Mentiroso, mentiroso: primera parte

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Mentiroso, mentiroso

Si me engañan una vez, es culpa mía.

Primera Parte

 

 

 

 

 

—Estoy harto de sus mentiras.

 

Junsu lanzó la maleta en el sillón, con una mueca en el rostro y el cabello un poco alborotado. Jaejoong por instinto levantó la mirada, dejando de mirar la pantalla de su computadora y elevando un poco las cejas.

 

—¿Qué sucedió ahora?

 

—Yoochun, le dije que fuera a recoger la ropa a la tintorería y me llamó hace media hora que no iba a poder ir por que tenía que ir al médico. Camino acá lo vi de los más tranquilo comiendo en el puesto de teriyaki conversando y riendo como si nada. Seguramente comiendo gratis.

 

—Bueno a lo mejor saliendo del doctor pasó a comer algo.

—Oh, vamos Jaejoong. Tú y yo sabemos que no es verdad. Estoy harto de sus mentiras.

 

Junsu bufó un poco hastiado con todo.  Volviendo a leer las pequeñas notas que tenía escritas y el corto momento de silencio en el que Junsu se encerró lo hizo volver a desconcentrarse para poder mirarlo.

 

—¿En qué piensas?

—Deberíamos hacerle pagar por sus mentiras.

 

Jaejoong no estuvo muy seguro del por qué, pero notó la mirada traviesa en Junsu, esa sonrisa ladina y la manera en que parecía haber ideado un plan demasiado complicado en menos de dos minutos.

 

—¿De qué se trata?

 

 

 

 

Esa mañana Yoochun se levantó un poco temprano.

 

Bostezó tranquilo y se preparó un poco de café para poder levantarse completamente. Aún con la pijama puesta, a conciencia de que sus amigos se encontraban seguramente, Jaejoong en la universidad y Junsu en el trabajo. Miró el reloj, y daban apenas las siete y diez de la mañana. Aún muy pronto como para ir a buscar trabajo.

 

Agarró el periódico que habían dejado en la entrada del departamento y lo abrió con cuidado notando como una nota caía de entre las diferentes secciones del diario. Curioso, se agachó a tomarlo para poder revisar la nota amarilla.

 

Sus ojos se abrieron demasiado y apurado corrió hacía la habitación.

 

Necesitaba hablar con Jaejoong.

 

 

 

 

Las clases de Economía usualmente no eran su fuerte, Jaejoong salió un poco mortificado del salón, con la maleta tras su espalda y pensando seriamente con quien hacer el trabajo de fin de curso, sin que resultara demasiado pesado para él y al menos pudiera pasar con las notas suficientes.

 

Y en eso estaba, cuando detectó la  voz ruidosa de Yoochun.

 

—¡Jae!

 

Giró un poco sorprendido ante el grito de Park, y arrugó el entrecejo confuso cuando lo vio corriendo hacía él.

 

—¿Yoochun qué sucede?

—¡Es una nota! Llegó hoy al departamento,

 

—¿Y?

—¡Están amenazando con secuestrarme!

 

Jaejoong rodó los ojos, ajustando la maleta en su espalda, y calculando mentalmente los minutos que le quedaban para entrar a su siguiente hora.

 

—Yoochun por favor… Los secuestradores no te avisan cuando te van a secuestrar, solo lo hacen.

—¡Exacto! Por eso estoy más asustado. La nota dice que tenga cuidado, por que cualquier día de estos pueden hacerme mucho daño. ¡Es una amenaza!

 

Había tantas cosas que pasaban por su cabeza en ese momento, pero Jaejoong optó por únicamente soltar un suspiro.

 

—Si, claro Yoochun. Te van a secuestrar igual que la vez pasada, ¿cierto?

—¡La vez pasada fue una broma! De mal gusto, pero una broma al fin y al cabo. ¡Esta vez en serio! La nota me llegó, ¡mira!

 

Yoochun estiró hacia él la dichosa nota de color amarillo, pero Jaejoong decidió mejor no seguirle el juego y negar levemente.

 

—Yoochun no insistas, no tengo tiempo para esto. Tengo que irme o después el profesor no me deja entrar a clases. Hablamos cuando llegue al departamento.

 

—Pero Jae…

—Adiós, Yoochun.

 

Y decidió avanzar por los angostos pasillos de la Universidad directo hacía su siguiente salón de clases. Recordando que además debía llamar a Junsu para comentarle que hoy no podría llegar temprano al departamento.

 

 

 

Estaba nervioso, mucho en realidad.

 

¡Su mejor amigo no le había creído una sola palabra!

 

Ahora le tocaba ir donde Junsu, quien seguramente le lanzaría un zapato por la cabeza cuando se lo contara, sobre todo por lo que le hizo ayer en la noche con la ropa de la tintorería. Suspiró pesadamente, en realidad no quería tener que enfrentar a Junsu, pero escasamente era la única opción que le quedaba.

 

En cuanto subió los pisos, gracias al ascensor. Su vista se deslizó por el lugar buscando inmediatamente a su amigo, quien seguramente debería estar en alguna de las secciones. Acomodando el inventario de ese día. Pero lastimosamente no lo pudo ubicar con la facilidad que esperaba.

 

—¿Yoochun?— La voz de Leeteuk lo hizo girar un poco más calmado. —¿Qué te trae por aquí?

—Oh, que bueno que te veo. Vengo a buscar a Junsu, ¿lo has visto?

 

—Si, claro, está con Eunhyuk al final del pasillo, en la bodega ocho. Están contabilizando un nuevo pedido que acaba de llegar.

—De acuerdo, gracias.

 

Agitó un poco su mano, con una sonrisa en el rostro. Corriendo por el pasillo, desacelerando el paso en cuanto empezó a estar cerca del lugar. Decidió detenerse, para poder inspirar hondamente, preparándose mentalmente para el zapato volador que Junsu le lanzaría.

 

—…Así que Yoochun fue a buscarte.— La voz de Junsu lo detuvo de terminar de abrir la puerta, apenas asomándose para poder ver a Junsu junto a Eunhyuk apoyados en uno de los estantes, Junsu con el celular en la mano. –Imagino que sabe que si lo veo por acá le lanzaré a Eunhyuk si tengo la oportunidad.

 

—¡Hey!

 

El golpe que Eunhyuk le proporcionó a Junsu en el hombro, hizo reír a Junsu, mientras continuaba hablando por teléfono. Seguramente con Jaejoong.

 

—Está bien, yo veré que hago. ¿Seguro que no vas a poder llegar temprano al departamento?— Junsu pareció concentrarse y ponerse incluso serio y atento ante lo que Jaejoong le decía. –Bueno entonces, ya me las arreglaré, hablamos luego.

 

Por alguna razón, Yoochun decidió quedarse escuchando un rato más. Viendo la manera en la que Eunhyuk arrugaba un poco el entrecejo. Acercándose a Kim.

 

—¿Se puede saber que traman Jaejoong y tú?

 

Junsu sonrió un poco.

 

—Bueno estamos cansados de que Yoochun se la pasé mintiéndonos, y haciéndonos malas bromas. Así que hemos decidido darle una lección.

—¿Qué van a hacer?

 

—Bueno el plan original era asustar a Yoochun con una nota amenazante, y que Jaejoong al salir de la Universidad se le metiera al departamento, todo encapuchado y lo asustara. Pero al parecer Jae tiene que atender un par de cosas de la Universidad. Así que no va a poder llegar temprano.

 

Yoochun abrió los ojos, mucho más de lo normal, apretando el pomo de la puerta con fuerza. Y sintiendo que sentía ganas de golpear a sus amigos, por estas horas de angustia que lo habían hecho pasar y seguramente por el ridículo que hubiera hecho cuando Jaejoong lo asustara.

 

—¿Entonces se canceló el plan?

—¡Por supuesto que no! Ya veré como le hago pero tengo que llegar y asustarlo, así sea cuando salga del trabajo y sea un poco tarde.

 

Eunhyuk negó levemente con la cabeza, mientras Junsu sonreía complacido con su nueva idea. Yoochun solo miró fijamente a su amigo y decidió marcharse sin terminar de ser visto por alguien.  Luego en el camino hablaría con Leeteuk para que no abriera la boca indiscretamente sobre su presencia ahí.

 

Alguna mentira de por medio y bastaría.

 

Pero él no iba a dejar ganarse, mucho menos por Junsu y Jaejoong.

 

 

 

 

—¿Ya está todo listo?

 

Changmin buscó dentro del auto todo lo necesario.  Y Yunho parecía ocupado en revisar que cada uno de los objetos que tenían estuviera en su lugar. Luego de una simple revisión, Yunho asintió. Y Changmin un poco más relajado sonrió.

 

—Entonces, vamos.

—Esto es muy complicado, y es ridículo Yunho.

 

—Ya deja de quejarte Changmin. Dijiste que me ayudarías.

 

Changmin rodó los ojos, no muy complacido con haber soltado las palabras de ‘Soy tu amigo, voy ayudarte en lo que sea’ dio un largo suspiró y luego de bajar del auto. Verificando que eran más de las once de la noche, se colocó el pasamontañas en la cabeza y entró por la puerta trasera.

 

Gracias a la contraseña que Yunho se sabía de memoria.

 

 

 

 

Había anochecido demasiado pronto, se suponía que Jaejoong no llegaría sino hasta muy entrada la noche puesto que tenía que terminar un par de cosas en la casa de su hermana. Y Junsu supuestamente tenía un turno en la noche ese día.

 

Yoochun sonrió divertido, entre la oscuridad del departamento, con una taza con te en las manos, esperando por que la puerta se abriera y la dichosa broma de sus dos amigos se diera. Si Jaejoong y Junsu planeaban pasarse de listos, él no les haría el camino tan fácil.

 

Si había algo que despertaba la vergüenza en esos dos, era sus coqueterías. Jaejoong a veces le seguía el juego, pero Junsu solía ser relativamente tímido y los contactos que él a veces hacía por molestar, francamente hacía enojar a Kim.

 

Pero esta vez fingiría temerle, jugaría con sus nervios. Hasta que finalmente Junsu terminara por descubrirse ante él y admitir que Yoochun era mejor que ellos para esos de las bromas. A parte de que podía meterle mano a Junsu, y eso era algo que humanamente siempre había deseado. Junsu no era precisamente feo. Además de que oírlo gritar indignado por tocarlo sería en extremo gracioso.

 

Once y media en punto la puerta del departamento comenzó a abrirse, ellos no vivían en un lugar demasiado lujoso. Las puertas de aquel lugar se abrían con llaves aún. Afiló la mirada, dejando la taza sobre la mesa, observando las mañas que seguramente Junsu estaba usando para fingir que entraba como cualquier persona externa.

 

Y entró, un poco agachado mirando e inspeccionando el lugar completamente a oscuras. Yoochun se levantó de su lugar, fingiendo que no lo había visto aún. Y de paso encendiendo una de las luces en la sala de estar.

 

—¡Oh! ¡¿Pero que es esto, quien eres?!

 

Fingió torpemente y los ojos del muchacho frente a él se abrieron en extremo. Y a Yoochun le pareció notar que Junsu estaba como muy alto. ¿Sería Jaejoong? Bueno no importaba, igual sus dos amigos, eran igual de moralistas. Así que ambos terminarían gritando cual niñas vírgenes ante su toque.

 

—No… no es lo que crees, solo guarda silencio.

 

La voz sonó grave, obviamente tratando de no sonar como realmente era para que no lo reconociera. Y Yoochun por un momento afiló la mirada. Ese nerviosismo era una muy mala jugada, por que jamás se asustaría con algo así.

 

—Pero… ¿qué puede hacer? Fuiste tú el que envió la nota amenazante. Y casualmente hoy me encuentro solo. ¿Vas a hacerme daño?

—¿Qué? Yo no…

 

Yoochun caminó los pocos pasos hacía él. Y notó por primera vez esos labios. La verdad no se había fijado mucho en los labios de sus amigos. Pero los de Junsu eran gruesos. ¿Se trataba de Junsu? El muchacho frente a él se alejó, un poco asustado. Perfecto, su plan estaba funcionando.

 

—…¿Qué haces?

—Oh, intentar cambiar mi vida por algo que te complazca.

 

Y sus manos recorrieron el pecho y estómago del muchacho frente a él. Suavemente, notando algo que no había visto antes, unos perfectos cuadritos formados en aquel plano estómago. Y su mano intrusa se vio cautivada con aquel tacto.

 

Notando perfectamente como Junsu o Jaejoong. Quien fuera parecía embelesado por el camino que realizaba su mano. Y de pronto se encontró sorprendido al no escucharlo gritar o enfurecerse. O alejarse asustado.

 

—Creo que me estás confundiendo.

—No lo creo.

 

Yoochun era perfectamente consciente de su belleza y de cómo utilizarla. Se acercó a los labios del muchacho, y estuvo a punto de dar su golpe final, apenas rozando sus labios con los del contrario, con eso bastaría para que el juego terminara, y él ganara.

 

Pero contrario a lo que esperaba, cuando sus labios tocaron los del otro muchacho. Una mano se posó en su espalda, atrayéndolo contra ese cuerpo firme que ahora se irguió ante la proximidad de sus bocas. Y Yoochun se sintió abismalmente excitado con ese simple gesto.

 

…Esto se le estaba saliendo de las manos.

 

Notó entonces que aquel muchacho era un par de centímetros más alto que él, así que no podía tratarse de Jaejoong, mucho menos de Junsu. Sus ojos se abrieron, en esta ocasión un poco sorprendidos. Sin embargo antes de que pudiera decir algo, una boca sedienta apresó la suya.

 

El beso fue increíblemente demandante. Repleto de una pasión asombrosa que hizo a Yoochun inconscientemente restregarse contra ese cuerpo. Como si el lívido se hubiera incrementado tan velozmente que no tuvo tiempo para pensar. Si se trataba de Junsu, de Jaejoong, o de cualquier otra persona que sus amigos hubieran podido enviar.

 

Sus manos pronto habían empezado a recorrer ese cuello, la piel algo blanca del muchacho, sus hombros y luego se encontró con aquel molesto pasamontaña. Pero las manos de él se esparcían en su espalda. Tocaban sus músculos y lo pegaba más a su cuerpo.

 

Cuando esas manos se cerraron en sus glúteos apresándolos con fuerza, Yoochun se separó, vio los ojos de él y suspiró quedamente. No podía. La lógica dictaba que no era ninguno de sus amigos, que no debía restregarse contra un completo desconocido que seguramente era un ladrón.

 

Pero realmente… eso le parecía aún más excitante.

 

Le quitó el pasamontañas aventuradamente, y el rostro del muchacho que se veía un poco más joven que él lo recibió, la mirada cargada de deseo y esos cabellos un poco alborotados. Yoochun sonrió complacido, era demasiado como para dejarlo pasar tan fácilmente.

 

—¿Cómo te llamas?

—Changmin.

—De acuerdo Changmin, vamos a conocernos un poco. Y por cierto, ni nombre es Yoochun.

 

Y Yoochun volvió a atacar esa boca, esa infame boca que parecía acoplarse a la suya con una facilidad casi pasmosa. Besó sus labios, el cuello, todo en ese cuerpo desconocido le gustaba. Ni siquiera le asustaba la idea de quien podía ser en realidad Changmin.

 

Yoochun solo estaba dándose cuenta de que era tan estúpido como sus amigos realmente pesaban. Por que estaba ahí, en la mitad de la sala. Besándose con un completo desconocido. Y los pasos empezaron a darse, algo torpes e inexactos. Recorriendo la sala de estar hasta que las piernas de Park dieron contra uno de los muebles, afortunadamente uno de los más grandes.

 

—No querrás ir tan rápido, ¿verdad Changmin?

—Oh, claro que quiero…

 

Y Changmin lo empujó sin problemas, el cuerpo de Changmin cayó sobre el mueble sin demasiada oposición de su parte. Las manos de Changmin se encargaban de recorrer ese cuerpo a su disposición y fue Yoochun el primero en quedarse sin camisa, con su cuerpo sobre el mueble, y Changmin sobre él.

 

—Eres extraño Changmin, soy un completo desconocido para ti.

—Más extraño eres tú, por que fuiste tú quien se me lanzó encima.

 

Un beso de por medio, fue lo que los mantuvo por un momento en silencio. Yoochun prefería omitir el hecho  de que en realidad pensaba que se trataba de otra persona antes de descubrirlo a él, por eso metió sus manos bajo la camisa, despojando a Changmin de sus camisa y deleitándose con aquel firme estómago que antes ya había palpado.

 

El cinturón en ambos pantalones fue desechado casi de inmediato sin problemas, con la rapidez propia de la necesidad. Era excitante para Yoochun sentir que estaba perdiendo la razón por hacer lo que hacía, por que sus sentidos se despertaran con ese solo toque.

 

—Agh… espera. Yo no voy abajo.

 

Cuando las manos de Changmin estuvieron firme sobre su miembro, Yoochun supo que Changmin tenía muy en claro sus planes. Pero en respuesta Changmin solo sonrió.

 

—Créeme Yoochun, yo jamás voy abajo.

 

Obtuvo una mirada demasiado excitante, una mirada que se quedaría grabada en su retina por mucho tiempo, por que luego solo pudo echar su cabeza hacía atrás, con los ojos fuertemente cerrados, elevando un poco la espalda y gimiendo tan fuerte que incluso se sintió avergonzado por ello.

 

La boca de Changmin se encerraba con tanta precisión sobre su miembro que cualquier pensamiento rescatable fue eliminado, la sangre en sus venas quemaba. Sentía y medio veía la cabeza de Changmin subir y bajar haciéndolo soltar gemidos ahora ya un poco más controlados.

 

Era demasiado intenso, rápido. Como si ninguno de los dos tuviera tiempo para pensar. Yoochun apretó el poco sillón a su disposición, con sus caderas levantándose demandantemente. Sintiendo gotas de sudor en su espalda y las manos de Changmin viajando por sus muslos.

 

—Detente… ya no…

 

Con la respiración irregular. Yoochun apenas pudo hablar, sentía sofocarse un poco en medio del orgasmo proporcionado recientemente y la poca claridad de sus pensamientos y vista. Con su pecho subiendo y bajando. Tan presurosamente, que apenas recién sentía la conciencia posarse en su cerebro.

 

Su cuerpo aún no se recuperaba. Estaba extasiado, como si de pronto no hubiera gravedad, con una sonrisa boba en el rostro, apenas y sintió sus piernas levantarse. O más bien siendo levantadas por las manos de Changmin  y entonces empezó a entender lo que ocurría.

 

—Changmin, ¡no!

—Tranquilo, Yoochun…

 

Se estaba volviendo completamente loco, por que debió negarse, debió alejarse o hacer algo que afirmará que en verdad no estaba a favor de ir abajo. Pero contrario a eso solo miró a Changmin, tan fijamente como apenas conociendo sus facciones. Ese rostro extrañamente serio, sensual y cínico.

 

Pudo sentir la primera intromisión en su cuerpo, y su espalda entera se irguió, con un gesto molesto en las facciones, era incómodo y sobre todo frío, a pesar de que Changmin se había encargado de lamer cada uno de sus dedos.

 

—Tienes que relajarte…

 

Esta vez la voz de Changmin sonó apacible, tan baja y sensual que Yoochun tuvo que cerrar los ojos, aún más cuando sintió la boca de Changmin en su cuello. Mordiendo a ratos, pero específicamente lamiendo lascivamente y Yoochun decidió obedecer, respirar hondo y tratar de pensar en otra cosa que no fuera el dolor, que aquella segunda intromisión le había provocado.

 

Estuvo a punto de removerse, de clamar que se detuviera y dejarlo hasta ahí, o cuando menos devolverle el gusto de otra forma. Pero pronto sintió el cuerpo caliente de Changmin sobre el suyo, ipso facto, y ese contacto de pieles fue tan exquisito. Incluso el poco peso de Changmin le resultó abrasador.

 

Yoochun nunca había ido abajo. No generalmente, pero acababa de descubrir que le gustaba esa sensación de ese cuerpo masculino sobre el suyo, de ese calor sofocante, que únicamente lo hacía sudar. Le gustaba el sexo apasionado. Y Changmin parecía pensar lo mismo.

 

Pronto estuvo moviendo las caderas, como si le faltara incluso un poco más ante el movimiento de la mano de Changmin. Y la sonrisa de Changmin fue suficiente como para apoderarse de esa boca nuevamente, de esos labios que ya estaban hinchados. Changmin nunca se despegó de su boca, al menos no, mientras volvía a levantar sus piernas y Yoochun volvía a sentirse nervioso.

 

—Recuerda, relajarte.

 

Yoochun asintió cerrando los ojos, fuerte. Pero Changmin solo se detuvo, mirando fijamente a Yoochun.

 

—Abre los ojos, quiero ver tus ojos cuando esté dentro de ti.

 

Fue un momento tan desestabilizador para Yoochun, no le agradaba como sonaba la voz de Changmin, por que sentía que se excitaba tan solo con escucharlo. Y sus caderas se alzaron, gracias a un pequeño cojín que Changmin había colocado bajo él, estaba dispuesto a soportar el dolor que fuera. Solo con escucharlo, y eso le preocupaba.

 

Mantuvo sus ojos abiertos, justo cuando Changmin empezó a entrar y esos ojos oscuros fueron tan profundos que Yoochun sintió que algo más que sexo sucedí ahí. Como si de pronto se hubieran encontrado. Justo antes de lo previsto.

 

Changmin entró lento y el dolor se extendió por todos lados, gimió bajamente, mordiendo su labio inferior. Y reprimiendo el dolor que pugnaba por mostrarse en sus facciones.

 

—Agh, demonios… ya había olvidado lo mucho que duele.

 

Trató de respirar con bocanadas suaves, y Changmin logró llegar a su boca otra vez, sin moverse aún. Completamente dentro de él. A pesar de que Yoochun fingiera, Changmin no se movía y Yoochun se lo agradecía infinitamente.

 

Luego de un par de segundos, Changmin empezó a moverse, lentamente en un comienzo, con suaves y adiestrados movimientos de su cadera, como si buscara que el cuerpo de Yoochun se acostumbrara primero. Yoochun seguía incómodo, con los ojos semi cerrados y mordiendo su labios inferior.

 

Pero Changmin empezó a acelerar sus movimientos, a tocar con sus manos sus piernas, provocando espasmos de placer y cosquillas inquietas en su ser. Esa boca estuvo cerca de sus piernas, esa lengua que recorrió incluso la parte interna de sus muslos.

 

Yoochun ni siquiera notó el momento exacto en que las embestidas de Changmin empezaron a ser rápidas, tanto que su cuerpo entero se sacudía.  Menos aún cuando la mano de Changmin empezó a agarrar su miembro y este comenzó a erguirse de nuevo.

 

Cuando abrió los ojos, fue por un espasmo tremendo en su interior. Como si el aire hubiera abandonado sus pulmones y su alma entera se hubiera sacudido. Como si nada quedara en su lugar. Y Changmin frente a él sonrió pretencioso.

 

—Oh, es ahí…

—Si, hazlo… de nuevo… ¡agh!

 

Changmin entraba y salía de su cuerpo, Yoochun podía incluso escuchar las fricciones de sus cuerpos golpeteando constantemente. Y Changmin lo enloquecía cada que entraba y su miembro golpeaba en el lugar exacto como para que él fuera incapaz de controlar sus gemidos.

 

Volvió a agarrarse del sillón, acomodándose un poco más. Medio levantado como para agarrar el rostro de Changmin y volver a besarlo. Aunque los gemidos se perdían entre sus bocas, y a veces tuvieran que separarse para poder respirar.

 

Le gustaba el sabor de Changmin. Le gustaba la expresión de él en un rictus maravilloso de éxtasis y cuando Yoochun volvió a sentir los placeres del orgasmo, casi un par de segundos después sintió el cuerpo de Changmin caer sobre el suyo, agotado y con la respiración, tan o más irregular que la suya.

 

 

 

 

—¡Maldición! ¿Dónde demonios se metió este muchacho?

 

Yunho miró de un lado a otro en el pasillo con varias puertas numeradas. Y arrugó el entrecejo. Marcó nuevamente el celular de Changmin, que esperaba estuviera en vibración para no despertar a nadie, pero Changmin nuevamente no le contestó.

 

Miró desesperado hacía la puerta en la que habían quedado en encontrarse, pero el muchacho nada que aparecía. Preocupado, decidió arriesgarse, y subir las escaleras, sin el pasamontañas por que obviamente no quería que lo descubrieran y causar más problemas.

 

Cuando llegó al pasillo, pudo ver la puerta donde Changmin seguramente debió haber entrado. El número 403 estaba a unos pasos de él, pero Changmin ni siquiera aparecía, ¿estaría todavía adentro?

 

—Maldición, solo debió entrar al departamento, extraer el anillo de diamantes y salir. ¿Por qué demora tanto?

 

Iba a acercarse cuando vio a un muchacho alto de cabello castaño salir del ascensor y decidió mejor ocultarse tras el pilar. El muchacho se detuvo frente a la puerta 402 y dejó la maleta en el suelo, buscando algo aparentemente.

 

—¿Jaejoong? ¿No que no podías llegar temprano?

—¡Junsu! Me asustaste, me desocupe antes, por eso pensé en seguir con lo del plan.

 

Yunho ni siquiera había notado cuando el otro muchacho llamado Junsu, había aparecido, seguramente por las escaleras. Los dos jóvenes discutieron por un rato, sobre nada importante al parecer, ambos vestidos de negro, y Yunho arrugó el entrecejo.

 

Pero el celular en su bolsillo vibrando lo hizo desviar la atención. Era Changmin, al fin.

 

—¡¿Dónde diablos te has metido, Changmin?!

—Hyung, lo siento. Ve a casa, yo paso por tu casa temprano en la mañana. Todo salió mal, luego te explico.

 

Luego de eso, Changmin le colgó, Yunho miró confundido el celular. Vio de nuevo a esos dos que hablaban en voz baja, aún sin percatarse e su presencia. Y decidió que lo mejor era marcharse si hoy no habían podido substraer el anillo, entonces sería mañana. Ya sabía él que no podía ser tan fácil.

 

Mientras tanto decidió salir de ahí, antes que Yoohee apareciera y terminara de salir mal todo.

 

 

Fin de la Primera Parte

 

 

 

 

 

¡Listo! Espero que les haya gustado, ustedes y sus mentes perver que me hacen escribir lemons.. xDD Aunque creo que esta parte me quedó demasiado ¿MinYoo? o como sea que se diga, pero ya veremos la siguiente…

Se cuidan mucho, y nos leemos en la siguiente actualización, que con fe, espero que sea mañana.. x’D

 

18 comentarios sobre “Mentiroso, mentiroso: primera parte

    vania escribió:
    27 enero, 2012 en 11:48

    y se me olviidaba graciassssssssssssssssssssssss……………espero que hagas muchos de estos concursos porque enserio que tus regalos son geniales

    Me gusta

    Eri escribió:
    16 febrero, 2012 en 1:28

    ohpordios necesito mas de estoooooo!!!
    me encanta el YooMin!
    o el MinChun😄

    Me gusta

    ann escribió:
    18 febrero, 2012 en 10:44

    A eso llamo yo concentracion en el trabajo ok no xD me gusto MinYoo y con un yoochun asi y un Min asdsds❤
    -notese si le gusto mucho –

    Me gusta

    Shinya Yuy escribió:
    6 junio, 2012 en 15:08

    *O* amo lo que sea que tenga YooMin o MinChun XDDD!
    he desarrollado una pequeña obsesion por esa pareja xD!
    seguire esperando cap nuevo😀
    byee!!😀

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