Odio: parte dos

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Quédate

..:: 2 ::..

 

 

—¿Alguna vez lo volviste a ver?

 

Yunho volvió a sentir ese retorcijón en la boca del estómago, acumuló los papeles sobre la mesa y fingió por un momento que no había escuchado la pregunta del hombre a su lado que ahora parecía verdaderamente interesado.

 

—Yunho…

—No, Junsu— Masculló rendido —Nunca más lo volví a ver.

 

En ocasiones como esas, Junsu se inmiscuía demasiado en su vida y él terminaba haciéndose la misma pregunta del por qué había accedido a abrirle tanto su vida él, aunque la universidad y sus años hubieran hecho mella en ambos.

 

—Debe ser extraño.

—¿El qué?

—Sentir tantas cosas y luego solo… reprimirlas.

 

Jung sonrió, sentándose tras el escritorio una vez más, revisando en la laptop los datos que le hacían falta.

 

—No las reprimí, solo las trasladé hacia Namin.

—Y eso solo suena peor.

 

Le envío una de esas miradas que acallaban cualquier protestas y Junsu suspiró, hundiéndose un poco más en el asiento a disposición, concediéndole ese silencio que el otro requería y cortando el tema ahí.

 

Pero Junsu sabía, de acuerdo a lo que conocía de Yunho, que esas espinas seguían ahí, clavadas e hiriéndolo todavía.  Pero Yunho se había acostumbrado tanto a su vida actual, se había afianzado tanto en Namin, que no existía un mundo más allá para él.

 

 

 

 

—¡Enfermera!

 

El grito de la mujer fue captado por Namin de inmediato, alzando su cuerpo y distrayendo su mirada de Jaejoong. —Sí, dígame.

—Por favor atienda a ese muchacho, y si es algo de extrema gravedad me lo comunica.

 

La suerte la alejó de Kim, corrió hacía el otro muchacho que parecía adolorido y que al menos se mantenía consciente, con su pecho subiendo y bajando apresuradamente, sus manos revisaron cuidadosamente al otro y cuando su mano fue apretada por él sus ojos miraron sus ojos oscuros.

 

—Jaejoong…— Pronunció con esfuerzo —¿Cómo está él?

Namin miró discretamente hacía la otra esquina —La doctora lo está revisando. Ahora, déjeme revisarlo por favor.

 

El muchacho de cabello largo finalmente se rindió, cerrando los ojos y dejándose hacer, en un momento dado, Namin lo vio suspirar y ceder ante el cansancio, con su cuerpo débil y un poco malogrado.

 

 

 

—Tienen mucha suerte— Comentó una de las enfermeras, mientras Namin  bebía agua, preocupada todavía —Al parecer no hay ningún herido de gravedad.

—¿Pero qué sucedió?

 

—Accidente de tránsito, al parecer el auto contrario venía a toda velocidad.

—Ya veo… Pobres, son bastante apuestos. Con suerte y saldrán en unos días.

 

Sentía un escozor extraño que recorría su cuerpo entero, como si algo la rasgara por dentro y sus debilidades de pronto volvieran. Apretó el vaso de cartón y cerró los ojos una vez más.

 

—Pero ¿los viste bien? Se parecían bastante a Micky Yoochun y Hero Jaejoong.

—¿Los actores de esa serie que se estrenó hace poco?

 

—Sí, eran bastante parecidos ¿no?

—Ahora que lo mencionas, sí. Tienes razón. ¿No serán ellos?

 

Namin finalmente apretó el vaso y lo redujo a un pequeño bulto que fue a dar al tacho de basura, sacando su celular del bolsillo y mordiendo su labio inferior. Alejándose de las voces y las miradas extrañadas, marcando ese número que de memoria se sabía.

 

¿Namin?

—Yunho, mejor veámonos en el restaurante ¿te parece?

 

¿Cómo? Pero ya estoy en el hospital— La voz de Jung sonaba extrañada y el estómago de Namin se volvió a revolver.

—Pero te dije que salía a las siete.

 

Lo sé, pero me desocupé antes y pensé esperarte mientras te desocupabas.

 

Fue cuestión de segundos antes de que Yunho apareciera ante sus ojos, con el celular en su mano y una sonrisa en los labios. El reloj apenas y marcaba las seis con veinte. La garganta de Namin se comprimió otra vez.

 

—¿Está todo bien?— Yunho depositó un beso en su boca —Te ves rara.

—Sí, solo ha sido un día extraño.

 

Se sentía en confort entre sus brazos, abrazada sutilmente por su calidez.

 

—¡Namin!— Una de las mujeres apareció corriendo, con sus pies ligeros mientras llamaba su atención —Hay una emergencia en la sala once, la doctora Kang quiere que la asistas. Apresúrate.

 

Asintió preocupada, mirando el rostro de Yunho que la miraba expectante —Espérame en la sala de espera principal ¿sí?

—¿Por qué?— Susurró juguetón —Mejor te espero aquí hasta que te desocupes, allá hace mucho frío, el aire aquí es más bajo.

 

—Yunho por favor solo espérame allá.

 

Las expresiones de Namin cambiaron, fueron firmes y serias antes de arreglar un poco su uniforme y empezar a alejarse, Yunho solo suspiró, sin terminar de entender lo que acababa de suceder, tratando de omitir el hecho de que ella giró pidiéndole que se marchara.

 

Suspiró agotado, decidido a pedir las explicaciones después, comenzando a caminar hacia el pasillo contrario de las habitaciones.

 

—¡Ves! Te dije que eran ellos, un rostro como el de Hero Jaejoong es inconfundible.

 

Se detuvo ahí, como si los pies se hubieran anclado a unos pasos de las enfermeras que salían de aquella habitación.

 

Jaejoong…

 

¿Cuántos Jaejoong podían existir para que su mundo se sacudiera otra vez?

 

Apretó los puños, movido por un impulso que no tenía desde hace años. Dentro de aquella habitación ocupada por seis camas más, él estaba ahí, con su rostro cayendo a un lado de la almohada y sus ojos luchando por no cerrarse.

 

—¿Tú otra vez?— La voz de Jaejoong era rasposa, cansada y adolorida. Yunho ni siquiera canalizaba por completo la idea de verlo ahí —¿Por qué no te marchas de mi cabeza? Son tantos años… Que soy patético.

 

No podía ser verdad…

Porque su mente lo traicionaba algunas veces también.

 

Así que optó por retroceder, por alejarse los pocos pasos que había caminado hasta él y sin embargo la mano de Jaejoong se estiró, tan certeramente, que a pesar de estar todavía drogado por los medicamentos, sujeto su brazo.

 

—Espera…— Masculló descuidadamente —Quédate un rato más.

 

Su tacto fue suave, como en antaño, lo enmudeció hasta un sentido impredecible. Se encontró a si mismo contemplando su rostro y valorando la situación, como si tuviera diecisiete una vez más y su mundo hubiera reiniciado otra vez, girando únicamente por él y para él. Patéticamente, en torno a él.

 

 

“No es realmente una vida la que vives y ya que nunca puedes ver la luz

…Es difícil saber quién va a ser el primero en ceder”

 

 

Fin de la Segunda Parte

 

 

 

Bien, aquí cumpliendo con la actu diaria, espero que la hayan disfrutado y la canción es de mi adorada, Rihanna (Stay) ♥

15 comentarios sobre “Odio: parte dos

    Chunsadycta escribió:
    25 diciembre, 2015 en 14:34

    Oh siii una vez entrando Junsu en escena la aparición de Yoochun era cuestion de parrafos jajaj y durante ese momento de tención me entro el panico porque dije Oh nooo mi ratón esta herido😢😢😢😢. Te soy sincera (tuve un lapsus medio raro jajaj) que bello a pesar de que Namin casi se pone de cabesa el YunJae se ha reencontradooo y Jae casi que le dice que aun lo amaa. 😍😍😍😍 pero esa necesidad de Yoochun por saber del estado de Jae me dice que nos vas a regalar un cuarteto romantico medio lioso.

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