Intruso: Capitulo 1

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Intruso

 

Capitulo 1: Percepción lejana.

 

 

Nubes de algodón.

 

Yoochun sentía que flotaba como en nubes de algodón.

 

Así de cómodo, así de placentero así de inefable. Con una sonrisa tonta en los labios y los brazos estirados de dos en dos, Yoochun sentía que estaba pacíficamente tranquilo, que nada en su vida era irregular y que todo funcionaba a la perfección.

 

—Oh, maldición… ¿Será que se murió?

 

Changmin flotó cerca del muchacho, moviéndose de un lado a otro, observando su rostro. Sus expresiones relajada y viéndolo dormir profundamente. Bufó cansado e infló un poco los cachetes.

 

Quedó sentado sobre la nada, con las piernas cruzadas esperando por que el muchacho aquel se levantara de una vez por todas y se marchara de su casa. Incluso el ladrón se había ido al notar que era una casa casi abandonada.

 

—Mmh…

 

Cuando el muchacho soltó un pequeño quejido, empezando a moverse, con los ojos apretados, Changmin desenlazó sus piernas y miró curioso al muchacho de cabello un poco largo que empezaba a abrir los ojos.

 

Dejó de ser visible, solo para que no se asustara cuando lo viera flotando igual que la vez pasada. Y sonrió cuando lo vio empezar a sentarse, restregar sus ojos y soltar un pequeño bostezo.

 

Oh~

 

Como envidiaba Changmin el poder conciliar el sueño y despertar relajado. Extrañaba soñar, cerrar los ojos y perderse en un mundo paralelo dispuestos por nuestros profundos deseos y temores. Era una de esas cosas mortales que tanto llegaba a extrañar en ocasiones como esas.

 

—¿Cómo llegué hasta aquí?

 

La voz de aquel sujeto, no la recordaba así de agradable. Pero sacudió un poco su cabeza y lo vio mirar de un lado a otro. No había forma de que le pudiera explicar que había usado ciertas estrategias para movilizarlo hasta el sillón en la sala de estar.

 

Los ojos de aquel desconocido de pronto lo enfocaron y Changmin abrió los ojos sorprendió. Agitó su mano frente al muchacho y Changmin pudo ver claramente como él retrocedía.

 

—¿Tú… Puedes verme?

 

Era imposible, más que imposible. Justo ahora estaba siendo completamente invisible para el ojo mortal. Los ojos de Yoochun se expandieron y se deslizaron hacía el suelo notando una vez más, como los pies de aquel muchacho no llegaban a tocar el suelo y aún así se posaba frente a él sin problemas.

 

—Oh, Dios… ¡Sabía que debí hacerle caso a mamá cuando me dijo que fuera con ella a la iglesia!

 

 

 

 

Changmin miró divertido como Yoochun ponía un sartén entre ambos, pegado a la pared de la cocina, mirándolo con verdadero temor. Como si aquel sartén pudiera en verdad repelerlo.

 

Dejando el lado el hecho de que en verdad pudiera verlo, Changmin se dedicó a moverse de un lado a otro, con la punta de sus pies a un par de centímetros del suelo. Sintiendo la mirada de Yoochun en esa casi diminuta de distancia, y viendo como se asustaba cada vez más.

 

Sonrió travieso y se acercó un poco más al rostro del muchacho.

 

—Bu~

—¡Aléjate de mi!

 

Yoochun cerró los ojos, apretando con más fuerza el sartén y Changmin rió, por primera vez en tantos años, llevó inconsciente las manos a su estómago y se encogió sobre la nada, riendo a carcajadas, flotando a más distancia del suelo.

 

Luego de unos segundos cuando la risa de Changmin fue desapareciendo de a poco, Yoochun volvió a abrir los ojos, cuidadoso de lo que hacía. Viendo al muchacho flotar de un lado a otro. Tragó suavemente y aclaró un poco su voz.

 

—¿Qué… Eres?

—¿No es obvio acaso?

 

Decidió entonces bajar el sartén, mirando de un lado a otro. Y enfocándose finalmente en aquel muchacho que se movía sobre la nada como si fuera lo más normal del mundo.

 

—¿Eres un fantasma?

—Si.

 

Changmin, como suponía que se llamaba el muchacho miraba curioso sus maletas, como intentando descifrar la forma de abrirla, tocándolas de vez en cuando.

 

—Esto es algo así como‘Ghost Whisperer’ ¿Tengo que ayudarte a llegar a la luz?

 

Finalmente Changmin giró, mirándolo con una mueca extraña en el rostro.

 

—¿Qué diablos es eso? ¿De que luz me estás hablando?

 

Yoochun en ese instante se sintió muy estúpido al confundir la ficción con la realidad. Soltó el sartén sobre el mesón y pasó una mano por su frente, notando que parecía que Changmin se había quedado quieto al fin.

 

—No importa, ¿por qué estás aquí? ¿No se supone que los fantasmas son almas de los seres vivos que tienen asuntos pendientes? Ésta casa no es tuya.

—Es mía. Yo viví aquí, hace muchos años.

 

La afirmación, repleta de seguridad sorprendió a Yoochun. Era imposible, su familia había sido dueña de esa casa desde siempre. Él incluso venía desde pequeño. Y jamás lo había visto.

 

—¿Eres parte de mis ancestros?

—No lo creo, mi apellido en Shim. Y yo vivía aquí mucho antes que tú familia.

 

—¿Cuántos años tienes?

—Eso es lo curioso, no lo sé… No recuerdo muchas cosas, entre ellas mi asunto pendiente.

 

Por unos segundos la expresión en el rostro de Changmin vaciló, por un deje de tristeza que se extinguió casi de inmediato.

 

—Pero cuando morí tenía diecisiete años.

 

El corazón de Yoochun posiblemente se contrajo. Tan joven, una pena ajena recorrió su cuerpo. Changmin había sido prácticamente un niño cuando murió. Pero decidió no ahondar demasiado en el tema.

 

—De acuerdo, yo soy Park Yoochun, mucho gusto.

 

Changmin miró curioso la manera en la que Yoochun estiraba su mano hacía él, recordó haber visto ese gesto en las personas al pasar, y sonrió extrañamente.

 

—Igual, yo soy Shim Changmin.

 

Su mano sin peso alguno atravesó la mano de Yoochun, un frío completamente helado hizo temblar la mano de Yoochun quien abrió los ojos un poco asustado, pero antes de que Park pudiera recoger la mano, Changmin sonrió un poco.

 

—Oh, lo siento. Lo olvide.

 

De pronto Changmin se hizo un poco más visible de lo que era, sorprendiendo a Yoochun. De esa forma Changmin parecía una persona como cualquier otra, solo que flotando. Como si estuviera vivo.

 

El tacto de la mano de Changmin tomando la suya lo tomó desprevenido, en esta ocasión no sintió nada. Ni frío, ni calor, solamente el agarre de sus manos y asintió un poco confundido.

 

—¿Qué es lo que hiciste?

—Me volví corpóreo.

 

—Ustedes… ¿Pueden hacer cosas como esas?

—Si, pero no debemos.

 

Justo luego de eso, Changmin volvió a ser un poco menos visible. Pero Yoochun aún así lo veía con facilidad, Changmin llevó una mano a su quijada y volvió a cruzar sus piernas.

 

—Eso me lleva a una interesante pregunta, ¿por qué puedes verme?

—¿Eh? ¿No debería?

 

—Se supone que no.

—¿Y entonces por que puedo verte?

—No tengo la menor idea.

 

Changmin le regaló una pequeña sonrisa. Y Yoochun solo negó levemente. Fue directo hacía sus maletas y las cogió una vez más, empezando a subir las escaleras.

 

—¡¿Piensas vivir aquí?!

 

Como si acabara de entenderlo, Changmin levantó demasiado la voz, logrando que Yoochun se detuviera y sintiera un escalofrío recorrerlo.

 

—Pues, si. Es la casa de mi familia y debo tenerla en buen estado.

—¡Imposible! Es mi hogar, no puedes invadirlo.

—Le pertenece a mi familia, ¡eres tú quien está invadiendo!

 

Changmin entonces arrugó el entrecejo, visiblemente molesto. Colocándose frente a él como si nada.

 

—Lárgate…

 

Y la voz de Shim había sonado completamente terrorífica, grave y acompañada por una mirada seria que caló hondamente en el ser de Yoochun.

 

—No…No… ¡No puedo!

—¡He dicho que te largues!

 

Un fuerte viento sacudió sus cabellos, Yoochun incluso tuvo que cerrar los ojos. Esto no era bueno, para nada.

 

—Escucha, Changmin. No es más tu hogar. Le pertenece a mi familia, y nosotros la necesitamos.

—¿Y es que hay más como ustedes?

 

Yoochun le envío una mirada de reproche por el desprecio en sus palabras, pero Changmin solo se cruzó de brazos con una sonrisa pretenciosa en los labios.

 

—Somos nosotros los dueños, márchate a otro lugar.

—Oh, si. Claro, ahora que lo mencionas estaba pensando en una casa cerca de la playa. ¡Como es así de fácil para mi mudarme!

 

Changmin volvió a colocarse delante de Yoochun, cuando éste quiso avanzar y subir a las habitaciones. Yoochun entonces soltó las maletas, sumamente molesto y mirándolo con mucha rabia.

 

—Escucha bien, niño, cosa, demonio, fantasma… ¡Lo que seas! NOSOTROS, necesitamos este lugar, necesito arreglarlo y hacer que se vea decente por que MI hermano necesita una operación urgente y necesitamos el dinero, ¿de acuerdo?

 

Los ojos de Changmin se abrieron con sorpresa.

 

—¿Tú hermano está enfermo?

—Si, y mucho. Ahora déjame pasar.

 

Como Changmin no dio señas de quererse mover, Yoochun decidió tomar sus maletas y pasar a su lado, afortunadamente esta vez Changmin no lo detuvo, y mientras subía las escaleras, Yoochun se detuvo instante para verlo una vez más y notar como Changmin seguía aún con aquella expresión vacía en el rostro.

 

Suspiró despreocupadamente y decidió que por el momento lo que necesitaba era una larga siesta. Una donde al despertar no se encontrara con nada paranormal a su alrededor.

 

 

 

Yoochun…

 

Era particular como esa voz que lo llamaba en sueños era tan cálida y suave, que lo hacía sonreír. Se removió un poco sobre la cama y abrazó la almohada sobre la que reposaba sobre su cabeza.

 

—Yoochun…

 

Abrió entonces los ojos, encontrándose una vez más con el rostro aniñado de Changmin, que lo miraban con algo de expectación.

 

—¿Qué sucede?

—Tú… ¿Vas a vender mi hogar?

 

—No es tú hogar, es de mi familia. Y si, necesitamos el dinero.

—Pero… ¿Y yo? ¿Y si no me quieren aquí?

—¿Eso alguna vez te ha importado?

 

Decidió sentarse sobre la cama, notando los rayos de sol colarse por la ventana de aquella habitación que el día anterior medio había adecuado para poder dormir sin problemas.

 

Changmin sin embargo solo se movió un poco, aún flotando. Poniéndolo un poco nervioso. De una u otra forma, verlo flotar lograba ponerlo nervioso. Yoochun suponía que era un sentimiento sumamente normal debido a las circunstancias.

 

—No quiero irme, no sé a donde pertenezco.

—Lo siento, Changmin. Pero en verdad necesito vender la casa.

 

Yoochun se levantó, colocándose los zapatos y Changmin pareció suspirar. O al menos lo pareció por que Yoochun dudaba que en realidad pudiera hacerlo. Empezó a bajar las escaleras y cuando abrió la puerta de la cocina recordó que todo en aquella casa era un desastre aún.

 

Exhaló suavemente, debía ir por un poco de comida.

 

 

 

 

Cuestionablemente Changmin no encontraba la presencia de Yoochun del todo incómoda.

 

No era tan ruidoso como había pensado, su único defecto era querer vender aquella casa que a Changmin por tanto tiempo le había pertenecido. Se movió de un lado a otro dentro de la casa, sabiendo que Yoochun demoraría todavía un poco en llegar en tanto desayunaba fuera.

 

Por el momento, Changmin se debatía entre el hecho de hacerle la vida imposible o no a Park; Estaba el hecho de que necesitaba el dinero para su hermano y a Changmin se le hacía tan egoísta no permitírselo.

 

Pero estaba el hecho de que Changmin tampoco se quería marchar.

 

La puerta principal se abrió, Changmin miró sorprendido cuando Yoochun ingresó con el desayuno en las manos dispuesto a comer ahí. Yoochun se sentó en el sillón y dejó la funda sobre la pequeña mesa que había medio limpiado con antelación.

 

Cuando la comida estuvo a la vista, Changmin arrugó la nariz y se cruzó de brazos. Curiosamente Yoochun levantó la mirada mientras destapa el pequeño vaso portable y sonrió.

 

—¿No te gusta el olor a café recién preparado?

—No me gusta la comida.

 

Changmin colocó una divertida mueca en su rostro y Yoochun amplió un poco más su sonrisa mientras abría la pequeña cajita donde estaba su croissant.

 

—¿En serio? Que extraño. A tu edad amaba la comida.

—¿A mi edad? ¿Y cuántos años tienes?

 

—Veinticinco, así que soy tu hyung.

—Que te veas mayor no quiere decir que lo seas, en todo caso, por edad yo sería tu hyung.

 

—Eso ni tú te lo crees, Changmin.

 

Yoochun sopló un poco el aire caliente que se levantaba sobre su café, y tomó con las dos manos el vaso, repletándose de su calor, cerrando los ojos y respirando el delicioso aroma.

 

—No hay nada mejor que un buen café por las mañanas.

 

La voz impasible de Changmin al hablar, llamó la atención de Yoochun, quien miró al muchacho una vez más. Changmin bajó la mirada y sonrió suavemente.

 

—Mi padre solía decir eso.

—¿No que no recordabas nada?

—Suelo recordar ciertas cosas.

 

Yoochun sonrió, bebiendo un poco del delicioso café en sus manos.

 

—Pues tu padre tenía mucha razón, no hay nada mejor.

—A mi me gustaba más el jugo de naranja, fresco y recién preparado.

 

Changmin se cruzó de piernas otra vez, en esta ocasión fingiendo que se sentaba en el sofá y Yoochun se sintió más cómodo así, sin la necesidad de verlo flotar por todas partes.

 

—Creí que habías dicho que no te gustaba la comida.

 

—En realidad… Me encanta, pero desde que estoy así, no puedo comerla. Y antes cuando lograba encontrar alguna manzana o algo, al no poder comerlas se deterioraban y me daba mucha impotencia ver que la comida se dañaba y yo no podía hacer nada.

 

—¿Quiere decir que si se mantuviera hermosa todo el tiempo, no odiarías tanto la comida?— Changmin asintió, viendo embelesado el delicioso croissant y Yoochun sonrió. –Eres un muchacho extraño.

 

—Sé, hace mucho que no puedo disfrutar de varios placeres mortales como alimentarme o dormir. Extraño poder hacer eso en verdad, pero me gustaría ver que todo a mí alrededor no se deteriora solo por que no puedo cuidar de ello como debería.

 

—¿Te refieres a cosas como flores y esas cosas?

—Mamá tenía flores en el jardín, no recuerdo muy bien cuales, pero recuerdo que me gustaba contemplarlas antes de ir a clases, su aroma era espectacular.

 

Yoochun se descubrió mirando por demasiado tiempo a Changmin, sus palabras repletas de nostalgia lo habían embelesado, sacudió un poco su cabeza y decidió que lo más sensato era sentarse a desayunar con tranquilidad.

 

Y tratar de que Changmin decidiera dejarlo vender la casa.

 

 

 

 

Cerca de las diez de la mañana.

 

Yoochun ya se había cambiado de ropa, y había empezado por quitar las telarañas de todo el lugar, subido en diferentes escalares, con su rostro sucio por el polvo, y el sudor del calor que el trabajo le producía.

 

Changmin seguía moviéndose de un lado a otro como si presencia en realidad no le importara. Recorriendo los lugares de la casa. Yoochun incluso notó que en un par de ocasiones Changmin se le perdió casi por completo de vista y por un buen rato.

 

Limpió el sudor en su frente y decidió concentrarse en lo que hacía, apenas estaba sacando las telarañas de su casa, y no quería imaginar como sería cuando le tocara empezar a limpiar el polvo.

 

Recordó los mensajes de su hermano menor preguntándole si estaba seguro que no necesitaba ayuda y suspiró. Sus padres debían trabajar, su abuela era demasiado mayor y su hermano debía cuidar su delicada salud.

 

Así que había optado por mentirle y decirle que todo esta bien, y que él podría manejarlo, pero no estaba ni cerca de la verdad. La casa era grande y amplia, sería sumamente complicado terminar a tiempo.

 

Sin embargo su hermano valía cualquier esfuerzo.

 

—¡Yoochun! ¡Yoochun, mira!

 

La voz entusiasmada de Changmin logró sacarlo de sus pensamientos. Él muchacho de pronto estuvo frente a él una vez más flotando y con una enorme sonrisa en los labios. Una que no había visto y que lo tomó desprevenido, por que su corazón traicionero se agitó.

 

—¡Baja! ¡Tengo que enseñarte algo!

—Ahora no, Changmin. Estoy muy atareado.

—¡Pero es importante, baja!

 

Con un suspiro pequeño y pensando en que en verdad necesitaba un pequeño descanso decidió hacerle caso y bajar, caminaron hasta la sala de estar y justo sobre la chimenea y vio a Changmin posarse delante de ella.

 

—¿Qué sucede? Es una chimenea, nada fuera de lo normal.

—Cállate y mira.

 

De pronto los labios de Changmin se cerraron un poco y un soplo de aire salió de su boca, uno que arrastró con fuerza todo el polvo sobre los modulares de la chimenea, Yoochun abrió sus ojos sorprendido.

 

—¿Puedes generar movimientos?

—¡Si! Pensé que si podía volvía volverme corpóreo también podría imitar otras cosas mortales como éstas.

 

Changmin parecía entusiasmado por su descubrimiento y Yoochun se apoyó en la pared, con una sonrisa pequeña en los labios.

 

—Pues me alegro por ti, Changmin.

—¡Deberías! Así podré ayudarte a limpiar la casa y podrás salvar la vida de tu hermano.

 

La ayuda por parte del muchacho lo tomó desprevenido, no esperaba algo como eso, no así de fácil. Yoochun supuso entonces que el momento en que Changmin se había desaparecido se había puesto a pensar en eso. Y sonreír una vez más fue inevitable.

 

—Gracias…

—¿Eh, dijiste algo?

 

Yoochun se enderezó, negando fuertemente con la cabeza y apretando los puños.

 

—Nada, solo no hagas ningún desastre. Seguiré arrancando las telarañas.

—Si, yo sacaré las de la sala de estar.

 

Y como si de un juego se tratara. Changmin se elevó lo suficiente en el aire como para llegar al techo en una de las esquinas y empezar a exhalar el aire, con las telarañas cayendo de a poco.

 

Yoochun pasó una mano por su brazo, seguía estremeciéndolo verlo flotar en la nada.

 

 

 

 

Miró todas las estanterías y cogió un par de cosas para el carrito.

 

Por suerte, antes de que fuera demasiado tarde, había recordado que no tenía nada en el refrigerador, y que por supuesto. En el plan de ahorro que se encontraba, no podía estar comprando comida preparada todos los días.

 

Pasó por una pequeña estantería de flores y sonrió.

 

La imagen de Changmin vino a su mente, tomó varias de las frutas de plástico que habían cerca y sonrió. Miró su carrito de compras. Los tres ramen que tenía y pensó entonces que podía evitar el ramen por esa semana.

 

Tomó varias frutas, un pequeño jarrón y un ramo de flores. Decidiendo, que por todo eso debía dejar un par de cosas más, suspiró. Miró su comida y lo que acababa de escoger. Volvió a suspirar.

 

Estaba en medio de una gran encrucijada.

 

 

 

 

Cuando estuvo de regreso Changmin revoloteaba de un lado a otro.

 

—¡Yoochun mira, terminé con lo que te faltaba de la planta baja!

Con las fundas en sus manos sonrió. Cerrando la puerta y mirando como Changmin daba vueltas por su trabajo recién terminado y le sorprendió ver todo eso piso decente, sin un rastro pequeño de polvo.

 

Claro estaba que tener la casa lista no solo consistía en tenerla limpia, sino también en hacer un par de reparaciones que seguramente le tomarían tiempo. Dejó las fundas sobre el mesón y Changmin intentó mirar lo que tenía adentro.

 

—No seas curioso Changmin.

—¿Compraste más comida?

 

Changmin volvió a arrugar graciosamente la nariz y Yoochun se dedicó a guardar en la alacena la poca comida que había comprado.

 

—Pues resulta que necesito de esa comida para vivir.

 

Shim únicamente se cruzó de brazos, viendo como Yoochun guardaba la comida en la alacena. Obviamente desprovisto de nevera, no había comprado nada para congelar. Repentinamente cuando vio unas cuantas frutas, Changmin recordó lo mucho que le gustaban las frutas.

 

—Son artificiales.

—¿Disculpa?

 

Yoochun se dispuso a colocar las frutas sobre un lindo reposar y sonrió complacido, colocándolas sobre la mesa en la cocina. Changmin lo siguió de inmediato.

 

—Son frutas artificiales, de decoración.

—¿Y por qué compraste frutas así?

 

Changmin parecía no entender, Yoochun entonces fue hasta el lavadero, dejó escapar un poco de agua. Tantos años sin usarse, hasta que finalmente el agua clara salió y se dispuso a lavar el jarrón recién comprado y luego colocar un par de rosas artificiales en él, por supuesto sin agua.

 

—¿Y esas rosas, son artificiales también?

 

—Así es, quieres tener cosas que representen algo de vida, ¿verdad? El problema es que no puedes cuidar de ellas. Pues bien, a estas frutas y flores solo debes limpiarles el polvo y lucirán igual de hermosas todo el tiempo.

 

Changmin pareció verdaderamente sorprendido y gustoso con lo que veía, se acercó un poco más a las frutas y las flores. Respiró hondo, pero tal y como imaginaba ningún aroma llegó hasta él, por lo menos no uno que no fuera tan artificial.

 

—No huelen como las rosas de mi madre.

—Tal ve no, pero es todo lo que pude hacer.

 

Yoochun rascó su nuca un poco y bajó la mirada, Changmin agitó sus manos inmediatamente.

 

—Oh, no, no. Gracias, en serio. Nadie había hecho algo así por mí antes y… Solo, muchas gracias.— Se inclinó un poco y Yoochun abrió sus ojos en demasía. –Además ahora que sé como poder quitar el polvo se mantendrán vivas siempre.

 

Una pequeña sonrisa acudió a los labios de Yoochun cuando vio esa sonrisa una vez más.

 

—No tienes por qué darme las gracias, Changmin. Yo lo hice para agradecerte pues… Que me estés ayudando de alguna forma y que no hubieras hecho tanto problema cuando empecé a arreglar todo.

 

—Tú hermano… Te necesita. Ya veremos que pasa más adelante.

 

Changmin miró las flores una vez más, tocando los pétalos de las rosas de vez en cuando, jugando con ella a ratos. Yoochun sonrió complacido con aquello. Changmin parecía feliz con ese pequeño detalle.

 

—Oye, Changmin… ¿Podría pedirte un favor?

 

Las cejas de Shim se levantaron un poco, y un poco dudoso asintió.

 

—¿De que se trata?

—¿Podrías dejar de flotar o al menos fingir que caminas? Es que… Me pone un poco nervioso verte flotar por todas partes.

 

Changmin rió divertido, y recién entonces Yoochun pudo apreciar su risa, a diferencia de la vez pasada cuando estaba lo suficientemente asustado como para poder notar lo contagiosa que podía ser esa alegría.

 

—Está bien, está bien… Pero, ¿por qué lo haría? No he caminado en años y me gusta flotar, es más cómodo.

—¿Por favor?

 

La duda evidentemente marcada en las palabras de Yoochun, hizo que Changmin sonriera y lentamente sus pies volvieran a tocar el suelo en muchos años, dispuso una pequeña sonrisa en sus labios y miró sus pies. Consciente de que no hacía eso en muchos años.

 

—Listo.

—Gracias.

 

Yoochun se inclinó un poco y Changmin rodó los ojos, empezando a fingir que caminaba con algo de torpeza, logrando que Yoochun lo mirara entre divertido y extrañado.

 

—Parece como si caminaras en zapatos de taco.

—¡Idiota!

 

Changmin arrugó el entrecejo, intentando fingir que en realdad podía caminar normalmente pero eso solo logró que la risa de Yoochun aumentara y fuera él en esta ocasión quien tuvo que llevar las manos a su estómago por la risa que el menor le provocaba.

 

De pronto el mundo de Changmin se había llenado de una extraña vida latente.

 

Fin Capitulo Uno

 

 

 

¡Mil disculpas! Había perdido por completo el hilo de esta historia, ya ven que ocurrió en un ataque de inspiración extraño. Pero hoy tuve una lluvia de ideas asombrosa, tanto que me place escribir de tantos fic pero no me alcanza el tiempo.

 

Mientras tanto, ésta al igual que todas mis historias ya está planeada, de principio a fin. Así que espero que les guste como está quedando. Me gusta escribir este fic, igual que me gusta escribir cualquiera, pero siempre he sentido que cada fic tiene una escencia diferente.

 

En fin, gracias por el apoyo chicas. Y mil disculpas por el atraso. =)

 

24 comentarios sobre “Intruso: Capitulo 1

    Cecilh22 (@Cecilh22) escribió:
    10 enero, 2013 en 5:04

    Tan lindos ellos, me hacen morir de risa xDD Ojala sigas esta historia, termine varias de las tuyas y esta es la que mas me tiene intrigada e.e Ojala vuelva tu musa~

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    Eugene escribió:
    21 mayo, 2013 en 10:41

    Por favor por favor por favor sigue con esta historia, me gusta ^^ y muuuchas gracias por crear fics hermosos ^^

    Me gusta

    shinyaxkao escribió:
    26 agosto, 2013 en 15:50

    Solo dime que no te has olvidado de esta historia ;-;!
    no se porque mis favoritas son las que menos se actualizan XDDD

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