Nirvana: episodio 6

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Nirvana

Tecnócrata

Episodio 6

 

 

 

Jonghyun movió su pierna inconscientemente otra vez. El denso momento se asemejaba a esos instantes alusivos a cuando se disponía a dar una lección, aprieta sus manos de vez en cuando y suspira. Sin embargo sus ojos permanecen fijos en la pared, su cuerpo correctamente sentado con una de sus piernas cruzadas y su mirada se desliza altiva entre todo y todos.

 

Él es un hombre de confianzas.

De mirada perenne y respiración pausada.

 

—Lamento la demora— El hombre ingresa en la habitación y Jonghyun siente un apretón en el estómago –Kim Jonghyun ¿cierto?

—Así es.

 

No le molesta que el hombre pose sobre el pequeño escritorio una carpeta enorme, Jonghyun continúa orgulloso imponente mientras sus ojos de vez en cuando se deslizan sobre las pertenencias que el otro ha traído, su voz es grave y su expresión seria. Él no tiene nada que hacer ahí.

 

—En realidad su presencia aquí es mero protocolo— El hombre lee entre los papeles, casi ignorándolo y Jonghyun puede sentir casi a la perfección el sabor amargo de sus palabras.

—¿Han encontrado al culpable?

 

—No hay culpables— Murmura el otro –Pero necesito que me conteste tan solo un par de preguntas.

 

Entonces Jonghyun respira hondo, necesita un trago, es la única manera de pasar un mal rato así.

 

 

 

 

—Ha pasado mucho tiempo.

 

La voz de Minho todavía es masculina y cálida al mismo tiempo, Jinki puede sentirlo en cada palabra que escucha mientras sonríe y deja que el viento mueva su cabello, se toma el tiempo necesario, sentados ambos en los escalones de aquella entrada, Kangta ha desaparecido y Minho sonríe al notar las entradas que Onew todavía sostiene en las manos.

 

—Sooji ¿te las dio?

—¿Sooji?

 

—La ex novia de mi primo.

—Oh, si— Admitió tranquilo, moviéndolas un poco entre sus manos –Supongo que deberías dárselas.

 

Onew lo lamenta, casi al instante de haber pronunciado esas palabras, por que son para la obra de Victoria que le hubiera encantado ir a ver, pero son tan costosas que quedarse con ellas no sería lo adecuado, pero Minho solo  negó, sacudiendo un poco la cabeza.

 

—Quédatelas, Kangta odia el teatro, solo iba a ir por ella.

 

Trató de no mostrarse tan evidente, que sus ojos no brillaran y que al menos Minho se lo pensara de nuevo.

 

—No creo que…

—Está bien— Vuelve Minho a agitar su mano –Aunque si te sientes mejor podríamos compartirlas.

 

Sooji había salido gritando de aquel lugar, enfurruñada con Kangta por alguna razón, botando las entradas en sus manos como si no importaran. Sería el destino que le ponía a Victoria una vez más en su camino, su increíble suerte que finalmente volvía a brillar para él y sin embargo Minho de pronto le sonreía otra vez, y Onew se sentía como meses atrás, bloqueado por él y su encanto.

 

—Minho…

—No nos hemos visto en mucho tiempo— Vuelve a decir Minho –Sería una buena oportunidad para sentarnos a conversar ¿no crees?

 

Así que el mundo pinta bonito, sus ojos se deslizan en ese rostro y las yemas de sus dedos tocan otra vez el pequeño cartón, el nombre de la obra tallado con hermosos colores y letras que lo hacen sentir un hueco repentino en el estómago.

 

—Nos vemos mañana entonces.

—Mañana a las ocho en punto.

 

Jinki miró la hora una vez más, las manijas indicándole que no podía quedarse más tiempo ahí. Así que mientras se levantó Minho lo imitó, están esas miradas otra vez ahí, esa tensión repentina que lo hace querer decir más palabras de las necesarias mientras éstas mueren en su consciencia.

 

Minho es como esa atracción inherente y fuera de lo terrenal, sus pasiones se ven opacadas por él y su presencia, como si el eje del mundo cambiara a sus manos tan solo en un segundo. Así que Onew opta por lo sano y asiente sutilmente como despedida, agarra con fuerza el casco y camina de regreso a dónde está la moto. El frío es mayor cuando empieza a andar, a medida que se aleja de él, es como si perdiera calor.

 

 

 

 

Los matices de su vida siempre fueron en blanco y negro, nada más existió para él, solo las experiencias vividas que hacían contraste con aquello que ya había pasado por su mente, sin embargo esa tarde que había pedido permiso le resultó mas extraña de lo habitual, no había podido ver a Jonghyun y se había levantado más tarde de lo usual, así que decidió salir a caminar otra vez y la encontró.

 

Bella sobre esa propaganda que la anunciaba mientras su rostro resplandecía en seguridad y poder. Pero Victoria también estaba mimetizada, un blanco y negro que nadie había podido cambiar mientras Onew veía al resto del mundo como una acuarela, ajustó la bufanda a su cuello y suspiró, dando sus cortos pasos al teatro, apretando la entrada de sus manos una vez más.

 

El abrigo se ajustaba a su cuerpo, negro y lo alejaba de las personas que parecían entusiasmadas por entrar, entre los lujos que él todavía no portaba, y los miraba como si observara un gran televisor, una gran pantalla similar al cine mientras los veía entrar y sonreír a las cámaras ante su llegada.

 

—Llegas tarde.

 

Giró de pronto,  la presencia de Minho a su lado mientras posaba una de sus manos en su hombro y lo había hecho girar con sorpresa, sus ojos abiertos de par en par ante ese rostro prudentemente sonriente y sus ojos grandes que parecían enfocados en él. Minho era color y vida, eso que inconscientemente le hacía falta a él.

 

—Si, me distraje caminando por ahí.

 

Minho no pareció molestarse, solo movió un poco la cabeza y lo guió, por otra de las entradas donde la gente común ingresaba, Onew giró una vez más, solo un rato mientras sus ojos se posaban entre la gente que sacudía un poco su mano y sonreía, como si la vida fuera un mundo de cámaras y prestigios no compartidos.

 

 

 

Dentro, en el teatro todavía se escuchaban los murmullos, las personas entraban por un lugar y otro, inclusive conversaban, Onew estaba en un buen lugar, podía mirarla en todo su esplendor desde allí, sin embargo las luces todavía no se apagaban y Minho a su lado buscaba algo en su rostro que él no lograba entender.

 

—¿Has cumplido tus sueños Onew?

 

Su voz sonó suave, mientras fingía leer el panfleto.

 

—¿No te parece que es muy pronto aún?— Contestó con simpleza, como si el asunto lo tuviera apartado para alguien más –No tengo demasiado tiempo en Seúl.

—Pensé que cuando vendrías… Al menos nos pondríamos en contacto.

 

Esta vez Onew sonrió —¿Ponernos en contacto? ¿Cómo si ni siquiera compartimos números?

 

La realidad pareció golpear a Choi, su situación y su amor tan vívido que más bien parecía capricho, Onew parecía empecinado en mirar el escenario, que la obra comenzara pronto y sus ojos curiosos miraban cada espacio vacío, como si los analizara y se anticipara ante los hechos.

 

Pero la obra empezó y la mente de Onew no pudo estar de nuevo en paz. Divagaba ante la presencia de Minho a su lado y lo miraba cuando este no se percataba o no se encontraba mirándolo también. Finalmente no pudo concentrarse en Victoria. En su porte elegante y su voz que se alzaba entre las demás actrices.

 

Pero ¿valía la pena todo eso por una atracción que carece de nombre?

Sin embargo está estancado. Y se debate por él, por su sonrisa y por que parece no querer alejar su mano de la suya.  ¿Son sus sueños tan grandes acaso? ¿No es Minho igual de grande para él?

 

Así que no se concentró, miró de soslayo a Minho cada que su espacio de tiempo se lo permitió. Se perdió, como un niño pequeño en medio de un lugar sin sentido. Y las prioridades parecían darse de golpetazos en las paredes de sus memorias. Perdían fuerza, se debilitaban, igual que hubiera pasado unos meses atrás, cuando él llego con su sonrisa y sus ojos grandes a desestabilizarlo todo.

 

 

 

 

 

—Fue una buena obra.

—Si, lo fue.

 

Mentía, por que era un poco más sencillo, por que no tenía la menor idea de lo que había sucedido sobre las tablas y aún así caminaba por los pasillos, con la gente que iba despacio mientras otras parecían apresuradas por sacar sus carros. Ni siquiera recordaba a Victoria, solo recordaba el perfil de Minho y su propio revoltijo de pasión extinta.

 

Dar un paso en falso era peligroso, aferrarse a alguien cuando aún no había logrado nada era desastroso y sin embargo seguía con la duda. Como si en realidad mereciera la pena pensárselo tanto.

 

—¡Onew!

 

Así que ella apareció, con un abrigo sobre los hombros y su cabello envuelto entre ondas, el maquillaje puesto y esos tacos llamando la atención de varios, sus brazos largos lo apresaron y ella lo abrazó con fuerza, con ese aroma dulce que parecía de mentira.

 

—Victoria…

 

El nombre de ella salió como un susurro.

 

—No sabía que ya estabas aquí— De pronto parecía apurada, lo miraba a los ojos y sonreía un poco, agraciada y altiva –Tenemos que reunirnos a hablar un día de estos— Fue un corto beso en la mejilla, justo antes de que la prensa llegara y ella regresara a los camerinos dejándolo todavía pasmado.

 

¿Cómo hablar con ella cuando no tenía como comunicarse?

¿Cómo había aparecido de pronto?

 

Entonces Minho pareció opacarse a sus ojos.

 

 

 

 

 

—No sabía que conocías a Victoria Song— Minho tensó sus brazos sobre el volante, conducía entre las calles, pero Onew ya estaba perdido, miraba las calles con desinterés. Aún podía sentir su presencia cerca de su cuerpo y su mente lo único que se preguntaba era ¿cómo lograrlo? ¿Cómo tocar las nubes de la manera en la que Victoria lo había hecho?

 

—No mucho en realidad— Contestó con simpleza –Fue más bien pura casualidad.

 

Y a pesar de todo no volvieron a compartir demasiadas palabras, el aire condicionaba sus palabras y Onew sentía que su mente trabajaba mucho más rápido de lo habitual. Se alejaba de Minho tan rápido como el auto avanzaba.

 

—Es aquí.

 

Su mano señaló el pequeño pórtico del edificio y el auto finalmente  se detuvo, las manos de Minho sin embargo se deshicieron del cinturón de seguridad con facilidad, con tanta que Jinki apenas pudo pegarse a su asiento cuando el menor metió la mano en el bolsillo de su camisa y le quitó el celular.

 

—¿Qué haces?

 

Pero Minho movía rápido los dedos, escribía y luego esperaba, cuando escuchó el celular de Choi sonar, lo entendió. Su número había quedado guardado en el otro y una sonrisa apareció en sus labios.

 

—Esta vez no te vas a deshacer tan fácilmente de mi.

 

Cuando Minho estiró el celular, Onew lo tomó y la boca de Choi se acercó a la suya, tan cortamente que le quedó debiendo emociones. Por eso abrió los ojos demasiado y sin embargo Minho sonrió apretando con sus manos el cuello de Jinki y besándolo otra vez, dejando que sus labios se deslizaran en los contrarios, perdiéndose un momento en la caricia.

 

—Adiós Minho.

 

Como si fuera sorpresa, Onew plateó la distancia, sonrió y luego simplemente se marchó.

 

 

 

 

—Key tenía razón.

 

Cuando Onew hubiera entrado en el departamento, la voz de Jonghyun desde la cocina lo tomó por sorpresa, bebía un poco de agua mientras lo atravesaba con aquellos ojos afilados, apretando sin cuidado el borde del mesón, Onew no entendió su increíble capacidad para hacerlo sentir pequeño con tan solo una mirada.

 

—¿Qué sucede?

—Dijiste que irías.

 

Entonces la culpa llegó justo como una cachetada adversa, la audición, Key y Jonghyun en un evento demasiado importante al cual lo habían invitado y él solo había perdido la brújula de sus prioridades más importantes.

 

—Jong…. Yo…

—Era importante para mi— Musitó de repente –Mis padres no creen que pueda con esto, que mis tontos sueños no me llevaran a ningún lado. Yo en verdad esperaba… Tener a alguien ahí…

 

Onew se acercó, con sus pasos lentos y suaves, justo frente a Jonghyun, tomando entre sus manos las mejillas del otro, capturando su mirada que todavía lo atravesaba con fiereza.

 

—No me necesitas— Confesó. Aceptando esa mirada y susurrando las palabras –Tú y tu voz. Tú y tu confianza— Musitó de nuevo –Es todo lo que necesitas— Y cerró los ojos brevemente antes de suspirar despacio y la mirada de Jonghyun al menos esta vez no pareciera tan resentida –En verdad lo siento.

 

Había colado palabras en la mente del otro, justo como una lección a aprender mientras sus pasos lo guiaban a la habitación y sentía la mirada de Kim sobre su espalda, tan llena de incógnitas que Onew solo pudo suspirar una vez se encontrara dentro, agotado por el día que le había tocado. Más pesado que cuando le tocaba turnos extras.

 

Se deshizo de la chaqueta, de sus asares junto con ella y la vio, la pequeña tarjetita que cayó de uno de sus bolsillos, la blanca tarjeta donde el nombre de Victoria Song y su número de teléfono resaltaba con brillantes, y sus ojos plasmaron esa deliciosa ambición escondida de lograr lo imposible, y su sonrisa tecnificada a la valentía.

 

 

 

 

—¿Por qué todos dicen cosas diferente de Lee Jinki?

—Por que Onew no es como cualquier otra persona. Él es cuestión de percepciones.

 

El hombre frente a Jonghyun arrugó el entrecejo y él solo sonrió despacio.

 

—¿A qué se refiere con percepciones?

—Tú ves lo que quieres ver— Murmuró con cuidado, rememorando palabras y vicisitudes que le hubiera tocado compartir –…Él te lo permite.

 

 

Fin Episodio Seis

Un comentario sobre “Nirvana: episodio 6

    Nirvana | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    9 enero, 2015 en 9:47

    […] Episodio 6: Tecnócrata […]

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