Regalo de una Cassiopeia: Cuarta canción.

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Regalo de una Cassiopeia

Drive

Cuarta Canción

 

 

 

 

Llévame un poco más cerca, a ese lugar dónde puedo estar junto a ti.

De alguna manera te metiste en mi corazón, y te agitas con fuerza en mí.

 

 

 

 

¿Asustado era la palabra correcta?

 

No, tal vez no. Quizá horrorizado, paralizado.

 

Respiró profundo en cortos espasmos mientras llevaba una mano a su pecho. Había sido… ¿tragado? Por ese espejo y ahora parecía estar una vez más en el baño. Como si nada hubiera ocurrido en realidad.

 

¿Estrés?

 

Si, era posible. Esos niños… Una alucinación.

 

Si Minho sentaba cabeza, todo debía tener una explicación lógica. Si, eso era lo razonable. Lo correcto. Respiró profundo una vez más. Y agarrando todo el valor que pudo reunir, tomó el pomo de la puerta y se decidió por abrirla una vez más.

 

Miró el pasillo blanco en el que se encontraba.

 

—Esta no es la casa de Changmin y los demás…

 

Su voz tembló; Genial… Estaba hiperventilando.

 

Tragó lentamente, regresaría al baño. Abriría la puerta cuantas veces fuera necesario hasta que el pasillo de los integrantes de Dong Bang Shin Ki lo recibiera. Estaba en eso, cuando escuchó una puerta abrirse, e instintivamente giró con su espalda pegada a la pared.

 

—Oh, aquí estás, ¿por qué demorabas?

 

Minho no tenía la menor idea de por que Changmin estaba sin camisa, con un pantalón blanco puesto apenas. Demasiado ligero para su gusto, por que los músculos en las piernas del mayor eran claramente visibles.

 

—¿Minho?

 

La voz de Changmin fue algo grave, y ahora que lo notaba. ¡Changmin no tenía bellos en la barbilla! Haciéndolo ver demasiado maduro y sexy… Minho sacudió su cabeza con fuerza. ¡Al demonio con eso! Debía encerrarse en el baño cuanto antes. ¡Y no lo iba a hacer por que considerara sexy a Changmin en ese momento!

 

—Ey… ¿Para dónde vas?

 

Changmin lo había atrapado en sus brazos, con pequeños besos en su cuello, que lo hicieron sentir escalofríos casi inmediatamente.

 

—¡Qué…! ¡¿Qué haces?!

 

Cuando se removió, asustado por el comportamiento de Changmin, él solo arrugo el entrecejo confundido.

 

—¿Cuando te has vestido?

—¡¿Y por qué debería estar desnudo?!

 

—¿Por qué gritas?

 

Changmin finalmente lo soltó, con una pequeña mueca en el rostro. Minho solo trataba de respirar y no parecer tan patéticamente alterado.

 

—¿Qué te parece una segunda ronda?

—¡¿Una qué?!

 

—Ya sabes que esta casa me encanta, y cuando el YunJae se va de viaje con familia y todo. Cuidar esta casa es lo mejor que nos puede pasar, por que te puedo hacer lo que me de la gana…

 

Minho ya se encontraba incómodamente contra la pared, una vez más. Pero en esta ocasión, Changmin tenía una mano en la pared. Con una sonrisa, que hasta el momento Minho no había tenido la oportunidad de apreciar.

 

—Changmin…

—Mmh… ¿Sabes que me encanta mi nombre en tus labios?

 

No le dio oportunidad a responder. Por que Changmin atacó a su boca con una pasión asombrosa y asfixiante, como si quisiera impregnarlo entre la pared o su cuerpo. Lo que pasara primero.

 

Y no era inexperiencia, pero pronto Minho perdió el aire. Y sus manos en el pecho desnudo de Changmin, para en un principio alejarlo. Parecieron incitarlo, por que con la otra mano libre, apresó sus manos un poco más contra su piel.

 

Disfrutando del gemido que compartieron cuando sus ingles chocaron ante un movimiento imprudente de Minho al intentar soltarse.

 

—¡¡Changmin!!

 

Minho abrió sus ojos sorprendido al escuchar su propia voz a pesar de que su boca estaba ocupada en algo más interesante. Changmin se alejó, igual de confundido que él. Mirando hacia el principio del pasillo, dónde un molesto Minho, con apenas una toalla en su cintura se acercaba con pasos firmes.

 

—¡¿Qué diablos se supone que estás haciendo?!

 

Changmin miró al chico que tenía entre sus brazos y luego al otro que estaba semi desnudo ahora a su lado derecho.

 

—¿Minho? Otro… ¿Minho?

 

Y cuando los ojos del vestido Minho se cruzaron con los del otro, un dolor de cabeza lo azotó casi por completo. Pero eso no pareció afectar al semidesnudo, por que inmediatamente empujó a Changmin para que sus cuerpos se alejaran.

 

—¡Me puedes responder!

—¡No sé! Ni siquiera sé lo que está sucediendo… ¿Te has detenido al verlo al menos?

 

Minho en ese momento tenía las manos en su cabeza, con ese dolor incrementándose cada segundo. Pero cuando el semi desnudo Minho soltó el vaso en sus manos. Él levantó la mirada, por que su contraparte adulta parecía haber canalizado recién lo que sucedía y lo miraba entre asustado y horrorizado.

 

Oh… Minho empezaba a pensar que se había estado drogando y no se había dado cuenta.

 

Por que nada de esto podía ser real.

 

 

 

 

Cuando Jaejoong, terminando de cocinar, escuchó el grito estrepitoso de Yoochun llamando a Yunho, no pudo sino extrañarse, pero a nadie excepto a él, parecía importarle.

 

Suspiró, pensando que últimamente pensaba demasiado en esos dos. Y decidió terminar de sazonar la comida, secando sus manos. Y notando recién que Minho aún no regresaba del baño, cuando apenas había ido a lavarse las manos.

 

Decidido mientras veía a Junsu conversar con Changmin en la mesa, optó por ir a llamar a esos tres para cenar. Así que caminó hasta el pasillo y vio a Yunho recién llegando hacía Yoochun.

 

Su mejor amigo lucía como alterado o asustado, Jaejoong no podía emitir un juicio razonable, pero Yunho solo miró a Yoochun como si no comprendiera lo que sucedía. Pronto Yoochun agarró a Yunho por la camisa y lo jaló hasta la habitación, cerrando la puerta. Con seguro.

 

Concluyó entonces, que no. Él no estaba exagerando.

 

Esos dos estaban en algo raro.

 

 

 

 

—¡Padre!

 

Tanto Leah como Hansae corrieron hacía las piernas de Yunho, abrazándolo con fuerza, como si no verlo hubiera causado un gran vacío en sus pechos. Pero justo en ese instante, Yunho estaba paralizado.

 

Ó contrariado más bien.

 

—Yoochun, ¿qué hacen ellos aquí?

—Y yo que sé, abrí la puerta para alejar a Minho del espejo, pero en vez de él, estaban ellos.

 

—Nosotros vimos a tío, Minho… Fue extraño, pero estaba en el espejo.

 

El pequeño Hansae mordió su pulgar, apenas terminó de hablar y Yunho suspiró, con una mano en su cabeza. Decidió cargar al pequeño y sentarse en la cama, con él sobre sus piernas. Y Leah caminando junto a él.

 

—Muy bien, exactamente. ¿Qué hacían ustedes cuando vieron a tío Minho?

—Pues íbamos de salida al paseo vacacional que tú nos conseguiste a los cuatro, ayudaba a Hansae a arreglarse cuando de pronto todo se puso nublado y él apareció.

 

Leah se expresó sin problemas, con una confianza desbordante que envidiaría cualquiera. Yoochun se movía de un lado a otro, desesperado probablemente. Por que lo que Yunho le envío una mirada severa para que no asustara a los niños.

 

Y ese instinto de protección, lo sorprendió al mismo Yunho.

 

—Padre… ¿Qué sucede?

 

Hansae sostuvo la camisa de Yunho con una mirada anhelante y él mayor no pudo evitar suspirar y agitar los cabellos del menor con confianza.

 

—Nada, solo que por el momento tienen que quedarse aquí, mientras tío Yoochun y yo vemos que hacemos con…

—¡Oigan!

 

La puerta sonó, la voz de Jaejoong fue clara. Y Leah inmediatamente dio un pequeño brinco.

 

—¡Es papá!

 

Pero Yoochun tapó la boca de la niña con premura, aunque ella no se movió ni intentó hablar, si arrugó el entrecejo. Cruzándose de brazos mientras veía a los dos adultos tensarse mientras miraban la puerta.

 

—¿Qué fue eso?

—La televisión, Jaejoong.

—¿Y que hacen los dos encerrados en una habitación viendo televisión pudiendo verla afuera?

 

El pomo de la puerta sonó, intentando ser abierta. Yoochun se tensó y Yunho se levantó de la cama, dejando con cuidado a Hansae en el piso.

 

—No te preocupes, Jaejoong. Ya salimos a cenar.

—Está bien… No demoren.

 

Los pasos de Jaejoong se escucharon. Se había alejado.

 

Y por fin, Yoochun se relajó, soltando a la niña con cuidado. Leah solo giró, con la expresión de molestia más acentuada.

 

—Sé que Jaejoong a veces es un poco celoso, pero no tienen que comportarse como si estuvieran haciendo algo malo eso solo lo pone peor.

—¡No estamos haciendo nada malo!

 

Cuando Yoochun gritó, Leah prácticamente lo ignoró, miraba a Yunho, entrecerrando los ojos. Atenta a su padre.

 

—Es extraño.

—¿El qué?

 

—Tanto papá y tú odian que los llame por el nombre, dicen que es una falta de respeto y todo eso. Acabo de llamar a papá por su nombre y tú ni te has inmutado Yunho.

 

Yunho solo rodó los ojos, corrigiendo su expresión por una sería cuando Yoochun lo miró correctivamente.

 

—Tengo la cabeza en otra parte en este momento, Leah. Pero ya sabes que no deberías llamarnos por nuestro nombre. Creo que eres lo suficientemente grandecita como para entender, que el respeto no es algo que se exija. Y yo supongo que a tus ojos, ni Jaejoong ni yo merecemos que nos faltes el respeto, ¿verdad?

 

Yoochun miró asombrado como Yunho corregía a la pequeña con una seriedad absoluta. Como si tuviera experiencia siendo padre. Había olvidado que por algo Yunho era el líder, y Leah parecía entender lo mismo, por que agachó la cabeza y asintió.

 

—Si, lo siento padre.

 

Yunho se removió incomodo.

 

—Eh… Bien. Ahora, cuida de tu hermano. En un rato le traeremos la comida. Quiero que como la mayor cuides de él. Y por nada del mundo vayan a salir de aquí, ¿de acuerdo?

—Pero…

 

—Leah, obedece. Luego te daré todas las explicaciones que quieras.

 

Yunho solo empezó a jalar a Yoochun por el brazo, dándoles una última mirada a los niños y saliendo de la habitación con su amigo de la mano. Aún contrariado por esa autoridad que ejercía en los menores y que ellos al parecer obedecían a ciegas.

 

 

 

 

—¿Alguien ha visto a Minho? ¿Por qué demora tanto?

 

Changmin miró en dirección al baño, con el entrecejo arrugado y Junsu solo bebió el chocolate caliente con una sonrisa en los labios.

 

—Déjalo en paz, Min. No se va a perder en esas cuatro paredes.

 

Jaejoong se veía extrañamente molesto. Otra vez. Y aquello pareció empeorar cuando Yoochun y Yunho llegaron a la mesa, a sentarse. Susurrando un par de cosas que al parecer les competía solo a ellos.

 

Changmin recordó a Minho otra vez, y dejó los cubiertos sobre la mesa.

 

—Creo que iré a buscar a Minho.

 

Justo en ese momento, Yoochun levantó la mirada, preocupado. Compartió un pequeño susurro con Yunho.

 

—Creo que nos olvidamos de él.

 

Así que mientras Changmin se levantaba, Yunho lo imitó. Dejando la servilleta sobre la mesa. Y con Yoochun inmediatamente tomando al menor por el brazo.

 

—Deja que Yunho vaya. Tú quédate Changmin. Quiero preguntarte algo de la nueva… Eh… Canción.

—¿Ahora? No lo creo Yoochun, además Minho es mi invitado y…

 

—No te preocupes, no me molesta.

 

En realidad Changmin no entendió muy bien esa sonrisa extraña que Yunho le envío, pero decidió asentir y volver a sentarse, viendo a Jung marcharse de la cocina.

 

—No entiendo, ¿por qué todo el mundo obedece ciegamente a Yunho?

—¿Todo el mundo?

 

Y la voz de Junsu le recordó a Yoochun que debía cuidar mejor lo que decía en voz alta.

 

—Nada, Su. No me hagas caso.

 

 

 

 

—¡No lo puedo creer! ¡¿Cómo es que te estabas besando con él?!

—¡Se ve exactamente igual a ti! ¿Qué esperabas? ¡Me confundí!

—¡Exacto! Eso es lo que más me asusta… ¡¿Quién demonios es este sujeto?!

 

Minho solo se pegó un poco más a la pared, con el dolor de cabeza casi extinto, pero aún confundido y aterrado con la idea de ver a esos dos discutiendo a unos pasos de él, como si el hecho de que él y el otro Minho se parecieran fuera casi irrelevante.

 

Trató de recuperar la respiración, y empezó a pensar que estaba sufriendo de un problema de asma, por que esos continuos espasmos de escases de aire en sus pulmones no podía tratarse de algo normal.

 

—¡¿Insinúas que como me engañaste con alguien igual a mí debo dejarlo pasar?!

—¡No cambies mis palabras! ¡Creí que eras tú!

 

Minho estaba a punto de encerrarse en el baño otra vez cuando una mano sostuvo su brazo y lo jaló con fuerza, cerrando la puerta con cuidado. En cuanto identificó el rostro de Yunho, joven y como lo recordaba no pudo evitar el impulso de abrazarlo con fuerza y suspirar aliviado.

 

—¡Hyung! ¿Qué está sucediendo?

—Tranquilo… Luego te explico, tenemos que irnos de aquí.

—Pero…

 

Yunho lo alejó de inmediato, hablando en susurros, y sosteniendo su mano con fuerza. Mucho Minho no entendía, en especial, cuando Yunho empezó a tocar el espejo del baño.

 

—Hyung, ¿por qué hay allá afuera un tipo exactamente igual a mí, y otro a Changmin solo que con más años?

—Ustedes están afuera… A ti no te he visto… Como sea. Juro que en el momento adecuado te explico todo pero por ahora solo finge que nada ha pasado.

 

—Pero…

—Solo finge.

 

Minho estaba dispuesto a replicar, cuando la voz del otro Minho tensó la situación.

 

—¿Eh? ¿Dónde se ha ido?

 

Podían incluso escuchar los pasos pequeños de los dos individuos fuera del baño, por lo que Yunho se concentró en calmarse y palpar el vidrio frío del espejo. Sintiendo en el momento adecuado como era jalado por él, sosteniendo la mano de Minho con fuerza.

 

 

 

 

—No me siento bien…

 

Yunho no estaba seguro de si él era muy resistente, o sus amigo demasiado débiles. Pero no era la primera vez que escuchaba eso, aunque bueno, Yoochun claramente no era precisamente la mata del esfuerzo físico, pero de Minho le extrañaba.

 

—Tranquilo, solo es un mareo momentáneo.

 

Minho asintió, con una mano en su frente. Y apoyándose en el hombro de Yunho, sintiendo que sus palabras no eran verdaderas, por qué contrariamente, el mareo para Minho empeoraba. Así que terminó prácticamente abrazado a Yunho.

 

—¿Se puede saber que hacen los dos en el baño?

 

Yunho no sabe por que estúpida razón la puerta no tenía seguro, pero Changmin la abrió sin problemas. Los vio abrazados, y arrugó el entrecejo. Por lo que instintivamente, ó más bien, estúpidamente, Yunho empujó a Minho lejos de él.

 

Ya suficiente tenía con su situación extraña con Yoochun.

 

—¡Auch!

 

Minho se quejó débilmente. Con las manos apoyadas en el lavamanos, y visiblemente débil. Por suerte, Changmin pareció distraerse con aquello.

 

—¡Hyung! ¿Qué sucede contigo?

—Yo… Bueno…

 

—¿Qué sucede Minho?

—Me duele mucho la cabeza y creo que me siento un poco mareado.

 

Hábilmente Changmin pasó un brazo por la cintura de Minho e hizo que un brazo del menor pasara por sus hombros. Minho estaba lo suficientemente enfermo como para que el tacto de Shim lo incomodara.

 

—Te quedarás a dormir en mi habitación. Desde ahí llamaremos a Jinki para explicarle que te quedaras.

 

Minho solo asintió, dejándose guiar por Changmin y cuando los dos menores abandonaron el baño, Yunho al fin pudo respirar sueltamente.

 

—¿Qué pasó? ¿Volvieron completos?

—Si, no te preocupes. Creo que iré a comprar algo de comida para los niños.

 

Yoochun sonrió nervioso entonces.

 

—Yo creo… Que sería conveniente que también vinieras comprando algo de comida para ti. Digamos que Jaejoong consideró que si demorabas es por que estabas evitando su comida así que ya olvídate de tu plato. ¡A mí casi me quita la comida de la boca!… Yo creo, que está un poquito enojado con nosotros.

 

—¿En serio?

 

Las palabras, repletas de sarcasmo por parte de Yunho hicieron que Yoochun riera un poco, por lo que Jung solo rodó los ojos.

 

—Como sea, volveré lo más rápido que pueda. Tú solo vigila que los niños no salgan de la habitación hasta que más tarde nos sea más fácil llevarlos de regreso. Y por favor, que nadie más los vea.

 

—¿En serio?

—Si, en serio. Sé responsable Yoochun.

 

Park hizo un pequeño mohín con los labios, pero finalmente accedió. Aunque Yunho no estuviera muy seguro de dejarlo solo. Pero no tenía más opción, y tampoco podía enviar a Yoochun a comprar la comida, por que lo más sano que compraría serían hamburguesas.

 

Así que, resignado. Se marchó.

 

 

 

 

—Si lo miras de una manera diferente. Por la forma en que Yoochun corrió hacía Yunho hyung, pareciera que fue a reclamarle por que Changmin los descubrió a los dos en el baño.

 

Jaejoong dejó de sacar el plato en sus manos, y miró a Junsu fijamente. Sin embargo él solo le sonrió un poco y abrió la llave del grifo para seguir lavando los platos. Como si nada.

 

—No digas tonterías Junsu. Ni que ellos fueran pareja o algo por el estilo.

—Bueno, tú le haces ese tipo de reclamos a Yunho hyung también, y ustedes tampoco son pareja.

 

El análisis repentino de Junsu lo tomó por sorpresa, dejó el plato a medio secar sobre el otro montón y caminó directo hacía el baño. Descubriendo a Yoochun sentando en el pasillo, frente a la habitación de Yunho jugando en su celular.

 

—¿Y Yunho?

—Salió unos minutos, regresa enseguida.

 

Yoochun se movió un poco, con su atención casi totalmente en el juego de su celular. Por lo que Jaejoong solo suspiró. Colocando las manos en su cintura.

 

—Bien, entonces hablaré directamente contigo. ¡Deja ese juego!

 

Le quitó el celular de las manos, Yoochun se estiró cual niño pequeño intentando alcanzarlo, hasta que finalmente se levantó.

 

—Bien, ¿qué sucede Jae?

—Eso es lo que YO debería preguntar, ¿qué sucede entre ustedes últimamente?

 

Yoochun arrugó la nariz, molesto con la insinuación de su amigo.

 

—No sucede NADA entre nosotros, Jae. Y no lo digas de esa forma.

—No me refiero únicamente a ESE tipo de cosas, Yoochun. De todas formas, ¿por qué fue eso en lo primero que pensaste?

 

—Ah… por favor, Jaejoong. Tú y yo sabemos que lo dijiste en ESE sentido.

 

Yoochun pensó que le había ganado, pero Jaejoong afiló la mirada y miró la manera en que sostenía el pomo de la puerta. Y se acercó, Yoochun se pegó a la puerta.

 

—¿Qué esconden ahí?

—¿Ahí? ¿Dónde?

 

—En la habitación de Yunho.

—Nada.

 

Yoochun se pegó un poco más. Y Jaejoong inevitablemente empezó a querer quitarlo de su camino, entre empujones, jalones y semi golpes. Aunque Yoochun en ningún momento dio señas de querer rendirse.

 

—¡Quítate Yoochun!

—¡No! ¡Yunho me lo prohibió!

 

—¡¿Y desde cuando tú le haces caso a alguien?! ¡Quítate! ¡Yo soy más tú amigo que Yunho! ¡A menos que ustedes tengan algo raro!

—¡QUE NO TENEMOS NADA! ¡Y esto lo hago por el bien de todos!

 

Yoochun cerró sus ojos, para acumular un poco más de fuerza, aferrándose como podía al pequeño resquicio, cuando Jaejoong se apoyó en uno de los lados, y empezó a empujarlo con un pie en su espalda.

 

—¡Me vale! ¡Yo soy más unido a Yunho! ¡Si él quería experimentar cualquier cosa me hubiera dicho a mí primero! ¡¿Por qué tenías que ser tú?!

—¡¿De que diablos estás hablando?!

 

—¡NO IMPORTA! ¡Solo quítate! ¡¿Qué puede ser tan grave como para ocultármelo a MÍ?!

—¡Ya Jaejoong! ¡Me duele la espalda!

 

Jaejoong arrugó el entrecejo, empezaba a molestarse. Aún así no pensaba dejar de empujar a Yoochun.

 

—¡¿Qué hay ahí?!

—¡NADA!

 

—¡PARK YOOCHUN!

—¡Son los hijos de Yunho! ¡¿Contento?!

 

Jaejoong se detuvo inmediatamente, sus ojos se abrieron en demasía y Yoochun tapó su boca casi en el mismo segundo.

 

—¿Qué dijiste?

—¡Nada! Yo… no… bueno… ¡Maldición!

 

La puerta de la habitación de Changmin se abrió, y él salió molesto de ahí, acercándose a los dos  como si quisiera matarlos en ese preciso instante.

 

—¿Qué diablos sucede con ustedes dos? Minho se siente mal y ustedes están que gritan cual dementes. ¿Saben que debemos cuidar nuestra voz? Al menos piensen en eso, si los invitados para ustedes valen una… ¿Jaejoong?

 

El color en el rostro de Jaejoong había disminuido visiblemente, con pasos lentos hasta que su espalda chocó contra la pared.

 

—¿Cómo que Yunho tiene hijos? Eso… no es posible.

—¡¿Qué Yunho hyun, qué?!

 

Changmin miró sorprendido a Jaejoong que aún parecía en estado de shock mientras Yoochun miraba preocupado a su amigo. No fue difícil para Changmin que la raíz del problema estaba tras esa puerta.

 

—Muévete Yoochun.

—¿Ahora tú? Que no, esperen a que Yunho llegue.

 

—¡Que te muevas Yoochun!

—¡Muevo el trasero si te da la gana, pero esta puerta no la abren!

 

Changmin hizo una pequeña mueca al escucharlo, pero sonrió en cuanto vio a Junsu llegar, un poco contrariado con los gritos y la expresión aún pálida de Jaejoong.

 

—¡Junsu! Que bueno que apareces, agárrale el trasero a Yoochun para que se quite y podamos abrir la puerta.

—¿Qué? ¿De que hablas?

 

Junsu no entendió muy bien, así que decidió ir por Jaejoong y colocar una mano en su hombro, confundido por las palabras que el mayor susurraba y que parecían carecer de cualquier lógica.

 

—¿Hyung qué sucede?

—Yunho… él… tiene hijos.

—¡¿Qué?!

 

Yoochun rodó los ojos. Yunho lo iba a matar, pero como si eso no fuera poco. La pequeña voz de Leah taladró sus oídos y perforó los sentidos de los demás.

 

—Tío Yoochun, ¿por qué pelean? ¿Qué sucede? Están asustando a Hansae…

—Agh… maldición, ¿ahora quien falta por qué se entere? ¿El manager? ¿Lee So Man?

 

Tanto Junsu como Changmin y Jaejoong miraron a Yoochun bajar la cabeza y masajear su sien. Jaejoong dio un paso hacía adelante, armándose de un poco de valor.

 

—¿Desde cuando conoces de la existencia de esos niños que hasta te llaman tío?

—Bueno, si lo piensas… El tiempo es algo muy impreciso y…

 

El sonido de la puerta principal, detuvo el torpe discurso de Yoochun. Yunho venía revisando un par de cosas en la funda de papel que tenía en las manos, guardando las llaves en su bolsillo, aparentemente sin ver a todos reunidos frente a la puerta de su habitación.

 

—Listo, ya compré suficiente comida para los niños… Supongo que… Yoochun.

 

Yunho miró fijamente a Park. No necesitaba ser un genio para no adivinar lo que sucedía en cuanto sintió las distintas miradas de sus amigos sobre él. Un suspiro salió de sus labios. Y los gritos se reanudaron.

 

 

 

 

Al parecer ya no había dolor de cabeza, ni mareo.

 

Minho abrió los ojos, algo sorprendido de notar que se encontraba en la habitación de Changmin, excepto que los gritos fuera de la habitación lo descolocaron por un momento, miró sus manos y su ropa.

 

—¿Lo habré soñado todo?

 

Sacudió sus cabellos, no muy seguro de si lo sucedido había sido un sueño o no, así que optó por levantarse. Omitir la discusión e ir por un vaso con agua. Cuando abrió la puerta los gritos sonaron más vívidos.

 

—¡¿Estas demente hyung?! ¡DOS HIJOS! ¡¿En qué cabeza cabe ocultarnos algo así?!

—¡¿Cómo pudiste hacerme esto… Hacernos esto?! ¡Cómo sea! ¡¿Cómo te atreviste?!

 

—¡¿Pueden dejar de gritar?! Dejen que hyung se explique.

—¡Maldición Yoochun! ¡Quince minutos! ¡¡Solo quince minutos y esto es lo que ocasionas?!

 

—¡Fue culpa de Jaejoong! ¡¡Él jugó sucio!!

 

Ni siquiera se detuvo a mirar a los cinco muchachos que parecían ignorarlo también. Sacó un vaso y se sirvió un poco de agua, apoyado en el mesón y mirando la noche oscura, pronto escuchó unos pasos apresurados hasta él.

 

—¡Minho! Disculpa por… esto. Es solo que… Es algo difícil de explicar la verdad.

—Tranquilo, Changmin yo solo… ¡Demonios!

 

Minho soltó el vaso, tropezando un par de pasos hacía atrás en cuanto vio a una niña caminar por el borde de la ventana como si nada, abriendo los ojos en cuanto los divisó. Changmin retrocedió un poco también, dirigiendo su cabeza hacía donde estaban los demás.

 

—¡Hyung! Creo que tus hijos quieren emprender la huída.

 

 

 

 

Los gritos en esa zona del pasillo se detuvieron.

 

Yunho inmediatamente apartó a Yoochun de la puerta y cuando la abrió su habitación estaba vacía, con la ventana abierta y la cortina sacudiéndose con fuerza debido al frío. No fueron ni dos segundos cuando los tres salieron corriendo directo hacía la cocina.

 

—¡Por Dios! ¡Leah! ¿Qué haces ahí?

 

Jaejoong observó pasmado como Yunho demostraba una preocupación única. Hablaba severamente, pero al mismo tiempo se oía asustado. Ni siquiera lo vio duda en cuanto diviso a la pequeña y se lanzó a la ventana para poder tomarla por la cintura y hacerla entrar.

 

El corazón de Jaejoong sintió un apretujón, esa niña no era tan pequeña.

 

…¿Cuántos años podía tener?

 

—¿Dónde está tu hermano?

—A unos centímetros de donde yo estaba.

 

Yoochun agarró entre sus brazos a Leah, y Yunho salió por la ventana, con sus brazos estirados para poder agarrar al pequeño con cuidado, quien tiritaba del frío y parecía nervioso y asustado.

 

—Gracias papi… Tenía mucho miedo… Estaba muy alto.

 

El pequeño Hansae se abrazaba con fuerza al cuello de Yunho, prácticamente temblando entre sus brazos, por supuesto Yunho lo apretó con fuerza contra su cuerpo, con una de sus manos en la espalda del pequeño. Mirando severamente a la niña.

 

—Te pedí que cuidaras de tu hermano, ¡¿cómo pudiste ser tan imprudente?!

—…Lo siento…

 

Leah empezó a derramar lágrimas, hundiendo el rostro en el cuello de Yoochun. Todos en un mutuo silencio. Por lo que Jaejoong decidió intervenir. Con una voz algo suave y profunda.

 

—Yunho, no le grites. ¿No ves que estaba asustada?— Acarició el cabello de la pequeña y ella solo soltó más lágrimas, prácticamente saltando a los brazos de Jaejoong. –Nuestros gritos los asustaron, ¿verdad?

 

Ella solo movió su cabeza en señal de afirmación y Jaejoong suspiró.

 

—¿Lo ves? Ellos solo querían salir de la habitación. Estaban asustados. No la juzgue tan duramente, solo es una pequeña.

 

Extrañamente Jaejoong no sentía incomodidad ante ese tacto, ni cuando la niña lo abrazó con más fuerza, llorando contra su cuello, pidiendo disculpas constantemente por poner la vida de su hermano en peligro.

 

Changmin solo arrugó un poco el entrecejo. Esa impulsividad en cometer actos tontos, le recordó mucho a Jaejoong y esa sensibilidad ante el regaño del mismo Yunho, también le recordó a un evento unos años atrás cuando Jaejoong soltó un par de lágrimas debido a un regaño del líder.

 

—Tranquila… Todo va a estar bien.

 

Yunho por un momento se sintió hipnotizado por la imagen de Jaejoong acariciando los cabellos de Leah con sumo cuidado, Hansae se pegó un poco más a él. Hundido en la calidez de su cuerpo, como si solo aquello pudiera calmarlo.

 

Y al parecer nadie más estaba dispuesto a agregar algo, en medio de toda esa utópica situación.

 

 

 

 

Yunho cubrió a Leah y Hansae con la manta sobre su cama.

 

Miró a la pequeña y sonrió, cuando la muchacha soltó un pequeño suspiro, sus ojos estaban un poco hinchados por tanto llorar. Besó la frente de ella, y luego el de Hansae. Ella dormía boca arriba, mientras que su hermano de lado, casi acurrucándose bajo la manta.

 

Un suspiro salió de los labios de Yunho.

 

Se arrepentía por haberle gritado a la pequeña. Pero, ¡Dios!

 

Había sentido tanto miedo… Algo inexplicable cuando apenas y conocía a los pequeños. Pero fue tanto el temor y la adrenalina que recorrió su cuerpo de solo pensar que Hansae podía perder el equilibrio y caer a esa altura.

 

¿En qué habían estado pensando?

 

Finalmente se levantó de la cama, y abrió la puerta. Con la imagen de Jaejoong apoyado en la pared contigua. En esta ocasión un poco más sereno que hace unos minutos.

 

—Comienza a explicarte, líder.

 

Y el tono que Jaejoong utilizó, logró que una punzada atravesara a su pecho.

 

 

 

 

Este amor que siento por ti, me lleva al lugar dónde estas

Dime, ¿eres feliz junto a mí? Por la manera en que te miro, quiero creer que si.

 

 

 

Fin de la Cuarta Canción.

 

 

 

Se les agradece a todas por el apoyo!

 

Muchas gracias por pasarse un rato por acá y comentar. Creanme disfruto leyendo sus comentarios. xD

 

Quería agregar algo en el fic, con respecto a una de las parejas, pero creí que sería muy apresurado. Ya pasará más adelante. =)

 

Se cuidan mucho.

38 comentarios sobre “Regalo de una Cassiopeia: Cuarta canción.

    lourdes YJ escribió:
    29 octubre, 2013 en 7:15

    dwe verdad genial, jajaja en realidad Yoochunn no pudo con Jae pero ahora viene lo mas dificil contarle y explicarle a Jae que en el futuro sera la omma de esos hermosos niños jajajaj.
    Me encanto la verda!

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    harumi cornejo escribió:
    20 enero, 2015 en 1:16

    Jae esta celosl de YC… ahora los niños estan. En su dimension… se pl e muy bueno como explicar lo de espejo a los chicos

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    MoonFics escribió:
    20 enero, 2015 en 22:52

    oh por kami-sama! estaba tan preocupada por los niños! :3

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