Regalo de una Cassiopeia: séptima canción

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Regalo de una Cassiopeia

Duet

Séptima Canción

 

 

 

Si las palabras pronunciadas entre tú y yo formaran una canción

¿Cuál sería tu melodía preferida?

 

 

Leah soltó una carcajada, con las manos en el estómago y doblegándose un poco ante la risa, mientras Hansae tapaba apenas un poco su boca, sentados frente a Yunho quien tenía la punta de la nariz roja y hacía muecas que lograban arrancarle risas a los menores.

 

Eran esas pequeñas expresiones, mientras balanceaba un poco su cuerpo, y movía sus pies. Lo compenetrado que parecía Yunho con aquellos menores, lo que hacían pensar a Jaejoong que indudablemente algún día Yunho se convertiría en un estupendo padre.

 

Bebía un poco de café contemplando la imagen que seguramente muchas fans pagarían por ver. Jaejoong sentía incluso lo inevitable sensación de poder fotografiar ese momento, de grabarlo para no tener que repetirlo tan solo en su mente.

 

¿A Jaejoong le gustaban los niños?

 

No precisamente, tan solo en momentos. Cuando eran dulces y lindos que provocaba tan solo querer tenerlos entre los brazos y abrazarlos. Pero justo ahora su instinto paterno no rebozaba precisamente y sin embargo sabía que en algún momento aquello cambiaría.

 

Sus instintos no eran como los de Yunho que ya desde hace un par de años sabía que quería, más que nada ser padre. Pero extrañamente esos dos menores habían creado en él esa necesidad por tener hijos, por esa calidez familiar que antes le fue tan esquiva.

 

Bebe un poco más de café, solo para disipar esos pensamientos.

 

Que lo ensimisman en un laberinto del cual no está muy seguro hacía donde se encuentra la salida, o si lo que le espera al final de su largo camino, siquiera podrá resguardarlo. Por el momento no, Jaejoong sabe que mientras su situación sentimental no esté claro él no puede darse el lujo de llenarse de ilusiones.

 

La vida le había enseñado, a fuerza, ese tipo de lecciones.

 

 

 

 

—Esa una niña muy tranquila, me encanta…

 

El comentario ligero de Junsu logró que Yoochun sonriera, sosteniendo la mano de la pequeña Minhee que Junsu tenía cargada entre sus brazos mientras la llevaban hacía la habitación.

 

—Si… y es muy linda también. Solo que un poco tímida.

—Me recuerda a alguien, solo que no estoy muy seguro de a quien.

 

Junsu abrió la puerta con cuidado, sosteniendo con fuerza a la niña. Y Yoochun se quedó por un momento en la puerta de la habitación, viendo que aquello había sido tan solo un comentario casual para Junsu, y sin embargo a él se le había estremecido el alma por completo.

 

A Junsu desde siempre le habían gustado los niños, se le iluminaba el rostro cada que veía a uno. ¿Qué tan difícil sería explicarle toda la situación extraña con el espejo? Yoochun suspiró, mejor por el momento no. Primeramente tenían que ver si era posible detener todo aquello.

 

Antes de que sus pensamientos terminaran, Junsu ya había arropado a Minhee con cuidado y había besado su frente dispuesto a salir, con esa pequeña sonrisa en el rostro, que calmaba todos los problemas por los que podían pasar y que le hacía olvidar ese horrible futuro que vio hace poco, donde Changmin iba de la mano de Junsu.

 

No había mentido cuando le confesó a Yunho, que por alguien como Junsu estaba dispuesto a sacrificar muchas cosas, el problema es que había modificado un par de palabras. En realidad, la frase correcta era: Que por Junsu, estaba dispuesto a sacrificar muchas cosas.

 

Y ese hueco en su estómago se volvía permanente cuando imaginaba que estaba mal, que debía sencillamente ignorar aquello y seguir adelante. Por que era su compañero de banda, su amigo. Y llegaban las fiestas, las citas a escondidas de la prensa. Y Yoochun parecía olvidar, hasta que Junsu le sonreía una vez más.

 

…Cayendo nuevamente en su dilema sin fin.

 

—Creo que también estoy cansado.

 

Junsu cerró la puerta, quedando ambos en el pasillo. Junsu rascando un poco su nuca, sonriendo débilmente y Yoochun saliendo de sus pensamientos. Asintiendo tranquilo. Dispuesto a terminar con sus pensamientos con tan solo una palabra.

 

—Junsu…

 

Pero la puerta principal del departamento, siendo azotada con fuerza hizo que el mismo Junsu pegara un pequeño brinco de la impresión, apenas moviendo su cuerpo, dirigiendo su mirada al inicio del pasillo. Pronto Changmin apareció, con ceño fruncido y apretando los puños con fuerza.

 

—Changmin que te…

—Nada, Junsu. Déjame en paz.

 

Fue demasiado rápido como para que alguno pudiera decir algo más. Changmin entró en su habitación y cerró la puerta inmediatamente. Sorpresivamente sin tanta fuerza. Junsu miró fijamente la puerta y Yoochun solo puso una mano en su hombro.

 

—No le hagas caso, Su. Ya ves que tiene un carácter del demonio.

 

Junsu asintió, aún un poco contrariado por esa actitud tan esquiva en el menor. Pronto, Yunho y Jaejoong aparecieron por el pasillo, preocupados por el torbellino que la presencia de Changmin había provocado en tan solo unos segundos de su llegada.

 

—¿Qué sucedió?

 

Incapaz de contestar, Yoochun solo levantó los hombros, y Yunho suspiró, hondamente. Antes de tomar de la mano a Leah que se había acercado y se veía preocupada también.

 

 

 

 

 

—¿Qué sucedió, Minho?

 

La voz de Key se escuchó serena, pero aún así implacable, parado frente a él, de brazos cruzados y con una mirada que Choi se conocía de memoria, no podía simplemente mentirle, al menos no con facilidad.

 

—Nada, solo discutimos.

 

Joonghyun inmediatamente movió un poco su cabeza.

 

—¿Discutieron? Pero si acababa de entrar, ¿en qué momento discutieron? Cuando ni siquiera se escuchó algo.

—No todos discuten a gritos, hyung.

 

Taemin intervino y Minho levantó la cabeza regalándole una mirada en agradecimiento. Los otros tres muchachos suspiraron, tratando de fingir que podían aguantar un poco más antes de intervenir realmente en medio de esa extraña excusa de ‘discusión’ que no tenía ni pies ni cabeza.

 

—Me duele la cabeza, voy a dormir un rato.

 

Sin esperar respuesta alguna, regresó a su habitación, cerrando la puerta esta vez con seguro. Observó a su versión mucho más adulta sentado en la cama. Mirando la habitación con cuidado como si planeara analizarla tan solo con la mirada y un suspiró llamó su atención.

 

—¿Quién era ese chico que entró en la habitación? ¿Y por qué le ocultaste mi rostro?

 

Minho suponía que si era ‘yo’ del futuro entonces tenía que ser tan testarudo como él. Así que no descansaría hasta tener una respuesta creíble. Vio su rostro, y esa mirada determinante que el mayor poseía no combinaba con el color de su rostro.

 

—¿Por qué estás tan pálido?

 

E inmediatamente el mayor llevó una mano a su mejilla, levemente distraído por un instante.

 

—Últimamente no me estoy sintiendo bien.

 

Minho arrugó el entrecejo. Aún muy incómodo con esa situación, y sin saber muy bien que hacer con él ahí. Pero suponía que peor sería no decirle nada.

 

—Bien, escucha. Esto va para largo y espero que no me interrumpas. Antes de aparecerte aquí, ¿estabas en el baño, verdad?

 

El hombre frente a él asintió. Y Minho respiró profundo, por que sería algo complicado de explicar aún más con el hecho de que Changmin los había visto juntos. Y eso era ya por si solo muy contradictorio.

 

 

 

 

Yunho estaba cansado, sosteniendo con fuerza la mano de Jaejoong.

 

Casi no había palabras entre ellos, mucho menos entre Yoochun y Junsu, mientras entraban en la casa. Sin resultados positivos sobre el paradero de sus hijos, y cuando Changmin se puso frente a ellos, preocupado más de lo normal, inmediatamente Yunho supo que algo malo había sucedido.

 

—Minho, no lo encuentro. No me dijo que saldría. Lo estoy llamando al celular pero no me contesta. Y ninguno de los muchachos sabe algo de él, desde ayer por que supuestamente ha estado conmigo todo el tiempo.

 

Jaejoong arrugó el entrecejo, esto estaba rayando por completo el ítem de la desesperación. Yunho tomó a Shim de los hombros.

 

—Changmin, cálmate, ¿de acuerdo? ¿Seguro que no pudo haber salido por algo?

 

—Me lo habría dicho, y en tal caso no puedo contactar con él desde hace más de dos horas y media. La última vez estábamos en el sillón y me dijo que quería mojarse un poco el rostro por que se sentía mareado.

 

Yoochun sintió la manera en que Junsu apretaba su mano, la mirada preocupada que compartían y la forma en que esto empezaba a salírseles por completo de las manos.

 

 

 

 

Jaejoong miró con aprensión a Yunho empezar a colocarse un abrigo.

 

Yoochun lo hacía también, habían despertado a Minhee, y al parecer llevarían a los tres menores con sus respectivos padres, de los cuales Jaejoong no sabía absolutamente nada, pero ese repentino movimiento por parte de los dos lo hizo sentirse nuevamente extraño.

 

Junsu solo bebía un poco de agua desde la cocina, mirando a Yoochun que parecía hablar en susurros con Yunho cada tanto. Como si nada más importara. Como si el resto hubiera dejado de existir, y lucían tan ensimismados que era incluso un poco molesto.

 

—¿Volverán en seguida?

 

Yunho levantó la mirada, ante Jaejoong que se había acercado y sonrió.

 

—Lo más pronto que podamos.

—Pero…

—Estaremos bien, luego hablamos Jaejoong.

 

Jaejoong vio otra de esas sonrisas que no lo complacían, por que era tan solo para tranquilizarlo. Si bien ya se había despedido de los menores como es debido, y Junsu también. Le fue importante besar sus frentes una vez más, con una desazón sorprendente en los labios.

 

Yunho una vez más lo estaba bloqueando en su vida, marcando una distancia innecesaria que él no comprendía y lo irritaba. Yoochun sostuvo entre sus brazos a Minhee, la más pequeña del grupo. Yunho sostuvo a Hansae y Leah lo tomaba de la mano.

 

La pequeña le regaló una última mirada, antes de agitar un poco su mano y sonreírle. A Jaejoong se le derritió el corazón. No entendía la razón por la cual Yunho no quiso que los acompañara, alegando que no podían dejar solo a Changmin, en el estado que se encontraba.

 

Jaejoong entendía aquello, pero también le sabía a excusa.

 

Cuando la puerta finalmente se cerró y el departamento volvió a quedar en silencio, ese sentimiento extraño seguía ahí. Colándose hondo en su pecho. Con un sabor amargo que no le quedaba nada bien. Que le hacía repetirse constantemente que estaba harto de esos secretos.

 

De que Yunho y Yoochun excluyeran al resto de casi todo últimamente.

 

Y estaba empezando a pensar que esa confianza, solo lo estaba sofocando.

 

 

 

 

Cerca de las diez de la noche Yunho y Yoochun se aparecieron en el departamento donde Minho vivía, de la mano de los pequeños niños, que tan solo instigó un poco más la duda en el resto de integrantes de Shinee que fingieron mantenerse al margen cuando Minho les envío una mirada de advertencia.

 

—¿Son conscientes de que no podrán irse hasta muy tarde?

 

Yoochun arrugó un poco el entrecejo, pero Yunho de inmediato señaló a los niños con la mirada, indicándole que no sería muy normal que al irse, solo se fueran los dos, haciéndoles creer que le dejaban los niños a Minho cuando en verdad los regresaban a su tiempo.

 

Poco tiempo después, Yoochun suspiró.

 

—¿Él es?

 

La voz de Yunho sonó un poco imperturbable, sentándose con cuidado en la cama, viendo el perfil dormido de aquel Minho mayor, que parecía tranquilo mientras descansaba en la cama, del Minho veinteañero que ellos conocían.

 

—¿Quién es papá?

 

La voz de Leah lo hizo levantar la mirada y sonreír. Hansae y Minhee dormitaban aún, sin embargo inquieta, Leah permanecía aún dando vueltas dentro de la habitación.

 

—Un amigo, de Minho, pequeña. Se siente un poco mal, por eso duerme.

—Mmh… ¿Y como así tío Changmin no ha armado sus acostumbrados ataques de celos por que alguien más duerma con tío Minho?

 

Yoochun desde su lugar sonrió, y Minho rápidamente pareció recordar un dato muy importante. Llevando el dedo índice a su boca, pidiéndole a los demás que guardaran silencio.

 

—¡Fuera de aquí!

 

Aunque su voz estuvo llena de fuerza intentó no alzar demasiado la voz, y por supuesto no abrir mucho la puerta, cuando descubrió a sus amigos todos tras la puerta de su habitación.

 

—Nosotros solo…

—Fuera.

 

Onew fue el primero en suspirar, alegrando disimuladamente sus hombros y empezando a empujar a los menores a su cargo para que empezaran a moverse, miró fijamente a Minho y agregó un suave. –Más te vale explicarnos luego todo esto.

 

Minho pensó que con una buena mentira bastaría para calmarlos, por más horrible que eso sonara.

 

Cuando cerró la puerta. Yunho hablaba con Leah, diciéndole que estuviera tranquila que pronto irían a casa, y podría dormir tranquila en su cama nuevamente.

 

—¿Ya lo sabe?

—Hablé con él.

—¿Cómo lo tomó?

 

Leah miraba a los dos mayores, un poco confundida. Pero Minho solo suspiró, agitando sus cabellos en el proceso.

 

—La verdad al principio, no me creyó mucho que digamos. Tuve que ponernos ambos frente a un espejo para que se fijara en nuestros rasgos, no le quedó más.

—Volvió a marearse y le di una pastilla que le calmara aquello. Y pues, se quedó dormido luego de eso.

 

Yunho asintió, dentro de ese extraño silencio que ahora los acompañaba, acomodó un poco mejor a Hansae en sus brazos y supo que era el momento.

 

—Despiértalo, mientras más rápido vayamos. Mejor.

 

Yoochun se levantó del pequeño sillón donde había estado sentado. Con todo el cuidado posible al tener a Minhee entre sus brazos.

 

—Minho, levanta…

 

Fue un poco extraño ver al joven Minho, sacudir el hombro del dormitado Minho sobre la cama. Aún más hablando tan extrañamente ante su propio nombre. Pero de algún modo, todo aquello era parte de algo a lo que venían acostumbrándose.

 

Aquel Minho, que lucía mayor abrió los ojos, restregándolos un poco y luego soltando un bostezo, demostrando que a pesar de los años, no perdía esa ventajosa imagen aniñada que sin duda había sido el principal hecho para que Changmin posara sus ojos en él.

 

—¿Y ustedes? ¿Yunho, Yoochun?

 

Miró a los niños dormitados, Leah abrió sus ojos en demasía. —¿Tío Minho?

 

Yunho se encontró en un problema. Se agachó un poco, hablando casi en susurros. Para no despertar a Hansae.

 

—Leah escucha, tienes que prometer que lo que ha pasado durante este par de días. No puede pronunciarse de nuevo.

—¿Quiénes son ustedes?

 

La pequeña retrocedió asustada de repente. Y Minho levantó sus cejas, pero pronto se levantó de la cama y caminó hasta ella. La conocía desde que nació, y según lo que había entendido, ninguno de los ahí presentes podía ser peligroso.

 

—Leah, tranquila. Ellos solo van a llevarnos de regreso a casa, ¿de acuerdo?

—Pero yo creí que… eran nuestros padres.

—Lo son, pero… ¿cómo te explico?

 

Minho rascó un poco su cabeza, su cabello largo, mucho más del Minho actual se agitó y la pequeña sonrió.

 

—Son del pasado, ¿cierto? Son mucho más jóvenes que mis padres, y ustedes. ¿Por qué no me lo dijeron antes?

 

Yunho se encontró con la mirada de Leah, estaba vez un poco más tranquila.

 

—No queríamos asustarlos.

—¿Por qué estamos aquí?

 

—Por que viajaron a través del espejo.

—Oh, si… Hansae y yo estábamos frente al espejo antes de encontrarnos con ustedes.

 

La pequeña pareció analizar un poco la situación. Yunho se sorprendió por el fácil entendimiento de la menor y su comprensión ante la situación, pero aún más ante su raciocinio.

 

—Es hora de regresar Leah.

—Si. Nuestros padres deben estar muy preocupados, aún más Jaejoong… digo, papá.

 

Leah sonrió apenada, como pidiendo disculpas por esa mala costumbre suya por llamar a sus padres por su nombre. Y pronto, estuvo de la mano de Yunho una vez más.

 

Yoochun respiró profundo, sosteniendo con fuerza a Minhee en sus brazos.

 

—Tú vigila todo por aquí, ¿de acuerdo Minho?

 

El menor asintió, tranquilo mientras veía a su versión mayor, acercarse a Yoochun y tomar su mano aún con un poco de indecisión, respirando profundo y cerrando los ojos, acercó su mano al espejo y luego de unos segundos, la presencia de los tres desapareció.

 

Del mismo modo, Leah colocó una mano en el espejo, y ella junto con Yunho y Hansae desaparecieron también. Minho, miró la hora en su reloj, un poco angustiado y preocupado, contando los segundos antes de que los mayores volvieran y todo volviera a la normalidad.

 

 

 

 

El cerrojo de la puerta se escuchó, la llave abriendo la puerta y la luz ingresó por la misma. Iluminando en varios minutos la habitación de Changmin. Jaejoong ingresó seguro, con Junsu a su lado, enfocando la presencia de Changmin sobre la cama.

 

—Listo, no me importa si te enojas más Shim Changmin pero no podemos dejar que te encierras cuando…

 

Y las palabras de Jaejoong fueron muriendo poco a poco, Junsu abrió sus ojos sorprendido, cuando Changmin empezó a levantarse cuidadosamente de la cama. Con su rostro un poco húmedo y los ojos rojos. Changmin rara vez lloraba, ya desde hace mucho tiempo.

 

Era probablemente el más fuerte de los cinco, a pesar de ser el menor. Tenía una barrera con sus sentimientos que solo lo extremadamente importante, lograba derribar. Pronto, Changmin pasó una mano por sus mejillas, limpiando el rastro de sus lágrimas y tratando de respirar calmado.

 

—¿Por qué lloras, Min?

 

Junsu fue el primero en acercarse y sentarse a su lado, pero Changmin arrugó el entrecejo.

 

—No estoy llorando, hyung.

—Ya… claro.

 

Jaejoong se sentó también, mirando preocupado la manera en que Changmin intentaba hacerse el fuerte, pasó una mano por esos cabellos, y suspiró. Sintiendo un poco el calor que emanaba al estar tanto tiempo encerrado, de cara a la almohada.

 

—Sabes que puedes hablar con nosotros, Min.

—Hablar no es algo que vaya conmigo, Jae hyung.

 

Changmin sonrió, apenas un poco, con la mirada, sobre el edredón en su cama.

 

—Es útil hablar con alguien, Changmin. Dinos, ¿sucedió algo Minho?

—Mi vida no gira en torno a él.

 

—Saliste de aquí molesto, diciendo que ibas a ‘hablar’ con él.

 

Changmin suspiró, odiaba que su conducta con Minho a veces fuera tan evidente.

 

—No hay tanto problema en realidad. Todo el problema lo armé yo mismo en mi cabeza. Minho es amigo, yo soy hyung, y él me admira. Cometí el error de creer que en su mirada había algo más hacía mí. Y me armé toda una historia en la cabeza, una que no existía.

 

La voz del menor era apagada, lenta y sin demasiada fuerza. Junsu entonces posó delicadamente una mano sobre la de él, solo para no ser rechazado con brusquedad.

 

—¿A qué te refieres exactamente?

—Minho está saliendo con alguien.

 

Casi inmediatamente Jaejoong y Junsu cruzaron sus miradas, un poco confundidos con aquello.

 

—¿Estás seguro de eso?

 

—Yo mismo los vi en la habitación de Minho, estaban muy juntos. Ese sujeto estaba sobre él, y cuando Minho me miró, fue tras de mí, pero le pedí que me dejara en paz, que hablaríamos cuando no estuviera tan ocupado. Dios… soy tan idiota, Minho se debe haber dado cuenta que me gusta…

 

Changmin llevó las manos a su rostro, pasándolas por él. Con un bufido escapándosele de los labios.

 

Jaejoong pronto lo rodeó con sus brazos, guiándolo un poco hacia él, para que se apoyara en su pecho.

 

—Tranquilo, Changmin. Minho te aprecia mucho, te dará un poco de tiempo.

—Extrañamente…. A pesar de la vergüenza que tengo al sentirme tan descubierto frente a él, más que eso… me siento muy mal hyung.

 

Junsu colocó su mano sobre el brazo de Changmin en un gesto de apoyo pequeño que al parecer Changmin no rechazó. Eran pocas las ocasiones en las que Changmin podían mostrarse de esa forma. Y era muy probable, que mañana Changmin actuara como si nada hubiera pasado.

 

Pero justo ahora, era bueno ver a ese Changmin que les mostraba que seguía siendo menor a ellos. Y que aún los necesitaba, que podía apoyarse en ellos. Y que estaba bien si de vez en cuando se mostraba débil.

 

—En dos días se nos acaban las vacaciones y viajamos a Japón, ¿verdad hyung?

—Si, tenemos que ir a promocionar el nuevo álbum.

 

—¿Cuánto vamos a demorar en Japón?

—Probablemente unos dos meses o más. El calendario a punto casi tres meses y medio.

 

Changmin asintió.

 

—Siempre es más.— Jaejoong no comprendió mucho, hasta que Changmin cerró los ojos y suspiró. –Creo que lo mejor será marcar distancias con él. Alejarme definitivamente y esos meses en Japón me van a ayudar. Cuando regrese quiero en lo posible mantener una relación de compañeros solamente.

 

—¿Estás seguro, Min?

—No soy tan hipócrita ni masoquista como para fingir que mientras sienta todo esto por él, podemos seguir siendo amigos, es autodestructivo.

 

Junsu solo miró fijamente a Changmin, sabiendo a consciencia que cuando él se proponía algo, definitivamente era cumplido. Y creyó que lo mejor era que hablaran, pero pensó entonces, que a lo mejor la distancia, ayudaría a Changmin a pensar más centradamente.

 

 

 

 

Cuando llegaron, Minho se sintió un poco mareado.

 

Apretó la mano de Yoochun con un poco más de fuerza, y llevó la otra a su propio rostro. Leah sin embargo parecía normal. Y  no es que Yunho y Yoochun estuvieran un poco mejor, pero ya estaban algo así como que más o menos acostumbrados.

 

Yunho les pidió que guardaran silencio. Y obedeciendo, todos se mantuvieron a las expectativas de lo que sucedía. De repente hubo un mareo extraño, intenso. Como si todo a su alrededor se moviera y pronto Yunho se sostuvo de la pared.

 

Caminó junto a Yoochun, directo hacía  la habitación que Leah les indicaba, en el más absoluto de los silencios. En cuanto dejó a Hansae en su respectiva habitación, miró con nostalgia al menor, que parecía completamente sumergido en el mundo de los sueños.

 

Besó su frente una última vez y sonrió.

 

La habitación de Leah estaba repleta de vida, a pesar de ser muy de noche, llena de posters y cosas que colgaban por todas partes como lámparas, juguetes y demás. Yoochun depositó a Minhee en la cama de Leah y ella le sonrió, aún dormida. Acarició su rostro y suspiró.

 

—Espero verte en unos años, linda…

 

Besó la palma de su mano y finalmente la arropó. Leah abrazó a Yoochun y luego Yunho, a él con más fuerza y con una sonrisa amplia que por un momento le recordó mucho a Jaejoong.

 

—Cuídate papá.

 

Yunho asintió, agitando los cabellos de la pequeña. Y con una sonrisa repleta de orgullo. Cuando escucharon unos pasos, en alguna otra habitación, rápidamente Yunho besó su frente y salió de ahí con Yoochun. Encerrándose lo más rápido que pudieron en el baño al final del pasillo donde Minho los esperaba.

 

—…Solo iré a ver como están los niños.

 

Desde la pequeña apertura de la puerta, observaron al Jaejoong mayor salir de una de las habitaciones con su ropa de dormir, y una expresión tranquila en el rostro. Otra vez ese movimiento extraño. Todo se movió a su alrededor, y Yoochun se apoyó en Yunho, pero Jaejoong pareció inmune a aquello, abriendo la puerta de Leah primeramente.

 

—Hey, pequeña, ¿qué haces despierta a esta hora?

 

La respuesta de la menor demoró un poco y Yunho apretó los puños.

 

—…No lo recuerdo, creo que iba por un poco de agua.— La risa de Leah se dejó escuchar, se escuchaba verdaderamente confundida. –Creo que me levanté medio dormida, por que solo recuerdo que ya estaba aquí parada.

 

Ellos no podían ver nada, apenas escuchar pero pronto escucharon la risa de Jaejoong.

 

—Oh, a mi también me ha pasado eso. Y pues Yunho ni siquiera se cuando duerme o no.— La risa de Leah se escuchó esta vez. –Debe ser de familia, ve a la cama, yo te traigo ese vaso con agua, ¿Minhee ha dormido tranquila?

 

—Si, es muy calmada.

—De acuerdo, iré a revisar como está Hansae y te traigo el agua.

 

Leah debió haber asentido, por que al poco tiempo, Jaejoong salió de la habitación, ingresando en esta ocasión a la del niño. Yoochun terminó de cerrar la puerta y suspiró.

 

—¿No es lindo Jaejoong como papá? Oh~ Yunho debes estar tan orgulloso.

 

Yunho le envío una fría mirada pero Yoochun solo sonrió descaradamente.

 

—Como sea… Creo que los niños no recuerdan nada, afortunadamente.

 

Minho arrugó el entrecejo. —¿Y yo? ¿Por qué sigo recordándolos?

 

Esa, fue una buena pregunta. Yunho levantó un poco los hombros y los otros adultos solo rodaron los ojos.

 

—De todas formas, Minho. Lo mejor será que regreses. Nosotros debemos volver.

 

Minho asintió, pero antes de salir, regresó a mirarlos. –Esperen, no romperán el espejo, ¿cierto?

—¿Por qué?

 

—¿Y si destruyen de alguna manera nuestro mundo o futuro… o lo que sea?

—No había pensado en eso; definitivamente necesitamos encontrar a esa fan.

 

Yunho asintió ante las palabras de Yoochun. Y Minho solo respiró profundo antes de sonreírles una última vez, abrir la puerta y cerrarla casi de inmediato. Yoochun sonrió tranquilo, estirando su mano hacía Yunho para que él la tomara.

 

El contacto fue breve, sus manos se unieron, y casi de inmediato el sentimiento de vértigo los rodeo.

 

 

 

 

Cerca de las doce de la noche Yoochun y Yunho pudieron regresar al departamento.

 

Minho se había quedado un poco más tranquilo, explicándoles el por qué de la actitud extraña y molesta de Changmin, haciéndoles prometer que intercederían por el con Shim para que al menos lo escuchara, aunque no tuviera la menor idea de cómo solucionar o explicar aquello.

 

Cuando ingresaron, Jaejoong salía de su habitación, ya con pijama y aparentemente recién levantado.

 

—Demoraron en llegar.

—Nos quedamos conversando un rato.

 

Jaejoong sonrió, pasó una mano por el brazo de Yoochun y le sonrió amplio a Yunho, las cosas parecían normales y cuando Jaejoong se sirvió un poco de agua, ambos pudieron respirar tranquilos.

 

—Junsu se acostó a dormir hace mucho, Changmin probablemente también. Yo empezaba a quedarme dormido pero me dio mucha sed, los niños… ¿llegaron bien?

—Están con sus padres, en calor de hogar.

 

No habían mentiras en las palabras de manera que Jaejoong le volvió a sonreír.

 

—La pasé muy bien cuando estuvieron aquí, fueron unas extrañas pero divertidas vacaciones.

 

Yoochun desvió la mirada, sintiendo que de repente sobraba en medio de esa conversación.

 

—Yo me iré a dormir.

—Ah, claro. Hasta mañana Yoochun y gracias por todo.

 

Yunho vio a Park asentir tranquilo mientras levantaba una mano en señal de despedida. Y decidió que se quedaría junto a Jaejoong a conversar un rato más, solo un momento más.

 

 

 

 

—¡Maldición!

 

Con el sol dándole en la cara, Yoochun se levantó molesto, estaba casi seguro que no eran ni las ocho de la mañana, cuando el sonido molesto de la puerta siendo golpeada con fuerza lo levantó. Sacó las sábanas que lo cubrían y caminó hasta la puerta, observando como todos los miembros empezaban a levantarse también.

 

—¿Quién toca de esa forma?

—Yo voy.

—No, deja Jaejoong. Yo voy.

 

Yunho caminó agitando sus cabellos. Un poco dormitado al parecer, por sus pasos irregulares. Yoochun bostezó dispuesto a regresar a su hermosa cama, cuando la voz de Yunho lo hizo detenerse.

 

—¡Yoochun ven acá ahora mismo!

 

Y eso no podía ser bueno por ninguna parte. Cerró la puerta de su habitación y caminó hasta la puerta principal, observando como Changmin chasqueaba la lengua, aburrido de exigir explicaciones y que nunca se las dieran, más ocupado seguramente en sus problemas. Sintiendo la mirada de Junsu y Jaejoong en su espalda.

 

—¿Qué sucede, Yunho?

 

Yunho señaló hacía la entrada, ahí donde un tranquilo Minho los miraba y junto a él, aquel Minho adulto con un abrigo grande y una capucha que tapaba difícilmente su rostro molesto.

 

—¡Ustedes! ¡¿Qué diablos le hicieron a mi vida?!

 

Yoochun casi de inmediato soltó un sonoro ‘¡Shhh!’ Y Yunho actuó rápido jalando a Yoochun del brazo y cerrando la puerta tras ellos, quedando los cuatro fuera del departamento, en aquel pasillo del edificio.

 

—¿A qué te refieres?

 

—Fui al departamento de Changmin, donde él y yo supuestamente vivimos desde hace años, pero no hay rastros de mí en ese lugar. E incluso el mismo Changmin pareció sorprendido de verme, ¡luego de tantos años sin cruzar palabra, más que saludos durante eventos de la empresa!

 

Yoochun abrió un poco la boca, recordando el momento en que ellos viajaron y una pequeña situación había cambiado las cosas de lugar en el futuro.

 

—Un momento, ¿los niños recuerdan todo al igual que tú?

—No, los vi antes y parece como si jamás hubieran venido hasta acá.

 

El Minho, más joven suspiró. –Le dije que no golpeara tan fuerte, pero no me hizo caso. ¿Creen que tenga que ver con lo de ayer? Changmin… él… ¿me está odiando?

—¿Por qué Changmin va a odiarte? Tú eres yo, ¿no? Él me ama, ¿por qué me odiaría?

 

Las palabras del Minho mayor sonaron molestas, mirando directamente a su versión joven y el menor solo se removió incómodo.

 

—¡¿Qué diablos sucede?!

—¡Oye! ¿Qué parte del SHH no entiendes?

 

Yoochun miró desafiante al Minho que parecía no calmarse, pero Yunho pronto sintió esa mirada desafiante contra sus ojos.

 

—Devuélveme mi vida. Tú dijiste que todo iba a estar bien. Lo prometiste, hyung…

 

El nivel de seguridad había desaparecido, como si de pronto sintiera que el Yunho al que le hablaba era aquel que también lo había mirado extraño puesto que en años que no se encontraban.

 

—…Por favor.

 

Pronto, el mayor se agarró de la camisa de Yunho, agachando un poco la cabeza.

 

Y Yunho por una extraña razón, se sintió terriblemente culpable.

 

 

..::..::..::..::..

—¡Tienes al menos que escucharme, maldición!

 

Changmin sin embargo pareció inmune al tono molesto de Minho.

 

—Hoy Jaejoong y Yunho hyung van a casarse, no me arruines el día con esto, ¿no te aburres de intentar hablar sobre algo que pasó ya hace tantos años? Es molesto en verdad. Eso ya ni siquiera me importa.

 

Shim fingía estar entretenido mirándose en el espejo, arreglando la corbata en su cuello, cuando en realidad su corazón todavía latía herido y sus manos incluso temblaban al tener a Minho a solas en una habitación. Minho arrugó el entrecejo de repente, apretando sus puños.

 

—Todos estos años, has pisoteado mi orgullo como te ha dado la gana, ¡me humillado frente a ti solo para que me escuches! Pero ya me cansé… Puede que lo valgas, o no. Ya no me importa, pero no me voy a olvidar de mí, solo por estar contigo.

 

Minho parecía dolido, mordiendo su labio inferior y Changmin sonrió.

 

—¿Ahora tú eres el ofendido? Que interesante que eres Choi Minho…

 

—Cuando te marchaste a Japón sin decirme ni una palabra, no me enojé, pensé ‘Necesita tiempo’ Su disque madurez lo hará volver a escucharme. Pero eso no pasó. Luego te abriste mercado hacía Estados Unidos con su álbum en inglés y pasaste casi dos años fuera de Corea promocionándote junto a la banda. Y me dije ‘Espera por él, Minho. Continúa con tu vida, pero no lo olvides’

 

De repente esa corbata parecía asfixiarlo, las palabras de Minho lo estaban taladrando, tan fuerte que no quería girar, no quería ver su rostro, prefería darle la espalda y cerrar los ojos, para ni siquiera tener que ver su rostro por el reflejo del espejo.

 

—Entonces Dong bang shin ki volvió. Con el éxito entre las manos. Había conquistado el mercado americano, tenía muchas más metas, conciertos, proyectos, tenían al mundo en sus manos. Y creí que todo ese tiempo te haría pensar pero solo te volviste más frío y yo más estúpido. Pensé en ese entonces, ‘Tienes que ayudarlo a volver a ser el mismo, por que ese no es el Changmin que conoces’

 

—Ya basta Minho.

 

—No déjame terminar, ahora, nuestro manager ha dicho que comienza una nueva gira. Que incluye demasiados países. Y que si todo sale bien podremos sacar un single en inglés. Supongo que ésta será la última vez que nos veamos. Estaré tan ocupado como tú lo estas. Así que suerte con todo, hyung. Finalmente no le pude ganar a este nuevo Changmin, sigue creyendo que eres feliz así. Por que yo intentaré serlo de verdad, y ya ni siquiera me importa si es contigo, por que valgo más que tú estúpido resentimiento.

 

Y la salida de Minho quedó marcada con aquella puerta azotándose con fuerza, Changmin no habló, no lloró ni sonrió, ni siquiera fue tras él. No cruzó miradas con él en lo que restó de la ceremonia ni reunión. Rara vez lo vio por ahí, ni siquiera notó el momento en que se marchó.

 

Pero supo, a través de los diarios, que esa misma madrugada todo Shinee tomaba un vuelo directo a Japón para el lanzamiento de su nuevo álbum, y luego regresarían a Corea para iniciar con la gira. Changmin no estuvo seguro de en que fecha sucedió.

 

Solo que Minho no volvió a mirarlo ni a hablarle, justo un par de días antes de la gira lo vio. Él sonreía, lleno de vitalidad y emoción ante la previa de su gira. Parecía dispuesto a cumplir su palabra. Y tampoco aquella vez Changmin se acercó. Él lo había decidido hace mucho, alejarse era lo que debía hacer.

 

Y Minho ya lo había entendido.

 

Ahora, solo quedaba seguir adelante.

 

 

..::..::..::..::…

 

 

Si el tiempo que pasamos juntos se convirtiera en canción; Tocaría algunas notas tristes.

Por que la felicidad solo prefiere a la gente amable.

 

 

….

Fin de la Séptima Canción.

 

 

 

 

Bien, en el próximo capitulo podrán darse cuenta por que el Minho adulto parece recordar todo. Sucedieron eventos antes de que todo cambiara entre él y Changmin que lo obliga a no modificar sus recuerdos, pero eso ya lo verán después.

 

Tenía planeado terminarlo en algo más, pero pensé que sería muy apresurado. Espero que no haya sido muy confuso que de pronto el YunJae y el YooSu lucían tan preocupados por sus hijos y al llegar  ya todo estuviera normal. El cambio que sufre todo depende de  los cambios del presente, así que al suceder el evento del ChangMinho con los niños en el futuro, ya todo había vuelto a la normalidad. Espero no haberlas confundido demasiado… =S

 

En fin, será hasta el próximo capitulo, se cuidan! J

 

25 comentarios sobre “Regalo de una Cassiopeia: séptima canción

    Itayuyi Vivar (@ItayuyiVivar) escribió:
    17 septiembre, 2012 en 3:24

    ay! pobres no terminan con las confuciones y los problemas, ojála encuentren la manera de resolverlo por ke si no komo hará Minho del futuro con su bebe, de kien va a ser hijo😄

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    ale weath escribió:
    24 agosto, 2013 en 22:00

    Ok … Creo que ya entendí algo pasado xd seguiré leyendo para evitar mas dudas~~ si claro las dudas muy sacrificadas yo xd saludos nwn

    Me gusta

    harumi cornejo escribió:
    20 enero, 2015 en 2:33

    Woew los niños regresaron pero ahora minho… todo cambio para su futuro *-*… .enserio muchas gracias por compartir esta linda historia _=^

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    MoonFics escribió:
    20 enero, 2015 en 23:50

    orale!! a reconciliar a Changmin y Minho

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