Sabores: tercera parte

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Sabores

El difuso sentimiento entre los sueños y los recuerdos

Tercera Parte

 

 

 

 

Ese día le había sido imposible ir por su café matutino.

 

Había tenido que ir a la obra por un asunto de los planos y uno de los ingenieros civiles que requería su autorización para algo importante. Así que Ryutaro estuvo ese día sin su café, siquiera hasta las once de la mañana.

 

Y ya para esa hora, no placía un café, por más delicioso que este fuera.

 

Así que cuando llego a la oficina, subió directamente por la puerta del estacionamiento y por tanto agarro de inmediato el ascensor que lo llevaría hasta el piso de su oficina. Akira al verlo a penas hizo un asentimiento hablando por teléfono.

 

Y Ryutaro supuso que sería un buen día.

 

Hasta que claro, llegó la hora del almuerzo.

 

—Señor, Ryutaro. Hay alguien esperándolo allá afuera.

 

Akira se removió nervioso, con sus manos algo enrojecidas y la sonrisa temblando en sus labios.

 

—¿A ésta hora? ¿Es alguien importante? Por que le prometí a uno de los socios inversionistas que almorzaría con él esta tarde.

—En realidad… No sé que tan importante sea para usted.

 

Ryutaro entrecerró los ojos, empezando a caminar con paso firme hasta la puerta de su oficina, con Akira siguiéndole los pasos y la mirada arrepentida.

 

—Lo siento, señor. Pero es que ayer se veía tan apenado por el suceso de las rosas que me preguntó la hora del almuerzo y yo no pude negarme…

 

Cuando salió, Yuri estaba ahí, parado frente al escritorio de Akira, observando curioso el montón de planos que hasta hace un rato su asistente había estado revisando. Ryutaro arregló su traje y enfrío sus expresiones.

 

—Lamento decirte que no puedo atenderte, tengo un almuerzo muy importante con uno de los socios. Y de todas formas si vuelves también estaré ocupado, así que por favor ya desaparece.

 

Sintió la mirada de Akira, posarse sobre él. Seguramente algo sorprendido por la rigidez en sus palabras, y sin embargo Chinen solo sonrió.

 

—Lamento lo de la vez pasada, un amigo me hizo entender, que a un chico no le gusta que otro chico le regale rosas. Así que pensé que invitarte a almorzar sería algo más discreto y cómodo para ti.

 

—El problema es que a mi no me interesa nada, que venga de ti.

 

Y sus pasos viajaron hasta el muchacho y Yuri solo evocó una pequeña risa mientras tapaba su boca y lograba calmarse.

 

—¿Por qué eres siempre tan arisco?

—Por que no me agradas, ya vete.

 

Para ese momento, ya estaba exasperado. Con la mano señalando directo a los ascensores, indignado por que parecía ser que cada ‘no’ que salía de su boca, era una nota de aliento para él.

 

—Morimoto Ryutaro. Que bueno que te alcanzo antes de que te me vayas.

 

La voz de Oeda, uno de los socios más importantes. Hizo que Akira se irguiera con un saludo respetuoso. Aquel hombre de caminar seguro y un ánimo impresionante se acercó a Ryutaro, palmeando un poco su espalda.

 

—¿Señor Oeda? Que gusto verlo.

 

Cuando Chinen se quitó las gafas y la gorra que llevaba Ryutaro abrió mucho los ojos, especialmente por que Oeda amplió su sonrisa y rió gustoso a reconocer a Chinen.

 

—Pero si eres ese niño que mi esposa tanto buscaba para su concierto de caridad. Que gusto volver a verte Yuri.

—Un gusto señor.

—El gusto es mío, muchacho. ¿Cómo va el mundo de la fama?

 

Yuri rió, internándose en una pequeña conversa que de dejó de lado a Ryutaro, cosa que Akira aprovechó, arrimándose un poco sobre su hombro.

 

—¿Conoce a Chinen Yuri? Oh, por Dios… Dígame que no fue a él a quien rechazo.

 

Cualquier otra palabra fue detenida por la severa mirada que Ryutaro le envío a su asistente. El cual se alejó discretamente, prefiriendo mirar directo a sus zapatos.

 

—¡Por supuesto que si muchacho!— Oeda entonces giró hacía él, con un brazo sobre los hombros de Yuri. –Por cierto Ryutaro, Yuri nos va a acompañar a almorzar. ¿No te parece fantástico? Es toda un celebridad, te agradará comer con él, es un magnifico muchacho.

 

 

 

 

—¿Y recuerdas cuando mi hija dijo que te amaba cuando mi mujer te presentó?

—¡Si! Estaba tan nerviosa al verme, es una niña adorable.

 

Oeda y Chinen rieron. Ryutaro medio masticó su comida, con la mirada dispersa y aburrido. Corrección, sumamente aburrido. La idea de este almuerzo era poder sacarle un poco más de  presupuesto a Oeda, pero a este paso eso sería imposible.

 

Limpió su boca, lo que menos le gustaba a él era perder el tiempo.

 

Y él ya no tenía nada que hacer ahí.

 

—Mis disculpas, pero la hora del almuerzo está a punto de terminar y yo tengo un par de asuntos pendientes.

 

Se levantó entonces, con la mirada sorprendida de Yuri y la comprensiva de Oeda.

 

—Pero… No es necesario, ¿verdad Oeda? Él puede llegar un poco tarde.

—Podría si quisiera, Yuri. Pero tal vez tenga planes de visitar a una linda noviecita. No le arruines los planes muchacho.

 

Oeda rió, palmeando la espalda de Chinen y con tal de huir de ese almuerzo, estaba dispuesto a dejar que pensara que era por eso.

 

—¡No es cierto! Ryutaro no tiene novia.

—¿Y tú como sabes que no?

 

Yuri se sonrojó inmediatamente, bajando un poco la cabeza. Por primera vez Ryutaro tuvo que estar agradecido con el hombre frente a él. Quien solo rió. Ryutaro entonces, con una pequeña venia, se terminó por alejar.

 

¡Maldita mirada de Yuri que lo persiguió hasta que terminó de salir!

 

 

 

 

La mañana siguiente fue hermosa.

 

Compró su café, lo bebió con tranquilidad, caminó hasta su edificio y Chinen no apareció en lo que restó del día. Pensaba entonces que todo marcharía bien el resto de ese día.

 

Excepto hasta el momento en que Akira dijo que almorzaran en la cafetería del edificio y Ryutaro había aceptado.

 

La comida era aceptable y el ambiente no era tan ruidoso como había esperado, era ruidoso en efecto, si. Pero no lo suficiente como para que lo fastidiara. Pero había un gran televisor, justo frente a él y su mesa.

 

—Oh, es Chinen Yuri.

 

La voz de Akira había sonado casual, mirando el televisor con el tenedor en la mano. Y Ryutaro instintivamente había dirigido su mirada a la pantalla. Había nueve chicos en el escenario riendo, jugando, contando historias tontas.

 

Y si la mirada no le fallaba, dos de los que estaban ahí. ¡Eran los chicos que preparaban su café cada mañana! Ryutaro podía reconocerlos a la perfección a pesar de que siempre se ponían un montón de cosas encima.

 

Si eran tan famosos, ¿cómo es que nadie se había percatado de que esos que vendían desayunos frente a su edificio eran esos chicos?

 

—¡Yuto! No digas tonterías…

—¡Es verdad! Keito se cayó esa mañana y Yuya tuvo que ayudarlo.

 

Todos en la pantalla rieron alegres. Ryutaro arrugó el entrecejo.

 

¿Cómo era posible que siendo famosos estuvieran ahí afuera vendiendo café?

 

Luego quiso ser razonable no se trataba de él, no podía ser así. ¿Para qué?

 

Sacudió un poco su cabeza y se dedicó a comer ignorando la absurda conversación de aquellos muchachos. Hasta que claro, Akira golpeó un poco su brazo sorprendido por lo que veía en televisión.

 

Pero haber muchachos, uno de nuestros reporteros los descubrió vendiendo café en una modesta carretilla, ¿por qué hacían eso?

 

Tanto Keito como Yuto, que aparecían en las imágenes lucieron sorprendidos, compartiendo miradas levemente. Y como era de suponerse todos dentro, del comedor se alborotaron, acercándose al televisor.

 

Arrepentidos por no haberse percatado antes.

 

Ryutaro ya no pudo ver más la televisión.

 

Pero si alcanzó a escuchar la última frase proveniente de Nakajima Yuto.

 

En realidad… Era parte de un pequeño proyecto, ya sabe… Para convivir como personas normales en un puesto como cualquier otro. Era solo un juego para nosotros, nada importante.

 

Debió suponerlo.

 

A nadie pareció molestarle, excepto por la parte en la que se lamentaban por no haberse dado cuenta de aquello antes. Eran juegos de niños famosos repletos de una inmadurez que Ryutaro no compartía, cuando él era incluso unos años más joven que esos nueve muchachos en pantalla.

 

Por que le sorprendió incluso que Chinen fuera dos años mayor a él. Pensó que tenía que ponerse más al tanto de las bandas japonesas solo por preocupación de daños a tercero, o confusiones.

 

Pero lo que más le afectó, fue saber… Que no volvería a probar ese delicioso café que le sabía a un poco de déjavù por las mañanas.

 

 

 

 

A las tres de la tarde, ese mismo día Ryutaro se había dirigido a la construcción.

 

En un segundo piso dónde solo se podía caminar por entre las vigas, con un equilibrio impresionante, Ryutaro llegó hasta el ingeniero a cargo de esa parte. Explicándole unos pequeños cambios.

 

Manteniendo muy lejos de su mente a Chinen Yuri.

 

Y el caos que había causado él y su grupito de amigos en las oficinas de la constructora.

 

—Entonces, ¿solo eso hay que verificar?

—Así es, con mucho cuidado por favor. No quiero errores.

—Despreocúpate Ryutaro, yo mismo verificaré todo.

 

Accedió entonces, depositando los planos en las manos del hombre que se retiró hacía la planta baja para revisar lo que le había pedido. Desde aquella altura, Ryutaro metió las manos en los bolsillos, contemplando la hermosa vista que tenía en frente.

 

El casco naranja en su cabeza pesaba un poco, pero aún así. Ryutaro respiró profundo y suspiro. Por que siempre le había agradado esa paz que sentía cuando estaba en una altura considerable, cuando se disponía a escoger una carrera, fue a un lugar así, que decidió lo que quería estudiar como carrera universitaria.

 

—Disculpe, ¿ha visto a Morimoto Ryutaro?

—Si, está ahí…

 

Ryutaro dirigió su mirada hacía aquellas voces, dónde un hombre lo señalaba. Y por supuesto Chinen Yuri, con casco de seguridad encima se dirigía hacía él. No tenía ni que preguntar como había ingresado en plena construcción.

 

Conocía a Oeda y con eso bastaba para arruinarle la existencia.

 

—¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar grabando algún programa con tus amiguitos?

—Oh, viste el programa…

 

Chinen entonces parecía un poco contrariado. Sonrió por primera vez apenas levemente y Morimoto decidió regresar su mirada a aquel paisaje fantástico y relajante ante sus ojos.

 

—Lo que viste… Bueno, los muchachos, ellos solo querían trabajar un poco, alejarse de la fama unos días. No fue para nada malo, te lo juro.

—¿Y por qué crees que necesito explicaciones?

 

Esta vez intentó no sonar cruel, pero al parecer no funcionó por que Yuri bajó la mirada y suspiró.

 

—Escucha, no fue por eso que vine a hablar contigo.

—Realmente me he dado cuenta de que tú no necesitas una excusa para hablarme, así que no creo que necesites explicar esa parte.

 

Chinen sonrió, esta vez como siempre. Con una sonrisa amplia y deslumbrante. Ryutaro se asustó al descubrir que incluso reconocía los tipos de sonrisas de aquel muchacho.

 

—¿Tienes o no novia?

 

Justo en ese momento, Ryutaro volvió a mirarlo.

 

—Disculpa, ¿qué?

—¡Que si tienes novia o no!

 

Y cuando el grito llegó, Ryutaro arrugó el entrecejo.

 

—Repito: Disculpa, ¿qué?

 

Yuri rodó los ojos con un bufido de sus labios que logró que Ryutaro elevara una de sus cejas, ahora cruzado de brazos.

 

—¿Tengo que volver a repetir la pregunta?

—¿Tienes alguna razón valedera para hacerme ESA pregunta?

—Creo tenerla, tú solo contesta.

 

Para ese momento Ryutaro ya había girado completamente hacía él, sorprendido por la demostración de confianza que el muchacho le demostraba y por supuesto con un resoplido que no hacía desde que era un adolescente.

 

—¿Has perdido la cabeza, quién te crees para venirme a pedir explicaciones?

—Tengo más derechos implícitos, de los que tú crees. Que no los recuerdes es otra cosa. ¡¿Por qué no me contestas?!

 

—¡Por que no me da la gana!

 

Chinen afiló la mirada, caminando hacía la zona dónde estuviera lejos de la viga y por lo menos pudiera pisar el cemento del piso a medio armar, no es que le molestara la altura, pero conversar en esas condiciones no era recomendable.

 

Peor aún cuando en realidad discutían.

 

—¡Eres un inconsciente Ryutaro! Yo solo me preocupo por ti.

—¿Y quien te pidió que te preocuparas? ¡No eres nadie en mi vida!

 

Chinen se detuvo, de forma abrupta ante las palabras de Ryutaro, girando hacía él. Olvidando la razón por la que ahora se encontraba ahí, dolido con lo furioso que habían sonado sus palabras.

 

Pero más por lo sincero que había sentido.

 

Por que Ryutaro lo sentía como un extraño.

 

—Ryutaro…

—¡Ryutaro nada! ¡Estoy cansado de ti! No sé en       que maldito momento te metiste en mi vida, pero por si no lo sabías yo NO te quiero aquí.

 

—¡Ya cállate!

 

Yuri hizo algo que Ryutaro no esperaba, tapó sus oídos y cerró los ojos, como si sus palabras en realidad lo lastimaran. Ryutaro incluso llegó a sentirse terrible al ver aquel rostro tan dolido, retrocediendo hasta que su espalda dio contra uno de los pilares de madera.

 

No fue demasiado el tiempo en que la mirada de Morimoto se elevó y vio los sacos de cemento sobre la cabeza de Chinen, moviéndose ante la débil estructura, y cuando la espalda de Yuri chocó contra el pilar. Su cuerpo autómata corrió hasta él.

 

Sus brazos abrazaron el cuerpo del menor con fuerza, empujándolo lo más rápido que podía, siendo Chinen apenas consciente cuando abrió los ojos y cayó al suelo con el cuerpo de Ryutaro encima y los sacos de cemento a unos centímetros de ellos.

 

Aunque uno de esos sacos si cayó y rozó una de las piernas de Ryutaro.

 

 

 

 

El olor del hospital jamás le había agradado o siquiera soportado.

 

Chinen mantuvo la cabeza baja, en aquel piso blanco correctamente limpio, afuera de la habitación que ya tenía el nombre de Morimoto Ryutaro inscrito. Oeda se había movido rápido apenas llegó a sus oídos lo del accidente en la construcción.

 

La ambulancia no había demorado y los empleados se había movido lo suficientemente rápido como para que embarcaran con cuidado a Ryutaro en aquel transporte y un preocupado Chinen subiera también, aparentemente él intacto, aunque Ryutaro siguiera sin recuperar el conocimiento.

 

Akira y Oeda habían sido los primeros en llegar, el doctor había sido el primero en dar la paz a los presentes cuando anunció que el golpe no había fracturado al pierna de Ryutaro, pero si podía haberla lesionado un poco.

 

Y que la razón por la que aún no despertaba. Era por que tal vez se había golpeado un poco la cabeza y necesitaba solo descanso. Aún así Chinen se preocupaba. Por que se había lanzado para salvarlo y por que de no ser por Ryutaro, probablemente estaría incluso en coma.

 

—Creo que es hora de irnos, Yuri. El doctor ha dicho que está bien.

 

Chinen levantó la mirada directo hacía Takaki quien le sonreía levemente y parecía muy atento a sus reacciones pero Yuri tenía una idea en mente. No moverse de ahí, al menos no, hasta que Ryutaro despertara.

 

—No, yo pienso quedarme.

 

—Yuri…— Fue Yabu el primero en acercarse, rompiendo las distancias colocando una mano sobre su hombro. –Todos quisiéramos quedarnos hasta que se levante, pero entiende que tenemos que viajar a Hokaido para la presentación, si incumples te meterás en problemas.

 

Chinen se removió incómodo en su lugar, pero luego de unos segundos solo movió su cabeza negativamente, sacudiendo en el proceso un poco sus cabellos.

 

—¡Chinen, por Dios! Es una presentación grupal, si alguno de nosotros incumple te puedes meter en serios problemas. Ya sabes como son en la empresa con esas cosas. No puedes hacer esto. Ryutaro entenderá que…

 

—No Inoo, tú no entiendes. Quiero quedarme, debo y tengo que hacerlo.

 

Hubo un corto silencio, Yamada se cruzó de brazos observando con escepticismo a su compañero, los ocho rodeando a Chinen en aquel pasillo del hospital, mientras Oeda y Akira permanecían dentro de la habitación.

 

—La prensa no tardará en llegar, ¿lo sabes, verdad?

—Si Ryosuke, lo sé. Y me atengo a las consecuencias.

 

—No solo a eso, sino a cuando el manager se entere, peor aún cuando el presidente se de cuenta de que no fuiste a Hokaido

 

Y las palabras de Daiki parecieron pesar sobre todos, provocando un ambiente tenso que únicamente el suspiró de Hikaru eliminó.

 

—Bien, supongo que ya no podemos convencerlo. Solo ten mucho cuidado, ¿ne, Yuri?

—Si, no se preocupen tanto por mí, estaré bien. Den lo mejor de ustedes en la presentación.

 

Yuri levantó su puño y sus amigos se marcharon, con Yuto sacudiendo sus cabellos. Dejándolo solo, con la sonrisa disminuyendo de sus labios cada que los perdía más y más de vista.

 

Cuando regresó a la habitación y abrió la puerta, Akira hablaba por el celular, parado cerca de la ventana, seguramente cancelando citas de Ryutaro para ese y los próximos días.

 

—Bien, dejo a Ryutaro en buenas manos. ¿Seguro que no te meterás en problemas muchacho?

—No, señor Oeda, vaya tranquilo.

—Bien, estaré en la oficina cualquier cosa, le dices a Akira que me mantenga informado.

 

Yuri asintió viendo como el hombre también se marchaba, y él se quedaba en la habitación junto a Akira. Ryutaro parecía más bien dormir pacíficamente, se sentó junto a la cama y suspiró.

 

Apenas rozó su mano con cuidado. Y otro suspiró abandonó sus labios.

 

 

..::..::..::..

 

 

Estaba soñando, Ryutaro estaba seguro de eso.

 

…Soñando o recordando.

 

Pero ese clima de absoluta tranquilidad, era algo que simplemente no había experimentado antes. Por que estaba en una cama, con las cortinas siendo sacudidas por el viento y un extraño malestar, parecido a la gripe.

 

—Ya hablé con el manager, me permitió quedarme contigo el día de hoy. Supongo que solo se presentaran Ryo, Yuto y Keito.

 

Fue la voz de Yuri, sonando parsimoniosamente mientras caminaba hacía él con una bandeja y una toalla blanca en las manos. Ryutaro apenas pudo reincorporarse, cansado y agotado por la fiebre.

 

—¿Manager?

—¿Cómo te sientes? Dime que al menos mejor, por qué sino los muchachos me asesinan por no cuidarte bien.

 

Y el problema radicaba en que Chinen se veía incluso más joven, de unos quince años aproximadamente, con su sonrisa de siempre y Ryutaro en realidad apenas podía moverse o hablar, sobre aquella cómoda cama en la habitación.

 

—Tengo sueño…

 

Sus palabras salieron solas, ni siquiera transmitiendo la mitad de las cosas que pasaban por su mente, y Yuri solo sonrió un poco más, remojando la toalla en el agua y exprimiéndola con cuidado.

 

—Te pondrás mejor, Ryutaro, te lo prometo. Yo cuidaré de ti.

 

Sonaban a promesas, a hermosas y valiosas promesas que provocaron en Ryutaro el ferviente deseo de que fueran reales, de que se tratara de un recuerdo. Aunque podía adjudicar ese delirio al estado en el que se encontraba en su sueño / recuerdo, lo que fuera.

 

Chinen puso la toalla fría sobre su frente. Y Ryutaro tuvo que cerrar los ojos con fuerza, inspirando hondamente ante el contraste que recibió su cuerpo con el frío de aquella toalla.

 

Pensó que dormiría, o al menos descansaría un rato. Pero Yuri se fue metiendo en su cama, con delicados movimientos hasta abrazarlo con fuerza, provocando un sentimiento cálido en vez de fastidiarlo con el contacto.

 

Ryutaro cerró los ojos, era cómodo. El tacto de Chinen era cálido y reconfortante.

 

 

..::..::..::..

 

 

Abismalmente, como cayendo de a poco. Ryutaro sintió poco aire llegando a sus pulmones hasta que finalmente la luz de la habitación penetró forzosamente en sus parpados y lo hizo abrir los ojos de a poco, hasta que la respiración se regularizó y descubrió que el sueño / recuerdo había terminado.

 

Lo primero que sintió fue un mareo, un dolor de cabeza intenso y un sabor amargo en la boca, como si la bilis hubiera subido de repente, así que cuando intentó sentarse, descubrió que eso no era lo peor, por que su pierna derecha dolía horrores, y estaba siendo ajustada por varias cosas que su vista no muy firme le impedía reconocer.

 

Oh, genial~

 

Ryutaro empeoró su estado de ánimo al notar el precario estado en el que se encontraba, aún más por que sus sentidos no terminaban de estabilizarse cuando a unos pasos de su cama, cerca de la venta enfocó a la perfección a Chinen y Akira, sentados frente a frente jugando algún juego con el mazo de cartas azules.

 

—¿Qué me sucedió?

 

Y su voz algo rasposa y ronca logró que los dos muchachos dirigieran sus miradas a él. Akira fue el primero en reaccionar, levantarse y correr a su lado, con una expresión de alivio en el rostro. Yuri sin embargo se mantuvo a distancia, a unos pasos de la cama.

 

—¡Jefe! Dios… Creí que no despertaría hasta mañana. Ya oscureció, son casi la nueve de la noche. Tuvo un accidente en la construcción, ¿lo recuerda?

 

La verdad era que no, Ryutaro llevó una mano a su cabeza y notó que la tenía vendada. ¿Qué tan fuerte pudo haber sido ese golpe? La presencia de Chinen ahí ni siquiera los sorprendió, ni siquiera cuando sus miradas se cruzaron y los recuerdos galoparon intempestivamente en las paredes de su cerebro.

 

La discusión, el arrepentimiento, el miedo, el golpe. La inconsciencia.

 

Ryutaro abrió los ojos con fuerza, mirando a Akira de inmediato y Yuri pareció apretar sus manos incómodo.

 

—¿Qué pasó con el trabajo en la construcción?

 

Akira abrió la boca, dispuesto a hablar en ese momento, pero casi de inmediato la cerró y rascó un poco su nuca. Sin embargo la mirada de Ryutaro lo obligó a hablar, aunque habló en un tono bajo y suave.

 

—La verdad es que esos sacos de cemento provocaron que el piso al estar inestable todavía por estar en etapa de construcción se rompiera y por tanto varias vigas tuvieran que desarmarse, además cuando los bomberos llegaron con el apuro y por más que intentaron, al estar en una zona peligrosa, pues… hubieron que hacer unos cuantos cambios para poder sacarlo con cuidado.

 

Ryutaro arrugó el entrecejo. Con una expresión seria y peligrosa en el rostro.

 

—¿Cuánto?

—Aproximadamente, en dólares. Doce mil quinientos.

 

El dolor de cabeza se intensificó, Ryutaro cerró los ojos por un breve instante en el que tuvo que empezar a masajear su sien.

 

—¿Cuánto tiempo?

Akira volvió a removerse incómodo. –Hay un tiempo estimado de retraso en la obra de tres semanas.

 

Yuri no sabía mucho de esas cosas, en realidad apenas y entendía la conversación. Pero con lo poco que sabía y lo que había escuchado, podía entender claramente, que Ryutaro había perdido dinero y tiempo. Y los arquitectos, ingenieros y todos los encargados eran muy extractos con el tiempo en que se comprometían.

 

Chinen bajó la cabeza, por que Ryutaro dirigió su mirada hacía él, más molesto que alguna vez. Y sintió que morder su labio inferior estaba provocando ese sabor metálico en los labios.

 

—Y todo es tú culpa. ¡Tú y tu maldita obsesión por seguirme los pasos!

—Jefe…

—¡Calla Akira! Esto es entre él y yo.

 

Ryutaro miró severamente a su empleado y él solo se encogió un poco, apenado por la expresión que Chinen tenía en esos momentos.

 

—Desde que apareciste en mi vida, lo único que he tenido han sido problemas, ¡y más problemas! No te alejaste cuando te pedí que lo hicieras, ¿podrías hacerlo ahora que has arruinado incluso mi trabajo?

 

—Yo solo….

—Si ya sé, solo quiero almorzar contigo, solo quiero cuidarte, solo quiero ayudarte. Pues, ¿sabes cuál es la mejor forma de ayudarme? …Desapareciendo.

 

Fue un tono aislado de cualquier emoción o sentimiento, que provocó un frío atravesando el pecho de Chinen, más el rostro de Ryutaro, desprovisto de alguna emoción excepto la de una molestia genuina e impasible.

 

—Yo… lo siento.

 

Chinen apretó las manos, en un puño que lastimó su propia piel antes de cerrar los ojos, respirar con fuerza y marcharse de aquella habitación con la mirada alicaída, seguramente directo donde aquellos reporteros fuera del hospital lo esperaban.

 

Y cuando la puerta se cerró, Ryutaro solo bufó con molestia, apoyando los codos en sus rodillas semi flexionadas, tapando su rostro y cansado, con la misma molestia en su pecho que sintió cuando vio a Chinen tapar sus oídos y cerrar los ojos pidiendo que se callara.

 

—Ryutaro… Eso fue cruel y no estuvo bien.

 

Para ese momento, Ryutaro solo ignoró las palabras de Akira y suspiró, con ese dolor de cabeza intenso aún golpeándolo como si se tratara de un martillo. Esperando por que se detuviera en algún momento.

 

Y la imagen de Chinen Yuri soltando esa lágrima, se borrara de su mente de inmediato.

 

 

 

Fin de la Tercera Parte

 

 

 

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2 comentarios sobre “Sabores: tercera parte

    Tsuki escribió:
    25 septiembre, 2011 en 1:17

    Ooookkk Ryutaro me esta cayendo mal ¬¬

    Sé que tal vez esos sentimientos de él hacia Yuri es por algo que su mente aun no recuerda, pero no es justo que lo trate asi cuando él solo quiere estar con Ryutaro.

    En serio se me hizo mi corazon de pasita al leer como se va Yuri del hospital T_T

    Nesly, eres grande linda!!!!! ^^

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    AmiS (@4m1S) escribió:
    25 septiembre, 2011 en 1:59

    waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! malo ryu! pobre chii!!… me gustaaa!!

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