Entre el cielo y la tierra: capitulo cuatro

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Entre el Cielo y la Tierra

Las flores que crecieron de tu mano

..:: 4 ::..

 

 

 

 

—¡Atrápala, Yunho!

 

Junsu pateó el balón con fuerza.

 

Frente al arco, Yunho estiró sus manos y logró atrapar el balón con fuerza. Junsu hizo un pequeño puchero y apretó sus puños.

 

—¡No es justo! Algún día seré tan bueno que ni tú podrás detener mis jugadas.

—Algún día, Junsu. Algún día~

 

Yunho sonrió divertido. Jugando con la pelota, elevándola un poco del suelo con su pie, con sonrisitas divertidas mientras le volvía a lanzar el balón a Junsu.

 

Yoohee desde su lugar sonrió divertida, viendo a través de la ventana el lugar donde los pequeños jugaban y ella se encargaba de hacer el almuerzo, decidió seguir cortando un poco de zanahoria, con una pequeña canción en los labios.

 

Sobre la mesa reposaba la carta que la respuesta que hace tanto anhelaban y que por fin había sido positiva. Yunho oficialmente era su hijo. Con su apellido, aunque había tomado varios meses convencer al Gobierno que eran la familia adecuada.

 

Pero ese día merecía una comida especial, ahora eran una familia. Una familia de cinco miembros, más unidos que nunca. Y con todo un futuro por delante.

 

 

 

 

 

Yoochun respiraba contrariado.

 

Con una pierna flexionada y una mano en su rodilla. Semi apoyado en esa posición, y la otra pierna estirada. Jaejoong rápidamente se colocó a su lado, colocando un brazo sobre su hombro, intentando apoyarse en él.

 

—Es muy difícil, apenas tenemos seis años. Nos falta toda nuestra edad actual para poder volar.

—¡No podemos esperar hasta los doce años!

 

Yoochun pasó una mano por su rostro.

 

—Y ni siquiera volar nos asegura que podremos encontrarlo, Jaejoong. De todas formas a los doce volaremos, pero aún seremos muy torpes. Deberíamos intentar buscar como llegar hasta él en vez de seguir dándonos contra el suelo.

 

Jaejoong torció un poco la boca, flexionando sus piernas, y abrazándose a ellas.

 

—Ayer leía las reglas, no dice nada sobre que hacer cuando un ángel cae. Solo dice que dejará el cielo para siempre, que jamás podrá volver.

—Si… creo que ya hasta me sé esas reglas de memoria.

 

Yoochun se dejó caer también, bajó el vasto césped en el que se encontraban, con los brazos estirados y los ojos cerrados, muy cansado como para continuar intentando volar. El tiempo pasaba, ya iba a ser casi un año desde que Yunho cayera, y ellos aún no encontraban una solución.

 

Y los padres de Yunho no querían hablar de lo ocurrido hace semanas con Akira y Alexander, solo afirmaban que Yunho estaría bien. Y que era el momento de continuar adelante. Por que Yunho los amaría siempre.

 

Pero, ¿cómo olvidar así de sencillo?

 

Ellos podían asegurar que los padres de Yunho lo habían visto. Pero ellos seguían en medio de la nada, con un Yoochun arrepentido de no haber podido estar ese día con sus amigos, a consciencia que de haber estado posiblemente nada hubiera pasado.

 

Y con Jaejoong mortificado por la última imagen de Yunho que tenía grabada en la retina. La de su cuerpo cayendo a una velocidad impresionante, con sus manos estiradas, esperanzados por que aquel ángel lo alcanzara y lo salvara.

 

Ellos no podían olvidar.

 

No importaba si los años empezaban a interponerse. Ellos continuarían buscándolo, por que era su deber como amigos, no podían desistir. Y justo ahora, solo podían concentrarse en eso.

 

 

 

 

—Cumpleaños feliz…~

 

Yunho aplaudió con fuerza, y Yoohee abrazó a Junsu, mientras Seungho tomaba una foto, el cumpleañero, es decir Junsu. Sonrió ampliamente, con el gracioso sombrero en la cabeza y cerrando los ojos antes de soplar y apagar las luces de las velas.

 

—¡Bravo! ¡Siete años, Junsu! Ya eres un niño grande.

 

Cuando Yunho lo abrazó con fuerza, Junsu rió divertido, quitando con su dedo índice un poco de la decoración de su torta y colocándola en la punta de la nariz de su hermano mayor.

 

Inmediatamente Yunho agitó su cabeza limpiando el manjar en su rostro. Y Changmin, sentado en una pequeña silla de seguridad, aplaudió divertido ante el gesto de los dos mayores.

 

—Changmin tiene casi un año… ¿No debería ya hablar, papá?

—No, Junsu. Aún es muy pronto.

 

Tanto Yunho como Junsu asintieron, acercándose al pequeño que seguía aplaudiendo, como siempre Junsu tomó sus pequeños deditos y jaló de ellos logrando que Changmin riera divertido.

 

—¿Vamos a ir al parque de diversiones, verdad papá?

—Tú eres el del cumpleaños, Junsu. Tú eliges el itinerario de hoy.

—¡SI!

 

Junsu levantó su puño, entusiasmado con la idea, viendo ahora como Yunho tapaba su rostro y cambiaba sus expresiones cada que sacaba las manos destapando su rostro. Logrando que Changmin riera y aplaudiera con más fuerza

 

 

 

 

Rain permaneció sentado en la rama de aquel árbol.

 

Con una pequeña manzana entre las manos, observando sin mucha atención la puerta de madera de aquella casa en la que el pequeño ángel caído ahora vivía, como un humano más, sin recordar los vestigios de su vida pasada.

 

Y el interés aún lo carcomía, distribuyéndose inadecuadamente entre aquel ángel caído y ese bebé que ahora había agrandado la familia con su inusual llegada. La puerta de la familia Kim se abrió y con ella dio paso a todos los integrantes de la familia que salían con sonrisas en el rostro.

 

Abordando el auto del padre de la familia, entre conversas y pequeñas recomendaciones de cuidado, Rain le dio una pequeña mordida a su manzana y empezó a ver como el auto se alejaba en la distancia.

 

—¿Qué haces aquí Junho?

 

El recién mencionado ni siquiera se sorprendió de haber sido detectado, incluso encontrándose algo lejos de Rain, por lo que metió las manos en los bolsillos de su pantalón y suspiró desganado.

 

—Boa quiere verte.

—¿Qué quiere ahora?

—Para nada bueno, eso tenlo por seguro.

 

Rain dejó caer la manzana en sus manos y giró hacía el muchacho plantado a unos metros de él, con aquella expresión vacía que no le indicaba absolutamente nada. Y de todas formas Rain no era ningún tonto como para no suponer de que se trataba.

 

 

 

 

El vestido de Boa se arrastró un poco contra el piso.

 

En aquel suelo algo tosco, contrarrestando con el material del cual el vestido estaba hecho y por supuesto con la piel expuesta de la mujer. Junho hizo la respectiva venia en cuanto la mujer estuvo frente a él, y Rain lo imitó un poco más disimuladamente. Nunca a gusto con aquellos formalismos.

 

Inmediatamente Boa arrugó la nariz.

 

—Es sorprendente que a pesar de saber o al menos suponer para que te he llamado, sigas sin mostrar un ápice de respeto hacía mí.

—Mi querida Boa, el respeto lo tienes. Solo no me pidas que agache la cabeza hacía ti.

 

Boa sonrió, ladinamente, enseñando sus perfectos dientes, en tanto se acercaba al cuerpo del más alto, rozando con la palma de sus manos aquellos fuertes hombros.

 

—Rebelde como siempre, Rain. Lastima que seas tan inconsciente.

 

En ese instante la mirada de Boa cambió, por una peligrosa que hizo a Rain elevar un poco la barbilla, en alerta a cualquier impulso, por los cuales aquella mujer era tan temida.

 

—¿Para que me has pedido que viniera?

 

Junho aburrido, decidió sentarse, en el puesto más cercano donde pudiera tener una vista favorable de aquel pequeño encontrón entre hermanos. Boa siendo amenazante y Rain solo mordiéndose los labios para no decir lo que realmente pensaba.

 

—Últimamente pasas mucho tiempo en el mundo de los humanos, ¿se puede saber la razón?

—No, no se puede.

 

Nuevamente Boa colocó la expresión más amarga que pudo encontrar, colocándose frente a Rain y mirándolo directo a los ojos.

 

—Eres mi hermano Rain, mi hermano menor como tal. Así que mi deber es aconsejarte. Aléjate de ese niño.

—No sé de que me hablas.

 

—¡NO ME CREAS IDIOTA!

 

El lugar entero retumbó ante el grito de la mujer y Junho apenas estiró la mano para poder agarrar el pequeño jarrón a punto de caer, sin alguna expresión que valiera la pena en el rostro.

 

Rain solo tapó un poco su oído derecho, con una mueca molesta en el rostro.

 

—¿Tienes que ser tan bulliciosa?

 

Boa acortó los pasos, acercándose a Rain y levantándose su dedo índice para recalcar sus palabras.

 

—No límites mi paciencia Rain, ese bebé debió morir. Tu y yo lo sabemos, no estoy segura de las repercusiones que su nacimiento traiga, pero no quiero que tu curiosidad te de más de lo que puedas soportar.

 

Rain arrugó el entrecejo, sintiendo a su hermana demasiado cerca para su gusto propio.

 

—No creo necesario que me adviertas de cosas que ya sé de memoria.

—¿Por qué ese bebé te puede ver?

 

Boa empezó a caminar, de una lado a otro en la habitación, concentrada en sus propias cavilaciones más que en las palabras de su hermano.

 

—La verdad no lo sé… aún no me lo explico.

—Entonces no lo averigües. Deambula todo lo que quieras en la tierra. Pero NO te involucres con ese humano. Huele a peligro.

 

Las palabras de Boa sonaron siseantes, carentes de amenazas, repletas de austeridad. Fue el momento preciso que Rain encontró para respirar profundo y omitir las conclusiones inexactas por las que había pasado.

 

 

 

 

—Estoy muerta…

 

Yoohee suspiró agotada, con Changmin entre sus brazos y apoyándose en aquel árbol dentro del parque de diversiones, mientras el resto de su familia parecía aún repleta de energía. Seungho le sonrió complaciente.

 

—¿Por qué no nos sentamos un momento en el césped con sus mamá chicos?

 

Junsu sacudió su cabeza de inmediato.

 

—¡No! Yo quiero seguir jugando, hay muchos juegos y poco tiempo. Pronto va a anochecer.

—Hablas como si le temieras a la oscuridad.

 

Yunho sonrió divertido al ver como Junsu colocaba un puchero en la boca, logrando que Seungho dejará la maleta sobre el césped, junto a Yoohee que ya había tomado asiento con Changmin cerca de ella, sentado también.

 

—De acuerdo, sigamos dando vueltas y mareándonos en todos los juegos que Junsu elija. Yoohee y Changmin se quedarán aquí y descansarán un rato, ¿les parece?

—¡SI!

 

El grito al unísono de los menores hizo sonreír a Yoohee mientras le lanzaba un corto beso a la distancia a su esposo que ya se marchaba con los mayores, Changmin con sus piernitas estiradas sobre el césped parecía entretenido con el pequeño juguete que Yunho le había comprado y Yoohee se tomó la libertad de relajarse un poco.

 

 

 

Rain no esperaba mucho de las cosas terrenales.

 

Lo que a los humanos les sorprendía, a él le aburrían. Excepto aquel muchacho de un año y más que ahora lo había visto y clavaba esos ojos marrón en él, con tanta fijeza que Rain no terminaba de comprender por que él entre todos los humanos podía verlo.

 

Invisible para los demás, logró acercarse un poco más hacía el menor quien empezó a estirar los brazos hacía él una vez más. Su madre parecía buscar algo en el bolso que tenía en su mayoría cosas del bebé, ajena a las acciones de su hijo menor quien con mucha dificultad empezó a levantarse.

 

Rain encontró incluso fascinante esos movimientos rígidos y torpes. Aún más cuando el menor empezó a dar su primer paso y luego otro y otro. Directo hacía dónde él se encontraba. Cuando la mujer se percató de lo que el menor hacía sus ojos brillaron emocionados, refulgentes de felicidad al ver a su hijo dar sus primeros pasos.

 

Él solo encontraba aquello fastidioso, por que no le gustaba desconocer la razón por la que aquel mocoso siempre quería ir hasta él. Y cuando todo no podía ser más inverosímil, Changmin entreabrió sus labios y entre balbuceo y balbuceo finalmente pronunció algo medio coherente que hizo a Rain abrir los ojos, estupefacto.

 

—Le…Rein…

 

Yoohee inmediatamente pegó un gritito de felicidad, haciéndolo reaccionar a Rain de su pequeño momento de confusión. Y ella emocionada con lo que vivía junto a su hijo menor, no se tomó la molestia de notar por que su hijo caminaba hacía un lugar aparentemente vacío.

 

—¿Rein? ¿Qué es eso amor? ¿Eh, bonito?

 

Changmin fue tomado entre los brazos de su madre, posando su atención en ella y esa expresión repleta de orgullo que tenía la mujer, estirando sus brazos hacía aquel lugar donde Rain se alejaba.

 

Yoohee no entendía por que su hijo a veces, era tan fuera de lo común.

 

 

 

 

Yoochun no tuvo que pensar demasiado para encontrar a Jaejoong.

 

Los meses seguían pasando y ellos seguían sin obtener un resultado favorable, o al menos algo que marcara algún avance, por lo mismo, no era difícil suponer que Jaejoong estaría ahí, en el último lugar que compartió junto a Yunho. El lugar donde Yunho cayó.

 

Recurrentemente lo encontraba con la mirada perdida mirando el cielo, Jaejoong podía pasar horas haciendo eso, y cuando no lo hacía estaba con él, practicando para poder volar al fin. Yoochun empezaba a preocuparse por su amigo.

 

Pero sinceramente, no tenía mucho que acotar respecto a eso. Después de todo la vida de Yoochun se había estandarizado en más o menos lo mismo, cuando no practicaba como volar, se la pasaba en el estudio de sus padres, mejorando su lectura y tratando de encontrar textos que lo ayudaran a encontrar a su amigo.

 

—Hola.

—Hola.

 

Su tono de voz fue apagado, recibiendo el mismo tono de voz en Jaejoong como respuesta. No hubieron demasiadas palabras o gestos entre ambos. Yoochun se sentó junto a Jaejoong sobre el césped, bajo aquel árbol. Ambos con la mirada perdida, encerrados en sus pensamientos a veces vacíos.

 

Absorbidos por ese pequeño momento de paz compartido.

 

Quizá eran esos sentimientos tan intensos que abarcaron demasiado pronto a sus pequeñas mentes lo que no les permitía olvidar con facilidad. Tal vez sus emociones arraigadas a lo impredecible. Fuera por lo que fuera, mientras pasaba el tiempo ese sentimiento de pertenencia y búsqueda no desaparecía, al contrario, incrementaba.

 

 

 

 

Varios meses después del cumpleaños de Junsu. Yunho lo escuchó gritar emocionado una vez más, bajando las escaleras a toda velocidad, con una enorme sonrisa en los labios.

 

—¡Es Halloween! ¡Es Halloween!

 

Yoohee sonrió un poco en cuanto Junsu empezó a darle vueltas, mientras Yunho movía su cabeza un poco confundido.

 

—¿Qué es Halloween?

—Es una fiesta en la que todos nos disfrazamos, y a los niños nos dan un regalo por el mejor disfraz.

 

Junsu colocó las manos en su cintura, con una sonrisa orgullosa en los labios mientras levantaba la barbilla, haciendo que Seungho que acababa de entrar en la habitación sacudiera sus cabellos.

 

—Y nuestro Junsu ha ganado ese premio dos años seguidos.

—¡Y este será el tercero!

 

Yunho vio a Junsu tan repleto de confianza y entusiasmo que fue casi imposible para él no sonreír y asentir igual de feliz que su ahora hermano, en cuanto a la noticia, de que esa noche irían al centro comercial para el concurso de disfraces.

 

 

 

 

Yunho se sentía un poco avergonzado.

 

Tenía una bermuda blanca, acompañada por una camisa de tela, manga larga del mismo color, una aureola falsa se levantaba sobre su cabeza y unas alas algo llamativas también, sus zapatos nuevos complementaban el traje y él solo podía caminar por los pasillos del centro comercial con la cabeza baja al sentir la mirada de todos en su andar.

 

Junsu le había dicho que también debía participar, y alegando que a él le gustaban tanto los ángeles, entonces debía disfrazarse de uno. Yunho no recordaba que le gustaran tantos los ángeles, pero su falta de memoria podía justificar aquello. Aunque ese era un tema que le preocupara demasiado.

 

La idea no le había parecido mala. Es más, no se sentía mal con aquel disfraz, al contrario se sentía muy a gusto, lo que le incomodaban eran las miradas de todos apenas lo veían incluso por error. Parecían no querer dejar de mirarlo, y solo lo hacía sentir más nervioso.

 

A su lado Junsu se vía inquieto con espada en la mano, disfrazado de vikingo. Saltando de un lado a otro, diciendo que era un guerrero poderoso. Yunho deseaba muchas veces tener esa seguridad del muchacho y no sonrojarse como lo hacía cada que algún adulto se les acercaba y felicitaba a los padres por los adorables que se veían sus tres hijos.

 

Mientras él se sonrojaba y se ponía nervioso, Junsu sonría entusiasmado, lleno de vitalidad y agradecía como es debido, mientras él susurraba unas palabras inentendibles y agachaba la cabeza. Oh, maldita su suerte de no poder ser más sociable.

 

—Será una competencia dura, deberíamos inscribir también a Changmin.

 

Seungho jugó con la nariz del menor en brazo de Yoohee que rió divertido. Changmin tenía todo su rostro verde, enfundado en la ropa clásica de aquel personaje llamado Shrek que habían escogido para disfrazar a Changmin.

 

Yunho miró al montón de gente que había en el patio de comidas, primero competían las niñas y aquello ya estaba terminando. Vio a otros niños disfrazados, de superhéroes, bomberos, astronautas, pero ninguno de ángel o algo que se le pareciera y eso lo hizo ponerse más nervioso.

 

 

 

 

—Junsu y Yunho son tan diferentes…

 

Yoohee giró un poco su rostro ante el comentario de Seungho, apenas un momento para luego volver a mirar hacía la pequeña tarima donde Junsu hacia malabares con su espada y fingía derrotar a alguien bajo su traje de vikingo, provocando la risa y enternecimiento en el público que lo observaba.

 

—Pues sí, evidentemente Junsu es muy extrovertido. Pero creo que Yunho es dulce.

—…Y muy tímido.

 

—Debe ser por todo lo que ha vivido, supongo que gracias a Junsu eso será algo que se corregirá con el pasar de los años.

 

El lugar se llenó de aplausos en cuanto Junsu terminó con su pequeña demostración ante el uso de un buen disfraz y casi de inmediato mencionaron el nombre de Yunho. Tanto Seungho como Yoohee estuvieron expectantes a la salida del menor.

 

Y cuando finalmente Junsu volvió a ingresar tras el telón, solo para empujar a Yunho para que terminara de salir, ambos padres suspiraron aliviados.

 

Yunho apretaba sus manos nerviosamente, con el rostro ruborizado y pasos pequeños hacia el escenario donde todos lo observaban. El lugar entero se llenó de pequeñas expresiones de dulzura y gestos enternecidos ante lo que veían. Y Junsu incluso sonrió orgulloso.

 

—Buenas noches mi nombre es Yunho y represento a un ángel. Gracias por su atención.

 

Las palabras de Yunho fueron dichas con calma, finalizadas con una pequeña venia que logró que el resto aplaudiera entusiasmada ante la expresión tímida en el menor.

 

—¿Es o no es un ángel indiscutiblemente tierno?

 

El presentador regresó con una pequeña tarjeta entre las manos, indicándole al resto de los niños que volvieran al escenario y se pararan junto a Yunho, la gente en el patio de comidas sonrió y empezó a susurrar emocionada.

 

—Bien, ahora veremos quien será el ganador de este año.

 

Sonaron un par de platillos anunciando la previa y el presentador sonrió complacido cuando leyó el nombre en el papel.

 

—Este año tenemos un ganador celestial. ¡Aplaudan a nuestro pequeño Ángel, Kim Yunho!

 

El lugar estalló en aplausos que solo lograron que Yunho pusiera una sonrisa aún más nerviosa mientras rascaba su nuca y asentía agradecido. Si bien Junsu, no se esperaba aquello por que tenía las ganas de ganar una vez más. Abrazó con fuerza a su hermano y sonrió un poco.

 

Con una extraña desazón en el pecho, pero alegre por que Yunho se veía incluso feliz debajo de todo ese nerviosismo que la mirada demasiadas personas sobre él, le provocaba.

 

 

 

 

—¡Vaya! Tenemos una cena gratis gracias a nuestro pequeño angelito.

 

Seungho agitó los cabellos de Yunho y el sonrió agradecido por el gesto. El premio había consistido en una cena gratis y un obsequio para el menor. El extraño sentimiento en Junsu había desaparecido y ahora bromeaba junto a Yunho una vez más.

 

Pero extrañamente Changmin parecía inquieto, y Yoohee parecía no poder controlarlo, aún más por que no entendía la razón por la que el niño de pronto se mostraba tan molesto.

 

—Creo que deberías darle un poco de biberón.

—No amor, ya le di, pero lo rechazó.

 

Seungho levantó los hombres, mirando al menor que se sacudía entre los brazos de su madre, extendiéndolos hacía un punto vacío en la pared, como si quisiera que alguien más lo cargara. El problema es que, ante los ojos de ellos. Ahí no había nadie.

 

 

 

 

—¡Jaejoong!

 

La voz de la mujer hizo que todos los alumnos dentro del salón se estremecieran, encogiéndose en sus hombros y viendo por la ventana lo que sucedía.

 

Jaejoong se encontraba en el patio, lanzándose del barandal del primer piso, intentando agitar sus alas en el proceso, con Yoochun gritándole desde el mismo lugar, que las agitara con más fuerza.

 

La profesora corrió hacía el patio, ahí donde Jaejoong había caído, con sus piernas en el suelo y algo adolorido por el golpe, agarró al muchacho del brazo y lo hizo levantarse, molesta y con el ceño fruncido, gritó otra vez.

 

—¡Tú Yoochun. Baja en este instante! POR LAS ESCALERAS.

 

El muchacho solo rodó los ojos y bajó también, sintiendo como la mujer lo agarraba del brazo y lo jalaba junto a Jaejoong seguramente a dirección. Ambos cruzaron miradas brevemente y compartieron una pequeña sonrisa antes de caminar todavía forzados por el andar de la mujer.

 

Cuando estuvieron en el pasillo principal, Jaejoong suspiró logrando que los mechones de su cabello se elevaran y Yoochun solo se desparramó el asiento. Dentro de la oficina del director, se escuchaba la voz de su maestra, alterada y preocupada por lo sucedido.

 

—¡Es que ya no sé que hacer con esos dos! ¡Tengo miedo de perderlos de vista y que se lastimen! Hable con ellos, director.

 

Jaejoong miró su rodilla lastimada y sopló un poco en el lugar donde había tierra, observando la parte raspada de su piel, notando de inmediato como Yoochun le ofrecía un pequeño pañuelo.

 

—Te dije que agitaras un poco más las alas Jae.

—Oh, calla Yoochun.

 

La puerta de la dirección se abrió nuevamente y la profesora les indicó que ingresaran, cuando el director se quitó los lentes, con un suspiró en los labios, ambos menores agacharon la cabeza.

 

—Jaejoong y Yoochun. Otra vez por aquí, ¿por qué eso no me sorprende?

—¡Director! Yoochun y yo descubrimos que…

—Basta los dos.

 

A pesar de que el hombre no levantó la voz, los dos menores se encogieron un poco en su  asiento, sintiendo la mirada firme de aquel hombre.

 

—Yo sé lo que los motiva a querer seguir en su lucha por volar antes de tiempo. Pero deben entender que apenas tienen once años, todavía les queda un año por desarrollar completamente sus alas. Solo un año esperen un poco más, no quiero que salgan lastimados ni que sigan preocupando a su maestra.

 

Jaejoong apretó sus puños, mordiendo su labio inferior.

 

—Usted no entiende… Nadie entiende. Hace seis años Yunho, nuestro mejor amigo cayó, nosotros solo queremos traerlo de regreso o al menos volver a verlo, pedirle perdón. Yo… no quiero seguir esperando más años hasta verlo otra vez…

 

El hombre suspiró, colocando los brazos sobre el escritorio y viendo a los dos menores.

 

—Niños escuchen, yo sé que lo que han vivido ha sido duro. Pero cuando aprendan a volar, ¿saben lo que harán después? No hay forma de que Yunho pueda regresar, mucho menos que lo vean. Parte de la vida es la resignación. Luchar es importante, pero a veces hay reglas que seguir y lastimosamente ya no hay nada que puedan hacer.

 

Yoochun sacudió su cabeza, moviendo su largo cabello en el proceso.

 

—No, nosotros no nos vamos a rendir. Vamos a hallar la manera, y si no existe crearemos una.

 

Cuando el hombre vio tanta determinación en aquellos pequeños ojos, solo pudo dibujar una sonrisa. Y decidió entonces creer, creer que algún día esos niños lo lograrían.

 

—Vayan a clases, pero ya no les den tantos dolores de cabeza a su pobre maestra.

—Si, director.

 

Los dos niños se levantaron de su asiento y abandonaron el lugar, directo a su salón de clases. Desde su lugar. El mayor solo volvió a suspirar.

 

 

 

 

Esa mañana el cielo lucía espléndido.

 

Yunho se encontraba ya listo, con su uniforme y maleta en la espalda para su primer día de clases como estudiante de secundaria. Ya había terminado su vida escolar y como decía Junsu eran ya casi, casi unos adolescentes, solo les faltaban unos cuantos años más.

 

Aún así, ese hermoso cielo lo había maravillado. Una sonrisa se posó en sus labios mientras miraba el azul sobre él. Respirando hondamente y estirando sus brazos en el proceso en un genuino gesto de paz interior.

 

Su cuerpo había crecido y por suerte aunque podía ser demasiado pronto, él se había vuelto más alto que Junsu, y eso el menor parecía reprochárselo. Lo cual solo le causaba risa.

 

—¿Yunho? ¿Qué haces aquí todavía? ¡Vamos! Que hoy es nuestro primer día como casi, casi adolescentes.

—¿Tanto te cuesta decir que somos aún estamos en la pubertad?

 

Junsu arrugó la nariz, torciendo un poco la boca.

 

—Esa palabra es horrible, lo importante es que ya no somos unos niños. Sino casi, casi unos adolescentes.

—Nos faltan como tres años para ser considerados adolescentes.

 

Yunho sonrió, caminando junto a Junsu de regreso a la casa, dejando el patio atrás y observando como Yoohee terminaba de arreglar a Changmin quien se movía molesto por tantas atenciones por parte de su madre.

 

—Que ya estoy listo, mamá… Ni que fuera recién a primer año de escuela. Ya voy a segundo te recuerda.

—Oh, ¿por qué eres tan mínimamente dulce? Eres el mocoso más desagradable que conozco.

 

Yoohee bromeó fingiéndose ofendida, y Changmin a pesar de que rodó los ojos abrazó a su madre con fuerza.

 

—De acuerdo, lo siento mamá. Solo que no me gusta que me sobreprotejas tanto.

—Es extraño escuchar a un niño de seis años hablar de esa forma.

 

Seungho bajaba por las escaleras, ajustando el reloj a su muñeca, presenciando la escena de su hijo menor y su esposa. Luego del saludo respectivo y de que Junsu decidiera que ese día él se sentaría en frente en el auto, el resto de la mañana transcurrió como si nada.

 

 

 

 

Era extraño ver a los hombres de la casa marcharse, y ahora que Changmin ya había entrado a la escuela desde hace un año, quedarse ella sola en la casa, lo cual la hacía reflexionar con respecto a regresar al trabajo.

 

Agitó su mano viendo a los cuatro caminar por el pequeño jardín directo al auto de Seungho, hasta que claro que Changmin tropezó y cayó estrepitosamente contra el suelo. Provocando la risa en Junsu y que Yunho intentará disimular que no se estaba riendo también.

 

—Pequeño, ¿te duele algo?

 

Ella se acercó de inmediato, pero Changmin solo se levantó y limpió sus piernas cuidadosamente.

 

—Si, mamá estoy bien. Solo caí. Lo siento por tus rosas.

—Oh, no te preocupes. En ese lado jamás crecen rosas ni nada, parece estar muerto.

 

De todas formas Changmin le sonrió un poco apenado, mirando el lugar donde había caído y notando que en verdad nunca había crecido algo ahí.

 

—Ojalá pronto crezca algo ahí.

 

Changmin se agachó un poco, tocando la tierra y soltando un pequeño suspiro mientras acomodaba el lugar donde había caído y que había destruido. Limpió un poco sus manos y le sonrió a su madre de regreso.

 

Yoohee entonces solo lo vio acercarse a sus hermanos y a su padre que lo esperaban en el auto. Changmin como siempre, destilando un enigma difícil de descifrar.

 

 

 

 

 

—Va a ser un año excelente, me meteré en algún equipo y estudiaré muy duro para que no me saquen por bajas notas.

—Que excelentes expectativas Junsu.

 

Las palabras de Yunho repletas de sarcasmo lograron que Junsu sonriera divertido, mientras ambos caminaban por los pasillos de su nueva secundaria, afortunadamente Seungho había ido a dejar a Changmin a la escuela y ellos gozaban con el tiempo suficiente para conocer su nuevo lugar.

 

—¿Tú que planeas hacer ahora Yunho?

—No lo sé… no tengo nada pensado en realidad. Me gusta hacer ejercicio, supongo que tal vez atletismo estaría bien.

 

Cuando Yunho giró para ver a su hermano, Junsu se había quedado estático, viendo hacía uno de los salones con sus ojos fijos en el interior del salón y una cara de estúpido que él no entendía.

 

—¿Junsu?

—Ella… es la chica más hermosa que he visto en toda mi vida.

 

La seguridad en las palabras de Junsu hicieron que Yunho sonriera divertido, viendo también a la muchacha que reía junto con sus amigas, ajena a la mirada de enamorado que Junsu tenía.

 

Yunho entonces pensó, que enamorarse de una niña con apenas verla por primera vez, era algo muy idiota.

 

 

 

 

—Claro que no, he intentado de todo, pero nada crece justo en ese lado del jardín.

 

Yoohee bebió un poco del jugo de naranja en sus manos, y Hyen a su lado sonrió divertida. Caminando por el pequeño jardín, deteniendo sus pasos y arrugando el entrecejo.

 

—¿No que nada crecía justo en ese lado del jardín?

 

En cuanto su amiga hubiera planteado la pregunta, Yoohee giró hacía el lugar exacto donde ese día temprano en la mañana Changmin hubiera caído, donde ahora, para sorpresa suya había empezado a borbotar una pequeña de las rosas que ella siempre plantaba.

 

—¿Yoohee?

—¿Eh? Disculpa es que me quedé pensando en otra cosa.

 

Mentirle a su amiga no era algo que le agradara, pero Hyen pareció creerle, abordando otro tema sin importancia, mientras caminaban de regreso hacía la casa. Yoohee prefería no abordar el tema extraño de aquel pequeño milagro en su jardín, justo en aquella parte donde antes nada crecía.

 

Pero igual como lo venía haciendo desde hace años, decidió no darle demasiadas vueltas al asunto y dejar que las cosas buenas, sencillamente pasaran. Aunque a veces todo eso, la sobrepasara.

 

 

 

 

—De acuerdo niños, recuerden terminar las planas antes de irse para poder corregirlas esta tarde y entregarles su nota el día de mañana.

 

Changmin escuchó al voz de su profesora algo lejana, concentrado en terminar su tarea y en lo mucho que aún le costaba tener una letra entendible. Cuando dibujó la última letra, sonrió complacido con su trabajo.

 

En el momento en que levantó la mirada, directo hacía la ventana, vio aquel perfil, de aquel hombre caminando con su paso elegante y su cabello ondeándose un poco ante el viento. Sus ojos se posaron en aquella imagen y el déjavù extraño que lo recorrió.

 

¿Dónde lo había visto antes?

 

—¿Min? ¿Qué observas?

 

Saltó de su asiento, un poco asustado ante lo encerrado que estaba en sus pensamientos. Sorprendido cuando vio a la mujer demasiado cerca de él.

 

—A nadie… es solo que… bueno yo…

 

La profesora se acercó a la pequeña ventana y colocó una mueca de confusión en su rostro, con una sonrisa vacilante en los labios.

 

—No hay nadie, ¿qué veías?

—No, nada… solo pensaba.

 

Aquella respuesta logró que la mujer asintiera no muy convencida.

 

¿Qué niño de seis años daba una respuesta así?

 

La campana marcó a la hora de salida y el escándalo rompió con el hilo de pensamientos que cruzaba por la mente de la mujer. Viendo como todos sus estudiantes empezaban a alistarse para salir, incluyendo a Changmin.

 

 

 

 

—Y le pregunté a uno de los chicos por su nombre. Dijo que se llamaba Jessica, y en su escuela también era muy popular. Por que era una de las niñas más bonitas.

 

Yunho sonrió cortésmente ante la parolata de su hermano, ya un poco aburrido del mismo tema desde que las clases terminaron. Y de que Junsu parecía de verdad emocionado con aquella muchacha que por suerte o desgracia suya y de sus oídos, había resultado su compañera de salón.

 

—¿Qué tienen de bueno las niñas? Son chillonas y aburridas.

 

Changmin, tomado de la mano de Yunho, caminaba junto a ellos directo a casa, tal y como les había explicado su padre que hicieran de ahora en adelante. Yunho ahogó el replicar un ‘Lo mismo me pregunto.’ que pugnaba por salir de sus labios.

 

—Tú no entiendes ahora, Min. Cuando crezcas sabrás por que me gusta tanto mi futura novia, Jessica… Wow… hasta su nombre es lindo.

 

Yunho rodó los ojos y negó levemente, sacando la lengua y haciendo una mueca divertida, provocando que Changmin riera bajito. Mientras Junsu suspiraba a cada paso que daba.

 

—¡Yunho, mira! Es el edificio que están a punto de demoler.

 

Junsu entonces pareció olvidar a Jessica, sonriendo entusiasmado mientras desviaba su camino hacía aquel lugar que parecía abandonado.

 

—Junsu, espera. No entres ahí.

 

Yunho lo siguió casi sin pensarlo. Sosteniendo a Changmin más fuerte de su mano, ambos corriendo tras los presurosos pasos de Junsu quien lanzó su maleta al piso y empezó a subir por una de las vigas de aquel edificio casi desbaratado.

 

—Junsu no subas ahí, es peligroso. Vamos a casa que mamá se va a preocupar.

 

Yunho levantaba la voz lo más alto que podía, viendo a Junsu trepar sin miramientos por las vigas de aquel lugar.

 

—No seas aburrido, Yunho. Sube hay una vista espectacular aquí.

 

Cuando Junsu finalmente se quedó quieto, estable y agarrado de una de las vigas, observando por uno de los horizontes, con una expresión indescifrable en el rostro. Tanto Yunho como Changmin pudieron respirar tranquilos, verlo subir por esas vigas tan rápido los había hecho estremecerse.

 

—Quédate aquí Min, voy a ir a bajar a ese tonto.

 

Changmin asintió, viendo como ahora Yunho trepaba por aquellas vigas casi con la misma agilidad que lo hubiera hecho Junsu. Colocándose a su lado en cuestión de segundos.

 

—¿Es o no es maravilloso?

 

Yunho se quedó estático por algunos segundos, observando por un largo rato el difuminado paisaje dispuesto por el sol de ese día. Con una sonrisa en los labios e internamente agradeciéndole a Junsu por haberlo hecho observar aquello.

 

—Bien, ahora bajemos Su.

—No, un rato más.

 

—Junsu se hace tarde, mamá se va a preocupar. Vamos, regresemos que no quiero que Changmin esté solo allá abajo.

 

Junsu emitió un pequeño suspiro de sus labios, siguiendo a Yunho que ya había empezado a bajar, caminando tranquilo hasta que uno de sus pies resbaló inadecuadamente. Perdiendo el equilibrio, y sosteniéndose con dificultad del borde de una de las vigas.

 

—¡Yunho!

 

El grito desesperado de Junsu hizo que Yunho girara casi de inmediato. Observando la aterradora imagen de su hermano sostenido apenas con una mano. Su mente divagó momentáneamente, como si todo se moviera a su alrededor y él solo se quedara aplacado por su cuerpo inmóvil.

 

—¡Yunho! ¡¿Qué haces?! ¡AYÚDAME!

 

Sacudió su cabeza con fuerza, corriendo hasta donde Junsu se encontraba, sosteniendo su brazo con fuerza, logrando que Junsu agarrara su brazo con la otra mano.

 

—¡Sostente con fuerza Junsu!

—¡Levántame Yunho por favor!

 

Y ahí estaba de nuevo, ese sentimiento extraño, la desesperación, entremezclados como voces en su cabeza que lo confundían. Y lo hacían perder la concentración en lo que hacía.

 

Sin embargo Junsu pesaba, demasiado como para que él pudiera levantarlo. Cuando miró hacía abajo, Changmin corría hasta ellos, con su rostro asustado y empezado a gritar por ayuda.

 

—¡POR FAVOR! ¡¡ALGUIEN QUE NOS AYUDE!! ¡Yunho no lo sueltes!

 

Yunho respiró profundo, con un dolor extraño en el pecho antes de cerrar los ojos con fuerza y hacer su último esfuerzo. Levantando el cuerpo de Junsu con demasiada fuerza, para el dolor en su brazo y espalda.

 

Cuando Junsu cayó sobre su cuerpo, sobre encogido entre el dolor y el llanto, producto de la agitación en su cuerpo. Yunho solo lo abrazó con fuerza, tratando de aplacar el llanto de su hermano.

 

—Tranquilo, Su… ya estás a salvo. Estamos bien, tranquilo.

 

Junsu solo gimió, tratando de no hacer tan sonoro su llanto. Y hundiendo el rostro en el cuello de Yunho. Con el corazón agitado, y un tremendo hueco en el estómago.

 

 

 

 

—¡Tonto! ¡Tonto! ¡IDIOTA! ¡¡IMBÉCIL!!

 

Changmin tenía su rostro bañado en lágrimas, golpeando lo más fuerte que sus pequeños puños se lo permitían en el estómago de su hermano. Junsu solo limpió sus propias lágrimas con el antebrazo, dejando que Changmin descargara toda su desesperación.

 

—¡Debiste escuchar a Yunho! ¡Pudiste morir!

 

Cansado, finalmente Changmin abrazó con fuerza a su hermano. Sollozando suavemente mientras sentía la mano de Yunho en su cabeza. Transmitiéndole un poco de calma, ante el susto que se había llevado.

 

—Tranquilo Changmin, ya pasó. Junsu no volverá a cometer otra estupidez.

 

Changmin asintió, aún abrazado a Junsu y con las lágrimas aún sin poder ser controladas. Yunho entonces sonrió. Por que a pesar de todo, los tres estaban bien. Pero ese sentimiento extraño en su estómago no desaparecía.

 

 

 

 

 

Yoochun vio como casi todos los días a Jaejoong en el límite.

 

Solo que esta vez estaba muy cerca de él, mirando hacía abajo y con sus alas extendidas. Sufrió un pequeño retorcijón en el estómago en cuanto vio a Jaejoong empezar a inclinarse, corrió entonces lo más rápido que pudo.

 

—¡Jaejoong espera!

 

Pero sus ojos se abrieron en exceso cuando lo vio dejarse caer sin miramientos, sus pasos no fueron lo suficientemente rápidos, sus alas casi sin pensarlo empezaron a sacudirse ferozmente elevándolo sin que él fuera consciente de que ya había empezado a despegarse del suelo.

 

—¡Jae…!

 

Sus palabras se acortaron en cuanto vio a Jaejoong elevarse desde el límite con una sonrisa enorme en los labios, viendo de un lado a otro, intentando ver sus propias alas en acción.

 

—¡Yoochun ya puedo volar!

 

Yoochun lo miraba incrédulo, sin comprender por que de repente Jaejoong lo miraba de la misma forma.

 

—¿Jae, que suced…?

—Yoochun, tú también estás volando.

 

Cuando Yoochun miró hacía el suelo, notó sus pies a una distancia considerable del suelo y una gran sonrisa vislumbró en sus labios. Volando casi sin pensarlo hacía Jaejoong, chocando sus cuerpos con fuerza, ahogados entre sus risas emocionadas.

 

—¡Jaejoong lo logramos! ¡Podemos volar!

—¡Lo sé! ¡Y aún no tenemos doce! ¡Es increíble!

 

La esperanza volvía a reanudarse, estaba fija en sus miradas. En sus voces emocionadas. Ante su primera meta cumplida, ante su primer paso hacía Yunho.

 

Fin Capítulo Cinco

 

 

 

Y nuestros niños están creciendo.

No olviden que Changmin es mucho menor a Junsu y Yunho. Supongo que la estructura de un niño, por más que más adelante desarrolle una personalidad fuerte, siempre será frágil.  Son pequeños así que las emociones son fácilmente demostrativas en esa edad.

 

Con respecto a Yoochun y Jaejoong se que han tardado en lograr su primera meta que es volar. Pero siendo tan pequeños, no hubiera sido tan factible que de repente solo por que se lo propusieron de un día para otro ya volaran, tenía que tomarles tiempo y esfuerzo.

No estoy segura de a que velocidad irán creciendo en el fic, es de los pocos que no lo tengo planeado hasta el final, quiero estructurarlo adecuadamente, así que probablemente para el otro o siguiente ya estarán más grandecitos que es cuando la trama romántica empezará a desarrollarse.

 

Espero que les haya gustado. Y la actualización de este capo es a petición de:  Kimjejecyy

 

 

 

 

 

21 comentarios sobre “Entre el cielo y la tierra: capitulo cuatro

    Amy stephy escribió:
    10 noviembre, 2011 en 17:07

    waaaaaa lo ameeee !!!!!!! realmente me enkata komo escribes !!este fic es uno de los que mas me gustan *w*
    rainxmin !! como amo a ese niño malo
    XwX aa kiero ver yunjaee*-*!1
    kontinualo ^o^!!
    byebye^^

    Me gusta

    Sophia escribió:
    11 noviembre, 2011 en 3:08

    ooooooooooowwwww!!! La primera meta lograda ooooooowwww!!! TToTT estoy llorando de la emoción siiiiiiiiiii que bien por ellos, ala que bonito esta el fic es hermoso, no dejes de escribir como lo estas haciendo esperare con ansias la próxima actua xDDDDDD

    Muchas Felicidades Steph!! ^_^

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    petalita escribió:
    13 noviembre, 2011 en 1:45

    Debo reconocer que había conseguido leer fics tuyos gracias a las recomendaciones de amigas que siguen tu trabajo de hace tiempo y no me arrepiento para nada. Amo este fic y tengo grandes expectativas puestas en el. El tema de que yunho sea un angel caído me da a entender que quizás esta vez Jae deberá ser más fuerte por ambos, muero de ganas por ver que pasara entre ellos, estaré esperando atenta la continuación, y de nuevo muchas gracias por traer tal maravillosa entretención a mi vida.
    Siento que ya me enamoré del personaje de Min es tan él.

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    Fanny Bravo (@_ichivegrukia_) escribió:
    20 noviembre, 2011 en 18:06

    Por fin leo el fic, no lo habia empezado a leer, & oh dios!!! me enamore aaaaa! ya quiero ver mas

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    sanjaz escribió:
    25 noviembre, 2011 en 23:36

    que emocion!!!!
    ya esta creciendo los nenes
    changmin me causa mucha ternurita! fue tan lindo imaginarlo de bee queriendo llegar hsta rain y quesu primeros pasos y palabras fueran para el aaw me lo como!!!!
    yunho y junsu son muy unidos y m encantan tan diferentes los dos, eso del concuro de disfrases me mato yunho vestido de angelito que ironia y el junsu todo enamoradiso que “pronto” es este niño xD, el yoojae tan travieso angelillos tirandose por el balcon pobre de su maestra pero bueno al menos ya pudieron volar, ah como pasa el tiempo pero esto se pone cada vez mejor
    ahora me lo voi al siguiente fic xD que ando de gira….

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    Vania Vadher escribió:
    3 diciembre, 2011 en 3:54

    Oh!! Ya estoy ansiosa por leer el otro cap. Me encanto!! Esperare la actualizacion

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    vero 21 escribió:
    17 diciembre, 2011 en 19:54

    ola ^^ soi nueva leyendo tus fics pero….m enamore de uno de ellos en cuanto los lei ..y este serial m encanta …porfa continua con esta historia lo antes posible porq de verdad m gusta!!
    stare ansiosa esperando q lo actualices…saludos =)

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