Ai Maid Café: Capitulo 20

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Ai Maid Café

 

Capitulo 20: La voz del silencio.

 

 

El sonido opaco de la loza de aquella taza caliente al ser colocada sobre el pequeño plato hizo que JaeJoong no despegara la mirada de aquella fina loza. Seulgi bebía té, del más caro que jamás JaeJoong había visto que existiera.

 

Por que era hasta irrisorio que una simple taza con te costara tanto.

 

Pero suponía que de algún modo era la forma que tenía Seulgi para sacarle en cara muchas cosas que él ya no entendía y que pretendía ignorar. Y sabía también que desde el principio había sido una mala idea dejarla que ella escogiera el lugar para estar. Por que aquella cafetería demasiado elegante, rodeado de tantas personas finas era frustrante.

 

Sin embargo, JaeJoong no le daría el gusto de demostrarle lo muy incómodo que se sentía, por eso miró su reloj y suspiró. Por que los minutos parecían transcurrir lentamente y él solo quería regresar a su departamento y permanecer abrazado a YunHo.

 

Algo que con todo el dinero del mundo, Seulgi no podría tener.

 

…Por lo menos no tan fácilmente.

 

Esa inseguridad suya era algo que también lo tenía mal, por que Yunho afirmaba que lo amaba, YunHo lo abrazaba, lo besaba, y JiHan lo aceptaba. ¿Entonces por que esa inseguridad, ese mal presentimiento?

 

—Aquella vez… Cuando llamé al café de YunHo. No me equivoque. ¿Cierto?

 

Los movimientos de Seulgi, prestos, necesarios y refinados. Complementados con esa apatía, desdén y odio visiblemente desligados hacía él. Lograron un matiz de burla que reboso la paciencia de JaeJoong, por que entonces si, apretó los puños con fuerza.

 

—Siendo sincero, no. Supe que era tú y colgué de inmediato.

—Eso muy poco educado JaeJoong.

 

Rió, con un sentimiento profundo que vino desde su pecho hasta la garganta.

 

—Es aún más, poco educado dejar plantado en el altar a la persona que supuestamente amas.

 

Seulgi entonces frunció el ceño, sujetando en su mano el mango de la taza y mirándolo una vez más como si quisiera tirársele encima y golpearlo. JaeJoong solo inspiro profundo y desvió la mirada. Aburrido de esa pantomima de conversación civilizada.

 

—Me habló de ti, ¿Sabes?

 

El comportamiento de la mujer cambió, bajando la mirada, fijándola en el interior de la taza y sonriendo débilmente. JaeJoong no pudo evitar extrañarse ante aquello.

 

—Me dijo que eras más importante para él de lo que yo podía imaginar y que por eso ya no podía mirarme de la misma forma… Pero la verdad, no le creí. ¿Sabes por que?

 

JaeJoong sintió su corazón latir inadecuadamente, el estómago vacío e incluso un frío que recorrió todo su cuerpo. Por que sabía que Seulgi diría algo que no le gustaría escuchar. JaeJoong percibió la crueldad en el aire, cuando la castaña sonrió de lado.

 

—Por que cuando estábamos juntos, YunHo siempre me habló de lo mucho que le gustaría tener hijos, en realidad su mayor ilusión era una niña. Bueno, muchas hijas, adora a las niñas, le ilusionaba tener que llevarla a la escuela, comprarle cosas, espantarle a los novios, en fin… ¿Quieres que continúe?

 

La actitud descarada, y su mirada que pretendía atravesarlo sin la menor piedad lograron que a JaeJoong se le revolviera el estómago, por que además sentía la garganta apuñalada por una daga, una herida lo suficientemente profunda que no le permitía hablar.

 

—¿Estoy siendo demasiado cruel? Pues, yo solamente le diría ser realista, esto es como una crónica a una muerta anunciada. Lo suyo no va ni para atrás ni para adelante. Es solamente sexo descontrolado, si es que realmente logras satisfacerlo como para…

 

Fue un impulso.

 

Un dulce sabor a venganza que movió la mano a JaeJoong hacía su vaso con agua fría que permanecía en la mesa sin ser bebido y que viajó directo hacía la descarada y maquillada cara de Bae Seulgi.

 

—¡Pero… ¿Qué?!

 

Ella se levantó, movida por el golpe frío que azotó su rostro y dignidad. JaeJoong solo respiró profundo, apretando sus puños e intentando controlar el instinto asesino que lo recorría y que le decía a gritos que la cacheteara, que la golpearan como sus padres seguramente no lo habían hecho, tan solo para componer un poco su actitud.

 

Pero JaeJoong no lo haría, por que no era igual que ella, por que se había rebajado lo suficiente, por que la educación y la clase no se la llevaba quien más dinero tenía, sino quien sabía de ella, y por que finalmente era mujer y merecía respeto.

 

—Eres una persona detestable, no se como YunHo pudo amarte tanto, pero que bueno que ya no es así. Por que lamentaría que te amara, por que no lo mereces. Por que estas vacía por dentro e inclusive soy incapaz de odiarte, en realidad lo que siento por ti… Es pena.

 

Seulgi quitó un poco de las gotas que habían caído sobre su ropa y miró ceñuda al muchacho. Queriendo gritar y golpearlo, por atrevido, por infame… ¡Por subestimarla!

 

—Lo que sientes por mi es miedo, no te engañes JaeJoong.

 

En ese momento, Kim sonrió. Como nunca antes, buscando en su billetera un par de billetes.

 

—Eso es lo que tú quieres creer. Pero en el fondo sabes que no es así, no quería hacer esto, pero voy a ser sincero contigo por que es hora de que alguien te ponga en tu lugar y comprendas que no siempre vas a tener lo que quieres, peor aún si estamos hablando de los sentimientos de las personas.

 

JaeJoong dejó un par de billetes en la mesa, un poco agachado mirando fijamente a la mujer que parecía atenta a sus palabras, solo que completamente desarreglada, con su cabello mojado y su rostro algo desmaquillado.

 

—YunHo está conmigo y no hay nada, absolutamente nada que puedas hacer para cambiarlo. Por que lo amo, y así te joda la existencia, así llores y patalees, él me ama también. Oh, y nuestro sexo es maravilloso.

 

Seulgi retrocedió un paso y JaeJoong sonrió dulcemente antes de volver a enderezarse y empezar caminar fuera del restaurante con la cabeza en alto y las manos en los bolsillos. Sabiendo que dejaba a una paralizada Seulgi tapando su rostro atrás.

 

 

 

 

—Te extrañaba tanto…

 

JiHan acarició las manos de su hijo con suavidad y un suspiro en sus labios. Con las lágrimas a punto de salir de sus ojos.

 

—¿Mamá?

—Lo siento mucho, YunHo. Siento no haber sido la madre que necesitabas.

—Tranquila mamá. Tranquila.

 

YunHo la abrazó, con sus reconfortantes brazos y enternecido con aquella actitud por parte de la mujer.

 

—Hijo… Voy a divorciarme de tu padre.

—¿Estas segura?

—Si, es una decisión tomada y quería comunicártela antes que a nadie, no es solo por ti, es por que ya hay muchas cosas que serán muy difíciles de remediar.

 

YunHo prefirió no objetar, por que habían muchas cosas mal logradas entre su padre y él, y su madre había tomado una decisión, entonces él no haría nada por intervenir, por que su madre era lo suficientemente adulta y madura como para tomar sus correctas decisiones.

 

—Si crees que es lo correcto, cuenta conmigo para lo que desees.

—Tu también, YunHo. Cuenta conmigo para lo que desees. Incondicionalmente de ahora en adelante.

 

YunHo volvió a sentirse completo una vez más, por que estaba con su madre, por que tenía su apoyo. Por que para él, ella era muy importante y estar ahora junto a ella, era ahora un poco más reconfortante en su complicada vida.

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

—¡¿Cómo pudiste hacerlo?!

 

JunHo se apoyó el escritorio de su padre y él solo levantó la mirada sin mucho interés en la conversación, ni en el semblante molesto de su hijo.

 

—No se de que hablas, JunHo.

—No tienes ningún derecho a acorralar de ese modo a JunSu, a manipularlo a tu antojo. ¡Estas siendo muy egoísta, padre!

 

Para ese momento, el cabeza de la familia Kim se levantó de su asiento y arrugó el entrecejo, mirando directamente a su hijo.

 

—¿Por qué me estás hablando de esa forma? ¿Por qué crees que puedes venir y levantar la voz como si de repente estuvieras perdiendo el respeto por mí?

—¡Por que eso está pasando!

 

JunHo se alejó de la mesa, sacudiendo sus cabellos y moviéndose de un lado a otro como si estuviera exasperándose de verdad.

 

—¡No tienes ningún derecho, padre! Es mi hermano. Y no voy a permitir que le hagas esto. Así me cueste tu apoyo.

 

El azote de la puerta fue lo único que se escuchó en la residencia Kim, puesto que JunHo había abandonado el estudio, a un paso demasiado pronto.

 

 

 

 

Akihabara, Japón.

 

 

Tarah desde siempre había esperado por el hombre ideal.

 

Y esa mañana de inicios de febrero lo había encontrado. Por que el nuevo gerente del banco era presentado en esos momentos, con su amable sonrisa y su buen cuerpo vestido por aquel traje formal negro que encantó a más de una en el lugar.

 

—Bueno espero que trabajemos juntos, y hagamos todo lo posible para que nos acoplemos con facilidad. Muchas gracias con todos.

 

Hizo una pequeña reverencia, de manera educada y elegante que logró arrancar aplausos de la gran mayoría de las féminas del lugar. Choi Siwon es su nombre, y para Tarah fue imposible no despegar sus ojos de él.

 

…Por que es tan apuesto.

 

 

 

 

Dentro del Maid, retomando las actividades, todo parecía normal.

 

Junko se movía de un lugar a otro con las ordenes y su sonrisa de cada día, robando muchas miradas y rechazando un par de citas en el proceso que lograron que desde su lugar mientras servía un orden, Yuna suspirara.

 

Por que de una manera u otra, ver a Junko sonreír de esa manera era algo que le incomodaba, aún más cuando la noche anterior lo había mirado con tanta frialdad que había calado tan dentro de él, que solo había querido ahogarse en alcohol.

 

Y lo había hecho, YooChun había bebido hasta quedarse dormido, y tener un horrendo dolor de cabeza del día de hoy, pero lo que más le había extrañado es que JunSu no lo había esperado, se le había adelantado y a YooChun le había tocado viajar solo.

 

—Esto sin Siwon es extraño.

 

HeeChul apoyó la cabeza en el hombro de YunHo y él le sonrió levemente mientras digitaba la orden de Mina, mirando a lo lejos a Jejuko quien atendía a unos clientes.

 

—Es algo que tenía que pasar, Chul. ¿Te arrepientes?

—Por supuesto que no, solo… Lo extraño.

 

Acarició los cabellos de HeeChul como si de un niño se tratara, y él únicamente suspiró.

 

 

 

 

MinHo caminó sobre el barandal de la terraza del edificio y suspiró.

 

Era peligroso, pero era algo particular que le gustaba hacer para des estresarse un poco de vez en cuando. Miró hacía las personas y alumnos que caminaban de un lugar a otro durante la hora del descanso.

 

Y entonces divisó a TaeMin.

 

Rodeado por chicas que seguramente le preguntaban como le gustaban los chocolates o que le gustaría recibir, o acosándolo por alguna cita de acuerdo a la fecha especial que se avecinaba.

 

Por que San Valentín estaba cerca.

 

MinHo dio un salto hacía el suelo de la terraza y se apoyó en el barandal para poder observar mejor a su mejor amigo, quien con una sonrisa amable intentaba deshacerse de todo ese grupo de chicas.

 

Por eso él había huido hacía aquella terraza, por que San Valentín parecía volver locas a las chicas, de una manera inusitada y escandalosamente molesta. Pero antes de que decidiera ajar a ayudar a TaeMin.

 

JoongHyun apareció, pasando un brazo sobre los hombros del menor y al parecer diciendo una convincente excusa frente a las muchachas que soltaron unos gritos muy sonoros mientras tapaban sus rostros y los veían marcharse. Por supuesto el sonrojo de TaeMin ayudó demasiado a ese escándalo.

 

Ambos se marcharon y MinHo suspiró, por que sentía que de un modo a otro ya no era tan cercanos como antes, y eso era decepcionante. Por que le hubiera gustado ser él quien ayudara a Lee.

 

 

 

 

Las cuatro hermosas chicas del Maid, eran eso, hermosas.

 

Pero la castaña de vestido elegante que ese momento caminaba por el café, con paso seguro y una cartera bajo el brazo era sencillamente deslumbrante, y cada cliente del Maid ese día no pudo evitar que sus ojos la siguieran con cada paso que daba hasta dirigirse a la caja.

 

Otorgándole a YunHo la oportunidad de ser envidiado, no solo por trabajar rodeado de mujeres hermosas, sino por las amigas que al parecer también tenía, contando a Boa y por supuesto ahora a esta hermosa castaña de ojos claros.

 

…Jejuko seguramente debía ser muy madura para no sentir celos.

 

—¿Seulgi que haces aquí?

 

YunHo habló bajamente, pero aún así no disminuyó el ligero tinte de molestia y fastidio en su voz al verla ahí una vez más, Seulgi únicamente se quito las gafas y sonrió con una tranquilidad plasmante.

 

—Vengo a invitarte a almorzar, necesito que hablemos.

—Nosotros ya hablamos lo suficiente.

—Tú hablaste, YunHo. Ahora es mi turno de que me escuches.

 

—Por favor Seulgi…

—Por cierto… ¿Dónde están los chicos de la otra vez, donde está JaeJoong?

—Eso no es de tu incumbencia.

 

Seulgi sonrió, de acuerdo con no abordar más el tema. Se apoyó un poco sobre el mesón ignorando la mirada molesta de HeeChul a un lado de YunHo. Y sonrió, con la mejor de sus sonrisas en aquellos labios.

 

—Concluyamos de una vez esto y si aún así lo deseas, desaparezco.

 

YunHo bufó en un gesto que sorprendió a Seulgi, por que nunca antes había hecho algo así ante ella, pero aún así prefirió fingir que no le afectó. Lo vio acercarse hacía una de las meseras, agarrarla por el brazo y jalarla hacía una de las puertas, con el rubio cabello de ella moviéndose en el trayecto.

 

—YunHo… Tranquilo. ¿Qué sucede?

—Iré con Seulgi a terminar una conversación que ella cree que tenemos pendiente.

 

JaeJoong se removió incómodo en su lugar, mirando hacía el suelo y tratando de no sentirse verdaderamente mal o molesto por la nueva intromisión de Bae.

 

—No estoy seguro de lo que me quiere decir, pero ella me asegura que será la última vez que conversemos por que al parecer le faltó algo por decirme.

 

YunHo lo notó desde que JaeJoong asintió, se veía incómodo y extraño. Por lo mismo deseó abrazarlo y suspirar acariciando un poco sus cabellos.

 

—Pídemelo JaeJoong, pídemelo y yo no voy a ningún lado. Si de verdad te incomoda yo…

—Ve. Tienes que terminar de hablar con ella tarde o temprano.

 

La manera suave en la que JaeJoong se alejó, con una sonrisa en los labios fue suficiente para saber que JaeJoong en realidad quería darle punto final a la situación. Le dio un corto beso a JaeJoong en la frente y se marchó.

 

Escuchando ligeramente el suspiro ahogado de aquellos labios rojos.

 

 

 

 

 

—Entonces… ¿Cómo te ha ido? ¿Te has sentido cómodo en tu primer día de trabajo?

 

Tarah dejó amablemente un poco de café sobre el escritorio de Siwon y él hombre para su suerte volvió a mostrarle esa destellante sonrisa que solo él tiene. Agradecida con ello, Tarah asintió levemente.

 

—Si, muchas gracias. Han sido increíbles conmigo.

—Somos como una gran familia. ¿Qué te puedo decir?

 

Ella sonrió levemente y Siwon dejó los papeles un momento tan solo para beber un poco del café que la mujer seguramente tomó de la oficina central donde estaba el café y resto de cualquier comida sencilla que pudieran necesitar los empleados.

 

Siwon pensó, que ese café no era ni de cerca como el que HeeChul preparaba.

 

—Pronto será el almuerzo y estaba pensando que podríamos salir almorzar juntos. ¡Ya sabes! Para presentarte a los demás… Compañeros… Y eso.

 

Tarah rascó un poco su nuca, y rió nerviosamente ante lo evidente que se había mostrado en ese preciso momento, pero Siwon únicamente le sonrió amablemente y negó con un poco de pesar.

 

—En realidad muchas gracias, pero preferiría quedarme y analizar los estados, las cuentas, los clientes. Ponerme al día con todo, para poder empezar desde la semana próxima si es posible con las nuevas propuestas.

 

Ella en ese momento pensó que no era bueno que se esforzara tanto, pero al ser tan joven y emprendedor, ella no pudo evitar suspirar y pensar que definitivamente era el hombre ideal.

 

—De acuerdo. En otra ocasión será.

—Muchas gracias por invitación, Tarah.

 

La azabache caminó hacía la puerta de la oficina,  mirando lentamente como Siwon parecía concentrado una vez más en los papeles en sus manos, soltó un corto suspiró y pensó que en verdad sería para otra ocasión. Por que no planeaba rendirse tan prontamente.

 

 

 

 

YooChun soltó un suspiró y ChangMin solamente cerró los ojos.

 

—¿Tan mal están las cosas con JunSu?

—¿Has detectado en alguna ocasión frialdad en las palabras de JunSu?

 

—Pues… No, jamás.

—Ayer fue la única forma en la que se dirigió a mí.

 

De alguna manera, la imagen tan débil que YooChun proyectaba en ese momento logró hacer mella en ChangMin, lo suficientemente profundo como para que abrazarlo fuera algo casi hasta vital.

 

YooChun lo rodeó con sus brazos, hundiendo el rostro en el hombro de ChangMin, sabiendo a consciencia que el menor era un poco más alto que él, y que distraídamente, por primera vez YooChun notaba los cálidos que eran los abrazos de Shim.

 

—Si lo deseas, Rain y yo vamos a salir hoy en la noche y…

—¡Oh, por Dios, no! Lo que menos quiero es proyectar lastima o ser lo suficientemente patético como para ir a hacer mal tercio.

 

Changmin entonces lo golpeó en la cabeza.

 

—Yo no soy como tú, Monochun. No nos estorbarías. Al contrario te serviría para distraerte un poco. Pero solo te voy a pedir un favor, no te portes como un verdadero imbécil con Rain, por lo menos finge un poco.

 

YooChun entrecerró los ojos, golpeando en las costillas al menor, cosa que provocó la límpida carcajada de ChangMin.

 

—Esta bien, voy con ustedes. Pero si me siento incomodo yo solo me largo y luego no tengan la desfachatez de preguntar el por que.

 

 

 

 

JaeJoong miró la manera tímida en que JunSu jugaba con sus manos mientras no despegaba sus ojos de ellas, como si de repente observarlas fuera algo inevitable. YooChun y ChangMin estaban cerrando todo. Así que en tanto, ellos habían decidido esperar dentro del café.

 

—Si dejas que en esta ocasión ellos tomen una decisión por ti, lo seguirán haciendo de ahora en adelante.

 

JaeJoong tomó las manos de JunSu, y el muchacho finalmente le dedicó una mirada. JaeJoong no halló mejor momento para sonreír que ese. Aunque la ausencia de YunHo continuara taladrándole la conciencia por haberlo dejado ir.

 

—Gracias, Hyung. ¿Tu como estás con lo de Seulgi?

 

Justo en ese momento JaeJoong decidió que era tiempo de una sonrisa más tranquila y pasiva, una que pudiera calmar a JunSu y lo concentrara en tomar una decisión adecuada sobre sus propios problemas.

 

—Yo estoy bien, Su. No te preocupes.

 

Palmeó las manos entrelazadas y amplió solo un poco más su sonrisa, JunSu incluso asintió un poco más aliviado.

 

—Ya está todo listo. Salgan para poder terminar de cerrar todo.

 

La voz de ChangMin les dio la alerta, ambos se levantaron y JaeJoong tomó su pequeño bolso antes de soltar un pequeño suspiro esperando que YunHo llegara pronto, sin muchos ánimos de copiarle la idea a HeeChul y llegar temprano para poder cocinar algo.

 

 

 

 

—Entonces me encontré con Seulgri, quien me contó que hace un tiempo había encontrado a Boa y al parecer me había visto pero…

 

YunHo suspiró levemente y dejó a un lado la taza que tenía en sus manos, mirando a los ojos a Seulgi y esperando que la mujer entendiera cada una de sus palabras.

 

—Gi… ¿Has perdido la razón? ¿Por qué te comportas como si nada hubiera ocurrido entre nosotros? Te amé, y si, tu regreso me desestabilizó un poco pero nosotros NO salimos, NO somos amigos. Así que por favor deja de comportarte de esta forma y ocasionarme problemas con una persona que de verdad me importa. Tan solo… Vete de mi vida como ya lo hiciste una vez, sin mirar atrás.

 

La castaña soltó el tenedor y YunHo educadamente dejó el dinero dentro de la carta que todavía reposaba sobre la mesa. Sintiendo un terrible déjavù con lo sucedido con JaeJoong anteriormente.

 

—En realidad creí que tenias algo importante que decirme, pero en cuanto comenzaste a hablar de trivialidades supe que lo único que querías era molestar e incomodar a JaeJoong.

 

Seulgi agachó la cabeza y YunHo entonces se levantó. Acomodándose un poco la ropa.

 

—Esto no es sano, tanto para mí, como para ti. Por favor ya es hora de que madures y toma este último consejo de mi parte y ya no me busques más.

 

Los pasos de Yunho resonaron en sus oídos, aplacando por completo el sonido embelesante del violín dentro del restaurante, que por un momento le hicieron pensar, que podría tratarse de una velada romántica perfecta.

 

 

 

 

No estaba molesto, ni decepcionado, más bien sentía que de algún modo había hecho bien cuando acepto la invitación de Seulgi y finalmente la velada terminó con él siendo sincero y desertándola de su vida por completo.

 

Sacó el seguro de su auto y metió la llave con cuidado, abriendo la puerta y pasando una mano por su rostro, con un leve dolor en el lado derecho de su cuello, producto probablemente del estrés de estos últimos días.

 

—¡YunHo!

 

Seulgi se acercaba una vez más, con su cabello moviéndose en el viento y su costosa cartera moviéndose también pero de una manera graciosa mientras ella avanzaba hasta él, casi corriendo.

 

—Gi… Por favor…

—¿Es que no lo entiendes YunHo?

 

De repente Seulgi lo tomó por el rostro, sus manos suaves estuvieron puestas sobre sus mejillas, y el perfume embriagante y dulzón de ella lo envolvió por completo, de una manera que él no esperaba que sucediera.

 

—…Yo aún te amo.

 

Y su voz fue el eclipse de su razonamiento.

 

Por que Seulgi acercó sus labios sabor a fresas a los suyos, unió sus labios de una manera que paralizó los movimientos de Jung y lo hizo perderse por unos segundos en sus más profundos recuerdos y anhelos.

 

 

 

—¡Esto no es bueno!

 

YooChun dejó el vaso vacío sobre la mesa y cerró los ojos.

 

—Tiene muy poco licor.

 

Las palabras de Rain hicieron sonreír a YooChun, al punto de señalarlo graciosamente mientras asentía de acuerdo con sus palabras. Rain únicamente extendió un poco su mano, pidiendo en esta ocasión un licor un poco más fuerte.

 

—Son un par de alcohólicos. Yo tenía entre mis planes una cena, alguna película y ya.

 

YooChun rió abiertamente y ChangMin arrugó el entrecejo, aún cruzado de brazos mientras veía como Rain empezaba a servir un poco de licor para él y YooChun.

 

—¿Y con ese plan de cita romántica querías que no me sintiera incomodo entre ustedes?

—No es divertido salir a beber, si él que planea la salida no puede beber.

—Pues bebe entonces.

 

YooChun le acercó su vaso y ChangMin rodó los ojos.

 

—Min no puede beber, tiene que regresar como el buen niño que es, completamente bien. Por que los papás no lo dejan beber, a más de que es ilegal siendo todavía menor de edad, y yo sería una mala influencia para él.

 

Rain habló tranquilamente bebiendo un poco más. Y YooChun en esta ocasión fue el que sirvió para ambos.

 

—¿Niño bueno? ¿Por dónde?— Un golpe por parte de Shim, y él solo rió un poco. –¡Auch! Min compórtate, además te he visto beber un montón de veces.

—Es por que tu me emborrachas, y de todas formas cuando lo hago es por que me quedo a dormir en algún lado, y hoy solo pedí permiso para llegar un poco tarde.

 

—Oh, Nuestro ChangMin es todavía un niño que pide permiso. Tan cute~

 

YooChun jaló las mejillas de Shim y este de un manotazo lo alejó, acentuando un poco más la expresión molesta en su rostro, escuchando la risa divertida de Rain al verlo tan molesto y sonrojado en ese instante.

 

—Ah~ Es agradable beber con alguien que no se embriaga con dos vasos.

 

Rain levantó el vaso de acuerdo con las palabras de Park y él en respuesta chocó sus vasos, antes de que ambos bebieran de golpe su contenido.

 

—Estoy empezando a pensar que no fue buena idea juntarlos…

 

Las palabras de ChangMin probablemente no fueron escuchadas, por que esos dos continuaban bebiendo y riendo entusiasmadamente y él, solo continuaba ahí cruzado de brazos y suspirando cada tanto.

 

Al menos aliviado de ver a YooChun un poco más relajado. Y eso hacía que haber sacrificado su cita con Rain valiera la pena.

 

 

 

—¡Bienvenido!

 

Siwon no terminaba de cerrar la puerta del departamento cuando la imagen de HeeChul destapando una botella con Champagne lo sorprendió. Sonrió complacido al saber que no se había equivocado cuando el olor de esa agradable cena llegó a sus fosas nasales cuando se abrieron las puertas del ascensor.

 

—¿Orgulloso de mi?

—Orgulloso y extrañándote.

 

HeeChul dejó la botella en la mesa y se lanzó a sus brazos con una amplia sonrisa que hizo que Siwon soltara el pequeño maletín y diera un par de vueltas con HeeChul en sus brazos, complacido con la sorpresa preparada.

 

—Te extrañé.

—Mmh… Yo igual.

 

Hubo un corto beso compartido, en el que HeeChul finalmente lo tomó de la mano para que tomara asiento a su lado en la mesa. Recordándole una de las principales razones en las que vivir junto a HeeChul era lo que mejor le había pasado.

 

 

 

TaeMin comprendió muchas cosas ese día cuando se lanzó sobre su cama.

 

Su relación con MinHo iba de mal en peor, y sentía que si no hacía algo pronto, todo se iba a ir para el mismísimo infierno, y perder su amistad era algo que no toleraría. Por que más allá del amor, MinHo era su amigo.

 

Comprendió que no había llorado ni una vez por sus sentimientos, y a veces llorar era tan necesario…

 

Tapó con sus manos el rostro que en este momento soltaba un par de lágrimas que habían optado por salir rebeldes a pesar de su fuerza, un gemido se escuchó en el silencio de su habitación. Y TaeMin comprendió que el verdadero olvido había comenzado.

 

Por que esta noche lloraría, todo lo que él deseaba, todo lo que dolía.

 

Y ya mañana entonces olvidarse de MinHo sería un poco más fácil. Por que volverían a ser los amigos de antes y él terminaría olvidándose de ese amor tarde o temprano, era su más firme decisión en ese preciso instante.

 

 

 

 

—¿Entonces mañana sale tu vuelo, JiHan?

—Si, Jae. Conseguí el más oportuno, por que ya sabes, tengo que comenzar con los trámites del divorcio y eso.

 

—Se que no soy quien para opinar. ¿Pero estás segura?

—Si, es una decisión tomada.

—Entonces espero que todo salga bien.

 

JaeJoong lavó la pequeña taza en la que había bebido un poco de té, con el teléfono entre su hombro y su cabeza, escuchando atentamente una a una las palabras de la mamá de YunHo.

 

—No te molesto más, Jae. Dile a YunHo que llamé y que nos vemos mañana. Cuídate un montón fue un gusto volver a hablar contigo.

—Igualmente, JiHan. Hasta mañana.

 

Cortó la llamada con una pequeña sonrisa en los labios, y suspiró un poco antes de ori la puerta abrirse una vez más. Fue en ese momento en el que asomó un poco la cabeza y observó a YunHo entrar.

 

—Hola.

—Hola.

 

YunHo besó su frente y JaeJoong aprovechó el momento para pasar sus brazos alrededor de él y abrazarlo un poco.

 

—¿Todo bien?

—Todo bien, Jae.

 

El momento en que duró el abrazo fue verdaderamente agradable, JaeJoong cerró los ojos y respiró hondamente ante lo cálido y cómodo que resultaba permanecer abrazado a YunHo. Quien no pronunció otra palabra y se dedicó a acariciar su cabello.

 

—¿Qué sucedió?

—Hablamos y le pedí que no nos buscara más.

—¿Eso es todo?

 

Los labios de Seulgi y el sentimiento que lo recorrió en esa fría noche volvió a azotar el cuerpo de YunHo, apretó un poco más el abrazo de JaeJoong y sus palabras salieron en leve susurro que arranco una sonrisa en JaeJoong y lo llenó de calma.

 

—Si, JaeJoong. Es todo, no sucedió nada más.

 

Y mentir, era lo que menos le hubiera gustado hacer esa noche.

 

Fin Capitulo Veinte.

 

3 comentarios sobre “Ai Maid Café: Capitulo 20

    Sol escribió:
    8 diciembre, 2011 en 16:17

    Cito “Oh y nuestro sexo es maravilloso” .. agn k<gLIablcB *DerrameUltraNasal* no me extraña la verdad xDDDD

    Me gusta

    ★ MolLy ★ escribió:
    17 julio, 2012 en 11:40

    y ya empieza con las mentiras ¬¬ eso no trae nada bueno ;-;

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    17 noviembre, 2015 en 19:41

    No Yunho no debiste😢 mentir no es bueno y aqui no se vale porque Jae sufrira por esto😢😢. Ahora si siento que odio a SeulGi😠😠😠. Jae fue en verdad genial al ponerla en su lugar. ChangMin aahhhh cossiita tan lindo con Yoochun😍😍😍 Me encanto todo el rollo con Rain y los tequilas😉jajaj pobre Min. Ay Dos me encanto este cap sobre todo por Junho y su actitud de apoyo. Nesly en serio que tienes mucho talento 😊😄 Gracias por tan buenas narraciones.

    Me gusta

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