Utopia: Capitulo 5

Posted on


Utopía

No me pidas Tiempo

..:: 5 ::..

 

 

 

Hoy te siento un poco triste, algo lejano ¿No te bastó conmigo?

Pídeme que cambie todos mis defectos, aunque no es lo más justo

 

 

 

 

 

Shim Changmin siempre había sido algo arisco.

 

Sus gestos, su comportamiento. Sus propios sentimientos. Su corazón es un lugar exclusivo al cual no cualquiera tiene acceso. Jamás le ha importado lo que puedan pensar de él, los consejos que le den.

 

Su tristeza la aplacaba con sarcasmo y su inteligencia le brindaba la oportunidad de opacar sus momentos de leve debilidad. En su pequeño mundo y desde su perspectiva. Shim Changmin siempre ha creído que es muy afortunado.

 

Pero ahora, desde su perspectiva siente que es tan ridículo estar ahí, sentado en su departamento. Con un cigarro en mano. Absorbiéndose en sus propios pensamientos y divagaciones, gastando su valioso tiempo en vez de estar escribiendo.

 

Le dio una larga calada a su cigarrillo. Una que le hizo cerrar los ojos y suspirar descuidadamente. Miró sus manos, los dedos donde permanecía algo cigarrillo, sintiéndose algo culpable teniendo en cuenta que hace algún tiempo aparentemente lo había dejado.

 

Y del mismo modo a sus recuerdos llegaron las imágenes de Yunho, de aquel muchacho que había prometido darle un beso cada lunes, que le había prometido confesarse cada lunes. ¿Yunho acaso no sabía que esos ‘Sigo enamorado de ti’ lo incomodaban?

 

Dejó el cigarrillo sobre el cenicero, dejándolo con dos golpes livianos y luego pasando las manos por entre su cabello, agachándose levemente y procurando que ese aire que lo rodeaba no intensificara su dolor de cabeza.

 

—Mira que es tonto… ¿No le apena decirme eso a cada rato?

 

Lo afectaba, lo afectaba terriblemente su sonrisa. Sus gestos amables. Su carisma, sus risas, incluso sus malos chistes. Sus burdas imitaciones de alguna situación graciosa y lo lejanamente educado que le resultaba a veces.

 

Yunho, podía ser en todos los puntos. Su mejor amigo. La persona a la que podría admirar con facilidad. Pero tenía los sentimientos entreverados, la garganta siendo atravesada por una daga y un hueco permanente en el pecho.

 

Su primer beso había sido hace dos semanas. Había llegado, con ánimos renovados diciéndole que lo quería y que lo besaría cada lunes de ahí en adelante. Lo recuerda tan frescamente, incluso recuerda la sensación de breve perdición que tuvo.

 

Por que se quedó en medio de la nada. Observando la calle contaría y escuchando los pasos rápidos de Yunho alejarse. Lo había tomado por sorpresa. Había obstaculizado su rechazo con aquella sonrisa.

 

El segundo beso fue el lunes pasado. Casualmente el mismo día del primer día de Yunho en el hospital. Se lo había presentado a Junsu, los dos habían congeniado bien desde el momento en que se tomaron de las manos.

 

Junsu se había marchado por un momento y Yunho magistralmente hábil, lo había tomado por el rostro. Juntando sus labios, robándole el aire por un segundo. Lo había tomado por sorpresa una vez más.

 

Sin embargo Yunho cumplía con su palabra. Esos besos tenían un tiempo de vida. Nacían un lunes y morían el mismo día. El siguiente había sido apenas ayer. Había ido en la hora de almuerzo a tomar algunos datos de la novela.

 

Yunho lo había recibido con una sonrisa y un beso, pero en esta ocasión su impulsividad le ganó. Reaccionó un poco más rápido. Empujándolo con algo de fuerza, Yunho había retrocedido varios pasos, con el rostro sorprendido y un vacío silencio los albergó.

 

Luego de eso, Yunho había rascado su nuca y reído como tonto. Justificándose apenas con un:

 

Seguramente aún te sientes un poco incómodo. Te entiendo

 

 

¡No era cierto! ¡No lo entendía! ¡Yunho no entendía nada!

 

Sacudió con fuerza sus cabellos y sacó otro cigarrillo, encendiéndolo casi de inmediato. Luego de ese momento tenso todo había transcurrido normalmente. Por lo menos Yunho había actuado como si nada. Y él solo deseaba marcharse cuanto antes.

 

Una profunda calada y no lograba relajarse. Esto, no estaba funcionando.

 

—Creí que ya no fumabas.

 

Junsu dejó las llaves sobre la mesa, cerrando la puerta con cuidado y dejando los zapatos en la entrada. Con su voz ligera y algo despreocupada. Changmin solo inhaló una vez más. Y apagó el cigarrillo un poco hastiado con aquella confrontación disfrazada.

 

—¿Compraste la comida?

—Comida china, no quise caminar demasiado lejos.

 

—Esta bien, de todas formas hace mucho que no como comida china.

—Arregla la mesa, yo voy sirvo.

 

Asintió con tranquilidad, sacudiendo un poco las manos y levantándose de su lugar como si nada. Junsu a veces podía ser tan malditamente intuitivo, que daría velozmente con sus preocupaciones sentimentales.

 

Que bloqueaban su inspiración.

 

 

 

 

Yoochun mordió un poco de aquel helado.

 

Asomado en el pequeño balcón del edificio, contemplando el maravilloso lugar que al fin había encontrado. Lo suficientemente espacioso y grande para los planes que tenía. Si bien llevaba en Corea tres semanas, la sorpresa que estaba preparando lo había obligado a ocultarse de sus amigos por el tiempo necesario.

 

Pero cuando regresara y les enseñara su sorpresa. Seguramente lo amarían un poco más.

 

—Entonces… ¿Le gusta el departamento?

 

La mujer detrás de él le sonrió amablemente. Yoochun asintió, con una victoriosa sonrisa en el rostro y el viento de la tarde sacudiendo un poco sus cabellos. Consciente de que esa hermosa vista es algo que sin duda Changmin apreciaría y lo ayudaría a escribir.

 

—Por supuesto, ¿Puedo firmar ahora?

—Claro que si. Vuelvo en un minuto.

 

Yoochun vio a la mujer perderse entre los pasillos del amplio departamento. Y entonces respiró profundo. Por que este departamento era maravilloso. Junsu sin duda estaría a gusto con su habitación con aquel ventanal inmenso.

 

Si, sin duda. Era la decisión correcta.

 

Se asomó en el balcón y observó los carros pasar, los transeúntes deambular. Y recordó a aquel muchacho tan similar a Junsu que había visto en aquel semáforo semanas atrás. El muchacho solo le había negado conocer al tal Junsu.

 

Y se había marchado rápidamente. Demasiado veloz para el gusto de Yoochun, le dio una pequeña mordida a su helado y miró los grandes edificios a su alrededor.

 

—Ese muchacho… Era muy extraño.

 

 

 

 

 

Pídeme que cambie el mundo, pídeme imposibles, pídeme algo más…

Pero no me pidas que detenga esto.

 

 

 

 

Jaejoong movió el mueble con un poco de esfuerzo y luego de eso bufó un poco, llevando las manos a su espalda con un gesto de dolor en el rostro. Limpió la leve capa de sudor en su rostro y sonrió. Al notar el departamento un poco más limpio.

 

—¡Listo! Ya terminé de sacudir las alfombras. ¿Por qué moviste los muebles de lugar?

 

Yunho apareció con la ropa un poco sucia, y el rostro graciosamente lleno de polvo. Jaejoong rió divertido y se lanzó sobre uno de los muebles, algo cansado con la limpieza compartida de ese día.

 

—Por que me aburría como estaba decorada la sala.

—Jae… Me duele el brazo. Esas alfombras estaban pesadas.

 

Junto a él, Yunho se lanzó, con una pequeña sonrisa cansada en los labios y casi arrimándose sobre él, dejando la cabeza caer sobre su hombro. Jaejoong solo suspiró levemente, cerrando los ojos.

 

—¿Cómo van las cosas con tu nuevo amigo?

—Se llama Changmin, Jae…

 

—Si, como sea…

—Pues van bien. Supongo… Solo esperó que algún día el lunes llegue también a él.

 

Jaejoong movió su cabeza curioso, mirando de reojo a Yunho quien había cerrado los ojos, quedándose un poco dormitado.

 

—¿Qué es eso de los lunes?

—Algo entre él y yo.

 

Por un momento la sonrisa en sus labios quiso desaparecer, pero luego de un simple suspiro solo volvió a cerrar los ojos. Permaneciendo cómodo en pequeño instante de paz.

 

—¿Qué quieres almorzar Yunho?

—…No lo sé. Cualquier cosa me vendría bien.

 

 

 

 

—Yunho es muy bueno en el trabajo. Es eficiente y siempre dispuesto ayudar. Que bueno que lo hayas recomendado. Es más he notado que tiene cierto instinto para ser médico, seguramente si estudiara un poco sería uno excelente. Los niños de Oncología lo aman.

 

Changmin dio una leve mordida a la comida en su boca y asintió, Junsu había escogido el peor tema de conversación en este preciso instante, cuando las dudas en su interior galopaban intempestivamente.

 

—Es más he estado pensando en recomendarle que estudie por las noches una carrera de medicina. Pero hoy es su día libre así que tendré que esperar hasta mañana.

—Junsu, ¿Podrías cambiar de tema?

 

Las palabras de Changmin fueron directas y emocionalmente duras. Junsu bebió un poco de su jugo y asintió, todavía sorprendido por ese pequeño arranque de parte del menor.

 

—¿Te has peleado con él?

—¡Demonios! No me pasa nada con él.

 

Se levantó de la mesa, tomando sus platos y levantándolos, mientras caminaba hacía la cocina, dejando a Junsu un poco tenso aún con su plato a medio comer, debido a que Changmin había optado por dejar su comida a medias.

 

—…Creo que iré a caminar un poco.

 

Escuchó los pasos de Changmin dentro del departamento por un rato. Luego de eso, cuando la puerta se cerró. Junsu suspiró. Por que su amigo últimamente estaba muy extraño. Dejó los cubiertos sobre la mesa y optó por levantarse también.

 

Recogió los platos y los llevó hasta la cocina, limpió la mesa y luego recogió un poco las mangas de su camisa, dispuesto a lavar los platos de inmediato, pero en cuanto abrió el grifo, el sonido de la puerta siendo abierta una vez más lo hizo girar.

 

—Min… ¿Olvidaste algo?

 

Sus ojos enfocaron de inmediato al hombre de cabello negro que cruzaba el alfeizar de la puerta, con varias maletas entre sus manos y una pequeña sonrisa de alegría en el rostro.

 

—Yoochun…

 

 

 

 

Cuando tú me pides que nos demos tiempo, tú me matas

Le arrancas lágrimas a mi alma. Tú me acabas.

Y le fallas, a mi alma enamorada

 

 

 

 

Yunho caminaba un poco apresurado.

 

Changmin lo había llamado, pidiéndole que se vieran en aquel parque donde antes él trabajaba. Cuando ingresó, las personas caminaban de un lado a otro, quedaban pocos niños debido a la hora, a un par de horas de que anocheciera.

 

Lo encontró sentado en aquella banca frente al que alguna vez fue su lugar de trabajo. Correctamente sentado, con su espalda recta y sus manos sobre las rodillas, mirando sus zapatos distraídamente, o más bien muy concentrado en lo que pensaba.

 

Sonrió un poco. Con su corazón algo agitado por la corrida y las emociones borbotando en su interior. No debía llenarse de esperanzas, al menos no tan pronto. Pero Changmin velozmente había ocupado un lugar en su corazón.

 

De una manera intempestiva que no pudo darse cuenta como paso, pero para cuando se dio cuenta de ello. Estar a su lado era tan agradable, que se le hizo inevitable no poder desear pasar cada día, aunque fuera solo un minuto más a su lado.

 

—Hola.

 

Changmin levantó la mirada, al parecer un poco sorprendido al no haber podido prever su llegada, pero aún así asintió solamente. Y él decidió sentarse a su lado, esperando que Changmin hablara primero.

 

—Yunho… Yo quería ser lo más sincero posible contigo, por que eres una persona increíble. Por que consigues todo lo que quieres, por que luchas por ello, por que no te rindes. Y por que esto, no debería ser un impedimento para alguien tan genial como tú.

 

—¿Esto?

 

Shim se removió un poco en su lugar, apoyando los codos sobre las rodillas, perdiendo su vista en el paisaje que tenía delante. Yunho en cambio se quedó a su lado, observando su perfil y sintiendo un peso profundo en el pecho.

 

—Hyung, lo siento. Yo jamás podré corresponder a tus sentimientos. Es mejor que detengas esto a tiempo, por que al final solo tú saldrás lastimado.

 

Su boca su abrió un poco, pero las palabras jamás salieron. El nudo en su garganta se asentó de forma indescriptible que casi sintió un terrible deseó por abrazarlo y pedirle que olvidará todo. Pero que no lo alejara.

 

Su propio orgullo lo retrajo.

 

Changmin lucía tan serio y decidido. Que solamente bajó un poco la mirada y respiró profundo. Ese rechazo, así de simple… Dolía. Por que su amor había comenzado igual de cómo había empezado. Unilateralmente.

 

—Me tengo que ir. Está anocheciendo y parece que va a llover.

 

Estaba paralizado, a un punto en el que solamente asintió. Mientras lo veía levantarse de su lugar. Puso una casi inexistente sonrisa en los labios y decidió comprender la razón por la que Changmin había sido tan frío.

 

Por que de otra forma él hubiera mantenido una pequeña esperanza.

 

Luego de un rato, suspiró. Un sonido leve llegó a sus oídos. Yunho buscó de un lado a otro y finalmente debajo de la banca encontró el pequeño aparato. Moviéndose ligeramente y centellando el nombre de Junsu.

 

Changmin había dejado su celular, Yunho lo recogió y decidió que iría a dejárselo de una vez. Antes que luego dudara en verlo a la cara, y por que Changmin podría necesitarlo.

 

 

 

No estaba muy seguro de muchas cosas.

 

Pero mientras abría la puerta de su departamento, guardando las llaves en su bolsillo, Changmin comprendió que a veces, marcharse sin mirar hacía atrás, podía ser doloroso inclusive para ambas partes.

 

La sorpresa tomó lugar en su rostro. Cuando divisó junto al pequeño balcón a Junsu bebiendo un poco de té y frente a él. A un tranquilo Yoochun mostrándole unas fotos desde su celular. Los dos lo vieron y Changmin no tuvo tiempo de cerrar la puerta.

 

Por que Yoochun le sonrió ampliamente. Con la misa sonrisa que Changmin recordaba desde esos cuatro meses que llevaba sin verlo. Y de una manera impresionantemente rápida, Yoochun se levantó. Apresándolo entre sus brazos, lleno de entusiasmo y una embriagante emoción.

 

—Minnie… Te extrañé tanto.

 

La razón por la cual se quedó estático entre sus brazos, fue por que no lo esperaba. No en este preciso instante cuando aún tenía fresca la imagen de Yunho y su sonrisa débil en el rostro.

 

—¿Qué sucede?

—Nada… Es solo que… ¿Por qué no avisaste que vendrías?

 

—¡Quise darles la sorpresa no es maravilloso!

 

Junsu se acercó, con una sonrisa en los labios y la taza con té inundando el aroma del lugar. Changmin solo sonrió, aún sorprendido ante la extraña situación.

 

—Si, que bueno que hayas regresado con bien.

—Moh~ Pero que osco estás Minie. ¿Por qué no me das mi beso de bienvenida?

 

Changmin no tuvo tiempo de reprocharle lo mucho que le jodía esa estúpida modificación de su nombre, pero Yoochun lo agarró por el las mejillas y lo jaló hacía él. El timbre del ascensor resonó en su cabeza.

 

Y cuando sus labios recibieron a los de Yoochun, intempestivamente abrió los ojos. Observando como Junsu parecía sorprendido mirando hacía el exterior de su departamento. Entonces el sonido hueco de algo caer en el suelo detuvo el tiempo.

 

—Oh, Yunho… ¿Qué haces por aquí?

 

Changmin se alejó de Yoochun, empujándolo igual que lo hubiera hecho con Yunho justo ayer. Las palabras de Junsu todavía alborotaban su descompasada respiración y cuando giró, Yunho tenía otra vez esa odiosa sonrisa en su rostro. Changmin odiaba cuando Yunho sonreía así.

 

Esa sonrisa triste lo bloqueaba. Si Yunho no tenía ganas de sonreír, entonces que no lo hiciera. Por que esa sonrisa débil en los labios de Jung, lo hacía sentir tan… culpable.

 

—Yo… Olvidaste esto.

 

Yunho se agachó, tomando el celular en sus manos y extendiéndoselo a Changmin, quien vaciló un poco antes de cogerlo y Yoochun escogió un mal momento para comportarse cursi. Por que lo abrazó por la espalda, pasando las manos por su cintura y apoyando la quijada en su hombro.

 

—¿Quién es él?

—Lo siento, vine en un mal momento. Nos vemos mañana, Junsu. Adiós.

 

Yunho solo giró sobre su lugar, caminando mecánicamente directo hacía el ascensor. Respirando profundo mientras esperaba que las puertas se abrieran. Yoochun se movió un poco, lo sintió cuando dejó de apoyarse sobre su hombro.

 

—¿Quién era él, Su?

—Un amigo de Min. Esta trabajando conmigo en el hospital. Su nombre es Yunho.

—Oh… Ya veo.

 

Changmin lo observó ingresar al ascensor. En esta ocasión fue él quien no miró hacía atrás ni una sola vez. Miró el celular en sus manos y comprendió demasiadas cosas a la vez.

 

—Ven, Minnie. Tengo que contarte muchas cosas de mi viaje.

—Además YooChunie dice que nos tienes una sorpresa y muero por saber que es.

 

Las voces de sus amigos se escucharon algo lejanas. Junsu cerró la puerta y Yoochun lo tomó de la mano, encaminándolo hacía el lugar que ellos hubieran estado ocupando hace un rato. Changmin pensó, que si Yoochun no lo hubiera jalado. Probablemente él no se hubiera movido.

 

 

 

 

Pídeme que enfrié el sol y te lo guarde, pídeme darle tu nombre

Pídeme que lo cuide hasta que se te antoje. Pero no me pidas que no sienta nada

 

 

 

Fue, tal y como lo había predicho Changmin.

 

Había empezado a llover. Tan intempestivamente que incluso resultó un golpe de suerte para él. Por que no había llevado una sombrilla y las múltiples gotas de lluvia, opacó la lágrima que se le escapó por un breve momento.

 

Caminó, todo lo que pudo. Con la respiración un poco contrariada, con un terrible dolor de cabeza que había aparecido de improvisto y que no estaba seguro de en que momento había empezado.

 

Había reconocido a aquel muchacho que abrazaba a Changmin. Era el mismo de la foto. Era el mismo que había visto semanas atrás en el departamento de Changmin. En aquella foto que compartían los integrantes del edificio.

 

Pasó una mano por su rostro y se sintió un gran idiota. El más grande todos. Entró al edificio y pensó que subir los escalones hasta su departamento sería tedioso. Odio no tener un ascensor, y de repente se sintió tan casado.

 

—¿Yunho?

 

La voz de su mejor amigo lo hizo girar. Verlo, con una sombrilla húmeda en las manos, y una pequeña funda con víveres. Observarlo sencillamente derribó todas sus barreras internas. Y entonces, lo abrazó.

 

El cuerpo cálido de Jaejoong lo abrigó. Su ropa mojada seguramente ensució la de Jaejoong, pero a él pareció no importarle. Por que enseguida correspondió al abrazo. Dejando pasar la sorpresa a un segundo plano.

 

Y Yunho se aferró a él, con todas las fuerzas de su pobre alma debilitada.

 

 

 

 

El tiempo mata, el tiempo enfría, el tiempo apaga.

El tiempo olvida. Y al final, siento que todo es solo parte de una gran excusa.

 

 

 

 

 

To be continued…

12 comentarios sobre “Utopia: Capitulo 5

    Anónimo escribió:
    27 septiembre, 2011 en 4:08

    ;_; por favor continualo pronto, duele mucho esta incertidumbre cuando amas tanto el HoMin… amo tu forma de escribir, quiero saber que pasa por la cabeza de Junsu… será Yoosu?

    Me gusta

      YunhoYah escribió:
      27 septiembre, 2011 en 4:13

      Por que ya no me amas (8)

      Me gusta

    menolifanfic escribió:
    8 mayo, 2012 en 15:45

    Nooo! No es justo, pobre de Yunho. Supongo que debe haber algo perdido para que todo empiece a tomar forma, de nuevo. Lo repito, la personalidad que le has dado a Changmin es curiosa asi que continua escribiendo este HoMin, por favor. El Yoosu seguira quedando como una interrogante.

    Me gusta

    mariana escribió:
    15 marzo, 2013 en 3:28

    Tienes que continuar esto, por favor ;_____________________; es tan sdkjfskfskgf maravilloso, hermoso, perfecto ¡como lo dejas ahí! Enserio, actualiza te lo agradeseria millones ❤ ChangMin ¿porque le cortaste las ilusiones? Y Yun tuvo que ver ese beso ;;AAAAA;; ¡Esto es maravilloso!

    Me gusta

    Aurora LEON AVILA escribió:
    17 septiembre, 2013 en 18:50

    waaaaaaaaaaaaaaaa… pobre yunho!!! T^T changmin babo!!! como le pudiste hacer a eso a yunho T.T tan mal el niño… y para acabarla… lo que le toco ver >.< o gosh!!!! tan triste …

    gracias

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s