Tradición Familiar: Capitulo 5

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Tradición Familiar.

 

CAPITULO 5: El proyecto: ‘Enamórate de mí’

 

 

 

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Tenía con exactitud, nueve años.

 

Jung YunHo jugaba en el pequeño parque cercano a su casa, y su padre leía el periódico, sentado en una de las bancas. No era bueno con eso del fútbol, pero cuando menos lo entretenía. En especial cuando su padre el día de hoy permanecía tan callado.

 

YunHo no tenía demasiados recuerdos de su madre, al contrario. Eran prácticamente escasos. La había conocido hasta un trágico septiembre, cuatro años atrás. Cuando todavía era muy joven para recordar o siquiera para sufrir.

 

Y hoy particularmente era un septiembre, un aniversario más en el que su padre se tomaba el día entero libre. Comían un desayuno ligero y luego visitaban a su madre en el cementerio. El resto del día la pasaban juntos. Jugando, leyendo, conversando. Era un nostálgico día que a YunHo le agradaba demasiado.

 

—¿KenHo?

 

La voz de un hombre elegantemente vestido pareció llamar la atención de su padre. YunHo apenas sostuvo el balón en sus manos, intrigado por que su padre conociera a ese hombre que parecía tan importante.

 

—¿JoonHae?… ¡Amigo a los años!

 

Su padre abrazó al elegante hombre con una sonrisa en el rostro. YunHo supuso que eran buenos amigos. –KenHo no te veía desde el día en que te fugaste con Noomih.

—Si, bueno. Han sido varios años. ¿Verdad?

 

Los dos hombres sonrieron, pero la duda en YunHo persistía. A sus cortos nueve años, el pequeño Jung comprendía que eran una familia humilde, con poco contacto con las personas de familias importantes como la de que al parecer ese hombre provenía.

 

—¿Cómo esta Noomih?

—Bueno…— Su padre sonrió tristemente. –Ella falleció cuatro años atrás.

—Oh, lo siento mucho amigo.

—Despreocúpate. Se que desde el cielo nos cuida, nos amábamos demasiado.

 

YunHo no sabía una pequeña parte de la historia. Sus padres se habían enamorado y habían ido casi contra el mundo entero para poder estar juntos. Por que su padre era de buena familia, pero su madre no. Ella vivía humildemente como ahora él lo hacía. Sus padres habían encontrado el amor lejos de los lujos y el dinero.

 

Lastimosamente su padre jamás le hablaría de su familia. Por que para Jung YunHo su familia comenzaría desde sus padres. YunHo no conocería a nadie más aparte de ellos. Su mundo se ampliaría el día que decidiera amar con locura y entregar el corazón como un día sus padres lo hicieron.

 

—Hola~

 

YunHo giró sorprendido. —¿Quién eres?

—Kim HeeChul. Mucho gusto.— El muchacho frente a él estiró su mano y YunHo la tomó un poco confundido todavía. –Él es mi padre.

 

Al notar al hombre que hablaba con su padre, YunHo pudo notar que el muchacho que le hablaba vestía muy bien también. –Yo soy YunHo.— Sonrió con amabilidad, si sus padres eran amigos. ¿Por qué ellos no podían serlo?

 

Cuando Kim HeeChul le sonrió también, YunHo desde ese preciso instante quedó prendado por esa pequeña sonrisa. Fue como si algo en su interior le gritara, que no se preocupara. Que serian amigos por siempre. Su corazón esa mañana de septiembre se agitó.

 

—Oh, ¿Él es tu hijo?

—Si, mi pequeño YunHo. ¿El que está a su lado es el tuyo?

—Si, su nombre es HeeChul.

 

 

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JaeJoong entró molesto a la oficina de Siwon.

 

—Jae… ¿Qué sucede?

 

La manera indescifrable en la que JaeJoong vario su mirada entre las paredes de la oficina y Siwon fue extraña. Especialmente por que al parecer Kim no encontraba las palabras adecuadas a la hora de hablar.

 

—¿Jae?

—¿Por qué lo hiciste?

Siwon arrugó el entrecejo confundido. —¿Hacer que?

 

—¿Por qué fuiste a retirar el auto del taller? Ni siquiera me lo consultaste.— Las manos de JaeJoong se posaron sobre el escritorio, Siwon dejó los papeles sobre el escritorio y se quitó momentáneamente los lentes en su rostro.

 

—Pensé que sería mejor que estuviera en la concesionaria.

—Pues pensaste mal.— JaeJoong endureció su mirada. –Es MI auto, él es mi mecánico y fui YO quien decidió dejarlo ahí.

 

—Bueno ¿Cuál ese el problema que lo haya sacado?

—¡Que me hiciste ver como un reverendo idiota dejando que los demás se encarguen de mis asuntos!— La voz de JaeJoong se había elevado. Siwon solamente elevó una ceja.

—¿Y por que te importa tanto lo que Jung YunHo piense o deje de pensar de ti?

 

JaeJoong dio un paso hacía atrás. –No se trata… De eso…

—Lo acabas de dejar muy en claro, JaeJoong.

—No es así…

 

Para ese preciso instante, JaeJoong intentaba convencerse así mismo de sus propias palabras. –JaeJoong, lo lamento de acuerdo. Esta bien, cometí un error. Debí consultártelo.

 

Las palabras de Siwon sonaron tan forzadas, que el enojo de JaeJoong tan solo aumentó.

 

—Cuando te arrepientas de verdad hablamos Choi Siwon. Pero te arrepientas o no, no vuelvas a intentar hacer algo con respecto a mí sin consultármelo antes. No me gusta. No me ha gustado ni un poquito lo que has hecho.

 

Sin decir palabra alguna, JaeJoong recorrió sus pasos anteriores. Y salió de la oficina de Choi sin mirar hacía atrás. Dejando la puerta bien cerrada solamente para remarcar con aquello, que en verdad estaba muy molesto.

 

…Últimamente, peleaban demasiado.

 

 

 

 

—¿Están bromeando?

 

ChangMin en ese preciso momento deseó que lo tragara la tierra, ya suponía que no todo el mundo reaccionaría favorablemente ante las locuras de MinHo. YunHo los miraba analizadoramente esperando una respuesta y HeeChul tan solo había enarcado una ceja.

 

—¿Ya te comenté lo mucho que amo a ChangMin?

 

MinHo agarró el brazo de Shim e intentó plasmar una sonrisa en sus labios. YunHo decidió beber un poco de su coctel antes de responder y HeeChul en cambio poso una divertida sonrisa en sus labios.

 

—MinHo… En serio, si nos hubiéramos conocido en otra circunstancias tu y yo nos hubiéramos llevado muy bien.— Las palabras de HeeChul fueron sin ninguna otra intención, sin embargo y aún así, ChangMin arrugó el entrecejo y abrazó disimuladamente al menor de los Choi, no le había gustado como esas palabras sonaron.

 

—HeeChul, no le des alas a MinHo. Puede ser muy peligroso cuando se lo propone.— La recomendación de YunHo fue oportuna, por que MinHo sacó la lengua juguetonamente, ChangMin asintió de acuerdo con esas palabras y HeeChul por su parte solo rió un poco.

 

—Como sea… ¿Nos van a ayudar?— La voz de MinHo sonó suave, en aquel tono tan conocido por dos de los muchachos, estaba usando su dulzura. —…Por favor~

—¿Quieres que nos involucremos con sus hermanos? ¿Es en serio?

 

—YunHo por favor, no luzcas tan escrupuloso. Por que no lo eres.

Jung colocó una expresión de falsa indignación. –Min… Estás pidiendo un favor.— La voz susurrante de ChangMin  en el oído de MinHo fue apreciable para todos. Así que a cambio de eso. YunHo decidió escuchar un poco más.

 

—Tienes medio minuto para convencerme.

 

—Si ellos, especialmente JaeJoong, no se comprometen o casan antes. Nosotros no podemos. Por eso necesito que lo distraigas para poder casarnos. Sin embargo Siwon y Jae juntos no van ni para atrás ni para adelante, por eso también necesitamos a HeeChul, para que así distraiga a mi hermano y no se interponga cuando TU… Nos ayudes.

 

MinHo respiró, hablar así había resultado más difícil de lo esperado.

 

—Suena divertido…— HeeChul acarició el brazo de derecho de YunHo y sonrió. –Aceptemos Yunnie~— ChangMin miró divertido como al parecer, si YunHo no aceptaba, HeeChul tampoco se comprometía, muy al parecer de que le gustara la idea.

 

—No sé…

—Sería como jugar con otras personas más. ¿Qué diferencia hay?

—Que sería para ayudar a estos dos y por tanto hay un tras fondo. Como si lo hiciéramos con malicia.

 

—¿Desde cuando divertirnos es malo?

 

YunHo miró a HeeChul y cuando él le sonrió. YunHo volvió a sentirse como de nueve años. Cuando la sonrisa de Kim HeeChul por primera vez lo envolvió. –De acuerdo, será como otra de nuestras relaciones ¿Cierto?

 

—Por supuesto.

 

HeeChul lo abrazó. Y MinHo no pudo evitar esa gran sonrisa en su rostro. HeeChul tenía razón. En otras circunstancias que quizá de hoy en adelante podían cambiar. Él y Kim hubieran sido buenos amigos.

 

Por que finalmente ambos saben como convencer, de cualquier cosa a los demás.

 

 

 

 

YooChun llegó relativamente temprano esa mañana.

 

Observó el sol de ese día y decidió ponerse la gorra una vez más. Eso del voluntariado tenía más puntos negativos que positivos. Pero Park quería creer que entonces su recompensa llegaría al ver el trabajo terminado.

 

Uno de esos autos del año se estacionó frente a la vereda tras el muro que le tocaba pintar. Por algún motivo supuso que JunSu vendría ahí. Después de todo Kim JunSu tiene todo los lujos habidos y por haber.

 

Y cuando del asiento del copiloto bajó el muchacho una sonrisa se posó en sus labios. Kim JunSu vestía una chaqueta azul y unos pantalones negros. Demasiado apuesto para hacer labor comunitaria. Y cuando un muchacho de cabello castaño bajó del asiento del copiloto, YooChun entendió el por que.

 

—Te he hecho llegar tarde, Su. Lo siento~

 

El muchacho se acercó a JunSu, demasiado, por que Kim se apoyó contra el auto, pero esa sonrisa en su rostro borraba cualquier rastro de que se sintiera incomodo ante el contacto. Park apretó la brocha en sus manos, ya suponía que no sería tan fácil acercarse a Kim.

 

—No importa, Eun. Finalmente me ha alegrado verte.

—¿Te vengo a recoger? Podemos ir a almorzar.

 

EunHyuk jugó con la chaqueta de JunSu, con aquel cierra plateado que tan bien contrastaba con aquellas gafas gafas que llevaba puestas en ese momento. –Me quedo de largo, sería mejor si me invitaras a cenar.

 

JunSu se quitó las gafas, con una sonrisa un poco más coqueta en sus facciones. Pero cuando una mano lo agarró de su brazo derecho, toda sonrisa o pretensión de coqueteo se eliminó.

 

—¿Por qué llegas tan tarde? Sabes que a Boa no le gusta eso.

JunSu se soltó de inmediato. –Solo he demorado una hora y ha sido por un motivo especial.

—¿En serio?— YooChun miró de arriba abajo al muchacho todavía frente a JunSu y arrugó el entrecejo.

 

—Si. No nos veíamos desde hace mucho y merecía pasar tiempo junto a él.

—Pues me encanta haber descubierto lo comprometido que estas con el voluntariado.— YooChun miró por última vez a JunSu y giró dispuesto a seguir a pintando su parte. –Has lo que te de la gana entonces.

 

YooChun sonrió apenas le dio la espalda a ese par. Incluso contó los segundos exactos hasta que la voz de JunSu llegara a sus oídos. –Lo siento. Te hablo estos días… ¡YooChun espera!

 

Lo sabía, bastaba con fingirse un poco celoso para volver a tener la atención de Kim sobre él una vez más. YooChun consideró seriamente la idea de escribir un libro. Las personas a veces eran tan predecibles.

 

—¡Que te esperes!

 

JunSu lo agarró del brazo, haciéndolo girar. —¿No que estabas muy ocupado, Su?

—¿Por qué luces tan molesto?

—Tú eres él que luce molesto.

—¡Yo estoy molesto por que tú estas molesto!

Se miraron por unos segundos y casi al instante comenzaron a reír. YooChun descubrió que cuando JunSu reía por alguna razón el alma se le refrescaba, como una suave brisa durante un clima templado. Esa risa le gustó.

 

—Lo importante es que estás aquí, hay muchas cosas que hacer.

 

Sonrió una sola vez y agitó los cabellos cuidadosamente peinados de JunSu y siguió caminando, seguro de que en este momento JunSu no se movía y tan solo lo miraba caminar. YooChun lo sabía demasiado bien. Podía incluso aportar al mismo Mir a que JunSu en este momento se cuestionaba si aquel arranque suyo de hace unos segundos. Había sido o no un ataque de celos.

 

Y lo mejor de todo es que la idea de que JunSu se sintiera culpable por llenarlo de celos, era verdaderamente oportuno. Kim JunSu no lo sabía, pero de a poco, Park YooChun empezaba a acaparar cada uno de sus pensamientos y eso YooChun si lo sabía, y lo estaba usando a su favor.

 

 

 

Siwon podía sentir con claridad la mirada de HeeChul, a pesar de lo intentaba era casi imposible no hacerlo, en especial por que aquella sonrisa en Kim no lo dejaba concentrar. Sacudió discretamente su cabeza y continuó escribiendo, aquel contrato era muy importante.

 

HeeChul había regresado extraño, se había sentado frente al escritorio a revisar los papeles que le habían llegado desde Japón y aún así mientras parecía leer parecía muy concentrado en sus pensamientos. Que si bien podrían estar analizando las líneas ahí establecidas.

 

En realidad Siwon le dejaba lugar a la duda, por que esa sonrisa en los labios de Kim, no eran algo tan habitual. Recordó entonces haber escuchado que HeeChul había estado recorriendo el hotel con un muchacho muy apuesto. Siwon suspiró. En realidad no necesitaba un nombre para saber que en realidad HeeChul no cambiaría.

 

Por que HeeChul era demasiado libre, demasiado como para atarse a alguien y mucho menos para calmar su comportamiento. A estas alturas Siwon creía sinceramente que la única persona que podría detener cualquier movimiento en HeeChul era Jung YunHo. Sentía por algún motivo que si YunHo decía ‘Basta’ HeeChul entonces se detendría.

 

Pero Jung YunHo estaba hecho a la medida de Kim HeeChul, ninguno daría un paso atrás, ninguno cambiaría y quizá por eso HeeChul lo valoraba tanto. Exhalo profundamente, no terminaba de comprender la idea de por que su cerebro era desobedecido por su corazón. Por que la sola idea de que no poseer ni la mitad de poder que YunHo influye en él… Duele.

 

—Siwon…

 

Y es su voz la que lo saca de sus pensamientos, es el cálido aliento de HeeChul sobre su cuello lo que lo han hecho girar de repente, para observar con algo de sorpresa que se ha concentrado tanto en sus pensamientos que no ha notado el momento en que Kim se ha movido.

 

—¿Qué sucede?

—¿Por qué tan concentrado?

—Estoy trabajando, es normal.

 

HeeChul sonríe. De esa manera que Siwon no contemplaba desde aquella vez que se hubieran conocido en París. Aprovecha que ha girado sobre su asiento y HeeChul lo único que hace es apartar sus brazos, se sienta sobre sus piernas y amplia su sonrisa.

 

—Se que algo te preocupa, Siwie~

 

Y HeeChul esta jugando sucio. Por que sabe la manera en la que influye en él, por que sabe que lo desea, pero ignora que lo ama. Por que de saberlo entonces HeeChul ni siquiera estuviera ahí. Por que HeeChul le huye a esa palabra. Los brazos de HeeChul han rodeado su cuello, Siwon solamente observa su rostro.

 

…Esa sonrisa.

 

Se ha perdido una vez más en sus ojos, en aquella sonrisa, en la calidez de su cuerpo y en sus palabras que aunque poco logran esclavizarlo a él como siempre. ¡Demonios! Lo odia, tan fervientemente que con la misma intensidad no puede evitar amarlo. ¿Por qué no puede querer a JaeJoong con siquiera la cuarta parte de la que desea HeeChul?

 

¿Por qué HeeChul? ¿Por qué no JaeJoong?

 

HeeChul incluso no se cansa de repetirlo, de dejarlo en claro cada cierto tiempo solo para que no se le olvide. El amor y él no van de la mano, él no es una persona de la que enamorarse. Si tiene eso claro, entonces todo irá bien. ¿Entonces por que Siwon no puede amar a JaeJoong?

 

—Esa noche…— HeeChul recorre con su dedo índice el pecho de Siwon, Choi solamente sigue con la mirada el camino que recorre el dedo de HeeChul sobre si. –Dijiste que tu y JaeJoong mantenían una relación abierta, sin presiones o juramentos falsos de amor eterno. ¿Verdad?

 

Siwon sonríe. —¿Por qué te importa ahora?

—Por que tal vez te he extrañado demasiado Siwie.— HeeChul se acerca, peligrosamente en realidad, sus labios se han rozado y el corazón de Siwon se ha agitado. –Si es una relación abierta entonces no hay engaño.

 

No espera más. HeeChul nunca ha ido con rodeos. Se une a su boca con precisión. Con los labios provocando a los suyos y sujetando con fuerza el agarre en su cuello. Siwon no puede negarse, especialmente por que no quiere. Sus manos han viajado bajó la camisa de HeeChul y han logrado tocar esa sensible piel una vez más.

 

La manera en que mueve su cuerpo, sentado sobre él. HeeChul lo esta provocando y Siwon puede sentirlo con claridad no habrá tiempo para demasiadas caricias, no cuando HeeChul lo besa de esa manera, no cuando agarra su cabello de esa forma. No cuando prácticamente se han quedado sin aire y al mirarse la sonrisa en los labios de HeeChul ha sido incitadora.

 

—¿Qué pretendes, HeeChul?

—…Recordar viejos tiempos.

 

HeeChul siempre ha sido igual de hábil. Siwon no se ha percatado, pero Kim demasiado rápidamente ha desabotonado su camisa y la ha abierto. Puede sentir las cálidas manos de HeeChul sobre su torso ahora desnudo y HeeChul le esta dando una última oportunidad para arrepentirse o negarse.

 

Kim HeeChul es muy cruel.

 

Por que Siwon esta seguro de que HeeChul sabe, que el jamás se negaría. Por eso lo agarra del rostro y lo vuelve a besar con la misma intensidad de hace unos segundos. Con sus labios recorriendo no solo aquellos labios, sino también su cuello, hombros, su piel entera.

 

Por que si hay algo que Choi Siwon ha extrañado durante estos largos años de ausencia, ha sido esa sensible piel que hace que a cada contacto HeeChul se estremezca excitado. Por que a pesar de la experiencia, HeeChul sigue siendo igual de sensible ante el contacto ajeno.

 

A Siwon le gustaría pensar que se estremece así solo ante su contacto, pero eso sería engañarse así mismo y él ya no está para esas tontería no cuando HeeChul ya empieza a gemir sobre su cuerpo, no cuando esos ojos se han cerrado y ese gesto tan sexual se ha posado en las facciones de su compañero.

 

Con tan solo verlo.

 

Siwon vuelve a recordar por que le resulta tan fácil perderse en Kim HeeChul. Sus manos recorren esa piel, sus labios también. Y Siwon vuelve a estar igual de perdido que cuando lo conoció por vez primera. Allá en París, tantos años atrás.

 

 

 

 

—¡ChangMin Oppa eres genial!

 

El grito alborotado de las chicas logró que MinHo tapara discretamente su oreja izquierda. Tenía que darle la razón lastimosamente a JoongHyun, sentarse tan junto a ese montón de chicas no había sido tan buena idea.

 

Arrugó el entrecejo molesto cada tanto que escuchaba decir a alguna de esas muchachitas acerca ‘De lo bien formado que estaba ChangMin Oppa’ Que si sus piernas, sus brazos, sus abdominales, su sonrisa, lo sexy que se veía sudado.

 

MinHo tenía que reconocerlo, eso era un atractivo netamente sexual en ChangMin y él y solo él tenía exclusividad a imaginárselo completamente desnudo si bien se le daba la gana. Esas niñas con las hormonas alborotadas, no tenían derecho. Ni el más mínimo.

 

Está bien, ChangMin no era al único que mencionaban. Pero a MinHo el resto de integrantes que jugaba Basquetball no le importaba. Le importaba la manera en la que esa muchachitas miraban a SU ChangMin, le importaba la manera descarada en la que se abrían el descote o se apegaban las blusas al cuerpo con tal de llamar su atención.

 

—Se te va a reventar la pituitaria, Min.

 

El comentario de JoongHyun hasta cierto punto fue gracioso, MinHo regresó su vista a su amigo que entretenido como él solo veía divertido el partido que sinceramente a MinHo no podía importarle menos.

 

—Ni siquiera se que es pitu… No se que. Así que no fastidies.

—Que genio.

 

JoongHyun se hizo el ofendido y MinHo únicamente rodó los ojos, no tenía ánimos para lidiar con un amigo ofendido en estos momentos. Key jugaba también, deslizándose de un lado a otro como si el mundo se le acabara en ese partido. MinHo no entendía, Key nunca había sido muy adepto a los deportes.

 

—¡¡Waa, Oppa!!

 

¿Qué creen? ChangMin acababa de encestar, gracias por supuesto a un pase espectacular de parte de Key, ambos muchachos habían sonreído ampliamente y chocado sus manos, juntado un poco sus cuerpos y hasta ahí todo bien. Era solo que esas niñas seguían con lo suyo y lo de ‘Oppa Sexy’ y MinHo ya había llegado a su límite.

 

—Vámonos de aquí, Joong.

—Pero… Todavía no termina el partido, además quedé de verme con Tae y…—

 

Poco podía importarle a Choi las quejas de su amigo, para esos momento lo había ya tomado del brazo y lo empezaba a jalar hacía la facultad de regreso. Para intentar disipar ese mal humor, y dejar que ChangMin siguiera con su sano esparcimiento deportivo.

 

MinHo sabía, debía dejar de ser tan celoso.

 

La popularidad de ChangMin venía desde la secundaria, quizá desde antes. Secuela tal vez de tener a dos hermanos bajo la misma situación. MinHo había rechazado esa excesiva popularidad que también arrastraba su hermano mayor. ¿Por qué entonces no lo hacía ChangMin también?

 

Si bien MinHo también llamaba la atención de los demás. La situación siempre era así. ChangMin el serio, adulto, sofisticado, caballero de brillante armadura. A esta edad el marido perfecto. MinHo, carismático, infantil, apuesto, divertido e impulsivo, nada listo para el matrimonio todavía.

 

Los polos opuestos desde siempre.

 

Lo peor de todo es que la atención recibida de ChangMin no era intencional. ChangMin no hacía nada especial por ser popular, MinHo tampoco, pero cuando menos sabía cuando calmar a todo esa gente a su alrededor. ChangMin sin embargo, no hacía nada. Prefería ignorarla y para él eso funcionaba.

 

Pero para ChangMin no era tan fácil ignorar todas esas miradas sobre su prometido. ¿Quién en su sano juicio lo haría? MinHo suspiró y se detuvo oyendo y no escuchando los alaridos de JoongHyun diciéndole que estuvo a punto de caer por su culpa. Y comprendió que tal vez, le faltaba algo que a ChangMin parecía sobrarle. Madurez.

 

 

 

 

—Ne~ YooChun…

 

La forma tan vacilante en que había sonado la voz de JunSu logró llamar su atención, giró un poco hacía donde se encontraba el menos y sonrió un poco, sin soltar la brocha en sus manos. Siguiendo con la pintura.

 

—¿Si?

—¿Puedo decirte Chunie?

YooChun rió. —¿Chunie?

 

JunSu asintió, girando por completo y manteniendo entre sus manos todavía la brocha. –Si, es solo que pensé que ya que tenemos un poco más de confianza sería agradable.

—Mmh… Supongo.— YooChun entonces también dejó de pintar el mural. –Entonces yo te llamaré Su. ¿Bien?

 

Una sonrisa en los labios de JunSu y aquello fue aceptado como un rotundo ‘Si’ JunSu se agachó para poder empapar de pintura su brocha, pero arrugó de inmediato el entrecejo. –Se ha acabado la pintura, voy por otro tacho, vuelvo enseguida.

 

—Tranquilo, voy yo.

 

YooChun no le dio ni siquiera la oportunidad de negarse. Tomó el tacho en sus manos y le sonrió, JunSu asintió y sonrió en esta ocasión un poco más tímidamente. La razón YooChun la suponía, pero si algo había aprendido con JunSu. Es con él, algo rara vez es seguro.

 

Supuso que JunSu lo esperaría en el mismo lugar y camino hasta una de las bodegas dentro del edificio, al abrir la puerta se sorprendió al ver a Boa sobre un pequeño banquillo intentando alcanzar algo de una repisa en un piso muy alto. Boa usaba falda y se veía realmente bien.

 

La respiración a Park YooChun se le cortó.

 

Había visto mujeres hermosas en toda su vida, pero Boa tenía un algo especial que lograba llamar demasiado su atención, uno de los pies de la mujer resbaló y el cuerpo delgado y pequeño de la mujer trastabilló. YooChun actuó de inmediato, soltó el tacho vació en sus manos y logró agarrarla por la cintura antes de que su cuerpo cayera al suelo.

 

—YooChun…

 

La voz suave y ahogada de la mujer lo hizo sonreír. —¿Estas bien?

—Si, soy muy torpe. Disculpa.

 

Boa se alejó delicadamente colocó un mechón tras su oreja y sonrío algo avergonzada. Era la primera vez que la veía de esa forma. –No te preocupes, supongo que a todos nos pasa.

—Muchas gracias de todas formas.

 

Boa sacudió un poco sus largos cabellos y esta vez sonrió con más confianza, con la misma confianza con la que lo había rechazado la primera vez que había intentado un acercamiento con ella. YooChun decidió intentar una vez más. Boa era realmente hermosa.

 

—Podrías agradecérmelo de otra forma.

Boa sonrió. —¿Cuál forma?— Esa voz delicada había sonado de cierta forma juguetona, y YooChun supo que tenía acceso a jugar si quería.

—Tal vez aceptando una cena conmigo.

 

Boa Kwon no era mujer de dejarse intimidar o galantear por cualquiera eso YooChun ya lo sospechaba. Ella era ese tipo de mujeres, que tanto a él le gustaba. Sin embargo cometió un graso error, tan mínimo pero tan esencial que cambió sus planes por completo.

 

Desvió sin darse cuenta su mirada hacía la ventana, ahí donde sus ojos se detuvieron fue en la imagen de un Kim JunSu tranquilamente sentado en un pequeño banco junto al mural. Jugando con la brocha en sus manos y aparentemente tarareando una canción.

 

Algo dentro de YooChun hizo ‘Clic’ y está muy seguro de que nada tuvo que ver con que JunSu era parte de su trabajo. Y eso fue quizá lo que más le asustó. Por que era muy poco tiempo, demasiado corto como para poder decir que en realidad había llamado su atención. Llamar la atención de Park YooChun después de todo era muy difícil.

 

Repentinamente la brocha con la que JunSu jugaba resbaló entre sus manos directo a su pantalón, manchando de rojo aquellos pantalones seguramente costosos. JunSu se levantó de inmediato intentando con su mano quitar la mancha que a cada tanto que pasaba su mano se hacía más grande.

 

El primer pensamiento en YooChun fue ‘Torpe’ y a pesar de ello, una enorme sonrisa se posó en sus labios. JunSu de una manera muy extraña era lindamente torpe. YooChun ni siquiera se percató de que había ignorado por completo a Boa.

 

—¡Hey, YooChun!

 

La mano de Boa frente a su rostro y Park se sobresaltó un poco. –Oh, disculpa. Es solo que… Me entretuve con algo.

—No te preocupes. ¿Qué me decías de esa salida?

—La salida, pues…— YooChun mordió su labio inferior. –Nada. No me hagas caso. No necesitas agradecerme de ninguna forma.

 

Boa asintió recelosa de esa verdad a medias. Pero de todas formas asintió. –Bien, entonces ¿Qué te trae por aquí?

—Oh, si. Pintura.

 

Boa observo el tacho y leyó el color exacto escrito en el tarro, buscó tan solo por unos segundos y de inmediato el entregó uno completamente nuevo al muchacho. –Sigan con su buen trabajo.— YooChun asintió y con un corto ‘Gracias’ volvió a salir dejando cerrada la puerta, como originalmente se encontraba.

 

Curiosa, se asomó por la ventana y divisó con facilidad a JunSu quien parecía querer limpiar una mancha roja en su pantalón. Sonrió divertida ante las muecas extrañas que Kim hacía y en cuanto vio llegar a YooChun relativamente rápido una de sus cejas se alzó. YooChun se colocó un cunclillas y sacando un pañuelo de sus bolsillos empezó a limpiar la mancha con cuidado.

 

JunSu se sonrojo tan mínimamente que Boa apenas y lo pudo notar. Pero YooChun hablaba de algo que ella ya no escuchaba, supuso que lo estaba regañando por que JunSu se hizo el ofendido, con un pequeño puchero en los labios, cruzándose de brazos y desviando el rostro a cualquier otro lado donde Park YooChun no se encontrara.

 

—Ya veo…

 

Sonrió complacida con lo que veía, aquella inter acción tan descuidadamente sobre protectora entre ambos había dejado entre ver algo que ella ya sospechaba y que seguramente esos dos apenas y empezaban a descubrir.

 

Ver las cosas desde otro ángulo, siempre era bueno.

 

 

 

 

JaeJoong vio la hora en su reloj y supo que estaba a tiempo.

 

A un paso de graduarse, Kim JaeJoong ya egresado de la facultad de Gastronomía, con su proyecto final ya presentado y aprobado, tan solo le faltaban un par de trámites, asistir a la graduación y entonces su presencia en la Universidad sería la última.

 

Salió del Hotel con tranquilidad, recordó haber estacionado el auto de su padre fuera ese día, sin auto. Su padre amablemente le había prestado uno de los suyos. Arregló el cuello de la camisa y sacó las llaves del bolsillo.

 

Un bus se estacionó a varios metros de distancia. Jung YunHo bajaba de él, con un pequeño bolso atravesando su cuerpo, con una expresión relajada en sus facciones y JaeJoong podía incluso imaginar que estaba de un buen humor envidiable. Indiscretamente JaeJoong no dejó de mirarlo. Había un algo en él, que lograba aún llamar su atención.

 

—¿JaeJoong?

 

Sonrió al verse descubierto y decidió detener sus pasos, YunHo se acercó y por alguna razón el estómago se le revolvió, seguramente venía por HeeChul. YunHo sin embargo pareció emocionado por verlo. Algo muy extraño en realidad.

 

—Hola, YunHo.

 

—Quise venir a disculparme por lo de esta mañana, no debí hablarte de esa forma. Me comporté muy inadecuadamente. Hoy y todos estos últimos días en los que te he hablado de cosas que no me corresponden.

 

YunHo realizó una pequeña venia, JaeJoong logró retroceder un exacto paso en el que se asombró. Jung YunHo podía ser también caballero, dulce. No solamente seductor y Open Mind. Esa faceta en Jung le gustó y un poco más relajado asintió.

 

—Eh… Si supongo, de todas formas yo también debo pedirte disculpas por lo de Siwon.

—Eso no tuvo nada que ver contigo. Así que no eres tu quien debe disculparse.— YunHo sonrió tan enérgicamente que JaeJoong sintió que de repente tenía al verdadero YunHo frente a sus ojos, a ese único que solo HeeChul podía ver.

 

Su duda fue… ¿Por qué justo ahora tenía que dejar de ser el inevitable seductor?

 

—Si… Bueno, como sea.

—¿Qué tal si hacemos las paces con un delicioso almuerzo?

 

Y la propuesta lo tomó de sorpresa y sinceramente JaeJoong no vio motivo para la que negarse, por que sería solo un almuerzo y de todas formas si pasaba algo más. ¿Qué importaba? Absolutamente nada. Su relación con Siwon era completamente Soft. Así que no habría engaño real.

 

Se sintió abatido por sus adelantados pensamientos. Sacudió su cabeza y cerró los ojos. Solo era una cena demonios. Y su mente acelerada ya volaba demasiado lejos. YunHo de repente inclinó la cabeza.

 

—¿Jae?

 

Y su nombre reducido en aquellos labios… Había sonado tan bien.

 

—¿Eh?— Entonces recordó. –No puedo, lo siento tengo que ir a la Universidad a terminar unos tramites y averiguar la fecha de mi graduación.

—Moh~ Que aburrido.— YunHo hizo un pequeño puchero, JaeJoong tragó fuerte. Eso había sido… Lindo. —¡Ya sé! ¿Que tal si te acompaño a la Universidad y después de eso almorzamos?

 

—Yo… De acuerdo.

 

Sonrió entonces. Quería de verdad que quería un acercamiento con YunHo. Desde aquella vez que lo vio tras su oficina. Corrección en realidad fue desde aquella vez que se bajó de su auto a ayudarlo. Desde la vez que lo vio por primera ocasión.

 

El problema es que JaeJoong todavía luchaba contra esa parte suya que decía amar a Siwon y esa otra parte que le gritaba a los cuatro vientos que no había compromiso real. Que podía hacer lo que quisiera y que si YunHo también era igual de Open Mind. Amara o no al tal HeeChul. Una oportunidad como esa no la dejaría escapar.

 

Por que JaeJoong es extremadamente apuesto. Y él, es consciente de eso.

 

—¿La Universidad Central?

—No, está al Norte. Muy cerca de aquí.

YunHo sonrió. –Debí suponerlo. La más cara del país ¿Cierto?

 

JaeJoong sonrió algo contrariado de que YunHo adivinara con tanta facilidad, pero cuando YunHo lo agarró del brazo y empezó a jalar de él. Entonces ese contacto le produjo una carga eléctrica que no supo como pudo identificar.

 

—Pero mi auto está…

—Tu auto está en el taller.

—El de mi padre.

—No importa iremos en bus.

 

“¿En… Bus?” 

 

La mente de JaeJoong intentó procesar la información recibida. Recordando por supuesto que a lejos de sonar algo presumido. Él en realidad, jamás había subido a un bus. Cuando se detuvieron en la parada del bus. JaeJoong intentó un amago de sonrisa.

 

—Pero… ¿Sabes? ¿Por qué no tomamos un taxi? O mi carro y tú conduces.

—JaeJoong ni creas que no noté la cara que pusiste. Apuesto que nunca has subido a un bus. Así que conmigo lo harás.

 

La sonrisa que acompañó a esas palabras, le sonaron indudablemente a un exquisito doble sentido que JaeJoong no estuvo muy seguro de continuar o no, pero cuando el bus se estacionó frente a ellos y YunHo volvió a jalar de su brazo. JaeJoong subió como pudo y observó a YunHo pagar tranquilamente.

 

Caminar dentro del bus en movimiento no fue difícil, por que YunHo sostenía su mano y aquello se sentía realmente bien. Lo extraño fue tener que ir parado todo el tiempo. Si pagaba por un servicio mínimo debía ir sentado ¿No?

 

—Créeme JaeJoong con el barato valor que pagas puedes recorrer todo Seúl si así lo deseas.

—¿Eh? Con lo que pagaste y me puedo quedar todo el camino.

—Todo el camino.— Afirmó YunHo con una mano en un asiento y la otra sosteniendo el brazo de Kim. –Y es extrañamente divertido.

 

—Viajar parado… ¿Es divertido?

 

—Cuando era estudiante despertaba muy temprano para agarrar asiento y viajar sentado. Recorría casi todo Seúl con un solo pasaje y me gustaba mirar por la ventana. Es la manera más barata de hacer turismo. Muchas veces lo hacía más por relajarme cuando tenía demasiadas cosas en las que pensar.

 

YunHo sonrió nostálgico. El bus se detuvo de repente y el cuerpo de JaeJoong se pegó al de él por un breve momento. Puesto que JaeJoong se volvió a alejar. Sus miradas nunca se cruzaron. JaeJoong por que prefirió no verlo y YunHo por que aquellos contactos eran algo muy común cuando viajaban parados en un bus.

 

—¿Quieres sentarte?

 

Un estudiante miró a JaeJoong y él solamente miró de un lado a otro creyendo que no era con él. YunHo solamente sonrió. JaeJoong sin embargo señaló su pecho acercándose un poco al estudiante para que lo escuchara.

 

—¿Me hablas a mi?

—Si, ¿Te quieres sentar?

—…Supongo.

 

El muchacho se levantó con una sonrisa en los labios y le cedió el asiento a JaeJoong quien antes de sentarse le dio una rápida mirada a YunHo quien solamente sonrió levemente. Sus manos se soltaron y JaeJoong se sentó.

 

—Vaya… Se nota que llamas mucho la atención, Hyung.

—¡Cállate!

 

JaeJoong se sonrojó. El estudiante bajó en la siguiente parada y lo que más había estremecido su cuerpo había sido la manera tan esencial en la que ese <<Hyung>> había sonado.

 

 

 

 

—Bien muchachos, es todo por hoy. No olviden la tarea para mañana.

 

El hombre dio por finalizada la clase y ChangMin mordió su lápiz contrariado ese último ejercicio de Bonos y Anualidades no le había quedado muy claro, pensó seriamente en pedirle ayuda a ChangMin, y decidió que luego de ‘estudiar’ Biología, materia que obviamente no veía en la carrera de administración, entonces le pediría unas pequeñas clases de Finanzas.

 

—¡Hyung~!— TaeMin se acercó de repente con su rostro compungido y un puchero en sus facciones. –No entendí nada. Me voy a quedar.

—Tranquilo, Tae. Ya verás que algo haremos.

—Claro… Como tu tienes al magnifico, todo lo sé y lo que no me lo inventó y la gente me lo cree, Shim ChangMin.

 

Onew se acercó con una maleta en los hombros mientras guardaba su calculadora. MinHo solo atinó a sacarle la lengua y desviar la mirada dejando que TaeMin lo abrazara como apoyo a su sufrimiento.

 

—¡Choi MinHo!— Key entró, apresurado como pocas veces, directo hacía él, apoyando las manos sobre la banca. —¿Es cierto lo que andan diciendo por ahí?

—¿Qué cosa?

—Que te has comprometido con ChangMin Hyung.

 

JoongHyun entró unos segundos después hablando como si nada y llamando la atención de muchos chicos en el salón que todavía no terminaban de salir. En especial de aquellas chicas que junto al escritorio de inmediato dirigieron su mirada hacía él.

 

—Eso no puedo ser.— Una de las rubias sonrió prepotente y miró a MinHo con relativa presunción.

—¿Por qué no? MinHo Hyung y ChangMin Hyung están saliendo desde hace demasiado tiempo. Se conocen demasiado.

 

TaeMin había hablado con confianza. Aquellas muchachas eran bien conocidas por ser admiradoras eternas de Shim ChangMin. –Por que alguien como Oppa jamás podría tomar en serio a alguien tan incompatible con él como MinHo. Oppa debe estar con alguien a su nivel y MinHo con alguien fresco, libre e impulsivo. Cada uno por su lado.

 

Onew de inmediato arrugó el entrecejo. –Si son compatibles o no, eso es problema de ellos. No de ustedes. Si se casan o no es su problema también. ChangMin es inalcanzable para ustedes a quienes ignora por completo. Sin embargo él en este preciso momento está ahí.

 

Onew señaló hacía la ventana, la que mostraba directamente a un tranquilo ChangMin sentado en una de las bancas junto a un árbol aparentemente escuchando música y viendo la gente pasar.

 

—Está esperando por MinHo.

 

Key pocas veces entrometía sus palabras con aquellas muchachas, pero decir aquellas pocas palabras había sonado realmente bien. En especial por que no volvieron a decir palabra alguna y se marcharon de inmediato. Con la verdad dicha en la cara.

 

JoongHyun se acercó a Choi. MinHo podía ser muchas cosas, impulsivo, efusivo y todo lo demás pero MinHo también podía tener un punto débil y su punto débil siempre había sido ChangMin. Desde la secundaria cuando Shim ignorante de los sentimientos del menor había empezado a salir con alguien más.

 

Acarició los cabellos del muchacho y sonrió. –No le hagas caso, son unas locas.

—Si, tienen razón. De todas formas, ChangMin parece tener mucho tiempo esperando. Nos vemos~

 

MinHo salió de inmediato dejando aquellas palabras como únicas despedidas. Y apenas tuvo a ChangMin enfrente soltó la mochila en el hermoso césped a sus pies y agarró con sus manos las mejillas del menor, sin importarle que alguien más los viera, sin importarle que ChangMin todavía sentado, se mostrara completamente sorprendido.

 

—¿Y eso?

 

Pero cuando ChangMin le sonrió, el corazón de MinHo se calmó. –Mi forma de saludarte.— MinHo sonrió de aquella manera que le hacía ver a ChangMin que volvía a andar con sus jueguitos y rodó los ojos.

 

—¿Nos vamos?

 

MinHo asintió y comenzó a caminar, no sin antes tomar su mochila una vez más. En esta ocasión irían en el auto de ChangMin así que llegar al estacionamiento no les había tomado demasiado tiempo. MinHo se sentó en el asiento del copiloto y se colocó el cinturón, ChangMin arrancó casi de inmediato.

 

—¿Me pasas la memoria por favor?

—Claro.

 

MinHo asintió de inmediato y al abrir el pequeño comportamiento frente a él una caja de color azul decorada con lazos plateados llamó su atención. Una sonrisa se posó en sus labios y el corazón latió apresurado.

 

—¿Y esto?

—Pensé que aunque no haya permiso todavía. Tener un símbolo de que hay que seguir adelante sería importante.

 

MinHo abrió la caja apresurado. Dentro había dos relojes. MinHo arrugó el entrecejo confundido y la sonrisa de ChangMin lo intrigó una vez más. –Mira en la parte de atrás de los relojes.

 

<< Los anillos vendrán pronto.

Es una promesa. >>

 

 

La pequeña leyenda escrita logró que su corazón se hundiera, en esta ocasión de una manera agradable. Sus ojos se habían nublado un poco. ¡Y demonios que tenía todo el derecho de sentirse así! El día de hoy todo el mundo se había creído con el valor moral de juzgar si ChangMin y él debían estar juntos o no.

 

Y ChangMin hace algo tan increíblemente cursi y lo eleva al cielo.

 

Mordió su labio inferior y se colocó de inmediato uno de los relojes. Sin apuro y con cuidado entonces colocó el otro reloj en la mano de Shim, en aquella que todavía sostenía el volante.

 

—Lo sabía, ellas no tenían la razón.

—¿Ellas? ¿Quién?

MinHo negó con la cabeza. –Nadie… No te preocupes. Gracias por esto, Minnie.

—Un beso lo soluciona todo.

 

ChangMin detuvo el auto y MinHo ni siquiera lo dudo, soltó el cinturón de seguridad y se acercó a Shim, a aquellos labios que en este momento le hacían una promesa muda. Que no importaba lo incompatibles que podían ser.

 

Si ChangMin lo amaba y él a ChangMin. Entonces no había nada más que decir.

 

 

 

 

—¿Viste la cara de esa chica cuando se te insinuó?

—Si… Me encantó la cara que puso cuando le dije que tú y yo salíamos.

—Aunque haya sido una mentira, su expresión valió la pena.

 

Ambos rieron abiertamente bajando del bus. JaeJoong tomando a YunHo del hombro al bajar. En especial por que aquella muchacha que le había coqueteado descaradamente a Jung todavía los miraba.

 

Un paso en falso y JaeJoong tropezó. YunHo de inmediato lo agarró del brazo y ambos volvieron a reír esta vez un poco más discretamente. Había sido entretenido hasta cierto punto así que con una extraña confianza repentina. Camino a la facultad de JaeJoong, ambos hablaron todo el trayecto acerca de diferentes temas que lograron llamar su atención.

 

—¿Vienes?

—Te espero aquí, mejor.

 

JaeJoong asintió e ingreso a las oficinas de la facultad con una sonrisa en el rostro. YunHo observó curioso el Hall del lugar, leyendo cada tanto cualquier aviso o cartelera colgada en el lugar. Vio los mejores promedios, los horarios y la lista de los egresados donde el nombre de JaeJoong relucía en letras grandes.

 

Varios minutos pasaron, minutos que YunHo no notó al entretenerse cada tanto con cualquier cosa que encontraba en el lugar. Y si bien varias miradas se colocaron sobre su persona, no pudo evitar sonreír al recordar las palabras de HeeChul.

 

<< Indudablemente siempre logras llamar la atención de los demás. Una persona como tú no puede pasar desapercibida.  >>

 

Sonrió y sacudió la cabeza. No era momento de recordar a HeeChul, pero la idea de que HeeChul volviera a involucrarse con Siwon no le terminaba de simpatizar. Si bien su relación era muy estrecha no había fidelidad de por medio, sin embargo por alguna razón la presencia de Choi Siwon en la vida de HeeChul por alguna razón lo desestabilizaba.

 

Y en el momento oportuno, cuando sus pensamientos empezarían a rebuscar sentimientos no deseados, Kim JaeJoong volvió a salir, acompañado en esta ocasión, por varias personas, que YunHo suponía serían sus compañeros. Así que decidió regresar a leer un par de anuncios y dejarlo conversar un rato más.

 

 

—¿Entonces estás trabajando para los hoteles de tu padre, Jae?

—Si, desde hace unos meses en realidad.

—Buen comienzo, Jae Hyung.

 

Kim sonrió. Hace mucho que no veía a sus compañeros así que a punto de graduarse, eso era realmente agradable. Desvió la mirada hacía YunHo quien parecía entretenido leyendo algo y su sonrisa se amplió.

 

—Vaya… No sabía que habías cambiado a Siwon Oppa.

—¿Disculpa?— JaeJoong lució sorprendido, la muchacha rió bajito.

—Hay que ver que tienes buen gusto. Te felicito Oppa. Es muy atractivo.

 

JaeJoong intentó negarlo, pero su mirada en YunHo permaneció demasiado tiempo como para que le creyeran que las cosas no eran así. Un inestable sentimiento de calidez se posó en su interior al solo imaginar o concretar la idea de que en realidad YunHo pudiera estar ahí, esperando por él.

 

…Como su pareja oficial.

 

 

 

 

Empezaba a caer la tarde cuando YooChun se ofreció a acompañar a JunSu hasta la avenida principal. Relativamente suponía que serían casi las seis de la tarde y aunque le dolían un poco los brazos, cuello y omoplatos. Ese día había sido un poco más fructífero que el anterior.

 

JunSu permanecía callado a su lado, tomaría un taxi por que EunHyuk lo había llevado. Así que a falta de auto por parte de YooChun ese día. No le había quedado más que decidir tomar un taxi. No había llamado al chofer por que sencillamente caminar así con YooChun resultaba más agradable de lo que pensaba.

 

—¿No tuviste clases hoy?

—No, hubo una reunión de consejo o algo así.

—Me alegro.

—¿Te alegra que no haya tenido clases?

 

YooChun asintió levantando la mirada y observando los ojos de Kim. –Por que gracias a eso he pasado casi todo el día contigo.— JunSu rió, YooChun sabía decir las cosas en el momento oportuno.

 

Las luces de un taxi llamaron su atención, y JunSu únicamente estiró su mano. Logrando que el auto se detuviera. –A mi también me alegra no haber tenido clases el día de hoy, YooChun.

 

Dudó mucho de lo que haría a continuación, pero decidió mandarlo todo al demonio cuando se descubrió así mismo pensando demasiado las cosas. Si quería hacer algo simplemente lo haría y punto. Por eso, con toda la tranquilidad del mundo JunSu se acercó y besó la mejilla de YooChun.

 

—Adiós…

 

Y subió al auto como si nada hubiera pasado, YooChun se quedó ahí, estático por varios segundos viendo como el auto de JunSu se alejaba por la avenida. Seguramente camino a la mansión Kim.

 

Llevó una mano a su mejilla, ahí donde los labios de JunSu habían estado hace unos segundos y sonrió. Eso había sido… Gratificante. Amplió su sonrisa y escondió las manos en los bolsillos de su pantalón, la noche empezaba a salir y el frío también. Decidió caminar un poco más.

 

…Solo por esta noche caminaría un poco más, por que inesperadamente. Kim JunSu había mejorado su estado de ánimo, tan solo con un beso. Uno que ni siquiera había sido apasionado o irreverente.

 

Kim JunSu había dejado en Park YooChun. La más sencilla y profunda de todas las formas de cariño que hay.

 

 

..::..::..::..

 

 

—¡No, Yunnie! ¡No te atrevas! ¡Que me sueltes!

 

YunHo sonrió divertido ante todo el escándalo que HeeChul estaba montando, siguió jalándolo del brazo y cuando el bus por fin llegó. YunHo descubrió que subirlo fue más difícil todavía.

 

Finalmente y aunque a regañadientes. Kim HeeChul subió, restregó un poco sus ojos y suspiró. YunHo contempló la imagen del muchacho a su lado y vestido con su uniforme de instituto ambos dejaron las mochilas sobre sus piernas.

 

—No entiendo por que me has hecho madrugar tanto, Yunnie. Ni siquiera sale el sol todavía. Además de que no me gusta ir en bus, nunca antes lo había hecho.— HeeChul se cruzó de brazos y colocó un puchero en sus labios. –Pero te lo perdono. Solo por tratarse de ti.

 

YunHo abrazó a HeeChul y sonrió. –Quería mostrarte algo, Chul. Además no exageres. Apenas y son las cinco de la mañana.

—Exacto. Todavía es ayer para mí.

—Cierra los ojos, Chul.

 

—¿Por qué, vas a besarme?

 

HeeChul bromeó sonriente. YunHo se tensó un poco y solo se atrevió a sonreír nervioso mientras tapaba los ojos de un tranquilo HeeChul. Luego de varios segundos YunHo por fin quito las manos y HeeChul pudo volver a abrir los ojos.

 

—Quería mostrarte algo que el dinero no puede comprar.

 

El alba apareció y los ojos de HeeChul brillaron ante la belleza que podía notarse a través de la ventana. YunHo detuvo el bus y volvió a jalarlo de la mano, bajando rápidamente y caminando hacía una pequeña colina no muy elevada desde donde se podía observar casi todo Seúl.

 

—Feliz cumpleaños, Chul.

—…Yunnie.

 

—Eres así de importante para mi, Chul. No te voy a regalar algo material que con el tiempo se deteriore, voy a regalarte algo que dure para siempre. Algo que nadie más pueda comprar o igualar. Algo que jamás se extinga.

 

—Yunnie, eres grandioso.

 

HeeChul lo abrazó con fuerza y YunHo solo se vio capaz de acariciar aquellos cabellos y besar su frente. HeeChul acababa de cumplir quince años, él pronto los cumpliría también. Sus jóvenes vidas comenzaban apenas y su amistad desde la infancia nunca había cambiado.

 

—Eres así de importante para mi, Chul.

—Tú también eres lo más importante para mi, Yunnie. Tú también.

 

FIN CAPITULO CINCO.

4 comentarios sobre “Tradición Familiar: Capitulo 5

    emilyzhi escribió:
    18 abril, 2012 en 0:22

    Me da pena pensar como se sentiran Junsu y Jaejoong cuando sepan q sus respectivas ‘parejas’ solo estan con ellos por acuerdos de Changmin y Minho u.u!
    y no se xk siento cierta empatia por Heechul…*.*!

    Me gusta

    halmonieyunjae escribió:
    18 marzo, 2014 en 16:29

    Ayyyyyyy -se retuerce entre miel- ese momento YunChul fue tan ajdgdjshdjsbshdushdhsjsbgxhsj

    Me gusta

    laucamp escribió:
    10 febrero, 2015 en 9:12

    Pues aunque Yoochun y Yunho hagan esto por contrato o acuerdo, ambos poco a poco se están enamorando de los hermosos hermanos Kim, que ya conociéndolos son des seres extraordinarios y sencillos, y entonces haber que hacen?
    Gracias

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    22 julio, 2015 en 22:04

    Quiero lloraaar Yuhno me hiso recordar mis dias de universitaria y caramba Nesly apuesto a que haces justo lo mismo que narro Yunho en el bus eso y la vista del amanecer que rehalo a Chul fue hermooso. Y ChangMin ay mi niño hermoso ese detalle tan romantico con Minho woooo un 10+ Ahora la preocupacio. me nace y seriamente porque solo espero que el destape de los ligues por contrato no cause demaciado dolor en Jae y Su Yoochunnie por favor ten cuidado Yunho has lad cosas bien siii??? tu si sabes como hacerlooo ¡.¡ Una cosa mas , eso de “- Claro .. como tu tienes al magnifico, todo lo se y sino me lo invento y la gente me lo cree Shim ChangMin” fue muy gracioso viniendo de TaeMin yyyyy me acabo de dar cuenta de que a Mir Park de forma inconciente le puse toodita la pinta de TaeMin en su video debut zaaaaz pero a que se veria lindo ¿No?

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