A libro abierto: capitulo 3

Posted on


 

A Libro Abierto

 

Capitulo Tres: Amor rosa pálido.

 

 

—¿Cómo que te metiste al equipo de fútbol?

 

Lo primero en lo que Onew pudo pensar esa noche, cuando Taemin fuera a visitarlo para contarle sobre el término de su día, fue en Choi Minho, en letras grandes y resaltadas como una mala influencia incorporada a la ingenuidad de su mejor amigo que sonreía feliz mientras le comentaba que el entrenador ante la insistencia del capitán, dígase Choi, y el goleador de la temporada pasada, dígase Jonghyun, habían logrado que entrara a prueba y como suplente por el momento.

 

—Si, ¿no te mencione que lo estaba pensando?

—Si, pero no pensé que lo harías tan pronto.

—Cuestión de impulsos, hyung. Quise hacerlo y lo hice.

 

Taemin alzó los hombros como si hablara de la cosa más normal del mundo y Onew se lamentó internamente tratando de no posar su frustración sobre las ilusiones de Taemin, y lo odioso que le resultaba Choi y toda su pandilla.

 

—Son todos muy amables— Dijo de pronto el menor y Onew solo pudo pensar que tal vez lo eran, pero solo con sus superiores o iguales, el resto de humanos eran despojos poco considerables –Incluso el capitán me trajo hasta la casa en su carro— Y los ojitos de Taemin parecieron brillar —¿Puedes creer? ¡Tiene un carro! Y creo que apenas tiene dieciséis. Igual que Jonghyun solo que a él su padre no le quiere dar el carro todavía, aunque Jonghyun es un año mayor. Tiene tu edad creo.

 

Onew suspiró, eso iba por mal camino, como si toda la admiración que Taemin sentía por él se estuviera desviando por otros caminos y a él dejándolo a la deriva, con su poco orgullo amontonado en un rincón.

 

—Vaya, tuviste un buen primer día entonces.

—Si, la verdad es que si, aunque no te pude ver demasiado, pero podemos almorzar juntos todos los días hyung.

 

Jinki sonrió, sacudiendo los cabellos del menor que se agarraba de su brazo mientras le sonreía y le hacía promesas que ojalá fueran reales.

 

 

 

 

—¿Cómo te fue?

 

Kibum se había acomodado junto a su casillero, apareciendo de repente mientras Onew todavía bostezaba antes de que sonara la campana de la primera hora y asentía a modo de saludo antes de cerrar la pequeña puerta y suspirar.

 

—¿Con qué?

—Con Joon, ayer.

 

—Oh…— Onew pareció recordar –Pues bien, estudiamos un poco, hablamos sobre las materias en las que tenía más dificultades, comimos algo que nos brindó su mamá y luego hicimos un par de tareas que le habían enviado ese día, nada del otro mundo.

Kibum frunció el ceño –Pero ¿no le preguntaste por mi?

 

—Bueno si… pero…— Onew se dio cuenta que era demasiado tarde para mentir, hubiera dicho un rotundo ‘no’ o un justificativo ‘lo olvidé’ y sin embargo Kibum ya lo miraba ansioso –La verdad es que solo sabe que eres el presidente escolar, por que bueno, es un poco difícil ignorar eso, pero de ahí dijo que en general no te conoce bien, luego solo cambió de tema.

 

Kibum hizo un pequeño puchero, abrazándose un poco más a sus cuadernos.

 

—¿Es torpe o qué?— Murmuro sin cuidado —¿Acaso no sabe que aquí todos me conocen?

—Bueno siempre hay una primera vez para todo ¿no?

 

Kibum bufó, como si esa analogía no le resultara agradable. –Debes hablarle bien de mí.

 

Onew se sintió en un aprieto –Eso no está bien— Se movió incómodo mientras Kibum parecía enojarse con su negativa –Se supone que debo darle clases, no ayudarte a flirtear con él, tú encárgate de eso acá en el colegio. Es más ¿desde cuando has necesitado ayuda para algo como eso?

 

Cada una des sus palabras salió con una impulsividad mal determinada mientras Kibum parecía ofenderse a cada segundo mientras abría más y más los ojos. Pero Onew parecía no expresar adecuadamente que en verdad le preocupaba la situación de Joon y que no lograra concentrarse lo suficiente en las ayudantías y perdiera la capitanía del club de kendo que parecía ser tan importante para el muchacho.

 

—Tienes razón— Masculló Kibum, con esa mirada arrebatadoramente peligrosa que hizo a Onew pegarse a los casilleros –No tengo por qué pedirle ayuda a alguien que difícilmente sabe lo que son las relaciones y cuyo mejor amigo es un mocoso tres años menor a él.— Kibum estaba dispuesto a marcharse refunfuñando cuando el grito de Onew lo alcanzó.

 

—¡Hey! Apenas tengo diecisiete.

—¡Pues en un mes cumplirás dieciocho!

 

Y con el grito de Kibum, llamando la atención de varios estudiantes en el pasillo el presidente se abrió paso, no permitiéndole a ninguno meterse entre él, Jinki y su detestable mal humor de esa mañana.

 

 

 

—Entonces te peleaste con él esta mañana— Reflexionó Taemin mientras bebía un poco de jugo y miraba a las porristas practicar esa mañana durante el receso –Ya te dije que ese tipo no es agradable.

—Ya Taemin, Key quizá no es la persona más amorosa y dulce del mundo, pero no es tan mala gente.

 

Taemin rodó los ojos, todavía con el jugo cerca de su boca y suspirando un poco.

 

—Por cierto— Volvió a hablar Jinki —¿Tú no deberías estar entrenando?

—Todavía no, el entrenamiento de hoy es a la salida.

 

Jinki asintió, mirando como Yuri pegaba sus gritos desde el césped regañando a dos de las porristas por llegar tarde y perderse parte del entrenamiento, alegando además la ausencia de la porrista principal, aquella muchacha en ocasiones le recordaba a Tiffany, solo que Tiffany era un poco más intimidante y elegante, quizá por eso es que recordó en ese momento que debía hablar con ella para decirle que llegaría antes de lo planeado a su casa para el trabajo de ciencias.

 

 

 

 

—Nos vemos luego entonces hyung.

—Si, adiós Tae.

 

Agitó su mano un poco, buscando entre los pasillos la estilizad figura de la muchacha. Pasó incluso por su salón y el comedor principal y aún así no encontró rastros de Hwang por ningún lado, las personas decían que la habían visto salir a la oficina del director, otros a la biblioteca, así que desechando posibilidades optó por la biblioteca.

 

El lugar, a inicio de clases y aún más durante el receso no solía estar copado de gente como en la época de exámenes donde tipos hasta como Kim Jonghyun se aparecían por ahí, así que camino entre las pocas mesas ocupadas y el silencio que había, miró entre los estantes por si la ubicaba ojeando algún libro, pero fue tan inútil como agarrar el valor para pedirle su número de celular sin intenciones de por medio, pero sin que ella mirara como un vil bicho rastrero.

 

Suspiró aburrido. Recordando de repente a Joon y ese trabajo de historia que le había mencionado y del cual no encontraba nada, la gente a veces olvidaba que si no había algo en internet, los libros seguían siendo un recurso útil y en ocasiones más prescindible de lo esperado. Así que se abrió paso a la zona más abandonada de la biblioteca, la zona de historia y decidió buscar un libro del cual  ya le parecía haber extraído alguna información, cuando los susurros y voces apagadas detuvieron su paso.

 

—Yuri me va a matar…— Era Jessica Jung, con sus piernas un poco juntas y apoyada en el cuerpo de la otra persona que peinaba un poco su cabello –Falté al entrenamiento y seguramente sabe que es por estar contigo.

—Yuri es como esa profesora de inglés, grita mucho pero castiga poco.

 

Entonces la segunda voz hizo sus ojos abrirse al igual que su boca mientras presenciaba a Jessica alzarse un poco para besar esos finos labios de Tiffany que sonreía poco, justo como Onew jamás la había visto hacerlo. Se movió incluso para corroborar lo que ya sabía y pudo verla mejor, Tiffany Hwang la perfección en persona contemplando el rostro de Jung con una sonrisa, medio escondidas entre los paralelos de la biblioteca.

 

—¿Jinki?

 

La voz de Tiffany fue agresiva y seguramente Jessica había arrugado el entrecejo por que se alejó de Tiffany y colocó las manos en su cintura en son de reproche.

 

—¿Qué dijiste?

 

Pero Hwang solo levantó un poco la quijada, señalando el lugar exacto donde él se encontraba y Jessica giró, mirándolo, abriendo los ojos como nunca antes y corriendo hacía él cuando Onew ya les había dado la espalda dispuesto a huir.

 

—¡Alto ahí!

 

Así que Jessica terminó sobre su espalda, ambos en el suelo, y el giró como pudo hasta que sintió a la rubia muchacha sentada sobre su estómago y Jinki se sintió más patético que nunca cuando Jung lo agarró por los brazos y lo ajustó al suelo, con su mirada amenazante, sin vergüenza ni pudor de por medio.

 

—¿Te puedes calmar?— La voz de Jessica, siendo la primera vez que le dirigía la palabra, era firme y recta, no era dulce ni mucho menos, como una leyenda urbana que se cruzaba entre los pasillos cuando los estudiantes hablaban de ella –Esto no es lo que parece.

 

Jinki estuvo a punto de reír, pero el rostro de Jessica estaba demasiado cerca y ambos de pronto parecían haber olvidado a Tiffany cuando las piernas delgadas de la bibliotecaria estuvieran a la vista al igual que sus lentes en el puente de la nariz y su mirada severa.

 

—¿Se puede saber que están haciendo ustedes dos?

 

 

 

 

Para la última hora, gracias a la poca gente de la biblioteca, Jinki como pocas veces en su historial académico era el chisme principal del día, se avergonzaba cada que los muchachos lo rodeaban para preguntarle por Jessica, si era cierto o no, que los habían encontrado en el piso de la biblioteca uno sobre el otro. Otros iban más allá planteando las posibilidades de una relación en secreto y Onew solo quería fingirse enfermo e ir hasta su casa a refugiarse como niño pequeño de las habladurías de medio edificio.

 

—¿Jessica Jung?— Había escuchado la voz de Key, seguramente por que Kibum la había alzado a propósito y Jinki solo se encogió más sobre su asiento, sintiendo la mirada de Kibum sobre su espalda —¿Están seguros? No creo que ella ande por ahí mostrándose con alguien como Onew.

 

—Bueno, Onew es el delegado escolar y tiene excelentes notas— Habló una muchacha, todas las voces sonaban lejanas y Onew odiaba más que nunca estar peleado con Kibum, por que seguramente él pararía todo aquello –Pero eso es lo que andan diciendo por todos lados, aunque yo siempre pensé que terminaría saliendo con alguien como Minho o Jonghyun oppa.

 

El timbre sonó, como el único rescate accesible y Jinki ni siquiera esperó a que el profesor ordenara la salida, salió corriendo hacía la salida, habiendo acordado con anticipación que Taemin se iría por su propia cuenta debido a su primer día de entrenamiento. Suficiente tenía con la vergonzosa charla que el director les había dado a Jessica y a él, mientras Tiffany prácticamente había desaparecido de los hechos.

 

—Espera.

 

Tiffany apareció frente a él justo como un fantasma, y Jinki se detuvo, viendo esos grandes ojos y rememorando el beso que había presenciado esa tarde en la biblioteca y que Jessica se esmeraba tanto en negar.

 

—Eh… Tiffany justo quería…

—No me interesa— Ella lo agarró del brazo. Lo empezó a jalar como si él no tuviera la fuerza para negarse y caminaron hasta el estacionamiento, Tiffany abriendo la puerta del carro y él ingresando cual borreguito asustado –Ponte el cinturón.

 

—¿Me vas a dejar hablar?

 

Pero Tiffany arrancó antes que el lugar se atascara de estudiantes ante la salida de clases y Onew se colocó como pudo el dichoso cinturón. Entre las calles de esa tarde, mientras el aire acondicionado le helaba los pulmones.

 

—Lo que viste hoy en la biblioteca….— Empezó Hwang, pero Onew habló inmediatamente, por primera vez sin temor a interrumpirla.

—Yo no vi nada.

 

Tiffany lo miró, un poco confundida y asombrada antes de regresar su mirada a la calle, recordando que todavía conducía.

 

—De todas formas no pensaba darte explicaciones— Aclaró ella, apretando el volante y bajando la velocidad –Solo quería dejar los puntos claros.

—No hay nada de que hablar— Jinki prefirió un acuerdo tácito en el que ambos acordaban ignorancia —¿Por qué mejor no planeamos lo del proyecto de ciencias?

 

Tiffany entonces pareció conforme, con una expresión relajada y una sonrisa pequeña entre los labios mientras parecía concentrarse esta vez solo en conducir y Onew planteaba ideas. Aunque ella por primera vez, solo escuchaba.

 

 

 

 

Llegó a su casa más temprano de lo que esperaba, luego de los momentos de tensión Tiffany fue la misma de siempre, igual de perfeccionista y centrada en su trabajo. Aunque con pequeños toques de armonía, por que de algún modo ahora él sabía algo de ella, ella lo sabía y debía haber un trato al menos no tan distante, así que cerca de las siete de la noche Tiffany se ofreció a llevarlo hasta su casa por que tenía además que ir a otra parte y él accedió.

 

Se sentía extraño, como si ella llevara el control y él solo se dejara.

 

—Bueno nos vemos mañana.

—Tiffany…— Murmuró bajito antes de sacarse el cinturón de seguridad y ella pareció tensarse —¿Tú estás bien con esto?

 

—¿A qué te refieres?— Ella pareció enojarse, y él comprendió que había formulado mal su pregunta.

—A llevarlo todo a escondidas.

 

—Es mejor.— Esa fue la única respuesta de la muchacha y Jinki solo suspiró sin ánimos de indagar más en algo que ya no le convenía y que ella estaba aceptando tan implícitamente que hasta lo confundía –Nos vemos mañana.

 

Cuando el auto de Tiffany arrancó recién entonces se percató del otro auto estacionado frente a la casa de Taemin y arrugó el entrecejo. Choi Minho estaba sentado en el puesto del conductor mirándolo con una ceja levantada y esa odiosa expresión de superioridad que le retorcía el estómago.

 

—¡Hyung!

 

Taemin salió de su casa, agitando un poco su mano hacía él, con Jonghyun a su lado mirándolos sorprendido.

 

—¿Ese es tu hyung?— Taemin asintió de inmediato. Jonghyun sin embargo, bufó un poco y subió al auto de inmediato –Gracias por prestarme tu baño, odio arreglarle el carro Minho y andar todo sucio.— Minho en ese momento no dijo nada, solo chasqueó un poco su lengua y se despidió de Taemin con la mano en alto, una vez los dos se fueron, Onew miró a Taemin y él le sonrió.

 

—¿Y cómo te fue hoy hyung?

 

Pensó y pensó.

¿Cómo decirle al menor que esos dos eran mala influencia?

 

 

 

 

Un viernes cualquiera en la mañana, Taemin bostezaba bastante y parecía cansado, pero Onew permanecía en su pequeño escritorio escogiendo las cartas que Kibum leería en una hora ante todo el alumnado, concentrado en su trabajo mientras el menor se arrimaba cada vez más y más a su hombro.

 

—Tae… Despierta.

 

Pero el menor solo se sacudió un poco y estiró su cuerpo.

 

—Hyung, no entiendo— Murmuró suave mientras el olor del café recién preparado por la secretaria lo despertaba un poco —¿Por qué tienes que seguir ayudando a Kibum si están peleados?

—Por que es mi deber.

 

—No es cierto— Reclamó Taemin, parándose de una vez y viendo la pila de papeles aprobados por Jinki –Esto es el trabajo de él, tú no tienes por qué hacerlo.

—Es lo correcto.

—Él es odioso.

 

Jinki sonrió un poco, sacudiendo los cabellos del menor mientras se empezaba a escuchar la bulla propia de la llegada de estudiantes al colegio y Taemin parecía desperezarse poco a poco. Pero Jinki aún parecía concentrado en seleccionar las cartas adecuadas y Taemin fruncía el ceño.

 

No era justo que Onew hiciera todo el trabajo mientras Kibum solo llegaba a leerlas y según le habían comentado ‘aconsejar’ debía tomarle más esfuerzo que hablar frente al micrófono, mientras su hyung madrugaba los lunes y viernes solo para que Key no perdiera el tiempo. Era injusto.

 

Taemin era un niño pequeño todavía, sufría de instantes de travesuras mientras algo no le cuadraba y salía de los planteamientos de conversarlo y analizarlo, aún más si Jinki se negaba a ver lo absurdo que era que siguiera haciendo todo esto. Así que se movió discretamente hacía el pilo de cartas rechazadas y leyó un par, una más burlona y torpe que la anterior. Escogió la peor, la peor de todas antes de que su hyung se diera cuenta y la dobló con cuidado, dispuesto a colocarla apenas tuviera la oportunidad entre las que Key leería.

 

 

 

 

Kim Kibum no podía con las amanecidas, mucho menos con levantarse temprano y ese día en particular le resultaba pesado y cansado, pero aún así decidió ir a clases temprano, por que tenía su momento tras el micrófono y por que no se había matado haciendo esa investigación como para no llevarla. La mañana de ese viernes comenzaba con un encuentro con Jinki en secretaría para revisar las cartas que habían llegado y sin embargo ahora que estaban ‘peleados’ dudaba que se sentaran a charlar pero al menos esperaba que hubiera hecho su parte del trabajo.

 

Vio la puerta de secretaría abrirse, Onew salía de ahí junto a su mejor amigo, en medio de una charla que él no escuchaba y que prefirió ignorar mientras fingía que buscaba algo en el casillero.

 

—¡Onew!

 

Esa voz, llegó a sus oídos como las vísperas de navidad, tan cálida y fraternal que lo hizo levantar la mirada en cuanto lo vio corriendo directo hacía su ex amigo que lo recibía con aquella tonta sonrisa con la que recibía a todo el mundo.

 

—Hola, Joon. ¿Pudiste con los ejercicios de ayer?

—Bueno los hice como me explicaste la vez pasada ¿quieres revisarlos?

—Claro.

 

Cerró entonces el casillero, con la fuerza suficiente como para que varios lo miraran mientras caminaba hacía secretaría y procuraba no ver a ninguno de esos tres en el pasillo. Le había pedido a Onew que no hiciera nada tonto como sonreír demasiado por ejemplo, por que ahora Joon lo miraba como si brillara, sonreía como estúpido y al parecer lo buscaba, por cualquier estupidez.

 

Tonto Onew… Le había pedido que no hiciera ninguna estupidez, como por ejemplo.

Hacer que Joon se fijara en él.

 

Fin Capitulo Tres

Un comentario sobre “A libro abierto: capitulo 3

    A Libro Abierto | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    9 enero, 2015 en 9:55

    […] Capitulo Tres: Amor rosa pálido […]

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s