Utopia: Capitulo 2

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Utopía

Let me hear your voice

..:: 2 ::..

 

 

 

 

Estoy aquí, recordando la primera que vez que te vi

La lluvia se ha detenido y el olor a asfalto inunda la ciudad

Esa noche, las luces de la calle brillaban tan hermosamente.

 

 

 

 

 

 

 

Era octubre, y el frío en esa época era algo casual.

 

 

Jaejoong tuvo su plato de Kimchi frente a él y respiro hondo para poder percibir el agradable calor que el plato le proporcionaba y además por que ese olor de comida casera recién preparada era la mejor medicina para el frío.

 

 

Yunho en su lugar prefería jugar con la comida, viendo fijamente al imponente hospital que se encontraba frente a ellos, un suspiro en sus labios y Jaejoong posó sus ojos en él, le sonrió amablemente y comenzó a comer.

 

 

—Yo pienso… Que no deberías abandonar tus sueños de ser un doctor.

—Es demasiado tarde para mi, Jae.

—Solo tú mismo puedes ponerte límites.

 

 

Yunho sonrió ligeramente, levantó su vaso con agua y bebió un poco. Solo para intentar dejar que el momento pasara y las palabras de Jaejoong no revolotearan inquietas en su cabeza. Vio el blanco edificio una vez más y suspiró.

 

 

Ese era un lindo sueño que él tenía, y que tal vez se quedaría en lo que es… Solo un sueño.

 

 

 

 

 

Junsu llegó cansado esa mañana.

 

Dejó el pequeño bolso en uno de los muebles, a riesgo de que su amigo pusiera el grito en el cielo como cada vez que lo veía dejar algo desordenado, pero eran las seis de la mañana, así que por la hora suponía que estaría profundamente dormido.

 

 

Su turno en el hospital había sido largo, y cuando cruzó el umbral de la puerta, unos pasos y ruido de hojas siendo agrupadas lo sorprendió. Changmin estaba en la mesa junto a la ventana del departamento, con un montón de hojas a su alrededor y su laptop encendida.

 

 

—Changmin, ya te he dicho que no te desveles es malo par tu salud.

—Tú lo haces cada noche Hyung, no me regañes.

—Yo tengo turno en el hospital, y duermo en la mañana.

 

 

Bebió un poco del agua que el menor tenía sobre el escritorio y lo vio anotar un par de cosas de un papel en la laptop, estos últimos días lucía muy emocionado con su trabajo, observó su perfil serio y sonrió.

 

 

—¿Por qué últimamente luces tan emocionado con tu libro?

—…No lo sé.

 

 

La sonrisa que apareció en los labios de Changmin fue incluso hasta reconfortante, el menor continuó en lo suyo. Junsu vio la hora en el reloj, seis y diez decía el reloj en la pared, regalo de una compañera del trabajo durante navidad.

 

Junsu decidió que tenía mucho sueño y estaba cansado, y que Changmin concentrado como estaba, se entretendría un rato más. Dejó el vaso vacío sobre la mesa y caminó hasta su habitación con parsimonia, al cerrar la puerta y notar que Changmin no le gritó por dejarlo sin agua.

 

 

Comprendió que si, estaba muy concentrado en lo suyo.

 

 

 

 

 

 

¿En las mañanas te levantas sin problemas?

Es extraño, pero me he empezado a preocupar por cosas como esas

 

 

 

—He querido adelantar mi viaje de regreso pero me ha sido imposible.

—Supongo que es el destino, cuando las cosas están para darse, se dan.

O tal vez no quieres verme más.

 

 

Changmin rió divertido ante esas palabras y continuó caminando con tranquilidad por las concurridas calles de su vecindario, con el celular en su oído y la gente yendo y viniendo sin alguna preocupación latente.

 

Sus pasos lo llevaron al parque frente a su edificio y casi sin dudarlo ingresó.

 

 

—Tal vez no quiera verte más. ¿Es eso un pecado?

No… Pero en el fondo se que me extrañas.

 

 

Yunho ya estaba ahí, como cada día. Inmóvil en su lugar, vestido todo de plata y con sus manos colocadas como las de un maniquí, con sus ojos perdidos entre la gente, Changmin se acercó un poco más y sonrió.

 

 

La gente alrededor miraba a Yunho con atención, esperando algún movimiento o equivocación de su parte que nunca sucedió. El gorro con el dinero de su trabajo de ese día, estaba casi lleno, Changmin suponía que había sido un buen día para él.

 

 

—Hablamos luego. Cuídate.

 

 

Cortó la llamada sin esperar respuesta desde el otro lado de la línea. Guardó el celular y levantó un poco su mano para saludar a la estatua humana, Yunho lo identificó, se movió mecánicamente y lo saludó.

 

 

Esa mañana Yunho le arrancó una sonrisa a Changmin. Una de muchas, una de muchas sonrisas que hace tiempo no visitaban el rostro de Shim Changmin.

 

 

 

 

 

—¿Es duro trabajar así?

—No tanto, solo cuando hay mucho sol.

—Supongo que debes tener dolor en el cuerpo a veces.

—No tanto, Jae sabe dar buenos masajes.

 

 

Changmin asintió mientras veía a Yunho empezar a quitarse el maquillaje de la cara, ambos sentados en una de las bancas del parque, Yunho ya se había ido a cambiar de ropa a uno de los baños. Y parecía evidentemente más cómodo.

 

 

—¿Quién es Jae?

—Mi mejor amigo.

—¿Desde niños?

 

—Desde que estábamos en las barrigas de nuestras madres.

 

 

Particularmente, Changmin solía anotar todo lo que le servía para recolectar información para un libro, pero con Yunho había algo diferente, por que con él, sentía que no podía olvidar una sola palabra de lo que decía, y eso era hasta cierto punto… Algo maravilloso.

 

Yunho era alguien maravilloso.

 

 

—¿Y tú, tienes amigos de la infancia?

—Creo… Que no.

 

 

 

 

 

 

Hoy es miércoles, y ambos han decidido cambiar un poco su rumbo.

 

 

En realidad, ha sido Yunho quien lo ha decidido, por que se ha cansado de estar sentado en una banca del parque, siendo entrevistado como si fuera alguien importante, o por lo menos esa ha sido su excusa para estirar las piernas un poco y caminar.

 

 

Casualidad tal vez, pero hoy Changmin lleva puesta la misma camisa que llevaba cuando se conocieron, y en esta ocasión Yunho lleva a su espalda la pequeña mochila con sus pertenencias, caminando por las iluminadas calles de Seúl en esa noche.

 

 

—Cuando era niño quería trabajar en lo que tú haces.

—¿Una estatua humana?

—Había una muy buena cerca de mi escuela, era una chica muy bella y siempre pensé que me gustaría hacer lo mismo que ella, por que ella siempre sonreía.

 

 

Caminaban a paso lento, no contando los minutos que faltaban para que Changmin volviera a su cómodo departamento, ni los que faltaban para que Yunho cayera rendido en su cama producto del cansancio.

 

 

—¿Creías que era feliz por que trabajaba como estatua humana?

 

—Era un niño, era ingenuo por naturaleza. Ella ni siquiera era feliz de verdad, tenía un novio que la maltrataba y trabaja en esto por que el maquillaje ocultaba los golpes. Un día salió en las noticias del pueblo, él la había matado en un ataque de celos y ella estaba embarazada. Supongo que no supe identificar cuando su sonrisa dejó de ser real.

 

—La vida es muy cruel, aún más con personas a las que admiramos.

—¿Por qué tienes que ser así?

—No lo sé, pero esas personas nos dejan un gran ejemplo, ella no sonreía por que fingía, ella sonreía por que le gustaba sonreír. Y aún mantenía esperanzas de un mañana mejor.

 

 

Changmin guardó silencio por un momento, se detuvo y analizó el razonamiento del mayor con cuidado. Era agradable poder conversar con alguien de esta manera, dio un largo suspiro ante ese recuerdo de su niñez y volvió a retomar el paso junto a Jung.

 

 

—Quizá tengas razón, no lo había visto de ese modo. Es más…

—¿Inspirador?

—Tal vez.

 

 

 

 

 

Un día Sábado cualquiera habían decidió ir por un helado.

 

 

Posiblemente por que había empezado a llover demasiado fuerte y ese día, Changmin se había aparecido ligeramente más temprano de lo normal. Yunho había accedido, aunque helado durante un día de lluvia y con ese frío, era algo para reírse.

 

Pero él no se había negado y era lo importante.

 

 

—Un día creí que me había enamorado, era una muchacha de mi salón de primer año, era hermosa pero estaba un poco enferma. Supongo que de haberme dado cuenta de mis sentimientos antes hubiéramos tenido una triste historia de amor, perfecta para tu libro.

 

—¿Por qué lo dices?

 

—Por que tres meses después de que se retirara del Instituto nos contaron que le habían detectado leucemia, ella me empezaba a gustar, esa era la realidad, no la conocía, ni si quiera había hablado con ella alguna vez, pero me gustaba por lo hermosa que era.

 

 

—¿Fuiste a verla?

—Una vez, sus padres se la llevaron al extranjero para intentar salvarla.

—¿Te le confesaste?

 

 

Changmin conversaba tranquilo, nunca fue amante de las cerezas, por eso cuando vio una en su helado, la tomó con cuidado y la depositó en la copa del mayor. Yunho tomó una cereza y la colocó sobre el helado de Changmin, el menor lo miró extrañado y a cambio de eso Yunho solo sonrió.

 

 

—Eso fue lo que ella hizo con mi corazón.

—¿Te lo devolvió?

—Dijo que aunque nunca habíamos hablado, no quería verme sufrir. Que me olvidara de ella, que sería lo mejor.

 

 

Changmin asintió ante eso, hubo un corto silencio en el que Yunho aprovechó para beber un poco de agua y Changmin solo emitió un corto suspiro antes de comer un poco de su helado de chocolate, recordar que no le gustaban las cerezas y volver a ponerla en la copa del mayor.

 

Sin embargo Yunho volvió a repetir su accionar y la colocó devuelta en su copa.

 

 

—Soy alérgico a las cerezas.

—Oh, no lo sabía.

—Está bien. No tenías por que saberlo.

 

 

Changmin asintió ante la sonrisa de Yunho y sintió por un momento un extraño presentimiento, no volvió a colocar nada más en la copa de Yunho, por que ser rechazado dolía.

 

 

 

 

 

Un martes en la noche no llovía, pero si había demasiado frío.

 

Changmin había entendido que no solo se trataba de que Yunho le hablara sobre él, se trataba de que ambos se conocieran y crearan un vínculo que le permitiera a Changmin escribir sobre él. Sacó un cigarrillo de sus bolsillos y lo encendió.

 

 

Esa noche, Yunho se detuvo y arrugó el entrecejo.

 

 

—No sabía que fumaras.

—¿Te molesta?

—Eso daña tu salud… Y me trae malos recuerdos.

 

 

Changmin miró el cigarrillo encendido en sus manos y decidió apagarlo por la paz.

 

 

—Ya varios me van diciendo que deje este vicio, tal vez debería escucharlos.

—Mi padrastro maltrataba a mi mamá, la quemaba con ese cigarrillo y me quemaba a mí también cuando lo enfrentaba por golpearla.

—Eso es despiadado.

 

—Él no era un buen hombre, pero ya no importa. Por que él murió, precisamente de un cáncer pulmonar, unos meses después de que mi madre lo dejara y por fin encontrara un buen hombre que la quiere y la valora.

 

 

Continuaron caminando por las calles algo solitarias de ese día, por primera vez internados en un silencio que para Changmin fue algo incómodo, y cuando al final estuvo frente a la entrada de su edificio suspiró.

 

 

—Lo siento, no sabía que el cigarrillo te traía ese tipo de recuerdos. Te prometo que voy a dejarlo.

—No lo dejes por mi y mis recuerdos sino por ti mismo. Además no te preocupes, no es como si cada cigarrillo me recordara esa etapa de mi vida. Eso ya es pasado.

 

 

Changmin asintió, pero aún así sacó la caja de cigarrillos de su bolsillo, los observó por un largo rato y después de esos segundos de analizarlo, decidió botarlos al pequeño tacho de basura, acción que le regaló una sonrisa por parte de Jung.

 

 

—Oh, por cierto. Tengo algo para ti.

 

 

La curiosidad invadió al menor. Yunho sacó de su pequeña maleta un pequeño bloque de papeles amarillos que se unían en la parte superior, lo extendió hacía él con una gran sonrisa y Changmin lo tomó con cuidado.

 

Era un juego de papeles plegables de escritorio.

 

 

—Son para que puedas escribir frases, pensamientos o acciones que se te puedan ocurrir para tu libro. Para que no lo olvides.

 

 

Changmin regresó a mirarlo y asintió, Yunho le sonrió una vez más y agitó su mano en señal de despedida, esa noche Changmin abandonaba el cigarrillo, pero recibía un hermoso regalo. Yunho se marchó, apresurado por que pronto los buses dejarían de pasar.

 

 

 

 

 

Déjame oír tu voz, si somos amables, no habrá límites entre nosotros

Podemos dejar atrás las inseguridades, y olvidar la soledad.

 

 

 

 

 

El olor a comida inundaba el departamento cuando Yunho llegó.

 

 

Jaejoong sabía que no podía tratarse de nadie más, por eso tapó la olla que había estado moviendo y limpió sus manos un poco antes de salir de la cocina y encontrarse con un sonriente Yunho que dejaba sus pertenencias en la mesa.

 

 

—¿Cómo te fue hoy?

—Muy bien.

 

 

Yunho empezó a quitarse el abrigo que llevaba puesto, la bufanda hasta que finalmente sacudió un poco sus cabellos y suspiró, aún con esa radiante sonrisa en los labios.

 

 

—Me he estado preguntando. ¿Dónde has estado estos días que no llegas temprano a casa?

 

 

La sonrisa volvió a hacer aparición, sus facciones parecieron iluminarse por un momento, se volvió a colocar la maleta en su espalda y mientras caminaba hacía su habitación, Jaejoong lo observó suspirar.

 

 

—He estado… Convenciéndome que a veces no es tarde para querer vivir de otra forma.

—¿Por qué esa respuesta no me convence?

—Iré a ducharme y cenamos juntos. ¿Vale?

—…Vale.

 

 

Yunho se marchó hacía su habitación, como si flotara en una nube de fantasías que Jaejoong no comprendía, o que simplemente desconocía. Aún así, Jaejoong sonrió, por que era hasta divertido verlo así. Sonriendo y suspirando, perdiendo la mirada en cualquier lugar.

 

 

Jaejoong era feliz, si Yunho se veía tan feliz.

 

 

 

 

 

Changmin escribió un poco más y exhaló con suavidad.

 

 

Se arrimó contra su asiento y estiró el cuerpo un poco, miró las notitas que Yunho le había regalado y decidió sacar la primera para poder anotar una pequeña meta que tenía en mente, la colocó sobre su libro de apuntes y sonrió.

 

Regresó su mirada a las notas, y recién en ese momento se percató que había una escrita, con el puño y letra de Jung.

 

<< ~ Fighting ~ >>

 

 

Era lo único que decía, pero aún así logró arrancarle otra sonrisa, la quitó de las demás y la pegó con cuidado a un lado de su laptop. Ahí donde la pudiera ver todo el tiempo. Y esa pequeña nota, esa noche, le robó un pequeño suspiro.

 

 

—Has estado trabajando muy duro.

—Me estoy esforzando.

 

 

Junsu había salido de su habitación, con una botella con agua en las manos y bebiendo con tranquilidad su contenido.

 

 

—También pareces feliz últimamente.

—Estoy feliz.

—Me alegra.

 

 

Sintió la mirada de su amigo por un tiempo más, como si analizara la verdad en su respuesta. Pero finalmente regresó a su habitación con la excusa de que quería aprovechar su único día libre. Changmin miró la nota en su laptop una vez más.

 

 

Y sonrió.

 

 

 

 

 

Este pasado sin ti, ha cambiado mi futuro.

 He perdido en el camino tu tacto, pero puedo esperar por ti.

Por que todo esto, algún día llegue a cambiar.

 

 

 

 

Changmin ese día de octubre ha decidido comprar unos dango.

 

No está seguro de si le gustaran a Yunho o no, pero la primera vez que se vieron, comieron dango. Mira su reloj y se percata de que ha llegado temprano como con quince minutos, camina hasta el lugar de Yunho, pero él no está ahí.

 

 

Confundido, decide quedarse a esperarlo un rato más, por que si no ha venido a trabajar entonces al menos si vendrá a su encuentro. Por que si no iba a venir, entonces Yunho le hubiera avisado, de alguna forma. Está seguro de eso.

 

Sin embargo las personas comienzan a caminar de un lado a otro, los niños se comienzan a ir y la noche empieza a caer lentamente, Changmin observa su reloj y al notar que lleva ya dos horas sentado en el mismo lugar, llega a la conclusión de que Yunho nunca vendrá.

 

 

No está seguro de lo que pudo haber pasado al mayor, pero considera terriblemente descortés de su parte no haberle avisado que ese día no se presentaría, las gotas de lluvia comienzan a a caer, y para Changmin es imposible no pensar que de haberse reunido con Yunho probablemente estarían en un café viendo la lluvia caer.

 

Se levantó de la banca y miró los dango ahora fríos en sus manos. Comenzó a caminar con la funda en sus manos, la gente iba y venía, corriendo como si el agua los pudiera derretir. Y entre ese mar de gente, Changmin lo pudo distinguir.

 

Yunho anda por la vereda, luce cabizbajo, como si no le importara la lluvia en ese momento. Estaba dispuesto a gritarle por ser un desconsiderado y un irresponsable también, pero a cambio de eso se acerca y se para frente a él.

 

 

—¿Yunho?

 

 

En respuesta, él lo mira, sus ojos están nublados por las lágrimas, sus mejillas rojas y sus labios del mismo color, seguramente por que viene mordiendo su labio inferior. Changmin da un paso hacía él y Yunho lo abraza con fuerza, la funda en sus manos resbala, pero Changmin decide no quejarse.

 

 

Yunho necesita un abrazo, así que decide subir los brazos y abrazarlo con fuerza, escucha su sollozo repentino y bajo la lluvia, Changmin descubre que no sabe que hacer, por que nunca ha consolado a una persona, se queda estático, abrazando a Yunho con todas sus fuerzas, por que no sabe que más hacer.

 

 

Inconsciente de que para Yunho, eso es suficiente.

 

 

 

 

 

 

Jaejoong mira el reloj de la cocina por enésima vez.

 

 

Es demasiado de noche, Yunho nunca llega demasiado tarde en la noche. Y la preocupación ha comenzado a invadirlo, por que imagina que su amigo lo pudo haber llamado para decirle de algún imprevisto que se le pudo haber presentado.

 

 

Pero no lo ha hecho.

 

 

No es que trate a Yunho como un niño o que no confíe a él, es su mejor amigo y Dios sabe que confía en él por toda la responsabilidad y madurez que le ha mostrado casi desde siempre, pero es su amigo, y no puede evitar preocuparse tanto por él.

 

 

 

Cada persona, no importa quien, tiene problemas en su vida

Y cada dolor se convierte en una cicatriz más de su corazón roto

 

 

 

 

 

To be continued…

 

4 comentarios sobre “Utopia: Capitulo 2

    Anónimo escribió:
    27 septiembre, 2011 en 3:23

    ;_; me encanta… no puedo decir otra cosa… me gusta mucho!

    Me gusta

    menolifanfic escribió:
    8 mayo, 2012 en 14:38

    ¿Que le ha pasado a Yunho? Tengo un par de teorias, sin embargo creeo que mejor lo leo en el siguiente capitulo. “Cada persona, no importa quien, tiene problemas en su vida”. Totalmente de acuedo.

    Me gusta

    Yis escribió:
    19 febrero, 2013 en 17:34

    Me encanta la forma en que estas narrando, puedo imaginarme claramente las escenas, como con neblina y en Londres,
    Jajaja, no sé ese es el aire que me da.

    Me gusta

    Aurora LEON AVILA escribió:
    17 septiembre, 2013 en 10:39

    o cosa bella!!!! que le paso a yunho?!?!?!’ por que el llorar?? waaaa…no estes triste!!!! min te consuela *^* asi todos bonitos y gorditos (?)
    hahahahaha

    gracias por el cap

    Me gusta

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