Se ha enamorado de ti: Capitulo 3

Posted on


Se ha enamorado de ti.

 

CAPITULO 3: Por que ojos que no ven, corazón que no siente.

 

 

 

Esa mañana, YooChun se arrepintió.

 

Se encontraba en la entrada del restaurante donde había conocido a Jae, donde habían quedado de encontrarse el día anterior, JaeJoong lo atraía irremediablemente, pero amaba a JunSu. Y lejos de que su mejor amigo le correspondiera o no, de que supiera de sus sentimientos o no, YooChun sabía que no estaba haciendo lo correcto.

 

Por que JaeJoong lo atraía, pero no solo por eso podría olvidar con facilidad a JunSu, por que hoy estaba lejos de él, pero mañana volvería a Corea y entonces tendría a un JunSu inconsciente de sus sentimientos y a un JaeJoong demasiado sonriente a su lado.

 

Si el momento adecuado se diera ¿Le confesaría sus sentimientos a JunSu? La verdad, muy probablemente no, continuaría guardando silencio. Y finalmente YooChun se estaba cansando de aquello. De guardarse todo ese amor solo para él.

 

¿Podría ser JaeJoong la posibilidad de enamorarse nuevamente?

 

Con la mano en el corazón. YooChun lo dudaba. Pero quería creer que por lo menos haría el intento. De mantener esa hermosa amistad con JunSu y seguir adelante, de intentar cuando menos. Olvidar esos sentimientos y volver a ser amigos.

 

Aunque amarlo por tanto tiempo, lo hacía más difícil.

 

—¡YooChun!

 

Giró con parsimonia, viendo como JaeJoong se acercaba a él con tranquilidad, con un bolso cruzando su cuerpo y vestido de una manera un poco más deportiva que el día anterior. Para cuando JaeJoong terminó de acercarse con aquella sonrisa en sus labios.

 

Park volvió a sentir que se olvidaba del mundo.

 

—Hola, Jae… ¿A dónde hoy?

—En realidad estaba pensando en un día de camping ¿Te parece?

—Bueno…

 

El celular llamó su atención. El nombre de JunSu volvía tintinear. YooChun volvió a sentir una opresión en el pecho. Esa muy parecida a cuando la realidad te grita que existe y no puedes simplemente intentar algo más sin arrastrar a tu pasado contigo.

 

Hizo aquello que no había hecho jamás.

 

Le apagó el teléfono a JunSu y lo guardó en su bolsillo como si nada. Si iba a olvidarse de JunSu, tenía entonces que hacer algo más que simplemente tomar una decisión, sin embargo algo en su interior le gritaba que intentarlo, iba a ser en vano.

 

JaeJoong le sonrió.

 

Y YooChun lo confirmó, JaeJoong y él congeniaban de maravilla, pero sentía que JaeJoong no era el indicado, aún así, a pesar de todo. Merecía y quería una oportunidad, esa que tan afablemente Kim JaeJoong le estaba ofreciendo.

 

—¿Vamos?

 

Un asentimiento de su parte bastó para el mayor, quien para hacerlo caminar o tomó del brazo empezando a jalar de él para que caminara. JaeJoong miraba hacía adelante pero YooChun solo miraba a aquella mano sosteniendo su brazo.

 

—¡Chunie! ¿Por qué siempre caminas tan lento?

—Por que hay que relajarse y caminar a tu ritmo.

—Deja de sonar Hipie y camina, que llegamos tarde a la escuela.

 

JunSu, tenía esa costumbre también, de agarrarlo para que caminara, primero y de niños lo había tomado del brazo. Y en casos especiales JunSu lo tomaba de la mano, entrelazando sus dedos. Haciendo el corazón de YooChun latir apresurado.

 

Llenándolo de unas ilusiones no compartidas en las que prefería ignorar el sonrojo en sus mejillas cuando era un niño y que luego como adulto había decidido ocultar.

 

 

 

 

MinHo vio su habitación con algo muy parecido a la nostalgia.

 

Las empleadas recogían varias de sus pertenencias y las encerraban dentro de una maleta demasiado pequeña para su gusto. Su habitación empezaba a vaciarse, las mujeres se movían demasiado rápido para su gusto.

 

Agarró una almohada sobre su cama, esa que un día tres años hacía atrás YunHo le hubiera regalado para que cuando descansara entre sus estudios se apoyara un momento. Nunca la había utilizado en ese sentido, en realidad la usaba para acurrucarse a la hora de dormir. Y aún la conservaba.

 

Abrazó la almohada contra su cuerpo, se sentó en la cama a observar como las mujeres guardaban su ropa, accesorios, y pertenencias en general dentro de cajas de mudanzas o maletas. MinHo guardaba silencio, su vida estaba siendo empacada en unos cuantos pequeños objetos.

 

Poco a poco y en menos de quince minutos. La habitación estaba prácticamente vacía. Lo necesario había sido empacado. Por primera vez en muchos años, MinHo tuvo la sensación de que los ojos le ardían. Quería llorar. MinHo no lloraba desde que era un niño.

 

Se levantó con la almohada en sus brazos y asomó la cabeza con cuidado.

 

—Pero querido… MinHo es todavía muy pequeño para irse solo a vivir con YunHo a un país que no conoce.

 

—Yo lo sé, cariño. Pero es demasiado incontrolable, el único que parece tener algún poder sobre él es YunHo. Si se va de viaje. ¿Te imaginas que infierno sería este? Es mejor que se valla con él.

 

MinHo apretó un poco más la almohada celeste. Siempre había sido un problema para sus padres. ¿Por qué no podía ser el hijo perfecto como lo es YunHo? ¿Por qué no podía ser la cuarta parte de correcto que su hermano mayor?

 

—Ya está todo listo. El vuelo sale a las ocho de la noche.

 

YunHo salió de su habitación con el teléfono inalámbrico en las manos. Vestido tranquilamente con un pantalón y una camisa de algodón. Aquellas camisas de cuello en ‘V’ que tanto le gustaban. Sus padres sonrieron y MinHo tan solo se asomó un poco más.

 

—De acuerdo, hijo. Cuida mucho de él.

—Si da muchos problemas. Tenle paciencia, ya sabes como es y que…

 

—Mamá, tranquila. Cuidaré bien de él, no por que sea mi hermano, o por que me toque o me lo pidan ustedes. Sino por que es mi hermano y lo quiero demasiado como para desear que algo malo le pase.

 

Los mayores le regalaron una gran sonrisa a YunHo y MinHo suspiró. Regresó la mirada a la habitación y suspiro. Se sentía casi como un niño pequeño, sus padres y YunHo siempre se veían tan bien juntos. Que por un momento pensó.

 

¿Por qué no podía él encajar con facilidad en esas sonrisas?

 

—¿Min?

 

Unos pequeños golpes en la puerta abierta de su habitación y MinHo giró un poco ante la presencia de su hermano. –Dime…

—¿Todo bien?

 

—Si. Supongo que ya me hice a la idea.

—De acuerdo, estate listo. El vuelo sale en la noche y salimos de aquí a las seis para estar temprano en el aeropuerto.

 

MinHo asintió y YunHo solo se marchó con una sonrisa en el rostro. MinHo revisó una vez más su habitación y concordó en que extrañaría, quizá demasiado su vida en Estados Unidos, pero que si estaba junto a YunHo, entonces todo sería un poco más sencillo.

 

YunHo tenía la capacidad de transmitirle, mucha seguridad.

 

 

 

 

—¿Qué pasa Minnie?

 

ChangMin giró un poco su rostro al ver a JunSu a su lado, aparentemente muy preocupado por él. Bajó la mano que se encontraba en su pecho, otra vez ese mal presentimiento que olía solo a problemas.

 

—Nada… Solo que pasar tanto tiempo contigo afecta.

—¡ChangMin idiota!

 

Un pequeño golpe en la cabeza y ChangMin sonrió ante lo infantil que a veces podía comportarse JunSu, miró el perfil del muchacho por un momento. Los segundos exactos en lo que Kim volvió a su lectura y repetición de las palabras en inglés.

 

—Hyung… ¿Has hablado con YooChun?

 

JunSu apretó el celular que se encontraba sobre el escritorio, sin despegar la vista de aquellas hojas del libro. ChangMin de inmediato supuso que no. JunSu guardó silencio por un largo rato y luego plasmó en sus facciones una pequeña sonrisa.

 

—Debe estar muy ocupado.

 

ChangMin tomó la mano de JunSu y en su otra mano apoyó la quijada mientras leía el libro de Administración para la lección del día siguiente. El contacto de sus manos juntas fue como si nada. Shim lucía realmente atento a su lectura. Sin distraerse ni siquiera cuando JunSu fijó sus ojos en él.

 

No era muy bueno con las palabras a la hora de consolar a alguien. Pero sabía que para JunSu, su Hyung. Era muy importante el contacto en señal de apoyo. Como un abrazo o un beso. Pero él no era tan apegado a ese tipo de afectos. No se veía de repente abrazando como si nada a Junsu. O dándole un beso en la frente para que se sintiera mejor.

 

Por eso lo tomó de la mano.

 

En señal de un grito ahogado diciendo: ‘Hyung, no estas solo. Yo estoy aquí contigo’

 

Al cabo de un rato. JunSu solo sonrió y regresó su mirada al libro de inglés, continuando con su lectura. Y repitiendo de vez en cuando unas cuantas palabras que se le hacían difíciles. Aquella manera en la que ambos sentados en el escritorio de la habitación de ChangMin se encontraban fue muy pacífica.

 

Con la ventana frente a ellos, enfrascados cada uno en su respectiva lectura y con sus manos unidas sobre el escritorio en un contacto tan sencillo y aparentemente desapercibido le hizo a sentir a JunSu. Que ChangMin era más tierno de lo que dejaba entre ver.

 

 

 

 

Si se trataba de una equivocación o no.

 

Ya no importaba. YooChun comió un poco de la deliciosa comida que JaeJoong hubiera traído y bajó el gran cielo azul de esa mañana sonrió. Todo parecía tan bien en ese momento que a través de la gran aura que JaeJoong transmitía ese día, YooChun podía ver que en parte él era causante de esa felicidad.

 

—¿Te gusta la música?

 

La pregunta de JaeJoong lo tomó por sorpresa, aún así asintió. –Si. Mucho en realidad. ¿Cómo lo supiste?

—Te ves como alguien… Musical.

—¿Musical?

 

YooChun sonrió y JaeJoong bebió un poco de agua. –Tienes esa aura de ser apasionado por la música, por cerrar los ojos cuando escuchas una buena tonada. De cantar muy despacio y enamorar con la voz, con la lentitud de tus sonidos y apuesto a que puedes muy bien con las notas altas.

 

YooChun miró a JaeJoong y luego volvió a sonreír. Sorprendido con lo acertado que podía ser Kim. En especial por que ambos habían encajado muy bien desde el primer momento. Y no estaba muy seguro de por que se visualizaba con él, sentando en un bar contándole de sus problemas.

 

Analizó el poder contarle sobre JunSu a JaeJoong.

 

Pero luego decidió que no. Mejor seguir conversando como hasta ahora y disfrutar de esa pequeña oportunidad que parecía querer regalarle la vida. Le dio otra mordida a su comida y decidió que debía dejar de pensar en JunSu. Por lo menos una hora.

 

Luego de que la comida terminara. JaeJoong volvió a guardarlo todo en su bolso y apoyó las manos en el césped, reclinándose un poco hacía atrás y con la mirada en el cielo. Sin embargo luego de unos segundos cerró los ojos. YooChun adoró esa imagen tan pacífica.

 

—¿Hace cuanto no caminas sobre el césped con los pies desnudos?

 

Si JaeJoong era consciente de que lo estaba mirando, nunca lo supo. Pero YooChun solo llevó su mirada hacía el cielo también. El ambiente cálido de esa mañana era verdaderamente agradable.

 

—No lo sé… Tal vez desde los siete.

JaeJoong sonrió. —¿Por qué cuando crecemos dejamos de hacer cosas que nos divertían tanto?

—¿Por qué maduramos?

 

JaeJoong entonces abrió los ojos, fijando su mirada en YooChun. –Madurar no implica dejar de hacer lo que hacíamos cuando éramos niños. Significa ver la vida y tomar decisiones. Cuando éramos niños éramos más felices. ¿Entonces por que dejar de serlo?

 

—Dices que… ¿Debemos comportarnos como niños?

 

—Digo que tal vez sería bueno de vez en cuando correr por el pasto con los pies descalzos. Levantarse tarde una vez a la semana. Jugar con otros niños. Reírse viendo una caricatura, bailar y cantar aunque no seamos tan buenos. Sin importar lo que digan los demás. Divertirnos y ya. Ser felices y liberar el alma, como cuando éramos niños y reír a carcajadas era tan fácil.

 

YooChun volvió a sentirse complacido con la compañía de JaeJoong y esa filosofía de vida y ahora que lo pensaba. JunSu compartía esa misma filosofía de vida. Cometió el error de compararlos, por que en el fondo sintió que ambos se parecían. Tal vez demasiado.

 

—Vamos.

 

JaeJoong se levantó de repente, tomándolo en esta ocasión de la mano. Se comenzó a quitar los zapatos y YooChun decidió imitarlo. Una vez estuvieron descalzos. JaeJoong apretó el agarre de sus manos y comenzó a correr. YooChun lo siguió. Corrió y rió ante lo ridículos que seguramente se veían corriendo descalzos sobre el césped.

 

Pero aquello fue tan refrescante, que incluso mordió su labio inferior al pensar que le hubiera gustado hacer algo así con JunSu. Sacudió un poco su cabeza y luego sonrió. JaeJoong giró su rostro con una sonrisa.

 

Y YooChun se concentró en él.

 

Y en que esa paz que le estaba regalando, era verdaderamente gratificante. Por que YooChun acababa de descubrir alguien más aparte de JunSu para sentirse lleno de vida, complacido, pero lamentablemente, JaeJoong todavía no encendía esa mecha de amor en su interior.

 

Y quizá era mejor así, por que muy probablemente era demasiado pronto todavía.

 

 

 

 

—No entiendo que hacemos en el Centro Comercial, Minnie. Prometiste que me enseñarías inglés.

—Y eso estoy haciendo. Look. This is a dress.

 

JunSu miró con sorpresa a ChangMin y la manera tan tranquila en que le señalaba el vestido y la manera profesional en que las palabras en inglés se diluían de sus labios. Lo comprendió entonces. ChangMin le enseñaría con verdaderos ejemplos. Utilizándolo en la vida diaria.

 

—¡Minie, serás un excelente profesor!— JunSu abrazó al muchacho. Y ChangMin se removió un poco avergonzado y sonrojado. –Gracias a ti de seguro paso con 100 ese examen.

—Si bueno. Sigamos.

 

ChangMin continuó guiando a JunSu. Hablándole con fluidez y muy despacio para que le entendiera. Corrigiéndolo de vez en cuando, y otras veces más molestándolo cuando se equivocaba, riendo junto a JunSu de cualquier cosa.

 

ChangMin apreciaba mucho a JunSu.

 

Y apreciar quizá no era la palabra adecuada para describir sus sentimientos.

 

—Estaba pensando que quizá podríamos ir a ver una película en inglés sin subtítulos.— ChangMin bebió un poco del refresco en sus manos y desvió la mirada, continuando con su camino. Suponiendo que JunSu a su lado de seguro lo estaba mirando. –Digo… Para que te familiarices con el idioma.

 

Desvió la mirada hacía cualquier lugar donde JunSu no se encontrara en especial por que se encontraba un poco sonrojado ante su extraña petición de ir a solas con JunSu al cine. Sin embargo JunSu nunca le respondió y eso lo preocupó. Giró hacía JunSu y recién en ese instante se pudo percatar que había estado hablando solo por varios segundos.

 

Regresó sus pasos y encontró a JunSu semi agachado observando con atención un sombrero.

 

—¿Hyung?

 

—Estos tipos de sombreros le encantan a YooChun.— ChangMin sonrió con algo de dificultad. JunSu miraba con verdadera atención el sombrero. Tomó un poco de su refresco y prefirió permanecer callado. –Lo voy a comprar.

 

JunSu sonrió y entró a la tienda, pidiéndole a la muchacha que le vendiera exactamente el mismo sombrero que había en la vitrina de muestra. La muchacha asintió y se perdió con JunSu dentro del local. ChangMin observó el sombrero directamente.

 

En realidad, si, se parecía mucho a los sombreros que a YooChun tanto le gusta usar. Dio un corto suspiro. Y pensó que seguramente con el gasto que estaba a punto de realizar Kim y ya no tendría para ir al cine. Pensó en que también podría invitar a JunSu al cine.

 

Pero sinceramente, de repente, las ganas de ir al cine se habían ido.

 

Un par de minutos después JunSu salió de la tienda, con una pequeña caja dentro de la bolsa con el nombre de la tienda. Una gran sonrisa en el rostro y sin entender muy bien por que de repente. ChangMin se había puesto más callado de lo habitual.

 

 

 

 

—Entonces… ¿Eres pintor?

 

JaeJoong asintió. Bebió un poco de agua y YooChun lo miró con una sonrisa. —¿Por qué te extraña?

—Digamos que eres el primer amigo pintor que conozco.

—Entonces yo pintaré ese mundo de colores opacos que tienes.

 

YooChun sonrió ante las palabras de JaeJoong y continuó caminando. De repente el celular de JaeJoong sonó y el muchacho con toda la tranquilidad del mundo lo contestó, sin siquiera percatarse de quien era.

 

—¿Si?… Oh, hola Germany… Por aquí paseando con un amigo… ¿YunHo? Pues no lo veo desde ayer. ¿Por?… ¡¿Qué?!— La mirada de JaeJoong de pronto se vio sorprendida, molesta y triste. Todo al mismo tiempo cosa que creía imposible. –Gracias por decirme.

 

YooChun observó curioso. JaeJoong guardó el celular, terminó la botella en sus manos y la botó en el tacho casualmente cercano. Consultó la hora en su reloj y la expresión en su rostro cambió.

 

—¿JaeJoong sucede algo grave?

 

—Casi. YooChun te tengo que dejar. Un idiota se va del país y no me ha dicho ni una sola palabra.— JaeJoong comenzó a intentar detener a un taxi. –Y se hace llamar mi mejor amigo. Grandísimo idiota.

 

Le pareció incluso hasta gracioso la manera en la que JaeJoong estiraba el brazo intentando de algún modo llamar la atención de un taxista. YooChun observó la calle y apenas divisó un taxi, estiró la mano y este se detuvo.

 

JaeJoong le regaló una sonrisa, un corto abrazo y un ‘Gracias’ fue su despedida.

 

Observó el auto amarillo perderse entre la calle, sonrió un poco y consultó la hora en su reloj. Pensó en llamar a JunSu e incluso encendió su celular y para su sorpresa ya no había ningún mensaje o llamada más de parte de Kim.

 

La culpa lo volvió a llenar. Extrañaba demasiado a JunSu.

 

Inseguro marcó el número del muchacho. Pero de inmediato colgó. Sacudió su cabeza molesto consigo mismo y su estupidez. JunSu es su mejor amigo. Marcó una vez más y se sentó en la banca del parque a esperar que la alegre voz de su amigo lo recibiera.

 

¿Chunie?

—Su. Lamento muchísimo no haberte llamado.

Oh, no te preocupes.

 

Extrañamente JunSu se oía distante.

 

—Su… ¿Dónde estas?

En la Universidad.— YooChun entonces supuso que estaría ocupado, su alma se alivió un poco. –Oh, Minnie que bueno que te veo necesito que me acompañes al edificio principal.

 

—Claro ¿Ahora?

—Si, déjame terminó de llenar esta inscripción y salimos.

—¿Hyung con quien hablas?

—Oh, ¡YooChun!

 

Sinceramente. En ese momento, al sentirse ignorado, la empatía lo embargó. ¿Cómo podía JunSu simplemente olvidar que estaba hablando con él? Arrugó el entrecejo. Muy probablemente JunSu así se debió haber sentido las dos veces que decidió no contestar sus llamadas.

 

—Su si estas ocupado. No hay problema, hablamos cuando regrese.

No, Chunie. Disculpa aunque si ando un poco ocupado. Pero dime ¿Cómo te ha ido?

Muy bien. No te preocupes. Te llamó más tarde cuando no estés ocupado ¿Si?

Ok. Chunie hablamos luego.

 

De alguna manera el hecho de que apenas terminara de hablar y JunSu fuera quien cortara la llamada lo hizo sentirse un poco desubicado. Miró el celular en sus manos y suspiró. Sintió a JunSu muy lejano.

 

 

 

 

JaeJoong corrió, corrió mucho.

 

Se abrió paso entre la gente y preguntó varias veces. Tenía la respiración entre cortada y el corazón agitado. Demasiado esfuerzo físico en tan poco tiempo. Miró de un lado a otro y no terminaba de ubicarse hasta el momento aquel en que un tumulto de adolescentes rodeaban a MinHo. Entonces supuso que ahí estaría Yunho.

 

—¿Crees que si me acercó a despedirme del hermano de MinHo Oppa él me abrace?

—No lo sé. Pero se nota que son hermanos son tan apuestos.

—YunHo Oppa, MinHo Oppa. En una balanza, muy difícil.

 

JaeJoong observó a las chicas vestidas con uniforme y rodó los ojos. Para cuando ubicó a YunHo el muchacho hablaba con sus padres. Un tanto alejados del tumulto de gente que en este momento rodeaba a su hijo menor.

 

—¡Oye, idiota!— JaeJoong ni siquiera lo dudó. Golpeó en la cabeza a YunHo y cuando él giro molesto, apenas lo identificó intentó sonreírle. –¿Cómo se te ocurre marcharte y no decirme nada?

 

—Jae…— YunHo miró a sus padres, les sonrió brevemente y agarró a Kim del brazo. Para alejarlo un poco de toda esa cantidad asombrosa de gente. –JaeBoo lo siento. Quería que fuera una sorpresa.

 

—¿Una sorpresa? Claro que fue una sorpresa saber que mi mejor amigo se mudaba de PAÍS y no me decía ni ‘Pio’

—No soy un pollo, Jae. Y en todo caso me refería a que ya que también irás a Corea pensaba darte la sorpresa allá.

 

JaeJoong entonces comprendió, abrió la boca dispuesto a decir algo, pero prefirió callar, realizó un pequeño puchero con los labios y bajó la mirada. YunHo de inmediato lo abrazó. Y diablos que JaeJoong se sintió cómodo entre esos brazos, tanto que incluso hasta cerró los ojos.

 

—Siempre igual de impulsivo. JaeBoo.

—Ya cállate.

 

JaeJoong se dejó abrazar por un rato más. Pero cuando el aviso de última llamada para el vuelo de YunHo fue audible. JaeJoong suspiró. –Te espero allá, Boo.

—Cuenta con eso.

 

Se regalaron una sonrisa y YunHo agitó la mano una última vez antes de tomar su pequeño bolso. MinHo ni siquiera lo miró. MinHo y él no simpatizaban demasiado después de todo. MinHo agarró del brazo a su hermano y se apegó a él con tranquilidad, conversándole de sabrá Dios que.

 

JaeJoong solo los observó alejarse. Respiró profundo y pensó que estos días antes de llegar a Corea se le harían muy largos.

 

 

 

 

—No puede ser…

 

JunSu tapó su boca. Y mostró preocupación en sus facciones. Frente al papel recién publicado en el edificio principal. ChangMin de inmediato se acercó. —¿Qué sucede, Hyung?

—El examen. Lo han adelantado.

 

—¿Eh? ¿Para cuando?

—Para dentro de dos días.

—¿Tan pronto?

 

ChangMin comprobó lo escrito y arrugó el entrecejo por unos segundos. JunSu se veía realmente angustiado. –Minnie este examen es muy importante.— ChangMin solo sonrió y agarró por los hombros al mayor.

 

—Tranquilo, Hyung. Estudiaremos estos días a todo lo que podamos.

—¿Lo prometes?

—Lo prometo, Hyung. Vas a pasar.

 

JunSu miró a los ojos a ChangMin y sonrió. Confiaba en él, ciegamente. Tanto como confiaba en YooChun. Y si ChangMin le aseguraba que pasaría. Entonces JunSu a ojos cerrados se dejaría guiar por él.

 

 

 

 

Días Después.

 

 

—¿Te espero en Corea entonces?

 

JaeJoong arregló el cuello de la camisa en YooChun y asintió. –Así es, en menos de una semana estoy por allá.

—Me alegrará mucho verte, Jae.

 

Por un momento YooChun dudó entre darle un beso o no a JaeJoong. Se habían besado días atrás después de todo. Sin embargo eso había sido días atrás. Ahora muy seguro no estaba. Así que a cambio de besarlo decidió darle un largo abrazo.

 

—Ha sido genial conocerte, YooChun. Espero verte en unos días.

—Tú llámame y prometo que me tendrás de guía turístico garantizado.— JaeJoong rió ante las palabras de YooChun y sacudió un poco los cabellos del muchacho.

 

—Bueno, te cuidas mucho.

—Igual, Jae. Adiós.

 

YooChun lo miró una última vez y tomó su maleta. JaeJoong observaba una vez más a un amigo alejarse. La espalda en esta ocasión se alejó más rápidamente que la de YunHo dos días atrás. Mordió su labio inferior y pensó que muchas de sus pertenencias ya estaban en Corea por envío.

 

Lo poco que le faltaba lo llevaría él en su viaje. Y faltaban días para eso.

 

En realidad JaeJoong no vio motivo alguno para seguir en Estados Unidos. Esperando por unos cuantos tramites que fácilmente los podía realizar desde allá. Pensó en que hace mucho no veía a su hermano y lo extrañaba.

 

Entonces JaeJoong decidió, que sería buena idea adelantar su viaje.

 

 

 

 

ChangMin se asomó un poco en la puerta.

 

El salón estaba repleto de estudiantes. Ubicó a JunSu entre las primeras filas, muy cerca de la ventana. Concentrado en las preguntas del examen. ChangMin no despegó sus ojos de JunSu como si de aquella manera pudiera leer su mente y transmitirle las respuestas.

 

Suspiró luego de unos minutos y giró para poder apoyarse en la misma puerta. Consultó la hora en su reloj. Y pensó que todavía faltaba la prueba verbal. Solo esperaba que JunSu no se pusiera lo suficientemente nervioso como para cometer errores en su pronunciación.

 

 

 

 

 

—Si, claro. Yo envió los folletos esta tarde por mail.

 

YunHo tenía su cabeza un tanto inclinada debido al teléfono inalámbrico que estaba utilizando. ¿Por qué no lo habían llamado a su celular? En realidad a esta altura ya poco importaba.

 

Sus dos manos se encontraban ocupadas, la una sosteniendo el mango del sartén y la otra con un tenedor revolviendo los huevos para el desayuno de ese día. La mujer al teléfono le dio un par de indicaciones más acerca del nuevo cliente, y YunHo con un ‘Entendido’ terminó la llamada.

 

Dejó el teléfono en la pared y continuó concentrado en lo suyo. El sonido de algo caer al suelo y YunHo supuso que su hermano ya se había levantado. —¡¡Waa!! ¡Es tarde!— Sonrió ante el grito de su hermano y cuando dos segundos después el muchacho salió, abriendo la puerta con fuerza y vestido todavía en pijama su sonrisa se amplió. —¡Hyung!

 

—¿Qué sucede ahora, Min?

—¿Por qué no me levantaste?

—Lo intenté, pero fue casi imposible. Apresúrate que es tu primer día de clases.

 

—Lo sé. ¡Y no encuentro mi uniforme!

—Sobre la mesita de noche. La señora que limpia ayer lo dejo bien dobladito ahí.

—¡Oh, bendita señora. Y bendito su corazón!

 

MinHo entró corriendo a su habitación por una toalla y luego se encerró en el baño. YunHo apagó la hornilla de la cocina y bebió un poco de café se sentó en la mesa a esperar a su hermano. Y leyó un poco el periódico de ese día.

 

Sorprendentemente, MinHo estuvo listo en menos de quince minutos.

 

El departamento era grande. A YunHo le gustaba demasiado y al parecer a MinHo también, puesto que inmediatamente habían llegado. Había escogido la habitación más grande, especialmente por el enorme balcón que esta tenía. A YunHo, no le importó.

 

El menor se sentó en la mesa, con la mochila en la espalda a beber un poco de jugo de naranja y comer un poco de los huevos. Todo demasiado veloz para el gusto de YunHo. –Te va a dar gastritis si sigues alimentándote de esa forma.

—Mmh… Sef cuyidarme sohloj.

 

YunHo suspiró, prefería no saber que dijo. El muchacho entró al baño una vez más. Seguramente a lavarse la boca y mirarse en el espejo una vez más. Aquello le recordó a JaeJoong. Sonrió ante el hecho y tomó las llaves del auto sobre la mesa. Abrió la puerta del departamento y contó hasta tres.

 

Exactamente en tres segundos, MinHo salía corriendo del departamento.

 

—¡Hyung, apresúrate se me hace tarde!

 

YunHo sonrió. Su hermano era verdaderamente adorable.

 

 

 

 

YooChun se sacó las gafas apenas estuvo de regreso en Corea.

 

El viaje le había resultado más largo y cansado de lo habitual. Respiró profundo y miró de un lado a otro, esperando ver a JunSu en cualquier momento. Siempre, todo el tiempo. Viajara él o viajara JunSu. Siempre se iban a despedir y a recoger el uno al otro.

 

Siempre.

 

Miró la hora en su reloj y pensó que todavía era muy temprano. Decidió esperar parado, había estado demasiadas horas sentado, así que se cruzó de brazos y volvió a colocarse las gafas.

 

Entre el ir y venir de la gente, YooChun volvió a fijar su mirada en el reloj en su muñeca. Habían pasado ya veinte minutos y JunSu no llegaba.

 

 

 

 

—Thank you.

 

JunSu hizo una pequeña reverencia y abrió de inmediato la puerta del pequeño salón. Fuera ChangMin lo esperaba. El menor se acercó de inmediato y JunSu solamente respiró hondo y sonrió.

 

—¡Hyung! ¿Cómo te fue?

—Creo que bien… Mañana nos dan los resultados.

 

JunSu levantó los hombros y ChangMin sonrió. –Sé que te irá bien, Hyung. Te lo prometí. ¿Recuerdas? Además te escuché conversar con los entrevistadores, lo hiciste muy bien.— JunSu amplió su sonrisa ante las palabras del muchacho. Fijó su mirada en la hora en su celular. Y mordió su labio inferior.

 

—¡Ya es muy tarde, vamos Minnie!

—¿Vamos? ¿Dónde?

—A recoger a Chunie. ¡Vamos!

 

JunSu agarró por la mano a ChangMin y empezó a correr hacía la salida. El tacto de sus manos sosteniendo la otra fue por demás extraño para Shim. Quien en el camino estuvo a punto de tropezar varias veces debido a que al final de todo, no pudo dejar de ver la manera particular en las que sus manos entrelazadas se veían.

 

 

 

 

YooChun bufó una vez más.

 

Ya era demasiado tiempo esperando. Más de hora y media en el aeropuerto y JunSu no aparecía. Rascó su cabeza con molestia y tomó la mochila una vez más. Ya luego hablaría con JunSu para preguntarle por que no había ido a recogerlo.

 

Pasó una mano por su rostro y decidió que apenas llegara a su casa se daría una larga ducha e iría a dormir. Ya en la noche iría a clases. Suficientes faltas había tenido debido a su viaje.

 

—¡Chunie!

 

La voz de JunSu lo detuvo. YooChun de inmediato se giró sobre sus talones y fijó su mirada en el rostro sonriente de Kim quien corría a toda prisa para alcanzarlo. Lo sabía. JunSu jamás le fallaría.

 

Sin embargo para cuando estuvo frente a él. Y recargó las manos en sus rodillas para tomar un poco de aire y descansar. A YooChun luego de eso le costó mantener la sonrisa en su rostro por que en el momento en que JunSu puso las manos en sus rodillas, tuvo que soltar la mano derecha de ChangMin.

 

Para empezar… ¿Por qué habían llegado tomados de la mano?

 

Fijó su vista en ChangMin quien también lucía cansado. Y con un asentimiento de su parte lo saludó. —¡Hyung! Me hiciste correr demasiado.

—¡Corrías muy lento, Minnie! Si hubiéramos ido a tu paso no hubiéramos encontrado a Chunie. Mira que estaba a punto de irse.

 

Y YooChun descubrió que JunSu no solo a él lo tomaba de las manos. Es más, no solo a él, le acortaba el nombre. Intentó ampliar su sonrisa y dejó la maleta en el piso, estiró los brazos y JunSu de inmediato le regaló un gran abrazo. Uno por el cual tuvo que retroceder un poco debido a la fuerza que JunSu empleó al lanzarse sobre él.

 

—¡Chunie te extrañé!

—Yo también, Su.

 

De acuerdo. Así las cosas estaban bien entonces. Mientras ChangMin recuperaba el aire perdido. Observando a cualquier otra parte que no fuera ellos. Entonces en realidad todo estaba bien.

 

YooChun cerró los ojos.

 

Si planeaba olvidar ese amor por JunSu. Abrazarlo de esta manera no ayudaba. Pero en realidad, abrazar a JunSu era como un vicio, no podía dejar de hacerlo. Y a este paso veía cada vez más difícil dejar de amarlo.

 

 

 

 

—Muchas gracias.

 

JaeJoong le sonrió discretamente a la mujer y observó el pasaje en sus manos. Revisó la fecha que marcaba el día siguiente y decidió que había tomado la opción correcta. Escribió un mensaje rápido avisándole a su hermano que llegaría antes de lo previsto. Pero decidió mejor borrarlo.

 

Le daría una gran sorpresa a JunSu.

 

Miró el pasaje con una sonrisa en el rostro y pensó que pronto vería a YunHo y por supuesto también a YooChun. Guardó el pasaje en su pequeño bolso y concretó que debía ir a su departamento a armar las maletas de inmediato.

 

Abrió la puerta de la agencia de viajes y al notar lo fuerte que estaba el sol ese día, decidió colocarse la pequeña gorra que cargaba. Salió del local, estiró un poco los brazos y respiro hondamente. Mañana comenzaría una nueva vida para Kim JaeJoong.

 

Y esperaba más que nada, que todo marchara bien.

 

FIN CAPITULO TRES

2 comentarios sobre “Se ha enamorado de ti: Capitulo 3

    Chil escribió:
    25 diciembre, 2013 en 19:15

    Me encanta jae y su son mis favoritos

    Me gusta

    Lya escribió:
    31 mayo, 2014 en 21:39

    Jae va a Corea, Yoochun descubrirá que Jae y Su son hermanos, qué hará :O

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s