Utopia: Capitulo 1

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Utopía

True Colors

..:: 1 ::..

 

 

 

 

 

“En un mundo lleno de gente, puedes perder tu punto de vista

Y llevar la oscuridad dentro de ti,

Tanto, que te puede hacer sentir pequeño”

 

 

 

 

 

 

Changmin dio una larga calada a su cigarrillo y cerró los ojos.

 

 

Frente a él, Junsu leía las hojas recién impresas hace unos minutos, no necesitaba de una respuesta para saber lo que estaba pasando por esa pequeña cabeza, así que mientras Junsu continuaba sentado del otro lado de la mesa. Changmin optó por apagar el cigarrillo y cruzarse de brazos.

 

 

—¿Y bien, que opinas?

—Que es igual al resto.

 

 

No tuvo necesidad de ocultarlo, arrugó el entrecejo molesto y acentuó su mirada asesina mientras Junsu masajeaba un poco el puente de su nariz.

 

 

—Me vas a disculpar, Min. Eres un gran escritor, pero de un tiempo para acá los únicos títulos de tus historias son… Muy oscuros.

—No se ha que te refieres.

 

 

Junsu pareció indignarse con esa respuesta de su parte, y de algún modo Changmin sabía que estaba siendo hasta cierto punto cínico. Por que sabía muy bien a lo que el mayor se refería, sin embargo Kim se levantó.

 

 

Y cuando volvió traía varios libros en las manos.

 

 

—‘La sombra del pantano’, ‘Continentes separados’, ‘Azul y Negro’, etc. La gente necesita algo de versatilidad de tu parte, a la gente le gusta leer de vez en cuando no solo la brutal realidad que ya conocemos. A veces es bueno perdernos aunque sea unos minutos en un mundo utópico.

 

 

—¿Y que quieres? Que me dedique a escribir un libro que se llamé: ‘El unicornio que quería sobrepasar el arcoíris’

—No te burles. Y es un título llamativo.

 

 

Changmin solo rodó los ojos e intentó volver a sacar otro cigarrillo, pero la mano de Junsu se lo impidió.

 

 

—Deja de fumar.

—No me jodas.

 

 

Se sacudió del agarre de Junsu y encendió lo más rápido que pudo el pequeño cigarrillo. Junsu resignado, pareció sentarse una vez más, mirándolo directamente a los ojos.

 

 

—Solo es un consejo, Min. No soy editor pero se que tus historias necesitan un poco más de sentimiento, no precisamente una historia de amor, y en todo caso no necesitas de demasiada cursilería para que sea una buena obra. Necesitas escribir sobre algo que haga a los demás suspirar un poco, algo que los haga transportarse.

 

 

—¿Me viste cara de nave espacial?

 

 

Junsu suspiró bajamente y se levantó.

 

 

—Por que no escribes sobre algo que te llame la atención, escribe una historia de amor de verdad, algo que te pueda transportar más allá. Y que te permita demostrarle a los críticos que eres algo más allá que un genio bueno para investigaciones y misterios. Yo se que puedes.

 

 

Changmin apoyó el brazo sobre la mesa, con la ceniza cayendo descuidadamente sobre la misma, vio la espalda de su compañero de departamento alejarse, y entonces desvió la mirada hacía la ventana.

 

 

—¿Qué es una historia de amor real para ti?

 

—Min… Los amores típicos entre el millonario y la chica pobre, son tan escasos de verdad que ya nadie puede creerse una historia así. Las historias de amor real están en las personas simples, el amor de verdad está en la gente, que no tiene nada más que compartir que su amor, en esas sonrisas verdaderas que comparten. Ellos aman de verdad, sin extravagancias ni prejuicios.

 

 

Junsu volvió a retomar el paso y abrió la puerta de su habitación, pero antes de ingresar giró una vez más y le sonrió ampliamente al menor.

 

 

—Y Changmin… Tampoco soy doctor, pero sé muy bien que fumar tanto no le puede hacer ningún bien a tus pulmones.

 

 

Y luego de eso, con mucha tranquilidad, cerró la puerta.

 

 

 

 

 

 

Estaba acostumbrado a los pasillos del hospital.

 

 

Desde niño, cuando quería ver a su padre, el muchacho no había conocido otro lugar más allá de esos pasillos. Así que contrario a lo que todos pensaban, Changmin no se había convertido en un doctor como sus padres, sino en un escritor.

 

 

Y del mismo modo estaba acostumbrado a que cuando preguntara por su madre le dijeran que estaba atendiendo algún paciente, estaba acostumbrado también a que cuando preguntaba por su padre, él estuviera operando.

 

 

—¿Y no sabes cuanto demora?

—Seguramente un par de horas.

—Entiendo. No le digas que estuve aquí.

 

—Pero…

—Solo omítelo. ¿Bien?

 

 

La mujer asintió y Changmin comenzó a caminar de regreso al ascensor, había tenido la intención de hablar con sus padres y salir a almorzar, pero este no parecía ser el día adecuado.

 

 

—Deja de quejarte, Yun. Sabes a la perfección que eres más fuerte que todo esto.

—¡Pero odio los hospitales, Jae! Sabes que me fastidias.

—Solo te diste un fuerte golpe en la cabeza, deja la exageración.

 

 

Sus ojos se posaron sobre los dos muchachos que caminaban hacía el mismo ascensor que él, discutiendo divertidos sobre alguna tontería sin particular. Cuando el pequeño timbre les anunció la entrada, Changmin solamente caminó parsimoniosamente.

 

 

—¿Cuándo volvemos?

—¿Por qué suenas emocionado? No es un parque de diversiones.

—Quiero alegrar a esos niños de la sección de cáncer.

 

—Si… Se veían muy desanimados. ¿Te parece una ronda de payasos el lunes que viene?

—¡Esa es una idea ganadora, Jae!

 

 

Inconscientemente, Changmin observó al muchacho más alto, quien sonreía abiertamente, por un segundo sus ojos se cruzaron y el muchacho solo asintió a modo de saludo, pero él solamente regresó su mirada hacía la puerta y esperó a que pronto llegaran a la planta baja.

 

 

Esa desbordante de alegría en ese par, era hasta cierto punto, algo envidiable.

 

 

 

 

“Muéstrame una sonrisa, no estés triste.

Por que no puedo recordar la última vez que te vi reír.”

 

 

 

 

 

—¿Entonces? ¿Cuándo regresas?

 

 

Dejó la tetera sobre la hornilla de la cocina, y con una pequeña presión en el botón azul ésta se encendió. Se dedicó a preparar un poco de café mientras se calentaba el agua, y desde la ventana de la cocina observó el cielo algo oscuro de esa tarde.

 

 

Calculo que en unas semanas. ¿Por qué, me extrañas?

—Mas quisieras… Solo era curiosidad.

Oye, tengo una junta en un rato. Te llamo ¿De acuerdo?

—Mmh…

 

 

Apenas eso salió de sus labios, cortó la llamada y apoyado en el pequeño mesón se dedicó a observar el gris cielo de ese día, Changmin sentía una extraña melancolía desde esa mañana, incapaz de describir, pero que en ese justo momento…

 

 

Combinaba a la perfección con lo que sus ojos observaban.

 

 

Sus ojos brillaron con algo parecido a una desquebrajada ilusión, y por un momento decidió que no había nada de malo en perder un par de segundos observando ese cielo, que aunque gris y algo opaco. Le robaba una sonrisa.

 

 

 

 

 

—¿Has pensado en la función que le daremos a los niños?

 

 

Yunho salió de sus pensamientos y sonrió avergonzado, rascando un poco su cabeza.

 

 

—Disculpa… ¿Que?

—¿En que planeta andas, Jung Yunho?

—Lo siento, Jae. Me entretuve viendo el cielo.

 

 

Jaejoong dejó las mantas que había estado doblando y se acercó a Yunho para mirar hacía el mismo lugar y arrugó un poco el entrecejo. De las pocas ventanas que había en su diminuto departamento.

 

Aquella ventana frente al escritorio de Yunho era la que más parecía gustarle a Jung.

 

 

—El cielo está gris, ¿Por qué lo miras tanto?

—Por que a pesar de estar gris, no deja de ser majestuoso y hermoso.

 

 

Jaejoong sonrió y miró como apoyado en sus manos, Yunho no dejaba de ver el cielo a través de su ventana.

 

 

—A veces dices cosas extrañas.— Jaejoong decidió volver a lo suyo y continuar doblando las pocas mantas que tenían. —¿Saldremos a trabajar hoy? Parece que va a llover.

—Llueva o no, no podemos darnos la libertad de dejar de hacerlo.

 

 

Jaejoong suspiró, sabiendo que las palabras del menor eran ciertas. Una vez todas las mantas estuvieran todas unas sobre otras, Jaejoong se arrimó contra la pequeña pared y cerró los ojos.

 

 

—Entonces… ¿Qué acto haremos para los niños del hospital?

 

 

Al no recibir respuesta alguna, Jaejoong abrió los ojos y notó que Yunho parecía una vez más embelesado con el cielo de esa mañana—tarde. Se les había vuelto una pequeña costumbre presentar pequeños actos para los niños en el hospital.

 

Un día de magos, un día de payasos. No importaba, lo que importaba era ver esas pequeñas sonrisas que les daban fuerzas y les hacían ver, que en este mundo había una pequeña esperanza para un mundo mejor.

 

 

 

 

“Veo tus colores de verdad, brillando a través de ti.

Así que no tengas miedo, de poder mostrarte como realmente eres”

 

 

 

 

—¿Changmin, me oyes?

 

 

Junsu corrió un poco más, tratando de escaparse de la lluvia, con su bata blanca ondeándose un poco y con el viento de esa mañana moviendo sus cabellos. Tapaba uno de sus oídos para poder escuchar mejor, pero la interferencia no se lo permitía.

 

 

No… Te escuchó bien, Hyung… Rápido.

—¿Rápido? ¿Rápido, que?

¡Que hables rápido!

 

 

Junsu sonrió un poco ante la frustración en las palabras de Changmin y cuando encontró un pequeño refugio bajo una parada de autobús no dudó en colocarse ahí por un momento, y concentrarse en que Changmin lo escuchara.

 

 

—Tengo turno nocturno. No me esperes.

Oh, ya… No te preocupes.

—Nos vemos, y come bien.

 

 

Para variar y como siempre, Changmin fue el primero en cortar la llamada, sin una despedida o algo que se le pareciera. Junsu soltó un poco de aire de sus labios y observó la lluvia empeorar de poco.

 

Miró su reloj y notó que pronto acabaría su descanso. Sus estudios de medicina habían terminado, ahora se encontraba en la rural, y había sido más cansado de lo que pensaba, pero esta era su vocación. Y Junsu no conocía mejor manera de ayudar a los demás que ayudándolos a sanarse.

 

 

Su padre se lo había dicho una vez, ser doctor es una vocación de entrega total y él estaba a gusto con su elección.

 

 

 

 

Changmin guardó su celular y miró hacía el cielo.

 

Según Junsu estaba lloviendo por la zona del hospital, pero ahora que se encontraba en las calles el cielo no se vía tan oscuro y dudaba que empezara a llover, observo la comida que llevaba en sus manos y pensó que no había nada de malo en comer un poco de más.

 

Continuó caminando por las calles algo desocupadas y cuando notó otra vez al muchacho que siempre se paraba en aquel parque se detuvo por un momento. Vestido de color plata, y maquillado del mismo color, con un pequeño gorro a sus pies.

 

La estatua del parque Inju jamás se movía.

 

 

Changmin tenía que admitir que ese muchacho era un profesional en lo que hacía, parecía ni siquiera parpadear de vez en cuando. Dudó la verdadera razón por la que se detuvo a observarlo, y cuando la estatua humana se movió para cambiar de posición, Changmin sonrió un poco.

 

La gente alrededor observando también el pequeño acto aplaudió, el muchacho no se volvió a mover por un buen rato más y Changmin suspiró. ¿Qué hacía ahí analizando tanto a aquel muchacho?

 

Probablemente pensando en la historia que tenía que escribir, y en que la vida de un muchacho así podría ser interesante de reflejar a través de sus palabras. Buscó entre sus bolsillos un billete y lo colocó junto al demás dinero que los otros habían dejado.

 

 

Cuando se irguió una vez más, el muchacho se sacó el sombrero que llevaba en la cabeza e hizo una pequeña venia ante él. Changmin sonrió una vez más y asintió. Sin embargo una pequeña gota cayó desde el cielo, justo sobre aquella mejilla, deslizándose y borrando a su paso el color plata en ese rostro.

 

 

El muchacho miró hacía el cielo y Changmin lo hizo también. Estaba empezando a llover. La magia se rompió en ese preciso momento. Por que el muchacho del sombrero bajó de un salto de su improvisado montículo y sonrió ampliamente, dejando atrás su imagen de una inmóvil estatua.

 

 

—Bueno, creo que es hora de marcharme.

 

 

A Changmin le agradó su voz, es más incluso hasta se le hizo conocida, pero eso era algo que no podía asegurar. Lo observó guardar el dinero en una pequeña maleta mientras la lluvia empezaba a hacerse fuerte y el maquillaje del muchacho comenzaba a desaparecer.

 

 

—…Espera.

 

 

Cuando dijo esas palabras, supo que no había marcha atrás.

 

 

—¿Deseas algo?

—¿Puedo robarte unos minutos? Quiero hacerte un par de preguntas.

—¿Eres reportero? ¿De esos que hacen investigaciones sociales y esas cosas?

 

 

Changmin se apresuró en mover su cabeza negativamente.

 

—No… Yo solo… Tengo un poco de pollo frito que compré de más.

 

 

Levantó la funda en sus manos, todavía preservada por la no tan afluente lluvia y el muchacho a unos pasos de él, sonrió.

 

 

 

“Tu, que tienes la mirada trise no te desanimes

Me di cuenta que es difícil tomar animo.

…Pero no es imposible.”

 

 

 

 

Su nombre era Jung Yunho. A Changmin le agradó descubrir aquello.

 

Sentados bajo una parada de autobús, sin nadie cerca debido a la lluvia, ambos comían discretamente, acompañados por un poco de soda. Y Changmin no había comprendido muy bien, como aquel muchacho le había hecho para sacarse ese maquillaje plateado tan prontamente.

 

 

—Así que eres escritor…

—Si, y quería saber si me podías ayudar con uno de mis libros.

 

 

Yunho rió divertido, y levantó un poco su mirada.

 

 

—¿No te parece que si pudiera escribir tan bien como para ayudarte, no estaría trabajando como estatua humana?

—En realidad quisiera que me hablaras un poco sobre tu vida.

 

 

Una vez más los ojos y Jung estuvieron sobre su rostro, Changmin no estaba muy acostumbrado a sonreír, pero tenía que parecer amable, así que decidió hacerlo aunque le costara un poco.

 

 

—¿Quieres hacer un libro de mi vida?

—No exactamente, quiero hacer un libro acerca de un amor real, un amor sencillo y de verdad. Sin muchas extravagancias y luchas imposibles. Algo… Que pueda suceder en la vida real.

 

—¿Y por que me escogiste?

—Por que tienes un trabajo particular, y creí que sería interesante escribir sobre un amor así. ¿No?

 

 

Justo en ese momento Yunho pareció pensárselo muy bien.

 

 

—No estoy muy seguro de que eso sea una buena idea.

—Pero no tendrías que hacer mucho. Solo hablarme sobre ti, tu vida, tu entorno. Ya sabes lo que te rodea, las personas que te rodean.

 

 

El muchacho frente a Changmin mordió su labio inferior y por un momento Shim pensó en que tendría que cambiar de perspectiva a su historia, pero cuando finalmente le sonrió, un alivio se instaló en su alma.

 

 

—Supongo que podré darte un espacio en mi apretada agenda.

 

 

Yunho bromeó ligeramente y Changmin asintió. Estirando sus manos hacía él.

 

 

—Es un trato entonces. ¿Cuándo tienes tiempo?

 

 

Yunho unió sus manos y asintió.

 

 

—¿Te parece después de las cinco de la tarde? Es cuando termino.

—De acuerdo, estaré aquí a las cinco todos los días entonces.

 

Jung miró su celular y se levantó, limpiando sus manos en el proceso.

 

—Es tarde. Me tengo que ir, hasta mañana Changmin.

—Hasta mañana.

 

 

Lo observó alejarse, con una leve corrida hacía el otro lado de la calle mientras intentaba escabullírsele a la lluvia. Su mente se alborotó ágilmente, lleno de ideas de sobre como redactar la historia, de cómo armarla.

 

 

Inesperadamente emocionado con armar una historia de amor entre un muchacho que trabajaba como estatua humana en el parque y… Bueno, aún no decidía a la otra contraparte, pero por el momento su historia iba en camino, y eso era lo importante.

 

 

La lluvia comenzó a ser más fuerte. Y Changmin decidió esperar por un taxi.

 

 

 

 

 

Yunho abrió la puerta con cuidado.

 

 

Jaejoong ya estaba dentro, sentado en la mesa comedor, desmaquillándose con cuidado con un espejo entre sus manos. Yunho solo sonrió ampliamente y dejó las cosas sobre el mesón un momento.

 

 

—¿Cómo así demoraste?

—Me encontré con un ángel.

—¿Un ángel?

 

 

Jaejoong lo miró claramente confundido. Y Yunho solo se sirvió un poco de chocolate caliente recién preparado. Al parecer la lluvia también había alcanzado a Jaejoong, y el muchacho había optado por tomar algo caliente primeramente.

 

 

—¿Recuerdas al muchacho de ayer en el hospital?

—No.

—Bueno, hoy lo volví a ver. Y tiene una sonrisa muy linda. Aunque sinceramente por la manera en que me ignoró ayer creí que era un amargado.

 

 

Jaejoong elevó una ceja, y Yunho amplió su sonrisa.

 

 

—No me hagas caso, Jae.

—Como sea… ¿Cómo te fue hoy?

—Muy bien.  ¿Y a ti?

 

—Más o menos, la lluvia no ayudó mucho.

 

 

Yunho asintió y se sentó junto a él, mirando desde su lugar las gotas de lluvia caer por la ventana. De algún modo esperando por que fuera mañana, y el reloj marcara las cinco de la tarde.

 

 

 

Si este mundo te vuelve loco y ya tuviste todo lo que podías soportar

Llámame, por que entonces estaré ahí, junto a ti.

 

 

 

To be continued…

 

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5 comentarios sobre “Utopia: Capitulo 1

    FANI escribió:
    31 agosto, 2011 en 22:30

    ahhh esta interesante me gusta cuando min es escritor siento que la historia se va a desaroolar de forma interesante , y las frases que pones como : “Si este mundo te vuelve loco y ya tuviste todo lo que podías soportar
    Llámame, por que entonces estaré ahí, junto a ti.” … me encantan las frases eres una excelente escritora te admiro 😄

    Me gusta

    Anónimo escribió:
    27 septiembre, 2011 en 3:10

    Lo adoro!! como puedes darle nuevos rasgos a cada uno.. pero en esencia parecen ser siempre los mismos… so great!

    Me gusta

    menolifanfic escribió:
    8 mayo, 2012 en 14:20

    Changmin es divertido, siempre con esa cara de amargado pero al final sale algo bueno de el. Oh, y Yunho, su animo es genial. Ya aparecieron cuatro… falta Yoochun.

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    му яєвσяи (@3michi1) escribió:
    16 septiembre, 2012 en 16:19

    Junsu es el editor y futuro médico? es eso? ;; en fin….ahhh…ah…. -llora- estoy sentimental y cuando yunho dijo ‘me encontré con un ángel’ ;_____________; ❤

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    Aurora LEON AVILA escribió:
    17 septiembre, 2013 en 10:16

    waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…el cómo habló de min*^* o por dios… será que ya le llamó laatencion??? waaawv9oauwebfvpbwsv
    muere!!!!!!

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