Tintes de absolucion: capitulo 2

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Jaejoong

..:: 2 ::..

~ Tiempo Actual ~

 

 

—Es una niña~

 

Los niños a su alrededor, en verdad podían ser muy molestos. En momentos como esos, cuando asistía a la primaria, Jaejoong solo apretaba los puños con fuerza, y bajaba la cabeza. Trataba de controlarse.

 

—¡Jaejoong, parece una niña~!

 

En verdad, trataba. Golpearlos, lo metería en problemas.

 

—¡Ya cállense!— Pero siempre terminaba gritando.

 

—¡Pero es verdad!— Y era siempre Hion el  más insoportable, el que agarraba algún mechón de su cabello con desprecio. –Mírate, con esa piel tan blanca, ese cabello negro y esos labios rojos. ¡Pareces una chica!

 

Las risas iban y venían, Jaejoong siempre se preguntaba lo mismo.

¿Por qué eso les importaba? Tenía seis años, pero no entendía por que le gustaba tanto a Hion fastidiarlo.

 

—¡Ya déjame!

 

Lo empujaba con fuerza, para que no se acercara. Odiaba esa cercanía ante el despreciable muchacho que siempre lo molestaba. Jaejoong arrugaba el entrecejo, Hion se molestaba y también fruncía el ceño.

 

—¿Quién te crees niñita para empujarme?

 

Pero Hion siempre empujaba más fuerte.

 

—¡NO SOY UNA NIÑA!

 

Sin embargo esta vez fue diferente, Jaejoong se lanzó sobre el cuerpo de Hion y lanzó puñetazos sin medir la fuerza ni la continuidad, solo cerró los ojos y se sentó sobre el cuerpo de aquel niño, lo golpeó y golpeó, repitiendo una y otra vez. —¡No soy una niña! ¡No lo soy!

 

Sintió algo líquido entre los puños y fue cuando sintió unas manos agarrándolo por la cintura, levantándolo del cuerpo de Hion que lloraba sin pausa, con el rostro sangrante y la nariz seguramente fracturada.

 

 

 

 

 

—Es inconcebible.

 

Su director, en aquel entonces, tenía esa particularidad de que una ceja se levantaba más que la otra cuando se enojaba. Pero en ese momento, Jaejoong solo mantenía la cabeza baja, apretaba un poco sus manos y escuchaba la voz estruendosa del hombre que retumbaba como si su acto fuera lo más indigno del mundo.

 

No era su culpa, no era la primera vez que lo molestaban.

¿Por qué entonces él tenía que simplemente soportar?

 

—Lo sé, lo siento mucho.

 

La voz de su padre trataba de sonar apaciguadora, y aquello pareció calmar de algún modo al hombre que ostentoso levantaba los brazos, amortiguaba la poca calma que había. Mientras Hion, casualmente su sobrino, permanecía en la enfermería.

 

—Jaejoong  no es un muchacho agresivo, únicamente respondió ante los ataques constantes de Hion.

 

El director entonces levantó a mirada. Y el profesor sentado junto a su padre solo miró delicadamente sus propias manos. Jaejoong inevitable levantó la mirada.

 

—Ese no es un comentario apropiado, profesor Junsu.

—Pero es la verdad. Hion constantemente está diciéndole a Jaejoong que parece una niña, he hablado con él y no deja de acosarlo, tal vez tiene cierta obsesión y…

 

—¡No le permito que–!

 

—¡Y lo que yo no permito es que castigue solo a Jaejoong cuando es su sobrino el que siempre anda molestando al pequeño!  Jaejoong siempre lo ha soportado, pero hoy no aguantó más.— Junsu pareció tomar un poco de aire. –Así que le pido reconsidere la decisión que va a tomar si es que no quiere a una junta de padres reclamando por favoritismos en la directiva.

 

El tenso silencio se esparció, incólume, mientras de un modo u otro Yoochun miró con atención a Junsu, el profesor que parecía dispuesto a defender a su hijo como fuera. Y Jaejoong en ese breve instante se sintió protegido, por primera vez en mucho tiempo, desde que su madre muriera un año atrás.

 

—Entonces dejaré a su cargo el castigo que considere más apropiado para sus alumnos, profesor.

 

La mirada del director era severa.  Amenazante de algún modo, pero Jaejoong sonrió complacido, tan mínimamente que apenas fue percibido.

 

—Me parece lo más adecuado.

 

Y con un ademán sencillo se levantó de su asiento, arreglando un poco el cuello de su camisa. Imponente, incluso un poco más que el mismo director que parecía molesto con aquel desafío que el joven profesor le había instaurado. Y que por sobre todo parecía sencillamente conocer más del ámbito educativo que él.

 

 

 

 

—Todo va a estar bien.

 

Jaejoong cerró los ojos ante la caricia de su padre, la mano masculina y grande que acariciaba su mejilla luego de arreglar su desacomodada ropa, mientras la maleta en su espalda pesaba demasiado.

 

Por suerte, Yoochun pareció entenderlo y le quitó la maleta con cuidado. Colocándola ahora sobre su propia espalda. Dejando a Jaejoong sin ese peso. De inmediato el pequeño apretó su mano con fuerza y susurró:

 

—Lo siento papá, no quería meterme en problemas.

—¿Por qué nunca me dijiste que ese muchacho te estaba molestando?

 

El pequeño bajó la mirada, apretando un poco más aquella mano del joven padre que ahora parecía más bien intrigado.

 

—Jaejoong…

—No quería preocuparte, luego de que mamá… se fuera. Tú lucias muy ocupado. No quería causarte dolores de cabeza.

 

Yoochun sonrió, agachándose un poco, para tomar las manos del niño entre sus manos y lograr que lo mirara.

 

—Jamás, óyeme bien Jaejoong. Jamás estaré demasiado ocupado para ti. Y de ningún modo serás un dolor de cabeza.

—Escucha a tu padre, Jae.

 

La melodiosa voz hizo su aparición, Junsu atareado con un par de carpetas en las manos salió del salón, con aquel chaleco mezclilla y una pequeña sonrisa en el rostro.

 

—Mucho gusto señor, Park. No tenía el placer de conocerlo.

Junsu estiró su mano, y Yoochun la apretó con educación. –Lo sé, era mi esposa la que se ocupaba de la escuela de Jaejoong antes.

 

—Oh, si. La conocí durante el primer año de Jaejoong en el jardín. Era una mujer realmente hermosa y amable.

 

Yoochun asintió, con una pequeña nostalgia muy cerca del pecho. Luego suspiró a conciencia de lo que estaba a punto de escuchar.

 

—¿Qué va a pasar con el castigo?

 

Junsu jugó un poco con sus dedos sobre las carpetas. —Por el día de hoy sería bueno que se llevara a Jaejoong a descansar. Se quedara haciendo un par de trabajos después de clase a partir de mañana, lejos de Hion por supuesto.

 

—Ese niño…

 

—Es un problemático.— Junsu rodó los ojos, pero de inmediato tapó su boca ante la imprudencia que había cometido y rió apesadumbrado. –Lo siento, es que en verdad es un niño tremendo, demasiado inquieto. Y molesta continuamente a los demás, en especial a Jae.

 

La mano de Junsu en esta ocasión se posó sobre los cabellos negros y alborotados del menor quien solo sonrió un poco antes de soltar la mano de su padre y lanzarse a abrazar a Junsu por la cintura.

 

—…Gracias.

 

El susurro hizo que Junsu sonriera y contemplara tan solo la cabellera espesa del pequeño que parecía reconfortado con el contacto. Observando apenas la sonrisa que se había dibujado en el rostro de Yoochun al contemplar la escena.

 

—Supongo que tenemos que irnos.— Yoochun realizó una pequeña venia. –Muchas gracias por todo.

—No se preocupe, cualquier cosa no dude en acercarse. Sé lo difícil que es criar a un niño solo.

 

Yoochun asintió con una pequeña sonrisa, antes de caminar hacía la salida con Jaejoong tomado de su mano y la ligera intención de que aquel pequeño encuentro no se repetiría, que su hijo no seguiría estando tan afectado por su aspecto.

 

 

 

 

Cuando Jaejoong cumplió los once, y se graduó de la primaria, Junsu le dio un sabio consejo. ‘Busca un deporte’ había dicho ‘Uno que te beneficie y te aleje de esa imagen delicada donde todos te tienen’

 

Lastimosamente su asma, supuestamente ya controlada, era un contra con el que era un poco difícil luchar.  Y cuando comenzaron las clases, ahora en el instituto, a punto de cumplir los doce, desde el primer día decidió buscar e investigar.

 

—Un deporte…

 

Con panfleto en mano pasó entre los lugares donde varios estudiantes entrenaban. Correr no era una opción, no le gustaba el fútbol, y de ninguna manera intentaría con el basquetball.

 

Pasaba entre los pequeños compartimientos que había, cuando el golpe de maderas lo hizo detenerse, asomarse un poco y mirar la manera en que dos chicos, con ropa tradicional practicaban kendo.

 

Uno de ellos parecía concentrado, lo suficiente como para que su ceño se frunciera severamente y el otro más bien parecía no emitir emoción alguna. Jaejoong se asomó en ese instante.  Ambos muchachos apenas un par de años mayor.

 

—Eres débil.

 

Giró entonces, la voz a su espalda reflejada en un niño varios centímetros más alto que él.

 

—¿Disculpa?

—No ingreses al club de kendo. Solo harás el ridículo.

 

Y el muchacho pasó a su lado, rompiendo con su presencia la concentración que los otros dos muchachos tenían durante su enfrentamiento.

 

—Changmin, ¿te decidiste al fin? ¿Entraras en kendo?

 

Así que se llamaba Changmin, Jaejoong solo pudo verlo asentir y observar como los mayores parecían entusiasmados ante su aceptación.

 

Para la siguiente hora, Jaejoong descubrió que Changmin estaba en su mismo salón, incluso era un año menor a él. Pero ahí estaba, inteligente, fuerte y serio. Integraba el club de kendo para sorpresa de muchos y Jaejoong solo bajó un poco la cabeza.

 

¿En verdad era débil?

 

 

 

 

—Solo digo que es un presumido, por eso no le habla a nadie fuera del club de kendo.

 

Minho tenía esa costumbre de hablar mientras comía, por suerte no abría mucho la boca, pero cada palabra que decía estaba repleta de una absoluta sinceridad que dejaba pasmado a cualquiera.

 

Jaejoong únicamente mordió un poco del sándwich que su padre le había hecho aquella mañana, su mirada perdida entre las personas que había en la cafetería y las chicas que rodeaban a Changmin ese día, desde que se hubiera sentado con los mayores del club de kendo.

 

Un sutil suspiro y había logrado capturar la mirada de su amigo.

 

—¿Qué sucede?

—Toda esa atención, ¿no es molesto?

 

—¿Bromeas?— Minho incluso levantó la voz. –Tiene a un montón de chicas a su disposición, el muy tonto es demasiado afortunado.

 

Se oía la voz de Minho resonar entusiasmada, enumerar las razones por las que tantas chicas a su alrededor era algo bueno, pero Jaejoong solo podía ver la expresión de aburrimiento en Shim y sentir pena por él.

 

—No lo entiendo.— Minho ahora lo miraba analíticamente. –Dices que odias que la gente te compare con una chica y aún así siempre cargas el cabello hasta los hombros.

—Mi madre lo usaba así.

 

Mirada sobre la mesa y Jaejoong había apretado con fuerza el pequeño jugo entre sus manos. Tenía doce años y la sombra de su madre aún pesaba con fuerza sobre su cabeza.

 

—Ella era muy hermosa.

—No lo dudo, Jaejoong. Pero nunca lograras quitarte esa imagen ni conquistar a una chica si sigues con esa imagen.

 

Jaejoong mordió un poco su labio inferior. Minho podía tener un poco de razón.

 

—Debes hacer, de eso que odias en ti, una fortaleza.

 

Pronto Minho regresó su mirada hacía el resto de alumnos que había dentro de la cafetería que iban y venían de un lado a otro. Jaejoong siempre despreció esa belleza que muchos le atribuían. Solo le había traído problemas.

 

Y ahora venía Minho, y le proponía que en vez de ocultarla, hiciera uso de ella.

 

¿Podía ser todo un poco más confuso?

 

 

 

 

La decisión de que hacer con su apariencia llegó un diciembre.

 

Hacía frío, y nevaba incluso. Los estudiantes parecían entusiasmados por ello, Jaejoong tenía ya catorce años, en unos días quince. Y pensaba únicamente en los regalos de navidad que serían destinados para su padre, Minho, y su antiguo profesor de primaria que veía regularmente.

 

Su cabello, ahora apenas un poco más largo iba agarrado en una pequeña coleta de su cabello ondulado y los lentes en su rostro le daban aquella apariencia que las niñas solían tildar de ‘lindo’ pero Jaejoong odiaba aquello. Un hombre no era lindo, menos aún a los quince años de edad.

 

—Mira tú…

—Pero si es la niña más bonita del salón.

 

Jaejoong detuvo sus pasos, ceño fruncido y puños apretados.

Aquellos imbéciles de su salón a dos pasos de distancia de él.

 

—¿Qué demonios quieren?

 

Su voz fue marcada por el resentimiento, la sonrisa brutal en el rostro de los otros frente a él, pero Jaejoong no temió. Su cuerpo siempre había sido delgado y relativamente pequeño. Pero eso no influía en que no pudiera golpearlos hasta dejarlos inconsciente.

 

Su padre le había enseñado a defenderse.

 

—Queremos que dejes de mostrar tu afeminada cara por aquí.

 

Jaejoong rió divertido. –Mira Shun, que tu novia te haya dejado por que está enamorada de mi, no quiere decir que..—

—¡Cállate, imbécil!

 

El grito grave y aguerrido resonó entre el eco producido en el pasillo. El puño del muchacho se estrelló con violencia en la mejilla de Jaejoong y su cuerpo se golpeó con fuerza contra la pared, rastros de sangre corriendo por su boca.

 

—No eres más que una niña. Una niña con un supuesto cuerpo de disque hombre.

 

Shun había levantado el puño una vez más. Pero el sonido de un golpe certero y fuerte lo hizo girar para ver a uno de sus amigos en el suelo, y luego recibir una fuerte patada en el estómago que lo dejara en el suelo también.

 

Jaejoong, aturdido aún, había abierto los ojos para ver a Minho que preocupado se agachaba un poco ante él. —¿Estás bien?

Pero Jaejoong se sacudió inmediatamente. —¿Qué crees que estás haciendo, Minho?

 

—Ayudarte, ¿no es obvio?— El ceño fruncido en Minho delato su inconformidad ante la poca amabilidad por parte de su amigo.

—No necesito que lo hagas, sabes que odio que me fastidien por mi apariencia. No necesito que me defiendas.

 

Jaejoong apartó la mano de Choi con fuerza y siguió caminando un poco más. La mirada de Minho puesta en su espalda mientras se alejaba de ahí. No lo entendía, no lo podía entender.

 

¿Por qué la gente continuamente lo quería proteger?

 

 

 

 

“Mírate, con esa piel tan blanca, ese cabello negro y esos labios rojos.

 ¡Pareces una chica!”

 

 

Había llegado a su habitación, la ausencia de su padre en el hogar hizo todo un poco más soportable. Su mejilla hinchada y la sangre todavía dejaba señas de haber estado ahí. Su cabello negro cayendo alrededor de su rostro blanco y sus labios rojos, gruesos.

 

“No sé… si podría salir contigo, es que de verdad no pareces un chico. No uno que me podría proteger o ayudar. Luces… muy frágil. “

 

Su cabello ondulado, aquel que nunca cuidaba, en el que rara vez colocaba algún producto de belleza. De una u otra forma siempre lograba lucir así, brillante, sedoso. Mejor que el de cualquier chica.

 

“Jaejoong oppa es demasiado apuesto. Ser tu novia implicaría tener que aguantar que todos te miren. Eres demasiado apuesto y tanto chicos  como chicas buscan estar contigo. Dime, ¿crees que eso sería fácil para mí? Yo… no soy tan madura, no soy la indicada para ti, Oppa. Lo siento.”

 

Apretó entonces las tijeras en sus manos y su ceño se frunció por completo. Los mechones de su cabello sostenidos por una de sus manos mientras la otra guiaba a la tijera y cortaba todo ese cabello lo más corto que podía.

 

“Debes hacer, de eso que odias en ti, una fortaleza.”

 

Y las hebras cayeron sobre el lavabo dentro del baño en su habitación, con débiles lágrimas que caían por su rostro ante la inútil imagen de su madre despegada en sus recuerdos. Odiando con fervor todo aquello que representaba.

 

Esos recuerdos que mermaban y se esparcían, de amores difícilmente correspondidos en el inicio de su adolescencia, y que el día de hoy se quedaban atrás.

 

 

..:: Fin Capitulo Dos ::..

 

 

 

 

13 comentarios sobre “Tintes de absolucion: capitulo 2

    Maru_Rmro escribió:
    15 julio, 2012 en 14:58

    Amo todo lo que escribes.
    Pinta genial el fic.. y OHH jaemin… o Minjaee xDD
    Cmo sea… esa pareja me gusta desde que hicieron el dúo.
    Tener esa belleza extrema, debe ser una agonía.. digoo… pobre jaee… es tan hermoso que no entienden u.u.. y se corto su hermoso peloo!! estoy ansiosa por leer el próximo.
    Te cuidas nesly😀

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    Tsuki escribió:
    17 julio, 2012 en 22:40

    Wuuuuaaa Yoochun papá de Jae!!!! que bonitoooo!!!!! *__*

    Minho tiene razon Jae haz de tu belleza tu mejor cualidad, verás que cuando te presentes con el cabello corto y encuentres un deporte todas y todos se pelearán por estar contigo.

    Sobretodo debes demostrarle a Min que no eres debil XDD.

    Gracias Nesly!!!

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    gise670 escribió:
    18 julio, 2012 en 20:56

    me esta gustando mucho este fico…es que siento que jae puede llegar a ser letal si se lo propone :D…espero con ansias la siguente publicacion…y gracias por escribir😀

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    Chang Min escribió:
    23 agosto, 2012 en 22:09

    Me encanta tu fic te quedo genial y espero pronto la actualizacion se que quizas estes ocupada hoy en dia no encuentro muchos fan fics de jaemin por favor actualiza pronto te lo ruego

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    alanix escribió:
    24 agosto, 2013 en 17:10

    O coresito chcooooo… tantas cosas que le pasan, u.u,

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    Chunsadycta escribió:
    20 diciembre, 2015 en 20:32

    Amoooo este roll play porque un Junsu Profe tantierno y maduro aahhh😍😍 y Yoochun haciendo de papá viudo aaaigoooo que hermoso. Por un momento pasó por mi mente que ese “se lo dificil que es criar a un niño solo” me sono a soy el papa de ChangMin. aunque mmmm es complicadon pensar en un Omma Dulce y amorosa con un maduro y sarcastico hijo ChangMin. Bueno eso seria geniiial. pero mientras a leeer aunque me roque esperar por la actu¡¡¡¡

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