Pecados capitales: capitulo 1

Posted on


 

Pecados Capitales

Hikaru no sabe en lo que se ha metido

..:: 1 ::..

 

Junio…

 

Aburrido junio. Mes sexto que impacientaba al más inquieto de los Jump.

 

Bueno, realmente el más inquieto es Yuto, pero Hikaru sabe que sin duda alguna, cuando esta aburrido sencillamente no puede ir y buscar a Yamada, por que en verdad no está en su naturaleza pasar más tiempo del necesario con el popular muchacho que en ocasiones no soporta sus descaradas bromas.

 

Pero e ahí el problema.

 

Inoo y Daiki han salido a comer helado por ahí (novedad implícita de por medio) sin que suene tan sarcástico como lo ha pretendido. Takaki está grabando un comercial, Keito ha salido a comer con su madre, Yabu está estudiando para una lección. Chinen y Yamada grabando un programa junto a Yuma, Yuto seguramente practicando alguna canción en la batería por que ni el celular contesta.

 

Y Ryutaro… bueno, hace mucho que no saben nada de Ryutaro.

 

El punto es que es junio, es un martes. Tiene un día libre y siendo las tres de la tarde. Yaotome Hikaru ha rozado los límites de su propia paciencia.

 

Está aburrido.

 

¿Cuán peligroso puede ser aquello?

 

Quizá mucho, quizá poco.

 

Ha revisado la estantería de la biblioteca de sus padres más de cien veces. Lo cual particularmente quiere decir que está desesperado. MUY desesperado. Pero ha encontrado un particular libro pequeño, tan inusual y antiguo que el polvo se ha levantado y él incluso ha estornudado.

 

—Siete pecados…

 

El título resalta. Y los ojos de Hikaru se han abierto sorprendidos. Hay poco texto, muchas imágenes, con poca discreción como para no comprobar a simple vista a quien le corresponde cada pecado.

 

Y Yaotome ha decidido jugar un poco. Leer. Seguir las reglas. Parece divertido y Hikaru no aguante un segundo más estando allí, aburrido y sin el placer de divertir a alguien. O al menos no sentirse de aquella manera.

 

Sus pasos se dirigen hasta su habitación, calmos y controlados mientras lee el libre, impoluto de lo que ocurre a su alrededor mientras las líneas escasean al son de sus palabras.

 

—Recita el poema y encontraras lo divertido. Recita lo que quieras y serás afortunado, esta historia jamás contada, de lo siete pecados, que un día se enamoraron.

 

Hikaru rió. —¿Qué es esto?

 

Pensó en Yabu, de seguro le gustaría revisar un poco este libro, pero no se detuvo, por que parecía interesante y sus ojos se cerraban al compás de la lectura.

 

 

 

 

—¡Hikaru!

 

Esa voz… Sonó lejana. Pero era tan familiar que pudo incluso percibir el aroma fácilmente reconocible de su compañero.

 

—¿Yabu?

 

Pronunció con lentitud mientras abría los ojos y lograba sentarse sobre el colchón.

¿En qué momento había llegado hasta su cama?

 

—¿Estás bien? Me preocupé cuando tu mamá me dejó entrar y estabas en el suelo.

 

—Si, creo que estoy bien.— Tocó su propio pecho, brazos, tratando de hallar algún dolor en particular, pero se sentía perfectamente bien.

—Me alegro… Estaba a punto de llamar a tu mamá, me tenías preocupado.

 

Yabu suspiró. Con una mano en su pecho, generando una expresión de alivio que hizo a Hikaru sonreír y olvidarse por un momento del libro.

 

—Oh~ Líder Yabu estaba preocupado… ¿No es cosa realmente tierna~?

 

Las manos de Hikaru buscaron las mejillas del menor que prontamente entrecerró los ojos mirándolo con braveza lo que provoco una imagen poco verosímil estando Hikaru jalándole por las mejillas. Yaotome no tardó en reír a carcajadas.

 

—Eres-eres… ¡Verdaderamente odioso, Hikaru!

 

Yabu se cruzó de brazos, dándole la espalda al menor quien rió aún más fuerte.

 

¿Cómo podía aquel muchacho haber estado desmayado hace tan poco tiempo? Miró de soslayo el libro sobre el escritorio junto a la cama de Hikaru y fijó su mirada allí, cuando encontró a Hikaru cerca de su habitación el muchacho cargaba el libro entre sus manos.

 

—¿Qué te paso?

—¿Eh?— Por un instante, Hikaru pareció calmarse, parpadeando un par de veces antes de contestar. –En realidad no lo sé. Leía… cuando de repente perdí el conocimiento.

 

Yabu asintió, analizadoramente. Estirando una de sus manos hasta el polvoriento y viejo libro que reposaba sobre la mesita.

 

—¿Siete pecados? ¿Desde cuando lees esta clase de libros?

Yaotome se sonrojo un poco. —¡No lo hago!— Y logró quitarle el libro de las manos. –Solo estaba aburrido y decidí leer algo.

 

Kota asintió, no muy llevado a de pronto cambiar de tema. Pero observó a su amigo, parecía estar absolutamente bien. No había problema, sin embargo una picazón extraña en las manos lo aturdió durante un rato.

 

Tal vez… había sido producto del polvo.

 

 

 

—¡Yama-chan~!

 

Cliché…

 

No había otra palabra para describirlo, Chinen quería alejarse de esa imagen de niño lindo, pero seguía comportándose de esa forma excesivamente cariñosa con Ryosuke. Yuri podía madurar, crecer, convertirse en un hombre de bien. Pero jamás cambiar su esencia.

 

No debía luchar contra su propia naturaleza.

 

Hikaru observó desde su lugar la manera en la que Chinen saltaba sobre la espalda de Yamada y este le contestaba con una sonrisa en el rostro. En esos pocos momentos a Ryosuke no le molestaba lo mucho o poco que se le desarreglara el vestuario. O el cabello.

 

—¿Qué pasa?

 

Inoo se había sentado junto a él y la sonrisa en los labios de Hikaru había aparecido. Kei era siempre tan ¿lindo? ¿pacífico? ¿adorable? No importaba la edad que el hombre tuviera. Inoo era como un bálsamo de paz en el que placía quedarse perenne.

 

—Nada, solo observaba al YamaChii y los envidaba un poco.

 

Kei rió bajamente, siempre tan curiosamente delicado.

 

—Eso no es correcto Hikaru, ya sabes lo mucho que les molesta que digas esas cosas de ellos.

—¡Nah! Entonces que no se pongan de exhibidores.

 

Hikaru cruzó su pierna y levantó los hombres, sintió la mirad de Inoo sobre su cuerpo durante un largo rato, pudo incluso percibir que Kei estaba a punto de decirle algo, sino fuera por aquella modulada voz que sonó cerca de su oído.

 

—¡Aquí estaban! Los he estado buscando por un largo rato.

 

En realidad, se había tardado.

Daiki siempre hallaba la forma de encontrar a Inoo estuviera donde estuviera, o con quien estuviera. Molestara, incomodara o no.

 

Y el hecho de que pluralizara la frase hizo sonreír a Hikaru. No era cierto, Daiki no los estaba buscando, solo buscaba a Inoo.

 

—¿Y que deseas, Dai-chan?

—Oh, si. ¿Recuerdas que prometiste enseñarme a tocar el piano?

 

Kei asintió y Daiki pareció ampliar su sonrisa.

 

—Planeaba comprarme un piano. ¿Me acompañarías?

—Eh… Dai-chan. Un piano es un gasto considerable.

 

Hikaru miró con atención al muchacho que de pronto parecía un poco perdido.

¿En verdad no sabía que un piano no era como comprar una flauta?

 

—Oh, que es esto.

 

La voz gruesa de Takaki se dejó escuchar dentro del pequeño camerino donde se encontraban. Por alguna razón Hikaru levantó la mirada de inmediato y lo vio. Su libro café en las manos de Yuya. Y sus instintos despertaron.

 

—¡No lo toques! ¡Es mío!

 

Se levantó corriendo y la sonrisa burlona de Takaki pareció acrecentarse, parecía divertido. Y Hikaru renegó de su impulsividad, por que ahora el mayor parecía menos que dispuesto a entregarle el libro.

 

—Moh~ ¿Y por qué este libro es tan importante para Hika-chan?

 

El tono burlón hizo a Yaotome fruncir el ceño.

 

—Déjalo Takaki.

—¿Y si no quiero?

 

Hikaru entrecerró los ojos. Eso era un reto.

 

—¡Maldición, que lo dejes!

 

Y se lanzó sobre el mayor, que rió divertido, estirando el brazo lo más que podía para que Yaotome no pudiera alcanzarlo, intentando por supuesto, alejarlo lo más que podía.

 

—¡Yuto, alcánzalo!

 

Justo para ese momento, todos los Jump parecían al tanto de lo que ocurría, incluso Keito que se había mantenido un poco ausente con los audífonos puestos en uno de los sillones giró hacia ellos.

 

—Yuya, Yuto… Basta, dejen en paz a Hikaru.

 

Yabu había intentando interceder, pero Yuto infantilmente le había sacado la lengua y lanzado el libro a Daiki quien apenas retrocedió un paso ante el libro que había caído en sus manos.

 

¿Por qué tanto alboroto con el dichoso libro?

 

Inoo se había inclinado sobre el hombro de Daiki y automáticamente el menor se tensó. Inoo estaba muy cerca, así que prefirió por su propio bien, estirárselo a Kei y que él lo revisara si lo deseaba.

 

—¿Qué tiene esto de especial?

 

Kei tomó el libro que afortunadamente o no, volvió a manos de Hikaru antes de que siquiera Inoo pudiera a abrirlo.

 

—Deberían aprender a respetar las cosas ajenas.

 

Takaki sin embargo bufó airado. –Mira quien lo dice…

 

—¡Tarán!

 

Yuri pasó tan rápido frente a él, que apenas y sintió esas pequeña manos quitándole el libro de las manos tan eficazmente que podía jurar que aquel muchacho podía convertirse en un pequeño ladrón profesional.

 

—¡Oe, Yuri!

 

Pero Chinen solo rió divertido, antes de lanzarlo por el aire. —¡Atrápalo, Keito!

 

Y el muchacho apenas estiró su brazo antes de que el libro diera en el suelo. Sus ojos observaron intrigados, pero nuevamente Hikaru había caminado rápido, antes de que llegara a manos de Yamada, ya lo había interceptado.

 

—¡Bueno, ya basta!

 

Todos parecieron tensarse ante el rostro serio por parte de Yaotome.

 

—Esto es peligroso, ayer lo estuve medio leyendo y…

Takaki bufó nuevamente. –Vamos, Hikaru. No nos vas a salir con mitos o cosas así ¿cierto?

 

—¡Estoy hablando en serio!

 

Yuya negó suavemente y Hikaru tuvo al resto de sus compañeros rodeándolo demasiado pronto. Decidió entonces, abrir la página en la que se había quedado.

 

—Miren, aquí lo dice claramente: ‘Jugaras entonces, luego de haber leído, con poderes más allá de los establecidos. Y cada ser tendrá vida de nuevo, su esencia, su naturaleza será revivida. Siete tendrán el privilegio de jugar con lo prohibido’

 

Daiki llevó una mano a su boca, tratando de aplacar la risa, que Yuto no dudo en expresar ante el rostro molesto de Hikaru quien había acentuado su expresión.

 

—¡Oh, por favor! Di que no es en serio Hikaru.

—Es muy serio.

 

Yabu sin embargo parecía haber dejado de lado la discusión de sus compañeros, mirando curioso las letras en el libro. Y por sobre todo. Notando con astucia, algo que los demás parecían haber obviado.

 

—¿Desde cuando sabes latín?

 

Hikaru alzó la mirad curioso. —¿Ah? ¿De que hablas?

 

—El libro.— Yabu tocó el libro con su dedo índice. –Esta en latín.

 

Todos abrieron los ojos con sorpresa, emitiendo un opaco ‘Oh~’ que se perdió ante la mirada compartida que sostuvieron el líder y el muchacho gracioso del grupo. Pero Yabu, curioso volvió a mirar el libro, señalando la parte inferior del libro que al parecer Hikaru había olvidado recitar.

 

—¿Qué dice aquí? Parece ser importante.

 

Las letras eran pequeñas, pero resaltadas con un color más grueso que el resto de las letras. Hikaru recién pudo percatarse de aquello. Estaba en latín, un idioma que hasta ahora no había visto y que al parecer de repente leía sin problemas.

 

Sus ojos enfocaron las letras y su boca prácticamente se movió sola: —“Pecados capitales serán, almas errantes vociferadas ante el tacto, que luego de aquel que será el rey llegara. Siete letras comprendidas por un solo sentido.”

 

Antes de que Hikaru levantara la mirada, el golpe seco de un cuerpo cayendo al piso lo hizo tensarse. Uno a uno sus siete compañeros fueron cayendo en el suelo ante el horror plasmado en su mirada.

 

¡¿Qué diablos estaba pasando?!

 

Fue un largo momento de silencio antes de comprender el hecho de que Yuya, Kota, Yuto, Daiki, Kei, Yuri y Keito se encontraban en el suelo. Desmayados al parecer. Sus ojos buscaron asustados a Ryosuke que a un par de metros de él miraba de un lado a otro sin terminar de comprender.

 

—Hikaru…— La voz de Ryosuke sonó temerosa. Mirando a sus compañeros en el piso y a Hikaru con el libro todavía en sus manos. —…¿Qué hiciste?

 

Pero solo hubo más silencio de por medio.

 

 

 

 

—Ryutaro-san…

 

El llamado de su compañera de clases lo hizo girar la cabeza un poco, desorientado por un par de segundos. La muchacha parecía nerviosa, pero Morimoto solo sonrió, tratando de ser amable.

 

—Lo siento, ¿me decías?

—Parecías un poco ido…

 

Ryutaro rascó un poco su nuca, avergonzado por su actitud.

 

—Es solo que… de pronto tuve un mal pensamiento.

 

La muchacha rió bajito. Tapando un poco su boca y luego sacudiendo la cabeza, acercándose un poco más a Ryutaro para poder ver mejor las anotaciones que hacía el muchacho, y ¿por qué no? Percibir por un rato más ese momento etéreo de estar a su lado.

 

—Entonces, ¿qué me decías acerca de las integrales?

—Oh, si.— Ryutaro retomó la explicación que le estaba dando a su compañera, escribiendo nuevamente sobre el cuaderno y concentrándose otra vez. –Verás…

 

Tan solo que en esta ocasión, el presentimiento de que algo malo ocurriría.

Persistió.

 

 

..:: Fin Capitulo Uno ::..

 

 

10 comentarios sobre “Pecados capitales: capitulo 1

    Anónimo escribió:
    17 enero, 2013 en 14:44

    jhsgfjhsdgfjhsdgfjhsdgfkjsdgfjksdg OMG!! el primer capitulo me mantuvo muy concentrada leyendo cada cosa, esta MUY interesante ;____; por favor escribe el segundo capitulo, además todas las parejas que has puesto, me ENCANTAN ;__;

    Me gusta

    Denis-ce (@YuukiNii) escribió:
    19 mayo, 2014 en 12:17

    lksjdbfhLSKDHsdñaLSD POR LA PIIIIII************ no lo quería leer porque del 2012 que no está actualizado, pero la curiosidad me mato😄 y asdasdasd estuvo tan bueno que me desespera el no saber que más viene ;_; -acaba de encontrar el otro capítulo- asdasdasd *O* me voy a leer el otro

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s