Sobrenatural: Capitulo 2

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Sobrenatural

 

Capitulo 2: Intención.

 

 

Lejos de lo que cualquiera pudiera pensar.

 

Changmin no es tan maduro; Su edad es la justificación más fehaciente.

 

Odia que lo pongan entre la espada y la pared, pero sobre muchas cosas detesta, más que nada que irrespeten su espacio personal, que lo toquen sin sobre aviso y que lo incomoden haciendo cosas que regularmente no haría.

 

Junsu hizo las tres cosas, odiosamente al mismo tiempo.

 

Es por eso que el sonido opaco del marcador siendo destapado, y el olor desagradable de la tinta inunda su habitación, Junsu duerme apacible y Changmin sonríe perverso. Por que no hay nada más delicioso que el sabor a venganza en los labios.

 

 

 

 

Alguna vez su madre lo obligó a tomarse toda la taza con café, y él se negó.

 

Changmin recuerda aquel día, como él único que su madre concedió para que faltara a clases, excepto cuando se enfermaba, y tan solo por el hecho de que no quería el café; Particularmente no le gustaba, y esa mañana había estado hasta las once de la mañana sentado frente a esa taza fría que su madre calentaba cada hora para que no hubiera justificación.

 

No es que odiara el café, por que contradictoriamente Changmin ahora bebía café cada mañana, casi sin falta, cuando el tiempo no estaba en su contra. Pero el café que su mamá preparaba llevaba mucha azúcar, y eso no le gustaba.

 

Le gustaban las cosas dulces, como a todo niño. Pero sencillamente en el café, pues no era algo con le gustaba lidiar.

 

—Buenos días…

 

La voz de Junsu, un poco arrastrada mientras pasaba una mano por su rostro, y se sacaba la chaqueta lanzándola sobre el mueble hizo que Changmin levantara la mirada. Una sonrisa se ocultó tras el jarro con café. Junsu parecía no darse cuenta de su aspecto aún.

 

—Que asco… Me he dormido con la misma ropa de la fiesta.

 

Se quejó hastiado, sentándose frente a él y Changmin solo suspiró, dejando el jarro sobre la mesa, compensando de algún modo que su venganza estaba consumada y no tenia motivos para estar molesto.

 

—Si, no tenemos la confianza y ni tengo el deber de arreglarte. Deberías controlarte con la bebida.

—No bebí mucho, es solo que no soy bueno bebiendo licor.

 

—No lo hagas entonces.

—Da igual… ¿Qué desayunas?

 

—Nada, solo bebo un poco de café. No tengo mucha hambre aún.

—¿Y que hora es?

 

Changmin estiró el periódico sobre la mesa, clavando su mirada en los letras impresas, de cierta manera, ignorando a Junsu si no fuera por que decidió contestarle.

 

—Cerca de las diez de la mañana.

—Oh, no es tan tarde. Pensé que dormiría hasta la noche.

 

Junsu se dedicó a mover un poco el cuello de la camisa que llevaba puesta, abrir un par de botones y bufar seguramente por la resaca insoportable que tenía. Changmin encontraba gracioso, que Junsu ni siquiera se hubiera visto en el espejo.

 

—¿Deseas algo de café?

—No, odio el café. ¿No hay jugo o algo por el estilo?

 

—Recién me mudé ayer, por supuesto que no. Es más, ¿creí que habías dicho que casi ni comías en casa?

—Pues olvidé decirte que hoy es mí día libre.

 

Changmin rodó los ojos, levantando un poco la mirada solo para encontrarse con el bostezo alargado por parte de Junsu, quien empezó a levantarse camino a su habitación, estirando un poco el cuerpo en el camino.

 

—Oh, por cierto Changmin… Siento haberte quitado tu habitación. Espero no haberte molestado demasiado.

—No, tranquilo.

 

Y sus palabras no podían estar más llenas de mentiras. Pero al parecer Junsu no lo notó por que siguió caminando con paso lento hasta su habitación. Changmin escuchó la puerta cerrarse y sonrió un poco antes de beber más café.

 

Dos minutos después el grito escandaloso de Junsu regodeó sus emociones.

 

 

 

 

—Eres un maldito, mira que pintarme la nariz y dibujarme bigotes de gato.

—Deja de quejarte, hyung. Te veías muy mono.

 

—Parecía un gato, no un mono.

 

Changmin giró incrédulo mirando a su compañero quien parecía haber hablado en serio si notar el sarcasmo en sus palabras o al menos que no se refería a un animal cuando le había hablado.

 

Pero ya que se encontraban en el supermercado, haciendo las compras. Junsu siendo una imagen reconocida había optado por gafas y un sombrero extraño, así que deducir lo que su mirada transmitía había sido difícil.

 

—Lo de mono, lo decía en equivalencia a ‘lindo’

—Oh, bueno… Entonces, gracias.

 

—No lo dije como un cumplido, lo dije sarcásticamente.

 

Junsu entonces sonrió, Changmin supuso que su seriedad era algo que a Kim Junsu parecía no incomodarle. Así que lo vio sacudir su mano mientras se acercaba a la sección de verduras y observaba cuidadosamente todo lo ahí expuesto.

 

—De todas formas no entiendo por qué tenías que acompañarme a comprar la comida.

—Es mí día libre. Ya te dije que había pensado que dormiría hasta la noche, así que no he planeado nada. ¿Qué mejor que conocer los hábitos de comida de mi compañero?

 

—Es decir no tienes nada mejor que hacer.

—Exactamente.

 

Curiosamente la abrupta sinceridad por parte de Junsu fue divertida. Junsu se había entretenido en aquella sección, y no había notado que miraba con atención las coles de Bruselas como si aquello le trajera malos recuerdos. Tal vez a Junsu le pasaba lo mismo que a él con el café.

 

Empezó a buscar lo más importante en su lista de víveres, la comida lista para calentar. Curiosamente a pesar de que disfrutaba de la comida, no sabía cocinar muy bien. Y pues, tampoco se había empeñado en aprender.

 

A veces pensaba que debería buscarse una pareja o al menos un compañero, mientras aparecía esa persona, para poder comer a gusto. Tenía que ser alguien que supiera cocinar, tenía que cumplir ese requisito.

 

—¿Justo hoy? No lo sé… Yoochun es mí día libre.

 

No había notado el momento en que Junsu había contestado el celular y manoseaba unas cajas de cereal mientras hablaba con el tal Yoochun, que si Changmin mal no recordaba era ese sujeto que había conocido el día anterior.

 

Bueno… Si es que a ver como se comía la boca de Junsu, podía decírsele conocer.

 

Escogió dos paquete de ramen y se distrajo en aquello, verificando cosas como la fecha de expiración y lo que además de eso podía comprar. Cuando Junsu estuvo junto a él, ni siquiera se tomó la molestia de levantar la mirada.

 

—Me tengo que ir, al parecer va a ver una prueba de vestuario para la nueva revista, así que llegaré tarde.

—De acuerdo, solo no vuelvas a llamarme si te emborrachas.

 

Sintió la mirada del mayor, por varios segundos, incluso sonrió complacido con la idea de que al menos estuviera un poco avergonzado, pero en cambio Junsu solo suspiró y echó al carrito un cereal de demasiados colores para el gusto de Changmin.

 

—Cómpralo, luego me dices cuanto se fue.

 

No era una despedida común, pero Changmin dudaba realmente cobrarle. Levantó a penas la mirada para ver como Junsu salía con paso tranquilo del lugar y se arrepintió de inmediato haber aceptado que Junsu lo acompañara.

 

Por que, oh diablos… Le tocaría irse él solo con todas las bolsas de compras.

 

 

 

 

—Esto es odioso.

—Lo sé.

 

Yoochun estiró un poco el cuello de su camisa, con los mechones de su propio cabello cubriendo partes de su rostro y el moño algo ajustado en la parte superior de la cabeza.

 

La resaca aún hacía mella en su cuerpo, y Junsu quejándose no ayudaba.

 

—Se suponía que era mi día libre.

—Eso también lo sé.

 

Junsu solo bufó arrimado un poco mientras las maquillistas hacían su trabajo. Observó algo distante el estudio casi a solas, con las manos de aquellas mujeres arreglando su ropa y colocando sobre su rostro algo de vez en cuando.

 

—¿Supiste que Siwon viaja hoy a China?

—¿En serio? Me crucé con él camino al estudio, me preguntó por ti.

 

Fue cuando tuvo diecisiete años que Junsu comprendió que tenía la capacidad para poder envolver a la gente. No importaba tanto la apariencia, aunque ayudaba mucho. Siempre y cuando su cerebro trabajara un poco más rápido que el de su victima.

 

—Supongo que le diste mí número.

—Es alguien importante, ya ves que cambias de celular cada que te encuentras con un maniático. Así que le di el número de tu departamento.

 

De pronto Junsu pareció recordar algo y elevó su mirada, abstracto de lo que aquellas mujeres pudieran escuchar.

 

—Le advertiste que no vivo solo.

—Le advertí que te gustaba tener amantes de turno, si.

 

Una severa mirada acompañó a la expresión no tan complacida de Junsu y por supuesto Yoochun soltó una pequeña risa apreciativa mientras le pedía a la maquilladora que dejara de ponerle base.

 

—Tranquilo Su, solo le dije que tenías un compañero de departamento, ¿en serio crees que te iba a desprestigiar de esa manera?

—Contigo, Yoochun… Nunca se sabe.

 

Yoochun usó esa sonrisa extraña que cuando se apoderaba de su rostro, Junsu no sabía muy bien que pensar. Suspiró una vez más y cuando vio al director acompañado por el fotógrafo intentó fingir una sonrisa, para que su malestar no fuera tan notorio.

 

Su trabajo dependía de eso, de lo bien que pudiera fingir que era perfecto.

 

 

 

 

Changmin respiró profundo.

 

Las puertas automáticas del centro comercial se abrieron y las fundas que llevaba, compras suficientes como para quince días lo hicieron pensar que había comprado de más. En especial porque no sabía cocinar.

 

Pero cansado como estaba y con un pequeño dolor en lado izquierdo de su cuello, Changmin no se tomó la molestia de pensar mucho en aquello. Apretó las fundas en sus manos y encontró casi imposible poder llamar a un taxi con ambas manos ocupadas.

 

Su suerte parecía cambiar un poco cuando uno taxi se estacionó justo frente a él, una sonrisa cruzó por sus labios, la misma que murió en cuanto vio a un muchacho de gafas oscuras bajar de ahí y toparse de frente con él.

 

—Oh, lo siento.

 

Changmin había retrocedido, justo un paso cuando el muchacho abrió la puerta y su cabello castaño le hizo pensar a Changmin que lo había visto en alguna otra parte.

 

—No, está bien. De todas maneras me ayudaste consiguiendo un taxi.

 

Fue un breve instante en el que aquel desconocido lo miró, pero amablemente abrió un poco más la puerta del taxi, permitiéndole ingresar. Changmin no tenía mucho que argumentar a un desconocido, por lo que colocó una sonrisa en sus labios y asintió.

 

El muchacho también asintió, y cuando el auto arrancó, Changmin pudo ver uno de los espejos que se dirigía directamente al súper mercado. Un encuentro de breves palabras de esos que Changmin jamás había tenido.

 

—¿No es más impresionante en persona?

 

La voz fina de quien conducía el taxi llamó su atención, recién entonces se pudo percatar de que era una mujer muy joven quien conducía.

 

—¿En persona? ¿Es famoso?

 

La mujer levantó sus ojos claros, mirándolo directamente por el espejo retrovisor con algo muy parecido a la reprobación.

 

—¿En serio, no lo reconociste?

—No, creo que eso ya quedó claro.

 

—Es Kim Jaejoong.

 

—¿Kim… Jaejoong?— Hubo un deje de duda e interrogativo en sus palabras, pero rápido su mente viajó a aquella revista que había visto mientras esperaba que facturaran sus compras. –Oh, el modelo.

 

La mujer pareció emitir un leve chillido de emoción, mientras apretaba el volante del auto, con los ojos repletos de alegría.

 

—¡Si! Es un amor, tan dulce y caballero. Tiene un aura fuera de este mundo. Hasta me firmó un autógrafo. ¿Quieres verlo?

—No, gracias.

 

Changmin trató de posar una sonrisa, intentando no sonar descortés, cruzó una de sus piernas y se apoyó en el alfeizar de la ventana del taxi, escuchando a lo lejos la larga parolata de la mujer sobre lo grandioso que ese hombre era.

 

Había muchas cosas del comportamiento humano que Changmin no entendía, entre ellas la emoción de ver a alguien que sale en posters gigantes y demasiadas fotos. Para él seguían siendo personas como cualquier otra, claro que con más atractivo de lo normal.

 

De todas formas él no le encontraba gran euforia a haber estado cara a cara con aquel famoso modelo, después de todo, vivía con uno ahora. Aunque debía admitir que la presencia de Kim Jaejoong de alguna manera… Era atrayente.

 

 

 

 

Cerca de las once de la noche Junsu abría la puerta de su departamento con un suspiro en los labios y visiblemente agotado.

 

La luz que se reflejaba desde la sala de estar indicaban la presencia de Changmin por ahí todavía y no pudo evitar rodar los ojos al notar que el muchacho había hecho caso omiso a sus palabras.

 

—Creí haberte dicho que no me esperaras.

—No te esperaba, leía.

 

La respuesta automática e inmediata no dejó lugar a dudas. Junsu encontró gracioso el hecho de que a pesar de que Changmin vivía con él, para el menor parecía serle indiferente vivir con un modelo atractivo y con relativa fama como él.

 

—¿Estudias?

—No, las clases empiezan el lunes.

 

Junsu escuchó a Changmin pasar de hoja en el folleto que leía, y se vio tentado por preguntar que era lo que lo tenía tan atento a la lectura. Pero prefirió sacar un poco del jugo de naranja que Shim había comprado y lo sirvió en uno de sus vasos.

 

—Creí que habías dicho que no tocarías nada de la comida.

—Eres muy celoso con los alimentos Changmin, ¿piensas negarme un poco de jugo?

 

—Solo creo que si vas a comer de todas formas, deberíamos compartir gastos.

—Eres extraño, mis antiguos compañeros me permitían hacer lo que me daba la gana.

 

Por fin había robado la atención del menor, que levantó la mirada un poco, dejando sus lentes caer apenas un poco hasta la punta de su nariz, como evidenciando sus palabras.

 

—A mi no me emboba tu atractivo. Para mi eres solo un compañero con el que comparto el lugar donde vivo.

 

Junsu encontró interesante esas palabras repletas de frialdad y sinceridad y levantó un poco el vaso con algo de jugo.

 

—Me estás agradando de verdad, Changmin.

 

Aunque espero una respuesta por parte del menor, ésta nunca llegó, fue un breve congojo y luego el sonido pasivo de la hoja siendo cambiada fue lo único que se dejó escuchar.

 

Junsu encontró aburrido irse a dormir temprano o seguir contemplando a Changmin mientras leía, así que buscando entre la nevera encontró dos cervezas que le pertenecían y las destapo con suavidad antes de caminar hasta donde Shim se encontraba.

 

—Conozcámonos un poco, Changmin. Vamos al balcón.

—No lo creo, eres malo con el licor.

—Oh, vamos solo es una cerveza.

 

 

 

 

 

Dos horas después, estaban los dos sentados, semi acostados en las perezosas del balcón, con las botellas en alto señalando hacía el cielo y un par de botellas por el piso ya vacías.

 

—Oye Changmin… A la final, ¿qué estas estudiando?

—Ni yo mismo lo sé… Mi madre quiere que estudie arquitectura, mi padre que estudie para abogado o algo que tenga que ver con las finanzas.

 

Junsu se movió, con su mirada un poco nublada y distraída por el licor que fluía en su sangre.

 

—Pero, ¿qué quieres estudiar tú?

—Ya te dije, mi madre quiere que…

—Un momento, creo haber preguntado. ¿Qué quieres estudiar tú?

 

La interrupción en el momento adecuado le hizo entender a Changmin que ciertamente no había pensado de aquella forma, así que bajó un poco la mirada, observó lo poco que le quedaba de cerveza, y optó por beber lo poco que quedaba, por opacar lo estúpido que se sentía.

 

Sin embargo la voz de Junsu sonó firme y conciliadora.

 

—Oh, ya veo… Eres de esos niños ricos que tienen sobre su espalda la responsabilidad de la herencia familiar y por lo cual tienen que obedecer o perderlo todo, ¿verdad?

 

—No es así, ellos solo quieren lo mejor para mí.

 

Changmin no se atrevió a levantar la mirada, en cambio se detuvo en mirar las letras impresas en la botella, sin ver en realidad por que le faltaban los lentes y no estaba lo suficientemente sobrio como para leer adecuadamente.

 

—Entonces, ¿a días de empezar clases y aún no te has inscrito?

—No… Tengo muchas dudas sobre lo que debo escoger.

—Tal vez por que no te gustan ninguna de las tres opciones.

 

Junsu volvió a recostarse sobre su asiento, con la mirada algo perdida mientras soltaba la botella en sus manos. No había pensado en su futuro de aquella manera, y que alguien como Junsu, que apenas conocía se lo hiciera ver, era frustrante.

 

Sus amigos jamás habían objetado de aquella manera, tal vez por que tenían su misma edad, y como decía Junsu eran otros niños ricos igual que él.

 

—Pero bueno… Es tú decisión, Min. No deberías escucharme demasiado, yo apenas y me gradué del instituto, nunca comencé una carrera Universitaria, te admiró por decidir continuar.

 

Era producto del licor las palabras que salían de aquella boca, Changmin lo sabía, pero no por eso eran menos confortantes. Tan solo sucedía que le restaba valor a su ego saber que estudiaría algo que en verdad solo sus padres querían y que a él al parecer le daba igual.

 

Entonces la pregunta llegó a su mente, rauda y conflictiva.

 

¿Qué es lo que él, Shim Changmin, quería hacer con su vida?

 

¿Qué se vía haciendo de aquí a diez años?

 

Probablemente seguiría reprochándole a Junsu por que se roba mi comida.

 

Una insinuación de sonrisa se delineó en las curvas de sus labios, pero se sorprendió así mismo al canalizar la idea. Diez años era mucho tiempo, y seguir viviendo con Junsu luego de diez años no podía ser una opción viable.

 

Decidió cambiar de tema.

 

—Oye, Junsu… ¿Por qué tú y Jaejoong no se llevan bien?

 

Kim pareció no notar el cambio de tema, se levantó apenas un poco de su asiento y entrecerró un poco los ojos, asestando su mirada en los ojos del menor.

 

—Jaejoong y yo, apenas estamos ascendiendo en el camino de tener un lugar en este mundo del modelaje. Y por ahora ambos estamos ganando un prestigio acelerado, que mientras exista el otro, ninguno podrá destacar con fuerza.

 

—¿Uno a la sombra del otro, eso es lo que me quieres decir?

—Más o menos.

 

—Todo mundo dice que es un buen tipo.

—Todo el mundo dice que yo soy adorable, que lo digan, no implica que sea verdad.

 

Incapaz de cuestionar aquella aparente y sabia deducción por parte del mayor Changmin suspiró, mirando la botella vacía y dejándola en el suelo, confundido de en que momento habían bebido demasiado.

 

Cuando se acomodó una vez más en su silla, la cabeza de Junsu se acomodó sobre su hombro y un suspiro ahogado por parte de Kim lo tomó por sorpresa, miró apenas el perfil del muchacho que parecía haber cerrado los ojos y conciliado el sueño, y pensó que verdaderamente Junsu no tenía resistencia con el alcohol.

 

Debía convencerlo de dejar de intentarlo.

 

 

 

 

Sinceramente, Changmin se preguntaba si le tocaría hacer esto todos los días.

 

Llevar a un Junsu medio ebrio a su habitación era algo que no estaba dispuesto a aguantar, pero quiso pensar que lo de ayer fue una casualidad y lo de ahí había sido para congeniar.

 

Dejó a Junsu sobre la cama, sin cambiarlo una vez más y con aquella manta sobre su cuerpo, Junsu repitió sus acciones de la vez pasada y se acurrucó entre las sábanas y las almohadas con un bostezo saliendo de sus labios.

 

Cuestionó seriamente el hecho de que él era un perfecto desconocido para Junsu, y que se permitiera estar en ese estado dos veces seguidas le daba a entender que Junsu o era muy confiado o no lo consideraba una amenaza.

 

Changmin pensaba que en realidad era lo segundo, Junsu era muy astuto como para bajar la guardia de repente y su voz algo fría cuando se refería a su trabajo le dio a entender que Junsu era de esas personas que planeaba las cosas para obtener lo que quería, sin mediar en las consecuencias.

 

Luego recordó el suave Min que Junsu hubiera pronunciado, no tuvo tiempo para corregirlo, odiaba que lo llamaran de esa manera, su madre lo llamaba así cuando era un pequeño, y aún en ese entonces le parecía fastidioso.

 

Negó levemente con la cabeza y abandonó la habitación de Junsu con un suave cerrar de la puerta para evitar que se levantara. Cuando entró a su habitación un bostezo logró escapársele y pensó que había sido un día cansado.

 

Justo antes de terminar de cambiar su ropa por un pijama recordó el hecho de la noche anterior y solo por prevenir colocó el seguro de la puerta y suspiró, apagando la luz de su habitación y con una calmada seguridad de que no había hecho tan mala elección al final de todo.

 

Fin Capitulo Dos.

 

 

 

 

¿Qué puedo decir?

 

Hay algo en este fic, que me refleja una madurez extraña mientras lo escribo. No sé, pero me gusta como lo he escrito, le he tomado cariño a este capo. Quizá por que lo escrito sin interrupciones, a solas, sin ruido. ¡Me ha gustado! xD


Espero que hayan pasado un buen momento disfrutando de la lectura. Gracias por pasarse un rato por aquí. Se las quiere un montón. 


24 comentarios sobre “Sobrenatural: Capitulo 2

    xiah chi escribió:
    8 septiembre, 2015 en 0:00

    Por favor continuala me muero de ganas de saver como termina el minsu amo esta pareja

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

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