Blogger: Décima quinta publicación

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DECIMA QUINTA PUBLICACIÓN

COPA DE CAMPEÓN.

26/04/2010

 

 

 

 

De la boca de Junsu aprendí, que las cosas no se mueven a tu favor.

 

Eres tú, quien logra que las cosas estén a tu favor.

 

El final de este largo camino ha empezado y sé que luego de esto solo quedaran cicatrices incapaces de borrar, sé también que me llevaré por delante muchos corazones. Pero esto es lo que debo hacer.

 

Mientras Junsu sonríe y se divierte, gozando de su momento perfecto. Sé que ninguno de nosotros se puede acercar a él sin levantar sospechas, y que por sobre todo. James representa su más grande debilidad.

 

Fue el primero en su vida, el que lo arrastró a ese mundo y percepción.

 

James fue, es y será el talón de Aquiles para Kim Junsu.

 

Por mucho que admitir aquello me incomode.

 

 

 

 

 

—¡Es inconcebible! ¡Estás arriesgando la reputación del Conservatorio solo por que estás saliendo con él!

—¡Creíamos que al ser el mejor del Conservatorio, al estar a un paso de graduarte, esto sería lo más importante para ti!

 

Bufé con molestia, hastiado y aburrido de toda esta gente a mí alrededor.

 

El coro entero se había reunido a mí alrededor objetando que el concurso era uno de los eventos más importantes para el Conservatorio. Minho ya se había llevado el primer lugar en baile, Yunho lo llevaba desde años anteriores. La final de soccer sería en unos días. Y todos parecían estresados con los exámenes.

 

El punto es que Jaejoong parecía no encajar conmigo, al no haber cantado frente a un público jamás. Y mientras todos despotricaban en su contra. Yo solo logré levantarme, Jaejoong a mi lado miraba el suelo con suspiros alternados y Yunho empezaba a arrugar el entrecejo.

 

—Basta. Para su información no lo hago por que Jaejoong y yo hubiéramos estado saliendo, sino por que tiene una voz asombrosa. Y si, ya no estamos saliendo. Y Jaejoong está dispuesto a cantar frente a ustedes en el momento que sea necesario.

 

La mirada de Jaejoong fue directo hacía mi rostro. Los encargados del coro murmuraron entre ellos durante un largo rato hasta que finalmente, el presidente, cargo que yo había rechazado por que me aburría. Dio un paso hacía adelante.

 

—Perfecto, que sea luego de la primera ronda de exámenes entonces. En el auditórium principal.

 

Asentí educadamente y poco a poco todos se fueron reuniendo en diferentes salones donde sería su examen. Mientras el resto de los estudiantes estaban en clases, los de último año nos preparábamos para los finales que comenzaban a la segunda hora.

 

—¿Estás seguro de todo esto, Yoochun?

—Yunho me dijo que tú voz es estupenda, lo comprobé aquel día en tu departamento. Estaremos bien.

 

Jaejoong de todas formas se removió incómodo, pero Yunho puso una mano en su hombro y le sonrió. Jaejoong pareció respirar aliviado entonces. A unos metros de ahí, Junsu estaba apoyado contra los casilleros, con James enfrente.

 

Hablando como si nada, entre sonrisas y toques suaves.

 

Todos se habían percatado de aquello. Junsu parecía que de pronto había olvidado al resto del mundo, excepto al muchacho rubio frente a él. La risa de Heechul me hizo girar, jalaba de la corbata a Siwon y recordé nuestra actitud a principio de año.

 

—Acompáñame a ser odioso unos segundos.

 

Siwon parecía turbado al ver como jalaba a Heechul de un brazo. Pero unos pasos más adelante al identificar a Junsu, Heechul sonrió, arreglando el cuello de su camisa. Junsu había empezado a caminar, al parecer dispuesto a acompañar a James al auditórium donde sería la final de canto.

 

Heechul me agarró del brazo y apresuramos el paso, pasando en medio de los dos, con fuerza. James trastabilló un poco, pero Junsu al estar tan cerca de los casilleros, chocó contra ellos en un sonoro ruido que alertó a todos.

 

—Que poco equilibrio, Kim. Muy decepcionante para ser un deportista tan importante para el equipo de nuestro Conservatorio.

 

Las palabras desdeñosas enfurecieron a Junsu, que se irguió de inmediato y arregló su ropa. Enviando una mirada asesina, antes de ignorarnos y continuar caminando. Con aquella mirada de profundo odio.

 

—Bien dicho.

—Lo sé.

 

Heechul aceptó mi halago con una sonrisa orgullosa y arregló su cabello.

 

Cuando se lo proponía, podía ser verdaderamente cruel.

 

 

 

 

Casi una hora y media después, quizá algo más.

 

Todos nos estábamos jugando nuestro puesto en la graduación. Miré mi examen y suspiré, genial, me faltaban dos preguntas. Pero por suerte completaba los puntos necesarios, en el caso de tener las anteriores correctamente respondidas.

 

Oh, maldición… Odio los exámenes.

 

Junsu estaba en la punta de la primera fila, escribía tranquilo. Como puede verse tan tranquilo cuando es… ¡Maldición, Yoochun. Concéntrate! Sobra decir, que aquello no funcionó, las ideas seguían sin llegar.

 

Para cuando levanté la mirada hacía la puerta del salón, la figura de Junho me tomó por sorpresa, él estaba ahí, vestido formal como casi siempre, mirando a su hermano con una sonrisa en los labios.

 

Los ojos de Junho se cruzaron con los míos, extendió su mano y me saludó. Una sonrisa surcó por mis labios con la interesante visita del hermano de Junsu en estos momentos. Y él solo me sonrió de la misma forma.

 

Si hubiera dejado mis sentimientos fluir hacía él, como en un principio.

 

Quizá nada de esto hubiera sucedido.

 

Pronto al voz del profesor nos sorprendió a todos, empezaba a retirar los exámenes y a mi me seguían faltando esas dos malditas preguntas. Alguien una vez me dijo: “Escribe piedras, pero escribe algo Yoochun, solo procura no dejar ningún espacio vacío. A veces el ‘esfuerzo’ es tomado en cuenta”

 

Así que con esas palabras en mente escribí como poseso cuanta barbaridad se me pasó por la cabeza. Creo que hasta el nombre de Junsu se me escapó por ahí, solo esperaba que en realidad tomaran en cuenta el ‘esfuerzo’ de mi mano al escribir tanto.

 

—¿Qué tal te fue?

—Del asco, pero creo que si completo los puntos suficientes.

 

Siwon sonrió, negando levemente con la cabeza y Heechul se agarró de su brazo.

 

—¿Qué tal, Siwie? Un cien seguro, ¿verdad?

—Tal vez, ¿y tú?

—Confórmate con saber que tendré los puntos necesarios para graduarme.

 

Heechul y yo reímos, chocando nuestras manos cuando Siwon rodó los ojos. Más allá, casi en la entrada del salón Junsu charlaba con su hermano, con una pequeña sonrisa en los labios. Pocas veces había logrado ver esa sonrisa en Junsu.

 

—¿Ese no es Junho?

—Si, y mira lo mucho que Junsu se va a molestar.

 

Ambos me miraron confundidos, pero para ese momento yo ya caminaba en dirección de los hermanos Kim. Las gafas en mi rostro y la sonrisa que Junsu más odiaba en los labios.

 

—…Así que hoy fui a ver mis notas y aprobé todo, me gradúo en tres semanas.

—¿En serio, hyung? Eso será increíble, te gradúas antes que yo.

 

Pero justo antes de que Junho pudiera responderle, lo agarré por uno de los hombros, él giró sorprendido, y Junsu aún no se movía.

 

—Hey, Junho. Que bueno verte.

 

Dos segundos después las gafas reposaban en mi cabeza y mis labios en los suyos. Escuché pequeños grititos de asombro a nuestro alrededor. Lentamente los labios de Junho empezaron a responder, apenas para que contara como un beso de saludo, con un movimiento suave pero convincente.

 

Los ojos de Junsu fue lo primero que encontré, estaba inexpresivo.

 

Pero sus ojos me veían de la misma forma cuando empecé a juntarme con Jaejoong. Contra todo pronostico, Junsu dio un paso hacía nosotros, arrugando el entrecejo. Mostrándose molesto con aquello.

 

—¿Qué diablos crees que haces Yoochun?

 

Fue sensacional, Junsu usó ese tono amenazante y peligroso de su verdadera personalidad que al parecer Junho no había notado jamás, por que sus ojos miraron a Junsu repletos de incredulidad.

 

El tono ácido en las palabras de Junsu, fue lo que necesité para anclar a Junho a mi plan.

 

—Bueno, Junho quería decírtelo con calma pero ya ves. No aguantaba las ganas por besarlo.

 

Junsu miró directamente a Junho y él solo sonrió algo nervioso. Luego soltó una pequeña risa despreocupada y apretó mi mano con suavidad. Definitivamente Junsu y Junho no se parecían en nada.

 

—Junsu… Yoochun y yo estamos saliendo desde estas vacaciones.

—¿Qué?— Junsu miró de un lado a otro, rascando su nuca. Tratando de no perder el control. —¿Estás loco Junho? ¿Por qué con él?

 

La razón de la rabia que Junsu estaba experimentaba radicaba años atrás, cuando Junsu hubiera ganado, alejándome de su hermano. Pero hoy, a sus ojos todo volvía a su cause y él sentía su esfuerzo de años en la basura.

 

—Su… Yo sé que Yoochun y tú…

—¡No! Tú no sabes nada.

 

Fueron dos golpes leves, el dedo índice de Junsu golpeó el pecho de Junho y a cada segundo que transcurría Junho perdía percepción del muchacho enfrente suyo y que era su hermano menor.

 

—¿Junsu?

—Solo…— Junsu llevó las manos a su cabeza y giró, dispuesto a marcharse. –Déjenme en paz. Todos ustedes.

 

Caminando entre los alumnos de sexto años que estaban por los pasillos y que se abrían al paso de Junsu, se marchó. Todos susurraban débilmente lo sucedido y Junho inmediatamente enfrío sus expresiones, cruzando los brazos y mirándome fijamente.

 

—¿Qué diablos fue eso?

—Tú verdadero hermano, o por lo menos una de sus verdaderas caras. Te dije que me dieras unos segundos y te probaría que Junsu no es quien dice ser.

 

Junho pasó una mano por su rostro y bufó.

 

—¿Y quien es ese Junsu que dices que yo desconozco?

 

—Ese, es el Junsu que te odia, por ser mejor que él. Que no soporta perder ante ti, y que tiene mucho odio y resentimiento guardo. Capaz de hacer lo que sea con tal de salirse con la suya.

 

—No, ese que describes no puede ser mi hermano. Yo crecí con él… Él no… Puede…

—Entonces dame tu voto de confianza, permite seguir con esto y te entregaré la verdad que tanto deseas.

 

Su mirada fue seria, pareció pensar lo que le decía, hasta que finalmente respiró hondo y giró, seguramente dispuesto a buscara a Junsu.

 

—Espero que sepas lo que estás haciendo.

 

Ni un si, ni un no. Por un momento su actitud me recordó a Junsu. La mano de Yunho me tomó por sorpresa, sobre mi hombro acababa de apoyarse. Mientras el resto se encontraba a mí alrededor.

 

—¿Qué fue todo eso? ¿Desde cuando Junho y tú están saliendo?

—No salimos. Solo le pedí que me ayudara con esto de fingir que salimos para hacer que la mente de Junsu se fije en algo más mientras ponemos en marcha el plan.

 

Heechul se cruzó de brazos.

 

—Hay algo que no entiendo, Junho ama a su hermano, ¿por qué te ayudaría?

—Por que le ofrecí algo que no pudo resistir.

 

—¿Tu cuerpo?

—No seas imbécil, Chul.

 

Todos rieron y yo solo rodé los ojos.

 

—Junho sabe que Junsu hace tiempo actúa extraño. Solo quiere saber que es lo que sucede. Quiere ayudarlo. Por eso accedió, por que cree que lo de su hermano es un problema pequeño. Pero no es mi culpa que la verdad con la que se va a encontrar sea más de lo que pueda soportar.

 

Hubo un corto silencio, luego de unos segundos agarré a Jaejoong por los hombros.

 

—Pero mientras tanto… Vamos, Jae. Es tú momento del triunfo.

 

Jaejoong reprimió un lamento y bajó la cabeza. No muy entusiasmado con la idea.

 

 

 

 

Detrás del telón, Jaejoong se asomó un poco.

 

El ruido que había en el lugar más la cara de Jaejoong, me dejaron ver lo que ya sospechaba. El lugar estaba repleto. Yunho rió un poco cuando vio la expresión de Jaejoong y luego carraspeó un poco, fingiendo que jamás había pasado.

 

Yo solo fingí que seguía probando el piano.

 

—¿Por qué tiene que haber tanta gente?

 

—Seguramente se corrió el rumor de que ibas a enfrentar a los del coro. Ya sabes lo exclusivos que son, a Yoochun lo veneran por su talento y por que nunca quiso pertenecer a su grupo exclusivamente, pero con los demás… No son muy amables que digamos.

 

Mientras Yunho y Jaejoong parecían ignorar al resto del mundo en medio de su conversa. Me pregunté por un momento si Junho hubiera alcanzado a Junsu. De una u otra forma lo más seguro era que si, a Junsu no le convenía enojarse con su hermano.

 

Su imagen de hermano dulce y sociable, se lo impedía.

 

—¡Además! ¿Qué canción se supone que deba cantar?

—Canta la que interpretaste para Yoochun, si con esa canción lo convenciste, convencerás a todos.

 

Jaejoong calló y yo sonreí, la conversación se empezaba a volver interesante. Giré para ver a Jaejoong que sonreía nervioso. Acariciando una de sus manos distraídamente.

 

—No… Esa canción no.

—¿Por qué no?

 

—No creo que sea la canción adecuada.

—¿Por qué no?

 

Jaejoong miró a Yunho algo exasperado y yo me levanté, colocando una mano en el hombro de Yunho.

 

—Por que esa canción, la cantó pensando en ti.

—¡Yoochun!

—¿Qué? Es la verdad.

 

Era obvio que estaba molesto. Bueno, más avergonzado que molesto. Pero la mirada de Yunho logró que Jaejoong se calmara y finalmente suspirara.

 

—En ese entonces ya nos habíamos despedido y… ¡Esa canción no!

 

 

 

 

Unos quince minutos antes de que comenzara la segunda ronda de exámenes, Jaejoong y yo aparecíamos en el escenario, me senté tras el piano y él solamente respiró profundo. Cerrando los ojos, tratando de enfocarse en otra cosa que no fuera ese mar de gente.

 

No sé por que lo hecho, o si me gusta en lo que me he convertido

Hay sonidos en mi cabeza

Pequeñas voces susurrándome que tenía que irme

Que esto debía terminar. Y escuchándolas me alejé y te dejé ir.

 

 

Su voz sonó, igual que la última vez que lo escuché cantar. Profunda, suave. Completamente envidiable. Y tenía todavía aquella manía que le había pedido corregir, la de su dedo índice moviéndose discretamente al compás de la música.

 

Sus ojos se enfocaron en vez de él público en la pared del auditórium, como si las imágenes repasaran por aquel lugar. Como si sus emociones se concentraran en la última vez que había visto a Yunho días atrás.

 

Por que no sé quien soy sin ti. Solo sé que debería saberlo

Y no sé si podría soportar que otras manos te toquen. Solo sé que debería soportarlo

Porque alguien te va a amar más de lo que yo podría

Porque algún día alguien lograra estar, donde yo estuve

 

Yunho estaba a un lado del escenario, mirando a Jaejoong con tranquilidad, apenas con una sonrisa en los labios. Atento a sus expresiones y movimientos. A su voz que ya había cautivado a los presentes.

 

Si tan solo Jaejoong hubiera descubierto su talento un poco antes, quizá hubiera sido uno de los mejores también. Yunho miraba a Jaejoong de una manera diferente. Distante a aquel muchacho rebelde y antisocial que proyectaba bajo las apariencias.

 

Solía pensar que el amor era en blanco y negro

¿Estaba equivocado o estaba en lo correcto?

Solo sé que no desaparecerás de mí ser así de fácil.

 

 

Luego de la catástrofe emocional que implicaba a nuestra familia, Yunho se había vuelo aquel al que es difícil acceder. Sin embargo, Jaejoong había logrado ingresar en su vida, de una manera diferente. Trayendo de vuelta al Yunho que conocía.

 

Comprendí que la madurez era un asco, por que unas semanas atrás me hubiera ofuscado al descubrir que Jaejoong tenía esa voz. Pero hoy lo consideraba mi igual, y había asentado en todos una fuerte amistad.

 

Significas para mi más de lo que puedo soportar

Me enseñaste a confiar en lo que soy.

Y ahora sin ti, sencillamente no sé quien soy

 

El auditórium completo estalló en aplausos, Jaejoong sonrió un poco y sus ojos buscaron a Yunho, desde su lugar el solo levantó sus pulgares y le sonrió ampliamente. Jaejoong asintió. Y luego me sonrió.

 

El tiempo, tomarlo tranquilamente. Eran solo excusas para esos dos.

 

Había un fuerte lazo entre Yunho y Jaejoong. Uno que ninguno de los dos podía obviar. Y por un momento, pensé que me hubiera gustado haber compartido ese lazo con Junsu. Y que el sintiera ese mismo lazo atándolo a mi.

 

 

 

 

Luego de la segunda ronda de exámenes ya nadie ponía en duda la capacidad vocal de Jaejoong. Lo que me preocupaba ahora, era que Siwon miraba seriamente a su hermano menor, ambos conversando en uno de los pasillos.

 

—¿Qué sucede?

 

Siwon bufó y Minho bajó la cabeza, pero fue Heechul el primero en hablar.

 

—Minho se está echando para atrás.

—¿Qué?

 

Logré hacer que Siwon se moviera un poco y Minho solamente exhaló con fuerza, mirándome a los ojos, todavía no muy convencido de algo en especial.

 

—En realidad, no creo que estén haciendo lo correcto. Es decir, Junsu no está bien, pero lo que ustedes van a hacer tampoco es correcto. Solo están actuando como él y a decir verdad… Pareciera que quieren que manipule a Changmin.

 

Y Minho tenía un punto, suspiré tranquilamente por que sabía que cualquier movimiento incorrecto lograría que él volviera a ponerse a la defensiva.

 

—Minho… Sé que todo esto es muy complicado para ti, y tal vez no debimos involucrarte, pero justo ahora ninguno de nosotros podría acercarse a Junsu o Changmin sin que pareciera sospechoso.

 

—Pero…

 

—No quería decirte esto, pero es necesario. Junsu… Tiene un algo, es casi imposible no sentirse unido a él. Parte de su vida, y si no alejas a Changmin de él ahora, puede terminar enamorándose de Junsu.

 

Minho empezó a moverse, desviando la mirada, pasando una mano por su cuello. Estaba nervioso, confundido y consternado. Cuando finalmente suspiró, lo único que se vio capaz de hacer fue susurrar un ligero “Lo haré”

 

 

 

 

—¿Espiar es parte del plan?

—No, pero quería comprobar que lo hiciera.

 

Siwon rodó los ojos y Heechul rió discretamente.  A un par de metros. Changmin y Minho estaban sentados en una de las bancas del campus. Ambos con una prudente distancia y Changmin parecía haberse cansado del silencio por parte de Minho.

 

—Entonces… ¿Qué sucede?

 

Minho volvió a moverse incómodo. Apretar sus manos y suspirar.

 

—Yoochun y sus amigos me contaron todo sobre Junsu y su historia.— Changmin en esta ocasión abrió los ojos con sorpresa. –Sé incluso como es tú relación con él.

—Minho…

 

—Y por mucho que lo pensé y trate de verlo de una manera madura u open mind, sigue sin gustarme la idea de que permanezcas de esa forma a su lado para ayudarlo.

—¿Estas a punto de pedirme que me aleje de él?

 

Minho recogió un mechón de su propio cabello, aún sin mirar a Changmin, mordiendo un poco su labio inferior.

 

—No, él es tu amigo, entiendo que quieras ayudarlo. Pero esa no es la manera.

—¿Cuál es la manera entonces?

—Traicionando a tu amigo de años, obviamente no.

 

Changmin respiró profundo, cruzó su pierna y miró fijamente a Minho, hubo instante cuando sus ojos se encontraron en el que creí que se besarían, pero Changmin solo cerró sus ojos un instante y volvió a hablar.

 

—¿Todo esto es por Jaejoong?

—¿Por qué lo traicionaste?

—¡No lo traicioné!

 

Una vez más Changmin pasó las manos por su rostro y bufó, apoyando los codos en sus rodillas. Cansado.

 

—Tú no entiendes… Nadie entiende. No traicioné a Jaejoong, ¿es tan difícil de ver? Junsu está completamente solo. No tiene a nadie y está mal, pensar de esa forma no está bien.  Prácticamente me tiene solo a mí.

 

Cuando miré a Changmin dudé de su amistad, dudé de que su amistad no se hubiera convertido en amor.

 

—Jaejoong tiene una familia envidiable, gente que lo quiere, los tiene a ustedes. Yo sabía que luego del incidente con su cuaderno podría sobreponerse. No se trata de traicionar, es solo que mientras esté con Junsu, Jaejoong no podrá sentirse bien conmigo, y viceversa. ¡No soy yo quien se ha puesto de un lado u otro, yo no los he traicionado!

 

—Changmin…

 

—Son ellos los que han decidido que no puedo ser amigo de los dos mientras estén en medio de esta guerra estúpida. Yo jamás he actuado en contra de Jaejoong, jamás he hecho algo para lastimarlo. ¿Cómo pueden llamarme traidor entonces? Yo ni sabía lo del cuaderno… Solo quiero ayudar a mis amigos, y si tengo que alejarme del más fuerte para tenderle la mano al más débil no creo estar haciendo lo incorrecto.

 

—Junsu no es débil.

 

—Ser cruel no es ser fuerte, Minho. Ser fuerte es tener el respaldo de personas a tu alrededor, de saber que estarán contigo. De poder sobreponerte de las caídas. Si Junsu se comporta de esa manera, ¿no has pensado que es consciente de lo frágil que es como para fingir todo el tiempo que es malo, para lastimar antes de salir lastimado?

 

—¡Los estás justificando!

 

—¡No es así! Parte de la forma de actuar de Junsu, que obviamente está mal, como ser capaz de hacer lo que sea para obtener lo que quiere, proviene de su miedo por no volver a ser el de antes. El niño rechazado, al que sus padres ignoran, que vive tras la sombra de su hermano. Junsu no quiere eso, por eso se obsesiona con conseguir lo que quiere.

 

—Junsu necesita abrir los ojos, Changmin.

—¿Quieres decirme como? Por que hasta ahora no he logrado hallar la respuesta a eso.

—Los muchachos tienen un plan.

 

Minho depositó su mano en el hombro de Changmin y él la quitó de inmediato, moviéndose un poco y levantándose de su lugar.

 

—No te metas en medio de esto, Minho. Ya hay demasiadas personas involucradas y no quiero que tú formes parte de todo esto. ¡Maldición, por eso te pedí que me esperaras!

—Pero yo…

 

—Necesito pensar.

 

Changmin agarró su maleta y por supuesto Minho fue tras él en cuanto Changmin empezó a marcharse. Las clases habían terminado. Siwon y Heechul me miraron de inmediato. Yo solo trataba de pensar velozmente.

 

—¿Qué vamos a hacer?

—Obviamente esto no salió como esperábamos.

 

—Lo sé… Habrá que adelantar todo.

 

Y antes de poder escuchar alguna palabra de los dos, salí corriendo al estacionamiento.

 

 

 

 

Cuando pude divisar al fin a Yunho, estaba con Jaejoong.

 

Jaejoong medio sentado sobre la moto de Yunho, con él demasiado cerca de su rostro. Y sé que me van a odiar después de esto, pero el tiempo ya estaba en nuestra contra y no confiaba mucho en que Minho pudiera tener la boca cerrada tratándose de Changmin.

 

—Dejen los arrumacos para cuando estén saliendo en serio.

 

Logré separarlos y Jaejoong arrugó el entrecejo. Así que mientras le quitaba el casco a Yunho y me lo colocaba. Pude empezar a sentarme en la moto.

 

—Yunho llévame rápido a un hotel. No puedo ir en mi carro.

—¡¿Qué?!

—¡Hey!

 

Los dos parecieron saltar un poco, pero solo rodé los ojos indicándole a Yunho que se subiera de una buena vez por todas.

 

—No es para lo que están pensando, para de pervertidos. Jaejoong llama a James dile que hay un cambio de planes. Que lleve a Junsu a su habitación hoy mismo pero que demoré un poco que voy a estar haciendo los cambios que habíamos planeados.

 

Yunho encendió la moto y lo último que pude ver de Jaejoong fue que había empezado a sacar su celular. Oh, maldición. Había olvidado revisar mi nota del primer examen. Ya no importaba necesitaba terminar con esto cuanto antes.

 

 

 

 

Terminé de instalar la cámara en el lugar que James me había indicado y suspiré, cuando salí de la habitación. Changmin y Minho estaban ahí, supuse que Yunho no me había puesto en sobre aviso por que no sabía de la discusión de hace unos minutos.

 

—¿Por qué James está involucrado? ¿Qué planean hacer?

—Changmin por favor entiende.

 

—¿Qué entienda, qué? No voy a permitirte que…

 

—¡Con Junsu no vas a conseguir nada por las buenas! Si no se estrella contra la realidad solo vivirá una mentira tras otra. La única forma de que cambie es que acepte quien es, y lo que ha hecho. ¿O tú crees que él algún día por voluntad propia le confesara a Junho lo que le ha hecho a sus espaldas?

 

Changmin pareció guardar silencio, el mensaje de Yunho indicándome que James y Junsu ya habían ingresado al hotel en el que Adams se hospedaba nos alteró a todos. Changmin empezaba a dudar.

 

—Entiende que Junsu necesita ser real a las buenas o a las malas. De otro modo jamás verá que lo que está haciendo está mal, que lastima a demasiadas personas, que puede perder a las pocas personas en su vida. Que sus acciones tienen consecuencias.

 

Eran apenas unos segundos, en cualquier momento las puertas del ascensor se abrirían y ellos aparecerían. Si nos veían ahí, si Junsu nos veía. Todo se vendría abajo. Minho tomó la mano de Changmin y él pareció rendirse. Por que soltó un suspiró y giró, perdiéndose por uno de los pasillos junto a Minho.

 

Cuando el ascensor sonó, corrí tras ellos, apenas escondiéndome de la vista de los dos. En el momento en que vi a Junsu sonreír junto a James, justo unos segundos antes de entrar a la habitación, suspiré una última vez.

 

Por ese amor no correspondido que él, algún día me regaló.

 

 

 

 

Eran casi las cinco y media cuando finalmente llegué a mi casa.

 

Me dolía el cuello y de paso tenía que estudiar.

 

Mi padre saliendo del despacho logró detenerme. Asentí ante su presencia y él solo arrugó el entrecejo. Se veía molesto. Un mal presentimiento me recorrió por completo.

 

—Me enteré casualmente que Yunho estuvo ausente del país la misma semana que tú.

—Oh, ¿en serio? No lo sabía.

 

Mi mentira al parecer no sonó muy convincente, por que él solo entrecerró los ojos.

 

—Ese muchacho tiene que volver a casa tarde o temprano. Es menor de edad por si se le olvida. Solo adviértele que por mucho que lo odie, sigo siendo su padre y ya me harté de su etapa de rebeldía, tiene que volver a su casa.

 

Él se marchó, subiendo las escaleras directo a las habitaciones. Tuve un mal presentimiento de esas palabras. Cierto, era que era mi padrastro. Pero aún así no podía evitar sentir que esa aura de seriedad me abarcaba a mí también.

 

Por que no estaba seguro de cuanto podría afectar a Yunho.

 

 

 

 

—Todo tuyo.

 

A la mañana siguiente, James depositó en mis manos la cámara que había dejado en su habitación. Su expresión era seria, él y yo no nos tratábamos más que para lo absolutamente necesario. Asentí y él continuó caminando junto con sus compañeros, seguramente a ensayar.

 

Desde esa mañana ya todo empezaba a decorarse deportivamente. Preparando todo para la final de soccer que sería al siguiente día. Guardé la cámara y suspiré, esperando que pronto pudiera dar el examen para marcharme.

 

Sin embargo la imagen de Junsu en uno de los carteles me detuvo. Ahí estaba él, con su gran sonrisa y estúpida de expresión de felicidad. En serio que le apasionaba el soccer. Sus ojos parecían brillar de emoción.

 

—¿Contemplando lo que no puedes tener?

 

La quijada de Junsu estuvo sobre mi hombro, su voz resonó con fuerza cerca de mi oído, me alejé por que su sonrisa ladina podía controlar lo que fuera.

 

—Vete Junsu.

—¿Ahora huyes de mí? ¿O es que ya te conformaste con una vil copia de mí?

 

Sus palabras fueron despectivas, odiosamente crueles.

 

—Junho es más real que tú, lo único que eres capaz de generar es odio.

—Y tú eres un imbécil.

 

Junsu me empujó con fuerza, hasta que mi cuerpo chocó contra los casilleros, volvía a tener esa mirada repleta de odio.

 

—¿Qué sucede Junsu odias que te digan la verdad? Por que si, tu hermano es mucho mejor que tú. En todos los sentidos.

—¡Ya cállate!

 

Fue cuando el puño de Junsu se levantó contra mi rostro que comprendí que eso no iba por buen camino. Apenas pude esquivarlo y el sonido de su golpe contra los casilleros empezó a llamar la atención de todos.

 

Para ese momento mi puño viajó hasta su estómago y un gemido seco salió de sus labios. Pero pronto volvió a reincorporarse. Me dio justo en la nariz. Y ¡Dios! Que dolió, pero Jaejoong y Changmin aparecieron, separándonos por completo.

 

—¡Yoochun ya basta!

 

No podía, no podía dejar de golpearlo. Quería herirlo, lo suficiente como para que el sintiera un mínimo del dolor interno que yo sentía. Jaejoong no tenía mucha fuerza así que no podría sostenerme por mucho tiempo. Pero Changmin si podía con Junsu quien se removía como podía.

 

—¡Junsu ya cálmate!

—¡Suéltame Changmin! ¡Estoy harto de él!

 

—¡¿En serio?! ¿Estas harto de mi? Pues ponte en mis zapatos un momento, ¡Yo no aguanto tenerte cerca y…!

—Yoochun detente…

 

La voz de Yunho y su mano tomando mi brazo me detuvo, se que mis ojos solo destilaban desesperación, pero Yunho solo cerró los ojos un instante y empezó a sacarme de ahí.

 

—No le des el gusto de humillarte ante todos.

 

Su mano empezó a jalarme de ahí, no pude ver más la cara de Junsu. Ni su expresión, ni como terminaba la situación entre Changmin y él. Solo pude respirar profundo y dejarme guiar por Yunho.

 

Por que tenía razón, y había estado a punto de decir una gran estupidez.

 

 

 

 

—Tienes que aprender a calmarte un poco más en su presencia.

 

Heechul pasó un algodón humedecido sobre una de las heridas en mi rostro, con una expresión calmada. Concentrado en lo que hacía. Siwon, sentado en uno de los pupitres nos miraba tranquilo.

 

—¿Aún no has podido olvidarlo verdad?

—Lo estoy intentando.

 

Cuando Heechul terminó soltó un pequeño suspiro. Me miró directamente a los ojos, como si buscara que le estuviera diciendo la verdad.

 

—¿Y ha funcionado?

—…No, es muy pronto. Decirte que sí sería mentirte.

 

—Sería darme falsas esperanzas. Quisiera que pudieras olvidarlo o al menos que te enfocaras en algo más.

—Chul, no es así de fácil.

 

La voz de Siwon por primera vez se hizo notar.

 

—Yo he estado enamorado de ti, desde hace varios años. Proponerme olvidarte no sucederá de la noche a la mañana, y quizá nunca lo logre. Por que cuando se ama con esa intensidad es algo casi imposible. Lo que hay que hacer es acostumbrarse a la idea de que no podremos estar juntos.

 

—Siwon…

 

—En el caso que fuera, por que Junsu no le corresponda, por que sea malo, o por que simplemente lo odie. Eso no cambia el hecho de que Yoochun está enamorado de él. Por que ya lo ama, y eso no cambia el hecho de que va a ser un proceso largo hasta que logre hacerse a la idea de que él puede ser de quien esté enamorado, pero no siempre a la persona que amas, es con la que debes estar.

 

Heechul asintió, entendiendo el punto de Siwon. Tomé su mano con suavidad y él me sonrió un poco.

 

—Yoochun… Solo prométeme que te vas a volver a enamorar.

—Algún día… Tal vez.

 

Siwon agitó mis cabellos, como hace mucho tiempo no lo hacía y se levantó de su lugar.

 

—Es hora del examen ya muévanse.

 

 

 

 

Esa mañana, llegué temprano.

 

Había empezado a oscurecer demasiado pronto y seguro llovería. Cuando la empleada me interceptó a la llegada, avisándome de una visita, bufé con molestia y pretendía ignorar a la visita hasta que alguien más llegara, sino fuera por su tórrida voz.

 

—¿Huyendo?

 

Junsu estaba ahí, con la maleta aún colgando en su cuerpo. Vestido con el uniforme del conservatorio.

 

—¿Qué haces aquí?

—Decirte un par de importantes palabras.

 

Me acerqué, lo más lento que pude y dejé la maleta en uno de los muebles. Él solo se cruzó de brazos, con una pequeña herida casi invisible en la frente. Mi corazón, se agitó con fuerza. Lo odio, principalmente por el montón de cosas que su sola presencia provocaba aún en mí.

 

—Dilas rápido, no te quiero en mi hogar.

—Deja tranquilo a Junho.

 

—¿Y desde cuando te preocupa tu hermano? La última vez que te vi, eras un despreciable envidioso que solo busca su beneficio.

—¡Tú nunca lo vas a poder amar como él se lo merece!

 

Su voz sonó tan diferente, sus ojos incluso me evitaron… ¿Estaba a punto de llorar?

 

—Junsu…

—Si vas a estar con él, entonces júrame en este instante que ya no me amas. Di que te olvidaste de mí y yo te dejo en paz. Pero él no merece que lo quieran a medias.

 

¿Estaba dando un paso atrás?

 

Junsu me miró fijamente, con sus ojos débiles y sus cejas un poco juntas ante la preocupación. Junsu estaba siendo débil frente a mí, por primera vez. Pero, ¿por qué?

 

—¿Estás abogando por tú hermano?

—Si… Yo te dijera que aún te amo… Que nunca dejé de hacerlo… Que sí te amé…

 

Y ahí estaba otra vez yo, como un reverendo idiota corriendo hacía él, con una mano en su cuello y otra en su cabello, pegándolo a mi cuerpo y uniendo mi boca a la suya. Con un suspiro ahogado de sus labios perdiéndose en los míos.

 

Sus labios suaves, correspondían a mi beso, sus manos se colocaban en mi espalda, me apretaban con fuerza. Junsu me estaba besando, estaba siendo el mismo que años atrás. Su cuerpo entero se estremeció, por primera vez lo sentí así entre mis brazos.

 

Pero sus manos me alejaron y él se pegó asustado contra la pared.

 

—¡NO! ¡No me vuelvas a besar!

—¿Qué? ¿Pero de que diablos estás hablando? Acabas de decirme que…

 

—¿Qué? ¿Qué te amaba?— Junsu sonrió de lado y borró toda imagen de temor en sus facciones, remplazándolas por una cruel expresión. –Deja de ser tan iluso Yoochun, tú no amas a Junho así que déjalo en paz si no quiere que le cuente de este pequeño incidente y le rompa el corazón.

 

Estaba dispuesto a marcharse, cuando lo sostuve por el brazo y él se intentó soltar bruscamente.

 

—¡Suéltame!

—Ya basta Junsu, deja de ponerte esa mascara cada vez que tienes miedo por lo que sientes por mí.

 

—¡Yo no siento nada por ti! ¡¿Cuántas veces quieres que te lo repita?! ¡SOLO TE UTILICÉ!

—¡No mientas! ¿Por qué odias tanto lo que sientes por mí?

 

Junsu volvió a cambiar sus expresiones, esta vez sus ojos se empezaron a cerrar y mordió su labio inferior. Hasta que finalmente se soltó, empujándome a varios pasos de él.

 

—¡Por que tú no me amas! ¡Tú amas a ese chico que yo cree para ti, para alejarte de Junho! ¡Tú no me conoces en verdad, no sabes quien soy! Jamás me viste cuando me enamoré de ti, antes de que siquiera conocieras a Junho…

 

Tapó su rostro, Junsu respiraba hondamente… Junsu, estaba llorando.

 

Volvió a latir, mi corazón volvió a latir vertiginosamente, peligrosamente.

 

…Una vez más, por él.

 

—¿Tú te habías enamorado de mí antes de que conociera a Junho?

—El día que lo conociste yo planeaba que tú y yo nos conociéramos. Yo quería… ¡Junho se interpuso! ¡Y como siempre resultaste igual que todos! ¡¡Lo preferiste a él!!

 

Junsu estaba ahí, limpiando con rabia las lágrimas que salían de sus ojos y que no podía evitar. Junsu estaba frente a mí, por fin diciendo la verdad.

 

—Pero Junho no tenía la culpa.

—Pero ya estaba tan cansado… Cansado de lo mismo, de que todos nos compararan y yo nunca fuera lo suficiente para la familia Kim. Estoy tan harto de esta porquería.

 

Se dejó caer en uno de los muebles. Con la mirada un poco perdida y una sola lágrima que ya no fue detenida. ¿Por qué tenía que comportarse así justo ahora? Cuando faltaba tan poco para la final.

 

—Odio tanto que te hayas enamorado de esa máscara que cree para ti, y nunca me hallas amado por quien soy.

—Nunca me diste la oportunidad.

 

Cuando me senté a su lado, pasando una mano por su rostro y mi tacto no fue rechazado. Supe que Junsu estaba a punto de terminar con todo. Y no lo quería dejar ir, quería sostener su mano hasta el final. Por que este amor me obligaba.

 

Por que no me tocó el amor lindo, de cuento de hadas. Este amor me ataba a él, me aferraba a su ser. A cuidarlo, a perder mi ser completo por culpa suya. Solo él podía liberarme. Y él estaba a punto de hacerlo, pero no quería. Aún así, a pesar de que me estaba consumiendo junto con él, no quería.

 

Terminé por sostener fuertemente su mano. Y agachar la cabeza.´

 

—Pronto cada uno tomará su camino, nos graduaremos y ya no tendrás que verme, Yoochun. Empieza a olvidarte de mí, por favor. Este amor… Nosotros no estamos destinados a estar juntos. No podemos. Luego de la graduación ya no me volverás a ver.

 

Se soltó de mis manos y perdí el control sobre mi cuerpo unos minutos, por que me quedé completamente estático. Escuchando sus pasos alejarse de mí, Junsu acababa de explotar frente mí, se había cansado de fingir y se había mostrado real por primera vez. Como si ya no hubiera podido más con toda la situación.

 

—Mañana… Volverás a odiarme como siempre, Yoochun. Adiós.

—Pero…

 

Para cuando giré, Junsu ya no estaba ahí. Se había ido y dejado a la destella de su paso una gran confusión que no terminaba de entender. Por que todo el mundo se empeñaba en decir que no estábamos destinados a estar juntos.

 

Y yo me empeñaba en creer todo lo contrario.

 

Su bipolaridad, su amor confuso, me estaba acabando de a poco.

 

 

 

El día del partido había llegado.

 

Todo era emoción por todas partes, los chicos iban con camisas del equipo de soccer, las banderas, los pitos, algunos con los colores del Conservatorio en el rostro. No se hablaba de otra cosas más que el partido y que Junsu como capitán levantaría orgulloso la copa del primer lugar.

 

Los exámenes habían terminado y ya todos se movilizaban para las canchas, el equipo contrario de un instituto del norte ya había arribado, los de curso inferior habían suspendido las clases. Absolutamente todos estaban inmersos en aquel momento.

 

—Junsu llegó extraño ayer a la casa, ¿sabes algo de eso?

—Si, hola Junho también es un placer verte.

 

Junho sin embargo solo rodó los ojos.

 

—¿Yoochun qué estas planeando?

—¿Trajiste a tus padres?

 

Él bufó, pero asintió.

 

—Fue muy difícil traerlos tenían una junta muy importante. No pensaban venir, tuve que hacer muchos sacrificios por ello.

—Pero ellos asistieron a tu evento de la semana pasada, ¿no?

 

—Si, pero… No sé, es su agenda. No la mía.

 

Sonreí incomodo, era obvia la preferencia que sus padres tenían sobre Junho, para Junsu esto era una de las cosas más importantes. Y aún así ellos no tenían planeado ser parte de ellos hasta que Junho se los pidió.

 

—Cómo sea, tu ve tranquilo a las gradas, cuando el partido finalice sabrás toda la verdad que tanto quieres saber.

 

Junho no pareció muy convencido, pero aún así se marchó, seguramente a hablar con sus padres. No fue hasta que Siwon me agarró del brazo pidiendo que me moviera a las canchas que reaccioné.

 

Todo seguía su curso, todo estaba planeado. Y no pensaba detenerlo, a pesar de que ahora hiciera las cosas más por inercia que por que estuviera a la cabeza de todo. Sin embargo, fue Jaejoong el de la idea, fue él quien trajo a James.

 

Sencillamente… Esta era la venganza de Jaejoong, no mía.

 

Yo solo estaba siendo participe de ella.

 

 

 

 

 

 

—¡¡Junsu Oppa!!

—¡Eres el mejor!

—¡Vamos por esa copa Hyung!

 

Tapaba uno de mis oídos ante la grita de toda la grada. Todos saltaban, gritaba, hasta chillaban producto de la emoción. El partido estaba a minutos de terminar, y nuestro Conservatorio llevaba la ventaja con un gol de Junsu.

 

Lo veía correr de un lado a otro, concentrado en lo que hacía, en esa victoria que tanto anhelaba. En levantar la copa como el capitán del equipo, era su último año. Su momento de victoria unánime.

 

Junsu hasta parecía lleno algarabía cuando divisó a sus padres en las gradas, creo que jamás olvidaré la forma en que sus ojos brillaron en ese momento. Pero justo ahora esos ojos brillaban repletos de terminación.

 

Doong robó el balón al equipo contrario y todos a nuestro alrededor empezaron a gritar como locos, todos se levantaron y Heechul me agarró del brazo para que me levantara también.

 

Cuando Doong le cedió el balón a Junsu todo se volvió un caos total. Los gritos fueron exagerados y todos se empujaban, brincando de la emoción coreando y gritando el nombre de Junsu a vivas voces. Miré el reloj y faltaban casi segundos.

 

Junsu era el dios para todos en ese instante, cuando su pie golpeó fuertemente al balón. Y este entro con fuerza en la red. El pito del arbitro y por un momento creí estar en un concierto por que todos saltaron, gritaron, y se empujaron como si no hubiera mañana.

 

Algunos empezaron a bajar a la cancha. Y ahí, el equipo ya había empezado a levantar a Junsu quien tenía esa enorme sonrisa de victoria en el rostro. Se había llevado la copa, justo como el plan de Jaejoong lo requería.

 

Pronto Heechul se movió de lugar, desapareció de mi vista y Siwon me instó a que empezara a moverme. Yunho y Jaejoong también habían desaparecido, y desde una de las gradas inferiores noté la seria mirada de Changmin.

 

Él solo regreso la mirada hacía la cancha, ahí donde Junsu era venerado. Respiré profundo y caminé junto a Siwon hacía la cancha. Habían comenzado a montar una pequeña tarima para premiar a los participantes, y tras ella una enorme compara para reflejar el infocus que empezaba a mostrar el escudo del Conservatorio.

 

Los minutos pasaron demasiado rápido, pronto ya se encontraban dando las medallas al segundo lugar del campeonato continental. Mi corazón apresuradamente.

 

—Ten ya está subiendo el equipo de Junsu, él sube al final como capitán para recibir la copa.

 

Siwon me cedió un micrófono y respiré lo más profundo que pude.

 

—¿Qué sucede?

—Nada.

—¿Seguro?

 

Asentí, viendo como el equipo del Conservatorio subía por sus medallas, enseñándoselas al público entero. Finalmente Junsu subió con esa enorme sonrisa en el rostro. El  director le cedió la copa y Junsu la besó antes de levantarla con las dos manos y que todos gritaran una vez más. Las fotos, las cámaras y Siwon tuvo que empujarme para que empezara a caminar.

 

Un último respiro y sonreí, justo como Junsu solía hacerlo.

 

En ese escenario se iba a quedar el Yoochun que estaba enamorado de Kim Junsu.

 

—¿Qué estas haciendo?

 

Junsu parecía confundido, con la copa aún en sus manos y todos observándome con duda. Amplié mi sonrisa un poco más y llevé el micrófono cerca de mis labios.

 

—Primero déjenme felicitar a nuestro maravilloso equipo que ha obtenido el primer lugar.— Hubieron más gritos, Junsu seguía viéndome confundido. –Pero quería usar estos pequeños minutos para hacerle un tributo a alguien muy especial para mi.

 

Pasé un brazo por los hombros de Junsu, pero él enseguida se soltó, alejándose unos pasos de mí.

 

—Como sea, fue un arduo trabajo, pero como diría Jaejoong: Al final, es el resultado lo que nos compensa. ¡Adelante, Heechul!

 

Desde la cabina superior, Heechul levantó su mano y en la imagen que proyectaba el infocus en pantalla gigante empezaron a pasar varias fotos. Junsu abrió sus ojos sorprendido.

 

—Esos, somos Junsu y yo hace como unos tres años más o menos. Por que, si. Los rumores son ciertos. Junsu y yo salimos hace algún tiempo. Fue una relación muy intensa y dramática, en especial por la razón por la que comenzó nuestra relación, ¿verdad, Su?

 

—¡¡Cállate!!

 

Junsu de inmediato se mostro horrorizado, había gritado. Desviando su mirada a ratos hacia donde sus padres y Junho se encontraban. Asombrosamente todo el lugar se llenó de un silencio abrumante, excepto por varios murmullos que se esparcían.

 

—Junsu y Junho eran dos hermanos adorables. Se querían mucho pero sus padres siempre hicieron distinciones entre ellos…

—¡¡Yoochun ya basta!!

 

Junsu había soltado la copa, agarrándome por el cuello de la camisa, pero tal y como lo habíamos previsto. Siwon subió y agarró a Junsu por los brazos, inmovilizándolo casi por completo.

 

Junsu se removió asustado en los brazos de Siwon.

 

—El punto es que Junsu un día se enamoró.— Junsu en ese momento se detuvo, impresionado por mis palabras. –Y acabó con su paciencia que yo me hubiera empezado a fijar en Junho en vez de en él. Siempre detestó a su hermano, le tuvo envidia. Pero nuestra situación rebaso sus límites.

 

La pantalla cambiaba nuestras fotos, aquellas que tomé cuando salíamos y que aún guardaba.

 

—Entonces, dándose cuenta de que yo le empezaba a gustar a Junho. Se metió entre nosotros, me puso de su lado, manipuló, mintió y desde entonces las cosas no han cambiado para él. Por que es un ser miserable capaz de utilizar las personas a su favor con tal de obtener lo que quiere.

 

Finalmente, todo el mundo miraba a Junsu, los murmullos se intensificaban, pero él solo tenía sus ojos puestos en mí. Ya ni siquiera luchaba por soltarse de Siwon. Heechul cambió las imágenes por un video.

 

Y la imagen de Junsu y James sentados en una mesa dentro de una habitación llamó la atención de todos.

 

Creí que me odiabas, después de nuestra última charla.

—Me vengué, le mostré a Yoochun quien eras en verdad. Así que estábamos a mano.

 

Junsu había reído, con una copa con champagne en la mano.

 

—¿Las cosas han cambiado desde la última vez? ¿O tú hermano sigue siendo la piedra en tu zapato?

—Junho siempre será una piedra en mi zapato. Siempre tiene que ser el señor perfecto y mis padres serán siempre los imbéciles que lo veneran.

 

—Auch… ¿Aún huelo a rencor por ahí?

—En realidad todos ellos me tienen sin cuidado. Cuando me gradúe me marcharé, lo suficientemente lejos como para no tener que verles nunca más la cara.

 

James apenas había suspirado, y Junsu sonreía.

 

—Junsu… ¿En verdad odias a tú hermano?

—No lo odio, solo no lo soporto y es culpa de mis padres.

 

Una risa profunda de parte de James y Junsu solo bebió un poco de su copa.

 

—Yoochun es sexy, no lo recordaba así. ¿No has revivido viejos tiempo?

—Mantente alejado de él, James. Además a Yoochun solo lo utilicé para hacerle daño a mi hermano de ahí en adelante él no me interesa. ¿Qué tal tus años por América?

 

La conversación se cortaba ahí.

 

Junsu bajó la mirada, consternado. Temeroso de mirar hacía cualquier otro lado.

 

No fui capaz de ver a los padres de Junsu ni a nadie en particular.

 

—Es todo Junsu, ya perdiste. Ya lo has perdido todo. Te he robado incluso tu momento más preciado y feliz.

 

Me miró y Siwon lo fue soltando lentamente. El silencio era tal que escuché los pasos fuertes de alguien subiendo a la tarima, Junho pasó a mi lado, casi empujándome, como si mi presencia no le importara. Estaba molesto e iba directo hacía Junsu.

 

—¡¿Qué diablos es toda esta porquería?!

 

Junho había agarrado por el brazo a Junsu, y Junsu se había doblegado ante la fuerza de su hermano que lo veía realmente enfadado. Junsu no tenía expresiones ni fuerzas en ese momento, apenas alcanzó a soltarse.

 

—Junho… Yo no…

—¡Dime la verdad! Por una vez en tu vida, dime la verdad…

—…Te detesto.

 

La voz de Junsu salió como un último suspiro, y Junho apretó su puño, visiblemente afectado. Pero antes de marcharse estrelló su puño contra el rostro de Junsu quien trastabilló torpemente hacía atrás, tapando apenas un poco su rostro.

 

Con la bajada de Junsu, los murmullos pasaron a voces in entendibles que circulaban de un lado a otro. Junsu me miró una última vez, una lágrimas corrió por su mejilla, tal vez nadie la notó pero Junsu la limpió bruscamente de su rostro y empezó a bajar velozmente de la tarima.

 

Él no iba tras Junho, Junsu solo estaba huyendo.

 

Y mientras Junsu bajaba y se alejaba, entre malas miradas y empujones provocados. Cerré los ojos unos segundos y suspiré. Todo había acabado ahí. Para mañana Junsu tendría los días más difíciles en el instituto, peores que los de Jaejoong unas semanas atrás.

 

Pero Junsu había perdido sobre todo a las pocas personas a su lado.

 

…Estaba completamente solo y humillado. Justo como jamás lo hubiera deseado.

 

 

 

Lo que beneficiaba el plan de Jaejoong, era el hecho de que para la sociedad es muy fácil tachar y juzgar. Junsu hace unos minutos era alabado por todos, ahora lo despreciaban e insultaban unos cuantos.

 

Junsu estaba solo. Absolutamente solo.

 

Aquí termina todo, supongo. Entre todos hubo una tensión extraña luego de vernos cuando todo acabó y arruinamos la emoción de todo el mundo en destruir a Junsu. No hubo celebración ni sonrisas victoriosas.

 

Tal y como lo había dicho Yunho no era una venganza, era darle una lección a Junsu.

 

Era la intención de que pudiera abrir los ojos y encaminar su vida de una buena vez por todas.

 

Verlo destruido luego de lo de ayer, me resultaba tan difícil.

 

Maldito amor, que produce empatía.

 

 

 

 

Publicado por: Chun_Pk

Estado: ———

Escuchando: Where I stood (Missy Higgins).

 

 

 

 

 

Bien,  en realidad no tengo muchas palabras por que me encuentro sumamente cansada. Apenas tengo tiempo para actualizar. Pero espero que les haya gustado. Tenía planeado actualizar temprano, pero entre una cosa u otra. Se me hizo imposible.

 

Un pedido en especial, por favor lean el capitulo y luego decidan las tres primeras opciones. No solo por que les agrade una pareja en particular. Después de todo quedan varias cosas planteadas. =)

 

Se las quiere un montón. ♥

 

 

46 comentarios sobre “Blogger: Décima quinta publicación

    fenixdbsk83 escribió:
    5 mayo, 2012 en 0:44

    increible!!!!!!

    Me gusta

    Itayuchi escribió:
    9 junio, 2012 en 13:24

    Junsu te lo merecias, aunke duele😦

    Me gusta

    Sophy escribió:
    10 agosto, 2012 en 19:33

    Woooow!!! Que buen plan O.O me llegaron todos xD así se hace xD bueno Junso no quiso aprender por la buenas, por las malas lo hará mejor persona, bueno eso creo xD

    Que buen ficha y muy buenos los capos felicitaciones ^_^

    ~sigue leyendo~ (>_>) cap. 16 (<_<)

    Me gusta

    Adriloveyou escribió:
    9 junio, 2015 en 11:25

    aaaaaa se supone quen debian de ayudarlo a entender que lo que hacia la forma en como manipulaba a las perosnas por su “bien” era lo que debian de hacer… pero esa manera con ese video … es verdad que junsu merecia un castigo pero ellos solo mostraron la mascara de junsu … su ser malvado no mostraron las razones por las que llegoa a ese estado de odiar a su hermano…. diosssss fue horrible.

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    16 septiembre, 2015 en 2:30

    Pues yooo no me retractooo querua que Junsu pagara el jugar y utilizar el corazon de mi Chunnie y esta hecho. Fue horrible? siii y mucho pero pir ahi alguien me dijo” cuando aprendes las cosas a la mala te sirven mas y las aprecias mas” asi que mi querido Junsu tuuu te lo buscaste😢. Yoochun te habria dado una oportunidad peri aun en su casa le restregaste que lo utlizaste y eso ya fue mucho. Ahora ojala te duela vencer tu horgullo pero sera interesante verte rogandole a Chunnie😡. me parece que la cosa va por ahi. La imagen de Minho con eso de los muchachos tiene un plan… las expresiones y choque de manos me haces pensar en una
    enorme camaraderia entre ellos e igual que en la borrachera de se “solicita Novio” Siento que esa camaraderia es real😄😊 me encanta que times atencion en esos detalles de brothers. Un muy intenso cap Nes gracias

    Me gusta

    laucamp escribió:
    8 abril, 2016 en 13:00

    Si fue un buen plan para que Junsu reaccione, pero muy cruel, sentí muy feo, pero bueno haber ahora que pasa.

    Gracias!!!

    Me gusta

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