La sonrisa de Apolo: capitulo 4

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La sonrisa de Apolo

El magnetismo de un amor a medias

(Si puedo tener al de carácter mortífero, puedo con más razón tener al de sonrisa ganadora.)

 

 

 

—¿Jonghyun?

 

En el momento en que la voz de Jinki sonó tras su espalda, él supo que las cosas serían diferentes, como si el mundo se detuviera un instante para su deleite, como si se detuviera para dejarlo tomar la decisión correcta que a final de cuentas nunca tomó. Su líder estaba ahí, con apenas un pantalón y una toalla colgando de su cuello mientras secaba su cabello, con esa expresión despreocupad y una fragancia fresca que hizo a Jonghyun pensar seriamente en esas vueltas de su cabeza que lo venían acosando repentinamente.

 

Jinki era de ese tipo de personas que podía sacudir el mundo entero si se lo proponía, pero que jamás se daba cuenta de lo capaz que era.

Jonghyun en cambio podía provocar un temblor si le placía, y era más que consciente de eso. Así que finalmente Jinki y él se parecían bastante, aunque Jinki fuera tan amable y educado que a veces lo hacía pensar dos veces en ese poder limitado que el mayor poseía.

 

Pero en el medio de todo estaba Kibum, Kibum que era capaz de provocar un tsunami inmenso y destructor, tan fuerte, poderoso e invencible, que su sola presencia de vez en cuando lo sorprendía. Tanto poder, tanto carácter que Jonghyun no podía evitarse sentirse completo al ser capaz de tenerlo entre sus brazos, como su pareja, como su ente igual y compartido. Aunque fuera más un juego de poderes entre ambos que una relación con la que seguramente el pequeño Taemin soñaba de vez en cuando. Tan joven e inexperto, que Jonghyun solo lo dejaba soñar.

 

—¿Jonghyun?— Onew lo volvió a llamar y Jonghyun sonrió falsamente —¿Estás bien?

—Oh, si. Lo siento estaba pensando ¿qué sucede?

 

Onew lo miró extrañado, dejando de secar su cabello y bajando los brazos.

 

—Pronto tendremos una entrevista, el manager me llamó y me pidió que les avisara, será en la mañana así que hay que estar preparado.

—Pero estamos en descanso.

 

—Será breve, lo mismo de siempre. Pero nos quieren ahí.

 

Onew levantó un poco los hombros, desentendiéndose del tema como lo hacía cuando algo no le concernía, con esa sonrisa de regalo para que no lo inculparan. Muchas veces Jonghyun había pensado que esa sonrisa de Onew era como un juego de doble ventaja, como una captura de admiradores y amistades que le abrieran el camino a la seguridad en su trabajo y sin embargo en medio de la convivencia había descubierto que Jinki era demasiado transparente para su gusto. Tanto que no parecía real.

 

Tanto que él, tenía más carácter que su líder.

Él tan brutalmente sincero y directo. Jinki tan sonriente y amable, amado por tantos, mientras que él era quien lo observaba por horas, tratando de descubrirlo. Debía haber algo falso en Jinki, algo mínimo que no lo hiciera tan idealista y soñador. Tan extrañamente deleitante.

 

—¿No tenías que ir a recoger a Key?

 

Jonghyun levantó la mirada no tan convencido como debería, apretando el celular en su bolsillo y regalándole un sonrisa al mayor –No— mintió apagando el aparato discretamente para que Onew no lo notara —Dijo que vendría solo.

—Pero pareces arreglado para salir.

—Me acaba de mandar un mensaje.

 

Onew asintió, abriendo un poco la boca, con ese gesto tan suyo y despreocupado.

Jinki siempre tan confiado.

 

Lo vio caminar a la cocina, volver a su lado con un yogurt en la  mano y apoyarse junto a él en el sillón a su espalda, con sus labios gruesos sobre el borde de aquel recipiente. Era un adulto, Jinki era lo suficientemente grande como para no ser tan transparente. Con esa sonrisa que solo poca gente posee y que lo hace acreedor de un titulo envidiable. Jinki debía ocultar algo, algo más allá que secretos tontos de infancia y alguna novia perdida en el tiempo.

 

—Minho se va a enojar— Comentó despreocupado, teniendo la atención de Onew sobre si otra vez –Son sus bebidas favoritas y odia cuando tocan sus cosas.

—Tranquilo— sonrió el mayor –Él nunca se molesta conmigo.

 

Esa seguridad repentina lo hizo mirarlo con más atención. Esos ojos claramente felices, esa expresión de su rostro, tranquilo y relajado, como hace mucho tiempo no lo veía. Lleno de esperanza de repente.

 

—¿Quién te gustaba antes hyung?— Lo leyó, como se leen los fascículos aburridos de una revista, con los ojos de Onew abriéndose de par en par ante la sorpresa, dejando que le quitara el yogurt de las manos para que fuera Joonghyun quien lo bebiera —¿Y quien te gusta ahora?

 

—No… No sé de qué hablas, Jonghyun.

 

—¿No sabes?— Kim se permitió reír, con ese eco que sonaba incluso a crueldad –Aunque no puedo leerte por completo, tú estabas enamorado de alguien y no pareces haberlo olvidado por completo. Sin embargo ahora luces tan feliz, tan lleno de esperanza, tan juvenil que lo más seguro es que sea por que estás saliendo con alguien y no es quien te gustaba primero, y pues tratándose de ti, esa persona seguramente te atrae aunque sea un poco. No eres ese tipo de persona que sale con cualquiera.

 

Pudo ver el rostro de Jinki adquirir tonalidades rojas, colocó su mano sobre ese cuello, delgado y largo mientras subía a su mejilla e impregnaba su mirada en él. –Estás caliente, hyung.

 

Jinki entonces pareció reaccionar, alejando su mano de inmediato –De verdad no sé de que estás hablando, Jonghyun.

—¿Crees que no había notado lo extrañamente tranquilo que andabas últimamente? No eres de esas personas que pueda ocultar su tristeza con facilidad.

 

Onew por primera vez pareció quedarse serio, con sus labios cerrados y una mirada casi molesta.

 

—Dilo Jonghyun.

—¿Decir qué?

—Lo que estás pensando.

 

Jonghyun volvió a sonreír –Pues… Es que casualmente comenzaste a estar más callado de lo habitual desde hace como una dos semanas, cuando…

—¡No lo digas!

 

Era inevitable, Jinki era tan divertido que Jonghyun no pudo evitar reír abiertamente, apoyándose un poco en sus rodillas mientras Jinki apretaba los puños avergonzado.

 

—¿Quién te entiende hyung?— preguntó –Primero me dices que hable y ahora me callas.

—Eres cruel.

—Bastante— Admitió, tan rápido que Jinki tuvo que morder su labio para volver a callar –Y eso ya lo sabías.

 

Era suficiente tiempo de convivencia, Jonghyun pudo notarlo por la tensión que había aparecido en los hombros de Onew de repente, parecía que el mayor recién descubría lo mucho que sabía de él. Jonghyun por instante pensó en Key, él y su fuerte astucia entremezclada por su don de controlarlo todo a su alrededor, tan imponente y arrebatadoramente bello.

 

Pero Onew era lo contrario, tan frágil que parecía de mentira. Fuerte, con sus puños en alto cuando golpeaba a alguien, aunque rara vez lo hiciera, pero internamente tan frágil como el mismo Taemin, y su debilidad más grande era esa transparencia inadecuada que había dejado entrever ante las personas que jamás debió: Kibum y él.

 

—Hyung…

—¿Qué?

 

Esta vez la mirada de Onew parecía estar repleta de rabia contenida, Jinki podía ser muy frágil por dentro, pero eso no implicaba que su rostro pudiera verse afectado por esa mano grande y fuerte que si se estrellaba en su rostro mínimo lo dejaba con un moretón por varios días.

 

Debía manejar las cosas con más tacto.

 

—No te molestes conmigo, sabes que soy así de sincero.

—Yo no lo llamaría sinceridad— Onew exhaló con fuerza –Solo no se lo comentes a nadie.

 

—¿Entonces si estás saliendo con alguien?

Onew tragó con fuerza —…Si.

 

—Oh, ya veo— Esta vez fue el turno de Jonghyun para apretar los puños. Así no es como las cosas debieran ser, le complacía en sobremanera tener el carácter fuerte de Kibum controlado, pero ansiaba tanto despojar a Jinki de toda esa moralidad y decencia así fuera a mordidas, que una intrusa no estaba en su plan —¿Y quien es?

 

—No importa— Habló velozmente el mayor –No creo conveniente que lo sepas.

—Hyung— Se fingió ofendido –No es como si te la fuera a quitar. Esa señorita de seguro te venera lo suficiente.

—¿Por qué hablas de la veneración como una forma de amor?

 

—Por que  ninguna chica se puede enamorar de verdad de nosotros ¿no lo ves?— Bendito Key, que le había enseñado de esa maravillosa técnica de manipulación, lo rodeó sin que el mayor se pudiera dar cuenta –Somos tan idealizados que no nos ven como personas jamás, siempre está ese amor del que se han confiado. Pero no es un amor de verdad, no cuando no nos conocen. No somos reales ni para ellas ni para el resto del mundo, tan arriba que es una bendición que posemos nuestra atención en ellas. Si la hubiera mirado yo, igual estaría aquí. Por que estamos tan arriba que es un sueño por cumplir. Una meta que todas ellas guardan en secreto.

 

De pronto sus manos tocaron esos brazos desnudos de Jinki, él absorto en sus pensamientos ni se percato.

 

—¿Pero y si es una persona como nosotros?

—Es famosa entonces— Afirmó, y sin percatarse había apretado esos brazos firmes y delgados —¿Es actriz? ¿Cantante?

—No es una chica.

 

Jonghyun sonrió complacido, las posibilidades se cerraban bastante.

 

—No has salido últimamente, hyung— Así que no podía ser cualquier persona, y el mundo se cerró fácilmente para Kim, los ojos de Taemin desvivían por el más alto del grupo y Kibum ciertamente no era. Se acercó un poco más, sintiendo la tensión de Jinki –Es Minho.

 

Onew se enderezó, con ese aire que no lograba llegar adecuadamente a sus pulmones.

 

—No es él.

—No mientas— Giró, hasta ponerse frente a sus ojos y que ellos no le mintieran, pero Jinki solo desvió la mirada y suspiró –Es él.

 

Jonghyun sonrió, cruzado de brazos, mirando todavía al mayor que parecía tan inquieto, tan dispuesto a salir corriendo en cualquier momento de aquel lugar, y Jonghyun lo vio, en esos labios, en ese rostro pálido y esos ojos pequeños que miraban a cualquier parte mientras el silencio se acomodaba junto a ellos. La vergüenza ocupaba su lugar cerca de Onew y el descaro le daba la mano a Kim.

 

—Hyung— Lo llamó, para que esos ojos volvieran a estar sobre él –Hyung, mírame.

 

Jonghyun siempre se había caracterizado por esos movimientos repentinos y rápidos que podían dejar noqueado a cualquiera, mientras sus manos atrapaban a Onew por el brazo y la nuca, en ese acercamiento lo suficientemente medido como para que sus bocas no chocaran y fuera la sorpresa lo que hiciera a Onew abrir la boca. Mientras los labios de Jonghyun jugueteaban con los suyos y su lengua exploraba ese terreno desconocido para él.

 

—¡Basta!— Onew lo alejó a la primera que pudo, sin embargo ya estaba encarcelado en los brazos de Jonghyun que sonreía de esa manera tan endemoniadamente controladora que Onew de pronto se paralizó.

—¿Qué dices hyung?— Susurró —¿Besó mejor que Minho?

 

Las manos de Jinki lo iban a empujar otra vez, pero Jonghyun lo tomó por la nuca, con la suficiente fuerza como para que no se moviera y sus labios volvieron a atacarlo, la piel de Jinki estaba que ardía o en vergüenza o en deseo pero claramente lo sintió, mientras le robaba el poco aire que le quedaba en la boca, ese ligero y casi imperceptible movimiento de aceptación mientras su mano recorrían la espalda desnuda del mayor.

 

Ese cuerpo que despertaba ante las caricias, tan básico como cualquier otro hombre. Que despierta ante un deseo dormido desde hace tanto, uno que Minho no había tenido el tiempo de aplacar, uno que Jonghyun aprovechó hasta que la mano de Onew lo agarró firmemente del cabello, jalándolo hacía atrás. Con la barbilla en alto y sus labios tan cerca que Jonghyun sonrió. O se venía un beso, o un golpe que a ninguno de los dos le convenía.

 

—Deja de hacer esto, o Key se va a enojar.

—¿Entonces por qué sigues tan cerca de mi?

 

La verdad golpeó a Jinki como una cachetada, lo soltó como despertando de un letargo y se alejó, lo suficiente como para que Kim sonriera y moviera un poco su cuello.

 

—Es curioso— Empezó mientras la confusión de Jinki persistía –Como mencionas únicamente a Key, mientras olvidas frecuentemente la presencia de Minho.

—¡Ya cállate!

 

Por primera vez el mayor había levantado la voz de esa forma, las venas en su cuello y sus ojos ya no ocultan su molestia. Jonghyun se acercó, pero esta vez Jinki estiró su mano hacía él, temeroso, ¿en verdad Jinki recién empezaba a temerle? ¿Acaso no lo conocía lo suficientemente bien?

 

—Eres extraño hyung.

—Ya basta Jonghyun, te estás pasando con tu jueguito.

—¿Quién está jugando?

 

Lo tomó por el brazo, doblándolo casi de inmediato mientras apoyaba el cuerpo de Jinki sobre el mueble y hablaba muy cerca del oído del mayor.

 

—Tienes que hacer más ejercicio hyung, necesitas más fuerza en estos débiles brazos tuyos— Se acercó todavía un poco más –Deberías pedirle a Minho que te entrene— Otro poco más, esa leve distancia donde sus labios fácilmente rozaban la oreja del mayor –Aunque si lo deseas yo también te podría ayudar.

 

—¡He dicho que basta…!

 

Otra vez, esas manos de Jonghyun que lo hacían moverse y mareaban a Onew, no lo dejaba concentrarse en odiarlo o rechazarlo. No le daba tiempo de besar, no cuando atacaba su boca otra vez y lo respiración de Onew moría entre sus bocas, y el sonido acusador de la presencia de alguien más los alertaba.

 

—Key…— Jinki alejó a Jonghyun, con las manos sobre su pecho y esa mirada repleta de culpabilidad que hizo a Key, parado desde la puerta, apretar los puños —…Te lo puedo explicar.

Fue un equivocación empezar desde ahí, Jonghyun lo sabía, por que Key solo miraba a Jinki y parecía dispuesto a golpear a alguien —Kibum.

 

—…Púdranse.

 

Y ese alguien parecía ser él. Por que Key apenas agarró sus cosas y se encerró en su habitación. La puerta resonó. Hizo eco en la consciencia de Onew que parecía alterado, mientras lo empujaba y gritaba.

 

—¡Eres un imbécil! ¡¿Por qué diablos me estabas besando?!— Y lo golpeaba sin fuerza, como si tuviera demasiado de esa situación y solo quisiera herirlo para que despertara.

—Por que hay algo de ti que me atrae.

 

Tan descarado, tan sin sentido, que cuando Jinki lo golpeó apenas trastabilló antes de que el mayor también se encerrara y sonriera adolorido, Key tenía esa capacidad de pasar sus malas costumbres en los demás. Y ahora Jonghyun parecía el encargado de volver todo a la normalidad, aunque Kibum gritara y pataleara por su orgullo herido, por que estaba seguro de que amor no era. Las personas como Jonghyun lo sabían. A él nadie lo amaría de verdad, por que él no amaba a nadie de verdad. Y Key era su completo perfecto, por que tampoco había amor en su vida. Solo perfección y dominio. Casi como un juego de ajedrez donde su victoria aún no era clara para Kim.

 

 

 

 

—¿Tienes el descaro?— La voz de Kibum era amenazante, plagada de recursos de odio mientras lo veía ingresar en la habitación, Key todavía sentado sobre la cama mientras su mirada lo recorría y sus cejas se juntaban. Olía a peligro y aún así Jonghyun no se detuvo —¿Por qué diablos violas mi privacidad? ¿No ves que estoy buscando las formas de vengarme de ti?

 

—Oh, vamos Key. Deja el drama— Declaró sin problemas mientras lo veía apretar los puños y él sonreía tranquilo con sus pasos lentos hacía Kibum –Siempre estás en desventaja cuando se trata de mi— Jugó con la llave de repuesto en la mano, Kibum mirándolo todavía de esa manera, como si estuviera muy dispuesto a hacerlo agonizar si pudiera.

 

—No me gusta que te metas con lo mío.

—¿Lo tuyo?— Se burló Jonghyun, con una risa clara y mortal a la vista de cualquiera —¿Desde cuando Jinki te pertenece? Que yo sepa tú y yo estamos saliendo.

 

Agarró por el brazo a Kibum pero este le asestó una fuerte cachetada que lo hizo girar el rostro, pero aún así no lo soltó, y sonrió, por que Kibum era a veces tan predecible que lo reconfortaba.

 

—Estás humillándome, metiéndote con el idiota de Jinki y haciéndome ver como un reverendo imbécil.

—Dime Key— Pronunció, esta vez muy cerca de sus labios —¿Quieres saber a qué saben los labios de tu querido Onew?

 

Kibum entrecerró los ojos, cada vez más molesto mientras Jonghyun se pasaba de la línea y a Key ni siquiera le importaba demostrarlo, lo mucho que le molestaba que hubiera sido Jinki por sobre todos.

 

—Déjate de estupideces.

—Tienes razón, es mejor dejarnos de estupideces— Lentamente Jonghyun soltó el brazo de Key –Minho y Onew están saliendo.

 

Los ojos de Kibum se abrieron precipitadamente —¿Qué?

 

—Como lo oyes, y están enamorados.

 

Jonghyun rió ante la mueca de desprecio que Kibum dibujó en su rostro casi de inmediato ante su voz burlona en desacato a esa expresión asquerosa de fidelidad casi inmediata que Jinki le había mostrado con su constante rechazo.

 

Kibum lo miró fijamente —¿Qué sucede Jonghyun?— Preguntó de repente, tomando el mando de la situación otra vez Kibum, como siempre debió haber sido —¿Jinki te rechazó?

—No digas estupideces. Ni que le hubiera jurado amor eterno.

 

—Lo miras, demasiado últimamente— Kibum de repente caminó a gatas sobre la cama, directo a dónde él se encontraba, con esos ojos fijos en su rostro —¿Lo quieres? ¿Es eso? ¿Quieres a Jinki para ti, mi querido Jonghyun?

—No, estoy contigo.

 

Kibum sonrió –Pero lo quieres a él también. Nos quieres a los dos.

 

Jonghyun lo sabía, tan bien como lo sabía el mismo Kibum.

Era un querer tan deliciosamente confuso entre la posesión y el sentimentalismo barato. Que él fácilmente podría quererlo de ambas formas.

 

—Eres tan prepotente Jjong— Sonrió Kibum, muy cerca de su rostro –Creyendo que puedes tener a dos personas al mismo tiempo entre tus brazos. Tan sucio y descarado que eso solo logra que me den ganas de golpearte— Kibum lo agarró de la camisa con fuerza mientras pegaba sus narices y sus bocas quedaban tan cerca que Jonghyun recién se tomó tiempo para pensar el cambiante que podía ser Kibum cuando se detenía a jugar con los demás.

 

Hace un rato tan ofendido, y ahora manipulándolo todo a su conveniencia.

Que Jonghyun como siempre, fingía no darse cuenta.

 

—Dime Jonghyun, ¿nos quieres a los dos en la misma cama?— De pronto las manos de Key se metieron bajo su camisa, frías y suaves como cada tacto por parte de él —¿A los dos gimiendo tu nombre como una maldita fantasía tuya?— Le gustaba esa forma en la que Key movía sus manos, tan prontamente que abarcaba toda la extensión de su espalda con una lentitud casi innecesaria —¿O es algo más que deseo? Por que casi podría asegurar que lo que quieres es a Jinki en si, y de mi lo que te gusta es saberte capaz de controlarme ¿no?

 

—Tan práctico y directo. Si lo sabes ¿por qué preguntas?

 

—Por que es curioso que dejes que Minho te gane la partida— Kibum se alejó de repente, como si roce de sus manos sobre el cuerpo de Jonghyun no tuviera importancia –Aunque si te soy sincero, Minho es un enemigo fuerte— Jonghyun miró fijamente a Kibum mientras este se miraba en el espejo arreglando su cabello –Y yo siempre juego a mi favor.

 

Jonghyun rió estridentemente, haciendo a Kibum fruncir el ceño.

 

—Eres muy retorcido, querido— Así que se acercó y abrazó a Kibum por la cintura, mirando el reflejo de ambos en el espejo –Piensas ayudar a tu pareja para que se quede Jinki.

—Yo nunca dije que pudieras quedarte con él— Habló seriamente provocando que Jonghyun lo mirara a los ojos –Solo dije que te ayudaría a que Minho y él terminaran.

 

—¿Y tú que ganas con eso?

—Eso no te importa. Ahora vete.

 

Kibum abrió un poco más la puerta de su habitación y Jonghyun lo miró tan fijamente que casi podía hasta sospechar lo que por la mente de Kibum pasaba.

 

—¿Crees que soy tonto Key?— Sonrió ligeramente –Alguien como tú no…

—Tú decides— Lo cortó –O luchas tu solo contra la moralidad absurda de Jinki, o eliminamos juntos a Minho.

 

La puerta se cerró otra vez frente a sus ojos, Jonghyun apretó los puños sabiendo que unirse a Kibum era como hacer un pacto con el demonio, vivir constantemente preocupado por que lo atacaran contra la espalda y lo traicionara como seguramente pasaría.

 

El control de ese grupo siempre había estado en manos de los dos.

Los otros tres, tan simples e ingenuos que su carácter y el de Key habían encajado perfectamente por conveniencia. Para no chocar y encontrarse constantemente.

 

—Odio llegar tan tarde— La voz de Minho se dejó escuchar desde la sala, mientras dejaba la pequeña maleta sobre los sillones y Jonghyun prefería ignorar el paso del menor a su lado –Jonghyun ¿hasta visto a Onew?

—Está en su habitación.

 

Y dejó que el drama de esos dos se desarrollara, por que de repente Minho lo miraba confundido.

Y él solo tenía ganas de beber la suficiente cerveza como para olvidar que tenía la mita de su batalla perdida.

 

 

 

 

—Entonces ustedes son muy unidos.

 

La presentadora sonrió, con esa expresión de demasiado entusiasmo y ojos soñadores.

 

—Por supuesto— Se apresuró en hablar Kibum –Todos somos bastante cercanos y podemos hablar de lo que sea, y ahora que Taemin ha crecido incluso salimos a beber un poco, aunque Taemin nunca pasa de un vaso.

 

Todos rieron, aunque lo de Minho, Onew y Taemin pareció más bien algo forzado.

 

—Usualmente los miembros suelen ser bastante apegados al líder, ¿cómo es la relación de todos con Onew?

 

Ese silencio corto pero pesado que hizo a Kibum sonreír confiado, mirando al mayor de soslayo mientras él se movía incómodo en su lugar.

 

—Jinki es mi favorito— Admitió de repente, ante la mirada sorprendida que Onew levantó –Aunque evidentemente todos lo amamos, en mayor o menor medida— Y fue como si Key hubiera empezado a jugar, posando sus ojos finos en Choi, sentado a dos espacios de él —¿Verdad Minho?

 

Minho sonrió, lo mejor que pudo –Claro… Todos amamos a nuestro líder.

 

 

 

—¿Qué fue todo eso?

 

Jonghyun respondía un par de mensajes en su celular cuando vio a Minho salir del estudio en compañía de Kibum quien despreocupadamente lo miró.

 

—No se de que hablas.

—Eso de que todos amamos a Onew, de que él es tu preferido. Últimamente andas muy expresivo con él.

 

Celos, Minho gritaba celos por cada poro de su piel y ni siquiera se tomaba la molestia de ocultarlo.

¿Es que Choi no sabía que frente a Kibum era un peligro demostrar tan abiertamente los sentimientos? Por que nadie mejor que Key para aprovecharse de ello.

 

—Pues últimamente tú actúas como si él fuera de tu propiedad.

—Él no…— Minho calló y Jonghyun bajó un poco su celular, mirándolos a lo lejos, divertido con esa expresión confiada y arrogante que Kibum había levantado de repente –No me hagas ver como el malo de la película.

 

—Eres tú el que está exagerando las cosas.

—Minho— Taemin había aparecido por el mismo lugar que los dos, tomando a Minho por el brazo y notando recién esas miradas fuertes que ambos se lanzaban —¿Qué sucede?

 

La pregunta fue directa hacía Key, y Jonghyun se pudo percatar que Taemin sabía algo.

 

—Entonces lo dejo todo en tus manos— El manager apareció junto a Onew hablando mientras revisaba un par de cosas en el celular, sin siquiera tomarse la molestia de mirar al resto de los integrantes que estaban ahí, Jonghyun se acercó por pura convicción –Descansen que sus días libres siguen en pie.

 

—Si, hyung.

 

Onew se había agachado un rato, en modo de despedida mientras lo veía alejarse y Minho tan rápido como le era respirar había decidido alejarse de esos dos y soltarse de Taemin, con una facilidad que fue incluso hasta cruel para los ojos del menor.

 

—Onew.

—¿Si?

 

—Adelantémonos quiero hablar contigo.

—No creo que…

—Por favor.

 

Jinki asintió, y empezó a caminar hacia el auto que los esperaba afuera. Si Jonghyun hubiera tenido la oportunidad los hubiera seguido, pero Taemin estaba ahí, apretando los puños y con la cabeza mirando el piso, con Key rodeándolo de repente, como los depredadores rodean a sus presas y Taemin podía sentir su influencia de cerca.

 

—¿En verdad puedes, hyung?— Jonghyun estaba perdido, la conversa de esos dos tan lejana que solo podía mirarlos y escuchar —¿En verdad me puedes dar a Minho?— Sus ojos se abrieron, mirando directamente a Kibum que ya sonreía mientras se apoyaba en los hombros de Taemin.

 

—Claro que puedo— Taemin entonces marcó su condena con él –¿Cuándo te he fallado?

 

Y el juego que Kibum estaba entretejiendo se hacía cada vez más grande.

 

 

Fin de la Cuarta Parte

Un comentario sobre “La sonrisa de Apolo: capitulo 4

    La sonrisa de Apolo | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    9 enero, 2015 en 9:51

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