Se ha enamorado de ti: Capitulo 1

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Se Ha Enamorado de Ti

 

CAPITULO 1: Preludio antes del Caos.

 

 

Lo recuerda todavía.

Aquella mañana de abril cuando de la mano de su mamá, se dirigía por primera vez a la escuela, a aquel lugar que su padre llevaba días explicándole sería el lugar ideal para él. Por que aprovecharía esa astucia que posee y por que haría nuevos amigos.

 

Lo recuerda como si hubiera sido apenas ayer.

 

Ese cabello negro, esa expresión de miedo en su rostro, y la manera posesiva en la que aquel muchachito sostenía de la mano a su mamá. Cuando lo vio YooChun pensó que era realmente extraño. Por que no entendía por aquel niño temía tanto soltar a su madre y quedarse en la Escuela.

 

…YooChun no entendía por que aquel niño ahora lloraba, aferrándose a la pierna de su madre.

 

Y es que desde ese primer momento y el instinto por prevenir las lágrimas en ese rostro aniñado apareció. Es mañana de Abril YooChun se acercó, con una sonrisa en el rostro y estirando su pequeña mano hacía el otro niño que seguramente compartía su misma corta edad de apenas cinco años.

 

—No llores. Será divertido, te lo prometo. Papá dice que es muy importante venir y que no nos vamos a arrepentir. Yo confío mucho en él. Así que confía tú en mí.

 

Las lagrimas en el rostro del pequeño, la mirada de temor e inseguridad, abrazado a la pierna de su madre, el pequeño parecía no creer mucho en sus palabras. YooChun solo amplió su sonrisa, su madre y la madre del otro pequeño sonreían con ternura, y aunque el menor que todavía tenía rastros de lágrimas en su rostro demoró en decidirse. Un par minutos después y poco a poco fue soltando la pierna de su mamá.

 

—Soy Park YooChun, mucho gusto.

 

Volvió a hablar con una sonrisa en su rostro y la mano todavía estirada esperando por que el menor confiara en él y estrechara sus manos. Demoró todavía más que la vez anterior, pero aún así respondió. Entrelazando sus manos débilmente a modo de saludo.

 

—…Kim… JunSu…

—Bien, JunSu. Vamos al salón entonces.

 

YooChun intentó jalar al niño hacía el interior del salón pero él se mantuvo en su lugar, sin moverse y logrando que inmediatamente Park también se detuviera. Para cuando YooChun giró, JunSu miraba el suelo avergonzado por su falta de valor.

 

—…Yo… No conozco a nadie… Y no estoy muy seguro…

 

YooChun volvió a sonreír. Tomó de la mano a JunSu y logró que lo mirara.

 

—Ahora me conoces a mí, yo tampoco conozco a nadie. Así que serás algo así como mi primer y mejor amigo. ¿Qué dices?

 

JunSu lució sorprendido, pero aún así asintió, con una bella sonrisa en su rostro. YooChun pensó que si tenía aquella sonrisa, entonces debería usarla más seguido.

 

—Bien, entonces entremos juntos y hagamos más amigos.

 

—Pero… ¿Y si luego te olvidas de mi y me dejas solo?… Yo… soy muy tímido…— La manera en la que JunSu se avergonzó logro que ambas madres se enternecieran y aún así YooChun solamente sonrió y pronunció aquellas palabras que más tarde se convertirían en un promesa eterna difícil de cumplir.

 

—Siempre estaré contigo JunSu. Lo prometo. Confía en mí.

 

 

 

Diecisiete Años Después. 

 

—…Diez.

 

YooChun contempló el reloj en su mano, sentado en el quinto asiento de la primera columna, justo junto a la gran ventana del salón, con los alumnos entrado de a poco y el profesor de esa mañana apenas y sentándose en la silla frente al pequeño escritorio.

 

—…Nueve.

 

—Disculpa… ¿Se encuentra ocupado este asiento?— YooChun observó a la bella muchacha de cabello rubio en frente y que con educación señalaba el asiento frente él y sonrió.

—Si, es el asiento de mi amigo. Lo siento.

 

Cabe decir que la muchacha lució sorprendida ante el rechazo por su parte, pero aún así aparentemente lo aceptó de la manera más elegante mientras se iba a sentar junto a sus amigas, YooChun volvió a contemplar su reloj. Se le habían escapado varios segundos.

 

—…Tres… Dos… Uno y…

 

—¡Lo siento!

 

Kim JunSu hizo su repentina aparición, empujando la puerta con fuerza, puerta que empezaba a cerrarse por manos de su profesor y que por obviedad al ser abierta con brusquedad logró golpearlo en el rostro.

 

—¡Kim!

—Profesor, lo siento. De veras lo siento. No era mi intención. ¡Por favor no me eche de la clase!

 

El menor junto sus manos e hizo una pequeña reverencia, el hombre tan solo suspiró cansadamente mientras cerraba la puerta y masajeaba su pobre nariz.

 

—Solo toma asiento, Kim.

—¡Gracias!… Oh y buenos días profesor. Y una vez más discúlpeme por lo del golpe le juro que…

—¡Solo siéntese Kim!

 

YooChun sonrió levemente mientras intentaba tapar disimuladamente su rostro con las manos, como si tan solo estuviera cansado. JunSu se sentó justo frente a él. En el mismo puesto que le había negado a la bella rubia. El cabello castaño de JunSu se sacudió en cuanto el mismo Kim empezó a quitarse la pequeña maleta que colgaba a un lado de su cuerpo.

 

…Y YooChun no pudo evitar pensar en el Kim JunSu de cinco años y él de ahora.

 

Sinceramente, prefería al de antes, al niño tímido y reservado que solo hablaba con él, que lo tomaba de la mano y le pedía que no se alejara de él. No es que la esencia de JunSu hubiera cambiado, pero con el paso de los años, la pubertad y la adolescencia. JunSu ya no lo quería únicamente a él conmigo.

 

—¡Pero es que no te entiendo, Hyung! Yo también quiero tener más amigos aparte de ti.

 

Eso le había dicho a la tierna edad de doce años, cuando él le hubiera reclamado por ir a jugar fútbol con unos niños que él no conocía. YooChun solo lo quería proteger, pero JunSu no entendía. JunSu era sociable por instinto, carismático por naturaleza y contra eso él no podía luchar

 

—Oppa ¿Hiciste el informe para hoy?

—Si, aunque demoré un poco, pero si lo hice.

—Me alegra mucho, Oppa. ¿Almorzamos juntos?

—Claro.

 

Y ahí iba de nuevo. JunSu esto, JunSu lo otro. ¿Acaso JunSu no se daba cuenta de que él también rechazaba invitaciones muy importantes solo para pasar tiempo con él? No, probablemente JunSu no lo sabía. JunSu en realidad ignoraba demasiadas cosas.

 

—Buenos días, Hyung.

 

JunSu giró con una bella sonrisa en el rostro e inmediatamente YooChun le respondió con una sonrisa igual de amplia.

 

—¿Qué te he dicho sobre ese ‘Hyung’? Soy mayor que tú con unos meses apenas.

—Te he dicho Hyung toda mi vida no voy a dejar de hacerlo.

—…Delfín idiota.

—¡Hyung!

 

YooChun fingió ignorarlo mientras rayaba palabras sin sentido en su propio cuaderno, con una pequeña sonrisa en su rostro. Estaba seguro aunque no lo veía, que JunSu tenía un pequeño puchero en su rostro.

 

—Kim… ¿Se puede saber que hace girado hacía el puesto del Señor Park? ¿Tengo que recordarle acaso que me pidió que lo dejara entrar para recibir una clase de Economía?

—¡Lo siento, profesor!

 

JunSu volvió a girar y YooChun levantó la mirada hacía el pizarrón. Eran años junto a Kim, los mejores amigos, la dupla perfecta. Park YooChun y Kim JunSu han sido los mejores amigos desde aquella mañana de abril tantos años atrás… Amigos y nada más…

 

…Independientemente de lo que YooChun pudiera o no querer.

 

Por que sencillamente, JunSu no entendía.

 

 

 

‘Te he extrañado demasiado.

Ya estoy empacando todo y pronto volveré a Corea, espérame hermanito’

 

 

JunSu sonrió al leer el mensaje.

 

Sus padres se habían separado hace tanto, él se había quedado en Corea con su madre y su padre se había llevado a Nueva York a su hermano mayor, los habían separado y hace tanto que JunSu no lo veía.

 

—¡Hyung!

 

ChangMin se acercó con tranquilidad, con la maleta cruzando lateralmente su cuerpo y una pequeña soda en la mano. JunSu inmediatamente cerró el celular y miró con una sonrisa en el rostro al menor.

 

—Min, ¿Cómo así tan entusiasmado?

—Compré un nuevo Video Game antes de venir a clases ¿Te parece si vamos a mi casa? No tengo más clases el día de hoy.

 

—¡Min!— JunSu sonrió abiertamente, contagiándose por la efusividad de ChangMin –Ni siquiera me digas que juego es. No puedo— entristeció su rostro y suspiró, ChangMin sin embargo lo miró con duda –Tengo que ir a despedir a YooChun al aeropuerto. Hoy viaja a Estados Unidos.

 

—¿YooChun Hyung? ¿Para que?

—Asuntos familiares, supuestamente vuelve en unos días— JunSu volvió a suspirar –Moh~ Lo voy a extrañar demasiado.

 

ChangMin arrugó el entrecejo.

 

—Eso es injusto. YooChun se va, pero tu hermano regresa a Corea. Nunca te puedo tener solo para mí.

 

El pequeño puchero en Min logró robarle una sonrisa a Kim.

 

—Min, a veces eres demasiado lindo ¿Sabías?

—Hyung— ChangMin se puso serio de inmediato –Yo no soy lindo, soy apuesto. Estos términos de ‘Lindo’ son para chicos como tu. Que no tienen un atractivo masculino como el mío.

 

JunSu rodó los ojos.

 

—…ChangMin idiota…

 

Y dejando con la palabra en la boca al menor, JunSu aceleró el paso. Dejando a un molesto Shim atrás.

 

 

Faltaban exactamente diez minutos.

 

Su familia ya había entrado y él todavía se encontraba ahí. Levantando la cabeza lo más posible para poder ver entre el montón de gente que había aquella cabellera castaña que no daba rastros de aparecer.

 

—¡¡YooChun!!

 

Y Park entonces sonrió, el alivio recorrió su pecho y un suspiro salió de sus labios. Lo sabía. Su JunSu no le fallaría. La velocidad absoluta con que Kim se acercó lo sorprendió, en menos de dos segundos ya lo tenía junto a su cuerpo, abrazándolo con demasiada fuerza.

 

—Su… Tranquilo no es como si me fuera por diez años.

—Te voy a extrañar Chunie, demasiado.

—Yo también, Su… Yo también.

 

Acarició los cabellos de su amigo con lentitud. Volvía a tener al JunSu de cinco años en sus brazos y eso le alegró tanto la vida. ¡Cruel JunSu! Que lo abrazaba como si su vida dependiera de ello, que le hablaba como si quisiera decir algo más, que no era capaz de hablar claro, que no era capaz de dejar que YooChun viera su alma.

 

—¿Volverás, cierto?

—Que si, Su. Solo voy a resolver unos asuntos familiares.

—¿Recuerdas tu promesa?

 

YooChun sonrió. Apretó las manos de JunSu y suspiró.

 

—Siempre estaré contigo JunSu. Lo prometo. Confía en mí.

 

Aquella frase se había vuelto la base de su amistad. Era tan fácil decirla, tan fácil creer en ella, tan fácil cumplirla. Pero tan cruel al mismo tiempo. JunSu sonrió, aspiró profundamente el aire suficiente y volvió abrazarlo.

 

—Vuelve con bien, Chunie.

 

YooChun le dedicó una última mirada y se empezó alejar, con la imagen clara de un JunSu sonriente, de su mejor amigo agitando la mano en señal de despedida. De todas aquellas emociones ambivalentes en su estado original.

 

En el limbo tan peligroso aquel, de confesar sus sentimientos o no.

 

En el mismo limbo que venía viviendo desde hace ya tantos años.

 

Su amor por JunSu finalmente siempre había sido un ir y venir de indirectas incompletas en las que al final se terminaba por confundir con una profunda amistad de la niñez. En las que él seguía sin decir palabra alguna y JunSu seguía sin saber.

 

…Que Park YooChun lo amaba, quizá demasiado.

 

 

Miró el cielo por enésima vez, intentando adivinar si ese sería o no el avión que YooChun habría abordado. Sonrió ante la idea absurda de poder acertar y volvió a regresar su mirada hacía su celular. Hacía aquella foto tomada hace unas semanas en el Hall de la Facultad.

 

Junto a varios de sus compañeros. Pero esencialmente fijaba su mirada al centro de la imagen, aquel lugar donde YooChun pasaba un brazo sobre sus hombros y sonreía abiertamente, y él, él solamente se apoyaba levemente en YooChun y sonreía también. Se decidió por poner la foto como fondo de pantalla y suspiró.

 

Cerró el celular y volvió a mirar al cielo. Otro avión acababa de salir.

 

Probablemente… Ya sé lo que es estar enamorado.

 

Las palabras de YooChun lo habían atormentado por demasiado tiempo, cuando semanas atrás en una extraña soledad YooChun simplemente hubiera comenzado a hablar acerca de su amor no correspondido, de ese amor no correspondido del cual él desconoce el nombre. De ese amor no correspondido que le robó a su Chunie.

 

Él es quizá… Perfecto. Lo conozco tan bien que no se como acercarme, lo quiero tanto que no quiero perderlo, lo amo tanto que sería capaz de ocultarle mis sentimientos por siempre solo para que no se aleje de mi.

 

Y sería tan fácil haber hablado desde antes sobre sus sentimientos, habría sido tan fácil decir ‘Te quiero, Chunie’ y habría quedado así de fácil como un verdadero idiota por que quien sabe desde cuando que su Chunie ya estaba enamorado.

 

—Solamente lo quiero y ya. Ya no hay vuelta atrás para estos sentimientos. Están tan clavados en mi pecho, que borrarlos es ya imposible.

 

Sonrió en medio del ruido de los aviones y pensó que sería tan bueno poder simplemente olvidarse de esos sentimientos. Pensó que sería bueno volver a aquellos días cuando Chunie era su mejor amigo y nada más. Cuando su corazón no dolía de esa manera y los recuerdos de sus palabras ajenas no le importaban tanto como hoy.

 

—…Y posiblemente jamás me pueda olvidar de él.

 

 

 

Nueva York, Estados Unidos.

 

 

—Oh, lo siento.

 

YooChun observó al hombre frente a él, con el cual había chocado y asintió.

 

—No hay problema.

—De acuerdo— El hombre un poco más alto que él lo observó con atención, arrugó un poco el entrecejo y luego de un rato sonrió ligeramente —¿Eres Park YooChun?

—Si ¿Nos conocemos?

 

—No en realidad. Nuestros padres cerraran un trato muy importante. Mucho gusto, soy Jung YunHo.

—¿Jung? Pues mucho gusto.

 

YooChun apretó la mano de Jung en señal de saludo y se sorprendió al notar sus rasgos Coreanos. Aunque ya lo había supuesto desde que escuchó aquel apellido a través de sus padres la noche anterior.

 

Sus pensamientos se bloquearon lentamente cuando a través del cristal la imagen de un muchacho de cabello corto castaño se dejó ver. Su paso tranquilo y despreocupado. Sus ojos tapados con unas gafas obviamente caras y por supuesto aquella irrefrenable atracción que despedía con cada movimiento.

 

YooChun por primera vez en su vida experimentó lo que era atracción a primera vista.

 

Si, atracción. Por que YooChun no se creía capaz de enamorarse con tan solo ver a una persona. Nadie se enamora de la belleza, por que al final de toda la belleza para él es solo una ilusión que con el tiempo contrasta con la actitud de las personas.

 

…Y por supuesto por el hecho esencial de que él ya estaba enamorado.

 

—¿Conoces a JaeJoong?

 

La voz de Jung lo sacó de sus pensamientos y de inmediato regresó a mirarlo.

 

—¿JaeJoong?

—Si, ¿Se conocen?

—No… Solamente se me hizo vagamente conocido.

 

Mintió descaradamente, a alguien a quien acababa de conocer. Pero aún así tampoco se atrevía a decirle a aquel muchacho que el tal JaeJoong indudablemente le había atraído. Especialmente por que por un momento sintió que traicionaba a JunSu…

 

Aunque eso no tuviera el menor de los sentidos.

 

 

—Si, tomo mi viaje en tres días. Así que no te preocupes SuSu.

¡Hyung, que no me digas SuSu!

—Pero así se oye verdaderamente tierno tu nombre, va contigo.

 

JaeJoong rió abiertamente y continuó caminando con el celular en la mano cerca de su oreja. Entró al lujoso restaurante y por un momento pensó que venir a almorzar solo no era buena idea, pero mientras su hermano lo acompañaría aunque sea a través de una llamada telefónica.

 

¿Hyung y cuánto tiempo te quedaras en Corea?

—Pienso estabilizarme allá.

¿Cómo así?

—Extraño a mi hermanito menor y quiero cuidar un poco de él.

 

Hyung… Sabes que no es así de fácil volver a la casa.

—¿Y quien dijo que volvería a la mansión Kim? Jamás SuSu, ya conseguí un apartamento y me pienso quedar ahí por un buen tiempo.

De acuerdo, llámame cuando estés en Corea. Iré por ti.

 

—Eso tenlo por seguro, hace mucho que no voy por allá. Solo espero que esta vez nos perdamos por menos de dos horas.

¡No siempre que yo guio nos perdemos, Hyung!

—Mmh… Como sea, cuídate un montón, SuSu. Te estoy llamando en estoy días.

Esta bien, cuídate tú también Hyung.

 

JaeJoong cerró el celular y suspiró, siempre era regocijante poder hablar con su hermano menor. Quizá él era una de las razones principales por las que deseaba volver, por que lo extrañaba demasiado y por que también necesitaba urgentemente marcar una distancia con Nueva York o se terminaría por volver loco.

 

Creyó en el destino por décima vez en su vida cuando divisó a YunHo en el lado oeste del Restaurante. Amplió su sonrisa y caminó directo hacía donde Jung se encontraba conversando con aquel muchacho que sinceramente JaeJoong en su vida había visto. Por lo menos hoy no almorzaría solo.

 

—Yunnie~

—Oh, Jae. ¿Ya almorzaste?

—En realidad venía a apelar a tu buena misericordia. No tengo muchas ganas de almorzar solo. Así que pensé que sería buena idea unírmeles.

 

—Pues por mi no hay problema, toma asiento Boo.

 

JaeJoong sonrió, le encantaba ese apodo de los labios de YunHo, no lo pensó demasiado y se sentó junto al más alto quien escribía quien sabe que cosa en su celular, observó por unos segundos al muchacho frente a YunHo y justo cuando estaba a punto de presentarse, Yunho se le adelantó.

 

—Por cierto, él es Park YooChun, es el hijo del nuevo socio de mi papá. YooChun él es Kim JaeJoong un gran amigo de hace varios años.

—Mucho gusto.

—Igualmente.

 

Sus manos se estrecharon y JaeJoong sintió una corriente vertiginosa recorrerle el cuerpo. Sus miradas se entrelazaron también y la sonrisa en Park YooChun fue inevitablemente una repercusión muy interesante.

 

Y por onceava vez en su vida, JaeJoong volvió a creer en el destino.

 

 

FIN CAPITULO UNO

2 comentarios sobre “Se ha enamorado de ti: Capitulo 1

    Yis escribió:
    2 marzo, 2013 en 20:47

    YooSu por no confesarse sus sentimientos a tiempo las cosas se van a complicar, pero sino lo hubiesen hecho no tendríamos fic^^

    Me gusta

    Lya escribió:
    31 mayo, 2014 en 12:38

    Me encantó! Amo el YooSu y el drama *-* pero claro con final feliz,… ahora que Jaejoong apareció y Yoochun quedò embobado con su belleza, que hará con con mi bello delfín, claro el amor es más fuerte no? :s
    Seguiré leyendo aunque parece que no está terminado, espero que lo puedas acabar por favor! Muchas gracias!!😉

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