Mientras tanto: Capitulo 1

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Mientras Tanto…

 

CAPITULO 1: Desconocidos.

 

 

 

 

 

 

 

El camino que sigo no es fácil, pero hare mi propio camino, sé que puedo hacerlo.

Por que algún día mis sueños se harán realidad. Lo sé.

Pidiendo un deseo a esas estrellas que están sobre las nubes.

 

Si alguien puede escucharme, quien quiera que halla visto a mi felicidad.

Si no logra escucharme, entonces cantaré más fuerte.

Por que ahora es cuando, estoy pidiendo mi  deseo a las estrellas.

 

 

 

 

 

 

 

Jung YunHo abrió los ojos esa mañana, fue repentino.

 

 

El sol le había golpeado en la cara y eso era por demás extraño. Él dormía con las cortinas cerradas y JaeJoong era él único que antes, cuando vivían juntos las abría. JaeJoong siempre se levantaba temprano.

 

 

Se sentó de inmediato, al canalizar la idea de la presencia de JaeJoong en su departamento y posiblemente la de JunSu y YooChun también. Sonrió inusitadamente y cuando sus ojos comenzaron a recorrer el lugar, la sonrisa se borró de inmediato.

 

 

Esa pequeña habitación. No era la suya. Esa cama de una plaza en la que apenas y cabía él tampoco lo era. Una muda de ropa colgaba de la puerta, suponía que sería para usarla el día de hoy. El cuarto completamente limpio y agradable.

 

 

Pero Jung YunHo no sabía donde demonios se encontraba.

 

 

Miró bajo la sabana y comprobó aliviado que se encontraba vestido. Una noche desenfrenada de alcohol había quedado descartado. Aunque también. ¿En que tiempo tendría una noche desenfrenada de alcohol? No se atrevió a bajarse de la cama, primero por que no sabía a manos de quien se encontraba.

 

 

—¡Hyung!

 

 

Una dulce voz llegó a sus oídos, la puerta se abrió y una linda muchacha de unos trece años apareció por ella. Con una gran sonrisa en el rostro y su cabello castaño suelto hasta los hombros. YunHo se pegó al espaldar de la cama.

 

 

—¡Hyung, ya levántate! Vas a llegar tarde al trabajo. Ya está listo el desayuno.— La muchacha se acercó y lo despojó de la sabana. YunHo solo arrugó el entrecejo confundido. ¿Quién era esta niña que le hablaba con tanta confianza? —¿Hyung… No te sientes bien?

 

 

YunHo negó levemente y rascó un poco su cabeza.

 

 

—Disculpa… ¿Quién eres?

 

 

El rostro de la niña se encogió. YunHo se arrepintió de sus palabras. Al parecer la había hecho entristecer y eso no parecía ser bueno.

 

 

 

 

 

 

—¡Bien! Hora de que se levanten pedazos de divos.

 

 

HeeChul abrió la puerta con una sonrisa en el rostro y un gran helado de vainilla en las manos. A riesgo claro de pelear con JaeJoong por el hecho de que comer helado en la mañana no era saludable. Pero a YunHo le encantaba el helado y a HeeChul le gustaba complacerlo.

 

 

Se sorprendió un poco al notar que no estaban en el comedor, así que camino descalzo por el lugar dejando el bote de helado sobre la pequeña mesa y enviándole un mensaje a Siwon indicándole que estaría de regreso en menos de una hora.

 

 

Una de las puertas se abrió y HeeChul sonrió.

 

 

—¿Chul? ¿Cómo así tan temprano?

 

 

Esa voz se parecía tanto a la de YunHo.

 

 

—¡Yunnie!— Pero no era YunHo. Ese muchacho frente a HeeChul se le parecía a Yunho, pero no era él. HeeChul conocía muy bien a su YunHo y ese musculoso de sonrisa linda se le parecía, pero no era él. —¡¿Quién eres tú?! ¡Habla, por que estoy a punto de llamar a seguridad!

 

 

El muchacho castaño de cabello corto arrugó el entrecejo.

 

 

—¿Es esto una extraña broma, Chul?

—¡Dije que digas quien eres!

 

 

Otra de las puertas se abrió, un muchacho castaño de cabello un poco más largo salió, secando su cabello con una toalla. —¿Uknow, que pasa?

—Hero que bueno que sales, creo que Chul tiene una crisis o algo parecido.

 

 

HeeChul se asustó ante la presencia del otro desconocido. Tomó una pequeña lámpara entre sus manos y la levantó en señal de amenaza. —¿Quiénes son ustedes?

—¿Cómo que quienes somos?— Hero sonrió ante lo asustado que HeeChul se veía, si se trataba de una broma, HeeChul era muy bueno actuando. –Somos Uknow y Hero. ¿No me digas que tienes amnesia?

 

 

—Hyung… Tengo hambre.

 

 

De la misma habitación que Uknow hubiera salido, un muchacho de cabello negro con un libro en las manos suspiró, arrimado a la puerta y con cara de parecer desmayarse en cualquier momento.

 

 

—¡Max! Acabamos de desayunar hace apenas una hora.

—Lo que pasa es que este es un barril sin fondo.

—¡Suéltame Micky!

 

 

Max pareció reaccionar molesto en cuanto Micky hubiera sacudido sus cabellos de manera juguetona. HeeChul los observó a todos, estaba muy asustado. Deslizó su mirada hasta la sala y observó a otro más, concentrado jugando un video juego del cual no tenía idea. Alejado de todo el griterío.

 

 

—¡¡Voy a llamar a la policía!!— HeeChul apretó más la lámpara entre sus manos y la levantó un poco más, dispuesto a golpear a quien fuera si se atrevía a acercársele.

—Chul… Estas llevando esto muy lejos.

 

 

—¡¿Quién dijo que fuera una broma?!

 

 

Uknow suspiró y en un movimiento demasiado rápido para HeeChul. Logró quitarle la lámpara de las manos y abrazarlo con fuerza para que de ese modo no pudiera mover los brazos. —¡Suéltame! ¡He dicho que me sueltes so pedazo de pervertido!

 

 

HeeChul se movía con fuerza. Uknow apenas y tuvo fuerzas para llamar la atención del muchacho que más cerca se encontraba del teléfono. —¡Xiah! Llama a Siwon. Dile que venga al departamento, HeeChul no se encuentra bien.

 

 

—¡Suéltenme!

 

 

 

 

 

 

 

 

La alarma sonó.

 

 

JaeJoong solamente estiró su brazo derecho hacía el lado izquierdo de la cama, acostumbraba hacer eso para poder quedar boca abajo un rato más y luego levantarse, pero cuando su mano no encontró absolutamente nada y su mano cayó directo al piso, casi cayendo él al suelo en el proceso. JaeJoong abrió los ojos.

 

 

Se apoyó en la mano que ahora se encontraba en el suelo y luego de eso se sentó en la cama, restregó un poco sus ojos y maldijo en su mente al inteligente que hubiera cambiado de lugar su mesita de noche.

 

 

Para cuando fue consciente de la situación y de que no estaba en un lugar conocido. Jaejoong llevó una mano a su pecho. Esto no era nada bueno. El lugar era pequeño. Demasiado pequeño para su gusto. Y muy sencillo cabe decir.

 

 

Buscó la PC de su habitación, su laptop, su celular recién comprado la semana pasada y no los encontró. Sintió un abrumante frío recorrerlo y las cosas no mejoraban por que JaeJoong presentía que ese lugar, era SU lugar.

 

 

Abrió la puerta de la habitación asustado.

 

 

Lo que había fuera no era precisamente más grande. Era un departamento pequeño, muy pequeño. ¿Dónde demonios estaba? Por lo poco que pudo notar era el departamento de una sola persona. Y por lo que más se asustó, fue por que encontró por diversas partes del lugar, fotografías suyas por doquier.

 

 

—Genial… Que clase de pervertido o pervertida me habrá secuestrado.

 

 

El timbre de la puerta sonó y JaeJoong reaccionó un poco asustado. Giró hacía donde la puerta se encontraba y se preguntó, si sería posible en realidad escapar tan fácilmente. Abrió la puerta y estaba dispuesto a salir corriendo sino fuera por la anciana mujer que en este momento le regalaba una gran sonrisa.

 

 

—Oh, JaeJoong que bueno que te encuentro.

—¿Disculpe?

—Si me preguntaba si el día de hoy después de tu trabajo estarías ocupado.

—¿Mi… Trabajo?

 

 

JaeJoong arrugó el entrecejo confundido. ¿Quién era esa mujer? ¿A que trabajo se refería?

 

 

—Si bueno es que es el cumpleaños de mi esposo y me gustaría que vinieras. Ya ves que nuestros hijos estudian en el extranjero, pero tu eres para nosotros como un hijo. Así que pensamos en invitarte.

 

 

¿Un hijo? Pero si él ni la conocía.

 

 

—Señora creo que usted…

—Bueno te esperamos a las nueve. No es necesario que traigas algo.

—Pero…

 

 

Y de la misma forma en la que llegó la mujer se alejó. JaeJoong observó con cuidado el pasillo y descubrió aterrado que no había ascensor. Entró corriendo al departamento y se asomó por una de las ventanas. Estaba en más o menos un cuarto piso. ¿Y no había ascensor?

 

 

—¿Qué clase de broma del mal gusto es esta?

 

 

El calendario junto a uno de los pilares. Llamó su atención.

 

 

‘Ir a las doce al trabajo, medio día libre n_n’

 

 

Marcado justo en el día de hoy, las letras parecían escritas por su propia mano. JaeJoong observó el discreto calendario y miró el departamento a su alrededor. Esa nota le recordaba a cuando estaban los cinco juntos y él dejaba notas por todas partes para no olvidar algo.

 

 

Miró el lugar con preocupación. Extrañamente… No se sentía fuera de lugar. Las fotos colgadas por todas partes, algunas pegadas en la pared, aparentemente tomadas por él mismo. No había nadie más aparte de él. Y por primera vez desde que se levantó, de pie, ahí, a la mitad del departamento, por primera vez sintió aquel piso. Demasiado grande.

 

 

 

 

 

 

El portarretrato resbaló de sus manos y rompió en el piso.

 

JunSu incluso retrocedió ante su acción, miró asustado todavía la foto de esa pareja abrazándolo con unas grandes sonrisas de orgullo. JunSu no recordaba a esas personas. No eran simples Fan, por el sencillo hecho de que había muchas de esas fotos por todas partes.

 

Sus manos temblorosas pasaron por su cabello, un mechón negro lo tomó por sorpresa, agarró lo primero que encontró, en este caso una pequeña cuchara, y observó que de su cabello rojo no quedaba absolutamente nada. Su cabellera negra era lo único que podía ver.

 

—Tranquilo, JunSu… Tranquilo.

 

Respiró profundo, e intentó guardar la calma. Caminó hasta la puerta del refrigerador donde la foto de la pareja se encontraba y sobre sus cabezas escritos con su propia letra: ‘Papá y Mamá. Los amo’

 

Retrocedió tapando su boca. Miedo, era la única palabra que corría por su mente. El humano después de todo esta diseñado para temer a lo desconocido. El corazón se le agitó terriblemente e incluso tuvo que llevar una mano a su pecho preocupado, la respiración fue absolutamente necesaria y JunSu jamás se sintió tan indefenso como ahora.

 

Corrió hacia la habitación donde había despertado y abrió todos los cajones, intentando buscar algo de lo que no estaba muy seguro que quería encontrar. JunSu simplemente intentaba buscar una respuesta que sabía no llegaría.

 

Levantó incluso el colchón. Y finalmente volvió a sentarse sobre el mismo, pasando las manos por su rostro, todavía nervioso. Solo había encontrado ropa, CD, revistas, periódicos, cuadernos. Nada más.

 

La fotografía de él junto a grupo de niños lo observó desde la puerta del armario donde se encontraba pegada. Mordió su labio inferior y continuó, mirando aquella enorme habitación que en este momento le sofocaba.

 

—Dios… ¿Qué esta sucediendo?

 

 

+—+—+—+—+—+

 

 

—Ha estado muy raro.

 

 

Uknow observó a HeeChul dormido en los brazos de Siwon.

 

 

Había sido automático, apenas Siwon hubiera llegado, Kim se había lanzado a sus brazos y ambos se habían encerrado en una habitación. Choi no entendía ni media palabra que HeeChul decía, por que sencillamente eran puras incoherencias.

 

 

Y entre palabras a medias y el fuerte abrazo por parte de Siwon, HeeChul había parecido haber retomado la calma y finalmente había conciliado el sueño. Siwon no entendía, y verdaderamente. Nadie entendía.

 

 

Decidió dejarlo dormido un rato y lo dejó recostado en la cama. Junto a Uknow salió de la habitación, soltando un pequeño suspiro en el proceso. Notando los rostros preocupados del resto de integrantes de Dong Bang Shin Ki.

 

 

—¿Cómo está?

 

 

El muchacho pelirrojo fue el primero en acercarse. –Tranquilo Xiah, está dormido ahora.

—¿Pero que tenía?— Max movió un poco su cabeza y Siwon aparentemente solo levantó un poco los hombros.

 

 

—…No lo sé.

—No nos reconoció, a ninguno. Fue como si de repente se olvidara de que nos conocemos desde hace años.

 

 

Uknow pasó un brazo sobre los hombros de Hero, y él solamente continuó observando a Siwon en espera de que dijera algo. –En la mañana me habló de un tal Jung YunHo. ¿Alguno de ustedes lo conoce?

 

 

Todos negaron levemente mirándose entre ellos, en espera de que alguien pudiera decir que si. Pero ninguno dio razón por aquel muchacho. Un suspiró salió de los labios de Micky. –Entonces… ¿Cómo es que HeeChul lo conoce? ¿Quién es?

 

 

—Dijo que era el líder el TVXQ, su mejor amigo y no se cuanta tontería más.

 

 

—Pero si el líder de TVXQ soy yo.— Uknow habló levemente tranquilo, aún así, por la manera en que arrugó el entrecejo, Hero pudo suponer que en realidad estaba muy preocupado todavía.

 

 

Siwon sacó el celular. –Teníamos una entrevista en la tarde, le voy hablar a LeeTeuk para que avisé que no iremos. No lo puedo dejar solo.— Todos asintieron y lo observaron alejarse a realizar la llamada.

 

 

Xiah mordió su labio inferior. —¿Se pondrá bien?

—Claro que si.— Una sonrisa por parte de Uknow y el muchacho se pudo sentir un poco más aliviado. –Solo tuvo una pequeña crisis, quizá producto del estrés.

 

 

—¿Por qué HeeChul Hyung no puede ser una persona normal y tener su momento de estrés con un ataque de diva tal cual lo hace Hero Hyung?

—¡Max!

—¿Qué? Es la verdad.

 

 

Micky observó divertido como para ese momento Hero ya estaba tras el pobre Max que en algún momento se encerraría en una habitación y no saldría hasta que a Hero se le pasara el enojo y le diera de comer.

 

 

—¿Deberíamos avisarle al manager?

Uknow negó con la cabeza. —No lo creo. Por suerte hoy no tenemos actividades, así que podré quedarme junto a Chul todo el tiempo que sea necesario.

 

 

—Que ni te escuche Siwon o Hero por que sino te va a ir muy mal.

—Micky…

—Ok, ok. Me callo entonces.

 

 

Xiah desde su lugar solo rió bajito.

 

 

 

 

 

 

 

Nada.

 

 

No había ni un número conocido para YooChun en ese celular.

 

 

Su largo cabello rozaba su rostro constantemente. El recordaba habérselo cortado, pasó una mano por sus labios y continuó desesperadamente encontrar algún número, uno solo, que él conociera como suyo, miró una vez más la habitación. Enorme y elegante.

 

 

La puerta sonó. YooChun retrocedió asustado.

 

 

—Joven, por favor abra la puerta. Su padre se molestara si no baja a desayunar.

 

 

Ni loco abría la puerta. Pensó en llamar a la policía pero la señal le indicaba que no reconocía ese número que él digitaba. Se asomó por los enormes ventanales y observó los grandes jardines. No sabía donde estaba y casi podía temer que ni siquiera se encontraba en Corea.

 

 

Abrió el closet y observó toda la ropa elegante que allí había, si, YooChun siempre gustaba de vestir bien. Pero él siempre tenía su ropa cómoda o sport, y aquí no había ni una sola. La puerta en esta ocasión fue abierta con brusquedad.

 

 

Un hombre alto, sobrio y serio entró. YooChun se apegó al closet tras suyo.

 

 

—¿Qué esperas para bajar?

 

 

El hombre se acercó con paso firme, YooChun solamente llevó una mechón tras su oreja y escondió el celular tras de él, solo por si osaba quitárselo, para algo le tenía que servir después de todo.

 

 

—¿Por qué estás en pijama todavía?— El hombre sonrió sarcástico al notar su pasividad. –Ya veo… Es por que he mandado a botar toda esa ropa de diseñador barato que tenías ¿Verdad? Pues para que te enteres ya eres un hombre, YooChun y como tal debes vestir formalmente.

 

 

YooChun tragó saliva. ¿Por qué ese hombre le hablaba con tal confianza?

 

 

Pero si algo había aprendido con el paso de los pocos años que han pasado por su vida. Es que a veces, es mejor guardar silencio. Y esperar a ver como se resuelven las cosas a su favor. La paciencia es una excelente cualidad, y el silencio al final de todo nunca te pone ni de un lado ni de otro.

 

 

—¿No piensas decir algo?

—…¿Dónde estoy?

El hombre volvió a sonreír. –Imagino que ayer te debes haber dado tu última noche de fiesta tremenda que ni siquiera sabes donde estás parado.

 

 

YooChun arrugó el entrecejo.

 

 

—Estás en tu habitación. ¿Dónde más? Y ya alístate que hoy comienzas a trabajar en la empresa y nunca llego tarde. Y como mi hijo tampoco tu debes hacerlo.— El hombre estaba dispuesto a dejarlo solo otra vez y entre su mar de confusiones YooChun atinó a dar un paso hacía adelante.

 

 

—¿Qué… País?

—Deja de ser ridículo, YooChun. Los Ángeles, Estados Unidos. Y ya cámbiate rápido, tengo muchas cosas que hacer el día de hoy.

 

 

La puerta se cerró de nuevo, YooChun miró el celular en sus manos fijamente, por eso no llegaba su llamada a la policía local de Corea, su rostro impávido solo pudo analizar el hecho de haber sido nombrado <<Hijo>> por aquel desconocido.

 

 

Su brazo perdió fuerza y cayó a un lado de su cuerpo, dejando de sostener el celular en el proceso. No se había dado cuenta en ese instante, pero todo el tiempo, desde que ese hombre había ingresado en la habitación, habían hablado en inglés.

 

 

ÉL no podía estar en Estados Unidos. Por que sencillamente, él había cerrado los ojos, en una noche fría de Corea. Apenas hace unas pocas horas, que no eran las suficientes como para que lo hayan secuestrado y lo hayan llevado en avión hasta allá.

 

 

—¡Oh, Fuck!

 

 

 

 

 

 

ChangMin ni siquiera quiso salir de la cama.

 

 

Respiró profundo por milésima vez y se maldijo a sí mismo por ser tan estúpidamente cobarde. La enorme y elegante habitación que lo rodeaba, no le daba precisamente un buen sentimiento. Pensó que si secuestrador era adinerado, entonces más difícil sería que lo encontraran.

 

 

Analizó todas las posibles soluciones:

 

 

Lanzarle de la ventana. No podía, era un piso exageradamente alto.

Salir de la habitación, no era una opción.

Bajarse siquiera de la cama, pues todavía se lo estaba pensando.

 

 

—¡Al demonio con esto!— Sacó la sabana sobre su cuerpo y se levantó. –No soy JunSu después de una película de terror.— Se colocó las pantuflas que había en el piso, recordando por supuesto que el no las usaba, pero prefirió ignorar aquello.

 

 

Recorrió la gran habitación, los trajes, la ropa para jugar tenis, relojes, corbatas, pañuelos por doquier. Todos excéntricamente ordenados, por color y marca. ChangMin sintió un escalofrío, ni él era tan ordenado.

 

 

Abrió la puerta de la habitación, con la sábana sobre su cuerpo debido al frío, lo grande que resultaba el lugar le sorprendió, por que no estaba en una casa o mansión. Era un piso, de un elegante departamento, probablemente de los más caros de Seúl.

 

 

Abrió habitación por habitación, estaba completamente solo. E incluso notó divertido que no tenía problema alguno para escapar si se lo proponía. Entonces si se asustó, por que eso quería decir que no estaba bajo un secuestro.

 

 

Entonces… ¿Por qué demonios estaba ahí?

 

 

Ni una sola foto en el lugar, todo tan endemoniadamente frívolo, elegante, moderno y sofisticado. Abrió la enorme refrigeradora y se decidió por una gran manzana roja. Claro que morderla, y el frío en sus dientes lo tomó por sorpresa. Se sentó sobre el espacioso sillón negro y observó la única foto en lugar.

 

 

Ahí, sobre la mesa de vidrio, en el centro, sentada sobre una decorada silla permanecía una mujer con el rostro serio de una edad considerable. Y atrás de ella, aparecían él y otro hombre que aparentemente podría tener la edad de su padre.

 

 

Todos demasiado serios… Y distantes.

 

 

ChangMin tomó el portarretrato y lo analizó con cuidado. Esas personas, jamás las había visto, arrugó el entrecejo y le dio otra mordida a su manzana. El sonido del teléfono sonar lo hizo elevarse un poco en su lugar y el parpadear rojo del inalámbrico a medio metro de distancia de él lo hizo respirar profundo.

 

 

Sonó y sonó, finalmente ChangMin decidió no contestar.

 

 

 

Estas hablando a la residencia del Abogado Shim ChangMin por favor en este momento he de encontrarme ocupado, deja tu mensaje o marca el número de mi oficina y deja tu recado con mi secretaria. Muchas gracias.—

 

 

 

ChangMin es serio. Si, pero no tan asquerosamente prepotente a la hora de hablar y referirse a los demás. Ese tono de voz había sido muy desagradable… Pero había sido SU voz. Y eso era física y mentalmente imposible.

 

 

Jefe… ¿Está ahí? Soy Leena. ¿Se encuentra enfermo?

 

 

La voz suave de la mujer ablandó un poco sus preocupaciones.

 

 

Pero…

 

 

<<Abogado>>

 

<<Jefe>>

 

 

No se podían estar refiriendo a él. Por que ninguna de las dos cosas le simpatizaba, y por que el tono tan sumiso y débil en la voz de esa chica le hacía ver que su jefe la tenía muy intimidada con su asqueroso carácter. Y al parecer, él era el jefe de la tal Leena.

 

 

Jefe… Hoy es la junta de Abogados. Por favor… ¿Esta ahí?

 

 

 

 

 

 

 

—¡MinHo!

 

 

Esa voz…

 

 

TaeMin se acercó corriendo, agitando su mano en el viento en cuanto Choi hubiera girado, sin embargo el rostro de desconcierto en su amigo le sorprendió. —¿Sucede algo Min?

—Tu voz… Sonó como a…

 

—¿Quién?

 

 

MinHo sonrió y negó de inmediato. Rascó un poco su cabeza y siguió caminando, esta vez con TaeMin a su lado. –Nada… Ni siquiera se por que dije eso.

—Estás muy raro, Hyung.

—¿En serio? Ideas tuyas, enano.

 

 

MinHo sacudió los cabellos de Lee y el muchacho de inmediato arrugó el entrecejo molesto. —¡Que no me digas así! ¿Por qué les encanta molestarme?

—Por que eres lindo~

 

 

MinHo jaló de las mejillas a TaeMin y él solamente intentaba soltarse e insultar al mismo tiempo, lo cual resultaba aparatosamente divertido. —¡Oye! Si vas a hacerlo, hazlo bien.— JoongHyun llegó de repente. Pasando sus brazos por encima de TaeMin y jalando sus mejillas con más fuerza.

 

 

—¡Ya, déjenme!

 

 

TaeMin se alejó de los más altos y colocó un puchero en sus labios, sobando sus mejillas algo rojas para ese momento. –Cute~— Tanto MinHo como JoongHyun llevaron sus manos semi cerradas a sus propias mejillas fingiéndose enternecidos y luego en un choque de manos rieron abiertamente.

 

 

—Dejen a TaeMin en paz.— Onew apareció junto a Key con toda la tranquilidad del mundo, Key por supuesto revisando su celular, Onew solamente con una mano en el bolsillo. –Se que es divertido molestarlo pero si se molesta y se va, nos quedamos sin la parte violable y dulce del grupo.

 

 

—¡Onew Hyung!

—Además incluso TaeMin merece respeto.

—¡Key! ¡Es todo, me largo!

 

 

Onew rodó los ojos y agarró por el cuello de la camisa al menor, impidiéndole su digna salida. —¿Y bien? ¿Qué haremos en nuestro día libre?— TaeMin intentaba soltarse y seguir caminando pero el fuerte agarre de su líder se lo impedía.

 

 

—¿Qué tal si vamos por pizza?

—¿Y si vistamos a los TVXQ? Tengo entendido que también tienen el día libre.

—Me parece buena idea.

 

 

—¡¡Suéltenme!! ¡No voy a ningún lado con ustedes, no, cuando no me respetan!

—Decidido entonces, iremos donde nuestros Hyung.

 

 

 

 

 

 

—No puedo creer que no te acordaras de tu hermana pequeña.— La muchacha de cabello castaño hizo un pequeño puchero y continuó sirviendo los platos del desayuno. Frente a un callado YunHo. –Eres muy cruel, Hyung.

 

 

—Eh… Disculpa. ¿Por qué me dices Hyung?

—Por que eres mi hermano mayor, Dah…

—Si, bueno, entonces ¿Por qué no me dices Oppa?

 

 

La muchacha hizo una extraña mueca. —¡Wacala! Por supuesto que no. Eres mi Hyung y punto.— La niña siguió sirviendo y YunHo se dedicó a observar la pequeña cocina que estaba prácticamente seguido a la sala, observó las fotos colgadas casi por todo el lugar.

 

 

Aquella niña junto a él, abrazados, por todas partes. Una foto de la niña con una sombrilla en mano bajo la lluvia le gustó. Una pequeña sonrisa se posó en sus labios. –No entiendo por que te gusta tanto esa foto, aunque tú la tomaste… Es muy simple.

 

 

—Tu rostro enojado… Es gracioso.

—¡Hyung, idiota!

 

 

Un pedazo de pan llegó a su cabeza y YunHo recién en ese momento midió el calibre de sus palabras. —¡MinTae! Así no se comportan las niñas educadas.— Las palabras salieron solas, YunHo observó a la niña y ella solo se giró con la barbilla hacía arriba, murmurando un par de palabras entre sus labios.

 

 

—…Siempre dices lo mismo.

 

 

YunHo sabía que algo estaba mal, principalmente por que no sabía el nombre de la niña y de pronto, había salido como si nada de sus labios. Como si la conociera de toda la vida. Instintivamente cerró sus brazos y al notarlos vacíos se levantó.

 

 

—¡Hyung, riegas el café!

—¡Hook! ¿Dónde está?

 

 

La muchacha colocó las manos en su delgada cintura. —¿Dónde más? En tu cama como siempre.— YunHo salió corriendo de regreso a la habitación, MinTae solo lo siguió. –No puedo creer que siendo tan viejo y todavía duermas con él, sinceramente siento vergüenza ajena contigo, Hyung.

 

 

—¡Hook! ¡Amigo mío, que bueno! ¡Por lo menos tú estas conmigo!

 

 

MinTae observó divertida como su hermano se lanzaba a la cama, y abrazaba con fuerza a la pequeña jirafa en sus brazos ahora. –Seguiré sirviendo el desayuno, deja los arrumacos con el pobre Hook y apresúrate.

 

 

—MinTae…— La muchacha giró ante el llamado de su hermano, justo antes de salir por la puerta. —¿Cuántos años tienes?

 

 

—Catorce, tonto. Te olvidas de mi edad, pero apuesto todos mis CD’s de TVXQ a que no olvidas cuantos años tienes con ese mugroso peluche. Aunque bueno… ¿Quién los cuenta? Según sé, lo tienes desde que eras un niño así que de seguro es muy v—i—e—j—o.

 

 

YunHo siguió abrazando al peluche, consternado por las palabras de la muchacha que se decía ser su hermana menor. Por la mención de su grupo y también por el hecho de que la consideraba más pequeña.

 

 

—MinTae…

—¿Ahora que?— La muchacha giró un poco mal humorada y YunHo se abrazó todavía más a su peluche.

 

 

—No soy tan viejo, tengo apenas veinticinco.

—Lo que tú digas, Hyung. De todas formas son diez años más que yo y eso ya cuenta para mí como un viejo.

 

 

—MinTae…

—¿Qué?

—…Te quiero, mocosa desagradable.

—Yo también, tonto.

 

 

Esa extraña confianza, y esas palabras tan ambivalentes… Fueron lindas.

 

 

En esta ocasión YunHo se sintió mejor, por que en esta ocasión, MinTae había salido con una sonrisa en el rostro. Y eso lo había hecho, tremendamente feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

—Yo no pertenezco aquí. No se que rayos está pasando, pero debo buscar a los demás.

 

 

YooChun guardó la poca ropa que consideró necesario en un pequeño bolso de mano, agarró su celular, documentos, y algo de su dinero. Miró de un lado a otro, se colocó una gorra que encontró bajo la cama, se colocó un gran abrigo negro y salió de la habitación con el bolso casi sobre su espalda.

 

 

Miró de un lado a otro, una empleada salía de una de las habitaciones así que decidió esperar un poco más, supuso que aquellas escaleras eran las principales. Las bajó con cuidado, mirando de un lado a otro.

 

 

Escuchó la voz de aquel hombre que hace un rato le había hablado, aparentemente estaba al teléfono. YooChun no lo dudó, corrió lo más rápido que pudo sin rumbo fijo hasta descubrir complacido que había ido a dar a la cocina. Las empleadas lo observaron sorprendidas.

 

 

—Joven buenos días.

—Buen día, señor.

 

 

YooChun solo asintió, agachando un poco la cabeza y saliendo por la puerta de la cocina lo más rápido que pudo, se encontró con el jardín y en esta ocasión. Si, corrió, tan velozmente que de algún modo sintió que todas las coreografías habían sido en vano. En realidad necesitaba mejorar su condición física.

 

 

Miró las altas rejas frente a él y ni siquiera lo pensó. Lanzó primera la maleta hacía el otro lado. Regresó su mirada para ver si alguien lo estaba observando y al notar que no, entonces intentó de un saltó guidarse de la parte superior de la reja. Falló.

 

 

Suspiró exasperado, esta vez intentó elevar un poco su pierna y sostener de allí, su pie resbaló y esta vez falló terriblemente por que cayó sentado al suelo. —¡Demonios! ¿Por qué no puede ser como en las películas y salirme a la primera?

 

 

Lo intentó, cinco veces más.

 

 

Hasta que finalmente completamente sudado, con los brazos, piernas y trasero adoloridos finalmente lo logró, se agarró con fuerza a la reja y mientras la atravesaba ni siquiera le importaba el hecho de que alguien más lo estuviera viendo. Estaba demasiado cansado como para preocuparse.

 

 

—De seguro si fuera la jirafa de ChangMin hubiera pasado de una. Jamás en mi vida me sentí tan enano.

 

 

Miró el suelo a una considerable altura y mandó todo al demonio. Se lanzó y no le importó como caía, pero la suerte esta vez si estuvo de su lado. No fue tan duro el golpe, respiró agitadamente y pensó que en realidad esta sería la parte más difícil, después de todo lo siguiente era tomar un avión a Corea y ya. Por suerte conocía a la perfección Estados Unidos y hablaba su idioma.

 

 

Tomó la maleta una vez más y la colocó por su espalda. Caminó como pudo sin mirar atrás. Huir no era fácil, pero cuando menos en esta ocasión su rostro parecía no llamar tanto la atención y eso, ayudaba considerablemente a su escapada.

 

 

 

 

 

ChangMin había salido con su abrigo negro de capucha de igual color, tapando casi todo su rostro y lo que faltaba con aquellas gafas Gucci que había encontrado, un pantalón jean y una camisa polo blanco. El celular y Shim sabía que necesitaba respirar profundo.

 

 

Las calles algo habitadas lo habían tomado como un ciudadano más, por que siempre, por más que se disfrazara. Siempre, todo el tiempo, lo reconocían. Fue fácil suponer que algo muy extraño estaba pasando.

 

 

Se detuvo en una vitrina de venta de plasmas, las noticias pasaban y Shim se encontró con la sorpresa de que era el día siguiente al de cuando se había acostado a dormir. Todo externamente normal, la economía, las disputas, los accidentes. Todo asquerosamente normal, menos para él.

 

 

¡Y tenemos aquí un pequeño video para recordar! De esos que nos hacen vibrar de solo escuchar sus primeras tonadas, para todos esos fans. Con ustedes el mejor grupo de todos los tiempos, Uknow, Hero, Max, Micky y Xiah… ¡TVXQ y su innegable éxito: Mirotic!

 

 

ChangMin se acercó a la vitrina, incluso logró sacarse las gafas al ver como empezaba la canción, la pantalla dividida se abría y los muchachos en ese momento agrupados de espaldas lo llenaron de dudas. Y cuando finalmente JaeJoong junto a JunSu debían girar para empezar con la coreografía…

 

 

ChangMin soltó las gafas. Por que esos no eran JaeJoong y JunSu. Y por que esos tres chicos atrás, no eran ninguno de ellos. La piel se le estremeció, eran aterradoramente iguales pero no eran ellos. Su voz también parecida, los tonos, la pronunciación. Todo era similar, pero nada igual.

 

 

Él no estaba ahí, sus amigos, sus hermanos. Tampoco estaban.

 

 

Un pequeño mareo acudió a él, apoyó una mano en la vitrina y respiró profundo, esto no era bueno. Nada bueno.

 

 

 

 

 

 

—¡Joven deme un Binatok!

—¡Oiga yo no pedí Kimchi!

—Oppa… No quería refresco sino soda…

—¡Dos platos de tallarines fritos por favor!

 

 

JaeJoong con el delantal puesto había tomado el valor de ir a su supuesto trabajo, había dado con él, gracias por supuesto a los calendarios y sin más de cosas con la dirección y nombre del restaurante que suponía le regalaban a los empleados cada fin de año o navidad.

 

 

Con la charola en la mano, JaeJoong no comprendía por que el resto de empleados se movía con tal facilidad y a él se le hacía tan difícil. Dejó la orden de raviolis en la mesa ocho y corrió hacía la mesa siguiente para tomar su orden, sacó un lápiz y la pequeña libreta. Esto no era tan fácil como parecía cuando iba a cenar.

 

 

—JaeJoong deja yo los atiendo, el jefe quiere hablar contigo.

 

 

Kim asintió dejando al muchacho de cabello rubio con una sonrisa atender a sus clientes. Por que JaeJoong sabía que en ningún trabajo eso podía ser bueno. Se acercó al hombre de bigote que desde que llegó supo era su jefe, su imagen imponente se lo decía.

 

 

—¿Quería hablar conmigo?

—¿Jae, te sientes bien?

—¿Eh?— JaeJoong rascó un poco su cabeza, realmente avergonzado. –Si, solo…

 

 

—Has estado fallando muchas veces. Lo mejor creo que será que vallas a descansar. No te descontaré el día, pero procura descansar, es más no vuelvas a hasta el lunes. ¿Bien?— JaeJoong asintió, apenas era viernes. Supuso que no serían tantos días. Dejó las cosas pertenecientes al uniforme en el casillero y tomó el bolso con el que había salido.

 

 

Lo cruzó a su cuerpo y saliendo un pequeño puchero. No sabía que estaba pasando pero supuso que ir a ver su supuesto trabajo ayudaría en algo. Tal vez se equivocó, salió del restaurante con sus compañeros pidiéndole que descansara y regresara repuesto. JaeJoong solo les pudo regalar una sonrisa.

 

 

Sus pasos se detuvieron en la vereda. Un muchacho de cabello negro miraba curioso de un lado a otro constantemente, con una boina en su cabeza y unas enormes gafas puestas. Su instinto se lo decía, por que rara vez le fallaba.

 

 

Ese muchacho que miraba curioso de un lado a otro no podía ser otro sino JunSu. Se quedó parado justo en ese lugar. Hasta que el muchacho lo vio, se quitó las gafas y sonrió. —¡Hyung!— Dos segundos después tenía a un aliviado JunSu abrazándolo con fuerza.

 

 

Sinceramente JaeJoong se sintió igual. Se sentía tan solo que verlo había sido como aferrarse un poco a que no se había vuelto completamente loco. Lo abrazó todavía más fuerte y hundió el rostro en el hombro del menor. Las emociones volcaron en él. Las pocas lágrimas fueron inevitables.

 

 

No estaba solo y eso era importante.

 

 

JunSu tan solo lo continuó abrazando, escuchando el sollozo apagado de JaeJoong. Lo único en que JunSu pudo pensar en ese momento fue, que ojala el cielo le regalara la oportunidad de demostrarle que toda esa locura era pasajera y que finalmente terminaría encontrado a todos sus amigos y por supuesto también, a su familia.

 

 

 

 

 

 

 

HeeChul abrió los ojos, su sueño terminó.

 

 

Lastimosamente su paz también.

 

 

Pero esta vez fue un poco más cauteloso, se levantó de la cama con cuidado aprovechando que se encontraba solo, la habitación no la tomó muy en cuenta y entonces abrió la puerta muy lentamente.

 

 

—¡Siwon Hyung, estás haciendo trampa!

—No seas infantil Xiah, sabes que eso no es verdad.

—Yo confió en la palabra de mi Xiah, muy seguramente estas haciendo trampa, Siwon.

—Micky… Tu creerías que dos más dos es cinco si Xiah te lo dijera.

 

 

La risa por parte de los seis muchachos fuera fue lo suficientemente audible, HeeChul arrugó el entrecejo y cerró la puerta, esta vez con seguro. ¿Por qué Siwon le tenía tanta confianza a esos completos desconocidos?

 

 

Miró la habitación y notó sorprendido varios posters de esos cinco que afuera parecían confraternizar muy bien con Choi. Recorrió con la mirada sorprendido el lugar, habían incluso una colección de CD’s que decían TVXQ, DBSK, THSK por todas partes, pero esas imágenes… No eran los TVXQ que HeeChul recordaba.

 

 

—¿Qué es todo esto?

 

 

Tomo un CD en las manos leyó la lista de canciones, recorrió la habitación con cuidado. ¿Dónde estaban YunHo, JaeJoong, ChangMin, YooChun y JunSu? La respiración se le cortó por unos segundos. ¿Estaba él equivocado? ¿Su mente le había jugado sucio y se había confundido entre una pesadilla y la realidad?

 

 

—…¿Qué está pasando?

 

 

Mordió su labio inferior, con la firme idea de poder descubrir lo que en realidad estaba sucediendo. Por que esto lo asustaba… Quizá demasiado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuanto tiempo tendré que esperar para que regreses?

Los días que pasamos juntos. Las lágrimas, los errores, y mi aliento.

¿Podrán subsistir?

 

Con tu extraña mirada que es tan fría como el hielo, que a veces me hace dudar, aun así, como siempre.

Quiero seguir defendiendo estos recuerdos,

…Ese es mi insignificante sueño.

 

 

 

 

 

FIN CAPITULO UNO

 

 

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2 comentarios sobre “Mientras tanto: Capitulo 1

    misakichan6 escribió:
    6 enero, 2012 en 16:20

    enserio que me dejas con dudas o.o vaya ai otros dbsk que se parecen a los verdaderos, pero entonces si ellos son falsos en la vida del original dbsk quienes son ellos??
    bueno espero la conti ^^

    Me gusta

    Itayuyi Vivar (@ItayuyiVivar) escribió:
    15 septiembre, 2012 en 11:13

    wow! yo staria igual ke Chul, ke miedo pensarlo jajajajaja pero sta interesante

    Me gusta

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