Regalo de una Cassiopeia: tercera canción

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Regalo de una Cassiopeia

Survivor

Tercera Canción

 

 

 

 

Estando de pie aquí, intento aún buscar esa luz

Una sonrisa, si la encuentro, brillará dentro de mí

Con dos amores, que podemos unir para ser felices

 

 

 

 

 

—¡Jodiste mi futuro!

 

Yoochun lo golpeó con su dedo índice en el pecho, provocando que Yunho se quejara levemente ante aquello e incluso retrocediera un paso.

 

—¿Te quieres calmar, Yoochun? Además tú futuro era con Junsu que esperabas que…

—¡¿Era con Junsu?! ¡Agh, maldito te odio!

 

Y la serie de palmadas algo exageradas comenzó, Yoochun comenzó por golpearlo en la cabeza con fuerza, luego la espalda, luego los brazos. Luego sencillamente intercaló el lugar de los golpes.

 

—¡Ya, ya, basta!

—¡¡NO ME DA LA GANA!!

 

 

 

 

Junsu tenía su mano derecha puesta solícitamente sobre la rodilla de Changmin.

 

Ambos sentados en uno de los muebles de la sala de estar en la casa de Jaejoong.

 

Y todo había ocurrido muy extraño. Habían acordado ir a visitar hoy a su amigo, lo que menos habían esperado era encontrarse a Yoochun y Yunho, cuando todos sabían de sobra que esos dos habían emigrado a Estados Unidos hace un buen tiempo ya.

 

La situación dentro de su amistad se había vuelto muy tensa desde que Jaejoong descubriera que Yunho y Yoochun se habían enamorado y traicionado su amistad. Cuando era bien conocido por todos, incluso por el mismo Yunho, lo mucho que a Jaejoong le gustaba el líder.

 

Changmin apretó su mano un poco, miraban por el ventanal de aquella lujosa casa como Yunho y Yoochun parecían discutir en el jardín sabrá Dios por qué. Pero cuando deslizo su mirada hacia Jaejoong el corazón se le compungió un poco.

 

Jaejoong tenía otra vez ese gesto de molestia y fastidio. La amargura dibujada en sus facciones, mientras observaba al 2Yoo pelear en SU jardín. Como si tuvieran el derecho de invadir su espacio y armar ese tipo de escenitas.

 

Como si aún fueran amigos.

 

—Deberías dejar de mirarlos así.

 

Changmin fue directo, mirando al mayor del grupo con seriedad y Jaejoong solo rodó los ojos, cruzando una de sus piernas y bufando con fastidio.

 

—No entiendo ni siquiera por qué están aquí, y de paso ocupan parte de MI espacio para sus insulsas peleas.

—¿Por qué los dejaste entrar entonces?

 

—¡Yo no los dejé pasar! Ya estaban aquí, con gusto les hubiera lanzado la puerta en la cara.

 

Junsu se removió incómodo en su lugar, el tono en las palabras de Jaejoong no mejoraba la situación. ¿Por qué habían regresado a Corea tan intempestivamente?

 

—¿Ya estaban aquí? ¿Yunho aún tiene una llave de…?

—La verdad es que ni lo recuerdo, cuando se fue le lancé todo lo que pude por la cabeza, no sé si habrán estado o no las llaves ahí.

 

En el momento en que Jaejoong se levantó, Changmin y Junsu lo hicieron por inercia también, mirando preocupados, uno más demostrativo que el otro, como Kim caminaba hacía el patio con el entrecejo arrugado y la paciencia agotada.

 

 

 

 

Jaejoong abrió las puertas de vidrio de su jardín y salió.

 

Escuchando recién los gritos que Yoochun y Yunho se lanzaban. Notando entonces que en todo este tiempo, ambos muchachos se veían incluso más jóvenes desde la última vez que lo vio.

 

—¡Te dije! ¡¿Te dije o no te dije?! ¡Deja las cosas como están, sé normal por una vez en tu vida y deja las cosas como están! ¡¡Pero NO!! ¡El omnipotente Yunho tenía que joderlo TODO!

 

—¡Ya deja de gritarme! ¡¡NO sabía que esto iba a suceder!!

 

Yoochun volvió a levantar su mano, pero en esta ocasión Yunho detuvo su mano antes de que se impactara en su rostro e inmediatamente detuvo la otra cuando intentó levantarse para golpearlo.

 

—¡Ya basta los dos! ¡No sé por que maldito motivo están los dos en MI casa y no me interesa! Solo quiero que se larguen cuanto antes.

—¡Maldito, Yunho, tú reverendo idiota!

 

Yunho cerró los ojos con fuerza, ofuscado por los gritos de Yoochun y ahora también por los gritos de Jaejoong pidiéndoles que se marcharan, pero ¿marcharse a dónde ni él sabía como regresar si es que el espejo funcionaba como él quería y no cuando le daba la gana?

 

—¡¿Qué no me están escuchando?! ¡Fuera!

—¡Algún día tú estupidez tenía que tocar límites insospechados! ¡Y lo has hecho!

 

Jaejoong seguía molesto y él ni si quiera terminaba de entender por que Yoochun parecía tan molesto, ¿acaso le gustaba Junsu o qué?

 

—¡Jung Yunho!

—¡Yunho, maldición suéltame para poder golpearte!

 

Y la paciencia de Yunho llegó a su límite.

 

—¡Maldición ya cállate Jaejoong!— Los ojos de Jaejoong a unos pasos de él se abrieron con sorpresa y Yoochun por suerte dejó de moverse. –Y tú Yoochun ya cierra tu maldita boca, que tenemos problemas más graves que eso. Como por ejemplo saber si podremos regresar. ¿No ves que todo cambió? ¿A dónde regresaremos? ¿Has pensando en eso?

 

Yoochun se había calmado, había relajado sus brazos y Yunho creyó conveniente soltarlo, cuando lo vio agachar la cabeza, analizando lo que le acababa de decir. No así, la reacción de Jaejoong fue completamente diferente. Ya había apretado sus puños y puesto una sonrisa torcida en sus labios.

 

—¿Quién te crees?— Había comenzado como un susurro leve, que los había hecho girar para mirar al mayor, sin embargo Changmin y Junsu detuvieron su paso sin terminar de acercarse a Jaejoong. —¡¿QUIEN TE CREES PARA VENIR A GRITARME EN MI CASA?!

 

Fue un empujón, uno muy fuerte.

 

Las manos de Jaejoong sobre su pecho lo hicieron retroceder toscamente hasta que logró golpearse con el tallo de uno de los árboles en aquel enorme jardín y el quejido de Junsu y Changmin le hizo ver que debía controlarse o entonces las cosas irían de mal en peor.

 

—Jaejoong… Lo siento, no debí gritarte así, yo…

—¡¿Tú, qué?! ¡Tú nada! ¡¿Cómo te has atrevido a presentarte en mi casa después de todo lo que paso?!

 

—Sé que esto parece fuera de contexto pero…

—¡Pero nada! ¡Solo quiero que cierres tú maldita boca y desaparezca de mi vida como lo hiciste hace dos años! ¡¿Para que regresaste?! ¡¿PARA QUE?!

 

Los ojos de Jaejoong demostraban una rabia, antes desconocida para Yunho, ofuscado, acalorado como se encontraba, probablemente Jaejoong no había percibido las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos, y que Yunho había descubierto con sorpresa.

 

—Será mejor que los dejemos hablar a solas, Yoochun acompáñanos a comprar algo de beber.

—¡Yo no salgo de aquí!

 

Y el grito había tomado por sorpresa al mismo Yoochun, quien se soltó del agarre de Changmin, acercándose un poco más a Yunho y logrando que Jaejoong sonriera sardónicamente, bufando con incredulidad y dándoles la espalda. Cansado de su ingenuidad al creer que habían llegado a arreglar algo.

 

Yunho sin embargo, tomó la mano de Yoochun y logró que lo soltara con sutileza.

 

—Ve con ellos, Yoochun. Estarás bien, solo no los pierdas de vista.

—Pero…

—Estarás bien, Jaejoong y yo creo que tenemos que hablar.

 

Yoochun lo miró con algo de temor, aún así. Fueran o no sus amigos, había algo en Yoochun que le decía que de todas formas no era aquellos con los que convivía y de una forma u otra no lo eran.

 

El único que era real para él, era Yunho. Y salir a un mundo que desconocía lo asustaba. Pero era consciente también que su grito de hace un momento había sonado a celos y que Jaejoong justamente lo miraba como jamás hubiera deseado.

 

—Solo estás poniendo las cosas más difíciles, déjalos que hablen. Recuerda que Jaejoong alguna vez fue tu amigo. Vamos, ¿si?

 

Fue en esta ocasión Junsu quien lo tomó por el brazo, y lo empezó a jalar a la salida. Yoochun no pudo evitar mirar a Yunho. Tratando de recordarle que ese no era el Jaejoong que conocía. Que se marcharan cuanto antes e intentaran arreglar algo.

 

Pero Yunho parecía empeñado en despejar esa mirada de odio que Jaejoong les enviaba.

 

 

 

 

Solo unos minutos después de la salida de sus tres amigos.

 

Yunho había caminado tras Jaejoong cuando él ingreso al departamento, por un poco de agua para beber. Lo observó en sus gestos y expresiones, en lo alterado que parecía aún con su presencia.

 

—Jae…

—No me llames así, perdiste ese derecho hace mucho.

 

Fue como un golpe en el estómago, las palabras de Jaejoong habían sonado desprovistas de alguna emoción, tan frías como si de repente no lo conociera. Y aún así Jaejoong jamás había estado tan escaso de verdadera calidez.

 

—¿Tan malo fue lo que te hice?

 

Jaejoong dejó el vaso con fuerza sobre el mesón.

 

—¿Tan malo? ¡Por supuesto que lo fue! ¡¡Yo te amaba, demonios!! Y Yoochun era mi mejor amigo. ¿Cómo pudieron jugarme así de sucio? ¿Tan vilmente como para que yo perdiera la noción de cuando sus juegos iban en serio y yo el imbécil de esta relación?

 

—Yo jamás traicionaría nuestra amistad.

—¡No hablaba de nuestra amistad, imbécil!

 

Pocas veces Jaejoong lo había insultado. Es más, esta era la primera vez que iba cargado con un odio verdadero.

 

—¡No pongas esa cara, Yunho! ¡No pongas esa maldita cara! ¡Odio verte, odio ver que aún…! Causas esto en mí.

 

La mano que permanecía sosteniendo el vaso apretó con fuerza el objeto. La otra mano de Jaejoong fue directamente a tapar su rostro, encorvándose un poco. Afectado verdaderamente. Y el estómago de Yunho volvió a sentir que era estrujado.

 

No quería ver a Jaejoong en ese estado.

 

—¿Por qué me hiciste esto? Sabías lo mucho que me gustabas. ¡Lo sabía todo el mundo! Y cuando me pediste salir en una cita, en realidad creí que… Tu y yo… ¡Fui tan imbécil! ¡Me invitaste para sacarle celos a Yoochun! …Para que él por fin aceptara lo que sentía por ti.

 

Yunho había caminado, tal vez sin intención, directo hacía Jaejoong. Por que colocó una mano sobre su hombro, intentando confortarlo un poco. Intentando descifrar cuando en este loco mundo él podía traicionar así a Jaejoong.

 

—Jae…

—¡No me toques!— Jaejoong se deshizo del tacto casi de inmediato. Con su voz ahora un poco más calmada. —…Y ya te dije que no me llamaras así.

 

Yunho entonces se vio obligado a hacer lo único que calmaba a Jaejoong, lo abrazó con fuerza, con sus brazos rodeándolo por completo, abrigándolo con su cuerpo. Para que Jaejoong no se soltara así usara toda su fuerza.

 

—¡Suéltame!… Te dije que no me tocaras… ¡Yunho suéltame!

 

Y como esperaba, Jaejoong se empezó a resistir. Sacudiéndose con fuerza, intentando liberarse a como diera lugar. Golpeándolo, incluso usando sus pies para golpearlo, moviéndose como podía.

 

Pero el aroma de Yunho lo ofuscó. Su calidez, su ser entero. Y Jaejoong terminó por dejar de moverse, hundiendo su rostro en el pecho de Jung, apretando con fuerza la camisa de él.

 

—Te odio… Te odio tanto…

 

La voz de Jaejoong esta vez sonó débil, opacada por su rostro contra el pecho de Yunho y cuando al fin Yunho lo empezó a soltar. Aunque no era él, el causante de aquel sufrimiento, Yunho creyó conveniente hacer lo correcto, disculparse.

 

—Lo siento tanto, Jaejoong. Jamás te heriría a apropósito. Eres de las pocas valiosas en mi vida. Eres de esas personas que uno no se arrepiente de que se crucen en tu vida, por que son esenciales, a pesar de ser tan problemáticos.

 

Nunca. Jamás… Había sido capaz de decirle eso a Jaejoong.

 

Principalmente por lo extraño que podía sonar. Y por qué podía mal entenderse.

 

Cuando una de sus manos recogió uno de los mechones de Jaejoong para colocarlos detrás de su oreja. De pronto Jaejoong se había inclinado hacía él, con sus labios dirigidos a los suyos. En un contacto cálido y latente.

 

Los ojos de Yunho se abrieron con sorpresa. Los de Jaejoong permanecieron cerrados.

 

¡Él jamás había besado a un hombre!

 

¡Él jamás había besado a Jaejoong!

 

Sus impulsos reaccionaron. Sus manos sobre el pecho de Jaejoong lo empujaron con fuerza, varios pasos lejos de él. Con el tacto de sus labios haciendo mella incluso en hasta en su alma, en corazón siendo atacado por fuertes convulsiones y una mano tapando su propia boca.

 

—¿Por qué has hecho eso?

—Yo… Demonios…

 

Jaejoong no había concretado una respuesta. Y visiblemente arrepentido había salido corriendo de ahí. Yunho tardó un poco en reaccionar, pero finalmente fue tras él.

 

—Jaejoong, espera…

 

Sin embargo cuando salió de la cocina lo único que vio fue a Jaejoong entrar en una de las habitaciones y cerrar la puerta con fuerza. Tocó la puerta un par de veces pero jamás le contesto.

 

Sentía que estaba cometiendo un error.

 

Debía marcharse, hallar la forma de irse por aquel espejo a aquel que era su lugar, pero debía esperar por Yoochun. Se apoyó en la puerta y suspiró.

 

Sus labios y los de Jaejoong no podían ir en medio de una oración.

 

Simplemente, no podían.

 

 

 

 

Yoochun quería lanzarse de la torre de Tokio.

 

Luego recordó que estaba en Corea, así que debía pensar en otro lugar igual de óptimo.

 

Era confuso y extraño…

 

Ver a Changmin y Junsu de la mano, unos pasos delante de él. Conversando en pequeños susurros, seguramente hablando sobre Yunho y Jaejoong. ¿Es que tenían las manos pegadas que no podían soltarse? Yoochun solo quería regresar a casa o golpear a Yunho.

 

Cualquiera de las dos cosas en este instante estaba bien para él.

 

—Y… ¿Cómo les ha ido a los dos en Estados Unidos?

 

Junsu había girado un poco hacía él, con esa sonrisa amable de siempre. Intentando hacer el momento menos incómodo. Incluyéndolo en la conversación. Yoochun solo quería comprar la maldita cosa que habían ido a comprar y regresar. Cuanto antes. Quería regresar a su hogar.

 

—Bien… Supongo…

 

Lo ambiguo de su respuesta, logró que Changmin elevará un poco su ceja, pero al ver que Yoochun no parecía tan dispuesto a conversar. Los dos continuaron compartiendo una pequeña conversa que más bien parecía secreto.
Dejando que Yoochun siguiera atormentándose con la idea de aquellas dos manos unidas.

 

Y la razón verdadera, por la que eso le molestaba tanto.

 

 

 

 

Unos minutos después, luego de un rato de reflexión.

 

Jaejoong decidió que la culpa había sido suya por besar a Yunho, sabiendo que él ya se había decidido por Yoochun hace mucho, y él solo era un imbécil. Respirando hondo, volvió a abrir la puerta de su habitación y Yunho casi cae sobre él.

 

Estando apoyado en la puerta había perdido el equilibrio, cuando Jaejoong se dispuso a abrir la puerta, con un poco de dificultad logró pararse correctamente y mirar los ojos ahora indiferentes de Jaejoong.

 

—Lo mejor será que se vayan, la mejor de las razones es que tú y yo no podemos seguir siendo amigos como si nada. Cuando acabas de descubrir lo que aún sigo sintiendo por ti, así que mejor váyanse.

 

—¡Yunho!— Yoochun apareció, jalando a Yunho del brazo y con sus propios tormentos personales en la cabeza. –Por favor ya vámonos de aquí.

—Son libres de irse cuando lo deseen.

 

Jaejoong optó por marcharse a la cocina, allí donde Junsu y Changmin seguramente se encontraban guardando las bebidas en su nevera. Yoochun sintió la extraña mirada de Jaejoong e intentó caminar hasta él, para intentar arreglar algo que él desconocía, pero Yunho lo detuvo, sacudiendo apenas un poco la cabeza.

 

—Déjalo… Solo, concentrémonos en regresar. Tenías razón, este futuro es un asco.

 

Yoochun sintió a Yunho jalarlo una vez más. Ambos encerrados en el baño, lejos de las miradas de aquellos tres adultos que permanecían en la cocina. Justo antes de que la puerta se cerrara. Yoochun pudo ver a Junsu poniendo una mano en el hombro de Jaejoong.

 

A Changmin suspirando y a Jaejoong con la cabeza baja, negando por algo.

 

—¿Y como piensas volver?

—No tengo la menor idea.

 

Yunho empezó a golpear el vidrio suavemente esperando que algo sucediera. Yoochun se dedicó mientras tanto a observar cualquier cosa. Eso les pasaba por aceptar cualquier regalo, por eso estaban metidos en estos problemas.

 

—¡Funciona maldita cosa! ¡Funciona!

 

Y cuando Yunho empezó por golpear al espejo, Yoochun se cruzó de brazos y levantó una ceja.

 

—Si, Yunho. Eso es tan sensato y maduro…

—Oh, cállate.

 

Pero justo en ese instante la mano de Yunho empezó a hundirse en el espejo. Asustado Yoochun intentó agarrar la mano que Yunho estiraba hacía él y cuando por fin pudo sostener su mano, todo se volvió negro una vez más. Y las vueltas sacudiendo su estómago regresaron también.

 

 

 

 

Yoochun se levantó del suelo como siendo jalado por alguien más.

 

Sentía el estómago revuelto una vez más, pero por suerte con menos nauseas que la vez anterior. Miró el suelo y cuando se levantó, pateó suavemente a Yunho para que se levantara también.

 

Un rato después, Yunho se levantó, igual de confundido que él.

 

—¿Qué hora es?

—Yo que tú, Yunho me preocupaba más por la fecha que por la hora.

 

Yunho solo llevó una mano a su cabeza. Con un ligero mareo y sosteniéndose de las paredes cuando al fin salieron del baño y Yoochun un poco más saludable que él salió corriendo seguramente por algún calendario.

 

—¡Si! ¡¡SI, SOY FELIZ!!

 

El grito de Yoochun desde una de las habitaciones lo hizo cerrar los ojos y respirar profundo hasta que ese molesto mareo pasara.

 

—¡Regresamos, Yunho! ¡Regresamos!— Desconsiderado como casi siempre, Yoochun lo abrazó con fuerza e incluso lo sacudió. Temiendo caer producto de su mal estado, Yunho se aferró a él con fuerza. –Lo único malo es que ya son pasada las diez de la noche. ¡Junsu! ¿Cómo estará? ¿Seguirá en el hospital? ¡Changmin! ¿Estará con Junsu?

 

—Pues si, ya que ustedes son unos desconsiderados. Al menos nosotros si estuvimos con él.

 

Cuando la voz de Jaejoong, enojado, pero no tan distante como el Jaejoong del ‘futuro’ llegó hasta ellos, rápidamente Yoochun soltó a Yunho y el mayor solo bufó ante su evidente nerviosismo.

 

—¿Se puede saber donde estuvieron todo el día que no fueron ni a cancelar lo del spa?

—¡Que Yunho te lo explique!

 

Y como alma que lleva el diablo, Yoochun salió corriendo del departamento, apenas agarrando las llaves de su auto y abandonando el apartamento. Jaejoong entonces se cruzó de brazos y esperó.

 

—¿Y bien?

—Jaejoong ahora no… No me siento nada bien.

 

Yunho fue incapaz de ver lo mucho que eso exasperaba a Jaejoong. Así que mientras Yunho caminó como pudo hasta uno de los sillones y sentó en él, viendo como Jaejoong se quitaba el abrigo y empezaba a recoger los platos que aún estaban sobre la mesa del comedor.

 

—¡¿Qué pudieron haber estado haciendo como para ni siquiera recordar recoger todo esto?! ¡¿Por qué me toca hacer todo el trabajo a mí?!

 

Y Yunho estaba seguro que eso no se trataba sobre los platos sucios. Así que como instinto de supervivencia, Yunho optó por lo más pacífico, se levantó del sofá y se inclinó un poco.

 

—Lo siento mucho, Jaejoong. Pero creo que me voy a duchar.

 

Jaejoong se quejó, pero aún así Yunho se encerró en su habitación.

 

Oh, maldito mareo que no se le quitaba con nada.

 

Pero al menos el Jaejoong enojado de allá afuera le sacó una sonrisa.

 

Por que esa molestia de Jaejoong era pasajera, por que sus ojos aún lo miraban amablemente. Por que no había resentimiento en el tono de su voz. Por que ese era su Jaejoong, el que él conocía. Su amigo. Su casi alma gemela.

 

Y cabe recalcar que Yunho no considera que su alma gemela, tiene que ser precisamente su pareja. Solo su complemento en medio de este mundo tan desbaratado.

 

Y el Jaejoong de allá afuera, había calmado su ser.

 

 

 

 

Yoochun entró corriendo por los pasillos del hospital.

 

Hasta que finalmente encontró la habitación de Junsu. Le habían dicho que no se trataba de algo grave, pero que por observación lo mejor había sido que se quedara esa noche ahí.

 

Abrió la puerta con cuidado de no hacer ruido, y vio el perfil dormido de Junsu y su respiración acompasada. Miró también a Changmin, que dormía semi apoyado en la cama, sosteniendo la mano de Junsu suavemente, sentando en aquella silla junto a la cama de Kim.

 

Aquel futuro estratosférico regresó a él violentamente y tuvo que sacudir con fuerza la cabeza. Provisorio se acercó a la cama de Junsu y tomó la mano de él, sosteniéndola con fuerza, alejándola de la mano de Changmin.

 

—¿Qué?… ¿Qué sucede?

 

Changmin se levantó con un poco de confusión, apenas enfocando a Yoochun.

 

—Aléjate de él.

—¿Qué?

 

Todavía más confundido, Changmin agitó un poco su mano, restándolo importancia y se levantó de aquella silla, caminando torpemente hasta el pequeño sillón dentro de la habitación y durmiéndose casi de inmediato en cuanto se acostó, como si aquello no fuera un problema para él.

 

Yoochun lo vio a Changmin alejarse de Junsu sin problemas, ni quejas.

 

Volvió a la imagen de aquel Junsu que ahora apretaba su mano con fuerza, y se sentó, contemplándolo por un rato más. Llevado por ese impulso que lo había guiado hasta Junsu.

 

—Siento no haber estado contigo antes, te prometo que no me vuelvo a separar de ti en un momento así de difícil.

 

Y el suspiro que salió de los labios de Junsu, en medio de su sueño profundo. Lo hizo sonreír.

 

—…Gracias… Yoochun…

 

 

 

 

Minho miró esa mañana de viernes la imagen que el espejo le mostraba.

 

Su cuerpo entero y del resto de sus compañeros, moviéndose al compás de la música que sonaba con fuerza en el salón de ensayos de Shinee. Sacudió su cabeza con fuerza, y su cabello se sacudió al mismo tiempo.

 

Taemin volvió a estar en el centro de la coreografía, estirando sus brazos un poco, y luego el resto del grupo lo imitó. Finalizada la coreografía, todos aplaudieron y se felicitaban, fue cuando Joonghyun lo abrazaba que su celular empezó a sonar, y él salió corriendo hacía su pequeño maletín.

 

‘Changmin hyung’

Ese nombre parpadeaba constan mente, y armándose de fuerzas llevó el celular a su oído.

 

—¿Hyung?

Oh, Minho… Que bueno que me contestas, pensé que estarías entrenando y estarías ocupado como para atenderme.

 

—En realidad acabamos de terminar pero dime.

 

Pues Jaejoong hyung me comentó esta mañana que ayer estuviste en el hospital por lo de Junsu. Pensé que sería adecuado llamarte para agradecerte y decirte que el torpe de Junsu ya está bien. Los doctores solo culparon a la inutilidad de Yoochun y ya está en casa, molestando a todos con sus tontos video juegos.

 

Minho sonrió un poco, moviéndose inconscientemente.

 

—Dudo que los doctores hayan culpado así a Yoochun hyung, pero me alegra que Junsu hyung ya esté mejor.

Si, bueno… Palabras más, palabras menos. Fue culpa de Yoochun.

 

Minho mordió un poco su labio inferior, pero finalmente al ver la tranquilidad de siempre con la que Changmin le hablaba, se armó de valor.

 

—Hey, hyung… ¿Qué te parece si salimos a almorzar hoy? Terminó a las once de ensayar, podríamos vernos a eso de las doce, ¿te parece?

Claro, te paso recogiendo. Eso es lo bueno de tener pequeñas vacaciones, puedo decir ‘te paso recogiendo’ por que no estoy tan ocupado.

 

—De acuerdo, te espero entonces.

Ok, adiós.

 

Y cuando Changmin cortó la llamada, Minho pareció recordar como se respiraba, colocando discretamente una mano en su pecho y girando solo para ver con horror como sus cuatro compañeros, sentados en el piso lo miraban con atención y sus estúpidos rostros de niños inocentes.

 

—Nuestro Minho tiene una cita… ¡Que lindo!~

 

Minho odió a esos cuatro por igual, justo en ese instante.

 

 

 

Changmin dejó el teléfono sobre el mesita junto a los sillones y caminó a la cocina, donde solo olía a verduras y con el entrecejo arrugado vio a Jaejoong picar una cantidad casi asombrosa de zanahoria.

 

—Que asco… ¿Qué esto eso?

—El almuerzo de hoy. Junsu tiene que alimentarse sanamente por unos días.

—¡¿Y por él tenemos que sufrir todos?!

 

Jaejoong le envió una de esas miradas en que lo mejor era callar o morir. Y Changmin se vio obligado a prevalecer por su existencia, así que caminó a la nevera por un poco de yogurt mientras veía a Yoochun y Junsu jugar videojuegos en la mesa de la cocina y a Yunho en la parte contraria del mesón, leyendo el diario de ese día, bebiendo café como si nada.

 

—Por cierto Jaejoong hyung, no me guardes comida. Saldré a almorzar con Minho.

—¿¿En serio??

 

Yoochun pareció increíblemente emocionado con aquello, tanto que se levantó de su lugar, para poder pasar un brazo por encima de los hombros del menor del grupo.

 

—¡Esa es una excelente noticia, Changmin! Tienes que seguir el camino directo hacía tu destino.

 

La insinuación de aquella frase, logró que Changmin sintiera sus mejillas calentarse un poco ante la indirecta mención de Minho y se sacudió fuertemente para que Park lo soltara.

 

—Eres un imbécil.

—¡Agh, como me gusta que todo vuelva a su cause!

 

Yoochun miró a Changmin sentarse junto a Yunho, tomando otra parte del diario, y él estiró satisfactoriamente sus brazos. Sintiendo que esta era la vida que le gustaba. Yunho desde su lugar solo sonrió, negando suavemente con la cabeza.

 

 

 

 

Luego del almuerzo, y de que Changmin se marchara agradeciéndole a los dioses por que no le crecería una racima de verduras en el estómago por culpa de Junsu y se terminara yendo a su NO cita con Minho. Yunho se sentó en el gran sillón a pensar.

 

Más bien a reflexionar.

 

¿Qué habría sido de Leah y Hansae?

 

Los niños al parecer ya no existían en ese futuro donde él y Yoochun habían según medio entendido traicionado a Jaejoong. Pero ahora, que todo volvía a formarse como antes y Yoochun volvía a estar con Junsu pegados ambos cual siameses. Jugando videojuegos en el balcón.

 

¿Seguirían los niños en ese futuro?

 

Lo cual lo llevaba a otra pregunta, ¿qué tanto era ese cariño, aprecio o amor que Yoochun expresaba por Junsu y viceversa?

 

Y de ahí se saltaba a otra pregunta externa. ¿Por qué le importaban tanto esos niños?

 

Su mente se perdía en aquello cuando Jaejoong se sentó a su lado en el sillón, ofreciéndole un poco de canguil del tazón grande que llevaba en sus manos, haciéndole recordar a Yunho que fingía ver una película.

 

—¿Ya no estás enojado?

—Por más que quiera, creo que no puedo enojarme contigo Yunho.

 

Una sonrisa salió de sus labios, tomando varias palomitas de maíz y llevándolas a su boca. Jaejoong se apoyó levemente en él. Mirando también hacía el televisor. Rodeándolo una vez de esa maravillosa tranquilidad y calidez de su amistad.

 

 

 

 

Comenzó con su ligero almuerzo, y fue después que sin razón alguna Changmin decidió que sería divertido ver alguna película. Minho no se había negado y su NO cita había resultado más extensa que una hora compartiendo el almuerzo.

 

Había encontrado divertido enseñarle a Changmin las diferentes razas de perros que había y aunque en un inicio Changmin parecía un poco hostil con tener que agarrar a algún cachorro, finalmente se había terminado enamorando de un pequeño dálmata que había visto.

 

Changmin luego lo invitó a comer a la heladería de uno de los amigos de Yunho, que siempre que los veía lo complacía regalándole el helado que gustara. Y cuando viera en Minho, lo había llenado de halagos inmediatamente, indicándole que era su favorito de Shinee.

 

Minho había asentido con una sonrisa en los labios. Pero extrañamente Changmin no había querido quedarse a comer el helado ahí, así con los cono de helado en las manos habían salido del local, con una educada despedida de por medio y prometiéndole al hombre que regresarían en unos días.

 

La caminata por la calle les había durado poco, por que por más cubiertos que andaban intentando pasar desapercibidos, un par de fans los habían descubierto. Y habían tenido que salir corriendo como pudieron de ahí.

 

Changmin lo jalaba de la mano, hacía una de las callas más desprovista de gente, extendiendo su mano para poder tomar un taxi. Y luego de que a Changmin se le cayera el helado y Minho compartiera el suyo con él. Finalmente habían llegado al departamento de Dong Bang Shin Ki, cerca de las seis de la tarde, cuando el lugar olía a un delicioso plato casero y Changmin respirara aliviado.

 

—Bueno, al menos Jaejoong hyung preparó algo delicioso para la cena.

—¿Él cocina todos los días?

 

—Solo cuando anda de buen humor.

—¿Y depende de ustedes que no lo hagan enojar?

—Depende más bien de Yunho hyung casi en su totalidad.

 

Minho sonrió, cediéndole el abrigo a Changmin para que lo colgara en el pequeño armario a la entrada viendo como Yoochun y Junsu permanecían en el mueble, cada uno en un extremo, pero con sus piernas entreveradas en la mitad del sillón, ambos leyendo una revista cualquiera.

 

—¡Jae hyung! Ya llegué, Minho se va a quedar a cenar.

 

Changmin empezó a caminar hacía la cocina, con unos gritos que llamaron la atención de Yoochun y Junsu. Por lo que, Minho los saludo con una sonrisa en el rostro. Recibiendo una sonrisa en respuesta, así que decidió caminar hacía la cocina donde Yunho comía un poco de zanahoria escuchando la platica de Jaejoong.

 

—¿Quieres agua?

—Si, por favor.

 

Se sentó en una de las sillas del comedor de la cocina junto a Changmin y Yunho levantó un poco su mano en señal de saludo.

 

—Oh, cierto. Iré a lavarme las manos, las tengo un poco sucias por el helado.

 

Cuando Minho se levantaba, Yoochun y Junsu ingresaban a la cocina, Junsu con una expresión confundida en el rostro.

 

—¿Helado? Pensé que no te gustaban las cosas dulces.

—No son las cosas dulces precisamente lo que le gusta a Minho.

 

Changmin se atoró con el agua que bebía y miró amenazante a Yoochun quien reía en cuanto vio la reacción de Minho ante sus palabras. El menor caminó hasta el baño al fondo de pasillo y Junsu solo negaba levemente mientras le robaba un poco de agua a Changmin.

 

Pronto, una idea corrió por la mente de Yoochun.

 

¡El espejo!

 

Habían olvidado por completo quitarlo de ahí, y casi sin pensarlo. Salió corriendo tras Minho.

 

 

 

 

Lavó sus manos y exhaló un poco de aire antes de ver su imagen en el espejo.

 

Si él antes creía que sus amigos eran especialistas en avergonzarlo con respecto a Changmin, acababa de descubrir que los integrantes de TVXQ podían ser todavía peores. Sintió comparecencia con Changmin.

 

Miró su reflejo un rato más y cuando la imagen se puso borrosa arrugó el entrecejo.

 

—Listo… ¿Lo ves? Hacer el nudo de la corbata no es tan difícil.

 

Ante sus ojos estaban dos niños. Una niña que terminaba de hacer el nudo de una corbata al pequeño niño y cuando la niña lo miró. Sus ojos se abrieron con sorpresa.

 

—¡Waa! ¿Tío Minho que haces ahí?

 

Minho iba a retroceder asustado, sin entender por que esa niña lo llamaba así, cuando su pie tropezó con algo suave y sin pretenderlo resbaló hacía adelante, interponiendo las manos contra el espejo que al parecer comenzó a absorberlo.

 

—¡Minho! ¿Estás ahí? ¡Sal cuanto antes!

 

Sin embargo la voz de Yoochun se escuchó para ese momento; Demasiado lejana.

 

 

 

 

Estaba asustado, terriblemente asustado.

 

Por que con tantas cosas en la cabeza y emocionado por haber recuperado su vida normal. Había olvidado por completo el asunto del espejo. Yoochun golpeó la puerta una vez más, intentando no alertar a los demás integrantes de esa casa. Esperanzado en que Minho abriera esa puerta de una vez por todas.

 

Cuando el pomo de la puerta se empezó a mover, Yoochun empezó a respirar más calmadamente, Minho seguía ahí. Pero cuando miró hacía adelante y no distinguió a nadie más que el baño vacío, sus ojos inevitablemente se dirigieron hacía un poco más abajo y está seguro de que incluso perdió color en su rostro.

 

—¡Tío Yoochun!

—¡Tío!

 

Los dos niños lo abrazaban con fuerza, aferrándose a sus piernas. Pronunciando cosas como que algo extraño había sucedido. Sus sentidos se alteraron inmediatamente, miró hacía atrás, esperando que nadie más los viera y agarró a los dos niños por el brazo procurando que no hiciera ruido alguno.

 

—Muy bien, ahora ustedes dos se quedaran aquí y no van a hacer ningún ruido, ¿bien?

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasa tío?

—Nada grave, solo no te separes de Hansae, ¿de acuerdo Leah?

 

La niña asintió, apretando la mano de su hermano menor, mirando al mayor cerrar la puerta y encontrándose de repente en una habitación repleta de imágenes de sus padres y sus tíos en una versión mucho más joven y posando cual modelos de revista. Sin contar con le montón de regalos que había por todas partes y que hicieron los ojos de aquellos niños brillar de emoción.

 

 

 

Yoochun cerró la puerta y se apoyó momentáneamente en ella.

 

No creyendo aún que eso estuviera pasando.

 

¿Acaso los del futuro también podían regresar?

 

—Oh Dios mío…

 

Llevó una mano a su pecho, ahí donde su corazón latía cual maniático desbocado sin compadecerse de su propia confusión y alteración ante los hechos discontinuos de los cuales se sentía algo culpable.

 

Apretó los puños con fuerza y cerró los ojos. Haciendo lo único que podía hacer en un momento así; Gritar y culpar a su líder de todo.

 

—¡Jung Yunho ven acá en este preciso instante!

 

 

 

 

Aun si tú vas en sentido contrario, no es tan malo

Estar solo es tan difícil

Por que aquí, todos, juntos. Somos unos sobrevivientes

 

 

 

Fin de la Tercera Canción

 

 

 

Waa! Me fascina escribir este fic. Y no estoy segura del por qué me agradó como quedó la NO cita del ChangMinho. Espero que les haya gustado tanto como a mí.

 

Mil gracias por los comentarios. Se las quiere un montón. Y sus sugerencias siempre son bienvenidas. =)


 

33 comentarios sobre “Regalo de una Cassiopeia: tercera canción

    ale weath escribió:
    23 agosto, 2013 en 20:15

    Hshdhzhzgs creo que lo terminare de leer hoy o.o sbdtxdhxhd zhdhx ese espejo es todo un loquillo~~ o.o que será de minho~ hdhdbxjf todo es tan genialoso *m* seguiré leyendo *m* saludos~~

    Me gusta

    lourdes YJ escribió:
    29 octubre, 2013 en 6:53

    ME FACINO!1 ahora vamos a ver como Yunho sale de esta por que cada vez se esta complicando mas, pero realmente es tan intersante y divertido leer este fic.
    Gracias por escribir lindos fic unnie.bye.

    Me gusta

    harumi cornejo escribió:
    20 enero, 2015 en 0:53

    Cada vez mas interesanteee….. Me he quedado prendada de la historia… maragon de lecturaa ^=^

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    MoonFics escribió:
    20 enero, 2015 en 22:34

    genial! los Yunho y Yoochun regresaron, pero ahora los niños estan en el pasado omo!…seguiré leyendo!

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