Sabores: sexta parte {final}

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Sabores

Fracturados momentos retomados

Sexta Parte

 

 

 

“Ryutaro es de ese tipo de personas que dice “soy alguien duro”

Pero en realidad, no lo es.”

Chinen Yuri, El juego de las cien preguntas.

 

 

 

 

—¿Shintaro?

—Yuri, en verdad… no esperaba que siguieras teniendo el mismo número.

 

—¿Cómo has estado? ¿Cómo está Ryutaro?

—Muy bien, no te imaginas lo mucho que ha progresado en su carrera.

 

—Ya veo… ¿en que está trabajando?

—Es arquitecto, uno de los mejores, incluso trabaja para una gran compañía.

 

—Él siempre obtiene lo mejor del lugar en que se encuentre; es algo que siempre he admirado en él.

—Yuri, yo… no sé si hago bien con decirte esto pero, necesitaba hacerlo.

 

—¿Hacer, qué?

—A Ryutaro lo acaban de transferir para un proyecto muy importante. Él… va a regresar a Japón en unas semanas.

 

 

 

 

Había sido un cambio brusco a su estilo de vida.

 

Uno que había sacudido su indeterminada pero estable vida casi por completo. De pronto un día se encontraba enseñándoles infructuosamente a Keito y a Yuto como preparar ese café que tanto le gustaba a Ryutaro.

 

Con la vaga esperanza que cosas tan simples como esas, según había leído en los libros, lo ayudaran a recordar. Pero al final ninguno de los dos pudo. Y a Yuri le tocó levantarse cada mañana, muy temprano, casi en la madrugada para poder preparar el dichoso café y envasarlo en exclusividad para Ryutaro.

 

Y en uno de esos días, el esfuerzo valió la pena. Ryutaro quedó encandilado, cada mañana pedía ese café con sabor a nostalgia, que Yuri cada mañana preparaba, y que Yuto o Keito discretamente se encargaban de servirle.

 

Pero esos esperados recuerdos no llegaban, Chinen empezaba a exasperarse, su continua vida no se abría paso entre la memoria ofuscada del menor que parecía más bien concentrado en su trabajo.

 

Chinen entonces decidió acercarse, de esa manera descarada en la que solo él podía, forzando esos recuerdos que no daban rastros de vida y que paralizaban indefinidamente sus planes. Pero aún así, Ryutaro no reaccionaba.

 

Parecía no tener la menor intención de siquiera dejarlo entrar en su vida, aunque sea como alguien cotidiano con quien podía encontrarse cada mañana durante su compra matutina de café. Luego aparecieron los celos, el desastre y la reivindicación.

 

Yuri sinceramente empezaba a pensar que esta no era su vida para vivirla juntos.

 

¿Tal vez en otra?

 

La resignación pugnaba con fuerza en sus venas, en las lágrimas que de vez en cuando se le escapaban. Creyendo profundamente que cada que él estaba cerca de Morimoto algo malo le sucedía, temía incluso por que un día el mismo Shintaro le pidiera que se alejara de su hermano, por que solo le traía desgracias.

 

Y su sufrimiento era en ese instante, mucho mayor.

 

Apretó la mano de Ryutaro con un poco más de fuerza. Apoyando la frente en ese contacto ligero del inmóvil cuerpo sobre la cama. Él todavía estaba sucio, con pequeñas manchas de sangre sobre la ropa. A medio curar debido a que no había querido despegarse de Ryutaro.

 

Esperando por que el muchacho abriera los ojos y no encontrarse con la horrible noticia de años atrás cuando le comunicaron que era muy poco probable que Morimoto volviera a abrir lo ojos.

 

Sopesando tantas variantes en su cabeza. Chinen solo se aferraba al deseo de que no fuera tan grave. De que pronto Ryutaro abriera los ojos, y si lo seguía viendo de la misma forma indiferente que antes, ya no importaba.

 

—Chinen, ¿por qué no vas a cambiarte?

 

La mano de Akira estuvo sobre su hombre, suavemente agarrándolo para intentar transmitirle un poco de fuerza. Yuri apenas había escuchado la puerta abrirse. Por lo que únicamente sacudió negativamente la cabeza. Él no se marcharía, hasta que Ryutaro no abriera los ojos.

 

—Su estado es un poco complicado, debe estar muy adolorido. Pero los doctores dijeron que se iba a recuperar a pesar de que le iba a doler mucho el cuerpo y que iba a tener que estar un tiempo bajo medicación por los golpes, ve a descansar. Si despierta, te llamo de inmediato.

 

Resulta interesante la manera en que aquel muchacho, a más del asistente, se había convertido pronto incluso en un amigo para Ryutaro, Chinen incluso podía aseverar que confiaba en él, pero aún así, volvió a negar, esta vez suavemente.

 

—Yuri…

 

Esta vez fue la voz de Yuto, sonando un poco melancólica desde la puerta abierta, supuso entonces que el resto de sus amigos estaban afuera. Lamentaba en esos momentos esa agenda que le complicaba la vida y no le permitía estar junto a él.

 

Las manos que sostenía de pronto se comenzaron a mover, inusitadamente ante su agarre constante y sus ojos se abrieron más de lo acostumbrado, el cuerpo empezó a moverse, y casi de inmediato soltó un quejido, paralizando sus movimientos seguramente por el dolor que esto le provocaba.

 

—Ryutaro, no te muevas…

—…Duele.

 

La voz de Morimoto sonaba reseca, comprimida y suavemente apagada, mientras cerraba los ojos y cesaba toda acción con el movimiento de su pecho un poco más notorio, marcando sus respiraciones constantes.

 

Yuri dudó entre tocar su rostro o no, entre sonreír o aferrarse a su cuerpo con fuerza al verlo despertar finalmente, luego de intensas horas que había permanecido inconsciente.

 

—¡¿Despertó?!

 

Fue el grito de Hikaru el que alarmó a todos para que ingresaran en la habitación, y pronto esta se llenara, demasiado rápido, con un pequeño escándalo formándose dentro. Morimoto abrió los ojos otra vez, viendo fijamente a Chinen.

 

Fue un corto segundo, antes de que el doctor y las enfermeras llegaran y los echaran a todos con el pretexto de revisar a Ryutaro y darle un poco de tranquilidad y espacio. Pero fue tan poco el tiempo, que Yuri no pudo determinar que había detrás de esa mirada.

 

Si Ryutaro lo recordaba o no.

 

O si seguían estancados en la misma línea de tiempo en el que Ryutaro sencillamente lo consideraba un famoso detrás de él. Con ínfulas de intentar alejarse como fuera de la fama.

 

 

 

 

—Aparte de los dolores musculares, ¿tienes algún dolor en particular que te afecte?

 

La voz del doctor era cálida, lo hacía sentir realmente seguro con tan solo escucharlo. Ryutaro luego de infructuosos intentos, logró sentarse, con un poco de ayuda y en una posición en la que el cuerpo no doliera demasiado.

 

—No… creo que estoy relativamente bien. Supongo…

—Tuviste suerte muchacho. Mira que solo tener golpes, no tienes sangrado interno, ni órganos destrozados. Ni falla en alguna parte de tu cuerpo. Realmente tienes mucha suerte.

 

Ryutaro sonrió, levemente mientras agachaba un poco la cabeza, y suspiraba. Tanteando en su boca una leve respuesta no tan positiva como esa. Por que sentía que había perdido tanto tiempo, que incluso era hasta triste.

 

—Quiero ver a Yuri.

—¿A quien?

 

—Yuri, el muchacho que estaba junto a mi, cuando desperté.

—Oh, el que estuvo contigo cuando pasó el accidente. ¿Estás seguro? Yo preferiría que descanses.

 

—Solo será un momento.

 

El hombre pareció pensárselo, por varios segundos antes la intensa mirada del menor que aguardaba por una respuesta afirmativa. Finalmente el hombre asintió y una de las enfermeras sonrió, complacida, caminando directo hacía la puerta.

 

—Que solo sean unos minutos. Debes descansar, además la medicina hará efecto en cualquier momento. Y te sentirás muy cansado y con sueño.

—De acuerdo.

 

Ryutaro asintió, esta vez con una sonrisa en el rostro. Un poco más sincera y amplia. Y en el momento en que Yuri atravesó el umbral de la puerta. Fue como si retrocediera siete años atrás. Cuando esos ojos lo miraron igual de expectantes y él solo pudo comentarle que no lo recordaba.

 

Pronto las enfermeras y el doctor abandonaron la habitación. Ryutaro continúo mirando a Chinen, analizando sus facciones, como si de repente fuera la primera vez que lo viera. Grabando en su memoria esas líneas en el rostro.

 

Ya Chinen no era más un adolescente con cara de niño. Era un adulto, rebosante de juventud. Y suponía que él también lo era. Aunque se sintiera un poco perdido todavía.

 

—Ryutaro.

 

—Chinen, lo siento…— Ryutaro esbozó una sonrisa. –Son tantas cosas, me siento perdido aún, es como si hubiera vivido dos vidas totalmente diferentes. Como si hubiera sido dos personas al mismo tiempo.

 

Llevó las manos a su cabeza, un poco confundido y con un ligero dolor en la sien. Chinen sin embargo no se movió, presa del miedo que le producía cometer algún error. Y hablar de más.

 

—Siento como si hubieran pasado años, sin verte, sin oírte, sin estar contigo y a pesar de todo te siento tan cerca de mí todavía. Como si el amor que tengo hacía ti solo hubiera estado dormido.

 

Yuri abrió los ojos, acercándose finalmente, parándose junto a él, luchando contra sus instintos que buscaban tocarlo, sentirlo. Palparlo para saber que todo era real, que no era su mente jugando entre sus sueños y deseos.

 

—Ryutaro, ¿lo recordaste? ¿Recuperaste la memoria?

—Esa es la razón principal por la que me siento tan confundido.

 

Luchó mucho contra esos instintos que pugnaban por que se lanzara a sus brazos y lo abrazara con fuerza, que enterrara su rostro en ese cuello de Ryutaro que siempre olía a sándalo. Pero se abstuvo.

 

Por que a Ryutaro seguramente aún estaba muy adolorido como para soportar sus impulsos y a cambio sostuvo con fuerza sus manos, sonriendo ampliamente, vislumbrando la emoción en sus ojos.

 

Había pensado tantas cosas que decirle cuando eso pasara y sin embargo ahora no encontraba las palabras.

 

—Yuri, lo siento, siento mucho lo mal que te traté, haberte olvidado.

—No, no fue tu culpa.

 

Su voz sonaba compungida por el dolor, sosteniendo las lágrimas que buscaban ser expresadas mientras esa mirada de Ryutaro le atravesaba el alma. Por que Ryutaro lo estaba mirando de la misma forma en que lo hacía siete años atrás.

 

Y Yuri sentía el palpitar de su corazón con fuerza, como si lo hubiera recuperado. Y al mismo tiempo no hubiera perdido a ese Ryutaro arquitecto con el que se reencontró hace poco. Por que esa mirada cargaba sobre si también una gran madurez. Era Ryutaro, con el paso del tiempo sobre los hombros, mirándolo de la misma forma que antes.

 

—¿Yuri?

 

Pero para ese momento Chinen solo tapó su propio rostro con la mano que tenía desocupada, mientras que su otra mano apretaba con fuerza la de Ryutaro. Comenzó con un sollozo leve que bien pudo pasar desapercibido.

 

Sin embargo, Ryutaro apresó su mano con fuerza. Y además puso su otra mano sobre la suya. Y Yuri no tuvo más fuerza y empezó a llorar, parado junto a la cama de Ryutaro, ante su tacto cálido. Y el sabor a nostalgia que los rodeaba.

 

 

 

 

—Luego de tantos días al fin le van a dar de alta a Ryutaro.

 

Inoo comentó ligeramente, mientras ojeaba el periódico en sus manos, bebiendo un poco del jugo de naranja sobre la mesa, llamando la atención del resto de integrantes de la banda que dejaron de hacer lo que estuvieran haciendo para mirarlo.

 

—Nunca entendí por que lo dejaron tanto tiempo.

—Por precaución, ya sabes.

 

Daiki asintió, mirando el diario la foto de Ryutaro en la primera plana de la sección de Sociales, relatando las diversas teorías, por la cual el muchacho había estado lejos del ojo público por tanto tiempo.

 

Hikaru mordió una de las tostadas. Deliberadamente.

 

—Deberíamos armarle una fiesta de bienvenida, ya que al fin salió del hospital, ¿no?

—Ya ves que ni siquiera quiso que lo fuéramos a recoger todos al hospital, ¿por qué crees que aceptara una fiesta?

 

Yamada sonrió ante el tono de reproche con el que sonaron las palabras de Takaki, pero fue Yuto el primero en sonreír traviesamente.

 

—Bueno, si se tratara de una fiesta sorpresa de bienvenida no tendría por que oponerse sino se entera, ¿verdad?

 

Keito pareció secundar la idea, y aunque Yabu negó suavemente con la cabeza, no se negó. Pronto Hikaru y Yuto se veían emocionados armando todo lo de la fiesta para hacerla al siguiente día, puesto que hoy seguramente Ryutaro querría descansar tranquilo en su departamento.

 

Inoo suspiró, cambiando de página en el diario, pasando a otra noticia. Y tratando de fingir que no había sido el causante de que de repente todos parecieran tan entusiasmados con la idea de esa pequeña y dichosa reunión a espaldas del celebrado.

 

 

 

 

Cuando Ryutaro puso un pie fuera de esa habitación de hospital en la que había estado recluido por varios días, todavía necesitaba apoyarse un poco en Yuri, no cojeaba, pero decididamente tampoco podía caminar correctamente.

 

Ya había hablado con sus padres y Shintaro. Pidiéndoles que no se preocuparan de más. Y que no viajaran, por que solo se había tratado de un par de golpes. Esencialmente Ryutaro no quería preocuparlos más allá de lo debido, aunque tampoco había mentido.

 

—¿Listo?

 

La voz susurrante de Yuri sonó cerca de su oído, provocando ligeras cosquillas en su estómago. Pero Ryutaro asintió con una sonrisa en el rostro. Rozando un poco las manos de Chinen. Preparado para lo que esperaba fuera de las puertas del hospital.

 

Cuando al fin salieron, la luz del sol fue lo primero que le dio en el rostro. Ryutaro entrecerró un poco los ojos y trató de taparse con una mano. Pero luego fueron las cámaras, las fotos, los micrófonos, los periodistas por todas partes que tenían planeado acercársele como fuera.

 

Yuri logró esquivarlos un poco, con la ayuda por supuesto de un par de agentes de seguridad que la empresa les había enviado. Cuando finalmente llegaron al auto y la puerta se cerró, Ryutaro pudo respirar aliviado.

 

—No recordaba que todo esto fuera tan fastidioso.

—Y se va a poner peor.

 

Chinen rió divertido ante la mueca de susto que Ryutaro puso en ese instante, pero luego solo negó, intentando despreocuparlo un poco. Akira desde el asiento del conductor sonrió al ver a su jefe, con expresiones más afables en el rostro que cuando lo conoció.

 

—Me alegra verlo tan recuperado, jefe.

—Akira, es bueno verte.

 

—He estado ocupándome del trabajo, por eso no he podido visitarlo a gusto. Por cierto, Oeda le manda saludos. Espera que se recupere pronto, dijo que iría a visitarlo en estos días.

 

Ryutaro asintió un poco más calmado mientras el auto se alejaba de toda esa multitud que parecía querer tomarle tantas fotos como le fuera posible. De pronto el cuerpo de Yuri le pareció tan cómodo, confortante y cálido que no pudo evitar pegarse un poco a él y dejar que su cabeza reposara sobre el hombro de él.

 

La suave respiración de Chinen logró abrigarlo por completo. El pequeño vaivén de su cuerpo subiendo y bajando apenas notoriamente. Hizo que se relajara, que cerrara un poco los ojos y pronto se dejara llevar por los brazos de Morfeo.

 

Cuando Yuri pudo percatarse de ello, Ryutaro dormía profundamente junto a él, Chinen solo pudo acomodar un poco el mechón de su cabello y suspirar un poco, con una sonrisa bailando en sus labios.

 

 

 

 

—¿Estás seguro que llevas todo?

 

Shintaro asintió tranquilo en cuanto escuchó la voz de su madre a su espalda.

 

—Si, no se preocupen. Llegaré temprano en la mañana a Japón, los llamaré apenas tenga a Ryutaro en frente.

—Dile que le mandamos muchos abrazos. Cuida bien de él.

 

—No se preocupen, además les recuerdo que tengo que volver en una semana para terminar con la filmación de la serie.

—Lo sabemos, hijo. Solo ve con cuidado.

 

Shintaro pudo sentir el abrazo protector de su padre y el beso amoroso de su madre como despedida, antes de agarrar su maleta y emprender camino hacía el aeropuerto. Luego del accidente de su hermano, había pensado que sería buena idea pasar unos días por Japón.

 

Recorrer un par de vivencias que había tenido y tomarse sus debidas vacaciones en el trabajo. Miró la imagen etérea de sus padres en el resquicio de la puerta, ligeramente abrazados mientras agitaban sus manos en señal de despedida.

 

Sintiendo al mismo tiempo que tenía que hablar profundamente con él, aún más si había recobrado la memoria. Pero sobre todo, por que en verdad necesitaba unos días de descanso y hace mucho que no veía a Ryutaro.

 

 

 

 

Había un sentimiento cómodo en el ambiente.

 

Entre el frío que había y no era tan notorio dentro del departamento, pero si el suficiente como para que placiera quedarse envuelto entre el edredón. Ryutaro abrió los ojos lentamente, envuelto por ese abrigador edredón sobre su cuerpo.

 

Se movió un poco sobre la cama, saboreando ese interludio de paz que lo albergaba y que facturaba ser largo, incluso en cuanto percibió el delicioso aroma de la comida recién preparada.

 

Se tomó la molestia de cerrar los ojos y aspirar profundo. No recordando muy bien como había llegado hasta su habitación cuando lo último que recordaba era haberse apoyado en Chinen y haber cerrado los ojos un momento.

 

Se levantó sin premura, arrastrando un poco los pies hasta que llegó a la cocina y divisó a Yuri de espaldas, revisando un par de cosas en las ollas, que era el lugar de donde provenía ese olor estupendo.

 

Y lo vio, entre las manos de Chinen estaba un jarrón, uno pequeño de color blanco, con un poco de humo saliendo de él, y ese otro olor inconfundible que hizo que Ryutaro se acercara a él y le jalara con cuidado el pequeño jarrón.

 

—¿Cuándo despertaste?

—Recién hace un momento.

 

Bebió de ese café, algo dulce y amargo al mismo tiempo. El sabor que recorrió sus sentidos y lo trajo de vuelta de un viaje extraño en el que viajaron tantas vivencias y al mismo tiempo le resultaba tan fácil perderse entre esos ojos oscuros del muchacho frente a él.

 

—Siempre me ha gustado mucho este café.

—Lo sé.

 

Yuri sonrió, volviendo a acomodar un poco ese mechón rebelde en el cabello de Ryutaro. Regodeándose de esa paz que ahora Ryutaro parecía tan dispuesto a evidenciar que existía entre ellos. Como si el tiempo de pronto no hubiera pasado.

 

—Lo preparabas cada mañana, ¿cierto, Yuri? Para que yo lo pudiera comprar.

—¿Por qué me conoces tan bien?

 

—Por que sé lo obstinado que eres. No te rendirías tan fácilmente.

—Me rendí al principio cuando te dejé marcharte a Corea.

 

De pronto ese momento casi inverosímil había comenzado a desaparecer, Yuri había suspirado como un anhelo vago de ‘que hubiera pasado si…’ pero antes de que eso sucediera. Ryutaro dejó el jarró sobre el mesón, tomo a Yuri por las mejillas y besó sus labios.

 

Chinen pareció recordar de pronto que hace mucho que no lo besaba. El sabor de esos labios condimentado con aquella cafeína que tanto parecía agradarle a Ryutaro siempre y cuando viniera de sus manos.

 

Sus labios se movieron solos, descubriendo que no eran más unos adolescentes, que habían crecido y sin embargo aquel momento era tan ingenuo. Luego de tantas penurias pensar que todo estaría bien.

 

Pero Yuri siempre había sido muy ingenuo, inocente y creyente de que todos tenían su momento feliz. Incluso podía aferrarse a la idea de que probablemente, este era su momento. Así que cuando el beso acabó, abrazó a Ryutaro con fuerza y suspiró.

 

—Si vuelves a irte, Morimoto Ryutaro. Ten por seguro que te amarró a la pata de la cama y ni más vuelves a ver la luz del día.

 

Ryutaro rió espontáneamente, Chinen sonrió en cuanto lo escuchó y se abrazó un poco más a él. Sintiendo que ahora el pecho de Morimoto era mucho más abrigador que antes, que era verdaderamente alucinante abrazarse a ese cuerpo maduro y sentirse protegido.

 

Siempre había pensado que Ryutaro parecía ser mucho mayor a lo que realmente aparentaba, pero justo ahora en realidad se planteaba la idea de si Morimoto en verdad no era mayor que él.

 

Mañana llegaría Shintaro, unos días de visita a Japón. Y Yuri pensó que su tiempo junto a Ryutaro quedaría reducido por esos días, por eso se aferró con fuerza a él. Por que retomar lo que una vez tuvieron tomaría tiempo. Pero al menos ya no estaban estancados como antes.

 

—Te extrañé mucho Yuri.

—Yo extrañé mucho tus labios Ryu—chan.

 

Faltaban unos minutos para la comida, así que Yuri se tomó la libertad de caminar hasta el mueble y sentarse frente al televisor, sentado entre las piernas abiertas de Ryutaro, que parecían prestar atención a las noticias de ese día.

 

Podía percibir el olor del café que Ryutaro sostenía entre sus manos, así que cerró los ojos brevemente y suspiró. Tranquilo y en paz, como se encontraba justo ahora. Con un brazo de Ryutaro rodeando su cintura.

 

—Obviamente, seguimos saliendo, ¿verdad Ryu?

—Claro, ¿por qué de repente luces tan inseguro con todo?

 

—Es mucho tiempo, muchas cosas entre nosotros. Aún no logro entender como tienes tanta entereza.

—Por que lo único que me importó fue descubrir que a pesar de todo tú seguías a mi lado. El resto no me importa.

 

Yuri giró, para ver el rostro de Ryutaro de pronto tan maduro y sereno como siempre lo fue. Vio en esos ojos el mismo temor por que las cosas ya no resultaran ahora. Pero notó también la fuerza que tenía para hacer las cosas bien.

 

Para cambiar el tiempo perdido.

 

Decidió entonces apoyar la espalda en el pecho de Morimoto y fingir que también veía las noticias. Estaba ahí, tratando de retomar muchas cosas que antes parecían perdidas. Y en esta ocasión, Ryutaro parecía dispuesto a tomar su mano.

 

 

 

 

Ahora todo ha quedado en el pasado para ti.

Y sin embargo mis recuerdos siguen aquí.

¿Por qué no te llevas todo de una vez?

O al menos detienes el tiempo.

Que el reloj se ha detenido y ya no puedo volver atrás.

Por que si nos volvemos a ver, el reloj se moverá en silencio otra vez.

Time, Hey Say Jump

 

 

 

FIN

 

 

 

 

 

Bien, al fin terminé este fic. En realidad le puse mucho empeño por que deseaba terminarlo este año, puesto que era un fic corto de seis capítulos y supuse que al menos debía tener la decencia de terminarlo el mismo año en que lo empecé. 😉

 

Las razones por las Yuri y Ryutaro no quedaron tan juntos como deberían es por que, a mi parecer están en un tiempo de autodescubrimiento. Que supongo no es fácil de lograr, pero al menos intentan hacerlo.

 

La historia de cómo nació la idea de este fic es muy particular. ¡Incluso tengo foto de ese momento célebre! xD Y no sé si Amalia recuerde de que hablo, pero si se lo conté. Amiga, espero que te haya gustado el fic. Ya ves que es el primero de Hey Say Jump que termino, y fue soft… quizá por eso me gustó tanto. Al fin termine de entregarte el regalo completo de cumpleaños, dos meses después pero lo terminé. xDD

 

Espero que les haya gustado. Nos vemos en algún otro fic. 🙂

 

¿Epilogo? x’D

 

 

 

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9 comentarios sobre “Sabores: sexta parte {final}

    YuukiCrossII escribió:
    16 mayo, 2013 en 10:15

    ame la historia se me partía el corazón en cada parte que Ryu-chan trataba mal a mi Chiiiiiii >w< realmente disfrute y llore mucho leyendo gracias por el Fic :3

    Me gusta

    Mary Carmen Akira Toriyama escribió:
    31 enero, 2014 en 2:33

    Hola, espero que estés bien.
    Me encanto por completo la historia. Siendo sincera fue desconcertante el principio pero eso lo hizo mas emocionante y me entro aun mas la curiosidad, queriendo leer todo hasta el final. Gracias por compartir.
    Cuídate.

    † AkiraMar †

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