierto.

—Si… Gracias…

 

La azafata se alejó y YooChun se movió un poco en su lugar, realizó varios movimientos con su cuello y finalmente suspiró, miró por la ventana y al notar la ciudad bajó sus pies, sonrió con algo de nostalgia.

 

 

Cuando regrese iremos a Paris, es una promesa.

 

 

Jugó con la cadena que colgaba de su cuello y la sacó de debajo de su camisa para poder observar el dije redondo de plata, le dio un par de vueltas y volvió a suspirar. Susurrando los nombres inscritos en el mismo.

 

—Park YooChun… Shim ChangMin.

 

El anunció del piloto pidiendo que se pusieran los cinturones de seguridad se esparció por el lugar. Obedeció la orden con tranquilidad y dejó que la cadena en esta ocasión quedara fuera de su camisa, a vista de cualquiera.

 

…Por fin había llegado a Paris.

 

 

—Esta fingiendo.

 

Siwon se cruzó de brazos, sentado frente a YunHo y Rain en la cafetería del hospital, Rain levantó una ceja y YunHo solamente rodó los ojos, bebiendo un poco de café, mientras Choi solamente endurecía la mirada.

 

—Siwon por favor, le han hecho cientos de pruebas. Las tomografías revelaron que recibió fuertes golpes en la parte posterior derecha de la cabeza que provocaron varios hematomas en…

 

—YunHo, basta. En pocas palabras se golpeó demasiado duro la cabeza y hay probabilidades de que pueda haber perdido la memoria.

 

Rain fue el encargado de interrumpir a Jung, el hombre solamente asintió y Siwon se relajó un poco más suspirando y con su sándwich, almuerzo de ese día, a medio comer.

 

—Me da igual lo que hayan revelado los estudios médicos. Es más puede haber un 99.99% de posibilidades de que nos esté diciendo la verdad, pero no hay que olvidar que también hay un 0.01% de que nos pueda estar mintiendo, y es ese pequeño porcentaje el que crea la palabra duda. Y es por esa mínima posibilidad por la que yo me declino, por que Kim JaeJoong no es precisamente un angelito.

 

—Siwon, no estas siendo objetivo.

 

—Rain tiene razón.— YunHo miró directamente a Choi –JaeJoong no es un criminal, bueno es sospechoso pero no hay pruebas que lo inculpen y lo único que sabes de él es que era el acompañante especial de ese mafioso.

 

—¿’Acompañante especial’?— Siwon rió divertido y Rain no pudo evitar sonreír un poco –Que bonita forma de decirlo.

—Como sea, el punto es que podrías darle el beneficio de la duda.

—¿Qué propones, Jung?

 

—Podrías dejarlo a mi cargo.— Siwon enarcó una ceja –Me encargaría de motivar sus recuerdos y sin que se diera cuenta podría ir dándonos pistas acerca de lo que sucedió.

—¿Ya lo tenías pensado, cierto?

 

YunHo miró a Rain —¿De que hablas?

—De cuando abrió los ojos, Siwon me dijo que le mentiste a Kim diciéndole que trabajabas aquí, cuando esto es un hospital.

 

—En realidad solo fue para calmarlo y que se sintiera seguro. Lo del tratamiento se me acaba de ocurrir.

Siwon sonrió –Cuidado YunHo, los tipos como JaeJoong son especialistas en usar su belleza y no quiero ni imaginar que te has encaprichado con él.

 

—No es así. Soy un profesional y lo sabes.

—Bien, por lo menos intentaremos hacer algo mientras Kim finge estar desmemoriado.

—Eso ni siquiera es una palabra y podrías dejar de decir que esta fingiendo.

—Es lo que creo. Esta mintiendo.

 

—¡¿Podrían dejar de pelar?!

 

Rain se mostró exasperado. Por lo general Rain no era de perder la calma con facilidad, pero cuando YunHo y Siwon estaban juntos y en especial cuando intentaban imponer sus puntos de vista, entonces si, se volvían verdaderamente insoportables.

 

—Que inmaduro, Rain.

—No se debe gritar en un hospital.

 

Rain se mostró indignado y en su lugar. Siwon retomó el sándwich que había dejado a medio comer y YunHo tan solo terminó de beber su café. Un suspiro en los labios de Rain y la conversación pareció darse por finalizada.

 

 

 

—¡Wow! Esta bufanda es preciosa.

 

HeeChul tomó la prenda entre sus manos, la elevó un poco y la contempló con una sonrisa en el rostro, tocó la tela de la que estaba hecha, pasándola por su mejilla y sintiendo la maravillosa calidad en su piel.

 

—¿La vas a comparar, cierto?

 

SungMin se mostró aburrido. Cargando el resto de bolsas mientras Kim parecía muy entretenido en seguir comprando el día de hoy. Una sonrisa brillante en los labios del muchacho y a SungMin le tocó resignarse.

 

—Oh, vamos Sung, ni que no te hubiera comprado algo…

—Ni todo el dinero del mundo puede recompensar todo el tiempo perdido.— HeeChul mostró una mueca de indignación y SungMin únicamente suspiró —¿Me podrías decir por que estás tan contento al menos?

 

—JaeJoong ha desaparecido.

 

La respuesta sencilla por parte de HeeChul lo sorprendió un poco, en especial por que Chul pareció entretenido ahora con un abrigo de marca Calvin Klein —¿Cómo que ha desaparecido?

—¿Y como voy a saberlo? Simplemente es lo que se dice por ahí. Lleva días desde la última misión que le encargó LeeSang y no ha dado señales de vida.

 

—Extraño…

—Demasiado.

 

Finalmente HeeChul decidió no comprar el abrigo y continuó hacía donde se encontraban los sombreros —¿Feliz?

 

—Mientras no esté muerto, si. No soy tan desalmado como para desear la muerte de alguien.— Una sonrisa y HeeChul logró arrancar varios suspiros entre las dependientes que atendían la tienda de ropa.

 

—No entiendo por que esa rivalidad entre tu y JaeJoong.

—Yo soy el favorito de LeeSang, y con él, LeeSang no tiene todas las contemplaciones que conmigo. Y eso a Kim ‘Soy el mejor de todos’ JaeJoong le pudre el hígado.

 

—Pero JaeJoong hacía ciertos trabajos para LeeSang, eso no es un secreto para nadie.

—Y yo no. Yo no necesito ensuciarme las manos, para manejar a mi antojo a LeeSang.— SungMin miró cauteloso de un lado a otro, cuidando que nadie hubiera podido escuchar las palabras descuidadas de su amigo.

 

—Chul, te pueden escuchar. Además ¿No es muy pretencioso decir que lo manejas a tu antojo? LeeSang es un hombre muy poderoso y peligroso. No es ningún tonto como para dejarse manipular.

 

—El sexo mi querido amigo, es el morbo capaz de envolver a cualquiera. Pero… ¿Sabes que es más peligroso que manejar a una persona a cambio de sexo?—

 

SungMin negó con la cabeza.

 

–Enamorarlo, volverlo loco, llenarlo de celos, crear un sentimiento de posesividad hasta el punto de que no pueda vivir contigo por que es consciente de que eres su debilidad y no puede negarte nada; Es decir, lograr que no pueda vivir contigo ni sin ti.

 

—Todos esos sentimientos son negativos, Chul.

 

—Y todos eso sentimientos vienen del tan conocido y afamado ‘Amor’— HeeChul pareció burlarse de la palabra y caminó hacia los zapatos, habiendo ya escogido un pequeño gorro —¿Quién dijo que el amor eran solo buenos sentimientos?

 

—¿Y el amor sincero? Sin emociones negativas, ni reproches, el que es capaz de darlo todo sin nada a cambio. Ese que busca salvar a como de lugar a la persona que quieres, un sentimiento puro.

 

HeeChul rió._ —¿Te has enamorado SungMin?— El muchacho volvió a negar un poco avergonzado —¿Has visto a dos personas amarse de esa manera? ¿Has visto cuando creías que has encontrado ese tipo de amor que esa pareja dure para siempre?—

 

—…No.

—¿Sabes por que?

—Dime tú.

 

—Es sencillo… Ese tipo de amor, no existe.

 

Las palabras frías de HeeChul lo paralizaron un momento, para nadie era un secreto que si, HeeChul podía decirse el único capaz de manejar a su antojo a LeeSang, que LeeSang se haya enamorado de Kim. SungMin no lo duda.

 

Pero esa manera que tenía HeeChul de ver el amor, fue triste.

 

—Vamos.— HeeChul volvió a sonreír –Te invito a almorzar.

—No me vas a terminar de compensar por todo el día de compras. Chul.

—¿Y si te regalo un auto?

 

Los ojos de SungMin brillaron —¿Me vas a regalar un auto, Hyung?

—Por supuesto que no.

—Malo, juegas con mis sentimientos~…

 

 

 

MinHo se bajó de la pequeña lancha con una sonrisa en el rostro.

 

Las personas en la playa lo recibieron entusiasmados, con muchas felicitaciones al ver la gran pesca de ese día. Choi ajustó la gorra a su cabeza y sonrió orgulloso ante su trabajo. Fue uno de los muchachos encargados de bajar a los pescados el primero en subir.

 

MinHo pisó la arena de un salto y estiró un poco el cuerpo.

 

—Pequeño, que buena pesca.

 

MinHo le sonrió a la mujer –Si, así es. Ha sido un gran día. ¿No ha visto a ChangMin?

—Claro, esta sentado en aquella roca.— La mujer le señaló el lugar donde el muchacho permanecía abstracto mirando el mar, con los audífonos de su MP3. Absorto del resto del mundo.

 

—Muchas gracias.— Le regaló una sonrisa a la mujer, dispuesto a marcharse.

 

—Espera, ten.— MinHo recibió una pequeña charola con unos trozos de sandía –Es para ti y ChangMin, parece un buen chico, pero ya ves que no le gusta relacionarse fácilmente con los demás a parte de ti. Así que no me atreví a acercarme a él.

 

Una última sonrisa y Choi se encaminó hacía donde ChangMin se encontraba, al pasar delante del muchacho logró llamar su atención, por lo que ChangMin se quitó los audífonos, con aquella expresión vacía en el rostro que a MinHo tanto le disgustaba.

 

MinHo alejó la charola de las rápidas manos de Shim –Ni lo intentes, primero muestra alguna emoción o expresión y entonces comerás.

—Es muy malo que uses la comida como medio de extorsión.

 

El menor sacó la lengua –Sonríe.

 

ChangMin volvió a colocarse los audífonos y mirar al mar, enseguida el dedo índice de MinHo empezó a tocar su hombro, cosa que no era dolorosa pero si fastidiosa. Los golpes no cesaron y el humor de ChangMin empezó a deteriorarse.

 

—¡Ya basta!

 

MinHo retrocedió un poco, pero de inmediato sonrió –Bien, el enojo también cuenta como un tipo de emoción.— Shim vio de manera extraña pero aceptó el trozo de sandia, saborearlo fue una delicia y en esta ocasión una sonrisa sincera se posó en sus labios.

 

—Mmh~ Es molesto ¿Sabes?

—¿El que?

—El que las únicas veces que sonrías sea cuando comes algo.

 

ChangMin rodó los ojos y siguió disfrutando del refrescante sabor –En mi situación no es tan fácil sonreír.

—¿Cuál situación? Estas vivo y eso es lo importante.

—Puedo haber sido el único sobreviviente de algún accidente. O pueda que haya gente buscándome por ahí. O peor aún tal vez y nadie me este buscando.

 

—Deja de pensar demasiado.— ChangMin sintió como MinHo sacudía sus cabellos y una terrible agitación en su pecho fue lo que le produjo ese contacto. Había tenido esa sensación antes. De unas manos un poco más grandes, de una hermosa sonrisa y un rostro que no podía visualizar.

 

Pero ChangMin acababa de ver algo en sus recuerdos, había alguien que sacudía sus cabellos de la misma manera. Y ese alguien agitaba su corazón de manera inusitada. Asustado con esa sensación, ChangMin se alejó. Soltando la sandía en el proceso.

 

Minie…

 

La voz profunda de aquel hombre que pronunciaba su nombre de aquella manera, tan susurrante y embriagante al mismo tiempo. Lo desubicó, esa voz había sonado a lo lejos, guardado en lo más profundo de sus recuerdos olvidados.

 

El tacto de MinHo había provocado ese Déjavù.

 

—¿ChangMin? ¿Qué pasa?

 

Shim decidió relajarse un poco y negar con un ligero movimiento de su cabeza —…Nada.

—¿Seguro?

—Si, solo… Se me cayó la sandía y estaba deliciosa.

 

ChangMin intentó sonreír. Y MinHo lo miró con algo de nostalgia. ChangMin todavía no confiaba en él –Esta bien, puedes tomar la mía.

—No. Gracias yo…

—No importa, de todas maneras no tengo mucha hambre.

 

—¡Gracias!

 

Esta vez, ChangMin si le sonrió a él, tomó la sandia ofrecida y la empezó a comer con la misma dedicación que comía la de hace un rato. MinHo suspiro y miró al mar. Su tacto había provocado una aversión en Shim. Y no estaba muy seguro del por que aquella reacción de alejarse bruscamente de él.

 

Le había molestado.

 

 

 

YooChun verificaba en su celular la hora, dispuesto a mandarle un mensaje a la mamá de ChangMin para confirmarle de que había llegado bien a París, jaló la maleta a ruedas hacía la zona donde se encontraban todos los taxis a disposición de ellos.

 

Pero la mujer se le adelantó, el teléfono sonó y YooChun sonrió —¿Si?

 

Hijo ¿Llegaste bien a París?

Si muchas gracias por llamar. Ahora estoy a punto de coger un taxi.

Oh, ya veo entonces, te llamó en una hora cuando ya estés instalado.

—Si así lo…

 

YooChun empezaba a abrir la puerta de un taxi cuando un muchacho imprudente se metió en el auto, chocando su brazo en el proceso y haciendo que el celular cayera al suelo, destrozándose en el proceso.

 

—¡Lo siento! Estoy de apuro, por favor prometo que pago al reparación de tu celular, pero por favor déjame ir ahora. Voy atrasado a mi trabajo.

—¿Estas loco? ¡Por supuesto que no! ¡Bájate ahora mismo!

 

—Toma esta es mi tarjeta.

 

El muchacho le entregó una tarjeta y le hizo una seña al conductor para que avanzara —¡Hey!— YooChun solamente alcanzó a golpear la puerta del auto antes de que este arrancara con el muchacho imprudente ese dentro.

 

Miró el celular en el suelo y suspiró. La tárjate colorida en sus manos llamó su atención —¿Guía de viajes?— Park rió burlón. Pisó el celular en el suelo varias veces y arregló un poco su cabello –Si vas a pagar por algo, entonces que sea por un celular nuevo, Kim JunSu.

 

Un taxi más allá y YooChun por fin se vio encaminado hacía el hotel de cuatro estrellas en el que había hecho la reservación.

 

 

JaeJoong miró la camisa de algodón blanca, sencilla y el Jean que el hospital le había proporcionado. Había algo en esa vestimenta por demás sencilla que no le agradaba. Miró en un pequeño reflejo entre los múltiples adornos sobre el escritorio su imagen e intento arreglar un poco su cabello.

 

La puerta del consultorio se abrió y JaeJoong por instinto se puso de pie.

 

—Buenos días, JaeJoong.

 

El hombre de cabello castaño entró con una carpeta en las manos y una bata blanca. JaeJoong recordó que la primera vez que lo vio no llevaba bata y algo que llamó su atención, fue el hecho de que el hombre en frente de él, no tenía su nombre escrito en borde superior al bolsillo de la bata.

 

—Buenos días, Doctor.

—¿Recuerdas mi nombre?

—Jung YunHo.

 

La respuesta por parte de Kim fue automática, Jung hizo una pequeña anotación y se sentó. A diferencia de cómo JaeJoong hubiera esperado, YunHo no se sentó tras el escritorio y en cambio se sentó en la silla junto a la suya.

 

—Buena retentiva, ese es un buen punto.

—Si, dijo usted que era Psicólogo ¿Cierto?

—Así es ¿Quieres ser quien pregunte primero?

 

JaeJoong sonrió, pero luego esa sonrisa se borró de a poco mientras buscaba las palabras adecuadas para formular su pregunta —¿Por qué me siento tan vacío?

—Probablemente por que no recuerdas casi nada pero te puedo recetar…

—No me interesa nada técnico o médico. Quiero saber por que me siento vacío de aquí.

 

La mano de JaeJoong viajó a su propio corazón, ante la atónita mirada de YunHo. Ese tipo de preguntas tan profundas y esa mirada perdida y angustiada logró que el hombre dejara la carpeta sobre el escritorio y masajeara su sien.

 

—No puedo decirte nada JaeJoong. Por que son tus sentimientos y mientras no recuerdes, no podré ayudarte.

—¿Y por que necesito de un Psicólogo?

 

La astucia de JaeJoong era palpable.

 

—Por que hay muchas probabilidades de que hayas pasado por un momento traumante. En el momento en que comiences a recuperar tus memorias puede que te sea muy fuerte.

—¿Quién soy? Usted debe saberlo… Algo le debió haber dicho la policía. Es más ¿Por qué había policías en mi habitación?

 

—Primero dime que es lo que recuerdas.

 

JaeJoong elevó la mirada –Tuve un sueño. Estaba en un puerto, había mucha gente iban y venían, yo llevó gafas pero me las quito al ver a unos chicos, se besan, se están despidiendo. Pero luego de que se alejan se hablan a distancia, únicamente moviendo sus labios, como si quisieran entenderse entre ellos. Uno de ellos sube al barco, yo vuelvo a ponerme la gafas y pues ahí fue cuando escuché sus voces y desperté.

 

—¿Ese sueño fue cuando estuviste en coma?

—Si… Bueno, aunque para mí fue un sueño corto. Es lo único que recuerdo luego de haber abierto la puerta de mi habitación, cuando caí inconsciente.

—¿Nada más?

 

—…No. ¿Hice algo malo?

 

—Te preocupan mucho los policías ¿Cierto?— JaeJoong asintió –En ese barco ocurrió un asesinato. Y pues tú resultaste herido, así que al parecer la policía sospecha de que quisieron atacarlos a los dos. Solo por eso. Querían saber cuanto podrías aportar en la investigación.

 

Un suspiró de alivio por parte de Kim y YunHo se percató de que JaeJoong pareció creerle. Lo esencial era que JaeJoong ni siquiera sospechara que estaba acusado de asesino. Por que ahora lo único que necesitan es  sus recuerdos. Aquello que los puede llevar a LeeSang y que finalmente lo culpará o no del asesinato de Shim ChangMin.

 

—¿Y quien pagara por estas visitas?

—La gente del barco ha querido indemnizarte de algún modo. Te proporcionaran una cómoda vivienda mientras logras establecerte y…

—¿Y no es demasiado? Ellos no tuvieron la culpa, el asesino que nos atacó no tenía nada que ver con ellos ¿O si?

 

YunHo se removió incómodo, JaeJoong era demasiado astuto –Son buenas personas, amigos de la familia del muchacho que falleció y ya que no pudieron hacer nada por él, cuando menos quieren hacer algo por ti.

 

JaeJoong pareció pensárselo por un largo rato –Supongo que no tengo más opciones.

—Bien, continuemos. ¿Qué otras memorias tienes?

—Bueno de repente escuchó una voz que me llama ‘Joongie’ es la voz de una mujer, muy dulce. Es mayor que yo y creo que es mi madre.

 

YunHo anotó todo cuanto JaeJoong decía, arrugó el entrecejo contrariado. JaeJoong era huérfano. ¿Quien podía ser esa mujer mayor? La voz de JaeJoong lo envolvió por largo rato. En todos esos momentos en los que JaeJoong le contaba algo o le preguntaba por cualquier otra cosa.

 

YunHo pensó que ese trabajo de Psicólogo, en definitiva era muy sensitivo.

 

 

 

—Muy buenas tardes. Soy Patricia Jerdan, mucho gusto señor Park.— La rubia mujer se sentó tras su escritorio con una sonrisa en el rostro. –Tengo entendido que quiere un guía turístico. Dígame ¿Qué tipo de guía quiere? Total, parcial…

 

—Disculpe que la interrumpa— YooChun buscó en su agenda, y colocó la tarjeta sobre el escritorio –Lo quiero a él.— La mujer vio la tarjeta y elevó una ceja.

—¿Esta seguro? Por que podría recomendarle a un Guía nuestro que…

—Lo quiero a él.

 

La mujer mordió su labio inferior –Kim JunSu es guía turístico únicamente para personas mayores. Y de un grupo considerable.

—Bueno si es capaz de manejar a un grupo considerable, entonces por supuesto podrá manejar a una sola persona.

 

—Usted no entiende— La mujer se acercó confidencialmente –Verá JunSu es verdaderamente adorable, lindo, buena gente. Pero es un poco… Demasiado… El punto es que siempre maneja grupos, de manera que este acompañado por otros guías más. ¿Me entiende?

 

YooChun se acomodó en su asiento –Lo quiero a él. Y solo a él.

 

La rubia suspiró. Escribió un par de cosas en su laptop y pensándoselo demasiado tiempo, presionó la tecla enter. Luego de las transacciones respectivas con la tarjeta de crédito, YooChun pudo levantarse y encaminarse hacía la sala de espera que la rubia le acababa de indicar.

 

Miró la cámara en sus manos y una imagen de ChangMin haciendo muecas frente a él, cada vez que le tomaba fotos en el departamento lo hizo sonreír. No podía dejar de pensar en él. Sacudió un poco su cabeza y decidió sentarse a esperar. El tal Kim JunSu le pagaría muy caro lo de su pobre celular.

 

…Había sido el último regalo de ChangMin.

 

—¿Un cliente? ¿Uno solo?

 

Reconoció la voz entusiasmada. Era la misma que había hablado demasiado apresurada esa mañana a la salida del aeropuerto. Guardó la cámara y se levantó de su lugar. Giró con tranquilidad y las expresiones por demás entusiasmadas en el muchacho no le gustaron. Demasiado efusivo.

 

—¡Oh, eres el del aeropuerto!

 

YooChun sonrió. Pobre no sabía lo que le esperaba.

 

 

 

—Bien, ¿Qué te parece?

 

YunHo abrió la puerta del departamento, quedaba en un quinto piso, en un edificio ni muy costoso ni muy barato. Era un lugar pequeño, pero cómodo para una sola persona. A pesar de que JaeJoong sonrió. YunHo supo que en el fondo no estaba del todo conforme.

 

Pero Jung lo entendía. Después de haber vivido lleno de lujos gracias LeeSang, su inconsciente lo traicionaba. Y JaeJoong no definía como sentirse ante el lugar. Permanecía con las manos en sus brazos. Debido al frío. YunHo mientras se dedicó a encender unas cuantas luces.

 

—Es cómodo.

 

Fue la primera reacción por parte de JaeJoong, por supuesto mientras empezaba a abrir las ventanas. –No tenemos certeza de quien puedas ser, por que no tenías identificaciones y pues no estamos seguros de a quien llamar. Pero pues te han dejado unas cuantas mudas de ropa y comida suficiente por un tiempo.

 

—Tendré que buscar trabajo supongo.

—Mientras se hacen las investigaciones respectivas, si.

 

JaeJoong suspiró, se sentó en uno de los dos pequeños sillones que había en el departamento y volvió a suspirar –Es horrible ¿Sabes?

—¿El departamento?

—El no poder recordar nada. Sentirse tan vacío y desprotegido… Tan solo.

 

YunHo se colocó en cunclillas, justo frente a JaeJoong, tomó sus manos y colocó la mejor sonrisa que pudo encontrar en sus labios –JaeJoong me tienes a mi. Puedes contar conmigo para lo que sea.

 

Había algo en el interior que le decía a JaeJoong que era la primera vez que le decían algo así, que era la primera vez en sentir esa calidez. Los ojos masculinos de YunHo lo absorbieron y por esos segundos JaeJoong se perdió.

 

El contacto no duró más tiempo. YunHo palmeó sus manos un par de veces más, y luego se levantó para seguir inspeccionando el lugar, con la misma sonrisa de hace un momento. Dejando a JaeJoong en un extraño letargo.

 

—¿Qué fue eso?

 

Llevó una mano a su corazón y soltó el aire en sus pulmones, por un momento el tiempo se le había detenido, y por suerte YunHo ni siquiera se había percatado. Sonrió despreocupadamente era solamente aquella sensación de soledad, ese apoyo amigable por parte de YunHo. Y unas tonterías más que se habían mal combinado en un momento de debilidad.

 

—JaeJoong ven a ver, tienes una hermosa vista.

 

Giró un poco la cabeza y se levantó, YunHo había ido hacía el interior por el pequeño pasillo, así que encontrarlo no sería problema. –Si, ya voy.— Camino con tranquilidad, entró a la que sería su habitación y cuando vio a Jung en el balcón, con los ojos cerrados, y el rostro hacía el cielo, respirando profundo.

 

…Esa imagen se le quedó grabada en sus sentidos.

 

La imagen de paz que Jung YunHo transmitía en esos momentos fue impresionante, YunHo giró repentinamente, le sonrió. Y JaeJoong pensó que ese era un estupendo recibimiento. Se acercó lentamente y colocó las manos en el barandal, parado junto a YunHo contempló la ciudad de Seúl ante sus ojos.

 

—Creo que me gusta mucho este lugar.

 

Susurro sus palabras con cuidado, de manera que sus pensamientos quedaran muy bien guardados, YunHo únicamente sonrió –Me alegra que te agrade.— JaeJoong mordió su labio inferior, tan solo para no exteriorizar sus pensamientos en ese momento.

 

“Me agrada por que tu estás aquí”

 

El lugar en que se encontraba era relativamente para familias, habían muchos niños por todas partes, jugando probablemente por lo cerca que se encontraba el parque. JaeJoong se inclinó un poco, los niños se aglomeraban donde un vendedor de globos.

 

“Cuando te vayas, seguramente deje de gustarme”

 

—Escuché una vez— La voz de YunHo fue clara —De una persona muy querida para mí, que deseaba ser como un globo lleno de helio. Para poder volar…

—Muy alto y lejos de aquí.

 

“Yo… ¿Qué me está pasando contigo?”

 

 

—¿Cómo supiste eso?

 

—Lo supuse, creo que me gustaría ser igual que un globo y volar muy lejos.— JaeJoong sonrió levemente, pretendiendo no cruzar mirada alguna con YunHo. En especial por que no estaba muy seguro de donde le había salido esa respuesta.

 

 “Eres un completo desconocido para mi, Jung YunHo”

 

YunHo no volvió a responderle o entablar conversación. Al contrario se quedó junto a un pasivo JaeJoong que parecía muy entretenido viendo a los niños divertirse con aquellos globos.

 

FIN CAPITULO DOS

8 comentarios sobre “Memorias Prohibidas: Capitulo 2

    laucamp escribió:
    8 enero, 2016 en 10:15

    Jae y Min con perdida de memoria, espero que ambos se enamoren primero de quien conocieron apenas Yunho y Minho antes que la recuperen y lo mismo para Yoochun, que se enamore de su acelerado guía de turistas Junsu.

    Gracias!!!

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