Amistades peligrosas: Capitulo 3

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Amistades Peligrosas.

 

CAPITULO 3: Falsos, falsos. Pueden llegar a ser tan… Falsos.

 

 

 

—Bien… Veamos que tenemos aquí, entonces.

 

La mujer se cruzó de piernas tras su escritorio. Ajusto los lentes a su cara y con su pequeña ceja elevada, sonrió de lado, los dos muchachos frente a ella parecían incómodos, pero al mismo tiempo el muchacho de cabello corto parecía inquieto, tomando entre sus manos una cosa y luego otras, mientras que el otro de cabello un poco más largo se veía ligeramente relajado y calmado.

 

 

—Por lo que veo tengo a un muchacho que disfruta demasiado su juventud y a otro que parece no valorarla.— Fue la psicóloga la encargada de evaluarlos con la mirada, de la manera tal en la que ninguno de los dos pudiera evitar mostrarse diferente. JunSu fue el primero en reaccionar.

 

—Mire, se lo puedo asegurar, yo no estaba obligando a nadie en el baño. Chul y yo lo estábamos haciendo por gusto propio. Es más ni que fuera la primera vez que…— JunSu midió tardíamente sus palabras. Giró a su izquierda donde Park YooChun tenía una expresión indescifrable en el rostro.

 

—Ok, no quiero saber lo que este hacía en el baño con quien sabe quien o que…— YooChun miró concienzudamente a JunSu y sacudió la cabeza –Solo dígame por que se supone que estoy aquí.

 

—Por su intento de suicido en la hora del almuerzo.

—Mi… ¡¿Qué?!— YooChun pasó una mano por su rostro y sonrió arrogante —¿Esta demente? Amo mi vida, tal y como es. ¿Por qué habría de querer perderlo todo de la manera más cobarde? No sea ilusa.

 

—Exacto. Lo que deberían curar en él es esa mirada de psicópata que tiene.— JunSu lo miró fijamente y luego se cruzó de brazos.

—¿Mirada de psicópata? ¿De que demonios hablas?

—¡De la manera en la que me veías en el salón de clases! ¡¡Y no lo niegues!!

 

JunSu señaló descaradamente a Park. Y el muchacho únicamente se acomodó en su asiento.

 

—Mira niño. Que haya decidido mirar hacía la ventana y tu enorme cabeza se haya cruzado en mi camino en ese instante no quiere decir que te hubiera estado mirando.

—¡Mientes!

—Además deberías incluso agradecerme.

 

—¡¿Qué? ¿Por qué?!

—¡Por ser el único que te ve primero a la cara que al trasero!

—¡Maldito imbécil!

 

JunSu estuvo a punto de lanzársele encima a YooChun quien lo esperaba con una sonrisa de superioridad en el rostro, de no ser claro, por la campana que de repente tocó la psicóloga. La mujer había estado anotando cada una de sus acciones. YooChun arregló un poco su buzo.

 

—Disculpe… ¿Me podría explicar por que estamos juntos en una cita con la psicóloga del instituto que debería ser privada?

 

La mujer rió nerviosa e incluso logró sonrojarse –Bueno es que… Tengo una cita en unos minutos, y si los atendía de uno a uno iba a demorar demasiado.— Una pequeña risita y Park bufó exasperado, a diferencia de JunSu que únicamente rió divertido.

 

—En todo caso lo que he podido ver es que, YooChun a ti se te debería pegar un poco de la alegría, el entusiasmo y positivismo de JunSu. Y JunSu a ti se te debería pegar un poco de la pasividad, prudencia y calma de YooChun. Si se llevaran bien, fueran un excelente equipo.

 

—Mire…

—No creo que…

 

—Así que para sus próximas citas tendrán que venir los dos juntos. Será una forma diferente de analizarlos. Y de paso así mejoraran y podrán mantener una relación un poco más cordial.

 

—¡¿Qué?! ¿Más citas? ¿Por qué?

 

—Lo que sucede es que no quiere tener que aguantarnos a los dos por separado…— El susurro de YooChun pasó desapercibido. JunSu sin embargo no protesto más y observó escribir a la mujer las próximas fechas en una cita.

 

Mal, todo iba muy mal…

 

 

 

 

 

Incluso azotó la puerta esa mañana.

 

Razón clara, por que suponía su madre no estaría en la casa, sin embargo en cuanto la mujer estuvo frente a sus ojos, arrugando el entrecejo, con los lentes puestos y cargando en sus manos unos cuantos papeles. JaeJoong bufó molesto.

 

Lanzó la maleta en uno de los muebles y se lanzó en el mueble más grande, boca abajo. Su primer día de clases no había resultado especialmente como lo había esperado. En especial por que no había estado ni de cerca a como eran antes en su Instituto.

 

—JaeJoong… ¿Qué sucedió?

—Nada… Por favor solo quiero olvidarme que hay más personas que yo y fingirme una espora del universo que flota tranquila y sin preocupación sobre el universo.

 

La mujer rodó los ojos, logró acercarse un poco y acariciar los cabellos de su hijo.

 

—Jae… ¿Qué pasó?

—Tuve un horrible día.— Su voz salía extraña. En especial por que se encontraba boca abajo contra la almohada. –Incluso me castigaron.

 

—¡¿Qué?!— Noah se levantó de inmediato, se sacó los lentes y colocó una mano en su cadera. –A ti nunca te habían castigado. ¿Qué hiciste?— JaeJoong se sentó, suspiró y miró a su madre derrotado.

 

—Fue por culpa de un estúpido con aires de príncipe que me hace hablar cosas que no son. Pero te aseguró madre. Ese imbécil me las va a pagar y lo voy a hacer caerse de esa nubecita en la que está trepado.

 

—JaeJoong, ese vocabulario es horrendo. Con razón te han castigado.

—Pero al final solo lo dejaron como una advertencia.— JaeJoong miró a su madre débilmente para poder merecer misericordia y la mujer únicamente suspiró.

 

—Esta bien. Por favor, JaeJoong. Yo se que todo esto de cambiar de vida es difícil, pero no lo hagas tú todavía más difícil.

—Si, mamá. Lo siento.

—Voy a hacer lasaña. ¿Te parece?

 

JaeJoong asintió de inmediato. Sonrió un poco y observó a su madre alejarse hacía el estudio. Seguramente empezaría a cocinar a las cinco. Pasó una mano por su cabello y arrugó el entrecejo curioso al notar unas invitaciones sobre la pequeña mesita de centro.

 

—Madre… ¿Y estas invitaciones?

 

 

 

ChangMin cerró los ojos y se concentró en la próxima nota. El movimiento de sus dedos y el violín apoyado sobre su hombro; La música envolvente recorrió por completo la habitación. Movía incluso de vez en cuando su cabeza, tan mínimamente que apenas era notorio.

 

La suave melodía hizo sonreír a su padre, ChangMin lo podía suponer incluso sin necesidad de comprobarlo abriendo los ojos. El violín en sus manos, más caro que cualquier auto dentro del garaje de su padre era el tesoro de su familia. ChangMin lo sabía, cuando el entonaba a través de su violín las melodías más enternecedoras, todas los empleados se reunían a escucharlo atrás de la puerta.

 

Una nota aguda fue el letargo de su última interpretación y para cuando abrió los ojos, su padre se había levantado de la silla y aplaudía con una sonrisa orgullosa en sus labios.

 

—Magnifico, ChangMin. Hermoso como siempre.

 

Shim únicamente asintió. Su padre encendió el celular y salió de la habitación apenas dos segundos después el aparato hubiera comenzado a sonar. ChangMin suponía que era durante esos minutos la única ocasión en que lo apagaba.

 

Exhaló brevemente y estiró sus brazos. Dejando el violín sobre la cama, se asomó con cuidado para ver a su padre bajar las escaleras y encerrarse en el estudio de la planta baja. Seguramente hablando de negocios.

 

Mordió su labio inferior y bajó rápidamente, se dirigió al jardín con cuidado y observador como siempre, se aseguró que nadie lo viera. Abrió la puerta de la pequeña casita de jardín donde guardaban las herramientas y la cerró velozmente. La luz encendida le dio un mal presentimiento.

 

—Son unas hermosas pinturas.

—¡Taeyon! Me asustaste.— ChangMin llevó una mano a su pecho y sonrió cuando el anciano hombre rió brevemente. –Pensé que eras otra persona.

 

—Usted despreocúpese, joven. Sabe a la perfección que nadie más que este viejo jardinero viene aquí. Por algo es su lugar secreto.

—Si, pero nunca está de más ser precavido.

 

Se acercó con parsimonia a la pequeña estantería donde habían un montón de pinturas en todas las marcas y contexturas. Buscó el pequeño mandil azul que siempre usaba y se lo colocó con habitual paciencia.

 

Taeyon sin embargo miraba curioso el cuadro a medio pintar. —¿Quién es la persona de la pintura?—

—Alguien muy especial para mí.

 

El anciano asintió y vio al muchacho trabajar en otra pintura inconclusa sobre un paisaje hermoso, que el hombre estaba seguro no pertenecía a Corea, muy probablemente era un paisaje perteneciente al último viaje que realizó el menor.

 

—¿Y por que es la única pintura que no ha terminado?

—Por que un día simplemente perdí la inspiración.

—Su padre debería ver todo esto.— Taeyon miró orgulloso los diferentes cuadros colgados dentro del lugar. –Lo suyo es un don, joven.

 

—Mi padre odia todo lo que tenga que ver con la pintura. Así que es mejor ni mencionárselo. Seguramente se pondría histérico.

—Pero él lo ha criado para que se desarrolle en todas las artes posibles.

—Esa es como una ley secreta de todo niño rico. Ser completamente culto, pero por supuesto para mi padre la pintura no está en su rango.

 

El pincel pequeño en las manos de ChangMin comenzó a trazar unas cuantas líneas. Taeyon se acercó curioso a verlo trabajar. —¿Cómo aprendió a pintar, joven?— La pregunta lo tomó por sorpresa, ChangMin resbaló su línea perfectamente trazada y una horrible línea transversal fue dibujada en su lugar.

 

…Viejos recuerdos habían llegado a su mente con esa simple pregunta.

 

Taeyon tapó su boca ante su imprudencia, y ChangMin tan solo pasó una mano por su rostro, no enojado, no exasperado. Solo atormentado por lo que esa pequeña pregunta le había hecho recordar.

 

—Joven, lo siento. No era mi intención…

—No te preocupes, Taeyon. Yo lo soluciono.— ChangMin sonrió y el anciano asintió. Tomando un par de cosas de una de las mesas.

 

—Lo mejor será que lo deje trabajar solo.

—De acuerdo, cualquier cosa me avisas.

—Iré a regar los rosales de su madre. Tal vez… Demore un poco…

 

Taeyon bajó la mirada al notar su error. El pincel en las manos de ChangMin se había partido en dos y en esta ocasión. ChangMin había bajado la mirada. –Taeyon por favor… A esa mujer no la menciones en mi presencia.

 

—Lo había olvidado. Mil disculpas, joven.

 

El hombre se marchó con un pequeño asentimiento y cerró la puerta. ChangMin vio el pincel en el suelo, partido en dos y bufó con molestia. Se levantó tranquilo y fue hasta la nevera por un poco de agua. Necesitaba pasar de algún modo el mal rato.

 

Miró el pequeño cuadro sin terminar y cerró los ojos. Su estrella inconclusa que nunca había sido terminada de pintar. Su estrella inconclusa que ahora brillaba por si sola en el cielo, incluso a pesar de la lluvia.

 

 

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Cuando la puerta fue cerrada por el mayordomo y YunHo le entregó la maleta en ese preciso instante, Jung pudo creer que al final de todo su día no había sido tan malo. Su entrevista con el director no había pasado de una advertencia. Y aparentemente su padre no estaba en casa.

 

Sin embargo, se equivocó.

 

Jung WookDae bajaba las escaleras elegantemente, arreglando las muñequeras de su camisa y con un aire de distinción que siempre había caracterizado a su padre. YunHo solamente respiró profundo. Y asintió brevemente con educación.

 

—Buenas tardes, padre.

—¿Por qué has llegado tarde, YunHo?

 

Inconscientemente mordió su labio inferior. Decir o no decir la verdad. Apretó un poco sus puños e hizo un amago de sonrisa. –Es el primer día de clases, me entretuve un poco con mis compañeros.

 

—Es tú último año, disfrútalo. Por que apenas vayas para Inglaterra empezarás a involucrarte con los negocios de la familia.

—Me lo ha dicho demasiadas veces, padre. Créame que no lo he olvidado.

 

WookDae se acercó e inspeccionó con la mirada al menor, arregló un poco la cuello de su camisa y con su misma expresión sería palmeó discretamente la espalda de su hijo. –No olvides que hoy es la reunión de la empresa para la presentación de nuestros nuevos ejecutivos. Irán las mejores familias del país no puedes faltar.

 

—¿Acaso no irá usted?

 

—Por supuesto que si, es mi empresa. Pero iré directamente desde la oficina, dile al chofer que te lleve temprano, la ceremonia empieza a las ocho, te quiero media hora antes ahí. ¿De acuerdo?

 

—Como usted diga.

 

Su padre únicamente volvió a palmear un poco su espalda y salió de la mansión, YunHo pudo suavizar un poco sus expresiones serias. Y suspiró cansado, un largo sueño le vendría bien. Sacó su celular y procuró recordarle a Siwon que no faltara a la dichosa reunión. Odiaba tener que soportarlas solo.

 

 

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MinHo sacudió su pie sobre la baldosa constantemente.

 

Miró el reloj en su muñeca y bufó con desagrado, se apoyó en el barandal del balcón y estiró un poco el cuerpo hacía arriba. —¡Siwon no te vas a casar, apúrate!— Y su grito pareció tener efecto.

 

Siwon bajó las escaleras con tranquilidad, con aquella expresión en su rostro que dejaba entre ver que sin duda llamaría la atención de cualquiera en el lugar. MinHo únicamente rodó los ojos. Observó la imagen en el espejo y complacido con lo que veía sonrió. Su cabello largo le encantaba.

 

—Ni creas mocoso, que no se la razón por la cual estás tan apurado. Te quieres encontrar con YunHo ¿Cierto?

—No es novedad para ti, Hyung. Ya vamos.

 

Miró, con una sonrisa en el rostro a Siwon, indicándole que tenía prohibido siquiera entrometerse entre lo que pasara o no con YunHo esa noche. Siwon pareció entender el mensaje y por tanto solo lo rodó los ojos y tomó las llaves de su nuevo auto.

 

Oh, MinHo adoraba ese Mercedes recién salido, del año, elegante. Que algún día llegaría a sus manos. Muy probablemente cuando sacara su licencia, y de seguro para ese época, tendría uno mejor.

 

 

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Cuando JunSu supo que le tocaría sobrevivir por si solo, lo último en lo que pensó fue en la cocina. Y obviamente mientras HeeChul hacía su esfuerzo, de peor es nada. Y JunSu veía la comida casi negra, JunSu podía dar fe, que en verdad, peor es eso.

 

—Oh, vamos no se ve tan mal.

 

JunSu intentó, de verdad que intentó sonreír. Pero cuando la comida estuvo en su tenedor, y en serio estaba negra, decidió que era imposible. Su madre solía decir que freír era más fácil que cocinar, en el caso de HeeChul, JunSu ni siquiera podía imaginar como era su comida cocinada.

 

—¿Quieres que te mienta?

 

HeeChul golpeó con la espátula a JunSu y él únicamente rió ante el gesto. Sinceramente, HeeChul sabía que su comida era un asco. Pero el tacto de JunSu era casi nulo, el tacto con respecto a los sentimientos claro esta.

 

…Por que de vez en cuando una mentirita blanca no está mal.

 

Y se había quedado esperando esa mentirita blanca. JunSu parecía desconocer ese tema. –No importa. Puedo morir de hambre por ti.— JunSu se levantó y le sonrió. De acuerdo eso sonaba mucho mejor.

 

—No seas tonto, de todas formas podemos comprar algo.

 

JunSu lo miró de esa manera que HeeChul tan bien conocía, colocó las manos en su cintura y habló muy cerca de sus labios. Susurrantemente sexy como solo él sabía hacerlo. –Tal vez esta noche quiera comer otra cosa.

 

HeeChul rió, JunSu no era el hombre terriblemente seductor, pero siempre era refrescante verlo en esa pose. Dejó la espátula sobre el mesón. Y coló sus brazos por entre el cuello de JunSu.

 

—Pero yo tengo hambre de comida. ¿Me vas a hacer esperar?

—Tal vez… ¿O en serio prefieres salir a comer que quedarte conmigo?

—Prefiero salir a comer.

 

Y HeeChul también podía jugar a ser horrorosamente sincero, sin embargo JunSu no respondió como hubiera esperado, por que lo tomó por la nuca y lo besó, deslizando sus labios con agilidad y conocimiento. Sabiendo precisamente que puntos tocar en él.

 

—¿Sigues prefiriendo salir a comer?

—Mmh… Tal vez no.

 

Un rato después HeeChul se encontraba sobre el mesón de la cocina, con JunSu entre sus piernas prácticamente devorando su cuello. Esa habitación de hotel había que disfrutarla, después de todo, en muy poco tiempo el dinero se acabaría.

 

 

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ChangMin había conciliado el sueño en el interior del Audi de su padre, auto que el chofer por supuesto manejaba, sintió la mano de su padre empezar a sacudirlo con algo de delicadeza y finalmente decidió abrir los ojos.

 

—Pensé que tendría que lanzarte el zapato a la cabeza.

 

ChangMin sonrió. —¿Ya llegamos?

—Así es. Ahora a portarte bien ChangMin, nada de malas caras. Jung WookDae es uno de mis socios más importantes. ¿De acuerdo?

 

Un suspiro en los labios de ChangMin fue lo único que el hombre sonrió, la puerta de ChangMin fue abierta y con una expresión seria en su rostro los flash de la cámara fueron los primeros en recibirlo. Era el evento social del año, las mejores familias estarían ahí.

 

Su padre caminó a su lado, con una seriedad parecida a la suya. El camino a la entrada nunca antes se le hizo tan largo. Había demasiados periodistas y tantos flash terminarían por o dejarlo ciego o desmayado.

 

…ChangMin prefería lo segundo así cuando menos podría huir de esa aburrida situación.

 

 

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—¿Me puedes recordar por que es esto tan importante?

—Querido, sabes que debes estar en este tipo de reuniones. Cuando te comportas de esa forma, me doy cuenta por que YooChun es tan alejado de todos los lujos.

 

El hombre sonrió mientras sentía las manos de su esposa arreglaban discretamente el cuello de su camisa. Con la copa de champagne en la mano SungHa observó a su hijo entrar, con toda la tranquilidad del mundo y como si las miradas que venía robando no le importara.

 

—¿Qué son estas horas de llegar, YooChun?

—¿Se me hizo tarde?

 

A SungHa no le quedó más que sonreír ante la mueca de disgusto que puso su esposa. YooChun parecía mirar de un lado a otro. —¿A quien buscas?

—A nadie en especial.

 

YooChun sonrió y tomó una copa de champagne de uno de los meseros que por ahí pasaba. En realidad YooChun lo que buscaba era no poder encontrarse ni por error a alguno de los niños esos del colegio.

 

La experiencia le había enseñado que pasar desapercibido de vez en cuando era bueno.

 

—Por cierto nunca me contaste, hijo. ¿Por qué llegaste tarde del instituto?

 

Oh, diablos por eso no le gustaba llegar antes de que el evento esencial no transcurriera, por que entonces sus padres no tenían otra cosa de que hablar más de lo que hacía o dejaba hacer.

 

YooChun únicamente sonrió. Era hora de mentir.

 

 

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JaeJoong apreciaba pocas en la vida. Una de ellas este tipo de reuniones, conocer a gente importante le abriría las puertas a su mundo del modelaje. Las amistades adecuadas después de todo, te llevan al lugar adecuado.

 

Y estaba contento, su madre le había presentado a un importante fotógrafo del medio, a un director de cine, a un empresario dueño de una de las mejores agencias de modelo. Y JaeJoong por supuesto no había desaprovechado la oportunidad de que aquellos, contemplaran su belleza.

 

Las luces atenuaron un poco, Kim bebió un poco de su champagne. Única bebida dedicada a él, puesto que según su madre las otras era demasiado fuertes para él. Menuda estupidez. JaeJoong no se emborrachaba con tanta facilidad.

 

Un hombre alto de apariencia imponente subió al pequeño escenario, hubo silencio, JaeJoong lo identificó de inmediato muy seguramente se trataría del jefe absoluto de todos, miró de un lado a otro y recién en aquel momento notó que su madre ya no se encontraba a su lado.

 

—Bienvenidos sean todos, como sabrán esta reunión es para mi siempre un honor conmemorarla por que no solo…— Y el hombre continuó hablando, a él no podía importarle menos todo lo que decía. Hasta que por supuesto el nombre de su madre fue mencionado.

 

—…Es un placer para mi presentarles a nuestra nueva Gerente Ejecutiva de Publicidad Internacional. Kim Noah.— Su madre subió al escenario entre aplausos y sonrisas. ¡Por Dios! Que bella que se veía. Cuando la observaba con atención, JaeJoong podía notar las infinitas razones por las que él poseía la belleza que poseía.

 

No dudo en dejar la copa sobre la mesa del catering y aplaudió con fuerza, con una gran sonrisa en sus labios y el rostro lleno de orgullo. Su madre lo miró y lo saludó con disimulo. Su madre ostentaba un titulo importante, dentro de una empresa realmente poderosa. Eso era muy bueno para él.

 

—Y claro ya saben que no pierdo oportunidad para sentirme orgulloso de mi heredero.— JaeJoong detuvo sus aplausos, su madre se retiró con un gracias y un asentimiento educado. ¿Aquel hombre tenía un hijo? Por un momento Kim pensó que se trataría de un niño de seis años al cual pondría a tocar el piano.

 

—Me es grato contarles que YunHo acaba de ganar el primer lugar en un concurso internacional de Jóvenes Empresarios.

 

La gente se veía muy sorprendida y aplaudió con mucha fuerza, supuso entonces que se trataba de un premio muy importante, que probablemente le abriría muchas puertas al heredero Jung. JaeJoong hasta se lo podía imaginar con lentes y retraído.

 

Lamentablemente, tardíamente relacionó el nombre Jung YunHo.

 

El muchacho subió al escenario junto a su padre, con una sonrisa pretenciosa que logró que el estómago de JaeJoong se retorciera y una mueca se posara en su rostro. Todos ahí lo alababan, lo envidiaban, lo admiraban y JaeJoong no podía sentirse más desubicado.

 

—Solo es un hijito de papi, idiota engreído.

 

Murmuró sus palabras con cuidado, volviendo a beber un poco champagne y mirándolo con verdadero odio. Su energía negativa aparentemente llegó hasta Jung por que sus ojos casualmente viajaron directamente hacía él.

 

La sonrisa presuntuosa de YunHo se amplió.

 

 

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Y la gente había comenzado a conversar y moverse de un lado a otro, el gran salón seguía repleto, la sinfónica en el fondo solamente dejaba contemplar música tras música elegante. JaeJoong empezaba a aburrirse y su madre seguía siendo alabada por sus futuros subordinados.

 

—Vaya, vaya… Mira tu lo que trajo el recolector de basura.

 

Ni siquiera necesitaba girar para saber que se trataba de Jung. Bebió lo último que quedaba de su copa y giró a encararlo. Verdaderamente YunHo lo sorprendió, por que de cerca, se veía realmente como un modelo. Por un segundo la presencia de Jung YunHo lo dejó sin habla.

 

—Mira niño rico, me tienen sin cuidado tus estupideces así por favor mantente lo más lejos de mi.

—Resulta que… Mi familia auspicia esta fiesta y yo estoy donde me de la gana.

 

Otra vez esa sonrisa llena de orgullo y prepotencia.

 

JaeJoong arrugó el entrecejo. –Tú te crees mejor que todos, pero no es así, YunHo. El dinero y el poder no son la única forma de conseguir popularidad.

—¿Sabes que es lo triste de todo esto?  Que tu te estas esforzando por ser popular, yo sin embargo lo soy y nunca me ha costado absolutamente nada.

 

—¡Yo también he sido popular!

—En tu antiguo instituto para perdedores, claro. No lo dudo.

—¿Qué sabes tu de mi antiguo instituto?

—Nada, pero basta nada más verte para imaginarlo.

 

JaeJoong apretó los puños. –Eres un imbécil.

—La gente como tú, así de simple, no cabe en lugares como este, mejor lárgate.

 

Y esto era muy diferente a su vida en Japón, donde lo trataban casi como un príncipe. JaeJoong no podía soportar tanta humillación. Sonrió con arrogancia, y dejó un mechón de su cabello tras la oreja.

 

—Te vas a arrepentir de cada una de tus palabras, Jung YunHo.

 

—Resulta que un Jung jamás se arrepiente de nada.— YunHo se acercó peligrosamente. —¿Sabes que? A mi todo eso de la popularidad me tiene sin cuidado, pero por tratarse de ti. No te voy a hacer el camino tan fácil.

 

Se volvió a alejar con la misma sonrisa que JaeJoong empezaba a odiar. –Hyung.— Y MinHo hizo su oportuna aparición, apareciendo de la nada, parándose junto a YunHo e ignorándolo por completo a él.

 

—Creí que ya no venías, Min.

—Culpa del idiota de Siwon. Demora demasiado.

—Todo el tiempo.

 

YunHo sonrió frente a MinHo. De una manera que JaeJoong esta seguro no haber visto antes. MinHo tenía en los ojos brillando claramente que si por él fuera se llevaría a YunHo directo a una de las habitaciones de ese elegante hotel.

 

JaeJoong incluso sintió un frío recorrer su espalda de solo imaginarlo.

 

—¿Qué hace él aquí?

 

MinHo lo miró de manera despectiva, maldito mocoso que no le terminaba de agradar, y a este paso nunca le agradaría. –Ni idea, supongo que se ha colado.

—Mi madre es Kim Noah. Así que he venido con invitación para tu información.

 

YunHo sonrió. –Me tiene sin cuidado.

—Ven Hyung, ¿Por qué no pasas tu tiempo conmigo?

—Si, en definitiva tu eres por mucho una mejor opción a que desperdiciar mi tiempo haciéndole ver a otros que no encajan, el tiempo finalmente me dará la razón.

 

Y JaeJoong comenzaba a sentir que en verdad lo odiaba, por que esa pose elegante y firme se alejo, sin siquiera regresar a mirarlo una sola vez, conversando, riendo, con el mocoso ese, que JaeJoong no dudaba en cualquier momento se le lanzaría encima.

 

…Necesita un trago fuerte. Jung YunHo y Choi MinHo había dañado su estupendo estado de ánimo. Aunque todavía no estaba muy seguro del por que la presencia de MinHo le había molestado, no había cruzado si quiera las palabras necesarias con el menor.

 

 

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Oh, ChangMin adoraba los bocadillos.

 

Su padre odiaba en cambio que comiera en demasía.

 

Sonrió gustoso cuando el dulce sabor llegó a su paladar y el delicioso sabor recorrió sus papilas gustativas. No había mejor sensación que esa, ChangMin hasta lo podía firmar. Miró otro dulce de chocolate y estiró su mano para tomar un dulce cuando su mano chocó con otra sin previo aviso.

 

Recordaba, recordaba haberlo visto en otra parte pero no estaba muy seguro. Oh, si. El famoso heredero de las industrias musicales Park. Su padre le había hablado mucho de él. Pero lastimosamente para su padre, ChangMin nunca había sido demasiado sociable.

 

—¿Vas al mismo instituto que yo?

 

De repente el desconocido aquel parecía muy comunicativo. ChangMin lo miró fijamente, como si analizara esa posibilidad. Y en realidad ambos se observaron por un largo rato en el que ninguno dijo nada. Solo se miraron y el muchacho de cabello negro suspiró.

 

—Por favor, no vayas a decir que me viste aquí.

 

ChangMin no sabía como explicarle al desconocido aquel que no solía hablar demasiado de las cosas que no le incumbían. –De acuerdo.

—Muchas gracias, Park YooChun.

 

Se veía, se notaba en las facciones del tal YooChun que el tampoco era de socializar demasiado con completos desconocidos y que si lo hacía ahora, era por que sencillamente y de una manera extraña ChangMin parecía haber accedido guardar para si, el hecho de haberlo visto en esa fiesta.

 

Suspiró y limpió con una servilleta un poco de azúcar impalpable en su mano, los dulces causaban eso en él. –Shim ChangMin.— YooChun asintió y de repente ChangMin se encontró a si mismo quejándose junto a YooChun de lo horrible que era ser arrastrados por sus padres a lugares como estos.

 

 

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—¿Disculpe?

 

JunSu sostuvo la puerta, con un poco más de fuerza y miró al hombre arrugando el entrecejo. –Lo que ha escuchado señor. La gerencia del hotel les manda a informar que o abandonan la habitación o pagan por una semana más. Su dinero y estancia en el hotel han acabado.

 

Y las cosas volvieron a darle vueltas, igual que tiempo atrás cuando sus padres le confesaran que JunHo les había robado todo y los había dejado prácticamente en la calle. Dejando a JunSu en medio de la nada.

 

—Entendemos. En un momento veremos que hacemos, gracias.

 

HeeChul tomó el mando de la situación, JunSu pareció consternado, apenas la puerta hubiera estado cerrada. HeeChul corrió hacía la habitación. Quiso suponer que por el pequeño cofre donde guardaban los pocos ahorros que tenían.

 

HeeChul volvió derrotado, pasando una mano por su rostro.

 

—Se nos ha acabado el dinero, JunSu. Nos tenemos que ir.

 

Y adiós a todo el ambiente que habían encontrado hace unos minutos, adiós a su pequeña alegría y vida medianamente estable. Todo era culpa de JunHo, de él y su maldita ambición que había dejado a JunSu en medio de lo que más odiaba… La pobreza.

 

 

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¿Era su sonrisa?

 

¿El contacto constante que parecía buscar con YunHo?

 

¿Las miradas que robaba en el salón?

 

¿Su pose de niño inocente que no terminaban de encajar con su voz y verdadera personalidad?

 

 

JaeJoong bebió un poco del whisky en sus manos y arrugó el entrecejo. –Tal vez es todo él.— Si, JaeJoong había llegado a esa conclusión desde el otro lado del salón mientras observaba a MinHo reír y conversar amenamente con Jung, mientras rozaba de vez en cuando su brazo.

 

Pero Jung YunHo no se quedaba atrás por que reía y se acercaba al rostro del menor, por que su sonrisa variaba de vez en cuando de uno tranquila y relajada a una que era una completa invitación. MinHo nunca retrocedía, lo dejaba acercarse.

 

Era obvio, estaban coqueteando.

 

Y la única razón por que no iban más lejos era por que se trataba de un evento de sociedad, y también por que muy probablemente Siwon andaba por ahí, y ellos no estaban seguros de donde. YunHo después de todo es el mejor amigo de Siwon.

 

Hubo un acercamiento especial, uno que no le gusto. MinHo tenía la mesa de bebidas tras él. YunHo repentinamente se acercó a MinHo, muy directamente, muy lentamente. Solo para poder tomar una de las bebidas tras el menor. Luego, igual de cerca, bebió un poco del coctel que acababa de tomar.

 

MinHo solamente veía los labios de Jung.

 

JaeJoong prefirió girar y darles la espalda. ¿Por qué eran tan insoportables? No podía creer los falsos que podían llegar a ser, es decir YunHo debería tener prohibido jugar así con el hermano menor de su mejor amigo. Eso no se puede.

 

—Y al mocoso ese parece no molestarle. ¿Qué se ven mutuamente?— Arrugó el entrecejo y dejó el vaso sobre la mesa delante suyo. –Es que él uno es peor que el otro. YunHo es peor, por que tiene más años que MinHo. Par de Imbéciles…

 

Noah apareció, con una gran sonrisa en el rostro. Contrastando por completo con el estado de ánimo en JaeJoong. —¿Cómo va todo, Jae?

—Horrendo.— Ni siquiera lo dudo, sus palabras salieron solas, su madre lo miró confusa. –La verdad es que todo es una cosa horrorosa.

 

Noah rió un poco, su hijo se veía como cuando tenía seis años y ella no accedía a comprarle el juguete de moda. En realidad, a sus seis años, cuando ella no complacía en todos sus caprichos al menor, él siempre usaba esas mismas exactas palabras.

 

—¿Te quieres ir acaso?

—Por favor…— JaeJoong pareció conmovido con el rápido entendimiento de su madre ante sus palabras y sonrió.

 

—Esta bien. Vámonos entonces.

—Perfecto.

 

La sonrisa en JaeJoong se amplió un poco más. De esa manera tan natural que solo él tenía. Su madre comenzó a caminar, JaeJoong la imitó, pero solo una vez giró hacía atrás, allí donde MinHo arreglaba el cuello de la camisa de YunHo, y el mayor sonreía. Allí donde no encajaba… Ni quería encajar.

 

 

+—+—+—+—+—+

 

 

—Oppa, en serio que hace mucho que no te veía.

 

Siwon tuvo que sonreír forzadamente, por que si, Yoona es hermosa, mucho en realidad, y cuando la vio, lo primero en lo que pensó fue en que sería divertido pasar la noche con ella. Siempre la pasaba bien con ella, mientras el tiempo de convivencia no durara más de tres horas.

 

Sin embargo, llevaban diez minutos hablando y Siwon sentía que había llegado a su punto de colapse, no era divertida, y sus constantes ‘Oppa’ lo estaban mareando. La encontraba, repentinamente insoportable.

 

Le dio un sorbo a su bebida y asintió ante otra cosa que dijo, la verdad no está muy seguro de cual es su tema de conversación, y preferiblemente no quiere descubrirlo. Miró hacía un lado y suspiró.

 

Recordó ese rostro molesto en el nuevo y sonrió. Le encantaba que parecía perder con facilidad los estribos, razón por la cual molestarlo era tan divertido. Seguramente si el muchacho estuviera ahí, esa odiosa fiesta no sería tan aburrida.

 

Kim HeeChul… Ese era su nombre. Tuvo la curiosidad de saber si se encontraba por ahí. Pero anuló la idea ante el pensamiento de que muy probablemente si estuviera ahí, lo habría identificado casi de inmediato.

 

—Oppa… ¿Me estas escuchando?

Siwon regresó su mirada a la muchacha. –Oh, si… Solo que, bueno recordé que tengo algo muy importante de lo que hablar con YunHo, si me permites.

—Pero Oppa…

 

—Prometo buscarte en un par de minutos ¿Ok?

 

Acarició la barbilla de la muchacha y ella de inmediato asintió. Tonta ingenua, Siwon ni loco volvería con ella. Camino y decidió en verdad buscar a su amigo, especialmente por que su hermanito menor andaba últimamente muy alborotado con él.

 

 

+—+—+—+—+—+—+

 

 

—¿Entonces si te vas a ir a estudiar al extranjero, Hyung?

—Si, a Suiza, pero eso del país no lo tengo muy definido todavía.

—Te voy a extrañar mucho durante todo ese año.

 

MinHo hizo un adorable puchero y YunHo solamente sacudió un poco sus cabellos. —¿Cómo así? ¿Es que piensas que me voy a graduar en un año?

—No en realidad, pienso ir a donde tú te encuentres que es diferente.

 

YunHo enarcó una ceja y sonrió de lado, MinHo bebió un poco de su copa y en el momento en que YunHo estaba dispuesto a ofrecerle su departamento para cuando lo alcanzara en Suiza. Siwon hizo su acto de aparición. Lastima, la invitación quedaría pendiente.

 

…Por que si Siwon lo escuchaba, seguramente lo lanzaría del primer puente que encontrara.

 

—No saben, acabo de hablar con diez minutos con Yoona y es mi impresión o está más insoportable que antes.— MinHo río ante las palabras de su hermano y YunHo solamente negó un poco con la cabeza. —¿Y de que hablaban?

 

—Cosas…

 

La mirada que MinHo y YunHo compartieron no le gustó a Siwon, así que simplemente decidió ignorarla y conversar con YunHo. MinHo de inmediato identificó el plan de su hermano, dejarlo de lado.

 

Miró hacía el salón y pensó que un par de dulces sería bueno, pero cuando su mirada dio con la espalda amplia de Shim no pudo evitar notar ese pequeño escenario para nada común frente a sus ojos.

 

Shim conversaba, con un muchacho que si no se equivocaba era de una año superior a ellos, conversaba con tranquilidad mientras engullía demasiados dulces para el gusto de MinHo. Los muchachos parecieron coordinar en algo, por que Shim sonrió y el otro un poco más amplio que lo hubiera hecho ChangMin.

 

MinHo enarcó una ceja.

 

Hasta donde tenía entendido, Shim no sociabilizaba con nadie, no tenía afectos con nadie, es más. Prefería mil veces no conversar con nadie e ignorar al resto del mundo existente. Un poco más de champagne en su boca y MinHo llegó a la conclusión de que Shim ChangMin de vez en cuando es demasiado complejo para su gusto.

 

Por que MinHo prefiere a veces no pensar demasiado, complicarse es… Innecesario.

 

 

+—+—+—+—+—+

 

 

—¿Es aquí?

 

HeeChul volvió a leer el papel en sus manos y asintió, JunSu no lo podía creer. Quitó de las manos el papel que HeeChul hubiera estado leyendo a la hora de guiarlos hasta ahí y comprobó con horror que si, ese era el lugar.

 

—No puede ser…

—Esta es la pensión que tus padres nos recomendaron.

—…Imposible, esto es tan… No…

 

JunSu vio el humilde lugar, que más bien era un edificio de pocos pisos, algo viejo y demasiado humilde para su gusto, con la pintura ya desgastada y con la ropa guindando de los balcones para ser secada.

 

—Creo que debemos entrar.

—Espera HeeChul.— JunSu agarró por el brazo al mayor. –De seguro nos equivocamos o que se yo… Yo… Tu y yo, nosotros no podemos vivir en un lugar así.

 

HeeChul suspiró. –JunSu es mejor que te vayas haciendo a la idea de que ya no puedes vivir como antes. Es hora de empezar a madurar, Su.— La mirada llena de miedo en los ojos de JunSu enterneció a HeeChul. Tomó por las mejillas al muchacho y besó sus labios con suavidad.

 

—No me dejes solo, HeeChul. En verdad si estuviera sin ti… No se como podría afrontar todo esto.

—Tú no me dejaste cuando mis padres me dieron la espalda y se avergonzaron de mí. Yo jamás te dejaré Su, tranquilo.

 

Tomó la mano del menor con cuidado y la apretó con fuerza, finalmente por dentro, donde el ascensor tenía un cartel colgado que recitaba ‘Temporalmente fuera de servicio’ y JunSu puso una cara de resignación acompañado por un suspiro, HeeChul se preguntó cuanto tiempo tenía ese cartel pegado.

 

—Bien, la verdad es que no tenemos departamentos por el momento así que como andan con urgencia, pues pienso que el ático estará bien, es pequeño, pero suficiente como para dos personas.

 

La mujer que los había atendido había sido amable, por suerte, les había sonreído y tratado con dulzura. JunSu parecía incluso más relajado. El lugar era pequeño y lo compensaban por que el ático compartía lugar con una pequeña terraza sobre el edificio y hasta cierto punto era acogedor.

 

La dueña dio un par de indicaciones más y HeeChul finalmente recibió las llaves, despidió a la mujer y cerró la puerta. Dentro, JunSu inspeccionaba el lugar, con mirada analítica y para nada conforme con lo que iba descubriendo a su paso.

 

—Por suerte nosotros no tenemos problemas a la hora de compartir habitación.

 

El comentario lleno de sarcasmo de JunSu lo hizo sonreír. Dejó las llaves sobre unas pequeñas cajas que había dentro, estas se balancearon un poco y finalmente cayeron, un par de ratas salieron del interior, HeeChul de inmediato corrió hacía JunSu.

 

—¡¡Ratas!! ¡Maldición, las odio!

 

Apretó con fuerza el cuello del menor, y JunSu incluso tosió ante el fuerte agarrón, HeeChul solamente se dedicaba a ver el suelo y levantar los pies de vez en cuando. Había perdido a los animales de vista.

 

JunSu se exasperó y no pudo más, llevó las manos a su rostro y fingió llorar como cuando era un niño pequeño y no lo complacían en lo que quería. Era sencillo, HeeChul lo tenía agarrado con fuerza, gritando cada tanto que veía algo moverse y él, él solamente se encontraba en pleno berrinche.

 

—¡No es justo! ¡No quiero estar aquí!

 

FIN CAPITULO TRES

 

5 comentarios sobre “Amistades peligrosas: Capitulo 3

    Tsukiyomi Akemi escribió:
    8 agosto, 2011 en 16:20

    Ahhhh x q tienes q hacer q yunho humille tanto a Jae T^T q injusto!!!

    Me gusta

    alanix escribió:
    23 agosto, 2013 en 21:44

    U.u pobres de susu y chul u.u hasta me da cosa, pero ps mi modo y ojala yunho se trage sus palabras 7.7

    Me gusta

    ale weath escribió:
    9 septiembre, 2013 en 22:22

    Jsidjrj pobre jae q se la vive soportando a yunho.. Y pobre tmbn chul y susu u.u seguiré leyendo~~

    Me gusta

    Choi Ji Sungah escribió:
    19 agosto, 2015 en 2:09

    Ahhhhhh me encanta esa pelea contante de Jae y Yunho, es tan hermosa *–*
    Pero me como la uñas de la impotencia xk kiero ver aunque sea un pequeño avance entre Yunho y Minho, por otro lado la pelea de Junsu y Yoochun fue genial, simplemente la adore y lo que si me cansa es lo infantil y caprichoso que es Junsu, osea actua como si se hubiera acabado el mundo, ahhh seguiré leyendo esta genial~~~

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    laucamp escribió:
    13 julio, 2016 en 20:17

    Me encanta, ya quiero ver en acción a Jae y Heechul haciendo que los humos de creidos se les bajen a Yunho y Siwon.

    Junsu no aguanta la pobreza y hace berrinche, esta bien para que se enseñe a ser humilde y agradecido a la vida.

    Gracias!!!

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