Sonrisa de Apolo: capitulo 2

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La Sonrisa de Apolo

La soledad del amor no correspondido

(Por que no siempre a quien quieres, te quiere también, aunque siempre se puede hacer el último intento)

 

 

Si, Taemin era hermoso.

 

No había demasiadas palabras que funcionaran de forma efectiva para describir todo aquello que la gente pensaba cuando lo veía, cuando presenciaba su rostro de cerca y entonces todos parecían desconectar su cerebro para apreciarlo mejor. Tan etéreo, que incluso lo mismos miembros de su grupo de vez en cuando tenían que agachar la cabeza y admitir, que si, Taemin era sencillamente hermoso.

 

Sin embargo, Taemin nunca lo creyó tan así.

 

Siempre fue un poco inseguro y desconfiado. Tan joven y vulnerable a la gente que de pronto alababa su belleza y lo trepaba sobre una cima que él no conocía y lo abrumaba en tantos sentidos, que un día cuando Minho le sonrió y le dijo “No siempre creas todo lo que te dicen” Seguro como él solo con esa sonrisa amigable y ojos certeros sobre su rostro “Bueno o malo, siempre desconfía.

 

Minho siempre había sido un buen amigo, carismático y divertido. Bueno en los deportes y aunque al principio no era tan bueno, siempre lo seguía hasta el final en las rutinas de baile.

 

No era como Key, que era malditamente bueno en todo.

Ni como Jonghyun que arrebataba lugares con su poderosa personalidad.

Mucho menos como Onew que lo superaba todo con la más bella de las sonrisas.

 

No, Minho era diferente, era tan normal, tan natural, que Taemin se sintió terriblemente identificado.

 

Y ahí comenzó, el más grande de sus errores.

Pensar que podían ser cercanos y que sus instintos adolescentes no brincarían hormonales hacia el objeto de su afecto.

 

Él tan callado y encerrado en su mundo y Minho tan atento y carismático que hacían la combinación casi perfecta. El duplo adecuado en medio de tanta gente que solo los observaba por encima y sonreía cuando susurraban de vez en cuando o pasaban tiempo haciendo ejercicios, aunque la pasión de Taemin fuera bailar, más no el deporte.

 

—¿La encontraste?

—¡Minho!

 

Taemin pegó un salto, repentinamente asustado por la cercanía de Minho sobre su espalda y su sonrisa burlona al ver la reacción inmediata que había tenido.

 

—¿Qué sucede?— Preguntó todavía divertido –Parece que hubieras visto un fantasma.

—No exageres— Intentó infravalorar el momento, sacudiendo un poco su mano y cambiándose por cualquier camisa que encontrara en el camino –Y no, a lo mejor Key hyung tiene razón y está en la ropa sucia.

 

Minho levantó los hombros despreocupado, con su sonrisa triunfante y jugando con una pelota entre las manos. Tarareando esa canción cursi que le había escuchado desde hace unos días. Últimamente demasiado seguido. Minho siempre fue un poco más coqueto de lo normal. No importaba si era Yuri, Changmin, o cualquiera de los miembros.

 

Pero últimamente Minho ya  no parecía inquieto por compañía.

Se había calmado y pasaba más tiempo en el departamento. Más cerca de él.

 

—Oh, hyung…— Señaló la comisura de sus labios y Minho trató de limpiar de inmediato el rastro de Yogurt que ahí tenía –Ya, lo limpiaste— Sonrió un poco, recordando el momento exacto en que Minho había podido ir a desayunar cuando él había estado hace un rato con Key en la cocina y luego había chocado con… Onew.

 

Últimamente… Minho pasaba también mucho tiempo con Onew.

 

—Listo, vamos a practicar un poco de deporte.

 

Minho parecía entusiasmado, con verdaderas ganas de empezar a hacer un poco de ejercicio y con una sonrisa virtuosa en los labios. Taemin respiró profundo y asintió. Regalando otra sonrisa, otro halo de esperanza que esperaba Minho en algún momento notara.

 

 

 

A veces esa soledad que sentía se esparcía incluso más cuando pasaban tiempo de calidad los cinco juntos. Por más cercanos que fueran, era difícil decir que sus mejores amigos se encontraban entre aquellos cuatro muchachos a su alrededor, ya que existía más gente afuera y uno de ellos era el objeto de su afecto.

 

Si, por que llamar a Minho de esa manera era mucho más decente que cualquier otro mote rosa y dulce.

 

Comía palomitas de maíz, fijando su atención en la película que se suponía todos miraban mientras Jonghyun seguramente acariciaba el brazo pálido de Kibum y este se quejaba por tanta mañosería. Mientras Minho y Onew seguían con esa plática entre susurros en la que se habían sumergido. No miraban la película y cuando pudo mirar hacía arriba, al parecer Key tampoco.

 

—Ah~ Fue una buena película.

 

Taemin se sacudió de repente, mirando los créditos que aparecían y observando a Jonghyun estirar su cuerpo mientras se levantaba del sillón y sonreía. Él ni siquiera sabía en que momento se había perdido demasiado.

 

—Si, fue buena.

 

Le siguió la corriente al mayor, mientras Jinki asentía entusiasmado.

 

—Hay que ver otra en estos días. Sería bueno ver una película juntos a la semana. Ya saben, para no perder la costumbre.

—Es buena idea— Acotó Jonghyun mientras se apoyaba en los hombros de Onew todavía sentado junto a Minho en el sillón –La próxima que la escoja Minho.

 

Taemin lo notó y frunció el ceño.

Los ojos de Jonghyun miraban a Jinki de una manera extraña. Con un aliciente que le hizo regresar su mirada a Key quien de repente parecía distraído y Minho solo levantaba los hombros un poco.

 

Jonghyun no podía, se aseguró.

Por que Jonghyun amaba a Kibum. O al menos eso suponía.

 

 

 

 

Daba pasos en reversa.

 

Y eso solo lo hacía cuando estaba realmente nervioso, jugueteaba con sus manos y le picaba constantemente la punta de la nariz mientras sus hombros se movían un poco, en un gesto plenamente inconsciente, mordía su labio inferior y suspiraba ante cada minuto se completaba en el reloj.

 

—Lo siento— Se anunció Minho, con el rostro cansado y la maleta en el suelo mientras ingresaba en la habitación y se sentaba frente a él –Se me hizo un poco tarde, la grabación demoró un poco más de lo normal.

—Está bien. No tengo mucho tiempo esperando.

 

—Bien— Choi pareció aliviado —¿De qué querías hablarme?

 

De pronto los nervios regresaron. Empezaba  a arrepentirse de nuevo.

Como cada vez que tomaba el valor para hacerlo.

 

—Bueno, verás…— Tartamudeó un poco, como en aquella época antigua cuando era bastante joven y su suspicacia no llegaba a demasiado —…Solo quería decirte que…— Mordió su lengua, otra vez los ojos grandes de Minho fijos en su rostro, expectantes y hermosos —…Mañana no podré ensayar contigo. Le prometí a Kai que saldríamos a comer algo.

 

Minho sonrió en respuesta –Oh, ¿era eso?— Choi rió un poco –Vamos, Tae. No tienes que ser tan formal para estas cosas. Podrías habérmelo dicho sin tanto preámbulo.

 

Taemin sonrió arrepentido, agachando un poco la cabeza y sobando sus manos.

 

—…Lo sé.

 

Bajó la voz, tanto que dudaba que Minho lo hubiera escuchado aunque se encontrara a menos de un metro de distancia de donde él se encontraba parado.

 

—Bien, sino es nada más, quiero darme una ducha. Estoy sumamente cansado.

 

Minho se había levantado, su cuerpo largo estirado mientras caminaba hasta la salida recogiendo de nuevo la maleta. Estaba tan delgado últimamente que Taemin solo podía preocuparse más allá de lo debido, aunque él siguiera estando ligeramente más delgado que el mayor.

 

Vio su espalda alejarse, su oportunidad una vez más emigrar mientras la cobardía lo abrazaba y reía a carcajada limpia por sus tontas excusas.

 

—¡Hyung!— Minho giró sorprendido y Taemin ya se había acercado –No era eso lo que quería decirte.

—Ya lo suponía— Sonrió con satisfacción –Tu dirás.

 

—Me gustas.

 

De acuerdo. No había sido como esperaba, ni con la respuesta que deseaba. Por que hubo un silencio, pesado y aplastante que hizo a Taemin alejarse una vez más mientras Minho seguía con su expresión vacía. Ni siquiera parecía sorprendido, o quizá no terminaba de salir de su sorpresa como para poder expresar algo, por lo que Taemin empezó a arrepentirse.

 

—¿Disculpa?

 

Y esa tampoco fue la mejor de las respuestas.

Minho seguramente habría deseado darse de golpes en la pared. Por que al menos Taemin lució decepcionado.

 

—Me gustas, hyung.

 

Sonó un poco más decidido.

Sus ojos ya no miraban a Minho, sino más bien a su barbilla, eso era mejor que mirar sus ojos. Ahora incómodos y tristes.

 

—Taemin…— Y así comenzó aquello que tanto temía –Lo siento…

 

Excusas, excusas y más excusas.

Taemin hubiera preferido un simple ‘No puedo corresponder tus sentimientos’ que quizá hubiera tenido el mismo efecto.

 

 

 

 

Ni siquiera estaba seguro de dónde sacó el valor para decirle a Key lo que había pasado, acababa de salir de su habitación pidiéndole a Minho que se callara. Diciéndole que no necesitaba de tantas excusas para saber que estaba siendo rechazado. Se había ido molesto, dolido y luego Kibum solo lo acorralaba con preguntas y un apoyo tan débil como su fuerza de voluntad en ese instante.

 

Minho había dicho tantas cosas que en su mayoría las había olvidado y por suerte no se repetían en su cabeza a cada instante. ‘Eres como un hermano para mi’ eso si lo recordaba, esporádicamente cuando lo miraba y su sonrisa desaparecía ‘Nunca quise que confundieras mi amistad’ mentiroso. Si no lo hubiera querido, no hubiera sido tan… él.

 

Jugaba con el pequeño peluche sobre la cama, con las orejas largas de este, mientras miraba la pared blanca frente a sus ojos, echado sobre la cama y con el ánimo perdido de repente cuando el teléfono junto a él sonó y el nombre de Kai se visualizó desde las letras parpadeantes.

 

Dudó, pero aún así contestó.

 

—Hola Kai.

Taemin— Saludó el mayor con su voz ligeramente animada –Por ahí me dijeron que andas un poco deprimido ¿quieres salir un rato?

 

Velozmente Taemin recordó a su amigo, tenía días sin verlo, sin hablar con él, sin un suspiro de comprensión a su lado.

 

—¿Puedes ahora, Jongin?

Claro, Tae. Dime dónde.

 

Luego comprendió, que mejor se hubiera quedado a descansar.

 

 

 

 

—¿Mejor?

 

Taemin sabía mejor que nadie, lo mucho que se le dificultaba a alguien como Jongin hablar de esas cosas. Las palabras no salían de su boca con la facilidad que debían, pero sus ojos transmitían esa preocupación que de pronto adquiría, aunque su amigo mirara al cielo oscuro de esa noche y pareciera distraído.

 

—Un poco, si.

—¿Aún no quieres hablar de eso?

—Preferiría nunca hacerlo.

 

Luego hubo ese silencio, que venía haciéndosele tan mala costumbre a Taemin.

 

—¿Es sobre la banda?— Kai parecía dispuesto de pronto a adivinar y Taemin sonrió enternecido —¿Tus amigos? ¿Tu familia?

—Ya no importa— Admitió con pesar –Ni siquiera tiene sentido hablar de eso.

 

Jongin pareció confundido por un instante y luego suspiró.

 

—De acuerdo.

 

Taemin se levantó de la pequeña banca donde habían estado descansando, ingresando en el edificio y luego en el ascensor, después de pasar la mayor parte de la tarde fuera, y quiso creer que la salida con el menor le había servido para al menos no pensar en Minho y sus palabras que taladraban su consciencia cada tanto.

 

—¿Eh? ¿Qué fue eso?

 

Jongin había girado un poco, antes de que Taemin abriera por completo la puerta dispuesto a fingir que nada había pasado y que todos seguían siendo grandes amigos. Curioso, Kai se movió hacía las zonas de las escaleras, seguro al parecer de haber visto algún tipo de movimiento.

 

—Déjalos Jongin, de seguro es alguna parejita.

 

Tomó por el brazo al muchacho mientras levantaba la vista y Kai soltaba la puerta ante sus palabras.

Tan rápido el instante en que Minho sonreía como nunca antes, tomando el rostro de Onew entre sus manos y este esperaba con los ojos cerrados por ese beso que gracias a los dioses no alcanzó a ver.

 

—¿Qué fue eso?

 

La voz preocupada de Onew se escuchó desde el otro lado y Jongin lo miró asustado de inmediato —¿Qué hacemos?

 

—Creo que alguien abrió la puerta.

 

Minho habló y sus pasos se escucharon de inmediato, Taemin saltó asustado, agarrando como podía la camisa de Kai y corriendo hacía el departamento, cerrando la puerta con extremo cuidado, midiendo el tiempo que Minho se tomaría hasta bajar las pocas escaleras en las que se encontraban subidos los dos.

 

Respiró agitado tras la puerta, importándole poco si Minho la abría o investigaba más de lo debido.

 

¿Viste a alguien?

—Despreocúpate— Fue Minho, seguramente acariciando el rostro de Onew, posiblemente besando sus labios, haciendo que las uñas de Taemin se clavaran sobre la palma de su mano por el coraje –De seguro fue el viento.

 

Luego se escucharon pasos, tal vez se iban de nuevo a las escaleras, tal vez bajarían por el ascensor, Taemin solo cerró un poco más su puño y la cabeza le dolió demasiado.

 

—No sabía…— Habló de repente Kai, todavía asustado y contrariado –Que ellos dos, bueno… Tú sabes.

—Si— Habló apesadumbrado –Yo tampoco sabía.

 

Excusas, viles excusas que Minho le había puesto en vez de ser sincero desde un inicio.

Malditas mentiras que lo hacían sentirse más enojado que dolido.

 

 

 

 

¿Qué tenía Onew que lo hacía distinto?

 

De pronto los ojos del menor se habían ensombrecido. Podía pasar horas observando al mayor que cuando lo descubría mirándolo le sonreía amable. Onew sonreía por todo, a todos. Y eso no lo hacía distinto, no lo hacía diferente. Minho y Onew nunca fueron demasiado cercanos ¿por qué de repente…?

 

¡Agh! Ni siquiera tenía sentido.

 

¿Es por que Onew tenía ese carisma impecable a través de su mirada?

¿O su sonrisa encantadora y delirante?

 

No, no tenía sentido alguno.

Jinki sin su sonrisa no sería nadie.

 

Solo alguien torpe y molesto con una voz maravillosa y una mirada todavía asombrosa. No se le podía quitar una virtud a una persona que poseía tantas. Empezó a odiar la forma en que sonaba la risa de Onew, en su torpeza intencionada que seguramente buscaba llamar la atención de Choi, en su manera de contar las historias que hacia a todos reír, en la manera que disponía de los cubiertos cuando comían fuera, su cansancio reposado en lo hombros de Minho cuando viajaban y Lee se apoyaba en el menor para dormir.

 

Odió tantas cosas.

Que en algún momento se encontró sonriendo para ver si Minho lo notaba.

Pero eso no sucedió, y luego se sintió inútil, infantil y tonto.

 

Odiar a Onew era estúpido, expresarse mal de él, aunque fuera en sus propios pensamientos, lo era aún más. Kai lo miraba durante largos periodos, preocupado y angustiado por su repentino mutismo exagerado, por sus cambios de humor y lo distante que de pronto se mostraba con su líder.

 

Justo hoy durante la sesión de fotos, Jongin había intentando preguntar de nuevo.

Pero él se había encerrado en la vergüenza de su rechazo y la pena por sentir que despreciaba a su líder.

Cuando Onew siempre le pareció demasiado genial para estar a su lado. Pero ahora Minho parecía haberlo notado, en una mayor medida.

 

Estúpido amor infantil y acalorado que solo lo hacía pensar estupideces cuando antes veía a Jinki como el mejor de sus hyung.

 

—Onew…

 

Lo primero que escuchó fue la voz de Minho, pegado a la puerta de Jinki como si buscara atravesara y sus ojos pendientes de cualquier reacción atrás de ella. Taemin apretó los puños y cerró la puerta. Consternado ante lo que veía y esa devoción odiosa que Minho profesaba mientras Jinki hacía votos de silencio y Jonghyun parecía dispuesto a beberse la poca cerveza que había encontrado en la nevera.

 

 

 

 

—¡He dicho que me dejen solo!

 

Key gritó amenazante, aún así Taemin no se amedrantó.

Kibum siempre tenía las respuestas y mientras fuera de esa habitación todo era un caos, Taemin prefería cerrar la puerta y caminar hasta la cama donde Kim permanecía sentado abrazado a sus piernas.

 

—Hyung…

—Taemin ahora no es un buen momento— Su voz sonaba seria, irritada incluso –Quiero estar solo.

 

—No— Los ojos amenazantes de Key parecieron atravesarlo seriamente por primera vez –Llego y lo único que encuentro es a Onew encerrado en su habitación con Minho rogándole por que le abra y Jonghyun bebiéndose despreocupado las dos únicas cervezas que tenemos en la nevera sin querer decirme ni media palabra. ¿Qué sucede aquí hyung?

 

—Nada. Nunca sucede nada.

 

Las palabras de Key sonaron amargas.

 

—Hyung…

—Taemin— Lo cortó de inmediato el mayor —¿Tu de verdad quieres a Minho?

 

Por primera vez en un buen tiempo las mejillas de Taemin se sonrojaron.

 

—No creo que sea el momento para hablar de eso.

—Es el momento— Aseveró el mayor, con un brillo distinto en la mirada y sus ojos afilados capturándolo intensamente –Sabes bien que yo nunca pierdo. Si lo que quieres es a Minho, yo te lo daré mi pequeño.

 

Kibum de pronto acarició su rostro, como en aquellos tiempos cuando era mucho más pequeño y joven. Más inocente y despreocupado, aunque ahora todo pareciera terriblemente manipulado.

 

—No puedes.

—Yo lo puedo todo.

 

—¡Que no puedes!— Gritó, con los ojos cerrados y la mirada baja –Él está con Onew hyung.

 

—Lo sé— Sonrió de repente –Pero yo nunca pierdo, Taemin. ¿Acaso ya lo olvidaste?

 

Los ojos de Kibum lo miraban con astucia encadenada, con palabras que sonaban a promesas y el eco de la voz de Minho desde afuera lo hizo sentirse aletargado en el tiempo, como una sublime gota de lluvia que cayó sobre el desierto en el que se habían convertido sus sentimientos.

 

Por que Key tenía razón, Kim Kibum jamás pierde.

 Él logra todo lo que se propone, es simplemente perfecto.

 

 

Fin de la Segunda Parte

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