Amistads peligrosas: Capitulo 1

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Amistades Peligrosas

 

CAPITULO 1: Por que un Rey Solo manda en su Reino

 

 

Tokio, Japón.

 

 

—JaeJoong, buen día.

—Jae… ¿Cómo has estado?

—Jae Hyung, te ves bien hoy.

—¡¡JaeJoong Oppa!!

 

 

JaeJoong se dedicó a caminar únicamente, con la mirada divertida de siempre y con aquella sonrisa de saber que tiene al mundo en sus manos, con la maleta en su espalda y gustoso de ver como las personas le abrían paso de acuerdo a su caminar. Respiró profunda y largamente, se sentía como en las pasarelas de Milán.

 

Definitivamente lo suyo era esto, ser admirado por muchos, alabado por demasiados, amado por masas, odiado por pocos y envidiado por todos. Amaba su vida tal y como era. Sin más ni menos.

 

Y este era el mejor día de todos por que sencillamente era su último día de clases, el próximo año iría a sexto curso. Y por fin podría trabajar como modelo, bajo las órdenes de su madre no podía trabajar hasta no graduarse y ya faltaba poco, no había trabajado tanto su cuerpo por pura vanidad.

 

 

—¡Hyun Joong Oppa!

 

 

Giró sonriente al escuchar el grito de las muchachitas de su escuela y al notar la presencia de su mejor amigo, decidió detenerse y esperarlo. Joong como siempre lucía impecable con el cabello ligeramente húmedo seguramente por que acababa de ducharse.

 

 

—Hyun Joong ¿Cómo dormiste?

—Muy bien ¿Y tú?

 

 

Los gritos de las niñitas alrededor fue casi hasta insoportable, Joong llevó una mano a uno de sus oídos y cerró uno de sus oídos inconscientemente. Lo difícil era poder escuchar la voz del otro.

 

 

—Último día de clases, mis pobres oídos van a descansar un poco al fin.

JaeJoong rió un poco y continuó caminando junto al más alto –La verdad voy a extrañar un poco todo esto, pero solo será por un tiempo.

—¿Dónde irás de vacaciones, Jae?

 

—Inglaterra, mamá quiere revisar unos negocios por allá.

—Yo voy para Hawái ¿No es genial, por que no te vienes conmigo?

JaeJoong suspiró –Me encantaría, pero mamá quiere tiempo de calidad en familia.

 

—Lástima, hubieran sido nuestras últimas vacaciones como estudiantes. El próximo años nos graduamos y adiós adolescencia.

—¿Nostálgico? Yo ni un poquito, apenas me gradúe comienza mi carrera de modelo y créeme, seré el mejor.

 

JaeJoong sonrió orgulloso y Joong tan solo rodó los ojos.

 

 

 

 

Nueva York, Estados Unidos.

 

 

 

He tenido hasta el día de hoy una vida casi perfecta”

 

JunSu se tomó la molestia de sentarse sobre la perezosa y colocarse en el balcón de su lujoso departamento, con el aire moviendo sus cabellos, con las gafas Gucci recién compradas tapando sus ojos, con aquellos zapatos italianos sobre el barandal del balcón y con su Rolex dando vuelta en sus dedos. Acompañado por su puesto por su pequeño coctel.

 

Oh… Como adora JunSu su estilo de vida.

 

 

“Lo he tenido absolutamente todo, dinero, poder, belleza, comodidades casi infinitas, padres en extremos compresivos. Un amor correspondido casi desde el primer día. Lo sé y me encanta. Mi vida es envidiada”

 

 

 

—¿Dormido?

 

Sintió como el rostro de HeeChul se pegó el suyo abrazándolo con aquella fuerza que tanto lo abrigaba y JunSu a pesar de encontrarse tan relajado como para mover alguna parte de su cuerpo, sonrió. Giro su rostro y lo beso.

 

El que viviera con tanta libertad era una de las cosas que más apreciaba y que sus padres a diferencia de los de HeeChul apoyaran su relación era quizá lo mejor de toda la situación. De poder vivir sin esconderse. De poder gritar a los cuatro vientos “¡Si! Me gusta HeeChul, mi mejor amigo de la infancia. ¡¿Y que?!”

 

 

Sin embargo… Mi vida perfecta se arruinó esa misma tarde de julio cuando mis padres decidieron ir a visitarme

 

 

 

 

 

—¡Es imposible!

—JunSu cálmate.

—Su, tranquilízate. Si te ofuscas demasiado te ves horrible.

—¡Guarda silencio Chul, que parece que nada de esto te afectara!

 

—Basta los dos.

 

HangWook se levantó de su lugar con la mirada fija en su hijo menor y en HeeChul, que a pesar de aquella mirada de su parte continuaban desafiándose lejanamente, su esposa a su lado apresó sus manos y aparentemente eso logró calmarlo.

 

—No hay mucho que decir JunSu. Tu hermano nos ha robado, lo hemos perdido casi todo. Para lo único que me ha quedado es para mantener tus estudios hasta la Universidad y para una pequeña casa en la que podremos vivir. Por supuesto Chul eres bienvenido, sabemos a la perfección los términos en los que te encuentras con tus padres.

 

—Además de que eres como otro hijo para nosotros— Agregó la mujer quien todavía sostenía entre sus manos las de su esposo.

 

HeeChul asintió y JunSu aparentaba sufrir de autismo.

 

—Nosotros permaneceremos aquí en Estados Unidos, sin embargo tú tienes la libertad de ir a Corea, puedes quedarte en el pensionado de un amigo nuestro y continuar tus estudios allá cosa que considero muy importante puesto que prácticamente te has criado aquí en Estados Unidos, no conoces nada de tu cultura natal y ni siquiera creo que sepas valorarla.

 

El mundo de JunSu empezó a dar vueltas.

 

—Tendrás que dejar el apartamento, tus autos, tus dos motocicletas, la casa de verano que te regalamos para tu cumpleaños dieciséis, tus membrecías, tarjetas.

 

“No…”

 

—Tocará restringir los gastos y dejar de gastar el dinero en cosas banales. Y por supuesto ese año sabático que decidiste tomarte queda anulado así hayan pasado apenas unos meses que a mi parecer es más que suficiente para alejarse un poco de los estudios, y convenientemente hablando justo empiezan el año escolar en un tiempo en Corea.

 

“…No”

 

—Eso… O podrías empezar a trabajar.

 

“¡No!”

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

Siwon logró mirarse en el espejo por última vez antes de bajar.

 

Corrigió cualquier imperfección en su vestuario. Luego de hacerle una seña a la empleada para que cargara su laptop, celular y maletín. Choi Siwon a las ocho de la mañana en punto se dispuso a salir de su hogar camino a su Instituto. Bajó las escaleras con tranquilidad y al igual que cada mañana ignorando todas esas miradas de tontas enamoradas de las muchachas que trabajan en su casa.

 

—¿Ya se fue MinHo?

 

El mayordomo frente a él levantó la mirada y con un apacible gesto respondió.

 

—Salió muy temprano en la mañana, señor.

 

Siwon sonrió arrogante.

 

—Mira que es idiota, el último día y recién le da por llegar temprano a clases.

 

No se despidió, ni miró a alguien más en el camino, ni siquiera comprobó que la empleada le entregara al chofer sus pertenencias. Siwon creía en la perfección, y por supuesto intentaba demostrar que existía con tan solo ponerse al enfrente. En pocas palabras un error en la gran mansión Choi, estaba en extremo prohibida.

 

Siwon era implacable, incluso más que su padre.

 

 

 

 

Ajustó la mochila a su espalda, revisó con la mirada el lugar y sonrió de mala gana.

 

Con la boina tapando sus cabellos y sus ojos ocultos por las gafas. El muchacho que cargaba aparentemente bastante peso a su espalda estiró sus brazos y espalda, respiro hondo y decidió hacer su buena obra en ese año y por primera vez en mucho tiempo complacer en algo a sus padres.

 

—Buenos días…— No lo notó, pero en aquel momento en que se quitaba las gafas y saludaba a la joven mujer, aquella se convirtió casi inmediatamente en una admiradora más –Vengo a inscribirme para el nuevo año escolar.

 

—Si… Claro…— La muchacha sacudió su cabeza avergonzada y aunque le costó se enderezó e intento fingir profesionalismo –Por favor dígame el año y su nombre para poder entregarle una Ficha Técnica donde podrá adjuntar sus datos completos. Además de la certificación necesaria.

 

—Para sexto año, Park YooChun.

 

La secretaria dejó de tipiar y abrió sus ojos en extremo. Regresó su mirada al joven de ojos oscuros y sintió como su corazón se agitaba nuevamente solo de escuchar su nombre. YooChun sin embargo la observó con tranquilidad y luego de unos segundos necesarios, apoyó su codo y luego la quijada sobre su mano para acercase a la mujer amablemente.

 

—¿Piensa… Darme mi ficha técnica?

 

YooChun a veces odiaba su apellido, siempre la gente lograba tratarlo diferente luego de escucharlo. Y a él…

 

A él no le tocaba más que fingir que todo estaba bien.

 

 

 

 

—Joven ya llegamos.

 

YunHo despegó la mirada de su celular, tomó el pequeño maletín a su lado y guardo el celular en uno de sus bolsillos, sin despedirse del chofer quien acababa de abrirle la puerta, Jung comenzó a ingresar al instituto donde de inmediato las miradas se posaron sobre él y el camino se empezó abrir a su paso.

 

—¡YunHo Oppa!

—Hyung, buenos días.

—¡Oppa eres el mejor!

—YunHo, nos vemos en clases.

 

Arregló un poco su cabello y apenas llevó el maletín sostenido por una de sus manos y dejó que permaneciera caído sobre su espalda. Entre las personas llenas de sonrisas falsas, en medio de suspiros enamorados y susurros enervando cada parte de su anatomía.

 

Los gritos de las muchachitas a su paso no se hicieron esperar. YunHo tan solo siguió con su camino, con la misma expresión que hacían parecer que era un autista, por la poca importancia que le daba a su sequito de admiradores.

 

Su teléfono sonó y YunHo únicamente sacó el celular una vez más.

 

—Habla Jung YunHo ¿Quién es?

—Sigues con la mala costumbre de no ver tu identificador de llamadas ¿Verdad, Hyung?— La voz algo juguetona del otro lado logró robarle una sonrisa –Te ves muy bien hoy.

 

MinHo apareció de la nada, bajando las escaleras principales de la entrada y con el celular en la mano, mirándolo como siempre, directamente a los ojos y con aquella sonrisita que YunHo ya empezaba a sospechar no era precisamente por que el menor de los Choi lo considerara como un hermano igual que años atrás.

 

—¿Y tú como así tan temprano MinHo, se te ha quitado el sueño?

—Quise llegar temprano.

—Siempre llegas a la segunda hora de clases.

—¿Y? Resulta que hoy quería ver a mi Hyung favorito muy temprano en la mañana.

 

Cuando MinHo finalmente estuvo a unos pasos de distancia, entonces en ese momento recién corto la llamada, YunHo lo imitó y sacudió los cabellos del menor. Logrando que Choi hiciera una pequeña mueca de inconformidad y arrugara el entrecejo.

 

—Eres verdaderamente lindo, Min.

—¡Al demonio con que soy lindo! ¿Por qué no puedo ser atractivo, sexy o algo por el estilo?

—Por que eres muy pequeño aún.

 

YunHo continuó caminando, MinHo volvió a hacer su puchero y cuando sintió otra mano sobre su cabello, suspiró pesadamente.

 

—¿Qué pasó enano, YunHo volvió a recordarte que aún usas pañales?

—Cállate Hyung.

 

Siwon rió divertido, y en cuanto volvió a escuchar esos gritos de emoción supuso que YunHo ya estaba entrando a los pasillos del instituto. Arregló un poco la corbata de ese día y le guiño un ojo a su hermano menor.

 

—Mejor ve a jugar con Barney, pequeño. Voy a convencer a YunHo de ir a divertirnos como adultos.

 

MinHo arrugó el entrecejo con más fuerza. No era un niño, ya no. Tenía sus diecisiete a punto de cumplir y que YunHo y Siwon ya anduvieran en los dieciocho. No quería decir que fuera un niño.

 

Siwon se acercó a YunHo, pasando un brazo por sus hombros y sonriendo con ligereza. Apretó los puños en cuanto vio a ese montón de chicas rodear a los dos muchachos y como ellos para variar pusieron sus mejores sonrisas.

 

YunHo el sociable.

Siwon el sociable.

 

Ambos los mejores y los que hacían con su vida y la de los demás lo que les daba la gana. ¿Por qué no podía ser él parte de los múltiples jueguitos de Jung YunHo? Oh, claro por que lastimosamente para MinHo, llevaba el apellido Choi y era el hermano menor del mejor amigo de Jung.

 

 

 

 

Nueva York, Estados Unidos.

 

 

—¿Todo? ¿Lo perdimos todo?

 

JunSu volvió a beber de un solo golpe el whisky en su vaso y volvió a dejarlo con la misma intensidad sobre la barra, dibujando la misma mueca de insatisfacción que tenía desde temprano y con un demasiado serio HeeChul a su lado.

 

—¿Piensas beber toda la noche?

—Si, pienso gastar mis últimas monedas en eso.

—Pues entonces eres un verdadero idiota.

 

JunSu se giró inmediatamente molesto, no sin antes tomar en sus manos el nuevo vaso con licor que le era ofrecido.

 

—¿Y a ti que demonios te pasa?

 

—Que me jode tu maldita actitud— HeeChul logró cruzarse de brazos y cerrar los ojos en aparente calma a pesar de lo fuerte que era la música en el lugar –Te ves patético, te comportas como un perdedor y lo peor de todo… Estoy empezando a pensar que realmente lo eres.

 

Y fue así de fácil.

 

Chul dio su paso atrás, se levanto del asiento, dejo un billete que costeaba su vaso a medio beber y se alejó lentamente de la mirada de JunSu.

 

A pesar de que le costó asimilarlo y aún más detener esa aprehensión poderosa en su pecho, JunSu aclaro como pudo su mente. Dejó el vaso ahí y salió tras del muchacho de cabellos castaños. No lo iba a dejar ir, no señor, no tan fácilmente.

 

—¡Hey, JunSu!— Una voz logró hacerlo girar por un momento para poder distinguir a uno de sus amigos rubios envuelto en uno de esos trajes únicos que tanto se vanagloriaban de tener —¿Es cierto lo que escuche por ahí? ¿Cierto que ahora eres P—O—B—R—E?

 

La risa fuera de lugar del muchacho, junto al resto que lo rodeaban logró enojarlo, la burla, la vergüenza, la impotencia, la soledad, todo aquello se acumuló en su puño derecho. E impulsivo como es, se lanzó a hacer lo primero que su razón le indicó hacer.

 

—Jódete imbécil.

 

JunSu fue el que dio el primer golpe, luego de eso el escándalo se armó.

 

 

 

 

—¡Es JunSu se esta peleando a golpes con Dewyn!

 

HeeChul levantó la mirada del suelo, sacó el cigarrillo de su boca y suspiró.

 

Apagó el cigarrillo con tranquilidad y camino inmediatamente de regresó al bar, esperaba que JunSu saliera, por que sinceramente dentro no se podía hablar pero luego de que el muchacho no se apareciera, Chul ya se imaginaba algo así. Se abrió paso entre la gente con facilidad y apenas divisó a JunSu sobre el otro rubio, golpeándolo casi bestialmente, Kim se enojó.

 

JunSu idiota.

 

Lo único que hizo el castaño fue agarrar por el brazo al chico que tenía por pareja y como si en realidad no pesara nada, comenzó a sacarlo del bar a pesar de las miradas, los gritos de niñas asustadas e imbéciles que pegaban a cada rato, a pesar de los gritos de disputa por parte de Dewyn. A pesar incluso de las palabras entrecortadas del mismo JunSu.

 

Mira que es un verdadero idiota, buscarse problemas justo en estos momentos.

 

 

 

 

Tokio, Japón.

 

 

JaeJoong entró molesto a su casa.

 

Su madre lo había llamado pidiéndole que se regresara a la casa cuanto antes, pidiéndole que dejara la fiesta de fin de curso para más tarde. Finalmente JaeJoong no le tomó tanta importancia a la situación, después de todo la fiesta en el Instituto no sería tan increíble como la fiesta de despedida que ofrecería Hyun Joong en la noche.

 

Verificó la hora y comprobó que sino demoraba demasiado aún podía llegar a tiempo para la dichosa fiesta de despedida en el Instituto. Después de todo, él no podía faltar. Dejó las llaves colgadas, se sacó los zapatos y observó sorprendido la mesa de comedor, donde su madre tenía un montón de papeles por todas partes.

 

—Ya estoy aquí ¿Qué querías?

 

La mujer de cabello rubio levantó la mirada y sonrió un poco, se notaba entusiasmada y radiante.

 

—Hijo, que bueno que llegaste. Por favor ayúdame a buscar tu partida de nacimiento que no la encuentro por ninguna parte.

—¿Para eso me hiciste venir?— JaeJoong tomó su pasaporte entre las manos y curioseo un poco, notando como su madre tenía más sellos que él.

 

—En realidad no. Empieza a armar maletas Jae, nos vamos de viaje.

—Eso ya lo sabía, pero puedo armar dos maletas en un par de horas, no necesitabas pedirme que saliera temprano de clases.

—Escogí la palabra equivocada, no es ‘viaje’ en realidad es ‘mudamos’.

 

JaeJoong soltó el pasaporte. Sus ojos se abrieron en demasía. E incluso el corazón le soltó bruscamente.

 

—¡¿Qué?!

 

—Me acaban de dar un excelente puesto en Seúl y por supuesto que no lo voy a desaprovechar.

—¿Seúl? ¡¿Corea?! Mamá no me puedes hacer esto.

—Jae es una decisión tomada.

 

—¿Y no podías esperarte un año más? Estoy en mi último día de quinto año, por favor, por favor solo deja que me gradué y me voy contigo hasta el mismísimo infierno. Además entre Japón y Corea, obviamente Corea es más prospero para esto de ser modelo y…

 

—Basta JaeJoong. Empieza a empacar y es mi última palabra.

 

—¡¿Y por que demonios no me lo dijiste antes, para poder despedirme aunque sea?!

—¡Kim JaeJoong!— El cuerpo entero del menor se estremeció ante ese grito –Cuida tu vocabulario en primer lugar y en segundo si todavía quieres ir a la dichosa fiestecita de Hyun Joong yo que tu subo y empiezo a empacar.

 

JaeJoong apretó sus puños, mordió su labio inferior y únicamente sin decir palabra alguna empezó a subir las escaleras. Maldita edad que lo esclavizaba a su madre y sus para nada democráticas decisiones. Cerró la puerta con fuerza y miró su habitación con impotencia.

 

—¡¡Kim JaeJoong vuelve a cerrar la puerta de esa forma y te la lanzo sobre la cabeza!!

 

JaeJoong bufó. Llevó las manos a su cadera y reconsideró el hecho de que estaba a punto de perderlo todo, sus admiradores, su mejor amigo, sus esclavos personales que hacían lo que él quería con tan solo parpadear. Su apreciada popularidad. SU vida.

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

La música se había instalado en el coliseo del instituto, como cada año, todos los estudiantes en las últimas horas de clases se reunían ahí, para despedirse de sus amigos, bailar y disfrutar de la última vez que estarían en ese lugar por lo menos por unos meses.

 

Como era de esperarse la oscuridad no era demasiada, pero si lo suficiente al ser un tanto cerrado el Coliseo. Siwon permanecía sentado junto a YunHo en una de las gradas, en el centro para ser más específicos, observando entretenido como la mayoría de muchachos bailaba con euforia.

 

Alrededor de ellos media población les dedicaba miradas cada tanto. Lo único malo de esa pequeña reunión a fin de año, es que todos tenían acceso a ella y por tanto incluso los de curso menor podían entrar. Y entonces todo se volvía más aburrido.

 

En medio de la pista se comenzó a abrir un grupo, que al parecer empezaban a rendirle pleitesía a alguien más. Siwon al principio no lo pudo identificar bien, aquel muchachito que bailaba atrayendo miradas por todas partes, debido al gran grupo de personas en la pista de baila, observarlo con claridad fue casi imposible.

 

—Vaya… En estos momentos es cuando me doy cuenta que MinHo ya no está tan pequeño.

 

El comentario por parte de YunHo lo desubicó, Siwon se acercó un poco más a Jung para comprobar que desde su perspectiva podía ver con claridad a su hermano menor bailar con una sensualidad digna de cualquier coreografía de aquellos grupitos musicales por los que toda chica babeaba.

 

Una mirada de MinHo, directa a los ojos de Jung. Y Siwon se levantó.

 

—Me aburrí.

—¿De que hablas?

—Vámonos de aquí, YunHo. No me place terminar mi último día de clases en medio de mocosos de primero.

 

—De acuerdo, ¿Invitamos a tu hermano?— Siwon lo miró con frialdad –Tu hermano ya esta en cuarto, va a quinto y necesita aprender de la vida ¿No?

—Si, claro.— La voz sarcástica de Choi logró robarle una sonrisa al más alto —Con él no YunHo. Con quien quieras menos con mi hermano.

 

—Tranquilo… No sé por que lo cuidas tanto. Te apuesto que cuando no lo cuidas…

—Mientras no sea con personas muy cercanas a mi, él puede hacer lo que le de la gana.

—Oh, ya veo… A quien celas no es a MinHo sino a mi ¿Verdad?

 

YunHo pasó uno de sus brazos por los hombros de Siwon y este en respuesta únicamente sonrió –Si, YunHo. Me descubriste. Llevo enamorado de ti muchos años y si te metes con mi hermanito me rompes el corazón— YunHo estalló en carcajadas y Siwon rodó los ojos –Ya déjate de estupideces y vamos a algún bar.

 

—De acuerdo.— YunHo se levantó, arreglando un poco su pantalón y notando las miradas sobre ellos una vez más –Pero por favor no le digas a MinHo que se ve sexy.

—¿Lo ves sexy? ¡Iuk, YunHo! Es mi hermano…

 

—Si, bueno. Solo no le digas, sino ya no podría molestarlo con que todavía es un niño lindo. Y ver su cara molesta es muy divertido.

 

Siwon lo miró con duda, esa actitud en YunHo era muy extraña. Solo esperaba que en verdad, solo fuera por molestar a su hermano y nada más. Salió junto a YunHo del coliseo dispuesto a disfrutar de lo que quedaba de día, como debe ser, en una buena disco. Llenos de gente de su edad y hasta mayor, con trago de todos los tipos y música verdaderamente buena.

 

 

 

 

Nueva York, Estados Unidos.

 

 

—Pensé en serio que te marcharías de mi lado definitivamente.

 

JunSu arrugó la nariz cuando HeeChul pasó un poco de algodón con alcohol sobre la misma y luego de eso colocara una pequeña bandita. Sus ojos buscaban los negros del muchacho, pero nunca logró hacer contacto visual alguno. HeeChul aunque callado parecía muy concentrado en sanar sus heridas.

 

—Chul…

—Eres un verdadero idiota.

—Lo sé.

 

JunSu agachó la cabeza, consciente de que la única persona ante quien lo hacía era Chul. Ni siquiera sus padres o autoridades lograban ver alguna vez algún gesto parecido a la humildad en el joven Kim.

 

—Ahora hay que pensar en como salir de esta.

 

Las manos de HeeChul tomaron las mejillas de JunSu para que lo mirara, le regalo una sonrisa y el de ojos oscuros se la devolvió con la misma intensidad, acompañado por supuesto por un largo y profundo beso.

 

—El problema es…

—Que ninguno de los dos sabe hacer algo.

 

El suspiro esta vez fue mutuo.

 

 

 

 

Tokio, Japón.

 

 

—¿Cómo que te mudas a Seúl?

 

 

Hyun Joong se levantó, a pesar de la música a todo volumen en su casa, de la gente disfrutando por todas partes, a pesar de eso los dos más populares del instituto en ese preciso momento se encontraban en el pórtico de su casa, conversando, con un vaso de coctel en las manos.

 

—Mamá me lo dijo hoy. No hay vuelta atrás.

—¿E Inglaterra?

—Suspendido hasta nuevo aviso. Al parecer vamos a necesitar estas semanas para ubicarnos y acostumbrarnos.

 

—Pero…

—¡Hyun Joong no quiero irme!— JaeJoong se lanzó a los brazos de su amigo, abrazándolo con fuerza y escondiendo su rostro en el hombro del castaño. Quien solo atinó a acariciar sus cabellos.

 

—Yo tampoco quiero que te vallas Jae…

—Te voy a extrañar, Joong.

—…Yo también, Jae. Demasiado…

 

 

 

 

Dos meses después.

 

 

 

 

Buenos Aires, Argentina.

 

 

—Así que… Ya es octubre.

 

ChangMin observó el periódico en sus manos y bostezó.

 

Lo dejo en el suelo y sentado como se encontraba sobre el césped miro el cielo azul de aquella mañana, cerró los ojos por una par de segundos, con el viento refrescante moviendo sus cabellos y el sentido de libertad impregnado en cada poro de su piel.

 

—Tendré que regresar a Corea y a la Escuela.

 

Escuchó la risa de unos niños que se encontraban corriendo de un lado a otro y sonrió nostálgico ante la imagen.

 

La libertad de poder hacer y ser lo que te de la gana. Lejos de Corea, en cualquier parte del mundo ChangMin lograba sentirse así. Estar en Seúl era volver a su cárcel con barrotes de papel. Puede pero no se atreve a escapar. Lleno de lujos y mentiras ChangMin ese mismo día debía volver.

 

—…Que aburrido.

 

 

 

 

Seúl, Corea.

 

 

—No lo puedo creer. Tener que usar uniforme. Que asco.

 

—HeeChul deja de quejarte.

—¿Qué no ves, estos colores tan opacos y aburridos?

—Da igual, lo importante es que mis padres te pudieron conseguir una beca en el mismo Colegio que yo. Por lo menos sus influencias todavía sirven.

 

 

HeeChul tomó la mano de JunSu y sonrió –No hables así, Su. Ya verás como todo se soluciona.

—¡Es que no lo puedo creer todavía! ¿Cómo pudo JunHo dejarnos sin nada? ¿Cómo pudo hacernos esto?

—¡Su, basta! Olvida y supéralo. Hay que salir adelante y punto

 

 

JunSu respiró profundo y arregló su camisa.

 

 

—Tienes razón. Por lo menos no acabé en una Escuela de Gobierno.

—JunSu…

—Es la verdad, HeeChul. Además la pobreza y yo… No congeniamos.

—Yo soy pobre.

 

—Chul tú no eres pobre. Tus padres te desheredaron que es distinto. Y tu apellido en Estados Unidos todavía pesa. En cualquier momento se arrepiente de haber rechazado a un hijo tan increíble como tu y vuelves a ser quien eras.

 

HeeChul sonrió irónico.

 

—Si, Su. Sigue soñando.

 

Unos pasos más y el imponente lugar ante sus ojos los detuvo. Las escuelas en Estados Unidos eran asombrosas, pero en esta en especial era casi increíble. Los amplios lugares verdes, los enormes edificios. JunSu sonrió maravillado.

 

—Esto va a ser mejor de lo que pensaba.

—¿JunSu cuando piensas ir al pensionado que nos recomendó tu padre?

—Cuando se nos acabe el dinero para pagar el hotel.

—Debemos ahorrar ¿Lo sabes, verdad?

 

—NO me gustan los pensionados y ahora, caminemos y ganemos nuestro lugar, igual que cuando estábamos en Estados Unidos.

—Solo por que esta vez si necesitamos que nos llenen de regalos a cada rato.

 

HeeChul ajustó la maleta a su espalda, y junto a JunSu abrió un par de botones en su camisa y ambos empezaron a caminar entre las personas del lugar. Los estudiantes de inmediato giraron hacía ellos. Las caras nuevas y por supuesto la manera en que sus diferentes atractivos ya empezaban a llamar la atención.

 

 

 

 

—Disfruta la nueva escuela, hijo.

 

JaeJoong observó a su madre, luego al edificio y bufó. La rubia dentro solo suspiró resignada mientras lo veía bajar del auto, todavía enojado por el cambio de vida al que lo había obligado.

 

JaeJoong miró de un lado a otro. No daba ni un paso desde que bajó del auto cuando un montón de miradas se posaron sobre si de inmediato. Su madre arrancó y JaeJoong arregló uno de los mechones de su cabello.

 

Por lo menos estaba empezando bien, llamar a la curiosidad de los demás era lo primero.

 

El sonido de dos motos acercarse lo alertó.

 

Sin embargo aquella que parecía venir por la izquierda parecía querer venírsele encima, instintivamente su cuerpo reaccionó retrocediendo de inmediato, pero al notar que el conductor de aquella moto incluso aumentó la velocidad, en un mal movimiento JaeJoong tropezó y cayó sentado en el suelo ante las atentas miradas de todos, quienes de inmediato estallaron en risas.

 

El conductor de la moto se estacionó varios metros más allá y de inmediato la otra moto que venía del otro lado le dio alcance. El responsable de su caída se quito el casco de la cabeza, sacudiendo sus cabellos en el proceso y provocando una algarabía total.

 

—¡YunHo Hyung, que increíble moto!

—¡¡Oppa!!

—¡Hyung tanto tiempo sin verte!

—¡¡YunHo Oppa, te extrañamos!!

 

JaeJoong apretó los puños y se levantó con toda la dignidad que pudo recoger, notando de inmediato como todo el mundo centraba su atención en aquel al que llamaban YunHo. Se acercó demasiado rápido y jaló por el hombro al más alto. Logrando que esa mirada altiva y burlona se centrara en sus ojos.

 

—¿Me puedes decir que pasa por tu cabeza, idiota?

 

El muchacho junto a YunHo se sacó el casco también y rió brevemente, sentado aún en su moto –Pero mira YunHo, como asustas a los peatones. Eres muy inconsciente— Jae miró con despreció al que acompañaba a YunHo y prefirió dedicarse al más alto.

 

—No exageres niño. Quien te manda a estar parado en plena entrada.

—Yo no…

 

—¡Siwon Hyung, tu moto también está increíble!

—¡Oppa! ¿Las compraron juntos, verdad?

—¡¡YunHo, Siwon!! ¡Son increíbles!

 

JaeJoong apretó todavía más sus puños. ¿Qué era este mundo loco? Donde todo el mundo lo ignoraba y alababa a ese par de imbéciles que tenía enfrente. Miró con más rabia al tal YunHo y cuando él sonrió, JaeJoong sintió unas ganas irrefrenables de golpearlo.

 

—Mira… Niño. Si te golpeaste ve a la enfermería. No es mi problema.

—Conducías como un demente. Claro que es tu problema.

 

JaeJoong tomó nota, todos, absolutamente todos a su alrededor se asombraron al notar la manera tan altanera en la que le había empezado a hablar a YunHo. No había más dudas. Era obvio, ese par que ahora tenía en frente. Eran los más populares.

 

—Increíble. ¿Eres nuevo, verdad?

 

Siwon rió. Se bajó de la moto y colocó un brazo sobre el hombro de Jung.

 

—Eso no les interesa.

—Mira… ¿Cómo te llamas?

—Kim JaeJoong y sabes ¿Qué? No olvides ese nombre, por que lo vas a escuchar hasta en tus peores sueños.

 

YunHo se acercó, con una mirada desafiante y una sonrisa de esas que conquistaba a cualquiera en sus labios —¿Sabes que, JaeJoong? Yo tengo necesidad de decirte mi nombre por que tarde o temprano, lo vas a escuchar desde que te levantes hasta que duermas.

 

Siwon sonrió y tomó su maleta, para alejarse al igual que YunHo de toda esa multitud que se había empezado a aglomerar en la entrada. JaeJoong afiló la mirada. Era definitivo ese tal YunHo y Siwon se las iban a pagar y muy caro.

 

Empezando por el hecho de que él siempre había sido el más popular de cualquier lugar al que fuera. Por que ningún par de engreídos le quitaría su lugar, no importaba donde fuera. Kim JaeJoong nunca cedía el lugar que por naturaleza siempre ha tenido.

 

 

 

 

—¿Quiénes son ellos?

 

JunSu se arrimó al barandal del segundo piso y observó con curiosidad como aquellos dos caminaba entre la gente y todos los observaban como si fueran lo mejor del mundo en la tierra. HeeChul sin embargo solo se miraba en el espejo intentando darle algo de su identidad al uniforme.

 

—Niños ricos presumidos. Casi creyéndose los reyes del mundo.

 

JunSu levantó la mirada ante aquel muchacho que con unos audífonos, un gorro y un abrigo un tanto informal caminaba por el pasillo como si nada. JunSu lo analizó con la mirada de arriba para abajo, por su forma de vestir tan despreocupada para nada elegante o sofisticada, podía imaginar que se trataba de un becado.

 

Así que simplemente giró una vez más para observar a ese par que había empezado a subir las escaleras del edificio contrario al suyo. Olvido al muchacho que pasaba a su lado y comenzó a concentrarse en como lograr entablar alguna amistad con los que al parecer eran los chicos más ricos del Colegio.

 

HeeChul sin embargo a pesar del espejo en sus manos, aprovechando que estaba de espaldas a barandal y que JunSu no lo veía. Si dedicó su mirada al muchacho que continuó su camino sin importarle el hecho de haber sido ignorado por JunSu.

 

Vio en ese maletín que cruzaba por su cuerpo, unas pequeñas letras que decían ‘YooChun’ y cuando el muchacho estuvo lo suficientemente lejos, HeeChul empezó a jugar con el espejo en sus manos. Ignoraba al igual que JunSu de las familias poderosas de Corea.

 

Pero ese no era un nombre cualquiera, y estaba casi seguro de haber escuchado ese nombre en alguna parte.

 

 

 

 

—¡Hyung!

 

MinHo abrazó a YunHo y luego le sonrió a Siwon. El mayor de los hermano Choi sintió incluso su estomago revolverse al notar como YunHo y MinHo sostenían por demasiado tiempo sus miradas.

 

—Enano, no exageres, ni que no hubieras visto a YunHo durante las vacaciones.

—No le he visto por esas dos semanas que se fueron a Alemania y no me llevaron.

—No te llevamos por que las mejores discotecas están por allá y no dejan entrar a niños tan pequeños.

 

—¡YunHo Hyung!— MinHo volvió a hacer su pequeña mueca y se cruzó de brazos –Además ustedes tienen apenas dieciocho años.

—Pero en otros países eso ya cuenta como mayoría de edad~

 

La voz burlona de Siwon y la mirada furiosa de MinHo bastó para que YunHo riera un poco, olvidándose del imprudente muchacho de cabello castaño que se había atrevido hablarle de esa manera.

 

—Quien sabe que cochinadas habrás estado haciendo, hermano.

—Estuvimos, tu amor imposible y yo. Por que aquí mi mejor amigo no es precisamente un santo, te cuento.

 

—YunHo Hyung no es como tu ¿Verdad, YunHo?

—Por supuesto que no, yo soy tu ejemplo a seguir, MinHo.

 

Siwon rió divertido ante el descaro de Jung. Y levantó su mirada solo para notar como venían dos muchachos caminando con tranquilidad hacía ellos. El uno era un poco bajo y miraba curioso de un lado a otro y el otro de cabello castaño simplemente venía arreglando el cuello de su camisa.

 

Sonrió divertido y estiro su brazo intencionalmente lo suficiente como para que al pasar el muchacho de cabello castaño se chocara con su brazo.

 

—¡HeeChul! ¿Estas bien?

 

Siwon sonrió. Así que se llamaba HeeChul, estaba a apunto de disculparse cuando notó que el otro muchacho de cabello negro tocaba con delicadeza la nariz del tal HeeChul, que al parecer el brazo de Choi había golpeado.

 

—Si, Su. No te preocupes. No fue nada— HeeChul miró al hombre de cabello negro que extrañamente lo observaba con fijeza y arrugó el entrecejo —¿No piensas disculparte?

—HeeChul… No busques pleitos.

—¡No soy yo quien está buscando pleitos, JunSu!

 

Siwon enarcó una ceja.

 

La manera tan atenta entre esos dos, la confianza, y por supuesto la manera en que el tal ‘Su’ tomaba de la mano al tal ‘HeeChul’ lo hizo sonreír. ¿Era su impresión; O El tal HeeChul lo ignoraba, ignoraba SU presencia por el tal JunSu?

 

—Hermano… ¿Qué sucede?

 

MinHo se acercó un poco a él y YunHo desde su lugar solo observaba la pequeña escena.

 

—Nada, Min. Vámonos de aquí. Huele a perdedores.

 

JunSu se sorprendió. Y HeeChul de inmediato se irguió.

 

—Si, con razón ahora que se van, el olor se van con ustedes ¿No?

 

JunSu volvió a tomar de la mano a HeeChul, no quería problemas con esos chicos, no cuando eran los más populares y aparentemente los más adinerados del Instituto, entre sus planes estaba tenerlos de amigos, no enemigos.

 

—Créeme ¿HeeChul?— Siwon susurró sus palabras e incluso rió un poco –Las personas como yo jamás en su vida pueden oler a perdedor.

 

—¿En serio?— HeeChul se le acercó, moviéndose demasiado rápido como para que Siwon pudiera detenerlo, sacando de su maleta un poco de yogurt y lanzándoselo encima. MinHo retrocedió y YunHo solo miró divertido la situación –Pues ahora estas un poco más cerca de ese olor.

 

Siwon miró enojado al castaño y HeeChul solo le saco la lengua antes de tomar por la mano a JunSu y salir corriendo de ahí. Las clases pronto empezarían y tenían que ubicar su salón antes que nada.

 

 

 

 

—Bienvenido a Seúl, joven ¿Desea que lo lleva a la residencia Shim?

 

ChangMin suspiró y se quitó las gafas mientras subía al auto, vigilando que el chofer terminara por subir todo su equipaje al auto. Unos segundos después el hombre también subió y ChangMin miró a la gente que caminaba de un lado a otro a la salida del aeropuerto.

 

—Llévame a la Escuela. Luego deja mi equipaje en la casa.

—Pero ha de estar muy cansado de su viaje.

—Padre odia que pierda clases. Solo llévame al Instituto.

 

El hombre solo asintió. Y empezó a conducir, ChangMin únicamente se dedicó a observar las calles de su ciudad y volvió a suspirar. Un nuevo año escolar, en el que tenía que volver a ser el mejor como siempre, solo para complacer a los demás.

 

Miró la hora en su reloj.

 

Y recordó que por nada del mundo podía faltar, las inasistencias en su caso eran demasiado controladas.

 

 

FIN CAPITULO UNO

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5 comentarios sobre “Amistads peligrosas: Capitulo 1

    Tsukiyomi Akemi escribió:
    8 agosto, 2011 en 15:21

    En verdad no me puedo hacer a la idea de YunHo con MinHo o Siwon >_> y a Heechul con Junsu >_> iuuuuu

    Me gusta

    Yoli escribió:
    7 septiembre, 2011 en 18:57

    Hmnn, a mi también se me hizo MUY raro lo de Junsu con Chula, es .. no sé .. tan bizarro @___@, pero al final espero que Chula quede con Siwon y Yunho con Jae! sdfasfsdf así debe ser! (¿?) XDDD

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    ale weath escribió:
    8 septiembre, 2013 en 22:42

    Hahahahagahahha xd vaya que ha empezado algo raro x3 hajajahahaha igual que las otras chicas, no me imagino a ninguno cm su actual pretendiente o quedante(?) xd hhahahaha en fin, siento que no hay mucho que decir de este capitulo, ha sido divertido lo de heechul xd hahaja saludos~~

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    Choi Ji Sungah escribió:
    19 agosto, 2015 en 0:44

    Ahhhh me encanto, la verdad es que las historias de cada uno son interesantes, me llama bastante la atención y no me gusto mucho el Junchul, pero la verdad es que soy fan del Sichul y es normal solo me gusta verlo con el *–* Pero me mataste con lo de Yunho y Minho, de verdad que me encanto y quisiera ver mas acercamiento entre ese par, quiero que pase algo Kyaaa me iré a leer lo demás ~~~

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    laucamp escribió:
    13 julio, 2016 en 9:46

    Se me hace muy divertida, todos populares en sus respectivos lugares, pero ahora 1ue llegan al colegio donde los populares tendrán que luchar por ello.

    Gracias!!!!

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