Primera Plana: Capitulo 5

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Primera Plana.

 

Capitulo 5: Precipitación.

 

 

 

Si había algo que MinHo apreciara más que sentirse adorado por los demás.

 

Era una relajante ducha de cuando menos una hora, era relajante y confortante. A más claro de que luego de la visita de TaeMin y por supuesto de la aparición fugaz de Key pues eso hasta cierto punto lo había entretenido.

 

…Por que ChangMin lo había salvado.

 

—¿MinHo, me escuchas?

 

Y la voz de JoongHyun a través del teléfono fue audible, incluso sonó un poco molesto, MinHo no quería saber cuanto tiempo había pasado sin responderle al mayor, pero aquello por el momento no le importó.

 

—Lo siento, me estaba cambiando. ¿Decías?

Oh, de acuerdo… Pues te decía que mañana tengo un juego muy importante para mi equipo es en otra escuela. ¿Vienes?

 

 

Y sinceramente a MinHo le hubiera gustado decir un si, pero ya había faltado una vez, y perder clases a veces solía ser muy peligroso, sin contar con que su escuela era una entrometida, había faltado a la primera hora y en seguida habían llamado a su padre. Por aquello tuvo que fingirse enfermo.

 

—JoongHyun… No te enojes, pero no puedo. Hoy falté ya y mi padre no me permitiría hacerlo de nuevo.

—¿Faltaste, por que?

—No me sentía muy bien.

 

¿En serio, estas bien ya? ¿Quieres que te vaya a ver? ¿Por qué no me dijiste nada?

 

Y para MinHo fue casi imposible no sonreír ante la notable preocupación del mayor. Por que era agradable ese sentimiento de dependencia que los cuatro muchachos habían desarrollado por él. Un suspiró y por un  momento pensó que hacerles esto estaba mal.

 

—Tranquilo, solo fue una pequeña fiebre. Ya estoy mejor.

 

Aunque al parecer eso no bastó para el muchacho, MinHo prefirió cambiar de tema, le preguntó sobre el partido de mañana y JoongHyun de inmediato se explayó en el tema sobre no se que final y quien sabe que más.

 

MinHo se vio en el espejo por un momento. Llevaba apenas un pantalón de vestir, miró sus abdominales y recordó la imagen de ChangMin, una sonrisa más amplia y llegó a la conclusión de que tenía que mejorar esos abdominales.

 

—Dios… ¿Cómo puede ser tan sexy?

—¿Sexy? ¿De que hablas?

 

Indudablemente se sintió sorprendido, incluso su cuerpo se sobresaltó un poco al notar la voz dudosa de JoongHyun, sacudió con fuerza su cabeza e intentó quitarse la imagen de ChangMin de la cabeza.

 

—Nada… Es que… Me estaba viendo en el espejo.

 

Un leve silencio y luego la risa de JoongHyun fue audible.

 

—¿Igual de narcisista que siempre, verdad?

 

Suspiró aliviado y decidió ponerse una camisa. Estuvo a punto de meterse en un gran problema y todo por estar recordando a su ¿Chofer? De acuerdo, estaba cayendo muy bajo. Y eso era decir demasiado.

 

—¿Con quien hablas?

 

Unos brazos lo tomaron por la cintura. La voz sonó cerca de su oído libre y el cuerpo de Onew se pegó al suyo por la espalda. Por que MinHo reconocería su voz donde fuera. Se tensó un poco, por que JoongHyun aún estaba en la línea.

 

Alejó el teléfono un poco e intentó sonreír.

 

—Onew… ¿Qué haces aquí?

 

Y esto, no estaba bien. Por que ninguno de ellos debía pisar su casa a más de Key y eso por que era su vecino. Pero de ahí, nadie más.

 

—Pues tengo muchas que contarte.— Onew lo agarró por el rostro y depositó un corto beso a modo de saludo en sus labios. —¿Demoras?

—No, dame un segundo.— Se alejó un par de pasos y rezó internamente por que JoongHyun no los hubiera escuchado. —¿Sigues ahí?

 

Si, que sucede.

—Nada, me están llamando mis hermanos. Hablamos luego. ¿Bien?

De acuerdo… Cuídate mucho.

 

Ni siquiera se tomó la molestia de responder, dejó el teléfono inalámbrico en la base junto a su cama y volvió a sonreír mientras veía a Onew curiosear un poco entre las fotos. Sacudió un poco su cabello y se acercó.

 

—¿Cómo entraste? ¿Estás loco?

—Tranquilo, Min.— Onew volvió  a posar su atención en él y lo besó una vez más. –Estoy aquí por invitación de tu padre.

 

Entonces MinHo se tensó aún más. Se alejó un poco y miró alterado a JinKi, no podía ser así. Por que su padre pensaba que era un niño inocente que no sabía nada de la vida y eso, le daba ventaja sobre sus hermanos.

 

¡Onew no podía venir y destrozarlo todo con su estúpido disque amor!

 

—¿A que demonios te refieres? JinKi yo te he dicho que…

—Tranquilo, Min.— Onew lo agarró por los hombros y él se volvió a alejar. –Veo que no te ha agradado mi sorpresa.

 

—¡Por supuesto que no!— MinHo controló su voz, respiró profundo e intentó tener un poco más de paciencia. –Sabes a la perfección que mi padre no está de acuerdo con que salga con alguien todavía y que es muy controlador conmigo, mi excelencia académica y todo eso.

 

Bueno, en realidad todas esas eran patrañas, una vil excusa para que JinKi no hiciera precisamente lo que acaba de hacer, presentarse en su casa. Por que eso implicaría que su familia estaría enterada. Y que entonces lo suyo sería algo como… Formal.

 

Y él no quería eso, no le convenía. Por que entonces Key, JoongHyun y TaeMin tarde o temprano terminarían por enterarse de su juego. Sin contar con que MinHo a sus casi dieciocho años no pretendía ni estaba en sus planes tener algo ‘formal’ con alguien.

 

—En realidad ahora que lo conocí no me parece tal y como me los has presentado, me parece que él entendería que tu y yo llevamos saliendo ya algún tiempo.

—¡No!— Levantó sus manos intempestivamente, pero luego intentó sonreír. –Es decir…

 

—MinHo, ¿Qué es lo que sucede?

 

—Es que… No sé si esté bien. Es que soy muy joven y pues tu ya estás a punto de graduarte. Hay una diferencia de edad entre nosotros…— Una idea surcó por su cabeza y sonrió internamente. —¿No sería mejor si te ganaras la confianza de mi padre primero?

 

Onew se mostró reticente.

 

—No lo creo, Min. Eso sería como engañarlo y no me parece.

—Pero míralo de esta manera, si se lo decimos ahora se van a molestar aún más, por que tenemos un tiempo saliendo y no he dicho nada. Es mejor si luego de un tiempo te toma confianza.

 

Sinceramente MinHo distaba mucho de la imagen de niño inocente y preocupado que mostraba, especialmente ante Onew, se acercó lentamente y lo besó, primero con lentitud y cuando Onew comenzó a corresponderle supo que lo había convencido.

 

Eso era perfecto, por que entonces tendría un poco más de tiempo para pensar en un buen plan.

 

—Pero… Se lo diremos pronto. ¿De acuerdo?

—Claro.

 

MinHo sonrió y Onew volvió a besarlo, la propuesta de irse a vivir juntos demoraría un poco más. MinHo fue retrocediendo, agradablemente hacía su cama, el producto de aquello fue, él sobre el cuerpo del menor, besando ese cuello que tanto le encantaba.

 

—Onew… ¿Cómo conociste a mi papá?

—Estoy trabajando para él.

 

MinHo lo alejó una vez más.

 

—¡¿Qué?!

 

 

 

 

La película… Sinceramente, YunHo no recordaba el nombre.

 

Habían unos tipos huyendo de aquí para allá, escapando de un monstruo que les había caído de repente en la ciudad, y al protagonista le había dado por ir a salvar a la novia de turno que vivía precisamente del otro lado, donde el monstruo se había estacionado.

 

…O algo así.

 

No estaba precisamente concentrado en eso, estaba semi recostado sobre su sillón grande, JaeJoong entre sus piernas, apoyando la cabeza en su pecho, de espaldas a él, viendo la película con atención y comiendo un poco de las palomitas de maíz que había depositado en un pequeño tazón sobre su estómago.

 

YunHo en ese momento acariciaba los cabellos de su mejor amigo. Observando desde su posición el perfil del mayor, quien parecía entretenido con la película. Sonrió un poco y recordó el pequeño juego que tenían desde que eran unos adolescentes.

 

—Jae… ¿Me das un poco de canguil?

 

Incluso pudo ver la sonrisa del mayor mientras se levantaba un poco y se acercaba a él de rodillas, colocó un pequeño canguil entre sus labios y se acercó a YunHo con una sonrisa de lado y esa mirada que solo sabía dedicarle a Jung.

 

YunHo lo tomó por las mejillas y acercó su rostro, le robó la palomita de maíz. Y luego de eso se alejó, masticando un poco el canguil en su boca, JaeJoong con las manos en el sillón, frente a él y con su rostro demasiado cerca lo miró consternado.

 

—¿No piensas besarme?

—Yo no te pedí un beso.

 

JaeJoong entrecerró los ojos y se sentó sobre sus piernas, agarró a YunHo por la camisa con fuerza y unió sus labios con la misma fuerza. En ese tipo de besos que sabía despertaba el lívido del menor. Jugó sus labios y tocó su cabello, por que JaeJoong amaba tocar su cabello.

 

Pronto ambos estuvieron en el centro del sillón, arrodillados el uno frente al otro. JaeJoong metió sus manos bajó la camisa de YunHo y tocó sus abdominales, un gemido se sintió entre sus bocas y ni siquiera lo pensó cuando lanzó al suelo el tazón con palomitas.

 

Se empezó a dejar caer de espaldas sobre el sillón y entonces YunHo comenzó a besar su cuello. Yoona no estaba en el país eso quería decir que JaeJoong podía tener en su cuerpo las marcas de YunHo cuantas le diera la gana.

 

Elevó un poco sus caderas y sonrió cuando sintió el gemido de YunHo muy cerca de su oído derecho. El aire caliente que emitía de sus labios lo hizo cerrar los ojos. Y cuando los dientes de Jung se cerraron sobre su cuello fue su turno para gemir.

 

—¿Acaso es que no quieres llegar hoy a tu casa, Jae?

—En realidad no, no me place verles la cara…

 

El cuerpo del YunHo se pegó al suyo un poco más, un pequeño movimiento y sus cuerpos rozándose logró que JaeJoong volviera a cerrar los ojos y volviera a gemir, entrelazando entre sus dedos el cabello de Jung.

 

YunHo se alejó un poco, levantando su camisa lentamente y sacándosela con mucho cuidado, por que él en cambio amaba la mirada que JaeJoong posaba sobre él cuando lo veía semi desnudo. Las manos de JaeJoong estuvieron sobre su pecho se deslizaron con cuidado y al parecer JaeJoong decidió volver a besarlo.

 

Aprovechó el hecho de que la camisa de Kim fuera de botones los abrió demasiado rápido, si JaeJoong amaba los abdominales de YunHo, YunHo amaba el tatuaje sobre el pecho de JaeJoong, sus pectorales, su torso desnudo, sus ojos mirándolo de aquella manera, sus gemidos.

 

…Jung YunHo amaba y deseaba demasiadas cosas de Kim JaeJoong.

 

Pero podía notar por las caricias de JaeJoong, por la forma en que besaba y marcaba su pecho que su mejor amigo se había vuelto demasiado posesivo con él y no es algo que le molestara. Pero si JaeJoong se divertía con Yoona, odiaba que JaeJoong se enojara con él cada vez que él se divertía con alguien más.

 

—Agh… JaeJoong, estás mordiendo muy fuerte.

—¿Mordiendo? ¿Acaso soy un vampiro?

—Pues lo pareces.

 

JaeJoong rió, y decidió volver a entretenerse con el juego de sus bocas. YunHo pudo percibir el sentimiento desbordante de JaeJoong hacía él, la forma en que lo necesitaba, la forma en que a veces parecía estar obsesionado con él y a veces ese hecho lo asustaba.

 

Las manos de JaeJoong hábilmente empezaron a abrir el cinturón y pantalón de Yunho, Jung incluso emitió un pequeño gemido, cuando los dedos de JaeJoong tocaron su piel, justo en aquella zona donde se marcaba su bóxer.

 

—Dime YunHo… ¿Tú quieres que me case?

 

YunHo no podía pensar adecuadamente, en especial cuando la mano de JaeJoong se coló por completo dentro de su bóxer, aún más cuando aquella mano se cerró sobre su miembro, peor aún por que JaeJoong hablaba bajo y lento, muy cerca de su oído.

 

—Jae… No es el momento… Mmh…

 

No fue demasiado tiempo JaeJoong movió un poco su mano, tan solo un poco, precisamente para exasperar al menor, para escuchar sus gemidos, para escuchar su voz suplicante, por que JaeJoong estaba seguro de ser la única persona capaz de enloquecer a YunHo.

 

—Respóndeme.

 

YunHo fue hábil, demasiado para el gusto de JaeJoong, lo agarró por el brazo y logró que sacara su mano. Lo recostó aún más contra el sillón y agarró sus muñecas con fuerza, ambas sobre su cabeza, le sonrió una vez más y lo besó.

 

Jaejoong no mostró reticencia, por que sencillamente eso le agradaba. Los besos de YunHo le encantaban. Cuando YunHo movió su cuerpo sobre el de él. Volvió a gemir, los juegos preliminares con YunHo nunca eran aburridos.

 

—Mejor pregúntatelo a ti mismo.— YunHo no alejó demasiados sus rostros, lo suficiente para que sus narices se rozaran, lo suficiente para que el aliento de ambos se entremezclara. –Dime Jae… ¿Te quieres a casar?

 

JaeJoong como siempre esquivo la pregunta, sonrió de lado y lo volvió a besar. YunHo lo sabía, JaeJoong era muy intrigante, quería jugar con él, pero a YunHo lo dejaba que jugara con sus pensamientos.

 

…Era un juego injusto, pero aún así, YunHo se arriesgaba.

 

 

 

 

La cena en la casa Kim era algo silenciosa.

 

Para Onew fue difícil, por que conociendo a MinHo, conociendo a OhDae se le hacía extraño que todo fuera tan silencio, llevó un poco de verduras a su boca con educación y las masticó del mismo modo.

 

Miró frente a él, MinHo comía con tranquilidad, sin emitir comentarios y sin prestar atención a alguien más en la mesa. A la cabeza de la familia OhDae compartía un par de susurros y sonrisas con su esposa.

 

Boa le había parecido una mujer hermosa y carismática, pero al parecer MinHo no la quería mucho que digamos, por que para empezar nunca le había hablado de ella, y cuando se encontraron en el comedor él ni siquiera la tomó en cuenta y únicamente saludo a su padre.

 

La mujer bajó la mirada y se mostró triste, tal vez estaban peleados y Onew quiso creer que era cosa del momento. Él se encontraba junto a Boa. Y junto a MinHo estaban sus otros dos hermanos, los cuales parecían únicamente hablar entre ellos.

 

Y según tenía entendido el hermano mayor de la familia debería ir donde él estaba sentado pero al parecer había avisado que no llegaría a dormir. La situación no era incómoda, pero si era extraño estar frente a MinHo y sentir una gran distancia entre ambos.

 

—Por cierto…— JunSu fue el primero en levantar un poco la voz. –Ya no saldré del país. Los directivos decidieron hacer el vídeo aquí.

—¿Eres Kim JunSu, el bailarín y coreógrafo cierto?

 

Y por primera vez en lo que transcurría de la cena, tanto JunSu como YooChun parecieron notar su presencia.

 

—Si, ¿Por?

—Fui a una obra de teatro el año pasado en el que fuiste el coreógrafo, y la verdad fue excelente. Se notaba que era un trabajo digno de ti.

 

JunSu sonrió gustoso, YooChun bebió un poco de agua y se removió incomodo en su lugar.

 

—Vaya padre, tienes un ejecutivo con buen gusto artístico. ¿Has oído de Kagh SoelTae?

—Oh, claro dirigió el año pasado una obra de teatro en el centro artístico de Seúl.

—¿Qué te parece su trabajo?

 

—Muy bueno, aunque de vez en cuando muy lineal.

—¿Verdad?— JunSu sonrió gustoso. –Me propuso trabajar este año con él, para un proyecto que tiene pero la verdad…

 

—Deberías pedirle que te deje aconsejarlo en algunos puntos. Solo así podrían trabajar bien.

—Eso fue exactamente lo que le dije.

 

Y YooChun volvió a beber agua, mientras MinHo rodaba los ojos. No era un secreto para nadie lo muy cercanos que YooChun y JunSu eran, pero al mismo tampoco no era un secreto que si bien, YooChun era muy culto y artístico, aquello del baile no era precisamente un tema de conversación que JunSu y él pudieran mantener por mucho tiempo. Ese, no era su fuerte.

 

—La verdad es que JunSu tiene mucho a su favor, dicen que esa obra no solo va a ser en Corea, sino también que se va a extender por todo Asia y dependiendo de la aceptación por un par de países en Europa.

 

JunSu asintió con una gran sonrisa ante las palabras de su padre. Onew se mostró agradablemente sorprendido. Y MinHo se atrevió a bufar un poco, y beber un poco de su copa con agua.

 

Genial, ahora Onew parecía congeniar a la perfección con toda su familia.

 

Solo faltaba que congeniara con Boa, y entonces si, estaría tocando fondo.

 

 

 

 

¿Y… Cómo va todo?

 

ChangMin miró hacía atrás, seguro de estar a solas en el patio y de que nadie lo hubiera seguido y mucho menos que lo alcanzara oír aunque fuera por error, regresó su mirada a los árboles que habían en el gran patio y suspiró.

 

—Supongo que bien. Aunque sinceramente soy el chofer de su hijito menor y no de él como creí que iba a serlo.

No seas iluso, Min. ¿De verdad creíste que así como así iban a entregarle el puesto de Chofer de OhDae a un recién aparecido?

 

—Y mi jefe es la mata de la sinceridad. ¿Verdad?

 

WookDae rió a través de la línea y ChangMin volvió a suspirar.

 

—Bueno, bueno. No exageres, por lo menos estás dentro de la casa. ¿Has averiguado algo?

—¿Aparte de que todos dentro de la casa parecen odiarse entre si?

—Sabes a lo que me refiero ChangMin. Esos son chismes de farándula, lo nuestro es un reportaje investigativo serio.

 

Hay algo extraño en esta familia. ¿Sabes?— ChangMin jugó con la pequeña rama de un árbol, distraídamente hablando. –Y sinceramente creo que empezando por estos ‘chismes de farándula’ podemos llegar a algo aún más profundo y oscuro. Ellos ocultan algo, lo sé.

 

Perfecto, recuerda que no tenemos todo el tiempo del mundo. Averigua algo útil, lo más pronto que puedas.

—Claro, jefe. Usted confíe en mí.

 

—Oh, por cierto. Te quiero mañana en la oficina.

¿Que? ¿Para que?

Siwon y HeeChul te explicaran, además yo en unas horas viajo a Japón, así que ni se te ocurra faltar e inventa una buena excusa en tu trabajo.

 

Y para variar su jefe colgó sin despedirse, ChangMin miró su celular ya acostumbrado aquello, pero no por eso sintiéndose bien por ello. ¡Demonios! Que por educación la gente al menos debe decir ‘Voy a colgar’ o ‘Adiós’

 

Dio un suspiró e intentó buscar una buena excusa para el día de mañana.

 

 

 

 

—Eres muy joven, y debes ser muy inteligente para que mi esposo te haya dado un puesto así de importante.

—No lo es tanto, pero estoy muy agradecido por la oportunidad.

 

Boa le extendió una copa con vino a Onew y a su esposo quien sonrió en agradecimiento.

 

—La verdad es que si, JinKi es muy inteligente, y lo supe desde que lo vi, será una de mis mejores contrataciones en la empresa. Tengo puestas muchas expectativas en ti, muchacho.

 

OhDae lo señaló con la copa en las manos y Onew asintió con educación. Boa se agarró del brazo de su marido y sonrió complacida al notar que su esposo parecía muy contento de que el muchacho hubiera congeniado bien con la familia.

 

…Aunque no entendía muy bien la razón.

 

—Señora…— Una de las empleadas ingresó al estudio, golpeando la puerta levemente antes de abrir. —¿Podría venir un momento a la cocina?

—Si, claro. Ya vuelvo.

 

En aquella última frase se dirigió únicamente a OhDae, depositó un corto besos en sus labios y se marchó. La gran mayoría de la familia se había distribuido por diferentes partes de la casa luego de la cena, y como ahora Onew fingía no conocer a MinHo pues le tocó aceptar la amabilidad de los esposos Kim y aceptar una pequeña copa con vino en el estudio.

 

—MinHo… Llamó tu atención. ¿Verdad, muchacho?

 

Y no creo que sea necesario decir, que Onew estuvo a punto de atorarse con el vino.

 

—¿Disculpe?

 

OhDae sonrió. –A pesar de que casi no cruzaste palabras con YooChun, de que congeniaste con JunSu, aún así, desde que viste a mi hijo, fue como un imán ¿Cierto? No despegabas tus ojos de él.

 

—Yo… No… Bueno…

—MinHo es muy inteligente, un poco ingenuo y a veces demasiado sincero. Sin contar que no ha tenido una vida fácil, pero ha sabido levantarse de cada caída.

 

OhDae bebió un poco de vino y Onew prefirió callar, se preguntó si sería el momento para confesarle que MinHo y él llevaban saliendo apropiadamente un año y medio.

 

—Pero creo que si te gusta de verdad, aunque preferiría que se conocieran primero. Serías la persona indicada para él. MinHo es muy inteligente así que no dudaría que ustedes llegaran a llevarse muy bien.

 

Y Onew se sintió más que complacido con aquellas palabras, pero decidió. Esperar un poco, así como le había pedido MinHo. Asintió con educación y sonrió.

 

—Muchas gracias por sus palabras, señor.

 

 

 

 

—¿Fumas?

 

Changmin tuvo que quitar el cigarrillo de sus labios y girar ante la presencia de MinHo tras de él. Sonrió un poco y continuó sentado en el pequeño escalón que había en la parte trasera de la casa, teniendo como paisaje el gran patio de la familia Kim.

 

—Un poco, no demasiado.

—Todos los fumadores dicen eso. Y cuando se dan cuenta ya no pueden dejarlo.

—Tengo el control sobre mi cuerpo, se cuando dejarlo.

 

MinHo rodó los ojos y se sentó junto a él, demasiado cerca para el gusto de ChangMin.

 

—Tiene nicotina. ¿Sabes lo que produce?— MinHo decidió quitarle el cigarrillo de las manos mientras lo observaba, pero Changmin rápidamente se lo quitó.

—Lo sé a la perfección.

 

—¿Puedes apagarlo? Solo soporto ese humo en una disco y punto. Además me hace más daño a mi que a ti.

—De acuerdo.

 

ChangMin pareció recordar que MinHo, para bien o para mal era algo así como su jefe, así que decidió apagarlo, pisándolo con cuidado y suspirando con tranquilidad.

 

—Si fuéramos pareja, créeme. No te besaría en estos momentos.

 

De las pocas veces que sale una verdadera sonrisa de los labios de Shim, aquella fue la ocasión. Miró sus pies y un pequeño bostezo salió de sus labios. Esa extraña confianza que habían desarrollado entre ambos, era algo así como… Agradable.

 

—Mi agradecimiento por lo de esta tarde.

 

ChangMin vio frente a sus ojos una caja algo angosta, pero al mismo tiempo muy larga, la miró con cuidado, negó con la cabeza y sonrió. –No es necesario.— MinHo rodó los ojos, tomó una de sus manos y depositó en ella la caja.

 

Luego de un suspiró, ChangMin decidió abrirla, un brillante reloj, más caro que cualquiera que hubiera tenido antes estuvo frente a sus ojos. La marca ‘Cartier’ era lo único que necesitaba para saber que eso era más de lo que algún podía costear.

 

—Es demasiado.

 

—No le des importancia.— MinHo subió un poco sus piernas al escalón y abrazó sus piernas en señal de frío. –Fue uno de mis regalos de cumpleaños el año pasado, pero particularmente no me agradó. Así que solo tómalo.

 

Changmin asintió, supuso que estaba bien.

 

—¿Por qué les haces esto?

 

MinHo suspiró y se dedicó a mirar hacía los árboles que habían, a pesar de que era muy de noche y la luna era lo único que los iluminaba, después de todo las luces del patio, no habían sido encendidas en su totalidad.

 

—Por que los quiero.

—Mentira.— MinHo dirigió inmediatamente sus ojos hacía ChangMin. –Si los quisieras no los engañarías.

—Los quiero a los cuatro, por igual. Por eso no puedo dejarlos.

 

—Ajá… ¿Y te estás intentando convencer a ti mismo o a mi?— MinHo se detuvo un momento en la mirada seria de ChangMin, y en que de algún modo ese chofer se estaba atribuyendo una confianza que no debía.

 

—No tengo por que darte explicaciones de nada.

—Yo no dudo que quieras a los cuatro por igual.— ChangMin se levantó de su lugar y volvió a sacar un cigarrillo. –En realidad lo que creo es que no los quieres como deberías.

 

—¡¿Tu que sabes?!

 

—Se que estás con los cuatro no por que los quieras, sino por que te quieres más a ti mismo que a ellos. Y el amor que ellos te profesan, su veneración, su adoración. Todo lo que ellos sienten por ti te hace sentir bien, te hace sentir todo el amor que te hace falta ti.

 

Y entonces MinHo se levantó también. Levantó su mano y la estampó con fuerza en la mejilla del mayor. ChangMin únicamente se detuvo ahí, no levantó la cara e incluso sonrió.

 

—¿Quién te crees para hablarme de esa forma?— La voz de MinHo fue siseante, y hasta cierto punto amenazante. –Que no se te olvide tu puesto en esta casa, YO soy uno de los dueños de esta casa y TU trabajas para mi.

 

—La verdad…— ChangMin volvió a mirarlo, como si ignorara cada una de sus palabras. –Es que no eres más que un niño estúpido. Que cree que se esta vengando con la vida por haberle dado esta familia, juegas con ellos, los engañas, les mientes, les haces daño. Tal y cual lo ha hecho tu familia contigo.

 

—Una palabra más.— MinHo levantó su mano y lo miró con verdadero odio. –Una sola palabra más y juro que te vas de esta casa como llegaste, como el simple empleado que eres.

—Si quisieras echarme no vacilarías en hacerlo, si estuvieras tan ofendido no me darías una oportunidad para callar, si no fuera verdad lo que digo ni siquiera me seguiría escuchando.

 

ChangMin dio un paso hacía el menor. Y MinHo por instinto retrocedió.

 

—…Si no te gustara como te gusto. Hubieras salido corriendo en este preciso instante.— De pronto MinHo sintió en su espalda la puerta corrediza de vidrio y sintió su corazón latir con vehemencia. –Pero Kim MinHo no es un cobarde y no es tan inocente como para huir, te sientes frágil ante mí, por que soy el único que te conoce de verdad.

 

La cercanía, esa cercanía que lo había enloquecido en solo un momento. MinHo deseaba esos labios sobre los suyos, no solo por que ChangMin era terriblemente sexy sino por que, esa sensación de poder que parecía ejercer sobre él lo cegaba.

 

No fue romántico. No fue dulce.

 

Fue como ambos, lleno de pasión, por que MinHo lo agarró por el cuello y ChangMin no se quejó, antes de que se diera cuenta el cuerpo de MinHo estaba contra el vidrio por completo, siendo presionado por el cuerpo de ChangMin.

 

Por que esa boca de pronto lo había enloquecido, por que le agradaba, no, esa no era la palabra, era más básico que eso. ChangMin lo llenaba de excitación, MinHo lo podía percibir mientras sus manos viajaban por esos abdominales.

 

No era cualquier atracción. Era más, mucho más, le gustaba su cuerpo, su actitud, le gustaba sentir que no tenía que fingir ser de alguna manera para atraerlo, ChangMin lo estaba besando ahora, Changmin era el primero en besar al verdadero MinHo.

 

…Era algo así como su primer beso.

 

Aunque eso fuera por demás irónico. Las manos de ChangMin comenzaron a viajar de su espalda hasta su cuello, paseándose con una sensualidad que lo hizo cerrar los ojos y pensar que en realidad nunca había sentido algo así.

 

Tal vez por la sensación de que no estaba bien, de que podían descubrirlos. No estaba seguro, pero quería, sentía que tenía que llevar como fuera a ChangMin hasta su habitación, luego recordó haber dormido en su habitación y pensó que esa había sido una oportunidad desaprovechada.

 

Sin embargo todas las luces del patio se encendieron.

 

Por un breve momento, ChangMin se alejó, apenas sus rostros. Se miraron y luego al notar que no había nadie cerca suspiraron con alivio, había sido tan solo el encendido automático de las luces.

 

ChangMin retrocedió un poco más y acomodó su ropa. MinHo supo que esa noche ChangMin no visitaría su habitación.

 

—¿Sabes algo?— MinHo pudo arreglar un poco su ropa también, mientras ChangMin volvía sacar un cigarrillo del bolsillo de su pantalón. –Si estuviéramos saliendo…— ChangMin se volvió a acercar, pero en esta ocasión MinHo no se movió. –Y tú me negaras un beso por estar fumando. Yo te robaría todos los besos que quisiera.

 

Al contrario de lo que pensó, ChangMin no encendió el cigarrillo, simplemente tomó su mano y dejó el cigarrillo en la mano de MinHo. Con una sonrisa en su rostro mientras recogía el Cartier que había dejado sobre el escalón.

 

Cuando ChangMin entró a la casa, y MinHo estuvo seguro de estar solo, posó una de sus manos sobre la pared, llevó la otra mano a su pecho e intentó respirar profundo. Por que ese beso había sido el más intenso que había tenido en mucho tiempo.

 

…Y quería repetirlo.

 

 

 

 

Estaba boca abajo, con el rostro sobre la almohada.

 

YunHo sintió su cuerpo desnudo y la sábana ligera que lo cubría apenas de la cintura para abajo, restregó un poco sus ojos y dio un pequeño bostezo. No tenía idea de que hora era, pero había demasiado frío.

 

Se logró sentar y observó a JaeJoong en la misma situación que él, solo que el tenía su rostro hacía un lado en dirección contraria a él y del mismo modo con la sábana cubriéndolo de la cintura hacía abajo, con su espalda desnuda a la vista.

 

Una sonrisa surcó en sus labios y decidió levantarse, fue por una manta un poco más cálida y lo cubrió con la misma, Jaejoong se movió un poco ante el abrigo y por lo mismo empezó a mover su brazo, buscándolo aún sin abrir los ojos.

 

—Aquí estoy, Jae.

 

El mayor sonrió cuando sintió la mano de YunHo y se acomodó un poco mejor en la almohada, esta vez con el rostro hacía donde YunHo se encontraba sentado, pero aún así no abrió los ojos. YunHo acarició su cabello y suspiró.

 

—¿En que momento nos convertimos en esto, Jae?— Y YunHo lo sabía muy bien, JaeJoong no lo escuchaba y por lo mismo se permitió emitir un pequeño suspiro de resignación. —¿En que momento nuestra amistad se deformó tanto?

 

JaeJoong se empezó a acercar y YunHo prefirió recostarse para que así JaeJoong se pudiera abrazar a él.

 

—Quisiera olvidarlo todo, o cuando menos regresar a cuando éramos unos niños y no teníamos estos problemas… Lo que ocurra primero.

 

 

 

 

JoongHyun bajó de la furgoneta con una sonrisa en el rostro.

 

Lleno de confianza y rebosante de alegría al igual que todos sus compañeros, miró el enorme y seguramente costoso instituto al cual desde luego vencerían para llegar a las semifinales. El campeonato nacional era muy importante para él.

 

Tenía que ganar por que era su último año y necesitaba esa beca.

 

Las porristas comenzaron a bajar de su furgoneta y se acercaron a los jugadores sonrientes, en especial hacía JoongHyun. Quien en ese momento solo pensaba que en realidad la beca la necesitaba para poder estar al nivel de la afamada familia Kim.

 

Por que MinHo lo valía.

 

—¿Entramos a conocer el instituto Oppa?

 

JoongHyun le sonrió a la rubia y asintió, la muchacha se apegó a su brazo y él se sintió un poco incomodo. Levantó su otro brazo y giró hacía los demás. —¡Hey, vamos a ver este lugar para niñitos de papi!

 

Todos asintieron y comenzaron a caminar entre risas y buen humor, sin embargo la muchacha rubia que se colgaba de su brazo parecía decepcionada por que ella al parecer quería ir a solas con él.

 

—¡Oye, LeeNam!

 

En ese momento recordó decirle algo a uno de sus compañeros el cual giró de inmediato, pero en el camino y mientras soltaba a la rubia no pudo notar al muchacho de cabello negro que terminaba de cerrar el casillero.

 

Y por tanto logro darle un fuerte empujón, logrando que estrellara su cuerpo contra el mismo.

 

—Oh, lo sien…

—¿Eres estúpido o que?

 

Entonces JoongHyun descubrió que no había razones para ser amable. Giró y miró al muchacho ligeramente más bajo que él, no había mucha diferencia, pero de inmediato se alejó. Por que de pronto la cara molesta de ese muchacho… ¿Le había gustado?

 

¡Y no podía ser así!

 

Él quería a MinHo. Infinitamente. Y este niño con cara de niño bonito no iba a complicarle las cosas, levantó un poco la barbilla y lo miró con desdén.

 

—Pensaba disculparme, pero no lo haré.

—Pues se nota tu falta de educación.

—¿Educación? Lo dice él que me acaba de insultar. ¿Qué clase de educación les brindan aquí?

 

El muchacho sonrió, abrazando su enorme libro de Biología.

 

—¿Insultar? Yo solo dije la verdad. Y a nosotros no nos brindan educación. Nosotros pagamos por ella, no necesitamos que nos regalen las cosas. Como a ustedes…

 

Y hubo un ruido extraño tras JoongHyun, seguramente de alguno de sus compañeros dispuesto a romperle la cara al niño bonito ese. Pero obviamente lo habían detenido, JoongHyun apretó sus puños.

 

—Todos ustedes, todos los niños ricos son iguales. ¿Verdad? Todos se creen la divina maravilla pero no son más que basura. Solo he conocido una excepción en esta vida, y es él único de todos ustedes que vale la pena.

 

El muchacho sonrió y enarcó una ceja.

 

—Solo aprende a caminar como la gente y a disculparte a tiempo.— El muchacho le dio la espalda y empezó a alejarse, pero de repente giró y miró de pies a cabeza a JoongHyun, le regaló una mirada repleta de superioridad y volvió a sonreír. —…Pobretón.

 

JoongHyun se iba a lanzar sobre el muchacho ese, pero de inmediato sus amigos los tomaron por el brazo, todos los estudiantes que se habían aglomerado los comenzaron a ver de la misma manera y a murmurar.

 

Lo supo de inmediato, todos eran como una manada, seguían al líder. Y esa basura con cara ni niño bonito, parecía ser el líder ahí.

 

—Ya, JoongHyun. Contrólate. No te busques problemas, estamos a una hora del gran partido. Véngate de todos ególatras en la cancha. Dejémoslos en ridículo en su propia casa. ¿De acuerdo? Vamos a hacerlos comer polvo.

 

—¿Esta ese idiota entre los jugadores?

—¿Y como voy a saberlo?

—No, no lo está. Y si, es mucho peor de lo que pensamos.

 

La voz del arquero de su equipo llamó la atención de todos. Miraron la misma vitrina que el muchacho observaba y abrieron sorprendidos sus ojos.

 

—Kim KiBum, presidente escolar. Mejor promedio, ganador de varios premios regionales, nacionales e internacionales. Al parecer es el más popular aquí.

 

Todos miraron todos los reconocimientos que habían. Sin embargo JoongHyun no podía despegar sus ojos de aquella imagen del muchacho sonriendo en aquella imagen. Era realmente atractivo y se le revolvía el estómago, había algo en sus ojos, en sus labios, en su rostro en general.

 

Y su cabello negro tapando un poco de su frente, yendo hacía un lado. ¡Era atractivo! Y eso era lo que más le dolía, porque por un instante, se olvidó de MinHo. Por que la belleza del muchacho ese que bajó esa foto tenía su nombre y entre comillas escrito ‘Key’ había logrado estragos dentro de él.

 

Pero aún así, JoongHyun debía odiarlo. Debía hacerlo.

 

…Aunque cada vez que lo viera le latiera el corazón como hace dos minutos cuando lo conoció.

 

 

 

 

—¿Y como te fue con DongHae?

 

Siwon miró de reojo a HeeChul. El hombre se tensó un poco y sostuvo la caja en sus manos, miró a Siwon quien tenía una pequeña caja también y sonrió como pudo. Luego al notar que Choi enarcaba una ceja, Kim suspiró.

 

—No quiero hablar de eso.

—Chul…

—De acuerdo, pero promete que no te portaras como el hermano celoso de siempre.

 

—Prometido.

 

Siwon levantó una mano con cuidado, bajándola de inmediato para poder sostener bien la caja una vez más. HeeChul dio un suspiro y miró los pisos que les faltaban para llegar.

 

—Luego de le reunión, DongHae me llevó a tomar un café… E intentó besarme.

—¡¿Qué, él que?!

—¡Siwon!

—Ok, ok. Me calmo… Continúa.

 

—Pues nada… Intentó besarme, pero yo le dije que no me interesaba. Fin de la historia.

—¿Y él no intento nada más?

—No, escucha. Se de la fama de él, y no soy tan masoquista como para fijarme en alguien como DongHae.

 

HeeChul sonrió y Siwon supo que esa sonrisa era sincera, afortunadamente las puertas del ascensor se abrieron y Choi sintió la calma una vez más. Sin embargo cuando notaron a un muchacho vestido con camisa y pantalón negro. Acompañado por una chaqueta blanca, hablando con una de las secretarias ambos se detuvieron.

 

—¿ChangMin?

 

El muchacho levantó la mirada y sonrió.

 

—Por favor le envías esto a WookDae.— La secretaría asintió y ChangMin no dudó en acercarse a los dos muchachos que dejaron las cajas dentro de la oficina de HeeChul. —¿Y como han estado sin mi perfecta presencia?

 

—Mejor de lo que crees.— HeeChul bromeó y abrazó al menor con una sonrisa en el rostro. –En serio, extrañábamos que nos cachetearas a todos con tu indudable sentido de la moda.

ChangMin rodó los ojos. –Sabes que eso no es verdad, yo compro lo que encuentro.

 

Siwon lo abrazó con fuerza también. –Ahora hablando en serio. ¿Cómo así por aquí? Pensé que ya no trabajabas para la editorial.

—Nada en particular, estoy haciendo una investigación muy importante que me consume casi todo el tiempo.

 

Las puertas del ascensor se abrieron y por instinto Changmin giró.

 

Su cuerpo entero se paralizó. KiBum salía del ascensor, vestido con su uniforme del instituto como si nada. ChangMin de inmediato cerró las persianas de la oficina de HeeChul y se agitó no tenía como salir, por que de paso no tenía su uniforme de chofer.

 

—ChangMin. ¿Estas bien?

—No, necesito salir de aquí cuanto antes.

Siwon sonrió. –Ni lo sueñes.— Colocó una mano sobre el hombro del menor y suspiró. –WookDae dijo que tenías que entrevistar al pasante y entonces podías marcharte.

 

—¿Pasante?

—Si, creo que ya ha de estar por llegar.— Siwon miró su reloj y ChangMin temió lo peor en ese momento, el teléfono sonó y HeeChul levantó el auricular, fueron los segundos más largos para Shim

 

—Bien, es tu día de suerte Min.— HeeChul se levantó y sonrió. –El muchacho llegó puntual, así que lo entrevistas y te puedes ir, puedes usar mi oficina si lo deseas.

 

Changmin se puso aún más nervioso, pero pensó que era mejor así, después de todo aquí no habían pertenencias ni fotos suyas que lo pudieran vincular con la editorial. Pero aún así, esto no podía ser una buena idea.

 

 

 

 

MinHo bajó las escaleras apresuradamente.

 

Hoy tampoco había ido al instituto. Pero no era su culpa, se había acostado muy tarde, pensando en la inmortalidad del cangrejo y para cuando una de las empleadas había ido a despertarlo, pues había decidido fingirse enfermo una vez más.

 

Entró a la cocina con una sonrisa en el rostro, pero la misma se desvaneció cuando no encontró a ChangMin por ninguna parte. El aroma del almuerzo llegó a sus fosas nasales y lo único que vio fue a las empleadas moviéndose de un lado a otro.

 

MinKih fue la primera en acercarse.

 

—Buen día joven. ¿Desea desayunar o va esperar el almuerzo? No falta mucho.

—No… No importa, espero el almuerzo.— Miró por los vidrios de la cocina y decidió preguntar. —¿Dónde está ChangMin?

 

—Es su día libre, pero si va a salir puedo decirle a…

—¿Su día libre?— MinHo parecía de verdad sorprendido con aquello. —¿Por qué no me dijo nada?— Y sinceramente MinKih no entendía la razón por la que ChangMin tendría que rendirle cuentas de su vida al joven MinHo.

 

—Bueno, no lo sé… Posiblemente salió con una novia.

 

MinKih sonrió esperanzada con que el muchacho se consiguiera una linda novia que lo alejara del pecado andante que es Kim MinHo, pero cuando el menor levantó una ceja y apretó sus puños, supo que había hecho un comentario demás.

 

—¿Y es que ChangMin tiene novia?

 

Por su propio bien la mujer prefirió guardar el silencio que debió haber guardado desde el comienzo y únicamente levantó los hombros. MinHo bufó con molestia, la miró con desdén y caminó de regreso a su habitación. Sin decir una sola palabra más.

 

MinKih lo sospechaba, eso no podía ser una buena señal… Cuando los hermanos Kim se molestaban, podía llegar a ser incluso hasta peligrosos. Y aunque no estaba muy segura de que era lo que había molestado al joven MinHo.

 

…Supo que nada bueno le podía esperar a ChangMin.

Fin Capitulo Cinco.

4 comentarios sobre “Primera Plana: Capitulo 5

    Neira LeCiel escribió:
    23 octubre, 2011 en 18:55

    ay, pobresito min “/, lo que le espera en manos de minho u.u

    Insisto, que familia tan marginal, ¡espero las cosas cambien entre ellos >_<!

    Me gusta

    Yis escribió:
    14 febrero, 2013 en 20:21

    Changminho, de mis favoritos, gracias!

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    Chunsadycta escribió:
    9 agosto, 2015 en 15:16

    Jajaj Mata de la sinceridad jajaja esa estuvo buena. oooh no ahora si que El JoongKey empeso con el pie izquierdo haiga cosa. Por otro lado ese beso entre min y Max fu intensooo todo eso fue directo al punto de dolor y para terminar el suegro dando el BoVo a su prospecto de yerno pobre Onew un muy buen capitulo Nesly

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    laucamp escribió:
    7 diciembre, 2015 en 17:07

    Bueno uno de los pretendientes de Minho ya tiene la aprobación del padre para pretendér a su hijo. Minho ya se enamoró de Changmin, ojala cbie de actitud.

    Gracias!!!

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