Se solicita novio: Capitulo 5

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Se solicita novio: Capitulo 5

 

Se Solicita Novio.

 

CAPITULO 5: Guardaré un Recuerdo para el Mañana.

 

 

 

Esa mañana pintaba tan bien.

 

 

El sol entró por su ventana, la fresca brisa jugaba con las cortinas en su habitación y YunHo no pudo sino revolcarse cómodamente entre las sábanas y el edredón. Que agradable manera de levantarse aquel día. En especial por que se sentía mentalmente libre de cualquier juego de confusiones.

 

 

Se sentó con una sonrisa en sus labios y pensó que le gustaría una deliciosa ensalada de frutas. Palmeó su rostro un par de veces y una sonrisa fue inevitable ¿Cómo habría amanecido ChangMin? Movió un poco sus labios y volvió a sonreír. Ya luego lo visitaría y lo comprobaría con sus propios ojos.

 

 

Las puertas de su habitación se abrieron, era el ama de llaves. YunHo la recibió con una sonrisa.

 

 

—Joven YunHo buen día.

—Buenos días— Se levantó de un salto de la cama y con tan solo los pantalones para dormir puestos, YunHo se dirigió hacia el baño –Hazme un favor. Haz que me preparen una ensalada de frutas, se me ha antojado esta mañana.

 

 

—Por supuesto que si, joven. Por cierto el joven HeeChul ha venido temprano se encuentra en el invernadero con su madre, ayudándola con un par de flores— YunHo sonrió a HeeChul si que le encantaba pasar tiempo con su madre, hasta el punto de que a veces se sentía celoso.

 

 

—¿Temprano? ¿Qué hora es?

—Son las nueve de la mañana, el joven llego hace mas o menos una hora.

—Ya veo…

—Oh, y hace unos minutos llegó también su prometido.

 

 

El cuerpo de YunHo se tensó. ¿JaeJoong?

 

 

—¿Y ya se fue?

—No, dijo que lo esperaría.

—De acuerdo, bajo en unos minutos.

 

 

YunHo incluso sentía que esa visita no era para algo bueno.

 

 

 

 

 

 

JaeJoong permanecía sentado con tranquilidad sobre el elegante sillón.

 

 

Particularmente la noche de la cena con los Jung no había tenido la oportunidad de observar lo lujoso de la mansión y se sintió complacido al notar el buen gusto que al parecer tenía la familia de YunHo. Por un momento pensó en lo agradable que sería ir más seguido pero desechó de inmediato la idea.

 

 

—Me dijeron que me estabas buscando.

 

 

YunHo apareció de repente, bajando las escaleras, vestido por completo de negro, excepto por aquella chaqueta café que empezaba a colocarse, incluso aquella bufanda que colgaba del cuello del más alto era negra. JaeJoong por un momento pensó que se veía realmente bien, mejor que cuando usaba traje para la oficina.

 

 

El entendimiento llegó a JaeJoong ¿A dónde se dirigía YunHo un sábado por la mañana?

 

 

—Si, en realidad más bien venía para preguntarte algo.

—¿Viniste hasta aquí solo para preguntarme algo?

 

 

YunHo se confundió y JaeJoong se levantó de su lugar con una sonrisa en el rostro.

 

—Así es. ¿A dónde vamos?

—¿Vamos?

—Dijiste que me ibas a cambiar y hasta ahora no has hecho más que ignorarme, ¿Esa es tu forma de cambiar al frívolo Kim JaeJoong?

 

 

La sonrisa burlona en el rostro de Kim logró que YunHo suspirara. Se había olvidado por completo de su supuesto prometido.

 

 

—Será para otro día JaeJoong, tengo planes para el día de hoy.

 

 

Kim enarcó una ceja. Observó la despreocupación en YunHo, en especial por el hecho de que ahora lo ignoraba mientras se dirigía hacía la cocina. Claro esta, que notar la manera tan familiar con la que YunHo se llevaba con las empleadas que se encontraban en la cocina lo sorprendió, las saludaba con una sonrisa en el rostro. Su estómago se contrajo al verlo.

 

 

—Su ensalada de frutas, Joven YunHo.

—Muchas Gracias. ¿Mi padre?

—Ha ido a saludar a unos amigos, le ha pedido que no se comprometa en la noche por que quiere que salgan a cenar los tres, su madre ya lo sabe. Es más fue ella la de la idea.

 

 

¿Cenar juntos? ¿Los tres? ¿En familia?

 

 

JaeJoong bajó la mirada. ¿Hace cuanto que el no cenaba con su familia? ¿Hace cuanto que su padre no estaba tan ocupado como para verlo? Es más… ¿Hace cuanto tiempo que Kim JaeJoong no veía a su padre? Jae recordó tristemente que apenas esa mañana y se había percatado a través del periódico que su padre se había cortado su semi larga cabellera.

 

 

—¿Quieres algo?

 

 

JaeJoong se sobresaltó.

 

 

—No, gracias. Ya vine desayunando.

 

 

Las empleadas dejaron la cocina con una leve reverencia. Y pudo notar como YunHo se arrimaba despreocupadamente sobre el mesón de la cocina a comer su ensalada de frutas, tan libre de poses, tan natural. Tanto que JaeJoong una vez más se sintió incomodo. Y decidió dejar de mirarlo.

 

 

—¡Yunnie~!

 

 

La voz de Kim HeeChul bastó, JaeJoong inmediatamente arrugó el entrecejo. El rubio entraba casi corriendo a la cocina, logrando guindarse del cuello del mayor por un largo rato, robándole una sonrisa a YunHo, algo que hasta ahora JaeJoong no había podido hacer.

 

 

—Chul. ¿Cómo así tan temprano por acá?

—Te extrañaba, Yunnie.

 

 

YunHo entonces carraspeó –Chul, saluda a JaeJoong.

—¿A quien?— Entonces HeeChul dirigió la mirada hacía un lado, donde el castaño solamente movía unos cuantos mechones de su rostro –Oh… Él ha estado aquí.

—Si, incestuoso descarado. Es un placer verte también.

 

 

La tensión en el ambiente se volvió a establecer. YunHo volvió a carraspear.

 

 

—¡Oh! Por cierto Yunnie. El súper sexy de Micky te acaba de mandar un mensaje.

—¿YooChun?

 

 

JaeJoong enseguida elevó la mirada hacía el más alto. ¿Qué había sido ese deje de emoción?

 

 

—¿YooChun? ¿Por qué lo tienes registrado como YooChun, no es su nombre Micky?

—Su nombre real es YooChun ¿Qué decía?

—Oh… Ya veo— Chul de inmediato sacó el celular de YunHo de su bolsillo y volvió a leer el mensaje esta vez en voz alta –Dice: ‘¿Nos vemos hoy? Si vienes a mi departamento, ven en taxi. Salimos en mi auto’ Uh… Que comprometedor.

 

 

La risa de HeeChul fue insoportable. Tanto que inconscientemente JaeJoong tomó un vaso y lo colocó agresivamente sobre el mesón, mientras fingía ir a la nevera por un poco de agua. Sirviéndola discretamente en el vaso. YunHo le hizo un gesto a HeeChul para que guardara silencio. Pero HeeChul tan solo rió un poco más bajamente.

 

 

—Como sea.— YunHo le dio una pequeña fruta en la boca a HeeChul —Dame mi celular Chul.

—Ten, Yunnie. Por cierto en unos días me voy a Inglaterra.

—Gracias a Dios.

 

 

YunHo dejó escapar una risa. La voz susurrante de JaeJoong mientras desviaba la mirada fingiendo no escucharlos, tomando un poco de agua había sido tan fuera de serie. Que la risa había sido inevitable en especial por que HeeChul se había molestado, abrazándolo en respuesta y realizando un pequeño puchero.

 

 

—Ne~ ¿Me vas a extrañar Yunnie?

 

Evidentemente HeeChul había decidido ignorar el comentario de JaeJoong.

 

 

—Por supuesto que si ¿Y como así te vas?

—Mi padre quiere que lo acompañe. Va realizar unos negocios y quiere que mi sociabilidad nos abra las puertas a una nueva alianza.

—Mira tú… Hasta suena como si fueras importante.

 

 

JaeJoong se mantenía al margen de la animada conversación. Si, lo iba admitir hasta cierto punto sentía envidia de esa ¿Amistad? ¿Hermandad? ¿Relación? Lo que fuera que ellos tuvieran, era evidente esa cercanía. Pero más que todo, JaeJoong los envidió por que él no tenía a nadie así de cercano.

 

—En fin. He de irme, tengo que comprar un par de cosas para el viaje.

—De acuerdo, avísame cuando sale tu viaje.

 

 

—Sale entre semana Yunnie de seguro estas trabajando a esa hora.

—¿Y? No dejaría de visitarte por tener que trabajar.

 

 

JaeJoong recordó que YunHo en su primera cita había decidido irse por que tenía que disque ir a trabajar. Los vio abrazarse una vez más y bufó descaradamente. Repentinamente entonces recordó a Siwon y una sonrisa asomó en su rostro. HeeChul no se marcharía con esa estúpida sonrisa en el rostro.

 

 

—Oye, Por si acaso ¿Conoces a mi primo Choi Siwon?

 

 

Los pasos de HeeChul se habían detenido en la entrada de la cocina, no había girado pero JaeJoong podía notar que sus suposiciones no eran erradas, en cuanto Siwon se hubiera negado rotundamente a tratar con HeeChul. Sabía que había un trasfondo entre ese par. Uno que YunHo desconocía, su mirada intrigada lo delataba.

 

 

—Por que de ser así, podría avisarle de tu viaje para que también vaya a despedirte al aeropuerto.

 

 

La sonrisa de Jae se amplio, HeeChul solo giró el rostro, le sonrió descaradamente y habló de la manera más fría que encontró.

 

 

—Has lo que te de la gana.

 

 

JaeJoong solo lo observó marcharse mientras dejaba el vaso ahora vacío sobre la mesa. YunHo sin embargo, terminó su ensalada y dejó el recipiente en el lavadero, JaeJoong inmediatamente lo agarró del brazo.

 

 

—¿Entonces? ¿A dónde vamos?

 

 

YunHo arrugó el entrecejo y JaeJoong le sonrió ¿Tenía una cita? Pues estaba muy equivocado si pensaba que lo dejaría irse así como así.

 

 

—¿No puedo retractarme de mis palabras y dejar que continúes con tu frívola vida?

—No sería lo correcto. Y Jung YunHo siempre hace lo correcto. ¿Cierto?

—…Bastardo.

 

 

JaeJoong sonrió. Tenía a YunHo en sus manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Era la presentación de proyecto.

 

 

ChangMin odiaba las clases los sábados por la mañana, y acababa de descubrir que los odiaba aún más cuando la noche anterior había ingerido alcohol. Que si bien había sido solo vino. Tampoco había que descartar el hecho de que Shim ChangMin no bebía.

 

 

Masajeó una vez más su sien. E ignoró por completo a su compañero de clases que en este momento se encontraba frente a la clase, exponiendo quien sabe que, leyendo la diapositiva, tartamudeando, riéndose de sus propios errores y de paso sin saber de lo que hablaba.

 

 

Por un momento pensó en como se vería YunHo exponiendo, frente a los socios algún plan de trabajo. ¿Se vería serio y amigable? ¿Cómo podía una persona combinar aquellas dos características tan diferentes? Pensó también en que todos estos que habían hecho el ridículo frente al profesor con sus exposiciones. Deberían aprender de Yunho.

 

 

Por que si de algo estaba seguro es que YunHo era alguien a quien admirar y respetar.

 

 

—Siéntese Ohn. No quiero escucharlo más, tiene seis. Shim adelante.

 

 

ChangMin se levantó con tranquilidad, por suerte y había preparado su trabajo el día anterior. Observó como la mayoría rodaba los ojos y susurraban un par de ‘Seguro que saca diez ¿Para que lo hacen pasar? Es perfecto’ Y ChangMin no entiende como ese muchacho con un seis se puso tan feliz. ChangMin no entiende ni comparte la mediocridad.

 

 

Se paro frente a la clase con su elegante traje. Si bien todos habían asistido igual de elegantes, nadie podía compararse con él cuando hablaba frente al publico, con su dominio del tema, su seriedad e indudablemente su capacidad de complacer incluso a los profesores más exigentes.

 

 

No más diez minutos y Shim ya había finalizado. El profesor sentado frente a él había sonreído, mientras anotaba un par de cosas en su agenda. Dejando de observar al muchacho mientras sacaba el USB del computador, dando por terminado la presentación de su proyecto. Rain Siempre se había caracterizado por ser el más estricto y exigente de todos los profesores, y por lo tanto. Shim siempre había sido su favorito, su más grande orgullo.

 

 

—Perfecto como siempre Shim. Tienes diez.

 

 

Los murmullos no se hicieron esperar, ChangMin solo los ignoró, era bien sabido que no a cualquiera Rain le daba un diez. Fuera de Shim solo un par más había logrado aquello y no todo el tiempo, como ChangMin si lo hacía.

 

 

ChangMin suspiró y miró a través de la ventana.

 

 

…Inusitadamente volvió a pensar en que deseaba ir a casa y cuidar de su Nana, los días se hacían pocos y dudaba que en realidad su Nana aguantara un mes más. Se encontró a si mismo esperando por que YunHo cumpliera su palabra y tal vez, solo tal vez. Regresara a visitarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿YooChun era intensidad?

 

 

Definitivamente si, y en toda la extensión de la palabra.

 

 

YunHo sonrió una vez más cuando Park volvió a acelerar. E inevitablemente tuvo que agarrarse de la parte trasera de la moto. Después de todo agarrar por la cintura a YooChun todavía no le resultaba muy conveniente.

 

 

La risa de YooChun llegó hasta sus oídos y YunHo supo entonces que lo hacía apropósito. Así que con un leve golpe en la espalda y continuaron su camino. Si, YooChun había dicho auto, pero al final había cambiado de opinión. Así que ahí se encontraba sobre su moto dirigiéndose quien sabe a donde.

 

 

—Llegamos.

 

 

El lugar casi desierto y la enorme montaña le dieron un mal presentimiento.

 

 

—No pensaras que…

—Exacto. Hoy vamos a escalar esta increíble montaña.

—¿Estas demente?

 

 

YooChun sonrió mientras sacaba de la gran maleta un par de cosas. Lanzándoselas a YunHo directo en las manos.

 

 

—Un poco, si. Pero no te preocupes YunHo, escalar a parte de ser un buen ejercicio es des estresante, además esta montaña no es peligrosa. Será como caminar en un lugar un tanto inclinado. Cámbiate de ropa, traje comida y agua. Hoy no desaparecemos del resto del mundo conectados únicamente con la naturaleza, así que apaga el celular.

 

 

—Pero…

 

 

YooChun le sonrió, lo miró y YunHo decidió que debía hacer algo con aquella influencia que Park ejercía en él. Jung decidió sonreír, tomar un poco de aire y prepararse por que de seguro más adelante le haría falta.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desgraciado.

 

 

Insolente.

 

 

Desconsiderado.

 

 

Y JaeJoong todavía no se cansaba de buscar y rebuscar más insultos para el disque perfecto príncipe Jung YunHo. Observó su Jean recién comprado en New York la semana pasada sucio por el lodo y arrugo el entrecejo. Su camisa de Paris por suerte permanecía guardada en un locker, vistiendo a cambio una espantosa camisa de tela azul.

 

 

¡Sus zapatos! Sus zapatos italianos manchados de acuarela. Su Rolex, con el vidrio roto. Oh… Jung YunHo tenía tanto por que pagar ese día.

 

 

 

 

..::..::..::..

 

 

 

 

—¿Dónde estamos?

 

 

JaeJoong se bajó del auto de YunHo intrigado, observando el gran edificio frente a sus ojos. YunHo sin embargo lucía resplandeciente con una gran sonrisa en el rostro.

 

 

—Este es un gran secreto. Nadie aparte de HeeChul lo sabe. Ni siquiera mis padres ¿Prometes guardar el secreto?

 

 

JaeJoong recibió la directa mirada de YunHo y extrañamente su corazón se sobresalto, así que asustado había retrocedido un paso ¿YunHo en serio lo estaba haciendo parte de su vida? Le resultaba tan inverosímil.

 

 

—…Supongo.

—De acuerdo, ven.

 

 

Inesperadamente YunHo extendió su mano hacía él y confuso todavía, inseguro de lo que estaba sucediendo, JaeJoong decidió seguirle el juego y tomar su mano. Indebidamente un calor azoró su rostro y con el corazón acelerado una vez más, Kim decidió desviar la mirada mientras YunHo lo conducía al interior de la gran casa, de tres pisos con amplio jardín y lo más seguro es que también tuviera un extenso patio trasero.

 

 

—Joven YunHo, sea bienvenido.

—Gracias. ¿Cómo ha estado todo por acá?

—Muy bien, usted sabe que la Señora Boa siempre se encarga de todo.

 

 

JaeJoong no prestó atención a la conversación. Se dedico únicamente a mirar sus manos entrelazadas, lo bien que se veían así de juntas. Lo bien que él se sentía en ese momento. Justo en esos pocos segundos.

 

 

—Amor~

 

 

La hermosa castaña que bajó las escaleras en ese momento logró que JaeJoong se conectara con el mundo una vez más y debido al abrazo que la mujer ejerció sobre Jung, logró que sus manos se separaran.

 

 

—Boa, hermosa como siempre ¿Cierto?

—Y tú no te quedas atrás My Prince.

—¡Appa!

 

 

Dos niños de entre siete y diez años hicieron su aparición. Abrazándose a las piernas de YunHo sin consideración alguna. Como si el no verlo fuera como su aire faltante para respirar. JaeJoong retrocedió sorprendido. Sorprendido y asustado.

 

 

¡¿Qué demonios era todo eso?!

 

 

¿Es que YunHo había contraído matrimonio en secreto e incluso ya había formado una familia? No podía, no podía ser cierto.

 

 

—Pero… ¿Quién es este bello muchacho?

—Su nombre es JaeJoong.

—Oh… Tu prometido.

 

 

Boa se acercó al rostro del muchacho y este volvió a retroceder, con la diferencia de que en esta ocasión, retrocedió topándose directamente con un jarrón que cayó directo al suelo.

 

 

—JaeJoong, tranquilo. No voy a comerte.

 

 

Boa sonrió y JaeJoong recobró su frialdad. Agarró por el brazo a YunHo y lo alejó un par de pasos de toda esa gente.

 

 

—¿Me puedes explicar de que se trata todo esto?

—Tranquilo, Jae ¡Boo!— YunHo rió al notar que JaeJoong volvía hacer su cuerpo hacía atrás –Parece que te asusta lo nuevo ¿Verdad, JaeBoo?

 

 

Ni siquiera se molestó en decir que ese apodo no le agradaba, en parte por que no era así.

 

 

—Habla YunHo…

 

 

Una alarma sonó y de inmediato JaeJoong se vio rodeado por niños de todas las edades que entraban del patio trasero acompañados por unas cuantas muchachas y otros tantos chicos que conducían a los menores. Inconscientemente Kim se acercó al cuerpo de YunHo, casi hasta el punto de estar casi abrazados. Tanta gente, por todos lados, no le agradaba demasiado.

 

 

Siete minutos después volvían a estar en la entrada únicamente los dos frente a una sonriente Boa.

 

 

—Esta es mi fundación— YunHo empezó a subir las escaleras –Tratamos todo tipo de enfermedades a niños de bajos recursos, les ofrecemos el tratamiento y la medicina que necesiten. De lunes a viernes vienen con sus padres y los niños que no tienen familia pues viven aquí y de igual manera reciben educación y todo. La mujer que conociste es Boa, una gran amiga mía Doctora y Directora de la fundación. Dedica el cien por ciento de su tiempo a esto.

 

 

—¿Es como un orfanato?

—Si, podría decirse.

 

 

—¿Pero por que nadie lo sabe?

—Por que no me interesa que lo sepan, lo hago por ayudarlos. No por que el resto del mundo se entere que lo hago. Lo hago por ellos no por mí.

 

 

Observó la espalda de YunHo mientras pasaba por los salones saludando a los niños en las aulas, quienes se desvivían por saludarlo y hacerse notar. Estaba claro, mucha gente quería YunHo, pero… ¿Y a él?

 

 

—Aquí será el punto de partida para tu cambio— JaeJoong se mostró confundido –Lo noto en tus ojos, estas sorprendido. Y lo más seguro es por que nunca has hecho nada que no sea por ti mismo y no te culpo. No es tu culpa después de todo— Lo observó buscar algo en unos cajones y luego giró con una sonrisa –Quítate la camisa.

 

 

—¿Disculpa?

—Nadie sale limpio de aquí, y se que odiaras manchar tu camisa. Así que ten— Observó la camisa que le era ofrecida y aunque no le agradó ni un poco, decidió aceptarla. Entonces no estaba casado, un respiro de alivio inundó su alma –Te dejaré para que te cambies.

 

 

Una vez se quedó solo en la habitación se cambió con tranquilidad, se puso la otra camisa y aunque no le gustaba, se armó de valor para usarla. Guardó su camisa en el locker y sonrió al ver su imagen en el espejo. Jamás en la vida pensó verse así. Imaginó por un momento lo extraño que sería que estuvieran YunHo y él intentando jugar con ese montón de niños.

 

 

JaeJoong no jugaba con niños desde que era un niño. Se mostró ansioso por ver ese lado de YunHo, ver esas sonrisas, verlo interactuar con ellos, decidió que quizá pudiera aprender un poco de él. Salió con una sonrisa sincera en el rostro y se sorprendió al encontrarse solo con Boa.

 

 

—Bien, vamos. YunHo me dijo que te vigilara por que seguramente no tenías experiencias con niños.

—¿Y YunHo?— Boa sonrió al notar que JaeJoong había ignorado sus palabras anteriores y decidió empezar a caminar.

 

 

—Me ha dicho que tiene algo importante que hacer. Pero que volverá por ti en la tarde.

—¿Cómo?

 

 

Sin embargo no tuvo tiempo de hacer más preguntas. Casi de inmediato se vio rodeado por niños menores a los cinco años. Demasiado inquietos, demasiado híper activos. YunHo se había ido ¡¿Qué demonios le pasaba a ese idiota?!

 

 

 

 

..::..::..::..

 

 

 

 

Volvió a apretar sus puños.

 

 

Maldito imbécil.

 

 

¿Cómo se atrevía?

 

 

Y lo peor. Se sentía como un idiota por haberse llenado de ¿Ilusiones? Bastardo desgraciado. Los niños habían salido al patio un rato y JaeJoong sentía que podía descansar. Prefería cuidar a los mayores, se la pasaban en las computadoras o conversando entre ellos o por lo menos no lo jalarían de un lado a otro como si de un oso de peluche se tratara.

 

 

—YunHo vale la pena, créeme— Boa se sentó a su lado, ofreciéndole una lata con soda. JaeJoong estaba tan exhausto, que solo pudo pensar en que el contacto con otra persona que no fuera un niño le resultaba tan agradable. Así que decidió por su propia salud mental aceptar la soda y sociabilizar un poco.

 

 

—¿Y quien dijo que él me interesaba de esa forma?

 

 

Boa se levantó y volvió a sonreírle —¿Entonces por que estás aquí?— La pregunta de la castaña lo sorprendió, en especial por que ni el mismo encontraba una respuesta –Bien, te dejo. El remolino ya mismo está de regreso. Cualquier cosa me vas a buscar a la enfermería, voy a chequear a unos cuantos angelitos.

 

 

Minuto y medio después de que Boa se hubiera marchado. La revolución de niños volvió a llenar el salón. La bulla, el escándalo. Entonces JaeJoong recordó que de pequeño el era un poco así.

 

 

—Ne~ ¿Quieren jugar un poco?

—¡Si!

 

 

Los niños comenzaron a saltar y de inmediato Jae se ofreció a contar en el juego de las escondidas. Tenía planeado contar hasta un millón con tal de no verlos ni escucharlos por un buen rato. Pero no llegaba ni al cincuenta cuando una vez más se vio rodeado por los niños quienes lo abrazaban por las piernas jalándolo de un lado a otro.

 

 

—Oigan ¿No que se esconderían?

 

 

—¡Extrañamos mucho a Umma!— El grito al unísono de los niños lo sorprendió y sorprendentemente sonrió, aquello fue realmente cómodo.

—Oigan pero no me digan Umma. ¡Ya sé! ¿Qué tal si bailamos un poco?

—¡¡Si!!

 

 

Los niños volvieron a llenarse de energía y por suerte lo soltaron. JaeJoong encendió la grabadora y todos comenzaron a saltar y bailar, unos cuantos cantando también —¡Baila Umma!

—No me digan Umma.

 

 

Jae realizó un pequeño puchero, pero al ver los rostros felices fue incapaz de negarse. Comenzó a bailar levemente, pero para cuando se dio cuenta, se encontraba riendo y bailando graciosamente junto a los menores. Disfrutando plenamente de esa indudable alegría. JaeJoong no recordaba la última vez que había reído de esa manera.

 

 

—¡Umma es lo máximo!

—¡Que no me digan Umma!

 

 

Boa desde la puerta sonreía levemente. Las risas en el salón estallaron y JaeJoong volvió a sentir sus piernas apresadas por aquellos pequeños bracitos.

 

 

Ah… Bueno, quizá esta experiencia no era tan mala.

 

 

Y tal vez… YunHo tampoco.

 

 

 

 

 

 

 

 

Estaba cansado. Muy cansado.

 

 

Sentado sobre el césped, con la mirada hacía el cielo YunHo intentaba recuperar el poco aliento que le quedaba, luego de subir tremenda montaña acababa de decidir que le faltaba condición física.

 

 

—Que poca resistencia, YunHo.

 

 

YooChun se sentó frente a él, colocando en el centro la comida y YunHo agradeció tanto que Park se hubiera preocupado por eso. Comió un poco del sándwich que estuvo más a su alcance y sonrió ante lo placentero que se sentía la comida en su estómago.

 

 

—Hace mucho que deje de hacer ejercicio por las mañanas por falta de tiempo. Ahora solo lo hago los fines de semana.

—¿Lo complicado de ser un empresario?

—No te burles YooChun.

 

 

Park volvió a sonreír y encendió su I—Phone.

 

 

He estado esperando todo este tiempo…

 

 

El cuerpo de YunHo se tensó.

 

 

Lo siento, pero de verdad he estado deseando…

 

 

Era ‘Love Ya’

 

 

Que tu relación de larga duración, que me hizo a un lado…

 

 

De aquella banda, de SS501. La banda de Kim Hyun Joong.

 

 

…Tenga un Final Cruel.

 

 

—Apágalo.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Solo apágalo.

—No, me gusta esa canción.

 

 

—Pues a mi no.

 

 

Lo siguiente que paso, fue sencillo. YunHo se olvidó que estaba cansado y se acercó al I—Phone, YooChun sin embargo, lo tomo entre sus manos y lo escondió tras su espalda. YunHo no lo dudó, jugó intentando quitarle el aparato. Olvidando por un momento el por que quería quitárselo.

 

 

Duele cuando te miro, me quedo sin aliento.

 

 

Luego cuando la canción volvió al coro. Recién en ese instante se percató que YooChun estaba semi acostado sobre el césped y él, por supuesto sobre Park. Con sus ojos viéndose directamente. YunHo olvidó la canción y se dio cuenta de eso, cuando YooChun lo agarró del cuello y unió sus labios.

 

 

¿Por qué no lo entiendes?, déjame amarte.

 

 

Fue cuando sintió el movimiento de sus labios cuando entendió que privarse de aquello la vez pasada había sido una gran equivocación. Por que sus labios se movían de la manera adecuada, porque sus lenguas jugaban como si se conocieran desde antes, por que el calor empezaba a rodearlo y empezaba a sentir ganas de explorar, de jugar con sus manos. YunHo se estaba dejando absorber por Park YooChun

 

 

—We can be so perfect.

 

 

YooChun canturreó ligeramente aquella parte de la canción en cuanto sus labios se separaron y sus rostros se separaron apenas un poco y por un momento YunHo pensó que aquella pequeña frase le salía mucho mejor a YooChun que al mismo Kim Hyun Joong.

 

 

—Esta bien, esto lo vale. Apagaré la dichosa canción.

 

 

YunHo se alejó con una sonrisa en el rostro y regresó a su lugar. YooChun solo le sonrió y jugó por un buen rato con sus miradas. De algún modo YunHo ya lo sospechaba, estar junto a Park YooChun era excitante, excitante y peligroso.

 

 

 

 

 

 

 

 

—Seguiste mi consejo. ¿Cierto?

 

 

ChangMin observó al Doctor y este sonrió.

 

 

—¿Se refiere a lo de traer a mis amigos a la casa?

—Precisamente.

—Pues… Si.

 

 

Shim bajó la mirada, por algún motivo ligeramente avergonzado.

 

 

—Me alegra. Sarah se ve un poco mejor indudablemente.

—Entonces…

—Min, creí habértelo explicado desde un primer momento.

 

 

ChangMin asintió, sonrió débilmente y apretó sus puños –Solo cuida de ella, y cuando pase lo que tenga que pasar no olvides llamarme yo siempre estaré allí para ti.

—Si, gracias.

 

 

Una vez más el Doctor se encaminó hacia la salida acompañado por una de las empleadas. ChangMin se apoyó en la pared y suspiró. Miró el techo de la casa con nostalgia, recordó que Sarah había reído justo el día de ayer. Sacó su celular y observó el número de YunHo registrado. Cerró el celular.

 

 

Había bastado con una llamada a las oficinas de las empresas de Jung, haber dado su apellido y de inmediato había obtenido el celular del mayor.

 

 

—No vas a dejarme de lado en tu vida otra vez, Shim ChangMin.

 

 

Sonrió brevemente y volvió suspirar.

 

 

—Jung YunHo… No deberías soltar esas palabras así de fácil.

 

 

La nostalgia lo invadió y por un momento pensó que sería tan bueno poder creer en esas palabras.

 

 

 

 

 

 

 

 

Es domingo en la mañana.

 

 

—¡Suban los equipos inmediatamente!

 

 

Todos se movían de un lado a otro con rapidez, mientras que otros tanto tan solo se subían a los pequeños buses dispuestos para ellos. Mir escribía un breve mail desde su celular verificando que al mismo tiempo todos los modelos se encontraran ya dentro del bus.

 

 

—Bien podemos irnos.

 

 

Le regalo una sonrisa a JunSu y salió del bus para poder sentarse en el asiento del copiloto junto al chofer que en este momento bebía un poco de agua. JunSu sin embargo jugaba con la pequeña cadena que su hermano le había regalado hace apenas unos meses y viendo que todos empezaban a irse y YunHo todavía ni aparecía, suspiró.

 

 

—JunSu ¿Tienes un…? ¡Oh, lo siento!

 

 

La mujer que se había girado hacía él, había golpeado su brazo ligeramente y contemplando como se encontraba la cadena, esta había caído fuera del bus, casi de inmediato. No lo había pensado dos veces. El bus todavía no arrancaba, así que aprovechó para ir por su cadena.

 

 

La observó varios metros a lo lejos y suspiró. Solo a él. Solo a él le tenía que pasar eso. Camino con tranquilidad hasta que la tuvo en sus manos y el sonido de una puerta cerrarse lo alertó. Giró de inmediato, el bus ya se estaba alejando.

 

 

—¡Esperen! ¡¡Mir!! ¡¡Deténganse!!

 

 

¿Suerte? JunSu empezaba a pensar que no había nacido con ella como aliada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

YunHo estiró su cuerpo con una sonrisa en el rostro, a pesar de que se encontraba conduciendo.

 

 

La mañana pasada junto a YooChun había sido inesperadamente grandiosa. Luego cuando ya había empezado a caer la tarde habían decidido irse. YooChun lo había dejado en la avenida principal sin entender por que no aceptaba que lo dejara en la casa y es que YunHo en el camino de regreso recordó que JaeJoong seguía en la fundación.

 

 

Así que, después de que YooChun se alejara tomó un taxi y se dirigió a la fundación. Se sorprendió cuando Boa le dijo que apenas recién hace unos quince minutos y JaeJoong de había dado por vencido y había decidido descansar.

 

 

Se había sorprendido.

 

 

JaeJoong se había quedado, había trabajado toda la tarde con los niños. Pero principalmente… JaeJoong lo había esperado hasta las seis de la tarde.

 

 

—…¿Por qué se habrá quedado?

 

 

Lo había encontrado dormido en un sillón. Completamente ausente. Aprovechó que había dejado su auto en el garaje y se llevó a JaeJoong, un profundamente dormido Kim JaeJoong. Por un momento pensó con gracia que su suerte era llevar personas dormitadas en sus brazos.

 

 

Luego de explicarle a la madre de JaeJoong que el muchacho se había quedado dormido en el auto, de regreso a su casa y que por supuesto habían supuestamente pasado todo el día juntos. Con una sonrisa en el rostro la mujer se había tranquilizado. Supuestamente por que Kim JaeJoong no permanecía con nadie por más de seis horas, según la mayoría, se aburría con facilidad.

 

 

—¡¡¿Que no se dan cuenta que falto yo?!!

 

 

YunHo olvido inmediatamente a JaeJoong.

 

 

Kim JunSu se encontraba persiguiendo quien sabe que, gritando y agitando sus brazos con fuerza. Por un momento rió pero luego decidió acelerar para alcanzar al muchacho que parecía no darse cuenta de que estaba gritando como desaforado a la nada.

 

 

—¡Hey, JunSu!

 

 

Kim giró de inmediato y se paralizó al ver a YunHo frente a él.

 

 

—Yo… Es que… Y entonces…

—¿Qué te sucedió? ¿A quien le gritabas?

—¡Me dejaron! Estaba en el bus, me baje por un rato… ¡Y arrancaron! ¡¡Y Mir ni cuenta se ha dado!!

 

 

YunHo sonrió.

 

—Sube.

—¿Disculpa?

—Sube yo te llevo, tu equipaje esta en el bus ¿Cierto?— JunSu asintió –Bien, obviamente vamos al mismo lugar. Así que no hay problema ¿Cierto?

 

 

YunHo descubrió que habían otro tipo de sonrisas paralizantes.

 

 

Las sensuales de YooChun, las enternecedoras de ChangMin y las deslumbrantes de JunSu.

 

 

—¡Vamos, entonces!— JunSu se subió de inmediato, aprovechando que era un convertible ni siquiera se tomó la molestia de abrir la puerta, únicamente soltó y YunHo arrancó de inmediato.

 

 

—¿Siempre eres así de efusivo?

—¿Te molesta?

—No, es más me agrada mucho esa vitalidad tuya.

—Pues entonces arranca, YunHo Hyung. Por que vas a tener mucha de esta vitalidad durante todo el camino.

 

 

YunHo observó como JunSu empezaba a buscar entre las emisoras alguna buena canción y tuvo que admitir que esa comodidad no podía ser así de fácil. No lo había notado antes, quizá debido a la poca convivencia, pero JunSu era realmente divertido.

 

 

En especial cuando observó como el celular del menor se caía y el muchacho se agachaba a recogerlo y en cuanto se levantaba se golpeaba la cabeza, luego la mano al intentar sobar su cabeza y finalmente emitía un ligero grito lastimero. YunHo rió abiertamente durante un largo rato.

 

 

—¡Hyung no te rías de mi sufrimiento!

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre tras el pequeño poste tuvo que ser muy discreto.

 

 

Profesional como lo era, mucho no contaba con la suerte. Pero indudablemente esto se llamaba suerte. Caminaba a encontrarse con su novia, cuando repentinamente ve al famoso modelo Kim JunSu gritar como loco. Luego ve al reconocido empresario y heredero Jung llegar.

 

 

Y esas fotos registradas en su cámara, estaba seguro, su jefe pagaría muy bien. Lo más probable es que salieran publicadas en primera plana. Adoraba ser reportero y en especial de farándula. ShinDong por fin tendría su primera plana gracias a Kim JunSu y Jung YunHo.

 

 

 

 

 

FIN CAPITULO CINCO

 

8 comentarios sobre “Se solicita novio: Capitulo 5

    laucamp escribió:
    28 marzo, 2016 en 13:31

    Me encanta, parece que con todos tendrá algo que ver, pues Yoochun, Min y Junsu, tienen para él “un no sé qué, qué qué sé yo”, y ya empezó por besar a Yoochun. Miraté tú, que abusado el muchacho, espero que pronto resalten las cualidades de Jae, que aunque están escondidas por el momento, pero las tiene y para que Yunho deje de andar de picaflor y solo sea para él.

    Gracias!!!

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