Retazos de amor: segunda parte

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Retazos de Amor

El reflejo de unos ojos apasionados

Segunda Parte

 

 

Fue amor a primera vista.

Así de sencillo, así de aplastante y sofocante.

 

 

 

 

 

Yunho sabía lo que su madre le diría cuando a casa llegara.

 

Mojarse era su entera culpa, ella le había advertido que llevara una sombrilla. Y sin embargo el había pasado por el alto el hecho de las nubes oscuras, camino a su casa, a las tres y más de la tarde sus pasos viajaron lo más rápido que podía.

 

La lluvia se resbalaba por su cuerpo, y él con las manos sobre la cabeza trataba como podía taparse de la lluvia. Incluso podía ver el agua levantarse con sus pasos apresurados. Lastimosamente sus amigos habían quedado calles atrás y él solo corría ahora con el propósito de llegar a un lugar donde refugiarse.

 

Cuando vio un pequeño techo, de una de las tiendas del lugar. Corrió un poco más y se escondió. El agua que caía del pequeño techo apenas tocaba sus pies, apenas lo cubría de la lluvia. Intentó quitar como pudo las pocas gotas de lluvia que habían caído sobre él y en el proceso de ello su vista se levantó.

 

Esos ojos oscuros lo atravesaron, profundos y fijos. Ella lo miraba y él quedó brevemente inmóvil. El cabello castaño de la muchacha junto a él lucía mojado, al igual que su rostro. Sus ojos se conectaron y Yunho incluso sintió, un pequeño escalofrío en el cuerpo.

 

—Lo siento, no vi que hubiera alguien más.

 

Ella sonrió, arreglando un mechón de su cabello. –Está bien, yo también estoy cubriéndome de la lluvia.

 

Yunho sonrió. Era hermosa. Y su encuentro parecía de mentira.

 

Recordó prontamente la pequeña toalla que había comprado para la clase de gimnasia y que al final no había utilizado, abrió su maleta rápidamente, encontrándola en uno de los bolsillos delanteros. La apretó con fuerza, llenándose de valor y mordiendo discretamente su labio inferior.

 

—…Ten.

 

La estiró hacía ella, sin mirarla a la cara, más bien mirando la toalla en sus manos, esperando por que la tomara y su vergüenza inicial ante aquella desconocida muriera. El leve roce de esa delicada mano lo sorprendió.

 

—Gracias.

 

Entonces Yunho levantó la mirada, ella tomaba la toalla y le regalaba otra de esas hermosas sonrisas.

 

Yunho era joven, ella también.

 

Era la época precisa para los primeros amores de adolescencia.

 

 

 

 

—Vaya… eso es muy romántico.

 

Jaejoong balanceó un poco el bolígrafo en su mano, semi apoyado en su pierna y mirando a Yunho. El hombre asentía orgulloso, enamorado, con esos ojos repletos de buenos sentimientos. Momentáneamente Jaejoong lo analizó y luego suspiró.

 

—Desde la primera vez que nos vimos, Boa y yo estamos destinados. Lo supe desde el primer momento en que vi sus ojos.

—¿Te gustan mucho sus ojos?

 

—Me gustan muchas cosas de ella en realidad.

—La amas mucho.

 

Ni siquiera aquello pudo ser contado como una pregunta, fue una directa afirmación a la que Yunho respondió tranquilamente con un asentimiento de cabeza.

—Estas “vacaciones” son extrañas.

 

Jaejoong levantó repentinamente la mirada. Observando a Yunho, quien se había levantado para mirar por la ventana. El verde césped que había en el jardín. Observando a un hombre que tranquilo conversaba con una muchacha ligeramente mayor a él.

 

—¿Por qué lo dices?

—Supuestamente es un centro de reposo, para que venga a relajarme. Por que he estado muy estresado últimamente. O al menos esa fue la excusa de Changmin y Yoochun.

 

—¿Y te parece que no lo es?

—Me parece más bien que estoy encerrado.

 

Por un instante, Jaejoong decidió dejar sus apuntes. Se levantó con parsimonia y caminó hasta Yunho, silenciosamente, colocándose a su lado un momento.

 

—No estás encerrado. ¿Quieres que salgamos un momento?

 

Yunho giró casi de inmediato, tan rápido que Jaejoong no pudo prevenir ese movimientos y sus rostros no estuvieron demasiado cerca, habían varios centímetros de distancia, aún así Jaejoong se hizo un poco más hacía atrás.

 

—¿No puedo salir solo?

—Puedes, pero temo que te escapes. Recuerda que estás para relajarte, estas sesiones son para que puedas encontrar tu punto de estrés y el contacto con tu vida habitual pueden dañar tu tratamiento.

 

Yunho arrugó el entrecejo.

 

—Algo está mal en medio de todo esto… lo sé.

—Yunho, ¿desconfías de mí?

 

Jaejoong abrió un poco más sus ojos, clavándolos en los café de Yunho. Y esa mirada se sostuvo por varios segundos, como si Yunho lo evaluara minuciosamente.

 

—En realidad no te conozco. No podría decir si confío o no.

—Demos un paseo, ¿te parece?

 

Apenas un poco, Jaejoong movió su cabeza, como una pequeña señal para que Yunho avanzara primero. Y luego de un rato, Yunho finalmente avanzó, y sus pasos siguieron a Jung. Salir un poco le haría bien al menor. Necesitaba un poco de contacto con el mundo externo.

 

 

 

 

Yunho llevaba apenas tres días en aquel centro especializado.

 

No había personas peligrosas, solo personas bajo un tratamiento especial que no rayaban en el comportamiento peligroso. Por eso, era un poco más fácil convencer a Yunho de que se trataba de un centro de reposo para relajarse.

 

No había enfermeras, o por lo menos no vestían como tal. Vestían como empleados del centro para darles comodidad a los pacientes. Jaejoong condujo levemente por las calles un poco húmedas debido a la lluvia. Yunho parecía un niño pequeño.

 

Apoyado en el resquicio de la ventana del auto, con su quijada sobre uno de sus brazos. Mirando desinteresadamente el camino. Lastimosamente sin cruzar palabra alguna con él. Incluso le había pedido una llamada, seguramente para hablar con Boa, él se había negado. Y probablemente Yunho por eso se portaba distante con él.

 

Suspiró delicadamente.

 

Regresó la mirada a las calles, las gotas de lluvia empezaban a mojar su auto.

 

Estaba lloviendo.

 

Se detuvo en un semáforo. Y casi automáticamente Yunho se enderezó en su asiento. Por instinto Jaejoong giró hacía él, pero las manos de Yunho eran veloces, se había quitado el cinturón de seguridad y abierto la puerta.

 

—¡Yunho!

 

Pero el hombre no reaccionó ante su llamado solo corrió.

 

—¡Agh, maldición!

 

Intentó estacionarse, lo mejor que podía, pasando la luz sin importarle nada. Medio logró estacionarse cuando encontró a Yunho un poco agitado, mirando de un lado a otro. Jaejoong bajó del auto. Apenas con las llaves en las manos, corriendo hacía él.

 

—¡Yunho, detente!

 

Sin embargo Yunho volvió a correr, y él fue tras Jung. Pero Yunho no corría como para huir de él, ni para esconderse, más bien parecía buscar algo. Sus pasos fueron aminorando. Y finalmente se detuvo frente a una casa. Jaejoong se preocupó.

 

¿Sería la casa donde vivía Boa?

 

Se acercó lentamente, notando como la lluvia mojaba su ropa y se incrementaba con rapidez. Yunho solo permanecía ahí, a unos pasos del pequeño techo. Sin colocarse debajo de él para cubrirse de la lluvia. Solo estaba ahí, mirando el espacio vacío.

 

Jaejoong miró de un lado a otro. Las calles estaban vacías, seguramente por el clima de los últimos días.

 

Colocó una mano sobre el hombro de Yunho y él pareció reaccionar. Despertar de su pequeño letargo y girar para mirarlo. La lluvia mojaba su rostro, pero una sonrisa asomaba en sus labios.

 

—Es aquí, aquí fue la primera vez que vi a Boa.

 

Kim Jaejoong estaba acostumbrado, a ese tipo de situaciones, pero no tan vividas como las de Yunho, no tan profundas como esas emociones que Yunho poseía en esos ojos. Y asintió. No atreviéndose a ocultarse de la lluvia, sin que Yunho se moviera primero.

 

—¿Por qué estamos bajo la lluvia?

 

Yunho habló y soltó una pequeña risa, agarrando el brazo de Jaejoong y jalándolo bajo el pequeño techo que los cubría apenas de la lluvia, Jaejoong tuvo que incluso pegarse a la pared para no mojarse. Supuso que unos años atrás Yunho era un poco más bajo y delgado.

 

—¿Cómo lo recordaste?

—Estábamos cerca de mi antiguo colegio. Simplemente corrí, no recordaba muy bien el lugar exacto. Pero aquí está, igual que años atrás. Tienes una estrella Jaejoong, hoy me has hecho muy feliz.

 

Las palabras de Yunho salían tan lentamente, de forma pausada y relajada. Lo suficiente como para que Jaejoong lo observara y suspirara hondamente. Los ojos de Yunho se posaban en ese cielo oscuro y Jaejoong decidió hacer lo mismo.

 

En realidad, el tiempo que transcurrió es un poco difícil de calcular, era como un embelesamiento repentino. Como si ver la lluvia caer fuera hipnótico y el sonido suave de las gotas muriendo en el suelo fuera sobrecogedor.  Yunho estaba reviviendo recuerdos, y eso en parte era mejor que imaginar que tenía a Boa a su lado.

 

Cuando deslizó su mirada hacía Yunho, de repente Jung había llevado una mano hasta su pecho. Y su mirada cambiaba radicalmente. Lucía afligido. Como si ver la lluvia de pronto lo mortificara.

 

¿Estaría reaccionando finalmente ante su realidad?

 

—Jaejoong… ¿qué me pasa?

 

Debilitado, Yunho bajó la mirada. Con sus labios entre abiertos, temblando un poco por el frío. Un poco preocupado, Jaejoong pasó sus brazos por los hombros de Yunho.

 

—¿Qué sucede? ¿Te duele el pecho?

—No… es decir, si. Pero no como si fuera un dolor físico… es que de repente me siento muy mal, triste…

 

Yunho se encogió un poco más y esos ojos se llenaron de lágrimas rápidamente. Jaejoong sintió la lluvia empaparlo un poco, el pequeño lugar no los cubría lo suficiente.

 

—…¿Qué me pasa?

 

De pronto Jaejoong tuvo a Yunho con rostro escondido en su pecho. Llorando suavemente, con unos quejidos amargos que no podía evitar. Yunho no estaba reaccionando. Solo estaba esforzando demasiado a esa parte de su cerebro que lo bloqueaba de su realidad.

 

Jaejoong decidió abrazarlo un poco más.

 

Esto era incluso, parte del tratamiento.

 

 

 

 

Jaejoong contempló el rostro adormilado de Yunho.

 

Lo miró una última vez y cerró la puerta.

 

Pasó una mano por su rostro, y masajeó un poco su sien. Pensando en lo difícil de ese día. En la mirada perdida de Yunho por algunos instantes. Como si en realidad lo único que deseara es poder marcharse a los brazos de Boa, y ella sin problemas pudiera llegar hasta él.

 

Caminó por los pasillos de las habitaciones y el perfil de Junsu lo tomó por sorpresa. Haciéndolo detenerse.

 

—Parece que no tuviste mucha suerte con tu nuevo paciente.

—Yunho es un poco difícil. Pero quiero ayudarlo, es una excelente persona de esas que le hacen falta al mundo.

 

Junsu levantó una ceja, dejando de apoyarse en la pared, y sosteniendo un poco mejor la carpeta en sus manos.

 

—¿Hyung?

 

—No me malinterpretes, Junsu. Es solo que es una lástima que aquella mujer muriera tan joven. Comprendo a Yunho hasta cierto punto. Su mundo era poco más que perfecto. Y que se lo quitaran todo en abrir y cerar de ojos. Creo que yo también preferiría un mundo de mentiras.

 

Junsu suspiró, sonriendo suavemente y pasando un brazo por los hombros del mayor.

 

—Hace frío, ¿quieres un poco de café hyung?

—Si, por favor. Creo que incluso me duele un poco la cabeza.

 

Pronto, Junsu empezó a comentarle despreocupadamente sobre alguna noticia reciente de los noticieros. Pero en su mente seguían viajando las normativas con las que la mente de Yunho jugaba. Ese mundo aparte que se había creado.

 

Jaejoong no pudo concentrarse muy bien ese día.

 

 

 

 

—Yunho…

 

Sus ojos se abrieron de inmediato.

 

Su voz la había identificado sin problemas. Y ahí estaba ella, cerrando la puerta de su habitación con mucho cuidado, sin ser descubierta.

 

—¿Boa? ¿Qué haces aquí?

—Entré a escondidas. Te extrañaba. Espero no arruinar tus días de relajación antes de la boda.

 

El aroma de Boa lo abrazó por completo. Su cuerpo delgado se acostó junto al suyo sobre la cama, y cuando sus brazos lo rodearon, Yunho pudo cerrar los ojos y sentirse un poco más cómodo. Al fin podía estar con ella una vez más.

 

—¿Cómo me encontraste?

—Changmin habló, ya ves que no es bueno guardando secretos.

 

—¿Con qué lo extorsionaste?

—Con un par de entradas al teatro.

 

Yunho sonrió y abrazó un poco más a boa. ÉL también la había extrañado.

 

—Tú vienes a relajarte aquí. Yo me relajaré con algo un poco más caro. Un buen día en el spa.

 

Boa rió bajito ante sus propias palabras. Y suspiró, Yunho tan solo acarició sus cabellos.

 

¿Qué importaban si los descubrían?

 

No es como si estuviera enclaustrado en aquel lugar. Él quería estar con la persona que amaba, aferrarse a ella y no soltarla jamás.

 

 

 

 

La luz algo templada de la oficina era lo único que iluminaba el lugar.

 

Jaejoong permanecía con los lentes en su rostro, pasando hoja tras hoja de aquel enorme libro en su poder. Buscando todo aquello que pudiera ponerlo en una mejor situación respecto al caso de Yunho, sentía incluso que necesitaba mucha más documentación.

 

Concentrado como se encontraba, no vio el pasar de los minutos, que pronto se convirtieron en horas. Que luego de la noche, llegó la madrugada. Y Kim siguió acumulando libro tras libros sobre el escritorio y su pequeño cuaderno pronto se llenó de más y más anotaciones.

 

Parando a ratos, para sacarse los lentes y masajear un poco la zona alta en su nariz. Bebiendo un poco de café, antes de continuar. Y fijar su atención total, en todos los tipos de tratamientos que podían existir para un caso tan complicado como el de Jung.

 

 

 

 

—Hyung…

 

Junsu golpeó la puerta de la oficina de Jaejoong. El director del centro le había pedido que lo buscara cuando no contestó en su habitación y al parecer tampoco andaba por los alrededores. Junsu suspiró agotado de esperar por una respuesta que no llegaba y abrió la puerta.

 

Jaejoong estaba ahí, con la misma ropa de ayer, con un montón de libros sobre el escritorio, y él dormido incómodamente sobre ellos. Arrugó un poco el entrecejo, confundido por ese repentino interés del mayor en la investigación de casos ligeramente complejos de psiquiatría.

 

Colocó una mano sobre el hombro de Kim, y lo sacudió.

 

—Hyung, levanta. Ya amaneció.

—Mmh… ¿qué?

 

Con dificultada, Jaejoong se levantó, quejándose por el dolor en su cuello, y con el rostro marcado por algunas hojas del libro debajo de él y con unas ojeras no demasiado marcadas.

 

—¿Por qué no te has ido a descansar a tu habitación, Jae?

—¿Ya amaneció?

 

Se levantó por impulso de su asiento, sintiendo otro molesto dolor en la espalda y contemplando la hora en su reloj. Eran casi las nueve de la mañana.

 

—Tengo que ducharme, gracias por levantarme, Su.

—Pero…

 

A Junsu no le quedó de otra que ver a Jaejoong marcharse, algo apurado. Seguramente camino hacía su habitación para poder arreglarse para su nuevo día de trabajo. Así que levantó un poco los hombros, y salió unos segundos después de Jaejoong. Él también tenía trabajo pendiente que hacer.

 

 

 

 

 

Le costó un poco levantarse por completo.

 

Era tarde, y Jaejoong apenas tuvo tiempo para ducharse, arreglarse y medio desayunar algo en la cafetería. Miró entre las personas mientras desayunaba, buscando por algún lado a Yunho. Y al no verlo por ninguna parte tuvo un pequeño mal presentimiento.

 

Se apuró en terminar de alimentarse y caminó hacía la habitación de Jung, cuando encontró el lugar vacío sus ojos se abrieron un poco más de lo normal y sostuvo el pomo de la puerta con fuerza. ¿Dónde estaba?

 

Caminó un poco más rápido de lo habitual, entre los pasillos que llevaban a diferentes partes del centro. Pero no vio a Yunho por ninguna parte. Un poco más preocupado caminó hacía la sala principal y cuando escuchó una risa, sus pasos se detuvieron. Girando hacía el salón principal.

 

Yunho estaba ahí, era su risa.

 

Y estaba acompañado por Changmin y Yoochun.

 

Jaejoong sintió que pudo respirar tranquilo una vez más. Esa preocupación repentina, que lo había asaltado lo sorprendió un poco. Los miró. Changmin estaba sentado frente a Yunho, moviendo un poco sus manos y riendo animadamente.

 

Yoochun que permanecía junto a Jung, solo que parecía reprocharle cosas al menor del grupo y Yunho se divertía con ello. Ambos habían acordado visitar a Yunho en esos días. ¿Cómo lo había olvidado? Llevó una mano a su pechó y suspiró más tranquilo.

 

Lo mejor era ir hasta su oficina, beber un poco de te. Y esperar por que la visita terminara.

 

Después de todo, le tocaba sesión con Yunho.

 

 

Fin de la Segunda Parte

 

 

 

 

 

 

Bueno espero que lo hayan disfrutado. =D

 

Como ya saben estos no son capítulos demasiado extensos. Aunque considero que tan poco son cortos, la canción es 03:30 de UKISS. Y denle tiempo al fic, veremos como se va desarrollando esta historia poco a poco. Aunque puede ser en ocasiones un poco confusa. =)

 

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12 comentarios sobre “Retazos de amor: segunda parte

    misakichan6 escribió:
    9 enero, 2012 en 14:27

    pobre de yunho todo lo q sentira cuando porfin se de cuenta y pobre de JJ si el se enamora primero sufrira al verse comparado con BOA TT.TT

    Me gusta

    wendymsanchez1979 escribió:
    10 enero, 2012 en 22:45

    hOLA Nesly este finc lo has subido a otro blog antes? juro q ya lo he leido… al menos hasta esta part..

    Me gusta

    Vania Vadher escribió:
    11 enero, 2012 en 22:51

    Si estoy deacuerdo con misakichan6
    Buen cap…

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    Melissa Llanos Avalos escribió:
    15 mayo, 2013 en 0:37

    poor yunho ;__; amoo este fic no sabia que habias actulizado un segundo capo ToT cuando recordo como conocio a boa se me partio el corazonnnnnnnn aaaaaa!!!!!! ;__; siguelo actualizando please~~~~~

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    Fanny Bravo escribió:
    17 diciembre, 2014 en 16:32

    No mames, neta continúalo jajajajajja está genial! y ya quiero leer más y más

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