Corazón pendiente

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Corazón pendiente

 

 

 

 

Ese amor que te consume por dentro, que te aferra al pasado y no te deja ir.

¿Lo estás sufriendo Junsu?

Si no duele, no es amor.

Si no hay lágrimas, no es real.

Ese amor que consume y te eleva en la fantasía, tan alto que al caer solo duele un poco más.

No solo duele en el tamaño que amaste, duele un poco más.

¿Changmin se está alejando?

Y te quedas ahí; paralizado en la mitad del camino, con una mano estirada hacia él.

Te sientes hundido en la mitad de esta historia supuestamente feliz, que es solo una ficción.

 

~ MinSu ~

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Corazón pendiente

Capítulo único

~ MinSu ~

 

 

 

 

Estoy escribiendo una historia que nunca acabara en mi corazón.

Quiero escribir un cuento feliz, donde estemos juntos los dos

Pero esas historias solo están lejos de la realidad y se están haciendo cada vez más densas

Enterraré el momento de tu despedida que se ha filtrado en mi piel

Todavía no puedo olvidarte, incluso hoy no puedo dejarte ir así como así.

 

 

 

 

—Bienvenido.

 

Sonríes, como cada mañana esperando por él, por su llegada, por esa sonrisa que es solo tu privilegio y te ha enloquecido casi por completo. Changmin no es de lo que sonríe y eso incrementa tu sentimiento de entrega, de retribuir lo mucho que él se ha esforzado por que todo funcione a la perfección.

 

—Hola, Su.

—¿Cómo te fue?

 

Changmin tiene un suspiro en los labios, uno que logra preocuparte, mientras lo ves terminar de entrar al departamento, empezando a quitarse el abrigo.

 

—La verdad no muy bien, el profesor ha dicho que tengo que re hacer mi investigación sobre las leyes ambientales. No fue muy conciso.

—Está bien, Changmin. Sé que lo harás mejor y le demostraras que puedes superarte a ti mismo.

 

Él gira mirándote a los ojos, sostiene tu rostro y besa tus labios, suavemente sin prisa,  ni pasión. Tan solo como un agradecimiento, por estar ahí, por ser su apoyo. Y eso reconforta tu alma. ¿Lo recuerdas Junsu? Esos días cuando todo parecía ir mejor. Y Changmin era tan cálido.

 

—¿Cómo te fue a ti?

—Bien. Tuvimos que ver una película durante la clase de bacteriología, pero fue muy aburrido.

 

Changmin se pierde por los pasillos, incitándote a que le sigas conversando, aún así un sentimiento extraño se apodera en ti. Ver su espalda alejarse, con sus pies descalzos en el frío suelo que a él parece no importarle. Te enloquece ese sentimiento extraño que últimamente te invade.

 

Como si cada vez que lo ves alejarse fuera para siempre. Su espalda a lo lejos te produce incluso ganas de llorar. ¿Qué te sucede Junsu?

 

—¡Hey! ¿Por qué te has quedado ahí?

 

Changmin vuelve a asomarse, desde el resquicio de la puerta de la cocina, con una pequeña sonrisa en los labios, pero tú solo sacudes tu cabeza, tratando de colocar la mejor de tus sonrisas, por más falsa que la sientas por dentro.

 

—Ser abogado es más difícil de lo que pensaba.

 

Están en la cocina, Changmin busca un poco de agua para beber, y vuelves a quedarte embelesado. Con su espalda amplia, y sus fuertes brazos al descubierto ya que se ha quitado el abrigo. Últimamente, verlo se ha vuelto algo de minutos. Como si fuera lo único que pudieras hacer.

 

Y no entiendes, por que Changmin está igual que siempre. Con su misma sonrisa, los mismos gestos, las mismas atenciones hacía ti. Él sigue mirándote igual, tratándote de la misma forma. Sigue preocupándose por ti. No entiendes, ¿qué es eso extraño que pasa por entre tu corazón y se instala cual aventurero cruel?

 

—Cuando te gradúes, serás el abogado Shim Changmin. Hasta suenas importante, Min.

—Y tú serás el doctor Kim Junsu. Aún no puedo creer que estés estudiando medicina.

 

Casi como siempre Changmin bromea contigo, tú sonríes y te sientas por un momento en la silla, como si de pronto estuvieras perdiendo las fuerzas.

 

—¿Qué sucede, Su? ¿Te sientes mal?

 

Colocas otra sonrisa en tu rostro, negando suavemente, intentando no mostrarte tan afectado. Pero estás cansado, y eso se está volviendo una preocupante costumbre.

 

—Deberías descansar un poco más Junsu, te la pasas con esos enormes libros todo el día. Vas a enfermar a este paso.

—Estoy bien, solo necesito dormir.

 

Changmin está preocupado, lo notas en su mirada, en el ceño fruncido y la manera en la que sostiene su vaso. No quieres preocuparlo, es solo la falta de sueño, estas casi seguro de eso. Entonces sonríes un poco más. Y empiezas a levantarte.

 

Pero él ha estirado su mano hacía ti, cuando se porta así. Te derrites por dentro.

 

Hallar el lado sensible de Shim Changmin es una proeza, y tú gozas de ese beneficio.

 

Pero sucede algo extraño, cuando tomas su mano el contacto no llega, casi como si tu mano traspasara la de él. No hay nada, ningún tipo de tacto, no hay frío, ni calor, solo el vacío, que impulsa tu cuerpo hacía el suelo. No hay de que sostenerse e inevitable como lo imaginas, caes torpemente en el suelo.

 

—¡Junsu!

 

Changmin se arrodilla frente a ti, preocupado otra vez, mucho más que la última vez.

 

—¿Por qué no tomaste mi mano?

 

Él te lo reprocha, pero tú no entiendes, fuiste directo a su mano, pero de pronto no estuvo ahí.

 

—No lo sé… creo que también estoy un poco mareado.

 

Changmin no parece creerte. Pero tú solo logras levantarte, esta vez con su ayuda, Junsu ¿qué son esos vacíos esporádicos en tu ser cada vez que sientes su tacto? ¿Aún no puedes descifrarlo? ¿Aún sigues consumido entre su amor y su tacto?

 

 

 

 

Escuchas el agua del grifo.

 

En medio de la cocina, alguien está lavando los platos.

 

Su cuerpo alto, de espaldas a ti, concentrado en lo que hace. El ambiente es un poco nubloso, miras tus manos sin recordar el momento exacto en que has llegado ahí. Está ese sentimiento extraño otra vez, atravesando tu piel, directo a tu corazón.

 

Entonces comprendes. Es un sueño, uno de esos extraños últimamente invaden tu cabeza.

 

No sabes como despertar de ellos. Sigues tu camino hasta él. Es Changmin, lavando la vajilla de solo una persona. Su expresión es muy diferente a la que tú conoces. Tiene ojeras, muy pronunciadas, su rostro luce cansado, tiene los ojos rojos; parece haber llorado mucho.

 

Lo miras pausadamente, analizando su rostro, inexpresivo, vacío incluso depresivo.

 

¿Qué ha pasado con tú Changmin?

 

De pronto ha soltado el plato que lavaba, provocando un extraño ruido que te ha estremecido por completo. Pero él no te mira, solo apoya sus manos en el lavabo de la cocina, mirando fijamente la pared frente a él, sabes que él ha detectado tu presencia.

 

Solo que él intenta fingir que no es así, pero… ¿por qué?

 

—¿Otra vez?

 

Su voz es áspera. Carente de esa calidez que tú tanto anhelas.

 

—¿Por qué no te marchas Junsu? ¡¿Por qué me atormentas así?!

 

De pronto Changmin luce abatido, tapando con una mano su rostro y tú quieres tocarlo, pero tus manos no lo alcanzan. No entiendes lo que sucede. Y los espasmos convertidos en sollozos de Changmin te vuelven débil, él está llorando, frente a ti.

 

—Vete de una vez, por favor… ¡Vete!

 

Y su grito logra que una lágrima corra por tu mejilla. En el momento que eso sucede tus ojos se abren de verdad. Recostado en la cama de tu habitación, abres los ojos, confundido. Con muchas ganas de llorar, con una solitaria que ha viajado de tus ojos, a tu mejilla hasta tu cuello.

 

Logras sentarte. En medio de la oscuridad de tu habitación. Odias esos sueños que se han vuelto tu tormento.

 

Pesadillas crueles que atormentan insolente tu alma.

 

Afuera está oscuro, has perdido la noción del tiempo. No sabes ni que hora es, ni cuantas horas has dormido.

 

La fuerza en tus piernas es poca, pero logras levantarte. Enciendes las luces a tu andar, es extraño que Changmin no esté por ninguna parte. Y el  miedo en tu pecho se vuelve infame, casi hasta el punto de ahogarte.

 

Pero una vez te asomas por las escaleras, entre el delicioso aroma de la comida y las luces encendidas en la planta baja, el alma te regresa al cuerpo. Changmin debe estar por ahí. Te agarras de las paredes, muy débil aún, ese estrés y cansancio deben terminar. Mañana mismo visitaras a un doctor e intentaras seguir el consejo de Changmin y relajarte un poco más con eso del estudio.

 

La cena está servida. Sobre el comedor, tapada cuidadosamente para mantenerse caliente, solo que no entiendes el por qué. Hay velas sobre la mesa. Apagadas todavía y una sonrisa cursa por tu rostro. Changmin a veces logra sorprenderte en límites insospechados.

 

Cuando entras en la cocina, hay humo. Corres hasta una de las hornillas y la apagas de inmediato. El poco humo que había empezado a salir de la olla, agita un poco tu corazón, Changmin ¿había olvidado apagar esa hornilla?

 

Sobre la pequeña mesa de la cocina hay una nota, es la caligrafía de Changmin, despreocupada pero exacta.

 

‘He preparado una deliciosa cena, espera por mi.

Salí a comprar un poco de espárragos y vino. Vuelvo enseguida’

 

 

Sueltas un suspiro.

 

Lo que Changmin estuviera cocinando en la cocina se ha dañado, abres las ventanas para que el olor a quemado y el humo se vayan, para que Changmin no se sienta tan mal cuando llegue. Al menos solo ha sido ese pequeño platillo.

 

Y decides sentarte en la mesa a esperar.

 

Supones que no demorara en llegar, Changmin nunca demora demasiado.

 

 

 

 

—¡Junsu!

 

 

Es su voz.

 

Levantas la cabeza, pero te encuentras solo en medio del comedor. Te has quedado dormido sobre la mesa y no tienes la menor idea de cuando, o por cuanto tiempo. Solo pasas una mano por tu rostro y golpeas tus mejillas.

 

Es tarde ya, el reloj marca cerca de las once de la noche y Changmin no ha llegado.

 

Todo está igual que cuando bajaste, comienzas a preocuparte.

 

Levantas el teléfono, pero Changmin no contesta su celular. El sentimiento extraño vuelve a estar en tu pecho, asfixiante y chocante a la vez. Agarras el abrigo velozmente. Afuera hace mucho frío, están en pleno invierno. El viento sacude tus cabellos y tú incluso retrocedes ante la fuerza.

 

Caminas un poco apresurado, entre las veredas, directo hacía los pequeño mini market donde Changmin pudiera encontrarse, recorres uno a uno los tres cercanos que hay. Pero en ninguno lo encuentras. La preocupación en tu pecho aumenta.

 

¿Dónde puede estar?

 

Vaga por tu mente esa pesadilla extraña de la que despertaste hace horas. El lugar no se te hace conocido, e igual lo sentiste real, aunque estuvieras consciente de que era un sueño. Pero sacudes tu cabeza ‘fue solo un sueño’ tratas de repetirlo, tratas de convencerte.

 

Preocupado, ves el reloj. Es casi media noche y Changmin no da señales de vida. Corres de regreso a tu casa, necesitas comprobar si Changmin ha regresado o no, vas tan veloz que no te importa nada más que Changmin.

 

De pronto tu preocupación se convierte en calma. Él está ahí, frente a la casa de los dos. Mirándola fijamente, envuelto en un costoso abrigo que no te parece haber visto antes, pero eso, justo ahora no importa. Él está ahí, es lo importante. Aunque su cabello luce extraño, diferente al que suele llevar siempre.

 

¿Podría tratarse de otra persona?

 

No importa, en realidad no importa demasiado.

 

Algo en tu interior grita que ese es Changmin. Tú Changmin.

 

Y no lo piensas demasiado, cruzas la calle dispuesto a llegar a tu casa y las luces de un auto te hacen girar. Es un taxi, directo hacía ti. Tus ojos se abren en extremo. No puedes moverte, ni gritar, el miedo te paraliza y solo cierras los ojos. Todo sucede demasiado rápido.

 

Hay un frío, un frío abrumante que atraviesa tu estómago y te hace gemir de dolor, pero nada como el que deberías sentir ante el impacto del auto. Cuando abres los ojos, el auto ha seguido su camino natural, como si nada, y eso te parece imposible, por que estabas tú en la mitad de la calle.

 

No pudo simplemente rodearte sin hacer ninguna maniobra peligrosa o algún ruido propio de las llantas al ser giradas con impulsos directos.

 

…Algo extraño sucede.

 

Cuando regresas tu mirada a Changmin, él ya no está. Se encuentra a varios metros, alejándose de la casa y subiendo en un auto costoso. ¿De quien es ese auto? Changmin no posee ninguno, arrugas el entrecejo confundido. Por que Changmin es quien lo conduce y está solo.

 

—¡Vamos Hye! ¡La fiesta está en su mejor parte!

 

Es una muchacha, de unos veinte años agitando su mano a su hermana menor para que se apresure la que te hace girar, ella corre directo hacía ti, como si tú no estuvieras ahí y pasa por tu cuerpo como si fueras tan solo neblina.

 

La muchacha se detiene, frunciendo el ceño y abrazando sus brazos.

 

—Wow… ¿qué ha sido eso?

—¿Qué sucede Joonhee?

 

—¿Eh? No, nada… creo, es solo que de pronto me ha dado mucho frío.

 

La muchacha menor que ahora se parado junto a su hermana mueve la cabeza, mirando de un lado a otro. Pero tú solo estás confundido. Tocando tu cuerpo, sintiéndolo tan real como siempre. Changmin enciende su auto, tú corres tras él. Se está marchando, él no te escucha.

 

—¡Changmin, espera!

 

Nada sucede, él ni siquiera te mira por uno de los espejos, continúa con su camino y tú permaneces en medio de la calle, nadie parece determinarte, como si de pronto no existieras. Y esas ganas de llorar vuelven apoderarse de tu ser, ese sentimiento extraño ahora tiene nombre: Desesperación.

 

Regresas a tu casa, corriendo, a un paso veloz y torpe, caes incluso un par de veces, temblando entre el miedo y la confusión. Abres la puerta. Tu casa está a oscuras, vacía y se ve deshabitada, como si nadie hubiera pasado por ahí en años.

 

Tocas las frías paredes.

 

¿Vas llorar Junsu?

 

Por que la presión en tu pecho aumenta y tienes que llevar una mano a tu rostro. De repente la cabeza te duele, como explosiones incesantes que taladran tu ser. Caes de rodillas, cerca de las escaleras, todo da vueltas.

 

Un mareo repentino que inunda tu ser, es la voz de Changmin, sonando como siempre. Fuerte y clara.

 

 

­—¿Alguna vez te dije que me gustaste desde ese día cuando me empujaste contra una pared por haberle dicho al profesor que si nos había mandado un deber?

—Pues eres un poco masoquista, Changmin.

—Ah… supongo, mira que gustarme el muchacho más popular de todo el instituto.

 

 

 

Son esas conversaciones absurdas, las risas mezcladas, los buenos tiempos. Los mejores de tu vida, los que se estás mezclando inadecuadamente. ¿Qué día es hoy Junsu? ¿No lo recuerdas?

 

Cuando abres los ojos el lugar está repleto de humo. La cena está servida en la mesa, pero justo ahora hay tanto humo que es imposible ver a algo siquiera. Deberías estar asfixiándote pero nada de eso sucede.

 

¡La cocina!

 

Recuerdas de inmediato, y corres hacía allá. Pero cuando intentas tocar la cocina. Tu mano parece no poder hacer contacto con nada, y todo es un caos, el lugar está repleto de humo. Apenas y puedes ver algo, cuando te asomas por la ventana hay muchos vecinos alrededor, algunos llamando a los bomberos, preocupados, sin saber que hacer.

 

De repente el mundo gira de forma extraña.

 

Changmin, tú Changmin está ahí.

 

—¡Junsu!

 

Corre desesperado hacía la casa, suelta las compras en el suelo y entra bruscamente por la puerta, con el humo dándole en el rostro. Está a punto de perder el control, pero de alguna forma saca fuerzas. ¿Dónde quiere ir? Tú estás ahí.

 

—¡Changmin!

 

Pero él no te escucha, parece concentrado en subir las escaleras. ¿Qué le sucede?

 

Lo sigues, con pasos lentos asustado de la antelación que corre por tus venas y Changmin sale de tu habitación, contigo entre sus brazos. Pronto ese hueco en tu pecho es más profundo, las lágrimas hacen presencia, abres y cierras la boca, intentando decir algo, pero ni una palabra sale por tu boca.

 

Él pasa por entre tu cuerpo, y tú apenas puedes ver a ese Junsu en brazos de Changmin, completamente pálido, con los labios resecos. Y sin moverse. Comienzas a sentir que el aire te falta. Changmin baja las escaleras y te cuesta moverte.

 

Cuando finalmente lo haces, Changmin está en la vereda arrodillado frente a tu cuerpo, tratando de darte respiración boca a boca, la gente alrededor mira la situación preocupada. El sonido de la sirena te hace girar los bomberos han llegado.

 

—¡Despierta! ¡Maldición, despierta!

 

Changmin golpea tu pecho, el de aquel Junsu inerte en el suelo. Pronto también llega una ambulancia, Changmin está llorando, desesperado a tus pies, los hombres de la ambulancia intentan revivirte. Hacen todo lo posible, Changmin grita, ruega que abras los ojos.

 

Pronto el resto deja de existir y tú estás ahí.

 

Ante esa imagen etérea e inverosímil.

 

Tú en el suelo, sin moverte, con los ojos cerrados, sin aire en tus pulmones y Changmin llorando y gritando desconsoladamente, siendo agarrado por un par de vecinos que le impiden acercarse a ti. Uno de los paramédicos niega levemente, con su rostro apenado y Changmin por fin es soltado.

 

Corre a tus pies, agarra tus manos y comienza a susurrar cosas que no alcanzas a escuchar. Llora, como nunca antes lo has visto llorar.

 

 

 

 

 

De pronto estás ido.

 

En un lugar extraño. Una sala de velaciones.

 

El lugar es triste, repleto de personas por todas partes. Y Changmin, tú Changmin está sentado en una de las bancas más alejadas. Su rostro está pálido, parece débil, tiene ojeras y apenas logra mantenerse en pie. Escuchas los susurros de la gente.

 

Todos miran a Changmin, todos hablan de lo mismo, de lo cansado que te veías últimamente, de lo estresado que estabas con los estudios, que Changmin había olvidado apagar una de las hornillas, y tú dormías en el piso superior, que entre el cansancio y el humo sofocaron tu alma.

 

Que no tuviste oportunidad, al estar solo en casa…

 

Todos miran a Changmin, y él lo sabe.

 

La culpa lo está consumiendo.

 

Quieres tocarlo, acariciar su rostro. Decirle que no fue su culpa, que todo está bien. Pero el parece inerte, y no deja que sus amigos estén junto a él, muchos lo acusan y tú solo quieres poder salir de ahí, pero no quieres dejar tampoco a Changmin.

 

El calendario en la pared es extraño.

 

Marca el 2008.

 

Sientes como si flotaras de un lado a otro.

 

—¡¿Qué haces aquí?!

 

El grito estridente de tu madre saca a Changmin de su letargo. Tu padre la abraza, le susurra que se calme, pero ella solo se agita con vehemencia.

 

—¡Quiero que se vaya! ¡¡Él mató a mi hijo!! ¡NO LO QUIERO AQUÍ!

 

La gente inmediatamente posa su mirada en Changmin, tratas de entender a tu madre, del dolor que la supera y de su rostro lleno de lágrimas y repleto de dolor, de noches sin dormir. Igual que el de tu padre, pero es Junho quien avanza un paso, tomando suavemente a Changmin del brazo.

 

—Mi madre está muy afectada, sé que es difícil, pero por favor, Changmin márchate…

 

Junho intenta ser pasivo, Changmin solo mira hacía donde tu cuerpo reposa. Y asiente, con pasos indeterminados que oscilan de un lado a otro. Puedes ver la mirada preocupada de tu hermano al ver a Changmin irse en ese estado.

 

Pero él debe permanecer junto a sus padres.

 

 

 

 

El panorama cambia otra vez.

 

Estas en un departamento, uno pequeño, todo está a oscuras, escuchas los sollozos, la respiración dificultosa.

 

Changmin está en el suelo, sentado y apoyado en una de las paredes, con una botella con whisky en una mano, con una foto tuya en la otra. Llora mientras mira tu imagen y te pide perdón.

 

Está destrozado.

 

Te arrodillas frente a él, pero no te mira, no detecta tu presencia. Solo se hecha la culpa, solo repite una y otra vez que él debió morir en tu lugar. Que es un asesino y tus lágrimas fluyen solas, en todas esas fotos esparcidas por el suelo.

 

En esos recuerdos de la felicidad.

 

De esos momentos cuando todo estaba bien.

 

 

 

 

Estás en el balcón de ese departamento.

 

De ese que ahora ocupa Changmin.

 

Es como si estuvieras perdido en el dolor. Cierras los ojos un momento, un solo instante. Y cuando lo abres te encuentras una vez más en tu casa, en tu iluminada y hermosa casa donde has vivido estos años con Changmin.

 

¿Qué está sucediendo?

 

Caminas inseguro, por entre los pasillos de la casa, y cuando abres la puerta de tu habitación, Changmin está ahí, abriendo las ventanas para que entre un poco de aire.

 

—Junsu, ¿dónde te habías metido? He preparado la cena.

 

Pero tú solo retrocedes asustado, su sonrisa no te convence. Él arruga el entrecejo, parece confundido con tu actuar. Pero tú solo empiezas a asustarte con los juegos de tu mente.

 

—Ven, vamos a cenar.

 

Changmin estira su mano hacía ti, lo miras estupefacto, dudando de tomar su mano o no, él sonríe, proyectando una imagen tan diferente a la que acababas de ver en ese relámpago de vivencias que solo te confunden.

 

—Vamos Junsu, aquí eres más feliz.

 

Él mueve un poco su cabeza, sonriéndote con paz en la mirada, avanzando un paso hacía ti pero tú solo niegas vehementemente.

 

¿Qué está sucediendo?

 

—¡No!

 

Y cierras los ojos, con las manos en la cabeza.

 

Cuando vuelves a abrirlos no estás más en tu casa, en tu mundo feliz. Vuelves a estar en el departamento de Changmin, en ese lugar oscuro que desconoces. Miras el calendario en la pared, han pasado varios meses al parecer.

 

El sonido de la puerta y Changmin tiene una botella en las manos.

 

Mira el balcón abstraído por la vista que le ofrece. Lo ves caminar con pasos inseguros y mal direccionados. Changmin vuelve a beber un poco y su rostro se comprime ante el sabor amargo. Tú solo elevas tus cejas. Preocupado por él.

 

Changmin suelta la botella y sube en una de las sillas, apoyándose descuidadamente en lo que puede, hasta que se para en el barandal del balcón, con el viento moviendo sus cabellos y él con los ojos cerrados sonríe, meciéndose con el viento.

 

Estas aterrado, gritas su nombre pero él no te escucha.

 

—Te extraño tanto Junsu…

 

Su voz pronuncia tu nombre, tan anhelantemente que solo puedes mirarlo, antes de que vuelvas a llenarte de lágrimas otra vez, Changmin abre sus ojos, pero no parece interesado en toda esa vista peligrosa que tiene, como si no le importara en lo más mínimo.

 

—Si… aprendo a volar, ¿podré llegar hasta ti?

 

Cuando eleva un pie, dispuesto a caminar hacia la nada. No sabes que fuerza extraña te lleva a agarrarlo por la cintura, a expensas de que sabes que no podrás tocarlo.

 

—¡Changmin!

 

Pero eso no sucede, tus manos se aferran a su cintura, lo impulsas hacía dentro. De regreso al departamento. Y por un momento ese tacto ha inundado tu ser. Pero del mismo modo desaparece, por que pronto te encuentras inexplicablemente a un lado de su cuerpo como si no lo hubieras tocado jamás.

 

Y Changmin cae en un profundo sueño una vez más.

 

 

 

 

 

Los recuerdos que vives están mareándote.

 

Son como saltos que agitan tu pecho.

 

Tu sueño está presente.

 

Estás otra vez en la cocina. Viendo la espalda de Changmin mientras lava una vajilla que acaba de ocupar. Y entonces comprendes, nunca fue un sueño, fue un recuerdo. Un recuerdo que te negabas a aceptar que había sucedido.

 

Entonces, ¿cuántas veces había estado siguiéndole el juego a su mente de que aún vivía su fantasía junto a Changmin?

 

¿Cuántas veces había vuelto a su casa, iluminada y repleta de paz, donde Changmin llegaba de la Universidad y platicaban como siempre? ¿Cuántas veces había repetido cíclicamente su pasado de años atrás? ¿Cuántas veces había bloqueado su realidad?

 

Escucha la radio, Changmin la tiene a bajo volumen, en sus sueños jamás la escuchó.

 

Pero cuando sale esa canción, aquella que alguna vez Changmin te dijo que era la que se acoplaba también con su relación. Que debía ser suya, es cuando por fin escuchas a Changmin soltar el plato, con la mirada fija en la pared.

 

—¿Otra vez?

 

Su  rostro está cansado, pálido, con aquellas ojeras.

 

—¿Por qué no te marchas Junsu? ¡¿Por qué me atormentas así?!

 

No te habla, sabes que Changmin no te puede ver, que está luchando contra sus recuerdos, que se esta absorbiendo en él. Tapa su rostro y llora, con aquella canción envolviéndolo por completo. Junsu estás empezando a entender su situación, ¿verdad?

 

—Vete de una vez, por favor… ¡Vete!

 

 

 

 

 

Estás atrapado.

 

 

De vuelta en la casa, arrodillado frente a las escaleras, como en un principio, mucho antes de que los recuerdos empezaran. El lugar está oscuro, desprovisto de luz y esa calidez que antes poseía, estás en ese lugar que ha sido abandonado por años, que no es más tu hogar.

 

Te sientes vacío por dentro.

 

Cuando sales, esas muchachas que viste siguen deambulando por ahí, entre risas, cerca de la casa donde es la dichosa fiesta, es un poco más allá de la media noche. ¿Recuerdas Junsu? Esos días cuando Changmin y tú solían salir a caminar como si nada más les preocupara.

 

Apuesto que Changmin aún lo recuerda.

 

Te quedaste atrapado en los recuerdos de tu mundo feliz, y apenas estás despertando. Llevas caminando varios minutos, ¿horas tal vez? Puedes ver por todas partes anuncios de una fiesta de fin de año, el 2011 se acaba, y entonces entiendes que han pasado ya tres años.

 

Comprendes con más dolor que llevas tres años, fingiendo que eso no pasó.

 

Fingiendo que aún tienes tu lugar junto a Changmin.

 

Hay un montón de gente en la calle, rodean algo, y tus pasos inseguros viajan hasta aquello.

 

Es el auto de Changmin, ese auto negro en que lo viste subirse antes de que se marchara luego de contemplar aquel que alguna vez fue su lugar. Corres hasta él, con un desespero impresionante, el frío sacude todo a su alrededor.

 

Tienen a Changmin cuidadosamente en el piso, sobre una camilla aún sin ingresar a la ambulancia, el auto está casi destrozado. Y cuando lo ves estas impresionado, está con mucha sangre por todas partes, tiene inmovilizado casi todo el cuerpo y cabeza.

 

Sus ojos parecen moverse inquietos de un lado a otro, los paramédicos intentan mantenerlo estable, pero él te mira. Por primera vez te mira, en tantos años. Sus ojos se abren estupefactos. Tu corazón te traiciona, parece latir como si estuviera vivo con tan solo verlo.

 

Por fin de cerca, Changmin ha crecido.

 

Su rostro ha madurado.

 

—Ju…junsu…

 

Su voz suena adolorida, te mira algo mareado. Como si quisiera tocarte, estira una de sus manos hacía ti. Y tú solo puedes elevar un poco las cejas, cuando sus ojos se cierran sin alcanzar a tocarte, el grito de uno de los paramédicos te hace incluso saltar.

 

—¡Lo estamos perdiendo! ¡Hyung pásame el resucitador!

 

Puedes ver el ímpetu en aquel muchacho que tiene su nombre bordado en la camisa. No parece dispuesto a dejar que Changmin muera, miras sus ojos repletos de confianza y juventud. Quiere salvar una vida.

 

—Junsu…

 

La voz de Changmin suena cerca de tu oído, y ahí está él, envuelto en esa ropa elegante que nunca antes le habías visto, con una pequeña sonrisa en los labios, a pesar de que el paramédico parece no rendirse aún. Intenta regresarlo a como de lugar.

 

Tocas su rostro y él cierra los ojos, no luce como aquel Changmin en la camilla a unos pasos de ti, luce con su rostro suave de siempre, con sus ojos llenos de vida, y su sonrisa encantadora, como antes, solo que un poco más maduro desde el último recuerdo que tienes de él.

 

—¿Lograste ser abogado Changmin?

—Si, por ti…

 

Y sonríes, repleto de nostalgia.

 

Un último beso, solo eso hace falta. Juntas tú frente a la de él.

 

—Te amo, pero debes regresar, aún no es tu tiempo.

 

Él luce confundido, y ni tu mismo te entiendes, pero lo sientes así. De repente al Changmin frente a tus ojos empieza a desvanecerse y te mira asustado.

 

—Junsu, ¿qué sucede?

—Tienes que seguir adelante, lo has estado haciendo muy bien. Mira en lo que te has convertido, ya eres todo un abogado. Y seguramente uno muy exitoso, jamás esto fue tu culpa.

 

Tienes la suerte de que no te vio derramar esa única lágrima que no pudiste controlar, por que desapareció frente a tus ojos y entonces el pecho de Changmin subió bruscamente ante el resucitador que el paramédico usaba con él.

 

La gente alrededor miraba expectante la situación, y cuando Changmin dio señales de vida una vez más el lugar se llenó de aplausos. Viste en el rostro de aquel paramédico la satisfacción de haber salvado una vida, y recordaste cuando tenías la misma mirada.

 

Pronto se ordenó subir a Changmin en la ambulancia.

 

Puedes leer el nombre de aquel paramédico otra vez, su nombre es Yoochun y parece muy pendiente de Changmin, de tu Changmin. Parece preocupado por él, sabes que lo dejas en buenas manos.

 

Cuando la ambulancia se aleja, la gente se esparce pero tú te quedas un rato más ahí. Tu casa está a unas cuadras, ese lugar vacío, en el que evocabas a Changmin a tus recuerdos, seguramente impidiendo que Changmin continuara.

 

Estas en una bifurcación. Sabes que no puedes regresar por que todo es producto de tu mente, por que Changmin hace muchos años que no pisa la cosa que una vez compartieron.

 

Es hora de irse, ¿verdad Junsu?

 

Respiras hondamente.

 

Los recuerdos te llevan a la imagen de Changmin siendo sacudido por su propia personalidad, decidiendo seguir adelante, siendo fuerte por los dos. Te niegas a seguir viviendo en la negación. Tu historia de amor llegó a su final tres años atrás.

 

Changmin va a estar bien, por que es fuerte.

 

Por que es el más fuerte de los dos.

 

Vuela en tu mente el nombre del tal Yoochun, de esa mirada que le enviaba a Changmin. De lo dispuesto que parecía a cuidar de él, aunque fueran perfectos desconocidos. Recuerdas entonces que Changmin tiene ese poder, por que tú te enamoraste de él a primera vista también.

 

Si, Changmin va a estar bien.

 

Cuando giras hay un haz de luz a unos pasos de ti, cierras los ojos.

 

Está bien, es tu momento de marcharte.

 

Todo va estar bien, y pudiste cumplir con ese asunto pendiente que te anclaba a la tierra.

 

Pudiste decir adiós. Pudiste despedirte de él. Ahora ya todo está bien.

 

Sé feliz, Junsu.

 

Por que Changmin, en un futuro no muy lejano,  intentará serlo también.

 

 

 

 

 

Soy el tipo de escritor que ha perdido el propósito

Ahora estoy intentado escribir una historia feliz, pero es tan solo un vano deseo

Esta historia entre tú y yo, no puede ser ni feliz ni triste

El final de esta historia… ¿Debería escribirse?

 

Fin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, antes que nada la canción es Fiction de Beast.

 

 

No tengo la menor idea de donde ha salido esta idea tan loca, y narrada de esta forma, pero particularmente me siento sumamente conforme con esto, aunque me puesto toda sentimental con solo escribirlo.

 

 

Es mi regalo, para una gran amiga Lu.

 

Su cumpleaños fue ayer, pero por problemas técnicos me resultó imposible poder subirlo el día de ayer. Y hoy que por fin tengo internet pude subirlo.

 

Lu, ya sabes que te quiero un montón eres una persona increíble y un año más de vida no es una edad acumulada, sino  un motivo para celebrarte en la vida de los demás.

 

Gracias por escucharme, por los consejos y por prestarme atención cuando ando metidas en mis conflictos a veces sin importancia.. xD Aunque la suerte ahora no esté de nuestro lado por que se descuadraron nuestros horarios, y no podemos conversar como antes, pero sabes que siempre puedes contar conmigo.

 

Mi consejo de siempre, mi querida: Mira siempre para adelante, no dejes que el pasado te estanque, ni que el presente te ate a él, por que un día se convertirá en pasado. A veces las cosas no siempre son como uno espera o quiere, pero siempre podemos intentar buscar un lugar mejor por nosotros mismos.

 

Llora, ríe y pórtate mal. No todo en ese orden, pero aprovecha la juventud, saca de lo peor lo mejor y verás que un día no todo estará tan gris. =)

 

Espero que este regalo haya sido de tu agrado. TQM!

 

20 comentarios sobre “Corazón pendiente

    Itayuyi Vivar escribió:
    3 diciembre, 2012 en 6:04

    aw!! ke lloro, pobre Min y Su, gracias por tan linda historia

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    Angelita XD escribió:
    6 enero, 2013 en 21:54

    eres mal, mal!!! T.T..me senti tan mal!!… bueno ahora con el sentimientodeprimido a ESTUDIAR !!!

    Me gusta

    Awela Cassiopeia Cerritos escribió:
    15 marzo, 2013 en 17:52

    Estoy llorando…. TT-TT muy hermoso el fic… -se seca las lágrimas-

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    alanix escribió:
    24 agosto, 2013 en 0:45

    U.u tan hermosa hisrori

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    Blanketa Jackson escribió:
    17 noviembre, 2013 en 3:32

    La mitad de la historia me la pasé llorando como si no hubiera un mañana. Y aún lo llora. ;c H E R M O S A historia❤

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    Chunsadycta escribió:
    18 noviembre, 2014 en 1:39

    Reeepampanos¡¡¡¡ que barbara eres extraordinaria nunca habia leido un Minsu hasta hoy me negaba a esta pareja pero tuuuu aahhh eres maravillosa y quirro leer mas minsu¡¡¡ pero una cosa mas me encantaria y se que no soy la unica , Saber como florese ese Yoomin que mostraste aqui soy tu fan¡¡¡¡

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