Ai Maid Café: Capitulo 19

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Ai Maid Café.

 

Capitulo 19: Creo en el amor, pero tal vez ya no contigo.

 

 

 

TaeMin miró el techo de la habitación, con la misma expresión vacía en su rostro y la pijama puesta todavía, a pesar de que era temprano todavía y de que su madre había accedido a que no asistiera a clases.

 

Y aunque el sol de esa mañana era resplandeciente y se colaba por la ventana de su habitación. TaeMin únicamente miraba un punto perdido en el techo mientras sus expresiones congeladas lo encerraban en el mismo ciclo de recordar sus estúpidas propias palabras.

 

MinHo había sido directo, no había tenido el más mínimo tacto y en realidad la situación no lo había tomado tan por sorpresa por que simplemente era MinHo, su estúpido mejor amigo. Lo que lo había paralizado, era el tener que dar una respuesta ahí mismo.

 

Frente a un nervioso MinHo que lo miraba esperando una respuesta negativa. Por que TaeMin lo había podido notar casi de inmediato, en sus ojos, en el tono de su voz. Secretamente, MinHo deseaba que no fuera verdad, deseaba a su mejor amigo como antes.

 

Y TaeMin no quiso mentirle, no del todo.

 

 

Si, es verdad. Estoy… Enamorado de ti, pero desde hace unas semanas decidí olvidarme de ti y estos sentimientos. Desde hace una semana antepuse nuestra amistad a mis sentimientos, así que no tienes por que preocuparte. Las cosas no cambiaran entre nosotros.

 

 

Luego le había sonreído, y un dolor en su pecho era la señal, para que decidiera también que era hora de apresurar la llegada a su casa, por eso también miró su reloj y fingió que era tarde, tomó su celular y agitando sus manos se marchó.

 

Por que de continuar viendo a MinHo, su debilidad hubiera aumentando y entonces TaeMin se hubiera perdido en medio de su mirada preocupada. Los pasos de su hermana atravesando el pasillo llegaron hasta sus oídos y comprendió que empezaba a hacerse tarde.

 

Mordió su labio inferior, con la esperanza de que el dolor en su pecho disminuyera, pero eso no sucedió. Y las lágrimas comenzaban a amenazar con salir. Por que dolía, y tantos sentimientos dentro, siendo obligados a permanecer callados, lastimaba.

 

Tomó la almohada bajó su cabeza y la llevó sobre su rostro, para que de ese modo por lo menos cuando su respiración se volvió inconstante, no fuera tan evidente. Finalmente y aunque por suerte no derramó lagrima alguna, TaeMin logró levantarse.

 

Apretó la almohada y pasó las manos por su rostro y decidió, que de debía ir a clases, por que de no hacerlo MinHo notaría que lo sucedido la noche anterior le había afectado. Y por que el era fuerte, por que el podía continuar, y por que un amor no correspondido no lo estancaría.

 

Por que no sería el primero y tampoco el último. Por que era Lee TaeMin y podía seguir siendo el mismo. Aunque la herido en su pecho demorara en sanar, sus amigos le robarían sonrisas que de a poco, volverían a confortar y citarizarían aquel dolor.

 

…Por que no necesitaba de otro amor, para sanarse.

 

 

—¡Hermano! ¿Vienes? Por que papá ya me va a dejar en el instituto.

—¡Si, voy! Dile que me espere.

 

 

Entonces apresuró la búsqueda dentro de su habitación, la camisa, el pantalón, su maleta incluso sin arreglar. Dentro de nada TaeMin corría dentro de su habitación de un lado para otro. Intentando todo lo que se había desordenado.

 

 

 

 

 

Cuando YooChun empezó a escuchar la puerta siendo abierta, giró de inmediato y caminó hacía el lugar. JunSu se encontraba sacándose los zapatos con una expresión tranquila en su rostro e inevitablemente YooChun sonrió.

 

—Su… ¿Dónde habías estado? Me preocupaste.

 

Lo abrazó con fuerza y besó sus labios, con la misma gran sonrisa en sus labios que al parecer JunSu no pudo corresponder, y que logró aminorar el entusiasmo en Park.

 

—Tuve que salir a arreglar unos asuntos.

—¿Asuntos? ¿Qué asuntos, por que luces tan extraño?

—Solo estoy un poco cansado, y me duele la cabeza.

 

YooChun lo hubiera entendido, que se sentía mal, que estaba cansado. Si no fuera por la frialdad con la que de repente lo comenzó a tratar. Por que JunSu se ha sentido mal, ha estado enfermo, pero jamás lo ha tratado con tanta displicencia.

 

JunSu se soltó de su agarre, sin mirarlo a los ojos y caminando parsimoniosamente hacía la cocina, como si de pronto nada más le importara. Entonces la sonrisa de YooChun se terminó de borrar.

 

Lo observó por un momento, servir un poco de agua en la cantina mientras encendía la hornilla de la cocina probablemente para calentar un poco de agua y beber algo de café o te. La opresión en el pecho de YooChun aumentó, por que no le gustaba sentirse lejano a él.

 

—Su… ¿Qué sucede?

 

Fueron pasos cortos, pequeños y muy bien pensados, ante de colocarse detrás del menor y abrazarlo por la espalda con fuerza, hundiendo la nariz en el cabello de JunSu y esperando recibir un poco de respuesta de su parte, una que no planeaba aparecer.

 

Por que JunSu únicamente se removió un poco y giró para poder mirarlo directamente a los ojos.

 

—YooChun, he tomado una decisión. Me regreso para Corea.

 

En el momento en que esas palabras salieron de los labios de Kim, YooChun incluso sintió que perdía las fuerzas en su agarre, y sus brazos se soltaron, lenta y débilmente. La expresión en su rostro cambió por una de preocupación.

 

Y JunSu sin embargo, no volvió a cambiar la seria expresión en su rostro.

 

Que volvió a marcar la preocupación en él.

 

 

 

 

Siwon cerró la puerta tras suyo, respiró hondo y una gran sonrisa salió en sus labios antes de apretar con fuerza el puño de su mano y elevarlo un poco. El entusiasmo recorrió su cuerpo y él no pudo evitar sentirse mejor.

 

Sacó el celular de su bolsillo y marcó el número que de menoría se sabía.

 

—¿Si?

—¡HeeChul! Lo conseguí, conseguí el trabajo. ¿A que ahora me amas más?

 

La fresca risa de HeeChul logró que la sonrisa de Siwon se ampliara un poco más mientras caminaba de regreso a su moto estacionada un poco lejos.

 

Sabía que lo conseguirías, eres increíble.

Lo sé, lo sé. ¿Has sabido algo de YunHo?

 

Llamé en la mañana, me contestó JaeJoong y dijo que todo estaba bien pero que hoy tendríamos el día libre. Supongo que están subsanando los acontecimientos post huracán Bae Seulgi.

 

Siwon se detuvo un momento y suspiró tomando el casco de la moto en sus manos.

 

—Paso en una media hora por el departamento, ¿Qué te parece si te cambias y salimos a celebrar con un delicioso almuerzo en Athara?

—¡Perfecto! Amo ese restaurante, me cambio en seguida.

 

Lo suponía, desde que escuchó la voz en extremo emocionada en HeeChul, pronto colgaría. Por eso antes que lo hiciera, Siwon optó por llamar su atención.

 

—Chul…

—¿Si?

 

—Te amo. Gracias por confiar en mí.

 

Hubo un pequeño silencio, Siwon lo sabía, lo había tomado por sorpresa y probablemente HeeChul estaba o azorado o insultándolo mentalmente por hacer latir su corazón así. O quizá por ser tan cursi. Siwon prefería pensar que era la segunda opción.

 

—…Yo también, Siwie, mucho. Te espero.

 

Y luego de eso HeeChul cortó la llamada, Siwon miró su celular por un segundo más y luego lo guardó en el bolsillo de su pantalón. Sonriendo alegre, por que al parecer todo etsaba colocándose adecuadamente para ambos.

 

 

 

 

 

—Dentro de nada cerrar tantas veces el café nos va a afectar económicamente.

 

JaeJoong rió ante el comentario sarcástico por parte de YunHo y luego de que se calmara, llevó un poco de sandía a su boca, sentado junto a YunHo en el comedor, lo único que habían optado por preparar era fruta picada y un poco de jugo de naranja que JaeJoong había decidido preparar.

 

Observó las facciones de YunHo mientras parecía calmado moviendo las frutas de lugar dentro de su plato para poder darle alguna distorsionada forma y sonrió. Por que la paz de ese momento era inigualable y JaeJoong se sentía demasiado bien.

 

Andaban ambos tan solo con el pantalón de su pijama, probablemente por que ese día no hacía mucho frío y les permitía esa libertad. JaeJoong dejó el tenedor en su boca, inconsciente de que llevaba algunos segundos sin dejar de mirar al mayor.

 

—Eso es sexy, JaeJoong.

—¿El que?

—Esa imagen tuya con el tenedor en la boca.

 

JaeJoong arrugó el entrecejo confundido. Y se quitó el tenedor para poder ponerlo sobre el plato, moviendo un poco los labios y dejando de mirar a Jung.

 

—Dices cosas estúpidas, YunHo.

—En realidad, tus labios son los sexy.

 

En esta ocasión mientras bebía un poco del jugo de naranja, JaeJoong logró atorarse ante el comentario por lo que Yunho palmeó su espalda sonriente. El castaño solamente pasó una mano por su rostro y miró a YunHo molesto.

 

—Lo hiciste apropósito, para que me atorara.

—También, pero no mentí.

 

YunHo le sonrió abiertamente, cual niño pequeño. Y eso para JaeJoong bastó, soltó un suspiro de sus labios y YunHo se acercó depositando un corto besos en los labios que logró ampliar la sonrisa del menor.

 

—Voy por unas servilletas.

 

Cuando JaeJoong se levantó, YunHo dio un suspiro y la sonrisa en sus labios vaciló. Por que no podía ser hipócrita y simplemente decir que la presencia de Seulgi no lo había afectado, pero de algún modo no quería preocupar o lastimar a JaeJoong.

 

Y tampoco era como si no se sintiera feliz y tranquilo junto a él. Por que lo amaba. Todos sabían que era así. Pero ver a Seulgi, simplemente lo había desestabilizado, por que no la había visto en años, por que estaba asombrosamente hermosa y por que alguna vez la amó demasiado.

 

Por que a sí mismo no se va a mentir y si, el corazón latió acelerado cuando la vio. Pero tuvo a JaeJoong a su lado y todo pronto se calmó. Todo pronto volvió a su lugar y YunHo supo que lo amaba más que nunca.

 

Pronto, y mientras JaeJoong buscaba en la alacena, YunHo recordó su encuentro con Boa, tantas semanas atrás. Cuando Seulgi, inconscientemente comenzó a presentarse en su vida una vez más.

 

¿Todavía la amas?

…No lo sé

 

 

 

 

—Aquí es, señora.

—Muchas gracias.

 

Jihan se bajó del auto, y observó con atención el hermoso café frente a sus ojos que lamentablemente se encontraba cerrado. Le pagó al taxista por el recorrido, y acomodó un poco mejor el bolso en sus manos.

 

Tenía poca información de lo que había sucedido con su hijo luego de que su esposo lo echara de la casa pero de la poca información que había alcanzado a recaudar, era que se había marchado del país junto a su primo y varios de sus amigos.

 

Y por un golpe de suerte, había llegado hasta ella la noticia del negocio que había montado con todos ellos. Lo vio superficialmente, y desde esa perspectiva parecía un lugar cálido y agradable.

 

Suspiró decepcionada por el hecho de que se encontrara cerrado justo el día de hoy. Pero también reanudó su paso por las calles de Akihabara, hasta encontrar un taxi que la llevara a otro lugar.

 

 

 

 

Los alumnos se encontraban corriendo de un lugar a otro, entre risas, bromas, chicas maquillándose, chicos peleándose o jugando con cualquier cosa entre las manos. Choi MinHo únicamente miraba su celular, dudando entre llamar o no a TaeMin.

 

Por que él nunca llegaba tarde y ya casi empezaban las clases.

 

—¡Oye, MinHo!— Con las manos apoyadas sobre su pupitre, JoongHyun se acercó a él y lo miró directamente al rostro. —¿Qué sabes de TaeMin, por que no ha aparecido?

 

Y aunque JoongHyun parecía verdaderamente preocupado, MinHo no se sabía la respuesta a esa pregunta, peor aún cuando el resto de sus amigos lo rodearon.

 

—Es verdad, él siempre llega temprano.

—¿Qué le pudo haber pasado?

 

Key y Onew lo rodearon, MinHo solo guardó su celular y suspiró.

 

—No lo sé, tal vez no venga hoy.

 

Terminaba de hablar, cuando unos pasos apresurados y una puerta siendo abierta con fuerza llamó la atención de todo el salón. TaeMin con el cabello alborotado, la respiración agitada y semi agachado con el uniforme algo desarreglado apareció.

 

—¡Llegué!

 

Casi todo el salón lo siguió en la broma y comenzó a aplaudir, mientras TaeMin se dedicaba a realizar pequeñas venias a modo de broma. Cuando finalmente se acercó MinHo bajó la mirada incómodo.

 

—Pensábamos que no llegabas.

—Me levanté tarde.

—Cualquiera aprovecha y se queda en casa.

 

—No soy vago como tú, JoongHyun.

 

El recién mencionado hizo un pequeño puchero con sus labios, pero prontamente pasó uno de sus brazos por los hombros del menor mientras sus amigos reían y MinHo al parecer continuaba callado.

 

—MinHo ya decía que no vendrías.

 

Choi supo cuando lo mencionaron, que tenía que integrarse al grupo como si nada en realidad sucediera, pero se suponía que en realidad nada sucedía, por eso sonrió y miró a sus amigos y la gran sonrisa por parte de TaeMin lo tomó por sorpresa.

 

Por que su rostro era el mismo de siempre, su entusiasmo, su actitud, su sonrisa. La pequeña conversación de ayer parecía simplemente no haber sucedido, y solo por aquella amistosa mirada de TaeMin, MinHo comenzó a dudar de la confesión de ayer.

 

—Es como nunca llegas tarde.

—Eres mi mejor amigo, MinHo. Deberías saber que entre llegar tarde y no llegar, obviamente prefiero llegar.

 

MinHo sonrió soltando un pequeño suspiro de sus labios y de la nada sus amigos comenzaron una conversación sobre el partido de baseball de ayer, TaeMin se acopló con tanta felicidad que parecía no pensar en nada más que en sus amigos.

 

Por lo que decidió que debía hacer lo mismo también.

 

TaeMin lo había dicho, se estaba olvidando de él, así que era cuestión de tiempo para que TaeMin simplemente lo dejara de querer… Y su amistad volviera a ser como antes. Tiempo, y esa incomodidad en su interior desaparecería.

 

 

 

Bae Seulgi es joven, es hermosa, es millonaria.

 

…Y lo sabe.

 

Por eso no entiende, no entiende por que YunHo la ha rechazado.

 

Recuerda aún cuando lo vio por primera vez. Andaba por el campus de la Universidad junto a YooChun y HeeChul. Conversando, riendo. Ella se enamoró de su sonrisa, de su andar elegante, de lo caballeroso que era.

 

Creyó entonces que le tocaría conquistarlo, y que sería difícil por que siempre estaba rodeado por chicas, pero luego descubrió que ese tipo de atención aunque le gustaba a veces lo sofocaba.

 

Seulgi entendió que tenía que acercarse discretamente, pero eso no sucedió. Por que un día simplemente bajaba del auto y YunHo llegó hasta ella, diciéndole que ese era su lugar de estacionamiento, pero él nunca terminó de hablar.

 

…Por que su belleza lo capturó.

 

Y ella fue tan feliz desde ese momento, por que Jung YunHo se enamoró de ella a primera vista, por que no necesito de mucho para que él la amara con locura. Por que él hacía lo que fuera por ella, y por que ella del brazo de él, se sentía orgullosa.

 

Por que muchos la envidiaban.

 

Fue entonces cuando la perfección de Yunho llegó a su máxima expresión, por que la amaba tanto que la rutina la cansó. Por que YunHo no hacía nada fuera de lugar, por que no cometía errores. Por que no le daba por armar una fuga de fin de semana.

 

Por que era tan romántico, pero tan poco aventurero.

 

Que Seulgi prontamente se aburrió. Y el resto ya es otra historia.

 

Se levantó del sillón en su habitación de hotel y se miró en el espejo. Su vestido azul ceñido al cuerpo era perfecto. Tomó el celular, las gafas y su cartera. Y confiada como se encontraba, decidió salir.

 

Por que era imposible, que alguien olvidara tan sencillamente a su primer amor.

 

 

 

 

—¿Me das un beso?

 

JaeJoong rió un poco, intentando fingir que en realidad veía televisión mientras YunHo lo abrazaba con fuerza y repartía besos en su cuello, hablando susurrante demasiado cerca del oído.

 

—Quédate quieto YunHo, quiero ver la película.

—Yo quiero besarte. Y tú no me dejas.

—Tu cabeza me estorbaría para ver la tele.

 

Rió una vez más cuando YunHo mordió un poco su oreja. Y le agradó tener a YunHo de esa manera, ambos sentados en el mueble, con toda la tranquilidad que el día de ayer casi había desaparecido.

 

El timbre de la puerta sonó y ambos levantaron la mirada, JaeJoong agradeció el techo de que ya se habían duchado y cambiado. Así que optó por levantarse y hacer que YunHo lo soltara para poder abrir la puerta.

 

—Buenos días.

 

Una elegante mujer lo saludó. JaeJoong asintió educadamente y sonrió un poco.

 

—Buenos días. ¿Busca a YunHo?

 

En ese momento, antes de que la mujer pudiera responderle, YunHo apareció de la nada, con el tazón con palomitas de maíz en la mano.

 

—Jae~ ¿Quién es?… Mamá.

 

La estupefacción en el rostro de YunHo fue sorprendente. JaeJoong abrió un poco más la puerta y miró al mayor quien ya había dejado el tazón sobre la pequeña mesa en la entrada y por supuesto, JiHan de inmediato amplió su sonrisa y se lanzó a los brazos de su hijo.

 

—Oh, YunHo. Han sido tantos años.

—¿Mamá? ¡Oh, Dios. Mamá, te extrañé tanto!

 

YunHo en un primer momento tomó su madre por el rostro para poder analizar las facciones que el tiempo había dejado y luego de eso, la abrazó con mucha más fuerza todavía. JaeJoong se sintió tan nervioso de repente.

 

 

 

 

JaeJoong dejó la taza con té sobre la mesa entre los sillones y JiHan le sonrió amable. Dudó de donde debía sentarse, pero inmediatamente Yunho lo tomó de la mano e hizo que se sentara junto a él.

 

—Así que están saliendo juntos.

 

YunHo asintió tranquilamente, y JaeJoong en cambio tragó duro. Bajando un poco la mirada, pero apretando con fuerza la mano del Jung. Por que el pequeño silencio por parte de JiHan parecía pesar demasiado.

 

—Supongo que si se quieren de verdad, yo no tengo problema alguno. Por que la felicidad de mi hijo es lo más importante para mí. Por que, JaeJoong… ¿Tu quieres a mi hijo, verdad? Esto que ustedes tienen no es solo un juego o un experimento ni nada. ¿Verdad?

 

JaeJoong respiró profundo y miró a la mujer frente a él.

 

—Yo amo a YunHo, señora. Se lo aseguro.

 

En ese momento, cuando YunHo lo miró y colocó sus manos entrelazadas sobre su mano libre, JaeJoong se permitió sonreír, pero cuando JiHan se acercó a él para besar una de sus mejillas y mirarlo con verdadero calor de madre, entonces se sorprendió.

 

—Cuida de él, JaeJoong. Y procura no lastimarlo.

—No se preocupe, que cuando me exaspera yo solamente optó por lanzarle cualquier cosa que encuentre a la mano.

 

—Eso siempre funciona con él.

—¡Oigan!

 

JaeJoong y JiHan rieron ante el rostro repleto de indignación por parte YunHo y JaeJoong prontamente se sintió un poco menos tenso.

 

—Entonces, hijo… ¿Qué me puedes contar sobre los demás muchachos?

 

 

 

 

 

YooChun cerró la puerta del departamento de Junsu con fuerza.

 

Arrugó el entrecejo y caminó hasta su puerta sin importarle si JunSu salía o no, y una vez estuvo dentro bufó con fuerza, colocando las manos sobre le mesón dentro de su pequeña licorera.

 

Por que estaba molesto, enojado.

 

Por que lo había supuesto desde el momento en que JunSu había esquivado su sonrisa de esa manera cruel. Por que JunSu había tomado una decisión y parecía no incluirlo en sus planes. Por que sus frías palabras le habían traspasado el alma. Llevándose consigo las buenas intenciones y sus sonrisas.

 

 

¿Corea? ¿Por qué quieres regresar a Corea?

Por que es hora de que retome el camino de mi vida, YooChun.

¿Y que pasaría si yo te dijera que no quiero regresar? ¿Qué pasa si quiero quedarme en Japón?

Tú eres libre de hacer lo que quieras, YooChun. Esa, sería tu decisión.

 

 

Y lo había dejado de lado, de la manera más cruel que había encontrado.

 

JunSu lo había dejado de lado, fuera de sus planes.

 

Apretó con fuerza los puños de su mano, miró el reflejo de su imagen en el espejo de la licorera y mordió su labio inferior. Por que estaba seguro de que era el padre de JunSu quien lo estaba presionando.

 

Pero era JunSu quien estaba decidiendo.

 

Y se molestó con él, por que no le estaba permitiendo la oportunidad de dejarlo ayudarlo. Por que JunSu estaba siendo un idiota, y ni siquiera lo escuchaba. Por eso YooChun optó por el whisky en un de las estanterías y lo sirvió en un pequeño vaso que tenía.

 

Por que solo por un momento, quería olvidarse de ese enojo mezclado con dolor que se había formado en su interior.

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

Kim JunHo desde siempre había sido muy independiente.

 

Desde los quince cuando decidió que quería irse a estudiar al extranjero y su padre lo había apoyado, JunSu había decidido quedarse. Y a partir de ahí su familia había empezado a sospechar que ambos tomarían caminos diferentes.

 

A JunHo le encantaban los números, los cálculos. JunSu prefería el arte y los deportes. Y aunque eran muy unidos. Sus estudios en Inglaterra los habían distanciado un poco, pero no lo suficiente como para que no se hablaran cada cierto tiempo.

 

En cuanto la marea de gente estuvo frente a sus ojos, JunHo sonrió. Entre los carteles y la gente sonriente esperando ver a sus familiares, JunHo caminó con su mochila de ruedas por el pequeño pasillo hasta que vio a su madre junto al chofer.

 

—¡JunHo, hijo!

 

La bella DonSang se lanzó a sus brazos y él la abrazó con fuerza, cerrando los ojos y respirando profundo por ese encuentro. Soltando la maleta casi sin pretenderlo, cosa que el chofer se encargó de levantar.

 

—Madre, te extrañé mucho.

—Hijo, no habías venido desde hace dos años. ¿Cómo está todo por allá?

—Si, lo siento mucho. Estuve algo ocupado, pero… ¿Y mi padre, donde está, por que no vino?

 

DonSang sonrió un poco, arreglando el cabello de su hijo mayor y respirando hondamente ante lo orgullosa que se sentía de su apuesto hijo.

 

—Él viajó a Japón, estará acá mañana. Fue por JunSu.

 

La noticia lo tomó por desprevenido, había hablado con él hace una semana, y le había asegurado que se daría un paso por Japón para verlo. Lo que no entendía era la razón por la que su padre lo iría a buscar.

 

¿Por qué? Si se suponía que JunSu era muy feliz por allá.

 

—Vamos hijo, preparé un almuerzo delicioso solo para ti.

—Gracias madre, eres increíble.

 

Y aunque ella le sonrió en ese momento, agarrándolo por el brazo y caminando orgullosa a su lado, aún así, JunHo sintió que esa noticia de su padre visitando Japón, no podía ser algo bueno.

 

 

 

 

Akihabara, Japón.

 

 

ChangMin sintió los brazos de Rain rodearlo.

 

Luego del pequeño desayuno, el paseo. Habían optado por una película en el departamento de Rain, y eso no había sonado tan mal. Así que por obviedad ChangMin había aceptado, abrazado a Rain observaba la película.

 

Mientras Rain parecía entretenido con los pequeños cordones de su abrigo.

 

—¿Te gusta mi abrigo Rain?

—Me gusta como te queda, es diferente.

 

ChangMin sonrió un poco y Rain se acercó lo suficiente como para poder darle un beso. Rain sonrió ampliamente, pero ChangMin apenas pudo, con dificultad explayar una pequeña sonrisa en sus labios.

 

—¿Sucede algo?

—Eso solo que… La presencia de Seulgi no me gusta, me da un mal presentimiento.

 

Rain suavizó sus expresiones y lo abrazó con un poco más de fuerza a lo que ChangMin únicamente soltó un corto suspiro. Observando la pantalla una vez más.

 

—Tranquilo, ChangMin. Ellos estarán bien.

—Eso espero…

 

 

 

 

La mamá de YunHo es un amor.

 

JaeJoong había llegado a esa conclusión cuando luego de varios minutos, ella y él habían congeniado tan bien. Y aunque Seulgi estuvo entre sus conversaciones, cuando YunHo habló tan seguro de sus sentimientos por él y de su encuentro con ella.

 

Cuando JiHan sonrió entre orgullosa y aliviada. JaeJoong se sintió aliviado una vez más.

 

Sin embargo el tema de conversación había entrado a uno más personal, uno que involucraba al padre de YunHo y demasiados asuntos de familia en los que JaeJoong sentía aún no debía participar.

 

Por ello, con una sonrisa en el rostro y lo más amablemente que pudo se ofreció a ir a comprar el almuerzo mientras ellos conversaban. Para que pudieran sentirse un poco más cómodos.

 

Así que salió, con una ropa cómoda y una pequeña chaqueta, bajando las escaleras del edificio, con una sonrisa en los labios dispuesto a comprar un poco de sushi. Por que seguramente eso le encantaría a JiHan.

 

Sin embargo, para cuando salió del edificio y sus ojos se fijaron en un convertible amarillo estacionado a un par de metros de él, su expresión cambió por completo, por que Seulgi bajaba de ese auto, y mientras se sacaba las gafas, le sonreía tan falsamente que logró que su piel se erizara.

 

—Oh, JaeJoong ¿Verdad? Debe ser que el destino está de mi parte. Quería hablar contigo a solas, y pedírtelo en frente de YunHo, hubiera sido algo muy incómodo. ¿Qué dices?

 

La mujer acomodó tranquilamente la cartera en su brazo. JaeJoong únicamente respiró profundo sabiendo que eso en algún momento sucedería.

 

—¿Tiene que ser ahora?

—Por supuesto.

 

No le diría de la presencia de JiHan, esencialmente por que no quería más problemas con esa mujer. Así que con algo de resignación y mucha paciencia, JaeJoong terminó por aceptar.

 

—De acuerdo, pero solo serán unos minutos. No tengo mucho tiempo.

—No te preocupes, será el tiempo necesario.

 

Y la sonrisa de Seulgi resplandeció, tan solo un poco más.

 

Fin Capitulo Diecinueve.

4 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 19

    Tsukiyomi Akemi escribió:
    19 agosto, 2011 en 0:00

    La mamá de yunho me cae muy bien ^-^ Pobro yoochun, junsu es un menso >_>

    Me gusta

    dany escribió:
    31 enero, 2012 en 16:52

    lLa oODIoO!!!!!!!Seulgi JAEEEEEE……NooO llA EzZCUCHEzZ!!!!!!!!!!!!!!!!! T-T

    Me gusta

    ★ MolLy ★ escribió:
    17 julio, 2012 en 11:06

    Se rompe el YooSu ;;o;; pobre delfín, todo por la culpa de su “padre” ¬¬

    la mami de Yunho es tan linda *w* pero me intriga la otra mujercita, algo trama la tal SeulGi…

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    17 noviembre, 2015 en 16:53

    Junsuuuuuu ahora si que te pasaste me dan ganas de darte unos zapes😬😠😬😠 si no fueras tan adorable… Como tratas asi a mi Ratón😢😢😢él que te mima y todo, y tú ni le confias nada😡 sufres solo porque quieres.😬. Chunnnie no te enojees dale chance… es nuestro delfin sopetooon😢. Ay me preocuoa este Yoosu😣. Yeeaaa¡¡ omoni Jung adora a Jae exceleente¡¡¡ ahora flaquito bello manda al diablo a esa SeulGi no la peeles.😈😈😈. MINHO Y TAE me tienen toda alucinadaaa porque ya quiero que Minho se de de topes al descubrir que si ama a Tae con todo su kokorito y que ahora éste hace como que lo olvidaaa😍😍😍. Ay Nes sorry por tanto comentario x pero no puedo evitarlo, Me emocionooooo¡¡¡

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