Regalo de una Cassiopeia: Primera Canción.

Posted on Actualizado enn


 

Regalo de una Cassiopeia.

Are you a good girl?

Primera Canción

 

 

 

 

 

¿Qué es lo que soy para ti?

No importa lo que hagas o digas, yo seguiré siendo tu gran fan.

 

 

 

 

Yunho pensó que su manager era un maldito sádico.

 

Por la puerta ingresaba una cantidad de tres hombres, con cajas de vistosos colores en las manos, en su mayoría rosa. E ahí uno de los puntos que no llegaba hasta el entendimiento del líder.

 

¿Por qué maldito motivo todos los regalos tenían que ser envueltos con cursi color rosa?

 

¡Eran hombres, demonios!

 

¿Las Cassiopeia no sabían que había colores un poco más varoniles como el azul, el verde, o colores neutrales como el blanco, gris, plomo? Y si lo que querían era llamar la atención, estaba el rojo, naranja, en fin… ¡Un millón de colores antes que el rosa!

 

—Oh, mira este peluche rosa, ¿no es una preciosura?

 

Yunho de inmediato rodó los ojos en cuanto vio a Jaejoong de rodillas en el suelo, mirando curioso el montón de regalos que sus fans habían enviado por ser el aniversario del grupo.

 

A Yunho le gustaba la atención y molestias que se tomaban sus fans, pero había empezado a odiar el rosa quizá desde hace dos años atrás o más. Sinceramente ya había perdido la cuenta.

 

—¡Hyung, hyung! ¡Mira es uno de esos portarretratos digitales! Podemos poner todas las fotos de Yunho hyung dormido con los ojos abiertos y asustar a cualquier fan loca que se piense meter aquí a mitad de la noche.

 

Todos rieron abiertamente ante las palabras de Junsu que sostenía el famoso portarretrato como si se tratara de un regalo de navidad, y Yunho se dedicó únicamente a bufar, mientras fingía estar molesto.

 

—Oh, esto es sexy.

 

Yoochun sacó de una de las cajas rosas, para variar. Un buzo, muy atractivo la verdad, era rojo con franjas grises y un dibujo de la constelación Cassiopeia en el centro. El problema fue cuando giró el buzo y en la parte que debía descubrir la espalda, solo había una malla negra.

 

Jaejoong rió tapando su boca, y Junsu caminó de rodillas hasta donde Yoochun se encontraba, buscando dentro de la caja para ver si había más. Los tres muchachos en el piso sonreían divertidos. Esta era la navidad para ellos.

 

—¡Hay una para cada uno!

 

Y fue como si gritara ‘¡Jaejoong ven por la tuya!’ Por que eso fue lo que Kim hizo, se abalanzó contra la caja, emocionado y riendo junto a Yoochun, de seguro planeaban colocársela para la próxima vez que estuvieran bajo las cámaras, probablemente en menos de dos horas.

 

—Jamás me pondré algo como eso…

 

Changmin salió de la cocina, con un vaso con agua fría en las manos y mirando con una mueca como Jaejoong se empezaba a sacar la camisa que llevaba para poder ponerse el buzo rojo.

 

—¡Te queda genial Jae hyung!

—¿A que si? ¡Yunho ponte la tuya!

 

Yunho olió el peligro cuando vio a Jaejoong levantarse del suelo con un buzo en las manos, tomó a Changmin por los brazos y se escondió tras él, aprovechando el hecho de que el menor del grupo se había vuelto el más alto.

 

—¡Claro que no! No voy a andar con la espalda prácticamente desnuda a menos que sea para una sesión de fotos o un video, ¿qué quieres? ¡¿Qué a medio paso que de al salir de este edificio me violen?!

 

—Oh, por favor. ¿Te recuerdo como salíamos para las presentaciones de Mirotic?

—¡Y por eso habían cientos de guardias en todas partes!

 

Yoochun rió divertido, escuchando la pelea de Yunho y Changmin, que como siempre ponían a Changmin en el medio. Pero el menor no hacía nada para menguar la situación. Es más, casi siempre empeoraba todo. Con ese perverso sentido del humor que solo Shim Changmin tiene.

 

—Mira, Chun… ¿No es lindo este sombrero? ¿Me lo regalas?

—¡Claro que no! Es para mí.

 

—¡Yo te regalo mi ropa!

—¡Por que siempre compras dos iguales!

 

En el momento en que Yoochun se lanzó sobre Junsu para poder quitarle el sombrero, este se levantó ágilmente, corriendo por toda la sala de estar con un enojado Yoochun que le seguía los pasos.

 

Para ese momento Jaejoong ya se había acercado a Yunho y Changmin. Y los tres se movían de un lado para otro. Jaejoong tratando de alcanzar a Yunho y él interponiendo el cuerpo de Shim entre ambos. Por supuesto Changmin estaba harto de parecer marioneta y empezaba a levantar su puño, golpearía a Jaejoong y con el codo empujaría a Yunho lejos de él.

 

Si… Era el plan perfecto.

 

—Oh, por… ¡¿Se puede saber que demonios están haciendo?!— El manager, entró. Azotando la puerta y con el entrecejo arrugado. —¡¿Saben cuantos años tienen?! ¡¿Lo saben?!

 

Golpeó con el periódico que llevaba en las manos a cada uno en la cabeza, los cinco inconscientemente se alinearon y parecieron estar calmado mientras bajaban la cabeza. El hombre frente a ellos solo bufó.

 

—No se los puede dejar ni dos minutos solos por que ya comienzan con sus tonterías. ¡Y tú Yunho compórtate más como un líder y menos como un niño de doce años que reprocha por todo!

 

Yunho había abierto la boca para hablar, pero calló cuando la mirada seria del manager lo atravesó, por lo que solo dibujó un puchero en su rostro. Era curiosa la forma en que siempre parecían niños pequeños regañados por un profesor.

 

—¿Y bien ya vieron todos los regalos?

—Yo tengo una duda.

 

Changmin fue el primero en poner una cara diferente a la culpabilidad, se mostró un poco frío mientras levantaba una ceja.

 

—Adelanta, Changmin.

—Usualmente los regalos de las fans van a nuestra habitación precisamente para regalos en SM, ¿por qué demonios llenaron el departamento donde vivimos con esto? ¡Es molesto!

 

—Changmin tiene razón, no hay donde caminar. Y todo está muy rosa.

 

Yunho se cruzó de brazos con un puchero más notorio en el rostro y recordó, que odiaba el rosa desde sus presentaciones de Ballons, cuando creyó que al fin se había desecho de usar ese ridículo disfraz. Vino la ropa de colores horrendos. Si, al parecer SM adoraba verlos hacer el ridículo.

 

—Era necesario, ¿acaso Junsu no les dijo?

 

Inmediatamente las miradas de todos se posaron en Junsu y él solo rió nervioso, rascando un poco su nuca.

 

—Lo olvide. Lo siento.

 

Changmin rodó los ojos y exhaló con fuerza. —¿Por qué será que no me sorprende?

—¡Ya Min! ¡Ni que tú nunca olvidaras algo!

 

—¡Pues no! Por que mi cerebro si funciona correctamente.

—¡¿Qué estas tratando de decirme?!

—¡Ya me escuchaste!

 

—¡Cállense los dos!

 

El manager volvió a levantar la voz y Yoochun aburrido se apoyó en el hombro de Jaejoong, bostezando ligeramente, viendo al hombre frente a ellos como masajeaba su sien. Pobre, Yoochun a veces pensaba que si a ese hombre le daba algo, sería por culpa de ellos.

 

—Como sea… Lo que Junsu les tenía que comunicar…— Junsu se encogió un poco cuando sintió la mirada de todos sobre él. —Y olvidó, es que hubo un concurso en la página oficial de SM donde ofrecían a una fan venir a entregar su regalo en persona, conocerlos y tomarse un par de fotos con ustedes.

 

—¡¿Qué?! ¿Cómo diablos se te olvida algo así, Junsu?

—¡Solo me olvido Changmin! Deja el drama…

 

—Oh, Dios… Tengo que arreglar mi cabello.

—¡Jaejoong ni se te ocurra agarrar mis cosas! ¡Ni mi ropa!

 

Cuando Jaejoong salió corriendo hacía la habitación con Yoochun y su lado territorial atrás, Yunho solo suspiró, sentándose en el sillón y cruzando sus piernas mientras escuchaba la pelea del MinSu todavía demasiado cerca.

 

—Contrólalos, al menos hasta que la muchacha llegue.

 

Yunho asintió, cerrando un poco los ojos y con un ligero tinte de un fastidioso dolor de cabeza. Oh, empezaba a reconsiderar la idea de que su sueño era ser famoso. Ahora su sueño era un día en paz.

 

…Y parecía tan inalcanzable…

 

 

 

 

Ahí estaban los cinco, sentados en el gran sillón negro de su sala de estar.

 

Correctamente vestidos, siendo caballeros, con comentarios graciosos. Sin gritos, sin peleas, sin golpes ni empujones; Siendo sencillamente perfectos. Yunho encontraba esos momentos ideales. Por que Junsu y Changmin no se gritaban y por que Jaejoong no le quitaba algo a Yoochun y este armaba un escándalo por eso.

 

Frente a ellos, la muchacha de cabellos negros apretaba sus manos nerviosa, sonrojada y los miraba de vez en cuando, como si todavía no se creyera que en realidad los tenía en frente.

 

—Oh, vamos no seas tan tímida, ¿cuál es tu nombre?

 

Jaejoong se hizo un poco hacía adelante, apoyando una de sus manos en la rodilla de Yunho y la muchacha soltó un gritito de emoción, tapando su rostro. Haciendo sonreír a Yunho. Era claro lo que esa muchacha había pensado: ‘YunJae en acción’

 

—Moonbin…

—Oh, ese es un lindo nombre, Moonbin.

 

Ella asintió, todavía roja cuando Junsu hubiera halagado su nombre. Y casi de improviso Yoochun codeó a Junsu, con un puchero en el rostro.

 

—Moh~ No coquetees con ella Su, que me pongo celoso.

—Tranquilo, Chun. Se amable no vez que la ponemos nerviosa.

 

Junsu dejó escapar una risita contagiosa y la muchacha parecía a punto de explotar de tanta emoción, entre tanto YunJae, YooSu. Lastimosamente él único que no había hablado era Changmin, y cuando lo observó el muchacho miraba despreocupadamente sus uñas.

 

Moonbin tomó valor, respiró profundo y levantó la mirada.

 

—Eh… Oppa…

—¿Si?

 

Cuando los cuatro muchachos le respondieron, todos al mismo tiempo, ella sonrió nerviosa, tapando un poco su boca, pero aunque Changmin no había respondido, al menos había levantado la mirada.

 

—Me refería a Changmin Oppa…

—Oh… No es justo, Changmin siempre llama la atención de las fans.

—¡Y el jamás dice nada!

 

El YooSu pareció despotricar contra Shim quien solamente los vio de soslayo levantando una ceja, para luego sonreír un poco y mirar a la muchacha mientras apoyaba los codos en sus piernas.

 

—Dime Moonbin.

 

Emocionada, de que en realidad si hubiera escuchado su nombre. Se sonrojó un poco más.

 

—Yo… Amo… Tu voz Oppa… Me encanta… Eres increíble.

 

Jaejoong sonrió enternecido y miró a Yunho quien solo sonrió y negó con la cabeza cuando Yoochun y Junsu miraron retadoramente a Changmin quien sonreía orgulloso.

 

—Muchas gracias, ¿quieres que cante algo para ti?

 

Inconscientemente Moonbin aplaudió emocionada, asintiendo eufórica y con los ojos brillando de emoción. Era como si los otros cuatro hubieran sido desplazados por Changmin. Y eso a Changmin le encataba.

 

—¡Si! Por favor…

—¿Alguna canción en especial?

 

—Love in the ice, amo tu voz ahí.

—De acuerdo esa será.

 

 

 

 

Una hora después Moonbin flotaba en una nube.

 

Una foto con los cinco, con Changmin pasando un brazo por encima de sus hombros, rodeada de aquellos cinco hombres que le robaban el aire a cualquiera, había estado en su espacio, su lugar. Había escuchado a Changmin dedicarle una canción solo para ella.

 

¡Definitivamente era el mejor día de su vida!

 

Estaba enamorada… ¡De los cinco!

 

Sería la más envidiada y odiada en su salón. ¡Y le importaba un carajo!

 

—Bien, Moonbin. Espero que hayas pasado un rato agradable.

 

Cuando Jung Yunho puso una mano sobre su hombro, con aquella sonrisa arrebatadora. Ella prácticamente se derritió. Asintió con una sonrisa boba en el rostro. Y apretó la caja en sus manos.

 

—¡Oh, cierto! Esto es para ustedes…

 

Les acercó la caja de color blanco con puntos rojos que había llevado desde el principio y se la extendió a Jaejoong quien sonrió abiertamente e incluso la abrazó. Moonbin olvidó respirar cuando esos brazos la encerraron.

 

¡Iba a morir! ¡Eso ya era definitivo!

 

—Eres un amor, muchas gracias.

 

Yoochun revolvió un poco sus cabellos y ella soltó una risa demasiado evidente que hizo que Yoochun le sonriera divertido. Ella respiró profundo una última vez y antes de abandonar el departamento miró hacía atrás.

 

Junsu la miraba, agitaba su mano en señal de despedida y por un momento pensó que estaba en un sueño o en algún dorama pero Junsu sonriendo de esa forma era demasiado. Podía morir ahí mismo y le daba lo mismo.

 

Ni siquiera el día que se casara superaría a ese día, a menos que se casara con alguno de los cinco. Pero eso era pedirle demasiado a su suerte. Con una sonrisa satisfecha en los labios, sintiendo aún que caminaba entre nubes. Moonbin se marchó.

 

 

 

 

—¿Y que nos regaló?

 

Jaejoong abría la caja, con una curiosidad leve, rompiendo con cuidado el papel de regalo. Expectantes todos se acercaron y miraron extrañados el amplio pero pequeño espejo que Jaejoong ahora sostenía.

 

Con las letras de Cassiopeia inscritas, Changmin le arrebató el regalo a Jaejoong.

 

—Que extraño, se supone que parece un regalo para los cinco, pero más bien parece un regalo exclusivo para Jaejoong… o Yoochun.

 

Los dos mencionados rodaron los ojos. Yunho tomó el espejo, lo miro por un momento. Era lindo, así que sonrió y miró a sus compañeros.

 

—Ya sé donde colocarlo. Ya que Jaejoong y Changmin quebraron el espejo del baño, supongo que ese sería un buen lugar.

—¡Si! Es extraño entrar al baño y no poder verme en ningún espejo.

 

Jaejoong se distrajo, acompañando a Yunho hasta el baño para poder colocar su nuevo y inusual regalo. Era la primera vez que les regalaban algo como eso después de todo.

 

Junsu sin embargo de repente se cruzó de brazos y arrugo el entrecejo, recordando algo durante la visita de su fan.

 

—Por cierto, Moonbin fue injusta. ¡En Love in the ice, mi voz es la que se escucha mejor!

—¡Hey!

 

Justo en ese instante Yoochun comenzó a defender a su sensual voz y Junsu defendió a sus asombrosas notas altas usadas en la canción. Changmin se dejó caer sobre el sillón con una sonrisa en el rostro, viendo a sus mayores pelear, como si de un partido de tenis se tratara.

 

Acotando unas veces que estaba del lado de Junsu, y otras que estaba del lado de Yoochun.

 

 

 

 

Cerca de las tres de la mañana, Yunho se levantó de la cama sediento.

 

Paso una mano por su rostro, y al ver la habitación a oscuras suspiró levemente. Sacudió la cabeza y estiró su cuerpo. Sacó las sábanas que lo arropaban y se levanto con cuidado de no hacer ruido.

 

Cuando abrió la puerta el lugar estaba a oscuras y un silencio apacible. Caminó hasta la cocina por un poco de agua y una vez que hubiera satisfecho su sed. De repente tuvo la necesidad de ir al baño.

 

Al final del pasillo, Yunho apenas abrió la puerta y se ocupó en lo que había ido a hacer, sin importarle que la luz siguiera apagada. Suponía que había bebido demasiada agua. Pero finalmente encendió la luz, lavó sus manos y se miró en el espejo por unos segundos.

 

Movió un poco su cabeza y sonrió, no muchas veces se miraba tanto tiempo en el espejo, pero era agradable cuando no tenía a los muchachos cerca para gritarle que pasaba mucho tiempo con Jaejoong y sus malas mañas empezaban a pegársele.

 

Justo antes de que quitara su vista del espejo recién colocado en la tarde. La imagen del espejo se nubló. Yunho en un primer momento se asustó, pensó que algo estaba mal con sus ojos y pasó sus manos por ellos, restregándolos un poco, pero resultaba que no, era tan solo la imagen que el espejo le devolvía lo que estaba mal.

 

Se alejó un par de pasos asustado, la imagen se empezó a aclarar. Y sus ojos se abrieron demasiado. Frente a él estaba la imagen… ¡De él! Solo que estaba de lado, al parecer terminando de abotonar su leva. Sin mirar en el espejo, concentrado en lo que hacía.

 

La única diferencia entre él y el sujeto del espejo es que evidentemente aquel sujeto era unos años mayor a él. Y tenía el cabello relativamente largo, al nivel de cuello más o menos.

 

Hipnotizado por lo que sus ojos veían, no se percató del momento en que el sujeto aquel empezó a caminar y se alejaba de la imagen que el espejo le mostraba. Inconscientemente una de sus manos se levantó y cuando su mano tocó el espejo todo se desvaneció a su alrededor.

 

 

 

 

Padre… Padre… ¿Estás muerto?

—¡No seas imbécil, Hansae! ¿Cómo va a estar muerto? Tiene pulso.

 

—Lo siento, ¿de acuerdo? No ves que no reacciona. ¡Me preocupo!

—Preocúpate entonces, pero no dramatices. Ya ves como se pone papá cuando padre queda inconsciente, después de la última vez que lanzamos el balón demasiado fuerte.

 

 

Yunho escuchaba las voces algo lejos.

 

Sus ojos se abrieron pesadamente, con algo de lentitud hasta que finalmente pudo mirar el techo blanco y luego de unos segundos ver a dos niños a sus pies. La niña se acercó un poco y el niño aplaudió feliz.

 

¿Cuánto tiempo había estado inconsciente?

 

—¿Ya te sientes mejor, padre? Nos tenías preocupados.

—Si, estoy bien… ¡Espera! ¡¿Padre?!

 

Sus ojos se abrieron en demasía, incluso se levantó impulsivamente haciendo a los dos niños retroceder un poco. ¡Eso no podía ser cierto! Si él tuviera hijos, ¡Los recordaría!

 

—Si… ¿No me digas que te golpeaste la cabeza y perdiste la memoria? Por que eso sería tan asquerosamente cliché.

 

La niña se cruzó de brazos, rodando los ojos. Y por un momento aquel gesto le recordó a Changmin. Los analizó tranquilamente, vestían ropas como para asistir a un evento muy formal. Su cabeza dio vueltas y descubrió que no se sentía tan bien.

 

—Niños… Yo… Creo que me están confundiendo…

 

Empezó a levantarse, algo mareado todavía. Los dos niños arrugaron el entrecejo. Mirándolo entre asustados y confundidos. Yunho se agarró de las paredes. Y llegó hasta un calendario, y si creyó que estaba mal se equivocó, ahora estaba peor.

 

—¡¿En que año estamos?!

 

Giró hacía los niños. Ambos habían retrocedido un paso ante el susto de su grito, pero fue la mayor, quien llevó una mano a su pecho y exhaló con fuerza antes de mirarlo con reproche.

 

—¡Nos asustaste! No vuelvas a gritar así.

—Si, lo siento… Supongo, ¿entonces, qué año es?

 

El niño, un poco más bajo que la que parecía ser su hermana, dio un paso hacía adelante, jugando con sus manos y visiblemente tímido.

 

—Dos mil veintidós… Padre…

 

Oh, esa forma de llamarlo seguramente provocó una mueca de su parte por que el niño bajó la mirada avergonzado. Pero justo para ese momento Yunho estaba más asustado en el hecho de que probablemente se estaba volviendo loco.

 

¡Por que nada de esto podía ser posible!

 

“Un momento” pensó, un poco más relajado y con una sonrisa en el rostro. Seguramente se trataba de una broma de mal gusto para alguna cadena televisiva. Abandonó el baño donde se encontraba y caminó por el largo pasillo reconociendo que seguramente lo habían drogado para que no se levantara mientras lo trasportaban a ese lugar.

 

Por que definitivamente, ese no era el departamento de TVXQ.

 

Caminaba seguro por aquel lugar, cuando una de las puertas blancas se abrió y lo golpeó en la cara.

 

—¡Maldición!

 

Su voz ahogada mientras llevaba una mano a su nariz, tumbado en el suelo. Y con todo dando vueltas a su alrededor fue lo único que su mente pudo percibir antes de que una sombra se arrodillara frente a él. Yunho suponía que era el causante de su dolor.

 

—Oh, Yunho. Amor, lo siento. No sabía que estabas ahí.

 

¿Amor? ¿Lo siento? ¿Esa no era la voz de Jaejoong?

 

Sus ojos enfocaron correctamente y efectivamente ese frente a él era Kim Jaejoong, con el cabello negro y más corto de lo habitual. Con su rostro preocupado como la vez que se había casi fracturado el tobillo en una coreografía.

 

—¿Estás bien?

 

La mano de Jaejoong se posó en su mejilla y él de inmediato la alejó con un manotón que evidentemente sorprendió a Kim, que arrugó el entrecejo. Y que ahora que lo notaba, también vestía un elegante traje.

 

—Yunho, ¿qué sucede?

—Tú no eres Jaejoong.

 

Su voz salió sola, evidentemente ese no podía ser Jaejoong. Jaejoong era joven, fresco y jovial. En parte le asustó haber analizado todas esas características de su amigo tan rápidamente, pero ese hombre maduro y cálido no podía ser el Jaejoong que él conocía.

 

—¿De qué diablos estás hablando? ¿Y qué haces todavía en pijama? Dijiste que irías por el carro que estaba en el mecánico y que te lo entregaban hoy. Además… ¿Te cortaste el cabello?

 

Yunho se levantó, asustado y con el corazón latiendo violentamente contra su pecho.

 

¡¿Dónde diablos se encontraba?! ¡¿En la dimensión desconocida?!

 

—¡Papá! Yunho está actuando muy extraño.

—¡Leah ya te he dicho que no llames por su nombre a tu padre!

 

—Como sea… Habla con él, parece un demente y asustó a Hansae

—¡Leah modera ese vocabulario!

 

Yunho observó como Jaejoong miraba enojado a la niña de unos siete años más o menos y todo a su alrededor comenzó a dar vueltas una vez más.

 

—¡Se va a caer!

 

 

 

—Vamos… Pórtense bien, ¿de acuerdo?

 

Una vez más escuchaba voces algo lejanas, solo que en esta ocasión ya no sentía el incómodo suelo a su espalda, sino más bien un cómodo colchón. Seguramente estaba en una cama. Cuando su mente se acomodó, tuvo miedo de abrir los ojos.

 

—¿Padre está bien?

—Si, Hansae. Solo no ha dormido bien.

 

¿Seguro que no lo emborrachaste demasiado anoche para que tuvieran sexo loco y desenfrenado?

—¡¡Leah!!

 

El grito indignado del que se parecía ser Jaejoong lo hizo sonreír, pero borró de inmediato esa sonrisa. La niña esa le caía bien. Pero luego de un silencio, escuchó un suspiro, proveniente tal vez del mayor.

 

—Vamos, los voy a acompañar a la salida del edificio. Tío Junsu los va a llevar.

—¿Y ustedes?

 

—Nosotros iremos cuando su padre se sienta mejor, ¿de acuerdo?

—…Supongo.

 

Un rato después escuchaba la puerta de la habitación era abierta y luego cerrada. Yunho abrió los ojos arbitrariamente. Con una mano en su pecho y respirando agitado, estaba demasiado asustado y empezaba a dudar de su salud mental.

 

Cuando se levantó y salió de la habitación. Con la firme idea de que si el espejo lo había llevado hasta ahí, entonces… ¡Que él lo sacara!

 

Sus pasos se detuvieron abruptamente cuando la puerta principal era abierta y veía su propio perfil frente a él. El sujeto aquel, versión madura. Revisaba unos sobres en sus manos, concentrado en lo que hacía.

 

—Jae, ya llegué. El auto está perfecto, supuestamente solo necesitaba revisión. Pero igual me cobraron como si lo hubieran remodelado de pies a cabeza; Ya está en el garaje del edificio. ¿Nos vamos?

 

Tragó saliva lentamente, viendo la puerta del baño tan cerca pero tan lejos al mismo tiempo. Respiró profundo una última vez y corrió hasta el baño encerrándose en él sin medir la fuerza que utilizaba y por supuesto llamando la atención del sujeto ese.

 

—¿Jae?— Miró desesperado al espejo frente a él, era exactamente el mismo que esa muchacho de la cual ya no recordaba ni el nombre les había regalado, con las letras de Cassiopeia incrustadas en una esquina. —¿Niños?

 

Escuchó los pasos del sujeto acercarse, cerró los ojos entonces, tocando el frío cristal del espejo, pero nada sucedió.

 

—¿Leah, eres tú?

 

Golpes suaves en la puerta lo alteraron un poco más. ¡¿Por qué no sucedía nada?!

 

—¿Hansae?

 

Y justo cuando escuchó el pomo de la puerta siendo movido, recordó que no había puesto seguro, y sin despegar la mano del espejo. Asustado miró a la puerta que se empezaba a abrir para su horror personal.

 

—Que extraño…

 

La voz de Jung Yunho, con treinta y seis años encima resonó como un eco dentro del vacío baño frente a sus ojos. Podía jurar que había escuchado a alguien cerrar la puerta. Suspiró tranquilo, pensando que pudo haberse tratado del viento.

 

La puerta principal se abrió, Jaejoong acababa de entrar.

 

—Yunho, ¿ya te encuentras mejor?

 

Cuando Jaejoong se acercó a él, con el rostro preocupado y sin tocarlo ni nada. Sinceramente se extraño. ¿Desde cuando Jaejoong evitaba el contacto con él?

 

—Por supuesto que estoy bien. Lamento no haberte despertado pero quería ir primero por el auto para no atrasarnos para lo de Changmin. Ya sabes como odia la impuntualidad. Ahora, ¿por qué no me besas?

 

Jaejoong pareció respirar aliviado y con una sonrisa en sus labios se lanzó al cuerpo de Yunho, pasando los brazos por su cuello y besándolo como no podía hacerlo cuando sus hijos estaban presentes.

 

 

 

 

—Yo creo que empezó a hacerle a las drogas.

—¡Min, no digas esas cosas!

 

Changmin sonrió divertido cuando sintió el puño de Junsu en su brazo. Ambos viendo a Yunho tirado en el suelo boca abajo, completamente inconsciente. Se cruzó de brazos y movió su cabeza. Yunho tenía los ojos completamente cerrados, cuando usualmente solía abrirlos un poco cuando dormía.

 

Entonces decidió colocarse en cunclillas frente a él. Palmeó su mejilla un poco y Yunho parecía no reaccionar. Junsu atrás los miraba preocupado. Eran las siete de la mañana, se suponía que a las nueve tenían una presentación y extrañamente Yunho no los había ido a levantar.

 

Jaejoong y Yoochun dormían. Cuando Junsu había descubierto a su hyung durmiendo en el piso del baño se había asustado. Levantó a Changmin y él solo emitió su sarcástico comentario, evitando levantar a Jaejoong que armaría un escándalo y Yoochun… Bueno el era misión imposible a la hora de levantar, Yunho era el único capaz.

 

—¿Hyung? Estás asustando a Junsu. ¡Ya levanta!

 

Changmin siguió palmeando el rostro de Jung, pero a ver que nada sucedía. Con tranquilidad se levantó, abrió la llave de la ducha y llenó sus manos con un poco de agua antes de lanzársela violentamente al mayor.

 

Afortunadamente Yunho se removió, tosiendo un poco en el piso. Changmin suspiró aliviado y Junsu llevó una mano a su pecho, arrimándose en el resquicio de la puerta, visiblemente menos asustado.

 

—¿Qué… Qué me pasó?

 

La voz rasposa de Yunho y Changmin inmediatamente, todavía en cunclillas frente al mayor, se cruzó de brazos.

 

—Que estabas inconsciente en el piso y no despertabas, ¿qué te sucedió?

—¿Changmin? ¡Oh, por Dios! ¡Changmin! ¡Eres joven!

 

Yunho se lanzó a los brazos del menor, abrazándolo con una fuerza extrema que hizo a Changmin sentirse extraño y asustado. Yunho lo soltó y se miró en el espejo, con una sonrisa enorme en el rostro. Tocando sus mejillas y cabello, como si estuviera emocionado con su imagen.

 

—Hyung… Ahora Junsu no es el único asustado. ¿Quieres hablar sobre algo? Ya sabes, todos pasamos por etapas… Meterse en drogas es algo que se puede superar. Ya sabes que nosotros te apoyamos.

 

—¡Soy joven! ¡Están ustedes! ¡Soy yo! ¡¡NO TENGO HIJOS!!

 

Changmin miró a Junsu, y él solo levantó los hombros. Pero Yunho volvió a lanzarse a los brazos de alguien, en esta ocasión de Junsu, quien desprevenido sintió su cuerpo chocar contra el suelo, aplastado por el cuerpo del líder.

 

—¿Qué es todo ese… Griterío?

 

Jaejoong apareció de la nada, vestido con pijama también. Miró a Junsu y a Yunho en el piso. Abrazados. Junsu lo miró con una sonrisa extraña en el rostro, Yunho levantó la cabeza y lucía resplandeciente. Jaejoong entonces arrugó el entrecejo.

 

Changmin se cruzó de brazos una vez más y sonrió de lado.

 

—Oh, si… Jaejoong hyung; Es tal y como lo estás pensando.

 

 

 

 

Nunca intentaré ganarte, por que eres definitivamente…

…El mejor de nosotros dos.

 

 

 

Fin de la Primera Canción.


42 comentarios sobre “Regalo de una Cassiopeia: Primera Canción.

    deymiranda escribió:
    3 noviembre, 2012 en 21:53

    adasdkasjdaklsjdaj! Como siempre… me declaro fan de todo lo que escribes, me encanto aww no sabes como amé el YunJae con todo y sus hijos, son amor puro… y el beso, morí de ternura con el beso Okya❤
    Quise ser Moobin! Fui Moobin (? bueee, algún día Changmin también me cantará Love in the ice y los cinco me abrazarán… lo sé xDDD
    Okno, no tengo tanta suerte por eso me consuela leer tu fics! Love you🙂

    Me gusta

    lourdes YJ escribió:
    28 octubre, 2013 en 22:39

    he comenzado a leer este fic pero desde ya te digo que me encanta, fue tan divertido la primera parte. Me gusto tanto la hermosa familia de Yunho con sus hermosos hijos.
    Seguire leyendo para saber como continua.

    Me gusta

    yoleht escribió:
    9 noviembre, 2013 en 22:41

    Jeje que seria de nuestros bebos sin las fan???

    Me gusta

    Yari Akumi escribió:
    2 marzo, 2014 en 21:14

    fsdfasdgfgfshgfag YunJae con hijos morí!!!!!!!!!!! pero, no, no no puedo morir, es la primera vez que leo de tus fics :y tengo que seguir :3
    Los diálogos están geniales, y me partí de risa en algunas partes. Que genial, seguiré leyendo ^^

    Me gusta

    harumi cornejo escribió:
    19 enero, 2015 en 14:54

    Muy interesante….. Ese espejo… amo como describes a cada uno de ellos ..mi chango tan el ahora que pasara… ese espejo me intriga *-*

    Me gusta

    MoonFics escribió:
    20 enero, 2015 en 21:18

    waaaa recien comienzo a leerlo, esta genial Nelsy ;-)…seguiré leyendo ^^

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s