Regalo de una cassiopeia: octava canción

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Regalo de una Cassiopeia

Why did I fall in love with you?

Octava Canción

 

 

 

Desde el primer día que te vi, sentí que ya te conocía.

Encajábamos tan naturalmente, ¿por qué no fui capaz de hacerte saber sobre estos sentimientos que crecían día con día, noche con noche?

 

 

 

 

—Tenemos que hablar con los muchachos.

—No nos van a creer. Y no pienso viajar en esa cosa de nuevo.

 

Yoochun cruzó sus brazos,  mirando severamente a Yunho, cansado de esa constante negativa y por supuesto de que las cosas en realidad no cambiaran lo suficiente. Minho, el menor solo se removió incómodo.

 

—Creo que Yoochun hyung tiene razón, deberíamos hablar con todos.

—Antes tenemos que hallar a la fan que nos regaló el espejo.

 

Choi, movió la cabeza negativamente. Era difícil comprender que al Minho mayor debía llamárselo por el apellido, y al menor por el nombre y sin embargo, Yunho lo vio sacudir la cabeza, azorado con todo lo que sucedía a su alrededor.

 

—Solo quiero regresar a mi lugar, y que Changmin no me mire como si fuera un extraño.

—De acuerdo, lo que tenemos que hacer por el momento es lograr que Choi esté lejos de la vista de cualquiera. No lo pueden ver, o de inmediato lo vincularan con Minho.

 

Yunho pasó una mano por su rostro, visiblemente agotado con todo lo que estaba sucediendo a su alrededor en ese momento.

 

—Minho por favor encárgate de él.

—¿Estás loco, hyung? ¿Dónde quieres que lo meta? ¿Dónde el resto de mis compañeros podrían verlo?

—Minho tiene razón.

 

Y Yoochun no estaba ayudando, Yunho miró a Park y él únicamente levantó los hombros como si su respuesta fuera inocente y la más lógica en ese momento. Choi arrugó el entrecejo, confundido y molesto a la vez.

 

—En primera dejen de hablar como si yo fuera un objeto y lo que es peor, como si ni siquiera estuviera aquí.

—Escucha, danos un poco de tiempo.  Para hablar con Changmin, Jaejoong y Junsu. No podemos demorarnos mucho, saldremos del país en poco tiempo. Solo aguanta un poco más.

 

No muy conforme, Choi desvió la mirada y suspiró. Era un poco alucinante para Minho, ver su propio rostro no muy resignado, visiblemente con unos años encima. Y sin embargo no poder hacer nada que cambiara la situación.

 

Pero pronto, Yunho colocó una mano en el hombro del Choi mayor, con una expresión afable en el rostro.

 

—Solo un tiempo más, un poco de tiempo más, por favor. Haremos todo lo posible, para que regreses a donde perteneces.

 

A veces, cuando no quedan muchas esperanzas, aferrarse a lo mínimo es lo indispensable, lo único que queda. Y Choi en ese instante, lo único que hizo fue eso. Creer en las palabras de Yunho, y asentir. Aunque la mirada insegura de Yoochun le taladrara un poco la conciencia.

 

 

 

 

Yunho sabía que entre todas las cosas extrañas que suceden en su vida últimamente. Nada podía ser mejor que eso. Tenía a un Minho preocupado por regresar a su presente, incapaz de poder estabilizarse y él no sabía como ayudarlo. Pero sobre todo,  entre las pocas cosas que lograban intimidarlo, una de ellas era Jaejoong.

 

Jaejoong y su fija mirada cuando le pedía que le dijera la verdad.

 

Cuando hubo entrado nuevamente al departamento junto con Yoochun, habiendo dejado embarcados a ambos Minho en un taxi. Verlo sentado ahí, en el brazo de uno de los sillones en la sala, no fue precisamente lo mejor, por que Jaejoong estaba cruzado de brazos, con una expresión seria. Y esperando obviamente más por él, que por Yoochun.

 

—¿Qué está pasando Yunho?

—Ahora no, Jae. Por favor…

 

—¡Estoy harto! Harto de recibir siempre la misma respuesta. Sé que algo muy malo está pasando. ¡Y nos están excluyendo de todo! Quiero ayudarte, pero parece que ya ni siquiera me consideras un compañero para confiarme algo que es importante.

 

El reproche de Jaejoong sonó con fuerza, Yoochun miró un poco relegado como se desarrollaba la discusión, y el estado de ánimo de Yunho no parecía congeniar bien con la alteración que Jaejoong destilaba en cada poro de su piel.

 

Deseó intervenir, pero supo de inmediato que de hacerlo no ayudaría demasiado.

 

—¡No es así Jaejoong! ¿No puedes entender que necesito un poco de tiempo? ¡Lo que me está pasando no es fácil!

—¡Pero si es fácil decírselo a Yoochun, a Minho! ¡¡Es más fácil aún excluirme de todo esto!!

 

—¡Deja de decir eso! ¡¡Eres importante para mí!!

—¡¡PUES NO LO PARECE!!

 

Vio a Junsu asomarse por el final del pasillo, con el rostro un poco asombrado ante los gritos que se dejaban escuchar desde la sala de estar. Sus ojos se conectaron con los de Yoochun, brevemente. Y aún así la expresión desencajada de Jaejoong no mejoraba la situación.

 

Él jamás se exasperaba de esa forma.

 

—¡¿Qué es lo que quieres de mi  Jaejoong?!

—¡Por lo visto nada! ¡No puedo obtener nada de ti! Ya no…

 

Del mismo modo en que la discusión empezó, esta terminó. Jaejoong solo le rindió una última mirada a Yunho, antes de caminar por el angosto pasillo y unos segundos después escucharse el azotar de una puerta. Yunho pasó una mano por su rostro, casi sin percatarse de la presencia de sus otros dos amigos ahí.

 

Un rato después, casi un minuto, como si Yunho esperara por que Jaejoong volviera a salir, Yunho finalmente se rindió e ingresó en su habitación, sin azotar la puerta, sin despedirse, y sin siquiera percatarse que Changmin había optado por ni siquiera salir de su habitación.

 

Junsu dio unos suaves pasos hacía Yoochun, un poco afectado por la discusión, temeroso de tocar una fibra sensible en Yoochun y que reaccionara igual que Yunho, que no le permitiera un acercamiento. Pero Yoochun al verlo cerca, solo le sonrió.

 

—Chun, ¿qué sucede?

 

No esperó que Yoochun tomara sus manos, que jugara palpando su piel, ni que lo mirara a los ojos. Tal vez por que de pronto ese contacto le resultaba tan íntimo, que últimamente se había vuelto exclusiva de Yoochun tocarlo así.

 

Junsu se preocupó, por querer que Yoochun continuara con sus caricias, hasta su cuello, por cerrar las distancias y abrazarlo con fuerza. Pero antes de que pudiera reaccionar y asustarse por sus pensamientos, sintió a Yoochun suspirar y mirarlo con fuerza.

 

—Junsu, tenemos que hablar.

 

Asintió un poco inseguro, dejándose llevar por la mano de Yoochun hacía uno de los sillones, con su mirada anhelante. Esperando escucharlo de verdad, sin que sus pensamientos volvieran a divagar incorrectos hacía su amigo de años.

 

 

 

 

Minho tenía la ligera sospecha que Onew en algún momento se iba a molestar por sus constantes salidas misteriosas. Pero necesitaba llevarle un poco de desayuno al otro Minho. Por más bizarro que esto sonara. Choi comía, sin ánimos, con la cabeza gacha, apenas probando un poco. Minho suspiró.

 

—Debes comer un poco más.

—No tengo ganas.

 

La voz de Choi era cansada, casi como un susurro, pasando una mano por su cabello alborotado y ese rostro pálido que empezaba a ser preocupante.

 

—¿Cómo es ese futuro? ¿Cómo es Changmin?

 

Choi sonrió, ante el repentino entusiasmo plasmado en la voz del menor.

 

—Changmin es un poco acaparador la verdad. Y nuestra relación es perfecta.

—¿En serio?

 

—Si, aunque Yoochun siempre nos molesta con que es hora de que ya formemos una familia.

—¿Cuántos años tienes?

 

Choi le dio una mordida a el pan, que Minho le había traído, con una suave sonrisa en los labios.

 

—Casi treinta.

—¡¿Qué?! ¡¿Tantos?!

 

Sin embargo, antes de que pudiera continuar expresando su sorpresa, Minho notó como el mayor soltaba el pan entre sus manos y su palidez era un poco más notoria. Como si fijara con sus ojos, su atención en punto lejano.

 

Pronto, Choi llevó una mano a su boca y corrió hacía el baño en el hotel, apresurado y agitado. Minho creyó seriamente, que esas constante nauseas no podían ser buenas. Y se sintió ligeramente inquieto con aquello.

 

 

 

 

Changmin no había tenido un buen despertar.

 

Yunho se había colado en su habitación, hablando y hablando de Minho. Hablándole sobre lo importante que era aclarar las cosas y sentarse a conversar. Sinceramente, Changmin solo tenía ganas de golpear a su hyung.

 

Por que debería ocupar sus consejos para sí mismos.

 

Hundió el rostro un poco más en la almohada y suspiró, escuchando el descuidado bufido de Yunho, esperaba que ya cansado de insistirle con el mismo bendito tema.

 

—¿Qué tanto te cuesta encarar a Minho y hablar las cosas?

—¿Es fácil cuando eres Jung Yunho, cierto?

 

—¿De qué hablas, Changmin?

—De que si tan fácil es, entonces deberías hablar primero con Jaejoong hyung. Para que dejen de discutir como una pareja con veinte años de matrimonio a punto de divorciarse, me tienen harto con sus gritos.

 

Changmin volvió a esconderse esta vez, bajo el edredón, y Yunho sintió esa punzada de culpa en el pecho que le hizo imposible seguir insistiendo. Vio el bulto en que Changmin se había convertido sobre la cama, y prefirió no insistir más.

 

Se levantó de la cama donde se encontraba sentado y salió, dejando la puerta cerrada, y esperando que el menor al menos pensara en sus palabras un poco. Cuando salió, Jaejoong bebía un poco de café. En el comedor, completamente solo.

 

Lo miró como si anhelara acercarse a él y arreglar las cosas.

 

Pero hablar con Jaejoong lo ponía al límite. Por que era aceptar que podía estar enamorado de él, de que podía tener una familia con él. Y la idea lo atemorizaba. Aún estaba presente ese retorcijón el estómago que lo llenaba de dudas y conflictos.

 

—¿Nos vamos?

 

Yoochun salió de su habitación, sorprendiéndolo un poco y haciéndolo girar.

 

—¿Hablaste con el manager? ¿Le pediste la dirección de esa muchacha?

—No fue fácil, él solo recordaba el nombre. Tuve que llamar a una amiga de las oficinas donde reciben los regalos y esas cosas. Pero al fin la pudieron encontrar.

 

Yunho asintió, mirando a Jaejoong por última vez, aún sin que el mayor notara su presencia.

 

—De acuerdo, vámonos.

—Espera, ya sale Junsu.

 

—¿Junsu?

—Si, bueno ayer le conté todo.

—¡¿Tu qué?!

 

Junsu salió de su habitación, terminando de colocarse una chaqueta negra, y sonriendo a modo de saludo, descuidado del pequeño grito que Yunho había lanzado en ese instante.

 

—Tranquilo hyung, no fue tan difícil de creer cuando esos niños despertaban tantas cosas en este ambiente, como si pertenecieran aunque no los conociéramos. Además, lo que tenga que pasar no debe asustarte, vives una de las carreras en las que no todos confían. Atreverse y ganar es difícil, si el futuro no es de tu agrado cámbialo. Mientras tanto tratemos de arreglar este presente.

 

De repente fue como si Junsu pareciera un poco más serio de lo habitual. Y su confiada sonrisa, logró que Yunho se aventurara a respirar un poco más tranquilo. Sopesando la posibilidad de que en verdad en algún momento la situación mejorara.

 

Rogando internamente por que Junsu tuviera razón.

 

 

 

 

—Oh, así que tú eres Minho, en algunos años.

 

Junsu se acercó al rostro de Choi, ese rostro maduro y un poco reservado que se alejó en cuanto él se acercó en extremo. Junsu sonrió, como si toda esa situación en verdad no fuera tan desquiciante como  debiera ser. Y Yoochun se encontró agradablemente sorprendido con aquello.

 

La situación había sido todos encontrarse frente a la casa de Moonbin, la fan con la que se habían encontrado producto de un sorteo y quien les había regalado el espejo tantos días atrás.  Minho había acudido llevando a Choi. Y los otros tres, lo mejor encubiertos que podían los habían alcanzado.

 

—Bueno, yo tengo que ir a ensayar. Cuiden bien de él… de mi, bueno ustedes entienden.

 

Minho rascó su cabeza un poco confundido. Agitando sus cabellos y agitando la mano casi de inmediato. Con una pequeña sonrisa en el rostro. Subiendo al auto a unos pasos de ellos. Y Choi solo suspiró estando a solas con aquellos tres muchachos que extrañamente en este momento eran menores a él.

 

—Bien, Yoochun toca la puerta.

 

Park de inmediato miró ceñudo a Yunho.

 

—¿Y yo por qué?

—Por que si nos lanza algún hechizo que sea a ti. Yo aún tengo muchas cosas que hacer.

 

Yoochun afiló la mirada, pero fue Junsu quien negó suavemente y se acercó a la puerta para poder tocar el timbre. La anticipación que recorrió a los cuatro varones fue poca, se escucharon unos pasos corriendo dentro. Y lo primero que apareció fue una mata de cabello castaño.

 

—Ahora no estamos atendiendo, estoy limpiando y… ¡Oh, Dios!

 

Moonbin, un poco despeinada y sudada se irguió apresuradamente, llevando las manos a su boca. Con los ojos sumamente abiertos.  Sorprendida por la presencia de aquellos cuatro hombres que a pesar de estar discretamente vestidos, eran tan reconocibles. Que pronto un rubor cubrió la base de sus pómulos.

 

 

 

 

Junsu miraba curioso el lugar.

 

Según parecía, Moonbin era astrologa o algo parecido, la muchacha leía el futuro, la suerte o algo parecido, el lugar estaba repleto de cosas ancestrales. Que llamaban mucho la atención y que seguramente complacía a los curiosos que buscaban un poco de guía.

 

Sin embargo no tuvieron mucho tiempo de admirar todo aquello, por que caminaron por aquellos pasillos. Encaminados por la muchacha hacía un pequeño patio tras la casa, desde donde se podía ver otras habitaciones que seguramente era ya el lugar donde la muchacha vivía.

 

Moonbin apareció unos minutos después, con una sonrisa leve, ofreciéndoles un poco de te. La verdad es que ninguno estaba muy seguro de aceptar algo, pero por que en realidad necesitaban de ella, decidieron no mostrarse tan a la defensiva.

 

—Moonbin, ¿sabes por qué estamos aquí?

 

Ella sonrió, un poco resignada. –Descubrieron el secreto del espejo, sabía que eso pasaría.

 

Yoochun y Yunho cruzaron sus miradas, un poco anhelantes de que la muchacha pudiera en verdad solucionar un poco de toda esa locura.

 

—¿Y Changmin y Jaejoong Oppa, ellos por qué no están aquí?

—Por que Yunho es un imbécil, aún no les dice nada.

 

Moonbin vio al líder, él solo había agachado un poco la cabeza. Pero la muchacha pareció mejor callar y fijar sus ojos en el que parecía ser Minho, arrugó un poco el entrecejo. El muchacho no la miraba, pero sobre todo parecía no muy interesado en mostrarle su rostro.

 

—El es Minho Oppa, de años más adelante, ¿cierto?

 

Junsu asintió, dejando la taza sobre la pequeña mesa y haciéndose un poco hacía adelante. Notando la escrutiñadora mirada de Moonbin sobre Minho.

 

—¿Qué le sucede?

 

—Algo pasa con él, cuando nosotros hacemos un cambio en este presente. Todo cambia y nadie recuerda, es como si todos se adaptaran a lo que nosotros hacemos. Pero él no, él lo recuerda todo y su futuro ahora es distinto.

 

Moonbin negó suavemente. Ante las palabras de Yunho.

 

—Te equivocas líder, el presente no es este.— Los cuatro muchachos posaron sus ojos en ella. –El presente es para cado uno por el momento que vives, tu presente no es el mismo que él de este Minho. La cosa es que el espejo que está en este tiempo es el que rige al futuro.

 

—No estamos entendiendo.

 

—Si el espejo, que ustedes tienen lo tuviera el Yunho del futuro, entonces esto que tu vives ya no afectaría a los otros. Solo seguiría un curso que ese Yunho del futuro ya no podría cambiar. Pero ese Yunho, si puede modificar su futuro. Los cambios los hacen, los poseedores del espejo. Por eso no entiendo por que él no cambia según el futuro que ustedes han cambiado aquí.

 

Choi levantó la mirada, por primera vez enfrentándose a la mirada de aquella muchacha.

 

—¿Qué está sucediendo conmigo?

—No lo sé, es imposible que sigas estancado en el futuro anterior. Por que todo cambio que se haga donde está el espejo original, repercute en el futuro y tú eres parte de ese futuro.

 

Como si una idea repentina atravesara por su mente. Moonbin abrió muchos los ojos. Un poco azorada, levantándose hacía Minho, clavando sus ojos en él. Choi se levantó al instante. Pero Moonbin continúo mirándolo de la misma inquietante forma.

 

—La única forma de que te estanques en tu realidad es por que hay alguien que no puede olvidar,  por que algo inefable se creó en ese futuro, algo que ya no puede ser cambiado, una nueva vida.

 

Choi sintió la mano de Moonbin sobre su vientre. Y un denso silencio se plantó entre ellos. Los tres muchachos mirándolos y Moonbin admirando el lugar donde su mano se había posado. No hicieron más palabras, por que el entendimiento le había llegado a todos por igual. Pero Choi se movió asustado.

 

—No… es imposible…

 

Yoochun abrió la boca divertido. –Dios, esto se pone mejor cada día.

 

Inmediatamente Junsu codeó a Yoochun y este ahogó una pequeña risa cuando vio la severa mirada de Jung. Choi únicamente se dejó caer nuevamente sobre su asiento, con la vista un poco perdida, y Junsu apretando sus manos, susurrándole palabras tranquilizantes.

 

—Moonbin, antes de que a este Minho le de algo por lo que acabas de revelar. Dinos por que nos diste ese espejo, ¿con qué objetivo?

—Él me pidió que se los diera.

 

—¿Él, quien?

—No se los puedo decir, no hasta que estén aquí los cinco. Es parte del trato. Se suponía que esto no debía pasar, pero él me pidió que si pasara, estuvieran los cinco aquí.

 

Yunho arrugó el entrecejo.

 

—¿Y cómo podemos ayudar a Minho?

—Él tiene que regresar, cuanto antes. Y luego de eso. Deben tratar de solucionar el cambio tan drástico que hicieron para que Changmin y Minho no tengan su futuro.

 

Choi levantó la mirada al instante recordando la escena en el departamento de su versión joven, y bufó, con una mano sobre su estómago. Contrariado aún, con el cúmulo de emociones que se cernían sobre él.

 

 

 

 

Yunho regresó al departamento casi a las doce del día.

 

Justo para la hora del almuerzo. Y el aroma agradable que había dentro del departamento cuando abrió la puerta, fue lo primero que lo recibió. Respiró hondamente, abriendo un poco más la puerta para que Minho entrara unos pasos detrás de él.

 

Junsu, Yoochun y Choi habían quedado en almorzar fuera mientras ellos enfrentaban a esos dos. Y aún así Yunho sintió como si fuera a declararse. Era algo parecido, era confesarle a Jaejoong que los había visto en el futuro, como una familia. Como esa familia que él tanto anhelaba.

 

—¿Por qué han demorado en llegar? Ni siquiera avisaron cuando salieron.

 

Jaejoong se levantó de su asiento, un poco sorprendido al verlo solo a los dos.

 

—¿Y Junsu y Yoochun?

—Dijeron que almorzarían fuera.

 

Recién entonces, Changmin levantó la mirada, notando la presencia de Minho junto a Yunho. Dejando los cubiertos sobre la mesa, y limpiando su boca. Dispuesto a marcharse de ahí.

 

—Changmin, no hagas esto. Tienes que hablar con Minho.

 

Yunho agarró por el brazo a Changmin, y este solo se revolvió agresivo, mirando ofendido al mayor que había osado a forzarlo a una situación que detestaba.

 

—¿Cómo te atreviste hyung? Te prohibí que te metieras.

—Deja de portarte como si tuvieras cinco años, Changmin.

—Déjame en paz.

 

Changmin en ningún momento le dedicó una sola mirada a Minho, contrariamente, lo único que hizo fue retirarse del comedor y caminar hacía su habitación, desde su lugar. Minho únicamente apretó sus puños, bajando la cabeza.

 

—¿Por qué hiciste eso Yunho? Sabes que forzar las cosas con Changmin jamás funciona.

 

Jaejoong empezó a recoger los platos. Visiblemente molesto, y Yunho solo sintió los pasos de Minho detrás de él, caminando hacía el mismo lugar donde Changmin se había dirigido. Yunho solo tuvo tiempo de girar y verlo marchar.

 

 

 

 

—Changmin ábreme la puerta.

 

Minho golpeó la madera frente a él, levemente pegado a ella esperando alguna respuesta por parte del mayor, pero Shim en ningún momento siquiera contestó.

 

—¡Changmin no seas infantil!— Golpeó con más fuerza, pero Changmin seguía sin contestar. Movió la perilla de la puerta pero estaba con seguro. Changmin estaba adentro. —¡¡No me obligues a hacer cosas estúpidas!! ¡Abre la puerta!

 

Más silencio, y Minho se hartó.

 

Agarró el pequeño banquillo que había al final del pasillo y lo levantó con fuerza, casi sin medir las consecuencias. Y lo estrelló con brusquedad contra la perilla de esa puerta que se notó visiblemente afectada ante el primer golpe.

 

El escándalo inmediatamente trajo a Yunho y Jaejoong hacía el pasillo. Ahí donde Minho daba de golpes a la pobre perilla en la puerta de Changmin.

 

—¡Minho!

—Jae, déjalo.

 

El último golpe y finalmente la perilla calló ante los pies de Minho, quien soltó el banquillo en el suelo y abrió la puerta sin demasiada fuerza en esta ocasión. Changmin estaba ahí, apoyado contra el escritorio en su habitación, con el entrecejo arrugado y sumamente enojado.

 

—¡¿Estás demente?!

—¡NO! Simplemente estoy harto de que todo siempre se haga a tu voluntad, a lo que tú quieres.  ¡Si quieres odiarme después de esto ódiame! ¡Pero antes me vas a escuchar!

 

Minho respiraba agitado, Changmin aún estaba siendo presa de la sorpresa, ante la agresividad y decisión que repentinamente Minho había mostrado, caminando hasta él, con esa furia en los ojos. Que lo desestabilizó un instante.

 

—Lárgate de aquí Minho.

—¡Demonios, Changmin! ¿Acaso no te das cuenta que estoy enamorado de ti?

 

Hubo un poco de silencio. Changmin negó vehemente con la cabeza.

 

—¿De que diablos estás hablando? Tú estabas con ese sujeto en la cama…

—Lo confundiste, no es lo que crees.

 

—Mientes.

—No miento.

—Entonces, no te creo…

 

 

 

 

—¿Minho, que te pasa?

 

Junsu vio preocupado, la manera en que aquel Minho adulto se encogía en su lugar, soltando los palillos con los que había estado comiendo, llevando una mano a su rostro. Con su rostro mostrando una mueca de dolor indescriptible.

 

Yoochun inmediatamente se levantó.

 

—Me duele… mucho… el estómago…

 

El quejido reflejado en la voz del muchacho preocupó a Junsu quien de inmediato cambió de asiento, sentándose junto a él, tratando de ser un poco de apoyo.

 

—¡Yoochun llama a una ambulancia!

 

Y Park de inmediato obedeció, empezando a oír los quejidos de dolor que aquel Minho adulto ya no podía ocultar.

 

 

 

 

—¿Quién era él entonces?

—No te lo puedo decir, no aún.

—Entonces mejor no me metas en esto.

 

Changmin empujó a Minho, suavemente hacía un lado, dispuesto a no continuar con aquella discusión.

 

—Changmin por favor… ¿Por qué de repente ya no confías en mí?

—Por de repente tú ya no estás del mismo modo que antes para mí, me ocultas cosas. Y ya no sé que pensar de ti.

 

Minho bajó la mirada. Apretando el agarre, un poco agradecido de que Changmin no se soltara, por que de hacerlo, ya no sabría como detenerlo.

 

—Changmin…

—¡¿Qué?!

 

El beso llegó para sorpresa de Changmin, con ese toque de las manos de Minho sobre su cuello. El primer beso que sus labios lograban fusionar. Devastando su posición firme, era la primera vez que sus labios tocaban los de Minho.

 

Y sabían tan bien, tan endemoniadamente bien. Que Changmin pensó que sin palabras de por medio, Changmin se hubiera doblegado desde el principio solo con eso. Por eso colocó sus manos en la cintura de Minho, y profundizó el beso, hambriento de ese sabor que apenas estaba descubriendo.

 

 

 

 

Jaejoong pasó una mano por su rostro, mirando de soslayo a Yunho. Como si de repente las cosas entre ellos hubieran menguado un poco.  La discusión de Minho y Changmin había bajado un poco de tono, aún peleaban pero al menos no lo hacían a gritos y Jaejoong quería creer que las cosas se solucionarían.

 

Suspiró hastiado.

 

Decidió encender el televisor. Yunho no parecía muy dedicado a mirarlo o siquiera atreverse a decirle de una vez por todas lo que sucedía en realidad. Así que sintonizó un canal cualquiera. Deteniendo un momento en el canal que le pareció mostrar la imagen de Yoochun.

 

…Así que una cámara aficionada, nos acaba de pasar un video de lo que parece ser Yoochun, y Junsu de la afamada y aclamada banda Dong Bang Shin Ki, ingresando al hospital, acompañando al que parecer ser Choi Minho, de Shinee. Aún esta información no nos es confirmada, pero las imágenes no mienten. Aunque aquel muchacho luce demasiado mayor para tratarse del joven muchacho de Shinee.

 

Jaejoong abrió mucho los ojos y por fin logró encontrarse con los de Yunho que lo observaban un poco temerosos.

 

—¿Cómo es eso posible? Minho está con Changmin en estos momentos.

 

Y Yunho solo sintió un golpe pesado en el estómago. Ya no había salida.

 

Necesitaba hablar con Jaejoong, y vencer a sus propios fantasmas.

 

 

Sin importar el tiempo que pasara.

Siempre pensé que estarías aquí.

 

 

Fin de la Octava Canción.

 

 

 

31 comentarios sobre “Regalo de una cassiopeia: octava canción

    Itayuyi Vivar (@ItayuyiVivar) escribió:
    17 septiembre, 2012 en 3:52

    ay! ahora si me asuste, ya no fue divertido, ke todo se arregle por favor todos iban tan bie ke no kiero ke nada malo pase, y por cierto kien será esa persona ke pidio ese regalo tan especial? mmhmh espero saberlo pronto ^^

    Me gusta

    ale weath escribió:
    24 agosto, 2013 en 22:26

    Wow… Ahora empiezo a pensar que la tipa es la loquilla~~ o.o pobre de yunho… Nadamas preocupándose x cada cosa. U.u en fin… Ahora ya no le puede ocultar nada a jae~~~ djsuhdbsjdusjs seguiré leyendo *^* saludos~~

    Me gusta

    MoonFics escribió:
    21 enero, 2015 en 0:03

    aaash Yunhonya cuentale todo a Jae <. <

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

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