Ojos vendados: capitulo 1

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Ojos Vendados

Una lluvia de hermosas sonrisas

..:: 1 ::..

 

 

Inoo Kei.

 

Sublime. Pacifico. Acaparador.

 

Ese era su nombre, y aquellas palabras, que osaban describirlo, apenas eran lo poco que conocía de él. De su andar calmado y pausado. De sus ojos atentos cada que una clase empezaba, de su cabello negro que caía despreocupado por su rostro.

 

Daiki sabe poco, y siente que lo sabe todo. Aunque en ocasiones siente que no sabe nada, también.

Contradictorio, confuso y molesto.

 

En eso se ha reducido su vida, desde que las clases de piano empezaron.

 

Su madre había insistido y su padre había acotado, que no era mala idea. Un poco de piano ablandaría a su estrafalario e inquieto hijo. Daiki fue de mala gana el primer día, apenas con un cuaderno y un lápiz bajo el brazo, con la seria intención de faltar al menos una vez a la semana a esas molestas clases de piano que se impartían tres veces semanalmente.

 

Entonces sus ojos se encontraron con aquel ser.

 

Piel blanca y cabello negro, largo, alborotado y ondulado.

 

Un hueco en el estómago, un vacío extremo que le provocó un nudo en la garganta. Así fue la primera vez que lo vio. Era inexplicable, sus ojos lo seguían por instinto. Y dejaba de pensar. Le gustaba, no, era más que eso. Le fascinaba Inoo Kei.

 

Bendita sea la lista que la profesora tomaba al inicio de las clases, de otra forma no sabría más nada de él. Inoo apenas y hablaba con los demás, y desde aquel primer día de clases. Ya han pasado tres semanas. Y su estómago sigue comprimiéndose y los nervios persisten.
Daiki muerde sus labios, no tiene escapatoria…

 

¿Estará rozando los límites del amor?

 

No, es imposible. Es absurdo. Es tonto.

Ni siquiera ha cruzado palabra alguna con él.

 

Y el piano, su música estéticamente dulce empeora la situación. Sus ojos lo siguen. Le gusta su sonrisa. Su piel que se visualiza suave. Nunca, hasta ahora, lo ha visto sonreír. Pero ha visto sus ojos brillar de una manera espléndida. Ha visto su expresión de entusiasmo cuando aprende algo nuevo.

 

Daiki no sabe que hacer, hasta ahora no sabe ni como tocar ese dichoso piano.

Ha pasado sus horas contemplándolo a él.

 

—Daiki-kun…— La muchacha a su lado parece un poco nerviosa, pero él solo sonríe amable. —¿Ya sabes que canción tocaras para la primera prueba?

—¿La… primera prueba?

 

Su voz suena como un eco. Está preocupado.

Su madre va a matarlo sino pasa el curso.

 

 

 

 

—¿Estudias en la preparatoria Norte? He escuchado que es muy buena.

—Si, lo es. Son un poco exigentes. Pero es realmente buena.

 

Todos a su alrededor parecen un poco sorprendidos y Daiki sonríe despreocupado, rascando un poco su nuca, mirando para todos lados. Tratando de ubicarlo. Al  menos una vez. El abrigo azul que ha llevado, logra identificarlo sin problema y sonríe tan solo con verlo.

 

—Tengo que irme, nos vemos luego.

 

Los demás solo asienten y Daiki corre, tras él. Con el corazón latiendo apresurado.

 

—¡Inoo!

 

Toca su hombro, pero Inoo de inmediato reacciona. Se hace para atrás y lo mira con asombro, su cabello negro esta apenas visible por la capucha que acaba de colocarse sobre la cabeza gracias al abrigo. Daiki ha odiado esa mirada que le pide que mantengan la distancia, pero aún así trata de ocultarlo.

 

—¿Me buscabas?

 

—Si, quería pedirte un favor más bien.— Arioka, por primera vez se siente nervioso, Inoo mira atentamente su rostro, su boca. –Eres el mejor del salón, y a mi la verdad se me dificulta esto del piano. ¿Te importaría ayudarme?

 

Kei parece pensárselo un poco. Luego sonríe.

 

—Gracias por tus palabras, pero no creo ser la persona indicada para ayudarte, deberías…

—Pero eres el mejor.

 

Se odia, se odia mucho así mismo por esas palabras que han salido como impulso y han hecho que Inoo abriera los ojos sorprendido ante su estupefacto reconocimiento. Pero vale la pena, cuando Inoo sonríe mucho más, como nunca antes. Y baja la cabeza, un poco avergonzado ante el halago.

 

De verdad… ha valido la pena.

 

—Tendría que pensarlo.

—Esperaré entonces.

 

Otra vez, Kei no parece entender por que tanta insistencia. Y Daiki solo muerde su labio inferior. Avergonzado otra vez. Como un juego tonto de quien puede soportar más. Se está exponiendo tan febrilmente que incluso es hasta patético.

 

—Nos vemos el miércoles, Arioka.

 

Daiki asiente, observando a Inoo girar otra vez antes de encaminarse a la salida del conservatorio. Tarde reacciona cuando se percata que el muchacho lo ha llamado por su apellido sin problemas. ¡Sabe su nombre! Y los retorcijones de estómago han cambiado. Ahora parecen mariposas revoloteando en el mismo lugar.

 

Mucho más agradable, más ameno. Por que una sonrisa acude a sus labios.

 

Cuando sale, Kei no está por ninguna parte. Solo ha dejado el rastro de su paso, en las afecciones internas que ha sufrido el cuerpo de Daiki. Solo está esa sonrisa plasmada en el rostro del menor. Y por su puesto. Esa lluvia molesta que no ha dejado de caer en lo que va del mes.

 

Hace frío, Daiki entiende por que Inoo siempre lleva esos abrigos, probablemente suele enfermarse o a griparse con facilidad. Estira una de sus manos, y la lluvia cae sobre ella, cierra el puño con fuerza y sonríe. Ha sido un buen comienzo, ha sido un buen día.

 

Al menos ha hablado con él.

 

Quiere un poco de tiempo más, quiere que Inoo acceda a dejarlo entrar en su vida, aunque aún no está seguro de cómo podría apoderarse de esa mirada. Aunque aún no sabe muy bien por que quiere acercarse tanto a él, aunque lo sospecha. Aunque lo idea lo asusta.

 

 

 

Dos días después, Daiki se siente desanimado.

 

Inoo no ha venido a clases.

Es la primera vez que falta.

 

Para variar la lluvia ha empezado a caer aproximadamente desde hace una hora, las gotas de lluvia se pasean por el cristal de la ventana. Arioka está apoyado en la pequeña mesa que comparte con su rubia compañera, distraído de la voz de su instructora que parece explicar algo importante.

 

¿Por qué ha faltado?

¿Por qué ha dejado su respuesta en espera?

 

La clase es aburrida sin él. Carece de sentido estar ahí. Suspira una vez más y toma una decisión.

 

—Maestra, disculpe.— Levanta la mano educadamente, y la mujer detiene la clase. Mirándolo con atención y haciendo un pequeño gesto con la mano para que continúe. —¿Puedo ir al baño?

—Por supuesto, solo no demores. Estamos en algo importante.

 

Daiki asiente, con una sutil expresión, recogiendo con cuidado su cuaderno a medio escribir.

No piensa regresar más a ese salón por ese día.

 

 

 

Curiosamente la lluvia no es molesta.

Nunca se lo ha parecido, solo es impertinente de vez en cuando.

 

—Baby one more thing…~

 

Su voz entona tranquilamente la canción, aquella que ha escuchado un par de veces en la radio. Y le gusta esa sensación de la lluvia sobre su cuerpo mientras camina hasta su casa, no le importa ni siquiera que el cuaderno que ha guardado bajo su abrigo llegue a mojarse, solo quiere llegar, darse una ducha caliente y descansar.

 

Y al menos, por una vez, dejar de pensar en él.

 

—¡Cuidado!— La bicicleta frena a unos centímetros de su cuerpo. Pero Daiki ya ha caído en el suelo, sentado. Presa de la sorpresa por el grito del muchacho que conducía.

 

—¡Yuto! Te he dicho que no seas tan descuido.

 

El recién mencionado rasca un poco su cabeza, con un gesto infantil mientras saca la lengua.

 

Y lo ve. Inoo frunce el ceño mientras regaña al mencionado Yuto.

 

La primera vez que Daiki sintió el tacto de Inoo fue ese día de Septiembre, llovía y tenía frío también. Pero el tacto de Inoo fue cálido y suave. Su piel, el tacto de ella. Se le había quedado grabado en la memoria a partir de ese día.

 

—Lo siento mucho, mi amigo es un completo idiota.

 

Daiki asintió, un poco aturdido aún.

¿No lo reconocía?

 

—No te preocupes, solo fue la sorpresa.

 

Entonces Inoo volvió a sonreírle como aquella vez.

 

—Eres demasiado amable, Arioka. Deberías gritarle al tonto este.

 

Kei volvió  a mirar de mala manera al tal Yuto, que solo agachó la cabeza apenado y pidió disculpas. Daiki se percató del buzo que Inoo llevaba, la manera en que prácticamente ocultaba su cabello de la lluvia.

 

—¿No fuiste a clases hoy?

—Digamos que salí temprano.

 

Rascó su nuca, indispuesto a confesar que se había fugado.

 

—Oh, bueno… Supongo que tendré que pedirle a alguien más que me preste sus anotaciones. Yuto tuvo inconveniente hoy y me pidió que lo ayudara.

 

Desde atrás, Yuto alzó un poco su mano, como un gesto de saludo y Daiki asintió, con una pequeña sonrisa en los labios. Inoo parecía retirarse ya, y Daiki no supo muy bien como ralentizar ese momento.

 

—Nos vemos el viernes.

 

Odiaba las despedidas, lo descubrió en ese preciso momento.

Inoo le regaló un gesto simple de sus labios apenas moviéndose como única sonrisa, antes de sentarse tras el muchacho y luego de unos segundos desaparecer por la calle.

 

Un par de segundos después, Daiki corría a toda velocidad de regreso a su clase. Esta vez copiaría todo adecuadamente, cada palabra, cada frase, cada recomendación. Y aunque valió la pena la regañada de la maestra por demorar demasiado y estar mojado.

 

Daiki sintió que valía la pena.

 

Valía la pena, por otra de esas sonrisas en el rostro de Kei.

Por un acercamiento más. Un pequeño roce de su piel.

 

Fuera seguía lloviendo otra vez, como cada día de este último mes. Pero esta vez, Daiki no se perdió entre las gotas de lluvia que morían al caer. Sus ojos estuvieron atentos, sus manos se deslizaron con cuidado sobre el papel. Y trató, lo mejor que pudo de entender.

 

Fuera llovía, y la sonrisa de Daiki persistió.

Esperaba el viernes desde ya. Esperaba verlo otra vez.

 

Y las mariposas en su estómago se sacudieron una vez más.

 

..:: Fin capitulo uno ::..

 

 

 

 

 

 

 

 

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11 comentarios sobre “Ojos vendados: capitulo 1

    Anónimo escribió:
    18 junio, 2012 en 15:54

    waaa que lindo un inoodai *-* soy feliz, waa esta genial el fic, me gusto mucho *daiki me recuerda a mi en mis tiempos de cole* me refiero a que regreso corriendo a clases solo por el comentario de kei *yo hubiese hecho lo mismo* me gusto l atrama de la historia y que daiki lo admita esta enamorado de kei, aunque kei es todo un misterio, su personalidad me confunde por alguna razon.
    demo por favor continualo pronto me encanto el fic, conntii onageiiii

    Me gusta

    Maru_Rmro escribió:
    27 junio, 2012 en 1:53

    Me encantò Nesly, aunque no conozco a este grupo del todo, pero por estos bellos fics merece la pena. Es un comienzo muy bueno.
    Te mando todos los saludos que puedo ofrecer… Tengo que ponerme al día con todos los comentarios que me faltan, seguro que si.
    Espero que estés bien.
    ;D

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    Akemi Chan escribió:
    16 agosto, 2012 en 14:17

    Inoodai *———-*♥♥
    lo amé ♥
    En verdad admiro como escribes,no dejes de hacerlo por favor la historia te quedo hasta ahora hermosa,espero con ansias el siguiente capítulo a tu regreso :3…

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    miku escribió:
    26 septiembre, 2013 en 4:04

    No había leído este fic hasta ahorita que re-leía “precedentes”
    esta hermoso!~
    Dai-chan está enamorado~
    definitivamente!~ xD
    Muy buen cap 1 ❤

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