Amistades peligrosas: capitulo 5

Posted on Actualizado enn


Amistades Peligrosas.

 

Capitulo 5: Ten cuidado del terreno que tanteas.

 

Siwon apretó un poco más el volante a su disposición.

 

Estaba enloqueciendo, y extrañamente, esa era la conclusión más lógica que podía encontrar al motivo por el cual se encontraba ahí. A unos cuantos metros de ahí, Heechul caminaba en una de las veredas con periódico en mano, como verificando la dirección.

Se estacionó unos metros más atrás del lugar donde Heechul entró y apagó el carro. Viendo el lugar donde se encontraba, que era pleno centro. Por lo menos no tan congestionado como solía estarlo.

Revisó la hora en su reloj, reprochándose nuevamente por estar ahí, por ese instinto suyo que pugnaba en la curiosidad por saber por que de pronto ese día, Kim se había mostrado tan calmado, leyendo el diario una y otra vez.

Debía ir a su casa, o quizá alcanzar a Yunho que había salido con Yoochun seguramente a algún bar. Mejor aún, debía tal vez llamar a alguna amiguita de su salón y salir por ahí con ella. Divertirse, no perseguir a ese insufrible muchacho que por alguna extraña razón lo había hecho centrar su atención equivocadamente en él.

 

Suspiró cansado. Él no debía estar ahí.

 

Estaba dispuesto a marcharse. Incluso había encendido el auto una vez más, cuando Heechul volvió a salir, con el rostro un poco desanimado y tachando algo en el periódico en sus manos, leyendo algo por un rato y encaminándose una vez más sabrá él donde.

Exactamente, ¿qué estaba haciendo?

 

Y antes de que Siwon pudiera darse cuenta de que lo hacía, otra vez encendió el auto y siguió a Heechul a una velocidad muy leve, por las calles de Seúl, hacía algún lugar que ni el mismo Heechul seguramente conocía.

 

 

 

—¡Por fin! Voy a deshacerme de esa desagradable molestia llamada Kim Jaejoong.

 

Yunho levantó en alto el vaso con cerveza, y sonrió ampliamente, como brindando con el cielo y luego llevando todo el licor hasta su boca, sopesando la victoria entre sus manos. Yoochun a su lado sin embargo, solo lo miró pausadamente.

 

—¿Por qué das por hecho que ya lo venciste? Apenas y me aparecí dos minutos en el instituto, todavía queda un largo trecho por recorrer.

—Yoochun, ¿viste la forma en que todos te miraban? ¡Te aman!

 

El entusiasmo plasmado en la voz de Yunho, logró que Yoochun sonriera, en verdad, pocas veces podía determinar ese tipo de vitalidad en la voz de Jung, como si realmente estuviera feliz.

Bebió un poco de la soda en su vaso y suspiró, mirando una vez más a Jung que se embriagaba en su sed de victoria y la euforia de saber que al menos le había hecho pasar un mal rato a Kim.

 

—¿Por qué piensas que todo es tan fácil?

—Por que lo es.

 

Yoochun sonrió, esa seguridad en la voz de Yunho, era indudablemente encantador. Pero aún así, Yoochun era consciente de que las personas como Kim Jaejoong no se rendían tan fácilmente, aún más cuando había notado esa mirada retadora con que Kim lo enfocó casi de inmediato.

 

Yunho a veces omitía que la gente podía ser igual de peligrosa que él mismo.

 

—No es tan fácil, créeme.

Para ese instante, Yunho solo rodó los ojos, bebiendo un poco más de cerveza, con la música sonando no tan fuertemente para su gusto y el ambiente algo oscuro que los rodeaba en ese bar exclusivo donde podía beber sin restricciones por la edad.

 

 

 

 

<< Pues conquista a Yunho hyung… lo humillarías, y me demostrarías que en realidad no soy para nada importante para él. Solo ganarías. >>

Jaejoong llegó a su casa, ligeramente tarde.

 

Su andar, luego de haber platicado con Minho, fue pesado y lento. Analizando lo que acaba de pasar, y lo ofuscado e idiota que debió haberse sentido al aceptar algo como eso, aún más cuando apenas y soportaba estar frente a Jung sin tener la intención de golpearlo.

El momento en que esa situación había pasado de tensa y desafiante a completamente bizarra, él mismo la desconoces. Pero sabe que ha cometido un gran error, por que incluso empieza a tener jaqueca, es una locura, una absoluta locura.

 

<< Si lo conquisto… ¿Qué gano?

Mi apoyo, te ayudo sin preguntar y renegar en lo que quieras para que te hagas popular. >>

Lanzó la maleta por el suelo. En algún lugar de su habitación.

 

Se lanzó contra la cama, boca abajo, respirando el agradable olor de las sábanas recién colocadas, limpias con olor a lavanda. Minho no era ningún tonto, podía ser caprichoso, infantil e inmaduro, pero Jaejoong no necesitaba años para descubrir que también era muy manipulador.

Minho era del tipo de personas que no da un paso, sin saber muy bien por que lo hace. Jaejoong incluso está seguro de que el menor algo se trae entre manos, y que él de algún modo ha caído presa de ese estúpido juego.

Pero mientras tanto, necesita ganar. No solo para tener a Minho relativamente de su lado, sino para poder vencer a Yunho, quien se ha vuelto una maldita obsesión para él. Superarlo, ganarle, ser mejor que él. Era algo que recientemente acababa de descubrir, le gustaba.

Ser mejor que Yunho en cualquier cosa repletaba su ego y lo hacía sentir mejor. Necesitaba ganar, el problema es que él siempre fue idealizado, alabado y venerado por los demás gracias a su belleza. Jaejoong nunca necesito esforzarse para llamar la atención de alguien.

Jaejoong no sabía como conquistar, solamente sabía sonreír adecuadamente, sopesar un par de palabras y casi de inmediato tenía a sus pies a quien él quisiera. Sin embargo sospechaba que con Jung no sería igual. Ni remotamente parecido.

Con pesar, estiró un poco su brazo, y levantó el auricular del teléfono junto a su cama, todavía reticente a tener que hacerlo, pero sabiendo que era su única opción y la única persona en la que podía confiar.

 

—¿Aló?

—Hyun Joong, soy Jae. Necesito pedirte un pequeño consejo, ¿estás ocupado?

No, para nada… ¿Qué sucede?

—Necesito que me ayudes con algo, pero cero burlas, ¿de acuerdo?

 

Hubo un pequeño silencio, apenas una pequeña reacción que Jaejoong identificó como una risa apagada en Hyun Joong antes de contestarle lo más calmado que pudo, que lo escuchaba. Jaejoong respiró profundo. Esto, era más difícil de lo esperado.

 

—Necesito que me digas, exactamente… ¿qué debo hacer para conquistar a alguien?

Silencio, puro y sepulcral antes de escuchar la voz un poco burlesca de Hyun Joong.

—Qué tú, ¡¿qué?!

 

Jaejoong rodó los ojos, no solo iba a ser difícil, sino también tedioso y una gran perdida de tiempo, hundió el rostro en la almohada entre avergonzado y lamentado por el hecho de tener que tragarse el orgullo por culpa del idiota ese.

 

—Maldito Yunho…

 

Pero su susurro pareció pasar desapercibido para su amigo, quien seguía hablando y aconsejándole y platicando acerca de lo orgulloso que se sentía de que por fin el hermoso Kim Jaejoong se hubiera vuelto mortal y le gustara alguien que no fuera él mismo.

 

 

La imagen que el espejo le devolvió, fue agradable.

 

Minho siempre ha pensado que posee la presencia necesaria como para hacer con su vida lo que bien le diera la gana, el mundo siempre tenía las puertas abiertas a esa sonrisa que él poseía y encantaba.

Vio los mechones de su cabello que caían glacialmente sobre las facciones en su rostro, ese cabello ligeramente largo, suave, que lo hacían verdaderamente joven y afable. Ese cabello que lo hacía ver odiosamente “lindo”

Tocó esos mechones negros de su cabello, caían casi hasta el nivel de su cuello. Mirarlo de la forma en que fuera, si intentaba atarlo en un pequeño moño en la parte baja de su cabello, varios mechones se soltaban y volvía a verse algo rebelde y lindo.

Minho no lograba esa imagen que lograr que Yunho lo mirara como alguien de su edad, alguien a quien pudiera agarrar sin pudor y estamparlo contra la pared. Minho no entendía, por que tenía que tener ese rostro tan joven, que lograba que incluso hasta el molesto de Jaejoong se viera mayor a él.

 

Sonrió un poco. La solución era más simple de lo que parecía.

 

 

Se sentía aún más tonto que antes.

 

No haberse dado cuenta de que lo Heechul hacía era buscar trabajo lo hacía sentir verdaderamente tonto, era más que obvio. Y sin embargo Heechul llevaba visitando cuatro lugares, y cada vez salía con el mismo rostro derrotado.

Siwon observó el pequeño restaurante donde Heechul acababa de entrar hace no más de diez minutos y suspiró. La pregunta ahora era, ¿por qué un muchacho de instituto busca trabajo?

Detestaba profundamente a ese muchacho que en su primer contacto había osado a lanzarle el yogurt sobre la camisa, pero sabía también que Heechul no era precisamente un muchacho de bajas condiciones.

Cualquiera que estudiara en el instituto de ellos, no podía tener poco dinero precisamente. Y además Heechul no parecía ser un niño humilde. Más bien se le notaba por encima venir de buena familia.

Entonces, volvía al mismo punto sin salida, ¿por qué Heechul buscaba trabajo?

Y aún más preocupante, ¿por qué demonios lo estaba siguiendo? Siwon sintió que ya no había razón alguna para seguir ahí, y de todas formas tampoco hizo algo para moverse.

 

—Agh… voy a enloquecer.

 

Sacó su celular, y buscó entre sus contactos el número del asistente de su padre. Aquel hombre amable que siempre estaba dispuesto a ayudarlo.

 

Joven Siwon, ¿a qué debo su llamada?

—Buenos días, Hanseul. Me preguntaba. ¿No sabes de alguna vacante en las empresas de mi padre? Cualquier pequeño trabajo.

¿Trabajo? ¿Desea unirse a las empresas de su padre?

No, no es para mí es para…

 

Heechul salió en ese momento del restaurante, con un rostro diferente a las veces anteriores. Esta vez sonreía, y estrechaba su mano con la de un hombre mayor, quien seguramente sería ahora su jefe.

 

—Está bien, Hanseul. Olvídalo ya no es necesario.

 

No se molestó siquiera en escuchar o pronunciar una despedida decente, Siwon tan solo fijó sus ojos en el perfil sonriente de Heechul, en esa vitalidad completa que lo rodeaba, como si incluso estuviera emocionado.

La verdad es que Choi Siwon jamás en su vida había trabajado, ni siquiera movido un dedo para que algo en su vida funcionara, usualmente bastaba con pedirlo y ya. Así que no entendía esa repentina emoción en Kim por obtener el dichoso trabajo.

 

Sacudió un poco su cabeza y encendió el auto.

 

¿Qué diablos había estado a punto de hacer?

 

Estaba dispuesto a conseguirle un trabajo a ese insufrible. En otras palabras a ayudarlo, arrancó tan rápido que ni siquiera le molestó verificar si Heechul lo había reconocido o no. Su mente más bien volaba en las percepciones de su vida.

Dejándose arrastrar por estúpidos impulsos que no deberían ni siquiera ser.

Estaba enloqueciendo, y todo era culpa de Kim Heechul.

 

 

 

No había dormido mucho.

 

En realidad apenas un par de horas, su propia consciencia lo traicionaba, toda la noche había soñado con Yunho frente a él, con besos, abrazos y en cada acercamiento. Jaejoong terminaba gritando “¡Asco! ¡Aléjate!” definitivamente haber aceptado esa apuesta había sido una mala idea.

Noah miró a su hijo, la expresión cansada de su rostro. Y la manera en la que se apoyaba en la mesa, con una mano en su rostro. Sabiendo por supuesto lo prohibido que estaban la falta de modales en la mesa.

La mujer sonrió levemente, Jaejoong en verdad lucía cansado.

—Nos han encargado una marca muy importante para la temporada de este año, y estamos buscando modelos jóvenes, ya sabes deben representar a adolescentes.

Inmediatamente la mirada de Jaejoong se iluminó y pareció salir de su letargo. Levantando el rostro, con una sonrisa incluso más amplia de lo normal.

—¿Estás insinuando lo que creo que estás insinuando?

—Por supuesto que no, Jaejoong. Aún eres muy joven.

Noah bebió un poco del jugo de naranja. Con una sonrisa en el rostro. Feliz de haber podido lograr que su hijo dibujara alguna otra emoción en su rostro que no fuera puro cansancio. Sin embargo Jaejoong bufó, bebiendo con disgusto un poco de café.

—Siempre me dices que soy muy joven, para cuando me dejes convertir en modelo, estaré muy viejo y nadie querrá contratarme.

—No exageres, Jae.

Con un puchero en el rostro, Jaejoong volvió su mirada a la comida. El desayuno ligero que su madre siempre preparaba. No estaba molesto, solo estaba un poco mal humorado debido al poco descanso que había tenido la noche anterior.

Suspiró una vez más, y pensó, que su desdicha aún no comenzaba.

Por que aún no intentaba acercarse repulsivamente a Jung.

 

 

Siwon sonrió, viendo a su hermano menor resplandecer durante esa nueva mañana de clases, se miraba en el espejo a ratos, orgulloso de su nueva apariencia. Siwon pensó, que definitivamente Minho aún era un mocoso. Aunque muchas de las niñas del instituto ya no lo vieran como tal.

Incluso le resultaba increíble que compañeras de su salón, consideraran a Minho, lo suficientemente apto como para salir en algún tipo de relación. ¡Minho era casi un niño! De ningún modo saldría con alguien tres años mayor.

Y no era tanto por la distancia de años que existía, era por la experiencia tan notable que en definitiva existía entre un mocoso de cuarto como lo era Minho, en comparación con sus amigos de sexto. No, definitivamente, Minho no andaría con nadie tan mayor a él.

Cuando se estacionó dentro del instituto. Pudo ver como con precisión, Yunho se estacionaba junto a él. Con su porte elegante de siempre, Yunho salió de su auto. Siwon sonrió ladinamente. Las miradas de los estudiantes ya se habían posado en él.

Y pronto sintió esa maravillosa sensación de sentirse observado cuando él salió de su auto. Era algo vano, pero también un poco indescriptible. Palpar esa admiración y esas miradas enamoradas de los demás, incluso las miradas de envidia lograban satisfacerlo.

 

A veces, Siwon pensaba que todavía era muy inmaduro.

 

Minho mordió su labio inferior, preso de esa seguridad tan característica, que su hermano había pulido en él. Los ojos de Yunho lo enfocaron con un poco de curiosidad, y casi al instante tuvo su inmediata atención.

 

—Te cortaste el cabello.— Yunho lo pronunció suavemente, acariciando su cabello ahora corto, con una de sus manos y sonriendo de una manera inquietante. –Te queda bien.

—Lo sé.

 

Yunho sonrió un poco más. Amaba las respuestas ingeniosas de Minho.

 

Y los suspiros de resignación invadieron el lugar. De alguna forma siempre había sido obvia esa extraña relación imperturbable entre Minho y Yunho. Había un ‘algo’ que no les permitía alejarse, pero había también un ‘alguien’ que no les permitía acercarse.

—Bueno, que no es para tanto. Solo es un corte de cabello. Vamos al salón, tengo que platicarte sobre una llamada interesante que tuve ayer.

Siwon había pasado uno de sus brazos por los hombros de Yunho, y este de inmediato correspondió a su mirada y su sonrisa, apenas despidiéndose de Minho, con un leve asentimiento.

Y en esta ocasión, diferente a las veces anteriores, Minho no se molestó por que Siwon interrumpiera el momento. Por que ese ligero cruce de miradas y susurros había bastado para que Minho comprobara que si, definitivamente ‘algo’ pasaba entre los dos.

 

 

—Entonces, recuerden que esta clase la usaran para poder armar todo lo debido a su tarea encargada. No quiero que solo se pongan a platicar de lo que harán el fin de semana, o la fiesta de algún desconocido. Platiquen sobre le trabajo.

Minho estaba de un estupendo humor.

El suficiente ánimo como para mirar a su compañero de trabajo y sonreír, incluso pretender armar una charla decente. Giró un poco y miró a Changmin. El muchacho leía un libro, tranquilo y aparentemente concentrado en eso.

 

—Entonces, ¿cuándo comenzaremos a hacer el trabajo?

—Esta tarde, iremos a mi casa, ¿te parece bien?

 

Minho encontró extraño el hecho de que aquel muchacho ni siquiera volteara a mirarlo. Changmin solo continuó leyendo, como si no fuera necesario mirarlo por un solo segundo. Era extraño, todo el mundo lo había observado, felicitado y embobado con su corte de cabello.

 

Y a Changmin parecía darle exactamente lo mismo.

—Es de buena educación, mirar a la persona con la que hablas.

 

Recién entonces, luego de un suspiró agotado, Changmin cerró su libro y lo miró al rostro. Las expresiones en su rostro no variaron, hasta que finalmente Shim levantó una ceja, y Minho sonrió orgulloso. Era imposible que no notara el cambio en él.

 

—¿Te has cortado el cabello?

—Por supuesto.

—No te queda, la nariz se te ve más grande. Antes ni había notado que tú nariz fuera así.

 

Minho abrió los ojos estupefacto, como si nada, Changmin volvió su mirada al libro que tenía, apoyando el codo sobre el escritorio y la quijada en su mano. Permaneció siquiera varios segundos observando aquel insulto educado que ese imbécil le había lanzado.

 

¿Podía golpearlo?

Por supuesto que podría. Incluso tenía todo el derecho de hacerlo.

¡¿Cómo se atrevía?!

 

Respiró profundo y decidió que no valía la pena. No importaba la opinión de ese imbécil. Era él en contra de todo el instituto que opinaba lo contrario. Minho se sentía bien, se sentía bien. Y ese imbécil había arruinado la oportunidad de su vida.

 

Tener de amigo a Choi Minho, no era cualquier cosa.

 

Y Shim Changmin la había desaprovechado.

 

 

 

En momentos difíciles, medidas desesperadas.

 

Cuando esa mañana Yoochun llegó igual de impresionante que ayer. Con su ropa costosa y arrastrando miradas y admiradoras, Jaejoong comprendió que Yunho estaba jugando su mejor carta al haber traído a ese amigo de su lado.

Pero no iba a perder tan fácilmente. La hora de deportes era su mejor opción. Tocaba piscina y todos en efecto andaban de un lugar a otro. Respiró profundo y agradeció a Hyun Joong por inculcarle la valiosa costumbre de ir al gimnasio.

Salió de los vestidores con una pantaloneta azul y una toalla en su hombro derecho. Con su pecho descubierto y las miradas sobre él casi de inmediato. Incluso pudo detectar la mirada de Yunho al verlo salir.

 

Jung se encontraba sentado en el césped junto a Boa, ambos conversando entre sonrisas coquetas y pequeños contactos suaves de sus manos. Yunho tenía puesta una camisa, para mala suerte de varias chicas del salón.

Pero Jaejoong estaba ahí en todo su esplendor. Caminando como si estuviera en la dichosa pasarela de Milán a la cual algún día llegaría. Logró sentarse unos metros más lejos de donde el resto se encontraba. Fingiendo que veía a sus compañeros lanzarse a la piscina y la manera en que el profesor cronometraba su tiempo.

Boa y Yunho siguieron conversando, pero en le par de ocasiones que deslizó su mirada hacía ellos, pudo notar la insistente mirada de Jung. En realidad a Jaejoong poco le importaba si Yunho lo miraba por odio mal disimulado o deseo. Tenía su atención y eso por el momento bastaba, tanto que no pudo evitar sonreír glorificado.

 

—¡Jung Yunho! ¿No escuchaste? Es tu turno.

 

La voz del profesor en un grito molesto logró llamar la atención de Jaejoong, la verdad es que él tampoco había escuchado el llamado, pero ya los otros estudiantes se encontraban formados, dispuestos a lanzarse cuando Yunho ocupara su lugar.

En esta ocasión Yunho sonrió, y como si fuera lo más natural del mundo. Se quitó la camisa sin mangas que llevaba puesta, y los músculos del abdomen, mucho más marcados que los de Jaejoong logró que un quejido involuntario se escuchara en el lugar.

Jaejoong levantó una ceja. Eso no era justo. Con lo de la mudanza y el resto, Jaejoong no iba al gimnasio. Yunho en cambio, seguramente no había dejado de hacerlo. Afiló su mirada y lo vio caminar hasta la piscina para luego lanzarse con sus compañeros.

Tenía que volver al gimnasio. No importaba lo bien que se viera ahora, Jaejoong tenía que verse mejor que Yunho. El pito sonó. Y Yunho llegó primero. Apretó la toalla ahora en sus manos y bufó.

 

—Maldito Yunho…

 

 

Oh, como lo odiaba…

 

Siwon garabateó inconscientemente el cuaderno a su disposición, mientras veía a Heechul realizar el bendito ejercicio de matemáticas que para él era poco más que imposible. Entrecerró los ojos, la mirada del profesor estaba fija sobre el muchacho, y la de los alumnos variaba entre su propio cuaderno y la pizarra. Copiando cada número y letra que Heechul escribía.

 

—Oppa… ¿por qué no estás copiando el ejercicio?

La bella Hye a su lado, habló suavemente y por supuesto, Siwon sonrió afable.

 

—Oh, nada. Solo espero por que él terminé. Si se equivoca y no quiero haber copiado en vano.

—Eres muy inteligente, Oppa.

 

La muchacha también dejó de escribir, observando a Heechul trabajar en la pizarra. Siwon pensó que en definitiva él era más inteligente que ella, si se había creído tamaña estupidez.

La situación era extraña, no lo soportaba. Pero por algún motivo su mirada siempre terminaba deslizándose hacía él.

 

—Bah… ni siquiera vale la pena.

 

Se acomodó en su asiento y lanzó el lápiz lejos. Cuando el profesor felicitaba a Heechul por su buen trabajo, la campana sonó y Siwon encontró su libertad al fin. Recogió sus cosas velozmente.

Pero cuando salió, se encontró con Heechul y Junsu. Ambos a unos pasos del salón. Heechul sonreía abiertamente, abrazaba a Junsu como si tuviera tiempo sin verlo, Siwon inconsciente apretó la maleta en sus manos.

No le importó que estuvieran platicando, ni siquiera la mirada y la sonrisa que Junsu le envío al reconocerlo. Siwon pasó a su lado y empujó con fuerza a Heechul, quien trastabilló un poco y fue directo hacía el cuerpo de un sorprendido Junsu.

Siwon solo apretó el paso y arrugó el entrecejo. Heechul cada vez que le hablaba o le dirigía una mirada. Siempre era repleta de fastidio u odio. En cambio con Junsu, Heechul parecía ser una persona completamente diferente. Y ese grito endemoniado se lo demostró.

 

—¡¿Qué estás ciego imbécil?!

 

 

 

Yoochun cruzó una de sus piernas y miró con desatino a la mujer.

 

—¿Cuánto más tengo que seguir esperando?

—Pues Junsu, llegará en cualquier momento, él sabe que tiene esta cita.— Yoochun omitió comentarios y rodó los ojos. —¿Por qué no me hablas sobre este reciente cambio?

 

Oh, genial… Yoochun únicamente suspiró, pasando una mano por su cabello. Sin entender por que debía recibir su dichosa visita a la psicóloga con Junsu. Y además ahora debía esperar por él.

 

—No es nada del otro mundo, solo decidí vestir un poco menos relajado.

—¿Y se debe a algún interés en particular por llamar la atención de alguien?

Yoochun respiró profundo, paciencia. Necesitaba mucha paciencia.

—No, tan solo quise hacerlo. Por mí mismo, ¿puedo irme ese mocoso no va a llegar?

—¿A quién llamas mocoso, idiota?

 

La cara de fastidio con la que Junsu ingresó a la oficina de la psicóloga le hizo suponer a Yoochun que no sería ni de cerca una buena sesión. Se acomodó un poco mejor en su asiento y suspiró.

Tocaba su media hora de tormento en la que tenía que fingir que era feliz para que lo dejaran en paz. Pero ese Junsu no ayudaba para nada, con sus gritos e impulsividades.

 

 

 

—Entonces Yunho dijo que sería buena idea de que fuéramos juntos.

—Si, claro…

 

Boa arrugó el entrecejo en cuanto notó como Jaejoong guardaba distraídamente los libros en su casillero, al tiempo que miraba hacía la salida obviamente sin prestarle la menor atención, respondiéndole a veces con simples monosílabos.

 

—Así que decidí pintarme el cabello de rosa, ¿qué opinas?

—Por supuesto…

 

Cerró el casillero de Jaejoong con fuerza, y por instinto, Kim retrocedió un poco.

 

—¡¿Es que nadie piensa prestarme atención el día de hoy?! Primero Yunho, luego tú… y ahora no sé por que diablos ni siquiera me miras.

Jaejoong suspiró un poco arrepentido por haber tratado de esa forma a su amiga, pero Boa no dijo ninguna otra palabra más y a cambio solo rodó los ojos y se marchó. Escuchó los pasos de la mujer alejándose pero inevitablemente regresó su mirada hacía el lugar donde antes se encontraba.

Yunho se encontraba en la entrada del colegio, cerca del estacionamiento, conversando tranquilamente con Minho mientras las personas salían del instituto con calma. ¿Por qué le resultaba tan difícil idear algo para conquistar a Jung?

Y aún más, ¿no habría caído él como idiota en una trampa del mismo Minho? Por que era evidente que esas sonrisas, y miradas no podían ser normales. Y luego le llegaba otra duda, aún más precisa, ¿a qué jugaba Yunho cuando coqueteaba con Boa y miraba de esa forma a Minho?

Jaejoong solo veía su camino más frustrado de lo que parecía, cuando ni siquiera había empezado.

 

 

—¿Vendrás a casa el viernes? Papá hará una pequeña comida, ¿Siwon no te ha invitado?

—Algo me estuvo diciendo, pero ten por seguro que iré.

 

Minho sonrió ante la confirmación de Yunho y ajustó la maleta a su espalda. Notando de repente como Changmin caminaba tranquilo hacía ellos, por un momento pensó que se detendría o que al menos lo miraría.

Pero Changmin volvió a ser igual de molesto que siempre, pasó a su lado sin mirarlo y habló tan solo, con esa voz parca y sin sentimientos de siempre.

 

—Muévete niño, que es tarde.

 

Yunho alzó una ceja, viendo la espalda de aquel muchacho alejarse mientras Minho arrugaba el entrecejo evidentemente molesto.

 

—¿Y este que cree? ¿Qué soy su sirviente?

—No te metas en problemas Minho. ¿No es tu compañero con el que debes hacer ese trabajo odioso?

 

Minho asintió un poco sorprendido que Yunho recordara aquello, pero finalmente sonrió y respiró profundo.

 

—Nos vemos luego, hyung.

—Adiós.

 

Yunho lo observó marcharse, para disgusto de Minho, tras el indiferente Shim Changmin que caminaba sin demasiada prisa hacía la salida, ya pocos alumnos quedaban, así que decidió caminar hacia su auto, lejos de la mirada de los demás y estuvo a punto de evocar una pequeña sonrisa, cuando Jaejoong pasó a su lado, golpeándolo para nada delicadamente con su hombro.

 

—Oh, lo siento. Cuando se trata de ti, afortunadamente no tengo el disgusto de notarte.

Jaejoong sonrió presuntuoso, con la maleta a su espalda y esa mirada desafiante que hizo que Yunho se le acercara un poco más, con el ceño fruncido y esa mirada amenazante que ya se le venía haciendo costumbre cuando se enfrentaban.

 

—Jaejoong, ¿es que tú aún no entiendes tú lugar aquí?

—Mi lugar es donde a mí me de la gana de estar.

 

Nunca antes había estado tan cerca del rostro de Yunho, como en aquel momento en que se acerco y sus narices apenas estaban separadas por una prudente distancia.

 

—Insolente, mira que no entender cuando has sido vencido.

—Por que traigas a un amigo recién aparecido y bien vestido, no por eso vas a derrotarme. No eres omnipotente, no puedes evitar que muchos suspiren por mi, Yunho.

 

Yunho entonces se alejó un poco, con una sonrisa burlona en el rostro, llevando un mechón de su cabello tras la oreja y mirando por encima del hombro a Jaejoong. Y antes de que pudiera percatarse de la idea que se cruzaba por su cabeza, Yunho lo empujó con algo de brutalidad hasta que la espalda de Jaejoong chocó contra la pared y un gemido de dolor emergió de sus labios.

 

—No sé que tienes, Jaejoong. Pero no me agradas, ni un poco. Ha habido idiotas queriendo y pretendiendo ser mejor que yo, pero eso es solo una vaga ilusión, NADIE, jamás podrá superarme. ¿Qué tan bajo tienes que caer para percatarte que soy mejor que tú?

 

Los ojos fijos de Yunho se posaron sobre los suyos. Repletos de una antipatía que por primera vez Jaejoong encontró divertida. Yunho odiaba que lo desafiaran, por eso sonrió descaradamente.

 

—No se que clase de idiota eres, Jung. Pero si crees que ser el más popular en un instituto es poder, estas equivocado. Hay un mundo más grande allá afuera.

 

Yunho rió.

 

—¿Y tú lo dices? ¿Tú que lo único que buscas es superarme? Eres muy bipolar, ¿sabes?

—Yo quiero ser popular por diversión, pero sé y soy consciente de lo que me espera fuera de estas paredes cuando me gradué.

 

—¿Y crees que yo no lo sé? No te equivoques Jaejoong. Pero si desde este momento me dejo vencer por alguien tan patético como tú. Entonces no estaré a la altura de la razón por la que mi familia es de la más poderosa en Corea. Es aquí, desde las cosas más absurdas, donde se forma el carácter, donde se demuestra quien eres. Y cuando me gradúe, seré sin duda mejor que tú, cuando trabaje, cuando tome el mando de la compañía de mi padre. Siempre seré mejor que todos estos patéticos que ahora son mis compañeros de salón.

Los ojos de Jaejoong se abrieron con sorpresa, de pronto esas palabras habían sido como agujas. Hundiéndose en su piel. Las palabras frías y devastadoras, esa mirada tan carente de emociones hizo que su cuerpo entero se estremeciera por un instante.

 

Yunho había empezado a girar, dispuesto a marcharse seguramente. Pero Jaejoong aún seguía un poco ido, con la mirada en el suelo y la maleta en su espalda.

 

—Oh, y por cierto Jaejoong.

 

En cuanto Jaejoong hubiera levantado la cabeza, Yunho sonrió y estiró su mano hacía él, jalando de una de las agarraderas de la maleta, haciéndolo girar, jalando de él con fuerza. Provocando que Jaejoong cayera directamente al suelo.

 

—Acostúmbrate, que ese es tu lugar. Al que correspondes, el suelo.

 

Jaejoong apretó sus puños con fuerza, vio las piernas de Yunho empezar a moverse y ni siquiera lo pensó demasiado, estiró sus manos directo a esos tobillos y el cuerpo de Yunho perdió equilibrio solo que en esta ocasión Yunho cayó boca arriba.

No fue difícil subirse sobre su cuerpo. Colocar sus manos sobre las manos de Yunho y apostarlo contra el piso, ante la mirada furibunda de Jung.

 

—Y más te vale darte cuenta tú, Jung Yunho…— Jaejoong se acercó peligrosamente al rostro de Jung, agachándose suavemente hasta que los mechones de su cabello reposaron en la frente de Yunho y sus narices esta vez si lograron tocarse. —…Que tú lugar siempre será por debajo de mí.

 

Se quedó impávido, un largo rato hasta que Jaejoong con una sonrisa extraña en el rostro se levantó, agarró su maleta y se marchó. Yunho se sentó, observando sus muñecas, el lugar donde Jaejoong lo había agarrado para que no se levantara.

Apenas se podía ver la marca esas manos apresándolo, pero aún así, seguía extrañado, preso de un momento completamente fuera de lugar que acababa de vivir junto a Kim.

 

¿Qué habían sido esas palabras? ¿Por qué habían sonado repletas de doble sentido?

Algo había pasado ahí, pero Yunho prefirió no averiguarlo con exactitud, se levantó, limpió un poco sus ropas y caminó el poco camino que le quedaba hasta su auto, sacando el celular en el camino, llamando a Siwon de inmediato. Necesitaba un poco de licor, que menguara esa extraña sensación de esos ojos penetrantes que por un momento lo habían dejado sin habla y movimiento en su cuerpo.

 

Luego de haber tenido prácticamente la partida ganada.

 

Fin capítulo cinco.

 

 

¡Primera publicación del año! ♥

 

Espero que la hayan disfrutado, estoy enamorada de cómo se irá desarrollando la historia del SiChul y amé a Changmin en este capo, ese comentario tan “agradable” hacía Minho salió de la nada. xD pero a que fue el éxito… jejeje…

 

Sé que hubo poco YooSu, pero intentaré compensarlo en el próximo capo. Y el YunJae fue ¡aff! Demasiado para mi gusto. Amé a ese Jae poderoso al final… xD

 

Nos vemos en el próximo capo!

39 comentarios sobre “Amistades peligrosas: capitulo 5

    Belen Vasquez escribió:
    6 enero, 2016 en 0:12

    cuando termine de leer el capitulo en mi celular, fui a ese brebe comentario al final que decia “¡Primera publicación del año! ♥” me puse feliz y mi sonrisa aparecio, pensando que era ahora a principio del 2016, hasta que segui bajando a los comentarios y vi la fecha de uno de ello 23 agosto, 2013 en 22:33, se me borro la alegria. Que lastima que esta en inconcluso, me parecio gracioso y muy buena historia, el personaje que mas me gusta hasta ahora el misterio

    Me gusta

      Belen Vasquez escribió:
      6 enero, 2016 en 0:21

      No sé qué apreté que se mandó el comentario incompleto, y no sé cómo se puede editar para continuarlo así que lo escribí acá jajaja.
      Cuando termine de leer el capítulo en mi celular, fui a ese breve comentario al final que decía “¡Primera publicación del año! ♥” me puse feliz y mi sonrisa apareció, pensando que era ahora a principio del 2016, hasta que seguí bajando a los comentarios y vi la fecha de uno de ellos 23 agosto, 2013 en 22:33, se me borro la alegría. Que lastima que está en inconcluso, me pareció gracioso y muy buena historia, el personaje que más me gusta hasta ahora el misterio Chang min, que no le interesa nada, y que llama poderosamente la atención de Minho… bueno me divierte mucho como se llevan todos, pero me da un poco de cosa como Yunho trata a Jae, te imaginaras que la última respuesta que le dio y esa soberbio de cómo le dijo las cosas dejando lo perplejo me encanto… así que me encantaría que sigas con el este fic pliiiis, porque se ve muy bueno y quedo muy intrigoso jajaja… bueno espero una buena noticia y gracias.
      Pd: además habías prometido mas YooSu, cosa que creo que el YooSu y SiChul lo veo complicado ya que Junsu y Heechul son pareja…

      Me gusta

    laucamp escribió:
    13 julio, 2016 en 22:40

    Al fin Jae dejó sin palabras y pensando.a.Yunho sobre el último incidente que.tuvo con él.

    Heechul ya tiene trabajo y supuestamente a Siwon le cae mal esté y hasta le iba a buscar trabajo.

    Gracias!!!

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s