Cuentos Felices

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Cuentos Felices

 

 

 

“ChangMin nunca creyó en los cuentos de hadas.

 Nunca creyó en que el apuesto príncipe debía enamorarse de la linda princesa.

Por que ChangMin quería ir en contra de todo aquello.

Por que ChangMin quiere a su príncipe del cuento de hadas solo para él.

Esta es la historia del Príncipe que un día, se enamoró de otro Príncipe.”

 

 

 

 

 

 

Cuentos Felices

 

One Shot.

 

 

 

 

Tenía seis años.

 

La primera vez que escuchó hablar de Cenicienta.

 

 

Nunca entendió muy bien el significado extraño de aquellos nombres, nunca buscó demasiado ni indagó lo suficiente en por que aquellas chicas cargaban con nombres por demás raros. ChangMin solo escuchaba, cuando su Nana  emocionada le leía un cuento.

 

 

Su rostro lleno de intriga observaba siempre las diversas muecas de la mujer cuando leía, los suspiros que se emitían a través de aquellos labios. ChangMin no entendía la ilusión en esas palabras. Por que ChangMin solo tenía seis años.

 

 

Pero aún así. ChangMin no entendía por que Cenicienta simplemente no lo dejaba todo, para seguir trabajando pero por lo menos para vivir recibiendo un salario por su trabajo. ChangMin no entendía la mente cerrada de Cenicienta al querer quedarse todavía ahí. Junto a gente que ni siquiera era de su familia.

 

 

—Cenicienta es muy estúpida.

 

 

Su pequeña vocecita soltó el comentario casi impulsivamente mientras ataba las agujetas de su zapato con toda la normalidad del mundo, ChangMin desde pequeño siempre fue muy consiente y maduro para su edad.

 

 

Y sin embargo a pesar de eso. La mujer arrugó el entrecejo y cerró el libro con un poco de fuerza.

 

 

—Min, no utilices ese vocabulario. Además, Cenicienta es uno de los cuentos más hermosos que hay. Es mi favorito.

—Pero no tiene sentido. Sin contar con que la magia no existe.

—Pero es un cuento, Min.

 

 

La mujer en esta ocasión sonó dulce, dejando el libro a un lado y sonriéndole con tristeza. El niño a pesar de su edad era demasiado maduro. ChangMin pudo sentir las manos de la mujer sobre su cabello y sonrió.

 

 

—En mi opinión sigue siendo un cuento estúpido.

—ChangMinie…

—Es estúpido.

 

 

ChangMin se cruzó de brazos, dando por terminada la conversación. La mujer suspiró y decidió dejar el cuento en la repisa donde reposaban los demás libros. Verificó la hora y se percató que era hora del almuerzo. Abrió la puerta dispuesta a ayudar a poner la mesa cuando la voz infantil de ChangMin la detuvo.

 

 

—Nana~…

—Dime Min.

—¿Por qué la princesa no hace nada y al final se queda con el príncipe?

 

 

La mujer volvió a suspirar, abrió la puerta y habló lo más dulcemente que pudo.

 

 

—Por que debe ser así, es la ley de todo final feliz.

 

 

La puerta se cerró despacio, ChangMin movió un poco la cabeza e hizo un pequeño puchero, esa respuesta no lo convencía. Observó la gama de libros que había en la repisa de su habitación y se lamentó por no saber leer tan bien todavía.

 

 

 

 

 

 

Tenía nueve años la siguiente vez que se volvió a debatir sobre los cuentos.

 

 

En esta ocasión era La Bella Durmiente.

 

 

Una obra de teatro y las niñas por votación habían escogido a ChangMin como el príncipe del cuento. ChangMin jugaba con su sombrero y su espada, conforme con lo simpático que le resultaba el disfraz.

 

 

Pero inconforme con lo representaba.

 

 

La muchacha se encontraba recostada sobre el escritorio, practicando todos juntos para la presentación que sería próximamente en unos días. ChangMin ya se sabía todos sus diálogos, pero su Bella Durmiente era muy despistada, a duras penas, y se sabía un par de líneas.

 

 

—Príncipe con un beso de tus labios, un beso de amor verdadero y la princesa podrá despertar.

 

 

El muchacho a su lado le hablaba tal cual la línea que le tocaba, ChangMin observó a la muchacha que al notar que ChangMin no reaccionaba abrió uno de sus ojos. Shim sin embargo levantó la mano y su profesor intrigado sonrió.

 

 

—¿Qué sucede ahora Shim?

—No entiendo.

—¿Qué no entiendes?

 

 

ChangMin miró a su amiga y luego regresó la mirada a su profesor. —¿Cómo puede enamorarse alguien de una chica que está dormida? No la conoce, no sabe nada de ella. Apenas y la ha visto cantarle a los animales, cosa por demás rara para empezar. ¿Como puede arriesgar su vida por alguien que no sabe siquiera si al despertar podrá corresponderle?

 

 

El hombre suspiró. ChangMin lo miró con intriga.

 

 

—Por favor ChangMin, solo sigue el hilo de la historia.

—Pero no tiene sentido.

—¿Por qué no vas a tomar un poco de aire fresco y descansamos un rato?

 

 

Todos los niños asintieron de inmediato y felices comenzaron a jugar o conversar entre ellos, las niñas rápidamente rodearon a ChangMin y él solamente se alejó alegando que obedecería al profesor en aquello de salir a tomar aire.

 

 

Su salón quedaba precisamente en un segundo piso, se subió en un pequeño barandal inferior y apoyó los brazos en el superior. Un niño practicaba baloncesto en el Patio central. Lastimosamente para él, el balón no entraba en la canasta.

 

 

Un último intento y la pelota rebotó directamente a la cabeza del muchacho, ChangMin intentó ocultar un poco su risa –Tonto…— Una vaga preocupación lo llenó en cuanto notó que el muchacho no se levantaba del suelo. Así que apurado, bajó las escaleras.

 

 

—Hey… ¿Estás bien? ¡Hey!

 

 

ChangMin pegó inconsciente las mejillas del muchacho en el suelo y afortunadamente el niño abrió los ojos. Dificultosamente el muchacho se sentó, ChangMin únicamente se hizo un poco hacía atrás, doblando sus piernas y observando el rostro del muchacho.

 

 

—Gra…Gracias. Duele…— El niño se llevó una mano a la cabeza y ChangMin sonrió.

—Eres muy torpe, mira que golpearte con el mismo balón que lanzaste.

—¡Hey! No lo hice apropósito.— El muchacho lució avergonzado y ChangMin en ese momento pudo darse cuenta de que lo inspeccionaba con la mirada —¿Eres un príncipe?

 

 

ChangMin se sorprendió ante la comparación y sus mejillas se sonrojaron inexplicablemente —¡No seas tonto! Por supuesto que no.— ChangMin desvió de inmediato la mirada –Solo estoy practicando para la obra escolar.

 

 

—Oh, entonces si eres un príncipe, en tu obra ¿Verdad?

—Pues… Si.

—A mi también me gustaría interpretar a un príncipe. Mamá dice que soy muy bonito y que con facilidad podría obtener el papel.

 

 

ChangMin sonrió, niño inconscientemente presumido.

 

—Mi nombre es Shim ChangMin.

—Yo soy Jung YunHo.

 

 

Jung estiró su mano y ChangMin entrelazó sus manos un poco inseguro, YunHo dejó a la vista una hermosa sonrisa y ChangMin de inmediato se sintió complacido con aquello. —¡Estas sangrando!

 

 

YunHo se sorprendió ante el grito de ChangMin y llevó una mano a su frente donde sus dedos se vieron manchados por la misma, YunHo realizó una mueca de inconformidad. –Esto es molesto, a mamá no le gusta que tenga marcas.

 

 

—Hay que llevarte a la enfermería. ¡Vamos!

 

 

ChangMin lo agarró de la mano, corriendo hacía el lugar que YunHo suponía sería la enfermería, YunHo se sintió feliz ante la preocupación del otro y sonrió –Ne~ ChangMin ¿Quieres que seamos amigos?

 

 

—Si lo que quieras… Pero primero hay que solucionar ese golpe.

 

 

ChangMin no tomó en cuenta aquellas palabras en ese momento. Solo agarró de la mano a YunHo con más fuerza y corrió más rápido todavía. Por que si no lo llevaba a la enfermería inmediatamente el muchacho podría quedar inconsciente y muy probablemente dormir tanto como la princesa del cuento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

—Y el príncipe desde abajó gritó: Rapunzel, Rapunzel… Deja tu largo cabello caer.

 

 

ChangMin logró poner una expresión todavía más seria en su rostro, se cruzó de brazos y se apoyó todavía más en su asiento. Sonriendo a ratos con burla ante lo increíblemente estúpido e irracional que le sonaba todo en ese cuento.

 

 

Tenía doce años, primer año de secundaria.

 

 

Y sinceramente no encontraba la razón psicológica para que les leyeran un cuento por demás desubicado a estas alturas. Suspiró con algo de resignación. ¿Quien en su sano juicio puede creer que una persona tiene un cabello tan largo como diez pisos de altura?

 

 

Sin contar con el hecho de que fuera tan fuerte como para soportar el peso del príncipe mientras subía agarrado a él. ¿Cómo lo peinaba? ¿Cómo se cuidaba ese cabello? ¿Cómo soportaba el hecho de que las botas del príncipe pisaran su cabello al subir? Y lo más importante de todo.

 

 

¿Cómo sabía ella entre tantas hebras milimétricas de cabello que no había algún nido de quien sabe que ave establecido ahí?

 

 

Asco total. Esa mujer era muy antihigiénica.

 

 

En un auto reflejo, ChangMin sacudió su cabeza, cerrando los ojos y protegiéndose bajo una mueca de desprecio que al parecer paso desapercibido por el resto de sus compañeros. Pensó un poco más racionalmente y vio a sus compañeras. Algunas tenían el cabello largo hasta la cintura, pero nada más.

 

 

En serio, ¿Cómo podía alguien vivir con tanto cabello?

 

 

Miró de reojo por la ventana, eso era mejor que escuchar el dichoso cuento de esa mujer de antihigiénico cabello y del príncipe aprovechado que agarraba por las greñas al amor de su vida.

 

 

Para su suerte, una clase salía justo a gimnasia. Y como si el destino se lo enviara, era precisamente la clase de tercero. Dónde Jung YunHo, su mejor amigo desde los nueve años estaba.

 

 

¿Quién habría podido imaginar que ese niño torpe era dos años mayor que él?

 

 

YunHo salía extrañamente solo, el resto de sus compañeros iban adelante. Cosa por demás extraño, puesto que casi siempre YunHo estaba rodeado por ‘Princesas’ desagradable titulo que ChangMin despreciaba pero que Jung solía usar con sus admiradoras.

 

 

—¡YunHo Hyung!

 

 

Un muchacho de cabello castaño salió de la nada, agitando su mano entusiasmado y con una sonrisa que ha Shim le revolvió el estómago. Demasiado efusivo, demasiado feliz, demasiado infantil. Ni él, que todavía tenía edad para comportarse así, lo hacía.

 

 

Y ese grito, tan innecesariamente alto, que incluso él que se encontraba en el primer piso lo escuchó, no ayudó. YunHo sonrió al verlo y ambos parecieron tener una charla muy amena. El chico de identidad desconocida y estrambótico trasero parecía gustar de llamar la atención de Jung.

 

 

Y eso a ChangMin no le gustó.

 

 

 

 

 

 

 

—¿Así que eras el capitán de tu equipo en tu otra escuela?

—Si, Hyung. Era el mejor.

—Que humilde, Su.

—Sabes que no lo digo en ese sentido, YunHo Hyung.

 

 

Los dos muchachos rieron al mismo tiempo, y ChangMin con la bandeja del almuerzo en las manos experimentó por primera vez en su corta vida lo que era poseer un tic nervioso en el ojo. Por que su ojo izquierdo se intentó cerrar repetidas veces pero nunca logró hacerlo al final.

 

 

Esa conversación había sido tan… Rara.

 

 

Se lo pensó siquiera unas cinco veces y al final decidió que hoy almorzaría con TaeMin o SungMin, sus compañeros de salón. Cualquier cosa era mejor que esos dos en este momento. No terminaba de girar para huir lenta pero certeramente cuando la voz gruesa de YunHo lo detuvo.

 

 

—Min, ya pensaba que no vendrías a almorzar conmigo.

 

 

Ok, era el momento de fingir.

 

 

—Hyung. No era eso solo pensaba almorzar hoy con…

 

 

—Siéntate.— Jung lo agarró del brazo, prácticamente jalándolo y haciéndolo sentar frente a ellos. Con una gran sonrisa. La famosa y deslumbrante sonrisa de Jung YunHo. –Te presento a un amigo. Kim JunSu. Lo acaban de transferir de otra escuela.

 

 

¿Era en serio?

 

 

Lo acababan de transferir y en menos de dos horas… ¿Y ya lo llamaba amigo? Estúpido YunHo. ¿De que se extrañaba? Después de todo, cuando se conocieron YunHo en menos de quince minutos y ya lo tenía como el mejor de los amigos.

 

 

—Oh, mucho gusto, soy Shim ChangMin. Primer año.

 

 

—¿Eres menor que nosotros?— El expresivo rostro de JunSu hizo aparición, sus ojos se agrandaron y para su mala suerte JunSu se acercó demasiado, para asegurarse que fueran reales sus palabras. –No lo parece, eres muy alto.

 

 

Por suerte, JunSu sonrió, de una manera muy extraña. Pero lo positivo era que se había alejado, sentándose nuevamente en su lugar junto a YunHo. A ChangMin no le disgustaba el contacto con las otras personas pero tan solo prefería que ese contacto no fuera exagerado, a menos claro que esa persona fuera Jung YunHo. Él era otra historia.

 

 

—Si, incluso hasta creo que Min me va a pasar en altura cuando crezcamos un poco más.— YunHo rió, rascando su nuca un poco avergonzado ante la cruel realidad. –Creo que es por que come demasiado.

 

 

—¿Es que eso es solo para ti?— JunSu en esta ocasión lució todavía más sorprendido mientras oscilaba su mirada entre Shim y su comida.

—Es mi bandeja. ¿Por qué lo dudas?

 

 

—Pues no sé…— JunSu rascó un poco su brazo. –Pensé que traías comida para los tres.

 

 

—Oh, querido JunSu. La princesa que se case con Min tendrá que ser casi cenicienta.

—¿Por qué lo dices?

—Por que deberá pasar muchas horas en la cocina para llenar a este barril sin fondo.

 

 

—¡Hyung!— ChangMin inconscientemente levantó la voz y en respuesta YunHo tan solo le saco la lengua de manera juguetona. Kim rió divertido.

—Ustedes son muy graciosos, me caen muy bien.

 

 

ChangMin entonces miró por un largo rato a JunSu.

 

 

Quizá el muchacho podría convertirse en un buen amigo, siempre y cuando dejara esa mala costumbre de tocar a cada rato el brazo de YunHo cuando quería dirigirle la palabra. Le dio una probada a su sopa, y llegó a la conclusión que eso no sería problema.

 

 

JunSu parecía muy razonable.

 

 

 

 

 

 

 

 

—Les presento a Kim JaeJoong. Mi mejor amigo desde…— YunHo miró al muchacho de cabello negro y labios algo rojos, y cuando el tal JaeJoong le sonrió con suavidad. YunHo pasó un brazo sobre los hombros del mayor y amplió su sonrisa —¡Desde siempre!

 

 

ChangMin rodó los ojos. Tenía dieciséis años ya.

 

 

Y esas tonterías de parte de Jung YunHo ya no le sorprendían.

 

 

—¿Esto es una broma YunHo Hyung?— JunSu lucía obviamente sorprendido, los años habían pasado demasiado pronto. JunSu ya no era el niño lindo que un día parecía querer arrebatarle a su Hyung, al contrario y para mayor temor de ChangMin, JunSu se había convertido en un muchacho realmente atractivo. —¿No se suponía que ChangMin era tu mejor amigo?

 

 

JaeJoong pareció sorprendido ante aquello, YunHo sonrió nerviosamente y a cambio solamente abrazó un poco más a Kim. –ChangMin también es mi mejor amigo. Pero a Jae lo conozco prácticamente desde que nací. ¿No es así?

 

 

YunHo miró a JaeJoong, él le sonrió y ChangMin volvió a rodar los ojos.

 

 

De acuerdo, esto no le gustaba. Había pensado por un momento que el tal JaeJoong era un rocíen conocido de YunHo como cada amigo que Jung iba haciendo por la vida. ChangMin lo observó mejor y arrugó el entrecejo. El tal JaeJoong parecía disfrutar mucho del constante contacto físico con YunHo.

 

 

—Wow… Eres muy lindo Jae Hyung.

 

 

ChangMin observó a JunSu, el muchacho tan sincero como siempre. JaeJoong sonrió en agradecimiento y con un pequeño asentimiento solo continuó bebiendo su soda. –Gracias JunSu.

—¿Y cómo así has venido a visitar a YunHo Hyung?

 

 

JaeJoong fijó la mirada en YunHo. –Pues vivo en Japón, pero como mi YunHo se gradúa en unos días, supe que no podía perderme ese momento tan especial. ¿Verdad?

—Yo fui para la graduación de Jae, así que es lo mínimo que podía hacer por mí.

 

 

Asco total.

 

 

ChangMin apretó uno de sus puños ¿Mi YunHo? ¿Para eso se había perdido una semana entera YunHo el mes pasado? Una graduación no dura una semana después de todo. Bebió un poco de su agua. Esas miradas no le gustaban.

 

 

—Tu piel es muy blanca Hyung y tus labios muy rojos. Me recuerdas alguien~

 

 

YunHo rió ante las palabras de JunSu y JaeJoong se sonrojó un poco. ChangMin no entendía nada. –Se parece a Blancanieves ¿Verdad?

—¡Cállate, idiota!

 

 

YunHo volvió a reír y JaeJoong golpeó en el hombro al muchacho a su lado.

 

 

—Desde pequeños le decía a Jae que era tan hermoso como Blancanieves.

—Blancanieves es una chica, vuelves a decir eso Jung YunHo y verás como este puño te recuerda que tan fuerte soy.

 

 

—Pues quizá me lo puedes demostrar de otra forma.

—…Idiota.

 

 

Lo siguiente no solo había sorprendido a ChangMin sino también a JunSu, YunHo se había acercado mucho al rostro de JaeJoong y el otro tan solo había desviado un poco el rostro. YunHo no jugaba de esa forma con nadie. Claro, Kim JaeJoong parecía ser la excepción.

 

 

A ChangMin se le volvió a revolver el estómago.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La música abarrotaba la residencia Jung.

 

 

Los adolescentes iban de un lado a otro, con bebidas en la mano, unos cuantos todavía con su traje de graduación encima. Cuando ChangMin llegó, y observó a un muchacho parado en una de las mesas, con su diploma en la mano gritando a los cuatro vientos que por fin era libre.

 

 

Le hizo suponer que graduarse, en verdad parecía muy emocionante.

 

 

Lastima que a él le faltaran dos años todavía. La gran mayoría lucía lleno de energía, bailaban, cantaban, bebían. Desenfreno total, ChangMin recordó que los padres de YunHo no estaban en la casa. Habían tomado un avión apenas la ceremonia de graduación había terminado.

 

 

—¡Esta fiesta es lo máximo, YunHo Oppa se consagrara como el mejor en fiestas!

—¡Mira es Oppa con su amigo súper sexy!

—¡¿Cómo pueden verse tan sexy los dos juntos?!

 

 

ChangMin escuchaba a las dos muchachas a su lado, casi sin pretenderlo. Pero cuando deslizó su mirada hacia las escaleras y los observó bajar juntos. A YunHo y JaeJoong conversando muy de cerca debido a la música, el estómago de Shim volvió a contraerse.

 

 

—Mira que ya andas con la camisa mal puesta.

—Jae~ ¿Por qué tienes que ser tan meticuloso?

—Por que sí, ahora deja arreglarte.

 

 

Para cuando ChangMin se pudo acercar. JaeJoong arreglaba el cuello de la camisa de YunHo, sus rostros demasiados cerca, pero para su suerte, apenas estuvo a unos cuantos pasos. Jung posó su mirada en él.

 

 

—Min… Pensé que ya no venías.

—Demoré un poco, felicidades Hyung.

 

 

Estiró el pequeño regalo en sus manos hacía el mayor e inconsciente de lo que hacía, YunHo bajó el par de escalones que lo separaban de ChangMin, sin percatarse que dejaba a Jaejoong con su trabajo a medio realizar y con las manos estiradas.

 

 

—¡Wow! Es hermoso Min.

 

 

YunHo observaba como un niño pequeño el genial reloj que ChangMin acababa de obsequiarle. Sus ojos brillaron y por un momento un abrazo simple pero largo fue su muestra de agradecimiento. YunHo continuó observando el reloj. Se lo colocó de inmediato y su sonrisa nunca desapareció.

 

 

De ahí en adelante ese reloj quedaría en su muñeca lo que le restara de vida.

 

—¡Oppa! Vamos a bailar~

 

 

Una de las muchachas de su salón agarró por la mano a YunHo y lo jaló hacia la pista de baile. ChangMin solamente sonrió un poco, sin percatarse que JaeJoong lo miraba con atención. Cruzado de brazos.

 

 

—¿Te gusta mi YunHo, cierto?

 

 

El corazón a ChangMin se le agitó bruscamente. —¿Disculpa?

—Eso, te gusta YunHo. ¿Cierto?

 

 

Los nervios lo cubrieron, eso no era verdad. Por que de gustarle YunHo él tenía que haberse dado cuenta antes que el tal JaeJoong. Kim le sonrió apaciblemente y Shim se sintió terriblemente desnudo ante el mayor, eso no podía ser verdad.

 

 

—¡Min! ¿Genial fiesta verdad?

 

 

JunSu había aparecido, agarrándolo por el brazo y sonriendo como siempre. Sin embargo y a pesar de eso. ChangMin no pudo despegar sus ojos de Kim JaeJoong. Deslizó sus ojos hacia donde YunHo bailaba con la muchacha.

 

 

No podía ser verdad.

 

 

¿Todos esos sentimientos… Todos estos años? No, por que YunHo era su mejor amigo. Y a ChangMin no le podía gustar alguien a quien conoció a través de su torpeza. A Shim ChangMin no le podía gustar alguien que a diferencia de él buscaba su princesa de cuento de hadas.

 

 

—Te equivocas.

 

 

Sus palabras crudas fueron directas hacía JaeJoong, el muchacho pareció sorprenderse ante su respuesta y ChangMin tan solo sonrió. No escuchó las palabras de JunSu pidiéndole que se detuviera, ni se percató de la mirada preocupada de YunHo. Mucho menos de la tristeza en las facciones de JaeJoong.

 

 

 

 

 

 

 

 

—No… No… ¡No!

 

 

Arrojó la chaqueta sobre su cama y caminó hasta su escritorio sin encender la luz de su habitación. Alumbrado apenas con la luz de la luna, Shim ChangMin apretó sus puños. La voz de JaeJoong volvió a repetirse en su mente.

 

 

 

Te gusta mi YunHo. ¿Cierto?

 

 

 

Impulsivamente su cuerpo se dobló un poco y la mano derecha fue a tapar su boca. Repentinamente los ojos comenzaron a arderle y ese horroroso vacío en su pecho no estaba ayudando.

 

 

El timbre de su celular fue desastroso, por que recordó que ese tono lo había puesto YunHo. Miró el celular vibrar y moverse sobre el escritorio. ChangMin no pensaba contestar. No pensaba a hacerlo, hasta la tercera vez que sonó y ChangMin decidió contestar solo para que dejara de sonar.

 

 

—¿Qué sucede?

Min… ¿Estas bien? ¿Por qué saliste así de la fiesta?

La voz de YunHo, la inconfundible voz de su mejor amigo. –Estoy bien, Hyung. Tan solo me sentí mal, un leve dolor de estómago. No te preocupes.

 

 

¿Estás en tu casa entonces?

—¿Eh?— ChangMin giró, como si de repente la puerta de su habitación pudiera abrirse y YunHo pudiera aparecer por ella. —…Si. Acabo de llegar.

 

 

Perfecto. Ábreme entonces.

—¿Que?— El corazón a ChangMin se le volvió a agitar. –No… No puedes, estaba a punto de dormir y…

No me importa. Cuelgo.

 

 

Y tal y como lo había dicho. YunHo terminó con la llamada. ChangMin miró el celular en sus manos y bajó rápidamente, abrió la puerta con cuidado de no despertar a sus padres y al salir a la calle, no logró ver por ninguna parte al mayor.

 

 

Velozmente agarró el celular y marcó el número de Jung. –Hyung… ¿No que estabas aquí?

¿Ya bajaste?— La risa de YunHo fue claramente audible. –Conociéndote pensé que tenía que subirme por la ventana. Con tal de no molestar a tus padres eres capaz de dejarme acá afuera. Ya estoy llegando.

 

 

Y una vez más volvió a colgarle, arrugó el entrecejo molesto y pensó que había sido un error bajar. Si tanto quería verlo pues que se trepara por la ventana como había dicho. Volvió a entrar a su casa y cerró la puerta. Subió más rápido de lo habitual y se cambio de ropa.

 

 

—Estúpido YunHo…

 

 

Se metió bajo las cómodas sabanas de su habitación y abrazó una de sus almohadas. Cerró los ojos más de un par de veces pero YunHo nunca dio señas de aparecer. Muy probablemente se encontraba abajo esperando por que volviera a salir. Pero él ya no bajaría.

 

 

Justo cuando sintió el cansancio envolverlo. El sonido de su ventana correrse lo hizo abrir los ojos inmediatamente. Dos segundos después un sonoro golpe se dejó escuchar. Desde el alféizar de su ventana, Jung YunHo se había caído y resbalado directo al piso.

 

 

—¡Hyung!

 

 

Se levantó más rápido de lo previsto y acudió a donde el mayor sobaba un poco su rodilla. Pensó en tomarlo de los hombros, pero lo evitó. Emocionalmente Shim ChangMin no estaba preparado.

 

 

—Auch… Min, esto es tú culpa.

—¿Mi culpa? ¿Por qué?

—Por hacerme preocupar.

 

 

YunHo fijó repentinamente los ojos en su rostro. ChangMin se sintió nervioso y desvió la mirada.  –Hyung… Mejor hablamos mañana.

—¿Por qué te fuiste así?

—¿Por qué has venido hasta aquí? No podías llamarme o esperar a mañana.

 

 

ChangMin lució exasperado. Necesitaba un tiempo sin YunHo, precisamente para asentar aquello que JaeJoong tan fácilmente había afirmado y que a él le asustaba comprobar. –No. No podía. Por que me importas demasiado y no podía dejar las cosas así. Es uno de los días más importantes en mi vida y quería que tú estuvieras presente.

 

 

Oh, demonios.

 

 

Shim ChangMin entonces lo comprendió. En el momento en que sus ojos vieron los de YunHo ya no hubo cabida para la duda. Fueron sus palabras, su expresión de idiota buen amigo. Y la sonrisa asquerosamente de príncipe lo que lo terminaron de convencer.

 

 

Se había enamorado de un príncipe, que buscaba a su hermosa princesa.

 

 

ChangMin suspiró profundo y reflexionó. ¿Por qué le pasaban cosas tan ridículamente cursis? ¿Por qué a él que nunca le gustaron las películas de amor? ¿Por qué a él que ni siquiera disfrutó en su niñez de algún cuento?

 

 

Sencillamente… ¿Por qué a él?

 

 

—¡Hey, Min! ¿Me estas escuchando?

 

 

YunHo sacudió su mano frente al rostro de Shim y el menor asustado de inmediato tapó su boca. –Hyung guarda silencio. Que mis padres se pueden despertar.

—Pero… Yo solo… ¡Ah, eres incomprensible!

 

 

—¿Y ahora por que?

—Digo que me importas y tan solo te quedas ahí… Tieso como una momia, pensando en la inmortalidad del cangrejo.

 

 

—Hyung… Deja de usar esas frases tan estúpidas. Y además ¿Qué esperas que te diga?

—Que también te importo, que lamentas haberte ido sin decirme nada. Hay tantas cosas que podrías decirme…

 

 

Y ChangMin solo observó aquellos labios moverse, no entendía por que en los Dramas, cuando el protagonista veía los labios de la protagonista le placía besarlos. En este momento, ChangMin solo deseaba ponerles una cinta para que dejaran de moverse y hablar tanta incoherencia.

 

 

Por que tenía muchas cosas en que pensar.

 

 

—Bueno Hyung, es tarde. Necesito dormir.

—Pero…— Antes de que YunHo pudiera seguir hablando. ChangMin lo comenzó a levantar. Jalándolo del brazo y ayudándolo a bajar por las escaleras directo a la salida de su casa cuidando por su puesto no despertar a sus padres. –Min…

 

 

—No hagas ruido Hyung.— Abrió la puerta una vez más y dejó a YunHo afuera, por primera vez en esa noche Shim sonrió. –Ahora regresa a tu fiesta YunHo.

—Pero Min, yo quiero decirte algo…

—¡¿Qué?!— ChangMin ya se estaba exasperando.

 

 

—…Yo también te quiero.

 

 

La puerta se cerró. En realidad, ChangMin la cerró. Fue lo único que atinó a hacer en cuanto las palabras dichas por YunHo procesaron en su cerebro y llegaron a un análisis que sobre todas las cosas lo hicieron sentir pavor.

 

 

—¿También?

 

 

La duda lo embargó y dos segundos después tenía a YunHo dando pequeños golpes en la puerta y hablando de manera susurrante. –Aunque no me lo digas, por que se lo inexpresivo que eres. Yo también te quiero niño idiota. Somos amigos después de todo, pase lo que pase sabes que cuentas conmigo.

 

 

ChangMin prefirió no contestar.

 

 

Y hacerle creer a YunHo que se había equivocado al suponer que él seguía ahí, pegado a la puerta. Inmóvil como una momia. Estúpido YunHo que decía cosas tan a la deriva sin medir el calibre de sus palabras.

 

 

Shim suspiró, el amor… Era muy problemático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tres meses después YunHo entró a la Universidad.

 

 

Sinceramente ChangMin ya tenía un plan de vida. Ignorar las sensaciones inadecuadas en su corazón, observarlo embobarse con cuanta princesa linda veía por el campus y dejarlo ser. Después de todo Jung YunHo al igual que con las amistades, en el amor era similar. Tenía demasiado corazón para todos.

 

 

Una relación a YunHo no le duraba más de tres meses.

 

 

ChangMin pensaba que era probablemente por el factor ‘Celos’ y es que Jung era demasiado sociable, tanto con hombres como mujeres. Pero esas ‘Princesas’ no entendían que YunHo sonriera, molestara, abrazara o conversara tan animadamente con otra persona era solo por que era su instinto de sociabilidad.

 

 

No por que tuviera algún interés adicional.

 

 

Había que estar en los zapatos de Shim ChangMin para entender esa mente confusa y difusa de Jung YunHo. A veces ChangMin tan solo lo dejaba ser el mismo y punto, días después al final llegaría a quejarse como siempre que la Universidad es más difícil de lo que pensaba. En especial por que las mujeres son demasiado celosas.

 

 

Recuerda incluso que entre sus des aventuras causadas por el evento predispuesto Jung YunHo, cuentan ya dos cachetadas y un fuerte puño de tres mujeres diferentes que terminaron con YunHo por su culpa.

 

 

¿Por qué su culpa?

 

 

Pues, él hasta ahora no esta muy seguro del por que, pero por lo poco que podía entender entre sus gritos estrambóticos, llantos pre menopáusicos y habladuría histérica, era que YunHo lo consideraba más a él que a ellas. Que pasaba más tiempo con él que con ellas. Que podía olvidar una cita con ellas pero no con él.

 

 

Incluso una vez lo acusaron de enfermarse. No era su culpa, se había resfriado y YunHo había salido de viaje a Uslan con su novia de turno. Y apenas se había enterado de su padecimiento había tomado el primer vuelo de regreso a Seúl para estar con él. El problema era… Que se había olvidado de ella, allá en Uslan.

 

 

No era su culpa. YunHo era un idiota desconsiderado por naturaleza con todo el mundo…

 

…Menos con él.

 

 

Una sonrisa y el buen ánimo de ChangMin mejoró esa mañana, si bien todas esas acciones ciclaban enormemente en el arco de la amistad y por que ChangMin no dudaba que YunHo lo hiciera también por JaeJoong o JunSu. Aún así era agradable cuando esas chicas perdían el ‘Glamour’ frente a él. Gritando como verdaderas locas.

 

 

—¿Me estas escuchando?

-¿Eh?

 

 

ChangMin levantó la mirada hacía su derecha donde YunHo lo veía arrugando el entrecejo. Shim únicamente bebió un poco de agua y sonrió. Hoy como cada jueves después de clases visitaba en la Universidad a YunHo. Y lo visitaba solo por que ese era su único día en el que no tenía que asistir a algún Club académico. Solo por eso.

 

 

-Si estás aburrido bien podrías ir a tu casa, Min.

-Oh, lo siento Hyung… Solo pensaba.

-¿Pensabas? ¿En quien?

-Nunca dije que pensaba en alguien… ¿Hyung?

 

 

-Oh, Min… Mírala…- ChangMin en ese momento solo se vio capaz de suspirar, comió un pedazo de la fruta que había sobre el plato en el comedor de la facultad de YunHo. Y prefirió esperar a que el embobamiento se le pasara al mayor. Pero cuando la mirada y atención de YunHo estuvo por más de diez minutos en ‘ella’ ChangMin se intrigó.

 

 

-¿A quien?

-A ella ¿No la ves? Es como si brillara.

 

 

ChangMin la encontró. Sentada cerca de la pileta central, rodeada por muchos chicos, conversando y riendo y por la mirada y sonrisa en Jung, ChangMin llegó a suponer que no la conocía y que más bien era la primera vez que la veía.

 

 

-Si… Es bonita.

-¿Bonita? ¿Solo eso se te ocurre? Es toda una princesa, mi princesa, la mamá de mis hijos.

ChangMin entonces dejó que una mueca se colocara en sus facciones. —Hyung eso es asqueroso ni siquiera le has hablado y ya estas pensando en sexo, eres un perver.

 

 

—¡No estoy hablando de sexo! Sino de hijos.

—¿Y que necesitas hacer para tener hijos con ella? ¡Hyung, Pervertido!

 

 

YunHo regresó su atención a él, lo miró con odio mal disimulado y en seguida pasó un brazo sobre sus hombros para poder golpear su cabeza amistosamente. ChangMin rió divertido, había captado la atención de YunHo y eso era agradable. Pero no solo había logrado la atención de Jung sino también la de la ‘Princesa’

 

 

Quien intrigada por que no la veían había fijado sus ojos marrones en ellos.

 

 

Dos semanas después el príncipe y la princesa eran novios.

 

 

 

 

 

 

 

Boa era su nombre.

 

 

Carismática, alegre, simpática, dulce, inteligente… Y bueno un sinfín de cualidades que logro lo que ninguna otra novia había logrado antes. Robarle su tiempo con YunHo. Ya casi ni lo veía y ChangMin quería creer que era por la Universidad. Pero Shim sabía muy bien que se estaba engañando así mismo.

 

 

-Hace mucho tiempo que no veo a Hyung.

 

 

ChangMin arreglaba las cosas en su maleta mientras JunSu vestido con la ropa de algún maniquí de tienda Vogue se sentaba en una banca delante de él. ChangMin levantó los hombros en señal que le daba poca importancia y Kim tan solo suspiró.

 

 

-Es más, apenas y lo veo en la Universidad.

-¿Y como te va a ti en la Universidad, JunSu Hyung?- ChangMin obviamente intentó cambiar de tema, en especial por que le sonrió. Y ChangMin rara vez le sonreía de esa manera Kim JunSu.

-Bien. Pero por que no te apuras y te cambias ese uniforme. ¿Si?

 

 

ChangMin asintió y con la maleta en la espalda se dirigió a los baños para poder ponerse algo más cómodo. JunSu lo había llamado para que salieran los tres como antes, pero YunHo había cancelado dos horas antes, alegando que se le había presentado un asunto y no podía ir.

 

 

Y con él, se habían marchado las esperanzas de ChangMin de poder verlo en más de tres semanas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Es curioso.

-¿El que?

-Lo mucho que se parece Boa a ti.

 

 

ChangMin se atoró con el batido que en ese momento había estado bebiendo y luego de que JunSu le diera un par de palmadas en la espalda. Shim pudo recuperar el aire puro en sus pulmones. JunSu únicamente sonrió.

 

 

-¿De que hablas, Hyung?

-No la has tratado. ¿Verdad?

-Pues no.

 

 

JunSu sonrió y bebió un poco de su batido. –Ella es… Divertida pero de vez en cuando muy seria, inteligente y formal. Sarcástica muchas veces. Sensible y dulce. Sin embargo a diferencia de la mayoría de chicas ella no cree ni gusta de los cuentos de hadas.

 

 

Kim entonces lo miró profundamente.

 

 

-¿Y? Solo por eso no se puede parecer a mí.

-Deberías verla y me darás la razón. Es como la versión femenina de ti. ¿No es eso raro? YunHo saliendo con tu versión femenina.

 

 

JunSu rió y ChangMin intentó aunque fuera plasmar una sonrisa en sus labios.

 

 

En realidad, si, era muy extraño.

 

 

 

+-+-+-+-+-+-+

 

 

 

-¿Cómo me llamaste?

 

 

La mujer alejó el cuerpo de YunHo y se peinó un poco, con la incredulidad en sus facciones y el entrecejo visiblemente arrugado. Jung de inmediato se sentó y pasó una mano por su rostro. Confundido también.

 

 

-Boa… Yo… Lo siento… No…

-¿Cómo me llamaste, YunHo?

-Es solo que hace mucho que…

 

 

Boa se levantó tomó su cartera y prefirió mirar al suelo que a su novio. Apretó con fuerza los puños y suspiró. Caminó hacía la salida y ni siquiera se molestó en mirar hacía atrás, solo que antes de salir dejó que sus palabras resonaran en los oídos de Jung.

 

 

-Deberías poner en orden tus prioridades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esa noche sus padres habían salido a cenar.

 

 

Y cualquier muchacho había aprovechado para salir o cuando menos armar aunque sea una mini reunión alocada con la mitad de su salón o al menos con la noviecita de turno. Pero él no era cualquier muchacho. Y esa noche, Shim ChangMin había optado por película de terror y canguil, sentado en el enorme sillón de su sala.

 

 

El timbre de su casa lo sorprendió. Presionó ‘Pause’ en el control y se levantó de mala gana, estaba lloviendo. ¿Quién en su sano juicio hacía visita social a estas horas de la noche y con tremendo clima?

 

 

-¿YunHo?

 

 

Parado frente a él tiritando del frío, su mejor amigo miraba al piso, abrazándose así mismo, su ropa mojada era seguramente el motivo. ChangMin iba a decir algo más cuando el cuerpo entero de YunHo se le vino encima.

 

 

Y ChangMin hubiera pensado que se trataba de un desmayo espontaneo sino fuera por que ‘Casualmente’ los labios de Jung estuvieron sobre los suyos… Y se movieron. ChangMin ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Cuando YunHo lo abrazó y susurró cerca de su oído.

 

 

-Min… Creo que ya no me gustan las princesas.

 

 

Maldito YunHo que hacía su corazón latir desbocadamente cuando le daba la gana.

 

 

 

 

 

 

 

 

Oh, bendita capacidad neuronal suya de reaccionar demasiado tarde.

 

 

YunHo había dicho las palabras exactas en el momento exacto para que cualquiera con media neurona viva hiciera un primer pero leve movimiento. Cualquier persona menos él. Por que ChangMin había actuado compresivo y amable ante esta nueva etapa de su amigo.

 

 

Pero actuar amable y comprensivo no le había servido de nada.

 

 

Por que después de ese beso, y que escuchara toda la cantaleta de que lo había mencionado a él mientras besaba a Boa. ChangMin había decidido darle tiempo a YunHo para que analizara, pensara y aclarara su situación.

 

 

Tiempo que Park YooChun aprovechó.

 

 

Y es que YunHo sociable como él solo, había decidió ir a una de esas discotecas. Y por supuesto el pequeño ChangMin no podía ir ¿Por qué? Por que todavía era menor de edad. Pero eran las doce en punto cuando ChangMin mirando el techo de su habitación se dio cuenta que no podría dormir pensando en lo que su Hyung estaría haciendo.

 

 

Así que, por primera vez en su vida desobedeció a sus padres. Salió en la mitad de la noche de su casa, acompañado por su puesto por JunSu quien lo ayudó a ingresar, su altura después de todo para algo debía servir. Graciosamente, JunSu si tuvo que comprobar que era mayor de edad.

 

 

Buscándolo, había pasado más de hora y media.

 

 

-¡Min! Ya basta, me cansé. Además me han tocado el trasero siete veces y ya estoy cansado.

-JunSu deja de quejarte.

-¿Por lo menos podría bailar?

-Nadie te esta deteniendo.

 

 

-¡No voy a bailar solo para que cualquier pervertido me agarre hasta el alma!

 

 

ChangMin rió divertido ante aquella exasperación por parte de Kim. Y por primera vez dejó de desgastarse el cuello buscando a YunHo. Colocó una mano sobre el hombro de JunSu e intentó parecer serio.

 

 

-JunSu…

 

 

Las palabras, la sonrisa y cualquier otra expresión se paralizaron en su estado natural cuando justo, unos metros hacía atrás de JunSu. ChangMin por fin distinguía a YunHo hablando con un sujeto que repentinamente lo agarraba por un hombro, lo tumbaba contra la pared y besaba vorazmente. Situación que a YunHo parecía no molestar.

 

 

Por inercia, ChangMin soltó el hombro de JunSu.

 

 

-¿Qué pasó?

-Nada, pero parece que entre tanta gente jamás lo vamos a encontrar. Vámonos de aquí.

-Pero…

-¡Vámonos, Su!

 

 

JunSu prefirió no alegar. Miró en distintas direcciones pero nunca encontró a su Hyung. Se preguntó si por un momento. ChangMin lo habría visto, pero luego desistió por que había sido ChangMin el que había insistido en ir a buscarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo había traumado, paralizado, y vuelto a traumar.

 

 

¿Podía ser eso posible?

 

 

Bueno, cuando de Jung YunHo se trataba todo era posible en realidad. YunHo jamás le mencionó algo de la noche anterior y en parte ChangMin se sentía aliviado. Sonreía a ratos cuando incomodo YunHo le contaba lo que había visto.

 

 

Pero jamás le contó lo que había hecho.

 

 

ChangMin quiso suponer que era por que lo consideraba muy pequeño todavía. Suspiró mientras bebía un poco de té. Era jueves y una vez más estaba en la Universidad visitando a YunHo. Repentinamente el tema de conversación cambió, por algo de los exámenes que estaban cerca y de algún modo Shim pensó que era mejor.

 

 

Aún así la imagen de aquel sujeto que dos semanas después su Hyung le presentó como un amigo más. Por fin tuvo nombre. Park YooChun tenía la pinta del típico seductor que disfruta la vida al máximo y que puede arrastrar a YunHo a un mundo que ChangMin no quiere. Sin embargo notó algo y es que los tipos seductores rara vez son amables y considerados.

 

 

Sin embargo, medio año después cuando YunHo por fin se atrevió a presentárselo como algo más que un amigo, Shim descubrió en YooChun una mirada diferente, una sonrisa sincera y un pequeño nerviosismo en sus acciones. Ambos actuaban igual.

 

 

Sería eso… ¿Amor?

 

 

ChangMin sintió una extraña opresión en el pecho ese día. Pero esta vez, si sabía por que era.

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalmente ChangMin se graduó.

 

 

Con todos los honores, el mejor graduado, el discurso de despedida. En fin… El orgullo de sus padres y amigos. ChangMin podía sentirse feliz y satisfecho. Comenzaría la Universidad en una semana y todo estaba bien en su vida.

 

 

Hasta el día en que conoció a su profesor de Administración.

 

 

No podía decir que se enamoró, por que cargaba aún con los estragos de Jung YunHo sobre su espalda, pero Rain era diferente. Inteligente, sofisticado, masculino y adecuadamente comprensivo y sonriente con él. Era su alumno favorito y ChangMin apreciaba aquello.

 

 

-Entonces Shim. ¿Cuento contigo para que seas mi ayudante de cátedra?

-Por supuesto, será un placer.

-De acuerdo entonces a las dos de la tarde en la sala de profesores.

-Bien.

 

 

Rain se marchó con una sonrisa en el rostro y ChangMin mordió su labio inferior. Movió su cabeza de un lado a otro pensando en las posibilidades de que en realidad pudiera captar la atención de Rain, pensó luego en que por pensar demasiado las cosas con YunHo es por que se encontraba como se encontraba.

 

 

-ChangMin.

-¿Eh? YooChun… ¿Vienes a buscar a YunHo? Seguramente está en…

-Quiero hablar contigo.

 

 

Ocho minutos después ChangMin se sentía horrorosamente incómodo sentado en la cafetería de su facultad, esperando por que YooChun hablara. -¿De que querías hablar?

-Las razones, por las que YunHo terminó sus antiguas relaciones. ¿Sabes por que era?

 

 

ChangMin levantó la mirada consternado.

 

 

 

“En realidad… YunHo y tú llevan saliendo tanto tiempo que ya ni recordaba eso.”

 

 

 

El pensamiento que pasó por su cabeza en aquel momento lo desubicó por un instante, pero casi de inmediato dio un pequeño asentimiento viendo su botella con agua frente a él. YooChun lo miró por un largo tiempo y suspiró.

 

 

-¿Entonces por que no has hecho algo?

-¿Hacer? ¿El que?

 

 

YooChun se levantó, instintivamente ChangMin retrocedió. Yoochun le había hecho recordar cuando llevadas por la rabia esas mujeres lo golpeaban por robar la atención de YunHo. Sin embargo, YooChun solo lo miró y sonrió leve pero sinceramente.

 

 

-YunHo y yo hemos terminado.

 

 

Las palabras se repitieron en su mente constantemente, luego de eso Park se había marchado como si nada. Y ChangMin tuvo la duda de si indirectamente el tema anterior de conversación tenía algo que ver con lo que le acababa de decir.

 

 

 

 

 

 

 

 

A estas alturas a ChangMin le hubiera gustado creer en los cuentos de hadas.

 

 

Por que por lo menos se daría cuenta de que al final los cuentos no existen y que la realidad es más real de lo que pensaba. Escondió el rostro contra la almohada y suspiró. No veía a YunHo desde hace demasiado tiempo. Dos meses para ser más exactos.

 

 

¿Tanto le había dolido lo de YooChun?

 

 

ChangMin sinceramente empezaba a pensar que en parte se le estaba escondiendo. Miró la hora en su reloj. Eran apenas las cuatro de la tarde y tenía clase a las siete. Oh, genial. Ahora que lo recordaba había quedado de ayudar a Rain con unas pruebas a las tres. Suspiró desganado. Su vida era un asco.

 

 

Pensó en llamar a JunSu pero recordó que justo hoy el muchacho tenía una lección muy importante, así que desistió ante su idea. Después de todo, JunSu estaba a un año y medio de graduarse. Seria todo un profesional.

 

 

El timbre de su casa sonó y recordó que estaba solo. Sus padres habían salido de viaje, se levantó con el edredón cubriendo su cuerpo. Bajó las escaleras dificultosamente. Era invierno y el calefactor se había dañado. Pobre del que se atreviera a burlarse de él.

 

 

Abrió la puerta y Jung YunHo lo miró.

 

 

De acuerdo, hubiera preferido bajar sin el edredón. Sonrió un poco y abrió la puerta. YunHo sacudió sus cabellos, ChangMin cerró la puerta, pero en realidad YunHo pareció no querer moverse de la entrada.

 

 

-Hyung… ¿Pasa algo?

-Min yo…- YunHo pareció dudar, unos segundos después cerraba los ojos y suspiraba largamente –YooChun, él… Bueno…

 

 

ChangMin mordió su labio inferior, sus dudas habían sido cubiertas. Si, se trataba de YooChun al final de todo. -¿Qué sucede con YooChun, Hyung?

-Bueno no es precisamente de él…

-Yo…

 

 

YunHo rara vez era una persona insegura y cuando ChangMin lo observó morder su labio inferior, supuso que en realidad se trataba de algo grave. Yunho después suspiró y abrió la puerta, salió y sin siquiera mirarlo una vez más. Abandonó la residencia Shim.

 

 

-Hablamos después.

 

 

Eso, había sido lo más raro, de entre todo lo raro que Jung YunHo había hecho.

 

 

 

 

 

 

 

-Tal vez no tomo el valor suficiente.

-JunSu, de eso me di cuenta apenas salió prácticamente corriendo de mi casa.

-Bueno y que quieres que te diga…

-No sé… ¿No sabes por si acaso que me quería decir?

 

 

-¿Qué te amaba?

 

 

ChangMin abrió los ojos sorprendido y se sonrojó violentamente. La risa de JunSu llegó a sus oídos y se sintió verdaderamente estúpido. –Vamos Min, ni que fuera un secreto para mí.

-¿Eh?

-No soy tan idiota como para no darme cuenta que desde el instituto tú…

 

 

ChangMin tapó la boca de JunSu inmediatamente, mirando de un lado a otro y respirando como se podía. ¿Por qué JunSu tenía que ser tan ruidoso todo el tiempo? Claro, apenas Jung YunHo entró a la cafetería recordó que Kim no era el único ruidoso de su grupo de amigos.

 

 

-¡Shim ChangMin!

 

 

Oh, genial. Sus amigos tan discretos y calmados como siempre.

 

 

-YunHo Hyung ¿Por qué gritas?

-¿Cómo es eso de que estas saliendo con un profesor de la Universidad?

-¿Qué yo ¡Que!?

-Bueno… Yo tengo clases. ¡Adiós!

 

 

Y Kim JunSu emprendió la huida más audaz de todas. ChangMin lo miró alejarse con resentimiento pero para su suerte JunSu jamás regreso a verlo. YunHo sin embargo se sentó frente a él y arrugó el entrecejo.

 

 

-Hyung no es cierto.

-¿A no? Entonces por que…

-Son rumores. No es cierto. ¿No crees en mi acaso?

 

 

YunHo pareció dudarlo. ChangMin se levantó de inmediato. –Ok, ok. Lo siento, Min. Pero es que

desde hace tanto que no nos vemos que…

-No nos vemos por que tú te has desaparecido.

 

 

-Si… Bueno…- YunHo rascó un poco su cabeza y sonrió nerviosamente. Otra vez esa maldita actitud que ChangMin desconocía en él. –Es que estaba pensando un poco.

-¿Te desapareces dos meses, por que estabas pensando?

 

 

-ChangMin tú me gustas.

-¿Eh?

-…Que me gustas.

-¿Eh?

 

 

De acuerdo, no podían culparlo. Hace menos dos segundos esa parecía una conversación extrañamente normal. Lo más normal que se podía mantener cuando Jung YunHo era uno de los hablantes. Y sin embargo de un momento a otro YunHo rasca su nuca y ríe nervioso. Pronuncia esas palabras y logra que el cerebro de ChangMin trabaje lentamente.

 

 

Fue de repente. Demasiado de improvisto. Lo que interiormente tanto había deseado escuchar, sucedió de la nada. En un momento cualquiera, en un lugar cualquiera. No hubo un acto romántico de por medio, un acto desbocado de amor. Una absorbente pasión de celos… Nada.

 

 

-Si bueno… Eso es lo que te quería decir ayer solo que… No sabía como…

 

 

Y otra vez esa pequeña risa. ChangMin intenta bloquear sus sentidos y hacer que su cerebro trabaje un poco más rápido o cuando menos que trabaje. Pero él sigue ahí con la misma expresión vacía que en un principio.

 

 

-Yo… ¿Cómo?

-YooChun me hizo entender por que siempre que terminaba una relación era por tu culpa y que bueno… Quizá esto me pasaba desde hace mucho, por eso tal vez no funcionaban mis relaciones.

-¿YooChun te hizo entender que yo te gustaba?

 

 

-Boa… Ella se parece mucho a ti. En su forma de pensar y comportarse. Todo el tiempo te he antepuesto a mis relaciones. ¿Recuerdas la chica que deje en Uslan cuando te enfermaste?- Yunho rió y para Shim fue imposible no hacerlo también. –Cuando llegó a Seúl me dijo de la A a la Z. Pero tú estabas enfermo todavía así que mucho no me importó.

 

 

ChangMin mordió su labio inferior y respiró profundo.

 

 

-Hyung…

-La verdad, es que estos dos últimos meses no duermo pensando en ti. Y cuando logro dormir solo sueño contigo.

-Eso es estúpido.

 

 

YunHo sonrió.

 

 

-Si, lo sé. Por que enamorarme de ti me ha vuelto estúpido también.

-¿Estas seguro de que no lo eras antes?

-¡Min!

 

 

El menor sonrió ante lo poco romántico que se estaba comportando, en especial cuando YunHo estaba siendo tan cursimente sincero. Pero es que sencillamente no era el lugar. Estaban en la cafetería de la facultad. Con gente andando de ahí para allá. Con el olor del almuerzo del día por todas partes.

 

 

¿Qué tenía eso de romántico?

 

 

Si se hubiera confesado el día que llego bajó la lluvia a besarlo, eso, hubiera sido romántico. Sin embargo esto era lo más anti romántico que podía parecer. Viera por donde se lo viera. Y sin embargo estaba tan feliz.

 

 

Por que esto era muy su estilo.

 

 

Muy real, sin cuentos de hadas, sin canción romántica de fondo. Sin la gente parándose a aplaudirlos por que por fin se juntaban. En realidad a toda esa gente que comía vorazmente su almuerzo, apresurados por llegar al trabajo o clase de turno. A ellos poco les podía importar si en este preciso momento se lanzaba a los brazos de Jung.

 

 

Si… Así de romántica era su historia con YunHo.

 

 

Y para su suerte así estaba bien.

 

 

Se levantó, estiró su mano y YunHo, confuso decidió tomar su mano también. ChangMin empezó a correr con YunHo quejándose cada cinco segundos de que se tropezaría y que si tropezaba entonces lo jalaría con él al piso. Por que él no se caería solo.

 

 

Si, así de románticos eran.

 

 

Fue en el estacionamiento, junto al auto de YunHo cuando ChangMin por fin se detuvo. Particularmente vacío por que Jung siempre se estacionaba en el lado este por si llovía. Solo para que su auto no se ensuciara. Ahí no había gente ni espectadores que se levantaran aplaudirlos, cosa que no sucedería, pero… Solo por si acaso.

 

 

-Hyung idiota, yo te quiero también…

-¿Y para decirme eso me hiciste correr hasta…?

 

 

ChangMin entonces besó esos labios. Que inadecuadamente se movían para reclamarle quien sabe que. No hubo mariposas en el estómago. Ni el se convirtió en rana, ni Yunho despertó de su sueño eterno. En realidad lo que si sintió fue un hueco en el estómago cuando las manos de YunHo viajaron a su espalda.

 

 

…Eso había sido muy agradable.

 

 

 

 

 

 

 

 

-¡Lo sabía!

 

 

JunSu había golpeado con la mano la mesa, ChangMin había rodado los ojos. Dos meses después de que YunHo hiciera su cursi confesión. Por que eso, si, ante todo el mundo YunHo había sido el primero en dar el paso. Y él, pues él se había descubierto mágicamente enamorado tiempo después.

 

 

Ok, no era la verdad. Pero ChangMin prefería esconder por un tiempo más el hecho de que llevaba enamorado de YunHo demasiado tiempo. Lo haría más adelante, cuando YunHo dejara de sonrojarse cada vez que lo molestaba por soñar solo con él.

 

 

-Hyung… No grites.

-Bueno, pero ¿Cuánto tiempo tienen saliendo?

-Dos meses

-Mes y medio.

 

 

YunHo y ChangMin callaron. Se miraron por unos segundos. Y como ninguno se atrevió a objetar, puesto que no habían argumentos con los que objetar, desviaron la mirada. Internamente ChangMin sabía que debía haber visto el calendario ese día.

 

 

-¿No se acuerdan?

-Bueno las fechas no son importantes.

-Además es mejor así.

 

 

YunHo sonrió. Y ChangMin tuvo que admitir que en realidad le agradaba eso. JunSu rodó los ojos y ambos sonrieron. Sin embargo cuando YunHo tomó su mano por debajo de la mesa, instintivamente ChangMin se sonrojo. Bebió un poco de su jugo y desvió la mirada.

 

 

…A pesar de todo. ChangMin nunca se soltó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Y el príncipe al ser besado por la princesa se convirtió en un apuesto caballero. Dejando atrás la imagen de sapo que por tanto tiempo se vio obligado a ser. La princesa había roto el encanto.

 

 

ChangMin realizó una mueca de disgustó y siguió caminando. YunHo de inmediato le dio alcance comiendo el helado que llevaba entre las manos. En medio del centro comercial, habían puesto un pequeño puesto de marionetas representando el cuento del ‘Príncipe sapo’

 

 

-Me he dado cuenta que los cuentos infantiles son muy antihigiénicos. Luego por que se quejan de que los niños son unos cochinos.

YunHo rió un poco. -¿Por qué lo dices?

-Rapunzel sabrá Dios como se lava todo ese cabello, esa princesa anda besando animales en la boca, el príncipe de cenicienta anda haciendo poner miles de pies en un mismo zapato, etc.

 

 

YunHo lo miró y sonrió. –Min que poca infancia has tenido.

-Soy muy realista que es diferente.

-He estado pensando en algo.

-¿En que?

 

 

-Vámonos a vivir juntos.

 

 

ChangMin se detuvo, levantando una ceja en el proceso. Y YunHo solo sonrió mientras seguía comiendo su delicioso helado de frutilla. ChangMin pareció pensarlo demasiado y con la misma expresión sería en el rostro volvió a retomar el paso.

 

 

-…No.

-Perfecto entonces podríamos… Espera un momento ¡¿Qué?!

-Dije que no.

-¿Por qué no?

 

 

-Sencillo… No sabes cocinar. Y no quiero morir de hambre.

-¿Me estás rechazando por que no se cocinar?

-Precisamente.

-¡Min!

 

 

ChangMin no se detuvo, siguió caminando con YunHo insistiéndole sobre lo mismo todo el tiempo. Y la verdad es que si se iba a vivir con él. Pero era más divertido así, con YunHo prometiendo que iba a aprender a cocinar.

 

 

Aunque lo que YunHo no sabía es que, él si sabía cocinar.

 

 

Pero era más divertido así.

 

 

-¡Ya, Hyung! Esta bien, me iré a vivir contigo.

-Bien… No era como lo esperaba, pero me sirve.

 

 

YunHo lo abrazó. Y ChangMin se removió entre sus brazos. Todo el mundo los observaba y eso era incomodo. –Hyung nos ven…

-¿Y? Déjalos que te envidien.

 

 

-¿A mi?

-Por tenerme a mí abrazándote.

-¡Eres un idiota! ¡Hyung que me sueltes!

 

 

-¡No quiero!

 

 

Y YunHo se aferró más a él. Con una sonrisa en los labios que fue lo único que le impidió a ChangMin seguir intentando forcejear con el mayor. Aunque el sonrojo en sus mejillas nunca desapareció, así estaba bien.

 

 

Por que su nana no había tenido razón.

 

 

Para ser feliz necesariamente el príncipe no se quedaba con la princesa. Él estaba feliz y no tenía a su princesa del cuento de hadas. Así que ahí, mientras salían del centro comercial y caminaban hacía el garaje en la oscuridad de ese lugar, ChangMin apretó un poco uno de los brazos de YunHo.

 

 

-Hyung… Te quiero.

 

 

Incluso hasta pudo imaginar la sonrisa en las facciones de Jung. Por que besó sus cabellos y lo apretó más fuerte mientras seguían caminando. Eso contaba como un ‘Te quiero’ también. Descubrió que estaban en un garaje y que no había sido el lugar más romántico para decirlo, pero estaba bien. Ellos funcionaban así.

 

 

…ChangMin no creía en los cuentos de hadas.

 

 

Por eso en esta historia, el príncipe no se quedó con su hermosa princesa. Sino que se quedó con aquel. Ese personaje que aparece siempre y que esta relegado a un marco abstracto de mejor amigo.

 

 

Por que en su historia ChangMin, es feliz.

 

 

Por que en su historia el príncipe no es un príncipe. Es su mejor amigo y lleva por nombre…

 

 

…Jung YunHo.

 

 

 

 

+-+-FIN-+-+

 

19 comentarios sobre “Cuentos Felices

    Freyja escribió:
    16 diciembre, 2012 en 17:40

    Hermosa historia… Me gusta la pareja HoMin… Me siento identificada con Changmin en cuanto a su perspectiva de los cuentos de hadas y princesas… Me gusta mucho como escribes… Gracias por el fic

    Me gusta

    Mar~ escribió:
    2 mayo, 2013 en 23:01

    Oh Dios. Probablemente este es el mejor oneshot que he leido.. simplemente hermoso. A pesar de que el tiempo avanzo muy rapido me gusto la perspectiva que le diste a Max, felicitaciones me demostraste que dos princesos tambien pueden tener su final feliz~

    Me gusta

    alanix escribió:
    23 agosto, 2013 en 23:51

    Wooooooooo tan hermosos *w*

    Me gusta

    Mia Cantante escribió:
    13 julio, 2014 en 12:08

    ¡Genial! Sencillamente,genial. Enhorabuena.🙂

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    21 noviembre, 2014 en 20:09

    Aaahhh Me encanta este. Shot amp adpro esa mentesita de Changmin analizando toodo jajaja me matas de risa con eso de lo antiigienico que l resultaba todo Amooo tu fico Otro, otro Pero mas a ChangMin aahhh

    Me gusta

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