Fuente de Espera

Posted on Actualizado enn


 

 

 

 

 

 

Fuente de Espera

 

 

 

“JaeJoong es solamente aquel que le proporciona placer una vez a la semana.

Contratado por su hermano, tan solo para que no se sienta tan solo en aquella cárcel.

Por que YunHo siente una vez más la suave piel de JaeJoong, sus manos tocando esa piel, sus oídos captando cada suspiro de aquellos labios y su boca probando cada tanto el sabor escondido en los labios de Kim. El aroma del mayor lo envuelve y YunHo en medio de su infierno, puede sentirse como en el cielo.

YunHo un día se preguntó: ‘¿JaeJoong dejaría de visitarlo, si un día ChangMin dejara de pagarle?’”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente de Espera.

 

One Shot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Nunca te gustó la palabra ‘Amante’

 

Pensaste que de algún modo era darle categoría, a algo que hacías y que no lo merecía.

Independientemente de lo que pensaras o no, de que lo supieras o no. Eso eres para mí.

Mi amante, él único.”

 

 

 

 

 

 

 

Una vez más, otro día más.

 

JaeJoong vuelve a estar sobre su cuerpo, con aquella sonrisa que logra desaparecer al mundo entero de sus ojos. Que por lo escasos minutos que completan una hora, le hace creer que todo esta bien.

 

 

El gemido en los labios de JaeJoong es profundo, ahogado y suplicante. YunHo entiende que esa espalda que se eleva y luego se arquea un poco es la señal única que necesita para saber que los ojos de Kim se nublan, que la cordura una vez más esta a punto de desaparecer y que al final de su historia, su pequeña salvación en menos de quince minutos se irá.

 

Sus manos se colocan sobre la amplia espalda de Kim, ahí donde esos tatuajes se posan. Ahí donde esas alas buscando una libertad que aún no encuentra se han quedado plasmadas. YunHo entierra sus dedos ahí. JaeJoong vuelve a suspirar.

 

 

Sabe que todo esta a punto de acabar, su cuerpo vibra anticipado y cuando JaeJoong cierra los ojos con fuerza, posando sus manos sobre el pecho desnudo de YunHo. Señal clara de que todo esta a punto de terminar.

 

Por que JaeJoong deja de elevarse por un momento, por que la última vez que deja su cuerpo caer sobre el de YunHo, es la ocasión justa en la que siente en su interior aquella calidez tan poco habitual que solo con Jung YunHo siente.

 

 

La respiración escaza, los pechos subiendo y bajando. YunHo no habla. JaeJoong tampoco. Hay una barrera impuesta de cinco minutos en los que ninguno pronuncia palabra alguna. En los que ninguno se toca, cinco minutos escasos que han sido impuestos por JaeJoong.

 

Finalmente JaeJoong se endereza. Todavía sobre las caderas de Jung, sonríe de aquella manera que sabe que a YunHo le encanta, arregla ese mechón de su cabello que siempre cae de su rostro y tapa de vez en cuando su ojo derecho, lo lleva tras su oreja, acaricia el pecho de Yunho y amplia un poco más su sonrisa.

 

 

—Hoy ha sido más intenso de lo habitual… ¿Estresado?

 

YunHo solo sonríe.

 

—Algo así.

 

 

JaeJoong se quita de encima, antes de que YunHo se comience a mover sin siquiera advertirle que se necesita levantar. Una vez cometió el error de quedarse más tiempo del debido sobre su cliente. Y esa única vez le bastó de lección para saber que a Jung YunHo no le gusta el contacto más allá del necesario.

 

—La próxima semana no podré venir.

 

YunHo de inmediato fija su mirada en él. —¿Por qué?

 

 

—Tendré que salir de la ciudad.— Continúa dándole la espalda a YunHo mientras va por la toalla sobre uno de los buro, se la amarra a la cintura y gira solo para depositar un beso en los labios del castaño. –Prometo recompensártelo cuando vuelva. Dos horas enteras solo para ti.

 

No lo piensa demasiado, cuando se ha separado y los ojos de YunHo lo han atravesado de aquella manera tan intensa. Dejándole en claro que no puede faltar a su promesa, JaeJoong solo sonríe y huye.

 

 

Directo a encerrarse al baño para una ducha rápida. JaeJoong lo sabe a la perfección. Es su juguete, su entretención favorita mientras dura su infierno tras las rejas. Por que cuando Jung YunHo recupere su libertad.

 

…Él ya no será necesario.

 

 

 

 

 

“…Y quizá no lo pensante así, quizá solo quisiste refugiarte en lo que creías era hacer lo que te tocaba. JaeJoong… En serio, ¿No me ves?”

 

 

 

 

 

 

—¿Por qué estás aquí?

 

 

YunHo no evita mostrarse confundido, JaeJoong envuelto en ese abrigo café oscuro, sumamente grueso, con aquella pequeña canasta en la mano solo sonríe. Algo inseguro realmente, esas manos apresan con fuerza el mango de la canasta.

 

YunHo sencillamente no entiende.

 

 

—Supe que la semana pasada fue tu cumpleaños.— YunHo independientemente de que JaeJoong lo imite o no, se sienta, justo frente a la mesa, justo ante aquella silla se supone JaeJoong debería estar ocupando. Pero a cambio solo permanece parado.

 

Preparado para huir en el momento aquel que YunHo lo bote por ridículo, con la misma sonrisa nerviosa e insegura. Y YunHo sigue sin entender.

 

 

—¿Y?

 

JaeJoong aprieta más la canasta en sus manos, su nerviosismo ha aumentado. –Es solo que ha sido la misma semana que no pude venir. He pensado que sería una buena forma de decirte… Lo siento…

 

 

Las palabras de JaeJoong se van debilitando en especial por que aquella expresión que comenzó con una sonrisa en el rostro de Jung y luego se transformó en una carcajada. Una cruel carcajada.

 

—…De acuerdo, de acuerdo.— YunHo limpia una pequeña lagrimilla en su rostro, provocado principalmente por la carcajada reciente. –Vamos a creer que todo esto es real y que te sientes arrepentido. ¿Me podrías decir por que? ¿O es lo que siempre haces con tus clientes?

 

 

—YunHo…

 

 

—Da igual.— YunHo gira el rostro, es la primera vez que recibe una visita de JaeJoong fuera del dormitorio de visita matrimonial. Es la primera vez que lo recibe en la sala de visitas. De alguna manera. Se siente incómodo. –ChangMin y MinHo ya estuvieron por aquí con su ridícula torta y canción de cumpleaños.

 

 

JaeJoong muerde su labio inferior él también tiene una torta dentro de la canasta.

 

—…No sé para que me traen algo como eso, saben que odio las cosas dulces.

 

 

JaeJoong aprieta más la canasta. Es una torta de vainilla y chocolate. Una de sus favoritas, especialmente por que es muy dulce.

 

—Y de todas formas… ¿Qué podría celebrar dentro de un lugar como este?

 

 

JaeJoong suspira. YunHo tiene toda la razón. Ha sido un estúpido, un verdadero estúpido en realidad. Un estúpido que no sabe muy bien por que ha pensado que podrían llegar a ser amigos. Un estúpido por que incluso ante sus propios pensamientos se miente diciendo que quiere tan solo una amistad con Jung YunHo.

 

 

Nunca te enamores de tus clientes.

 

 

Eso le había dicho JunSu una vez. Cruel pero real, se sufre menos y al final todo resulta más fácil. Pero él no esta enamorado, eso menos que nada, por que sería incluso hasta idiota solo pensarlo. Por que YunHo ni siquiera es libre.

 

—Ellos se preocupan por ti.

—¿Ellos te han dicho que armes toda esta pantomima?

 

 

Y mentir resulta tan fácil.

 

—…Si.

 

 

YunHo sonríe. JaeJoong piensa que todo esta bien, por que al ver esa sonrisa finalmente toma valor para sentarse frente a él. Coloca la canasta sobre la mesa y YunHo no parece ni mínimamente curioso por abrirla. Sin embargo JaeJoong no ha pasado horas en la cocina por gusto.

 

 

—Come un poco, la compré en una buena repostería.

 

Sirve un trozo de pastel sobre un plato, con un tenedor a un lado y con una pequeña servilleta bajo el plato se lo extiende a YunHo. No piensa decirle que lo ha cocinado él mismo, por que no le conviene mostrarse tan desnudo ante él.

 

 

—He dicho que no me gustan las cosas dulces. ¿No me has escuchado?

 

YunHo le regresa el plato con toda la tranquilidad del mundo, no fue grosero ni mucho menos. Pero JaeJoong acaba de descubrir algo muy útil. Si hubiera sabido con tiempo del poco gusto de Jung por los dulces, entonces hubiera preparado otra cosa.

 

 

Finalmente sabe tan poco de él.

 

 

 

 

 

 

“La verdad, la primera vez que te vi… Fue como si lloviera.

 

¿Por qué lluvia?

 

Por que una vez de niño vi un cuadro muy famoso. En él, el autor pintaba una lluvia torrencial, pero en el fondo, en un cuadro muy pequeño detrás de unas cuantas ramas de árbol. Muy en el fondo se podía ver a un polluelo salir de su cascarón.

 

Este infierno es mi lluvia, y tú eres ese polluelo que busca tan desesperadamente su libertad. Ese cuadro reflejaba paz. Y cuando estoy contigo, solo siento paz.

 

¿Loco?

Muy probablemente, pero todo ha sido tu culpa, JaeJoong.

 

 

 

 

—Este pastel está delicioso, Hyung. ¿Dónde lo has comprado?

 

JaeJoong sonríe ante el entusiasmo de JunSu al comer el pastel, por lo menos alguien ha valorado su comida. YunHo finalmente no probó bocado alguno. Diciéndole tan solo que lo espera mañana a la hora de siempre, con la hora extra prometida.

 

 

—Lo he hecho yo. ¿Está bueno?

—¿Tú? ¿En serio?

 

 

JunSu luce tan enternecedoramente sorprendido que logra arrancarle una sonrisa a JaeJoong, quien con la pequeña servilleta en sus manos solo golpea en la cabeza al muchacho y asiente.

 

 

—Por supuesto que si, Su. Es más, prepararé uno para tu cumpleaños.

—¿En serio?— Lo ojos de JunSu brillan, probablemente más por el gesto, que por el dulce en si. —¡Eres genial Jae Hyung!— Entonces lo abraza, JaeJoong también lo hace, principalmente por que lo necesita.

 

 

—JunSu, tu cliente de los miércoles ha venido.

 

 

La expresión de JunSu cambia de inmediato, por una sonrisa nerviosa y emocionada al mismo tiempo. JaeJoong piensa que no hay nada mejor que sentirse de esa forma. Lastimosamente JunSu rompió sus propias reglase. Se enamoró.

 

 

—¡Es YooChun!

 

 

Limpia rápidamente su boca, se mira en el espejo y le sonríe a JaeJoong, él tan solo levanta un pulgar en señal de buena suerte y antes de salir, JunSu respira profundo. Se apacigua y sale a encontrarse con su cliente de los miércoles.

 

JaeJoong no sabe que es mejor. ¿Vivir como JunSu ha espera de que un día Park no venga? ¿O vivir su vida contando los días para ir por YunHo, a espera de que un día él no lo reciba o ChangMin le diga que simplemente ya quiere a alguien más?

 

 

 

 

 

 

 

“Nunca has entrado a mi celda. ¿Verdad?

 

Mejor que no lo hagas, por que o si no verás en la pared junto a mi litera aquellas marcas hechas por mi, contando los días que me faltan para volver a verte.”

 

 

 

 

 

—Muy probablemente y con algo de suerte ya no tendrás que visitar más a YunHo.

 

 

El cuerpo de JaeJoong se paraliza. La respiración se estanca en sus pulmones y por un momento piensa incluso que ha perdido el color. Las palabras de ChangMin han sonado tan seguras, que incluso ha dolido. Pero solo finge, está acostumbrado a hacerlo, por eso sonríe, en vez de llorar.

 

 

—¿Debo recordarte que estamos hablando de mi trabajo?

—Oh, si lo siento.— ChangMin parece verdaderamente arrepentido. JaeJoong decide aminorarle la culpa colocando una mano sobre su hombro. Y sonriendo todavía más.

 

 

—No te preocupes, solo bromeaba.

 

 

—Es que acabo de recibir una llamada muy importante apenas hace unos diez minutos antes de que llegaras.— La voz de ChangMin se nota tan repleta de emoción. –Hay muchas posibilidades de que YunHo salga libre.

 

 

Hay una mezcla de emociones esparcidas. YunHo libre es lo mejor que puede pasar, pero YunHo libre y ya no lo necesita más.

 

 

—Que bueno.

—Si. Por eso quería pedirte que mejor vinieras mañana. Hoy quiero darle la noticia a YunHo y pasar todo el tiempo que pueda con mi hermano.

 

 

—Oh, no hay problema.

 

 

JaeJoong piensa que es mejor así. Necesita tiempo para consultarlo con la almohada como diría JunSu. El hermano de YunHo es todo un caballero, es elegante y se nota que su familia tiene buen dinero. JaeJoong se pregunta como sería ver a YunHo sin aquella ropa de presidiario.

 

 

—Ten para que no sientas que venir hasta aquí ha sido por gusto.

 

 

ChangMin le extiende un fajo de billetes considerable, JaeJoong no sabe si sonreír o no. Pero la experiencia le ha enseñado que una sonrisa nunca cae mal. Así que sonríe y guarda los billetes en en su bolso.

 

 

Con tranquilidad ChangMin camina hacia el guardia, dialoga un poco con él y luego de unos minutos entra. JaeJoong no aguanta la curiosidad, se asoma un poco. Espera ver a ChangMin emocionado contándole las Buenas nuevas, espera ver una sincera sonrisa en los labios de Jung e incluso un par de lágrimas.

 

 

Muy probablemente por eso se ha quedado.

 

 

Nada de eso ocurre. YunHo arruga el entrecejo y la emoción de ChangMin decae. Parecen discutir por un largo rato, Yunho se enoja. ChangMin también. No sabe que esta sucediendo en realidad. Se esconde y por el momento decide, que lo mejor es irse.

 

 

 

 

 

 

“Hubo una vez, una única vez en la que te quedaste dormido.

 

Fueron casi veinte minutos. Dormiste tan placenteramente a mi lado que no pude levantarte, lo justifiqué diciendo que también me había dormido. Pero mentí.

 

La verdad es que… Me gusto ver tu rostro dormitado.”

 

 

 

 

 

 

YunHo luce molesto. Incluso después de haber tenido sexo, sigue con aquella expresión de molestia. JaeJoong no puede evitar sentirse fuera de lugar. Como si YunHo lo hubiera hecho tan solo por no desperdiciar el dinero que su hermano invierte en él.

 

 

…Se siente utilizado.

 

 

¿Tonto? Demasiado, por que es su trabajo, por que pagan por él. Y eso él ya lo sabe desde hace tanto. No deben haber ni siquiera sentimientos de por medio y sin embargo JaeJoong solo quiere calmar ese enojo en Jung.

 

 

—ChangMin me ha dicho que muy probablemente sal…

—Ni siquiera lo digas.— YunHo se sienta, toma un cigarrillo de los que JaeJoong siempre le trae y lo enciende. JaeJoong a su lado está sentado desde hace mucho.

 

 

—¿No quieres salir libre?

—Estoy pagando por un crimen. ¿No?

—Pero…

—Debo pagar por mi crimen y punto.

 

 

YunHo se levanta, por primera vez para ducharse antes que él, se mete en el baño con el cigarrillo en la boca y JaeJoong no entiende esa sonrisa en sus labios. Quizá por que es muy egoísta, quizá por que lo ha pensado mucho.

 

 

Y si YunHo sigue encerrado, puede verlo un poco más.

 

 

—Soy muy egoísta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicen que el amor verdadero llega una vez.

 

Pero que también existen muchas formas del amor. El amor fraternal, el amor de pareja, el amor entre amigos, el que sientes por tus mascotas.

 

Para mi solo hay un tipo de amor. El que descubrí hace mucho y me lastimó. Esta ese tipo de amor que descubrí también cuando te conocí. ¿Puede entonces el corazón identificar a que persona amar de esa forma o de esa otra?

 

Pero que cosas digo… El corazón, es tan solo un órgano más. ¿Cierto?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

—¿Nunca te has preguntado por que encerraron a YunHo?

 

 

Y la pregunta de JunSu le cae como un balde de agua fría mientras termina de sacarse la chaqueta. Ahora realiza la acción más concienzudamente. Por que en verdad, jamás se había siquiera planteado aquella pregunta.

 

 

Mira el reloj en la pared por unos minutos y se da cuenta que ha llegado más temprano de lo habitual, pero ha sido por decisión de YunHo. Solo lo han hecho una vez y a pesar de sentirse utilizado, JaeJoong hubiera deseado quedarse por un tiempo más.

 

 

—Quizá sea un asesino.

 

 

JaeJoong muerde su labio inferior mientras fija su atención en JunSu. Quien ahora que lo nota se está arreglando desde hace un buen tiempo. Decide no darle vueltas al asunto de YunHo, por que no está precisamente listo para afrontar aquella verdad oscura de que uno no siempre se enamora de alguien bueno y perfecto.

 

 

—¿Vas a salir, Su?

 

 

—¡Si!— JunSu lo mira, dudando sobre sus próximas palabras, pero finalmente se le acerca, tomándolo de la camisa y hablándole muy de cerca, susurrando cada una de sus palabras. –No se lo digas a nadie pero YooChun me ha invitado a salir.

 

 

—¡Su!— JaeJoong mira de un lado a otro, escandalizado por que para JunSu esto parece ser un juego del niño que se porta mal y va contra las reglas. –El jefe ha dicho que no podemos salir con nuestros clientes, peor si son habituales.

 

 

—Lo sé, lo sé.— JunSu mira dudoso, de un lado a otro. Solo para asegurarse de que no los escuchen, se aleja de JaeJoong y mueve un poco sus pies. –Pero lo amo. Si mañana me dijera que no va a venir más por mí, no me importaría por que por lo menos compartí junto a él cada minuto que me ha querido regalar.

 

 

—Park es un apellido muy importante. Jamás los dejarían estar juntos. Él nunca se va a enamorar de ti. ¿Por qué eres tan masoquista?

 

 

—Por que estoy enamorado de él. ¿Sabes cuantas posibilidades hay que nos enamoremos? Son muy pocas Hyung, se que no me va a elegir como su pareja jamás. Pero por lo menos quiero vivir este sentimiento, quiero sentirme ansioso, feliz, sonrojado. Anhelo incluso llorar por él. Por que desde los quince años me siento tan vacio. Que sentir algo es… Mejor que nada.

 

 

El corazón de JaeJoong saltó cuando vio aquellas lágrimas en los ojos de JunSu. Principalmente por que su amigo estaba diciendo todo aquello que él pensaba. Y no se atrevía a reflejar.

 

—Ve…

—Gracias Hyung.

 

 

 

 

 

 

 

“Solo hay dos tipos de miradas.

 

Las miradas vacías. Aquellas que no transmiten nada, esas que pueden imitar muchas emociones falsas, producidas por las órdenes que mande el cerebro.

 

Y aquellas miradas cálidas. Esas que son capaces de transmitirte ese sentimiento con tanta intensidad, que finalmente sientes lo mismo que esa persona, si sonríe, sonríes también. Si está apenado, te entristeces con él.

 

Tu, JaeJoong. Tienes una cálida mirada.”

 

 

 

 

 

 

 

 

—¿Esto es una broma?

 

 

YunHo no terminaba de atravesar la puerta del cuarto de visitas cuando sonrió burlón. JaeJoong esta vez estaba sentado. Esperando por él. Las palabras de JunSu lo han motivado ha llegar hasta este punto.

 

 

—Hola YunHo.

—Te acabo de ver hace menos de dos horas. ¿Por qué has vuelto?

—Quería preguntarte algo.

 

 

YunHo vuelve a poner esa sonrisa en sus labios. —¿Se te va a hacer una costumbre venir a visitarme aquí?— Se acerca a JaeJoong un poco, con una mirada fija en aquellos ojos. –Por que sinceramente te prefiero sin ropa en la habitación que tú y yo conocemos tan bien.

 

 

—¿Por qué estás aquí?

 

 

JaeJoong ha decidido ignorarlo. Por que ha descubierto algo en Yunho con el pasar del tiempo, ha descubierto que de vez en cuando se pone una máscara de ser frívolo descarado. Una máscara que ha utilizado muchas veces con él.

 

 

—¿No es obvio? Pago por un crimen.

—¿Qué crimen?

 

 

YunHo se aleja. Lo ha notado en la voz de JaeJoong que va en serio. Se apoya en la silla y se cruza de brazos. Viendo esos ojos avellana por un largo rato. Como si de aquella manera pudiera ver los ‘Por que’ los ‘Por quien’ tras esa pregunta.

 

 

—YunHo confía en mí…

—¿Te estas escuchando JaeJoong?— YunHo coloca sus manos sobre la mesa, JaeJoong pudo retroceder ante el golpe y sin embargo no se movió. —¿Te ha mandado ChangMin?

 

 

—No he hablado con él desde ayer.

 

 

YunHo vuelve a cruzarse de brazos. Con esa sonrisa y JaeJoong suspira, por que no se irá de ahí sin una respuesta. Por que él no es mejor que YunHo, y YunHo no es mejor que él. Ahora están como iguales. YunHo empieza a abrir la boca, la respiración a JaeJoong se le agota.

 

 

—Asesinato. Estoy aquí por asesinato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Una vez, cerré los ojos y pensé.

 

¿Y que si nunca me hubiera dejado atrapar? ¿Estaría todo mucho mejor?

 

Luego me reí de mi mismo ante mis pensamientos. La respuesta era obvia.

 

No.

 

Por que entonces no te habría conocido.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comenzaba la cuenta regresiva una vez más.

 

 

Siete días antes de volver a verlo. JaeJoong caminaba por las oscuras calles de la ciudad, ya había anochecido y solo tenía entre sus manos el pequeño paraguas que había sacado solo por si llovía. Se encontraba lejos de YunHo una vez más.

 

 

Le había cogido la noche caminando de regreso, tomando su único día libre a la semana para  oír de los labios de Jung el motivo por el cual se encontraba encerrado. Le hubiera gustado decir algo y se había quedado callado. Que JunSu lo supusiera y que YunHo lo afirmara.

 

 

…Es tan diferente.

 

 

No sabe a donde ir, no está seguro y ni siquiera sabe por que ha deseado de repente saber aquello, quizá por aquella desilusión que sufrió cuando descubrió que a YunHo no le gustaban las cosas dulces.

 

 

El suspiro que sale de sus labios es intencional, por que eso es mil veces mejor que llorar. Sus ojos viajan entre las personas sin buscara a nadie en especifico, y sin embargo termina encontrándose con un lloroso JunSu sentado al borde de la pileta en una de las tantas calles remodeladas de Corea.

 

 

Corre a abrazarlo, JunSu es muy sensible. Pero nunca frente a los demás. —¡Su! Pequeño… ¿Que ha pasado?— El llanto del muchacho en sus brazos es copioso, JaeJoong recuerda que JunSu también puede ser muy fuerte, en especial por la manera en que lo ha agarrado.

 

 

—Yo…YooChun.— Lo supone, ha salido en una cita con él, el motivo definitivamente gira entorno al hombre de importante apellido. –Ha dicho que ya no podemos vernos.

 

—Su…

 

 

Sus vidas son muy tristes. Era la primera cita de JunSu, la primera y tristemente la última. Quizá triste no era el adjetivo adecuado para usar al momento de describir sus vidas. Tal vez fuera mejor usar: Cruel.

 

 

 

 

 

 

 

 

Si pudiera juntar cada sonrisa que no te he dado, cada sonrisa que he reprimido. Cada sentimiento de alegría o paz que he experimentado tan solo al verte.

 

Créeme, no me alcanzaría el día para devolvértelos.”

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que nunca pensó, ocurrió.

 

 

—¿Cómo que está con alguien más en la habitación?— JaeJoong no se tomó la molestia de fingir que no estaba molesto, el guardia muy poco tenía que ver en su situación. –Él sabe que vengo los jueves.

 

 

—Lo siento, pero tiene visitas. Tiene que esperar.

 

 

JaeJoong mientras veía al guardia alejarse. Se replanteó que hasta ahora no había pensado en la posibilidad de que no tenía que ser el único que visitara a Jung YunHo. Que fácilmente ChangMin podría contratar a más. Y que no necesariamente tenía que comunicárselo.

 

La puerta se abrió de repente. JaeJoong pudo ver como los guardias se ponían atentos ante la salida de YunHo y del famoso amor imposible de JunSu. JaeJoong jamás pensó encontrárselo en un lugar así. No era posible.

 

 

—¿Tenías que arruinarlo todo verdad, YooChun?

 

 

—ChangMin puede sacarte y tú no te dejas ayudar, YunHo. No seas inconsciente.

—Ya basta.

—De todas formas.— JaeJoong se escondió un poco más, los dos hombre parecían absortos en su conversa. –Vine a despedirme también.

 

 

—¿Despedirte?

 

 

Cabe decir que JaeJoong pronunció la misma pregunta que YunHo solo que un poco más bajo. Park tan solo sonrió. –Me voy muy lejos, YunHo. Donde mi familia no pueda encontrarme.

 

 

—¿Por qué? ¿No lo han tomado bien?

—Lo suponía desde un principio, jamás lo aceptarían. Y yo estoy muy enamorado como para poder alejarme. No puedo.

 

 

JaeJoong no está entendiendo. De repente se abrazan y es un abrazo tan largo y profundo que JaeJoong no puede evitar pensar que YunHo jamás lo ha abrazado. Algo increíble sucede. YunHo se aleja un poco y le sonríe a YooChun.

 

 

Es una hermosa sonrisa, tanto que JaeJoong siente que puede llorar tan solo de verla, por que es tan sincera, tan cálida, tan real. Esa sonrisa de YunHo. Le robó otro pedazo de corazón. Y lastimosamente esa sonrisa no es para él.

 

 

—Cuídate mucho, amigo mío. Sé feliz.

—Tu también, YunHo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En una ocasión, cuando era muy pequeño, me propuse contar todas las estrellas del cielo.

 

Fallé.

 

Hoy, como todo un adulto. He decidido que, el día que termine de contar las estrellas en el cielo, ese día entonces te dejaré de amar.

 

Sinceramente… Espero fallar una vez más.

 

 

 

 

 

 

No pasó más de quince minutos antes de que JaeJoong fingiera que acababa de llegar.

 

 

Lejano a lo que fue una vez, en esta ocasión. YunHo fue despacio, tocando cada centímetro de su piel, desvistiéndolo con tranquilidad. JaeJoong supone que es por la visita anterior. Se ha de sentir muy cansado y no quiere iniciar tan rápido. JaeJoong se siente mal por JunSu, por que su amor visita a Yunho. Y muy probablemente ellos si encajen en ese mundo de niños ricos.

 

 

YunHo según ChangMin puede ser absuelto y entonces recuperara su buen nombre. Entonces si, podrán estar juntos. Y JunSu y él volverán al lugar oscuro del que nunca debieron dejar escapar a su imaginación. El mundo es tan pequeño. Que lastima.

 

 

—¿En que piensas?

 

 

Es la primera vez que la voz de YunHo no suena burlona luego de una pregunta. Es la primera vez que de algún modo, pregunta algo con curiosidad real.

 

 

—Disculpa… Es solo que…

—¿Conoces a YooChun?

 

 

JaeJoong se tensa. YunHo lo ha visto. Y aquello no es precisamente mejor, logra alejarse un poco, lo necesario como para que YunHo lo inspeccione con aquella mirada tan profunda que tiene.

 

 

—¿Por qué lo dices?

—Te vi escondido tras el pilar. ¿Conoces a YooChun o en su defecto al tal JunSu?

—¿Co… Cómo conoces a JunSu?

 

 

Las manos de JaeJoong tiemblan, el solo hecho de que JunSu pueda tener a YunHo como cliente también lo atormenta. Pero es imposible, por que JunSu se lo habría mencionado. YunHo sin embargo solo logra sentarse en la cama con una pequeña sonrisa en el rostro.

 

 

—YooChun ha venido a despedirse de mí. Luego de eso irá por tu amigo y le pedirá que se vaya con él fuera del país, lejos donde los padres de YooChun no interfieran.

—Pero… Él le dijo que…

 

 

JaeJoong no puede evitarlo, su amigo esta a un paso de alcanzar la felicidad. La emoción lo alberga, y su sonrisa ilumina el lugar. –Lo sé, le dijo que no podría verlo más, pero YooChun no ha podido obedecer a sus padres. Dice que lo ama demasiado. ¿Tu que crees?

 

 

Ha sido la tarde de sorpresas para Kim. En esta ocasión YunHo le pregunta su opinión. En esta ocasión. Hay algo más que los une.

 

 

—Que si son felices deben estar juntos.

—…Tal vez.

 

 

YunHo aprieta sus manos. Juega con ellas por un largo rato y las observa con fijeza. Por un momento JaeJoong desea poder tocar esas manos. Observa su rostro y esa sonrisa, que ya no lo sorprende por que en parte sabe que no es a su causa sino a la alegría que esta a punto de tocarle a la puerta a su amigo.

 

 

—YunHo… ¿Por qué YooChun te ha visitado aquí?

 

 

Necesita saberlo. Necesita saber por que en la habitación y no en la de visita normal.

 

 

—Siempre nos encontramos aquí. Él siente que hay más privacidad y a mi no me molesta.

—Quiere decir… ¿Qué nunca se han acostado?

 

 

Inmediatamente comprende su error. La mirada de YunHo ha cambiado. —¿Por qué preguntas eso?— JaeJoong pierde el sentido. No sabe que hacer. Y lo único que se le ocurre es besarlo, tomarlo del rostro y besarlo como ha deseado durante tanto tiempo.

 

 

Por que si JaeJoong propuso los cinco minutos de silencio.

 

 

YunHo propuso nada de besos fuera del sexo.

 

 

Y JaeJoong esta rompiendo las reglas una vez más. YunHo lo toma de los brazos intentando alejarlo. Pero JaeJoong no quiere, no quiere saber que pasara después de ese beso. Por eso lo impulsa con su peso contra la cama. YunHo pierde el equilibrio y se deja caer.

 

 

No ha soltado sus brazos y en un último intento lo empuja. Lo labios de JaeJoong se alejan. La mirada de YunHo esta repleta de confusión. JaeJoong ya no puede fingir, lo mira expectante, ansioso… Enamorado.

 

 

—¿Por qué has hecho eso?

 

 

YunHo se levanta, tocando sus labios y mirando a JaeJoong como si se tratara de una broma, sin embargo nunca puede encontrar esos ojos una vez más. JaeJoong mira al suelo. Y YunHo ha tomado una decisión.

 

 

Luego de un par de segundos, lo único que JaeJoong puede escuchar es el sonido hueco y distante de la puerta de la habitación abrirse y luego inmediatamente cerrarse.

 

 

YunHo se ha ido.

 

 

 

 

 

 

 

“De repente un día me levanté ansioso, aterrado en realidad.

 

Había tenido una pesadilla. Y lo único en lo que pude pensar es que necesitaba un abrazo tuyo y tu no estabas allí. Lo único que me reconfortó aquella fría noche fue que en efecto, era verdad, tú no estabas allí.

 

Encerrado en estas frías paredes”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

—YunHo un día conoció a Soon, se enamoró de ella casi a primera vista. Irremediablemente, comenzaron a salir y YunHo no podía dejar de hablar de ella, de lo maravillosa que era, de lo mucho que la amaba.

 

 

 

JaeJoong se removió incómodo en su asiento. ChangMin enfrente de él había comenzado la charla de aquella manera, estaban en una cafetería. Una muy elegante para su gusto. Y MinHo a lado de ChangMin, solo toma sus manos.

 

 

 

—Pero ella le era infiel con un muchacho de la Universidad. Un día en el departamento de él discutieron, pelearon. Y él intentó lastimarla. Soon en defensa lo golpeó, tan fuerte que sin proponérselo terminó asesinándolo. Asustada llamó a YunHo. Le contó la verdad y para cuando llegó la policía, Soon entró en crisis por que sabía que la llevarían a la cárcel.

 

 

 

JaeJoong ya supone por donde iba la historia, bebe un poco de su te y baja la mirada. Un frío helado le recorre el pecho. Pero sabe que debe quedarse hasta el final. Sabe que debe escuchar toda la historia.

 

 

 

—YunHo entonces inventó la historia de que los había encontrado juntos y él había sido quien asesinó al amante de su novia. Muy rápidamente debido a la poca resistencia que YunHo puso lo juzgaron, Soon perdió la razón… Y para cuando empezó a decir la verdad, nadie le creía. Todos pensaron que en su locura lo hacía por proteger a YunHo.

 

 

Alguna vez JaeJoong quiso creer que su historia de amor sería como en la televisión o en los libros. Que se enamoraría de alguien que valiera la pena, que se enamorarían irreversiblemente y que lo más oscuro en sus pasados sería haber sido un rebelde en el Instituto.

 

 

Pero JaeJoong sabía que estaba muy distante de una historia de amor así. Por que esta era su vida real, por que él vendía su cuerpo, y la persona a la que amaba estaba en una cárcel. Por que no habían flores en su historia de amor, por que no había una canción romántica de fondo cuando se besaban.

 

 

Por que para empezar no eran una pareja de amor como en los cuentos de hadas a los que tan acostumbrados tienen a los niños. Por que él no era un príncipe perfecto y engreído que luego cambiaba y se volvía  bueno y por que YunHo no era un perfecto caballero que buscaba solamente amarlo para siempre.

 

 

…Por que ellos no estaban en un cuento de hadas.

 

 

—Te he contado todo esto por que me pareció justo que lo supieras. Lo sé muy bien, te has convertido en algo más en nuestras vidas y no quisiera que te marcharas con la impresión de que mi hermano es un asesino sin remordimientos.

 

 

JaeJoong aprieta los puños sobre sus piernas, baja un poco más la mirada y puede sentir incluso como sus ojos se nublan ante las próximas lágrimas.

 

 

—YunHo me ha dicho lo que pasó ayer… Me ha pedido que no te contrate más.

 

 

Y hasta ahí, había llegado su historia de amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Tengo mucho tiempo libre ¿Sabes? Así que un día me puse analizar que era una suerte que no estuvieras aquí, por que tú no estabas en este infierno.

 

Pero luego pensé que tú vivías tu propio infierno también, y que ese era tal vez peor que el mío. Supuse que tampoco te gustaba llorar.

 

Y esa noche lloré, lloré por los dos mi amor.

 

Y Recé, por que estos infiernos no nos alcancen y destruyan nuestras almas.

 

¿Crees en Dios, JaeJoong?”

 

 

 

 

 

 

 

 

—Cuando las hojas de los árboles empiecen a caer, vendré a visitarte, Jae Hyung.

 

 

JaeJoong sonríe, en medio de sus propias penas, sonríe. Abraza a JunSu con fuerza, con mucha más fuerza de la necesaria, por que todavía no empezaba a nevar y para que el Otoño volviera faltaba mucho tiempo. Ese año ya no era una opción.

 

 

Ve las pocas maletas que JunSu lleva y supone que YooChun tampoco llevaba más que las que tiene en el carro. Lo abraza una vez más. Y por primera vez se dirige a Park. No lo había hecho antes y en esta ocasión solo sería para una cosa.

 

 

—Cuida bien de él.

—Lo haré.

 

 

Se toman de las manos y una pequeña sonrisa marca el pacto. JunSu agarra sus dos maletas y junto a YooChun sale. Con una última sonrisa, una última mirada y una última despedida de la mano agitándose en el viento. Y JaeJoong sabe que JunSu ya no volvería.

 

 

Tal vez ni cuando las hojas volvieran a caer.

 

 

Observa su departamento una vez más. No pudo decirle a JunSu que también se marcharía, por que no quería estropear su felicidad, logrando que se preocupara de más. Saca la maleta de abajo de su cama y piensa empacar ahí su vida.

 

 

Comienza por la ropa, luego por las poquísimas fotos que tiene, recuerda que no tiene ni una foto de YunHo. Y una sonrisa triste en sus labios le indica que nunca ha contado con suerte. Toma el periódico y el destino le muestra que se equivoca.

 

 

YunHo esta ahí, en la portada. Una foto tomada en alguna cena de negocios, por que Jung se ve realmente bien.

 

 

La noticia dice que será absuelto. Que dejara de pagar condena, por que se descubrió que la asesina fue su ex novia, un video captado por la cámara de un vecino que en ese momento grababa el cumpleaños de su pareja ha dejado entre ver con dificultad, muy en el fondo el momento en que Oh Soon asesinaba a su amante.

 

 

JaeJoong tapa su boca. YunHo será puesto en libertad, las lágrimas salen copiosamente por sus ojos. YunHo será libre y él esta feliz por eso. Probablemente YunHo busque a Soon. Y aunque esa no sea una historia de amor muy funcional. El hecho de que haya querido seguir siendo inculpado hasta el final le hace darse cuenta a JaeJoong que él no tiene nada que hacer ahí.

 

 

Finalmente si ha tenido un poco de suerte, tiene una imagen de YunHo para recordar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Alguna vez pensé que si te enamorabas de mi, te odiaría.

 

Por que, desde aquí, no podría amarte como quisiera. Por que desde aquí… Nadie se puede enamorar.”

 

 

 

 

 

 

 

 

—¡YunHo!

 

 

ChangMin fue el primero.

 

 

Los brazos de Jung abrazaron a su hermano menor, con fuerza, sonriendo y finalmente entendiendo que no podía seguir encubriendo un crimen para salvar a alguien que ha esta altura no sabía ni quien era. No podía, si de esa forma lastimaba a las personas que quería.

 

 

Luego vino MinHo, el inseparable MinHo. ChangMin en realidad tiene mucha suerte. Cuando los abrazos terminaron y YunHo finalmente pudo dedicarse a ver el cielo, tan azul como nunca antes, sus ojos se llenaron de lágrimas.

 

 

No por que era libre, no por sus recuerdos en esa cárcel. Sino por que él día de hoy, comenzaba una nueva vida, que no pintaría de colores como cuando conoció a Soon. Al contrario cargaría muchos grises antes de volver a tomar color.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Una vez antes de ti, creí estar enamorado.

 

Y si, lo estuve. Mucho.

 

Que me haya traicionado no quiere decir que no la haya amado. Quiere decir que a partir de ti aprendí a amar de forma distinta. En mi vida hay un antes y un después de ti.

 

Graciosamente… Nunca lo notaste.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Camina con el ramo de rosas entre las personas que van y vienen.

 

 

Algunas corren, otras saltan, otras gritan, otras simplemente permanecen calladas. Ubicarla fue más sencillo de lo que esperaba, su hermoso cabello largo sobresale entre los demás después de todo.

 

 

Vestido con aquel traje elegante. YunHo identifica a Soon y se acerca a paso lento. Sentada en la pequeña banca verde la mujer juega con su propio cabello. YunHo tan solo se sienta a su lado. Vestida toda de blanco, aún así, Soon se ve hermosa. El problema son sus ojos. Tan vacíos y perdidos.

 

 

—¿Son para mi?

 

 

La mujer mueve la cabeza de un lado para otro, con la misma mirada que logra que el corazón de YunHo se ablandé e incluso sienta pena. Casi al punto de querer llorar. YunHo acaricia con una mano la cabeza de la mujer.

 

 

—Así es. Son lindas ¿Verdad?

—¡Si! ¡Mucho!

 

 

Soon las toma, las abraza con fuerza, moviendo su cuerpo de un lado para otro. YunHo incluso puede recordar el momento en que la amó con tanta intensidad. La culpa la dejó así. Finalmente su Soon no fue lo suficientemente fuerte como para esperarlo.

 

 

—Te las regalo.

—¿Por qué no habías venido? Te he extrañado muchísimo, Yunnie.

—He estado en un lugar donde no podía salir.

—Oh, pero ahora estás aquí. Eso es lo importante.

 

 

YunHo observa a Soon empezar a ponerle nombre a cada una de las rosas del ramo, hablar con ellas por un rato. Y su mirada vuelve a llenarse de nostalgia.

 

 

—Soon… He encontrado a alguien muy especial. Y me he enamorado.

—¿En serio? Yo también, Yunnie. Es un amigo de la Universidad. He quedado de tomar el te con el a las cuatro. ¿Por que no te quedas para conocerlo?

 

 

YunHo negó. –Lo siento, tengo un vuelo a Inglaterra en unas horas. No puedo quedarme.

—Oh… Es una pena. ¡Que tengas un buen viaje, Yunnie!

 

 

Soon se levanta con una gran sonrisa del asiento, agitando la mano en el proceso. YunHo se levanta también y le sonríe dulcemente. La mujer lo mira interrogante. YunHo decide que es el momento de la despedida, la toma del rostro y deposita un suave beso en su frente. Es su beso despedida, el que nunca tuvieron.

 

 

—Cuídate mucho, mi querida, Soon.

—Tu también y cuida mucho de esa persona a la que amas.

 

 

YunHo gira con tranquilidad y avanza unos cuantos pasos. –YunHo, lo siento.— Las palabras de Soon lo detienen, gira sorprendido y ve a la mujer mirar al cielo con alegría.

 

 

—¿Lo sientes? ¿El que?

—¡Siento que va a llover!

 

 

Soon comienza a brincar de un lado a otro. YunHo suspira resignado. Eso, de ahora en adelante contara para él como una disculpa, una que nunca recibió. Borrará de su mente que se giró a preguntarle por que se disculpaba. Y guardara en su memoria que Soon se disculpó, y él siguió caminando de largo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Descubrí, luego de que dejé de verte. Que el tiempo pasa incluso más lento cuando no tengo fecha en la que pueda esperarte.

 

¿Me has extrañado un poco al menos?”

 

 

 

 

 

 

 

—¡JaeJoong apresúrate con esos libros!

—¡Si!

 

 

Kim se desplaza con facilidad entre las personas de la librería, estaban a punto de abrir y necesitaba dejar en los estantes cada libro de la semana. Saca con cuidado los libros en la caja y los deposita en su respectivo lugar. Con una sonrisa en el rostro JaeJoong recibe al quinto año desde que vio por última vez a Jung YunHo.

 

 

Quizá no ha podido olvidarlo.

 

 

Quizá no lo ha haga nunca, pero cada aniversario para él. Es especial.

 

 

Suelta un poco el aire de sus pulmones y limpia el poco sudor en su frente. Comenzó una nueva vida y fue muy difícil, pero está ahí. En ese preciso lugar. En la editorial más reconocida de Corea, de asistente de una de las editoras más famosas. Arreglando los libros para la próxima presentación que habrá de la empresa.

 

 

—JaeJoong adivina ¿Qué?

—Boa, me asustaste.— Lleva una mano a su pecho y la mujer solo sonríe. —¿Qué sucede?

—Conseguí el permiso del autor para traducir al Coreano su libro más famoso del momento.

 

 

—¿Cuál?

 

 

—‘¿Quieres quedarte, cierto?’— Boa mira el libro y suspira en el proceso, JaeJoong solo eleva una ceja. –Es un libro tan romántico. ¿Cómo puede ese hombre amar tanto a ese chico?

—¿Chico?— JaeJoong sacude la cabeza. Tiene que terminar de arreglar los libros para la exposición. –No lo he leído. Ya sabes que no soy bueno con el inglés.

 

 

—Curiosamente el chico del que está enamorado el autor se llama como tú.

—¿En serio?— Sus palabra en verdad, salen solas, esta muy concentrado en lo que hace y sabe que cuando Boa se entusiasma con un libro puede hablar por horas. —¿Cómo se llama el autor?

 

 

—Jung YunHo.

 

 

El libro en sus manos resbala.

 

 

JaeJoong vuelve a sentirse como cinco años atrás. Hoy en su aniversario, el pasado ha golpeado a su puerta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Escuché una vez, de uno de los reos:

‘Quizá no hubiera tanto pecador, sino hubiera tanto cobarde suelto incapaz de cometer su propio pecado’

 

Pecador o no. Cobarde o no.

 

Si se trata de mandar a hacer algo que no te atreves a hacer tu mismo. Entonces no lo mereces. Así de sencillo.

 

Quiero merecer encontrarte. Por que JaeJoong yo… Te extraño.

 

…Demasiado.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ha pasado cada minuto desde los dos últimos días, entre el trabajo, y sus ocupaciones leyendo el libro. Escapándosele un par de lagrimas de vez en cuando. Pensando en que de haberse quedado en un lugar donde YunHo lo pudiera encontrar estos cinco años no hubieran sido necesarios.

 

 

Pensando en lo poco que YunHo demostró cuando convivían. En lo mucho que guardaba para si, JaeJoong solo ha querido llegar al final del libro. Ha querido tantas veces poder encontrar alguna señal de que esos sentimientos siguen ahí. Y que YunHo a pesar de los cinco años, piensa igual.

 

 

Repasó cada línea de ese libro. Casi hasta el punto de sabérselo de memoria. Por que el libro comienza desde el primer día en que pisó el suelo frío de la cárcel y se centra desde el día en que lo conoció. Relata cada vivencia, cada día sin él. Describe que finalmente YunHo si lo amaba, tanto como él a YunHo.

 

 

 

Cada temor, cada miedo. Cada sentimiento de no poder corresponderle por encontrarse ahí. JaeJoong siente que en sus manos tiene un amor perdido por miles de metros de distancia. El día de la presentación es hoy. Todo esta listo. Esta vestido con su mejor traje y aún no termina el libro. Le falta unos cuantos párrafos, nada más.

 

 

 

 

“Esperarte todavía. ¿Está mal?

 

Aún cierro los ojos esperando que me den aviso de tu llegada, aún espero ver tu sonrisa o la manera nerviosa en la que aprietas las cosas cuando no sabes que palabras utilizar. Aún espero por ese pastel que nunca probé.

 

JaeJoong yo sigo aquí, esperando… Y tal vez nunca me canse de hacerlo.

 

Bajo este hermoso cielo azul, en aquella cafetería que según ChangMin y MinHo fue mi indirecta despedida. Cada cinco de cada mes. Sigo aquí, esperando, todo el día por ti.

 

Por que… ¿Sabes JaeJoong?

 

Un cinco, de un mes cualquiera. Tu y yo nos vimos por vez primera.”

 

 

 

 

JaeJoong cierra el libro, mira de un lado a otro ansioso, nervioso, la sonrisa en sus labios tiembla, sus manos temblorosas no saben que acción realizar y cuando Boa se le acerca, no pudo evitar esa sonrisa en sus labios.

 

 

—¿Estas bien, Jae?

—Me espera todavía, Boa. ¡Me espera!

 

 

—¿Te espera? ¿Quién te espera?— Mira de reojo la manera en la que JaeJoong aprieta entusiasmado el libro. Boa no lo puede evitar, tapa su boca ante la sorpresa y a pesar del elegante vestido que lleva puesto da un pequeño salto de alegría. —¡Oh, por…! ¡Eres ESE JaeJoong!

 

 

—¡Si, soy ese JaeJoong! ¡¡Su JaeJoong!! ¡Tengo que irme! Lo siento~

 

 

Demasiado rápido como para que Boa pueda siquiera desearle suerte. JaeJoong con el libro en manos sale corriendo del evento, que ni siquiera acababa de empezar.

 

 

Hoy es cinco de noviembre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Baja del taxi. Le da unos billetes al hombre y ni siquiera se preocupa por que le de el vuelto o no. Mira en todas las mesas de la cafetería, las que están dentro, las de afuera. Pero no hay rastros de YunHo.

 

 

Su sonrisa de a poco comienza a decaer, era de suponerse. Son cinco largos años.

 

 

—¿JaeJoong?

 

 

Esa voz no ha cambiado ni un poquito.

 

Gira temeroso, y lo ve ahí. Con aquella pose de hombre perfecto que supo en alguno de sus sueños, tan bien le quedaría. Vestido con aquel elegante traje. YunHo lo mira como si no fuera real.

 

 

Las manos de YunHo recorren su rostro, JaeJoong solo atina a cerrar los ojos, esa mano que pasa por sus mejillas, luego por sus ojos, y sus labios. Identificando cada centímetro en su piel. JaeJoong solo puede sonreír.

 

 

—Han pasado cinco años. ¿Por qué estás aquí, YunHo?

—Por la misma razón por que la que has venido el día de hoy, Jae.

 

 

Finalmente Kim abre los ojos. YunHo sigue ahí, esta vez con una sonrisa en el rostro. Esa sonrisa por la que un día JaeJoong esperó. ¿De que parte de YunHo se había enamorado? Quizá ahora no estaba muy seguro. Pero casi podía asimilar, que era de esa parte que a nadie más le quería mostrar.

 

 

—Lo he dicho muchas veces en mi libro. JaeJoong, te amo.

 

 

Tiene esa hermosa sensación de la que una vez JunSu le habló, e incluso puedo adivinar que tenía en sus ojos, esa mirada que JunSu tenía cuando se marchó de la mano de Park YooChun. Nunca lo dijo antes. Ni siquiera a YunHo. Y se encuentra nervioso.

 

 

—Yo también… Te amo YunHo.

 

 

¿Era así de sencillo?

 

 

Él ya había renunciado mucho años atrás a que su vida jamás sería como en la televisión o en los cuentos. Por que su vida y la de YunHo eran muy distantes la una de la otra. Y por que cada uno cargaba con un peso mayor que el otro.

 

 

Y ahora él aparecía. Como si nada a demostrarle que si podía, tener su final feliz.

 

 

—¿Quieres tomar un café?

 

 

YunHo señala hacía la cafetería. Y JaeJoong la observa por un momento, niega levemente y sonríe. –Tengo un evento al que asistir.

—Yo también, pero supongo que eso puede esperar un poco. ¿Verdad?

 

 

YunHo puede no saberlo, lo más seguro es que no lo sepa. Pero muy probablemente es al mismo lugar al que tienen que ir. JaeJoong suspira, hay cinco años de por medio. Que con decir ‘Te amo’ no hace que desaparezcan. Eso solo pasa en las películas, y él hace mucho que comprendió que su vida no es como un guión romántico.

 

 

—Creo que un café estaría bien.

 

 

Lento… Irían paso a paso, en esta ocasión.

 

 

Por que él no era el mismo JaeJoong de cinco años atrás. Y YunHo tampoco era el mismo de cinco años atrás. En el fondo los mismos. Pero con un presente diferente. Uno que ya no pintaba únicamente gris. En este presente si había cabida para uno que otro color.

 

 

Y tal vez entre sus colores y los de él. Formarían un arcoíris.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Nunca se es feliz por siempre. Si no te enojas o lloras, no has abarcado una relación por completo. Solo felicidad crea un ambiente inverosímil.

 

Que no existe.”

 

 

 

 

 

 

 

 

—Una vez escuché que los sentimientos de las personas son muy volátiles.

—Cruel… ¿Tus sentimientos por mi son volátiles, YunHo?

—Te amé por mucho tiempo sin que te dieras cuenta, luego te amé por cinco años de ausencia. Y aún así. ¿Piensas que mis sentimientos son volátiles?

 

 

 

—¿Por qué los has comentado entonces?

 

 

 

JaeJoong da un pequeño salto. Colocándose sobre el pequeño barandal que había en el borde del puente, sostiene con su mano izquierda la derecha de YunHo. Ambos caminando todavía sobre la plaza del Bulevar.

 

 

Una semana después desde que se encontraron.

 

 

—Quizá por que quería saber tu opinión.

—Pues yo pienso que los sentimientos de algunas personas son volátiles. Hay sus excepciones.

 

 

YunHo de repente lo jala del brazo. Haciéndolo bajar de inmediato, logrando que quedaran frente a frente. JaeJoong no puede evitar sonreír. El pecho le brinca de felicidad, y sabe por la sonrisa en los labios de Jung, que a él le sucede lo mismo.

 

 

—¿Somos un excepción entonces?

—Una gran excepción.

 

 

El beso llega de pronto. YunHo ha sido quien lo ha tomado por el cuello y lo ha besado. Esos labios que hace mucho no prueba y que el día de hoy se han sentido muy bien. Por que ha entendido que su final feliz no existe, por que sabe y entiende que la felicidad está en disfrutarla no en llegar a ella.

 

 

Se separa con una sonrisa en el rostro y toma de la mano a Jung.

 

 

—Vamos, ChangMin y MinHo nos han de estar esperando en el aeropuerto. Recuerda que el vuelo del YooSu llega en cualquier momento.

—Lo se~

 

 

YunHo sencillamente se deja llevar por esa mano. Entrelaza sus dedos y disfruta del contacto. Las cosas debían ir a su ritmo, sin apurarse en el proceso, tan solo para no cometer más equivocaciones. Tan solo para no salir heridos una vez más.

 

 

YunHo así de esa manera, de la mano de JaeJoong.

 

 

Caminando sin preocupaciones. Se siente realmente libre. Realmente feliz. Y sabe, por esa mira cálida en los ojos de JaeJoong, que el sentimiento es mutuo y no se ha equivocado al elegirlo.

 

 

Por que hay mucho tiempo todavía.

 

 

Y por que gracias a esa sonrisa en los labios de JaeJoong…

 

 

Sonría o no, para Jung YunHo todo esta bien entonces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El final feliz no existe.

 

No le puedes poner punto final a algo que te gusta disfrutar tanto, como lo es, en este caso, la felicidad.”

 

 

 

 

 

 

 

 

+—+—FIN—+—+

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

38 comentarios sobre “Fuente de Espera

    Shinyayuy escribió:
    31 enero, 2015 en 20:45

    ;-; Releer historias y volver a llorar no tiene precio <|3 ya he dicho que amo tus historias *-*?🙂

    Me gusta

    laucamp escribió:
    1 abril, 2016 en 1:22

    Triste historia al principio, pero con un final tal bello y romántico. Me encanto.

    Gracias!!!

    Me gusta

    bibiana nestiel escribió:
    8 julio, 2016 en 11:20

    Es tan hermosooooo. Me encanto.

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s