A libro abierto: capitulo 4

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A Libro Abierto

 

Capitulo Cuatro: Tick, Tock en el reloj.

 

 

—Me encantan los viernes— Jonghyun estiró su cuerpo, sentado en aquella banca dentro del salón mientras bostezaba y Minho a su lado solo parecía entretenido con el celular –Son apacibles y tranquilos.

—¿O es por que se avecina el fin de semana?

 

—Por ambas cosas.

 

Minho sonrió. Todavía entretenido con el jueguito que tenía en el celular, mientras el salón se llenaba y la voz del presidente se podía escuchar a través de los altavoces. Los eventos, los partidos, el  menú de la cafetería y finalmente la sección cursi y rosa de las cartitas espeluznantes que Minho todavía no entendía pero que a muchos les encantaba.

 

En ocasiones, Minho notaba, a pesar de que Jonghyun intentara disimularlo, lo mucho que le gustaban los lunes y viernes principalmente por escuchar esa voz a la cual prestaba atención casi sin reparo mientras Minho rodaba los ojos y lo dejaba ser, por que después de todo era Jonghyun y cualquier cosa llamaba su atención.

 

—Así que vamos con nuestra última carta. ‘Presidente, presidente… ¿Por qué eres tan odioso y…?’

 

Hubo un silencio, seguramente Key se estaba tomando la molestia de leer la carta primero antes de continuar y Minho por primera vez levantó la mirada divertido, prestando atención al igual que muchos de los estudiantes que habían parado incluso hasta de charlar por escuchar esa guerra campal que se avecinaba.

 

Luego se dejó escuchar la risa de Key.

 

 

 

 

Onew era un mundo aparte, se había levantado de su asiento asustado y azorado al escuchar aquello e incluso había corrido por los pasillos directo a secretaría mientras la voz de Kibum volvía a esparcirse de nuevo por los altavoces.

 

—Al parecer no tengo un buen admirador, por que el muchacho en esta carta me expresa muchas palabras odiosas y descartables, a parte de estar mal escritas, pero seré sincero. ¿A ti que mierda te importa si me gusta orinar sentado o parado maldito engendro del demonio producto de un aborto fallido del diablo? ¡¿Eh?!

 

Jinki abrió la puerta horrorizado, la secretaria detrás de Kibum tapándose la boca y Key rojo del coraje aún muy cerca del micrófono mientras el director abría la puerta impulsivamente y pegaba un grito que seguramente se escuchó por todos lados.

 

—¡Kim Kibum sal de ese micrófono ahora mismo!

 

 

 

—¡Oh, por dios!

 

Taemin reía, como nunca antes al igual que muchos compañeros, y sin embargo Kai, sentando junto a él podía notar en esa risa desenfrenada un deje de travesura, un brillo en esos ojos mientras se sostenía de su hombro y se sobaba el estómago ante las carcajadas que se había lanzado y el orden que el profesor trataba de poner a todo el salón que había estallado igual de divertidos que el menor.

 

—Pero ¿por qué tanta risa?— Preguntó una vez Taemin hubiera empezado a reír con regularidad, limpiando incluso las lagrimillas que se le hubieran escapado de repente —¿Por qué esto me suena a que hiciste algo malo?

—Bueno… Algo así.

 

Taemin sonrió ampliamente y Kai movió negativamente la cabeza.

Esa impetuosidad de la que era parte el muchacho lo hizo sonreír, sintiendo casi de inmediato el dedo índice de Lee señalando la comisura de sus labios.

 

—¡Oh! Te hice sonreír.

 

Así que Kai dejó escapar una risa por el rostro que Taemin le había mostrado, y de inmediato el desajuste de risas se volvió a formar y el profesor trataba como podía guardar la compostura de los estudiantes en el salón.

 

 

 

 

Minho tapaba su rostro un poco, riendo al igual que muchos de sus compañeros que se reían a carcajada limpia dentro del salón, notando recién que no escuchaba la risa descojonada de Jonghyun y mirándolo de soslayo solo para encontrarlo mirando como idiota el parlante, con una sonrisa de idiota mientras respiraba lo más hondo que podía.

 

—¿Y a ti que te pasa?— Soltó de repente, teniendo que golpearlo en el brazo para que reaccionara —¡Jonghyun!

—Estoy enamorado…

 

Minho volvió a reír ante los ojitos de borrego que el otro puso mientras suspiraba cual quinceañera enamorada.

 

—¿Te volviste idiota? ¿De quién? ¿Cuándo?

—Ahora mismo, Kim Kibum, presidente escolar.

 

Las respuestas de Jonghyun salían automáticas y Minho se comenzó a preocupar, aunque Jonghyun pareció notarlo y entonces sacudió su cabeza y se enderezó lo mejor que pudo.

 

—¿Es qué no lo escuchaste Minho? Es como… ¡Alucinante!— Jonghyun parecía entusiasmado, así que Minho se acomodó en su asiento, cruzado de brazos y dispuesto a escucharlo –Siempre creí que era todo presuntuoso y molesto, pero acaba de mandar a medio mundo a la mierda frente a todo el colegio y sin importarle nada, un tipo con tanto carácter no puede ser fácil de domesticar.

 

—¿Domesticar?— Minho arrugó la frente –No estás hablando de un animal.

—Sabes a lo que me refiero— Jonghyun guiñó un ojo y Minho bufó –Aing~

—Eres odioso.

 

Inmediatamente Minho alejó al otro que parecía divertido con fastidiarlo, hablando sobre los retos que le fascinaban y que Kibum era uno de ellos, pero Choi lo ignoró, amenazándolo con golpearlo si seguía con la mañosería.

 

 

 

 

Si Onew esperaba mucho, quería decir que eso era completamente malo, la puerta estaba cerrada desde hace bastante tiempo y el director se había encerrado hace mucho con Kibum dentro, apenas podía ver, junto con la secretaría como el director tras el escritorio vociferaba frente a un Key con la barbilla en alto que seguramente defendía como podía sus puntos de vista y justificativos no tan válidos.

 

—¿Cree que se vaya a meter en muchos problemas?

—No lo sé— Murmuró la secretaria, igual que él, pendiente a lo que sucedería –Pero eso fue pasarse de la línea.

 

Jinki mordió su labio inferior, volviendo a su asiento junto a la puerta del director y la secretaria a su lugar, ella alzó un poco los hombros, empezando a tipiar notas en la computadora y él solo se encogió en su lugar. Joon apareció de repente, con un marcador entre las manos, directo hacía la secretaria.

 

—Dice el profesor de física que por favor le cambien el marcador.

—Claro, dame un minuto.

 

La mujer entró a la pequeña bodega y por fin su mirada se conectó con la de Joon que pareció extrañado de verlo ahí.

 

—¿Qué haces aquí, Jinki?

—Mmh… Soy el que ayuda a Key con lo de las cartas así que, ya te imaginarás.

 

Joon se sentó junto a él y lo miró, cruzando un poco su pierna, como si lo analizara firmemente.

 

—Pero yo nunca he escuchado que te de un poco de crédito por eso.

—No hago la gran cosa en realidad— Jinki rascó su nuca y sonrió –Solo escojo las notas que va a leer, él hace el resto del trabajo.

 

—Pero tú trabajo es mucho más pesado, no llegan pocas cartas me imagino.— Onew negó —¿Entonces por qué debes compartir una culpa que no tienes?

—Fui yo quien le di esas cartas para leer, esa debió pasárseme y…

 

—Y no fuiste tú quien le puso una pistola en la cabeza para que dijera ese montón de sandeces ¿no?

 

Onew mordió su labio inferior.

 

—Estamos peleados.

—¿Y?

—Sería un mal amigo si lo dejara solo.

 

Joon lo miró, y por primera vez esa mirada lo hizo sentirse desprotegido, como si Joon pudiera leer algo que él no era capaz de controlar. Levantó la mirada poco a poco, y esos ojos seguían mirándolo, tan fijamente que de pronto su corazón se agitó.

 

Oh… con razón le gustaba a Key.

 

Terriblemente apuesto, encantador y amable.

¿Por qué recién lo notaba?

 

¿Por qué justo en ese momento en que la puerta de dirección se abría y Kibum los veía tan cerca el uno del otro, mirándose como idiotas directo a los ojos? ¿Por qué justo en ese preciso momento en que sus mejillas se sonrojaban y su sonrisa nerviosa lo traicionaba?

 

—Director— Jinki se levantó, lo más rápido que pudo y Joon siguió ahí, sentado mirando sencillamente a los demás –Yo quiero hablar con usted, es sobre lo de las cartas.

—Lee no creo que usted tenga algo que ver con esto.

 

—Pero…

—Kim ya me aclaró que usted solamente le entrega las cartas que llegan y las selecciona, es normal que se le pasara una, lo que no es correcto es que el presidente escolar se exprese de esa manera.

 

Kibum apretaba sus puños, bajaba la cabeza y se sentía cada vez más estúpido, como si estuviera cometiendo un terrible error, Onew entonces notó ese pequeño papel rosa entre sus manos que empezaba a arrugarse cada vez más en medio de un silencio terrible que hundía a Jinki en medio de la culpabilidad.

 

—Señorita Han— La secretaria apareció oportuna, con una pequeña caja de marcadores que guardó en su cajón para tenerlos a la mano –Haga el favor de llamar a los representantes del joven Kim. Y avíseles que tienen que venir por él y hablar conmigo.

—Si, señor.

 

La puerta de dirección volvió a cerrarse y esta vez Onew no se movió y Kibum tampoco.

 

—Lee Joon, ten el marcador.

—Si.

 

Joon se levantó, mirando todavía a Onew y saliendo de ahí con pasos lentos mientras la secretaria se alejaba un poco para poder hablar por teléfono, Kibum entonces por fin reanudó el paso, directo hasta su casillero. Con Jinki siguiéndole los pasos.

 

—Kibum te prometo que no fue mi intención yo no…

—¡Cállate!— Kibum gritó, con las manos fuertemente apretadas sobre la puerta de su casillero —¿Crees que no lo sé? Lo torpe que eres y que algún día serías capaz de hacerme esto, y sin embargo te defendí… Yo, tan idiota.

 

Se sentía ofendido, humillado, esas palabras calaban dentro y el grito de Kibum se había escuchado, tanto que varios se habían asomado por las ventanas y el timbre de cambio de hora no mejoraba la situación, de varios curiosos saliendo del salón para ver lo que sucedía.

 

—¿Por qué me estás tratando así?

—¿Sabes por que Joon te fue a ayudar ese día en el baño, el día en que te manchaste la camisa?— Onew negó y Kibum sonrió –Le gustas, desde mucho antes de que siquiera se hablaran ¿por qué tú? ¿Es tan idiota que no sabe quien soy yo? ¿Por qué me ignora así? Tú no vales tanto…

 

Las palabras de Kibum, crueles y frías fueron cortadas intempestivamente por el brazo delgado de Taemin que atravesó su pecho y lo bloqueó contra los casilleros, haciéndolo volver a abrir los ojos repentinamente.

 

—No le hables así a hyung. No te atrevas por que o si no yo…

—Es patético— Kibum miraba fijamente a Onew –Que un niño de quince años te tenga que defender.

 

El montón de personas se iba acumulando, Jinki pudo reconocer rostros, gente del club de ciencias, de matemáticas, de su salón, Tiffany, Minho, y el mismo Joon, todos sin saber lo que ocurría en realidad. Jinki se sumió en esa vergüenza repentina, estaba dejándose humillar por el que decía ser su amigo de la manera más cruel, y Taemin parecía ser el único con el valor para detenerlo.

 

—Estás tan equivocado Kibum— Susurró de repente, cansado. Tan cansado de todos ahí —¿Te piensas que por humillarme vas a cambiar las cosas? Eres como esos niños malcriados que golpean a otro solo por que el otro puede hacer algo que tú no, tratas de mitigar una humillación que solo está en tu cabeza, humillándome a mí frente a los demás, por que lo que más te duele, lo que más te enerva es que te haya ganado sin pretenderlo, sin darme cuenta. Cuando tu te has esforzado tanto por llamar su atención.

 

Los ojos de Kibum se abrieron con fuerza y todos parecieron sorprenderse ante las palabras del mismo Onew que retrocedió en cuanto Kibum empujó lejos a Taemin y se encaminó hacía el mayor.

 

—Basta.

 

Tiffany Hwang apareció, con sus brazos estirados entre el pecho de ambos y con su rostro lo suficientemente serio como para que Kibum se abstuviera de dar un paso más, por que no podía cometer errores y herirla, no a una chica, mucho menos a Hwang, poco a poco la multitud se fue abriendo paso y Jessica apareció, mirando sin entender lo que sucedía.

 

—¿Qué está sucediendo aquí?

 

Otra vez el directo apareció y Kibum suspiró.

Era mejor permanecer en dirección hasta que sus padres llegaran, si se alteraba más no había como dar pasos hacía atrás.

 

 

 

 

No fue sino hasta el día siguiente, que Onew por fin se enteró que Kibum había sido expulsado dos semanas del colegio, y fue gracias a Tiffany quien dejó caer el comentario como si nada durante una clase de biología, el tiempo pasaba extrañamente lento y Onew solo se arrepentía de haber dicho lo que dijo aquel día. Sin embargo Taemin parecía orgulloso de que por fin hubiera puesto las cosas como son.

 

Pero el mundo le resultaba aburrido sin Kibum y él seguía con ese malestar en la boca del estómago, el no era de esas personas que se enojaba con los demás, mucho menos de peleas o resentimientos y sin embargo Kibum lo había empujado tan bien que se sentía arrepentido de haberse dejado llevar así.

 

Suspiró, recostado sobre el asiento mientras el resto disfrutaba de su almuerzo en algún otro lugar.

 

—¿Hyung?

 

La voz de Taemin en el umbral de la puerta lo hizo levantarse y mirar a Minho y Jonghyun que lo acompañaban, entonces frunció el ceño. En verdad temía que el menor terminara envuelto por esos dos, que a estas alturas eran su preocupación menor.

 

—Oh, Taemin.

—¿No dijiste que almorzarías con un amigo?

—Si, está por llegar.

 

Taemin suspiró —¿No sigues con pesar por lo de Key, verdad? Eso no fue tu culpa y además tú solo te defendiste de sus horribles palabras.

—Lo sé, Min. Me lo repites a diario…

 

Onew sonó cansado, sintiendo a pesar de todo las miradas intrusas de esos dos, que se habían hecho tan amigos de su pequeño hijo adoptivo Taemin.

 

—Permiso— La voz de Joon lo hizo levantar la mirada y ver como Jonghyun y Minho no parecían con la intensión de abrirse paso, pero Joon miró a Minho y éste solo alzo una ceja y se movió, por lo que Joon, con el almuerzo entre las manos finalmente pudo llegar hasta él –Lamento la demora, mucha gente.

 

Onew sonrió y asintió. Taemin entonces pareció ampliar su sonrisa un poco más.

 

—Bueno los dejo, me preocupaba que almorzaras solo.

 

Taemin se despidió agitando su mano y Onew miró a Joon, él hablaba tranquilo, le comentaba cosas sin importancia y trataba de hacer sus días amenos, pero de todas formas, Onew sentía una doble traición en su interior, como si la ausencia de Kibum fuera oportuna, aunque no la sintiera así.

 

 

 

 

Kibum suspiró.

 

Jugando con el pequeño rugbi entre sus manos, regalo de Onew en algún momento, despojado de su computadora y celular ya que sus padres habían sido severos con él esta vez, pero el directo había sido claro, o la próxima candidatura o las dos semanas de expulsión. Kibum quería otro año más como presidente y un estúpido incidente no se lo iba a quitar.

 

Imaginaba que ya todos se encontraban saliendo del colegio a estas horas mientras él se quedaba todo el bendito día encerrado en su casa, sin aspiraciones ni ganas de hacer algo productivo más que en pensar como ganar esas ridículas elecciones si ya no podía hacer una fiesta, al menos no en su casa.

 

Y el golpe en su ventana llegó, como cada día desde que hubiera sido castigado.

 

“¿Ha sido un día negro?”

 

“Los días en el colegio son aburridos sin ti”

 

“Me dan ganas de hablarte y te tienes que ausentar. No es justo.”

 

Corrió, ante lo único bueno que le pasaba durante esas semanas que estaría castigado y agarró la nueva nota que llegó y que jamás podían ser respondidas por que el remitente se marchaba sin dejar rastros y Key tampoco se esforzaba en ubicarlo, por que era más divertido así, por que era lo único que tenía por el momento antes de regresar.

 

“Cuando vuelvas al colegio, iré a hablarte. Sin dudas ni miedos.”

 

Kibum sonrió, ¿cuántas posibilidades había de que se tratara de Joon? La verdad es que eran tan mínimas como el mismo hecho de que sus padres lo dejaran hacer una fiesta en su casa por las próximas elecciones. Aún así suspiró. El pequeño desconocido era un enigma, uno agradable durante estos días oscuros que todavía le quedaban por sobrellevar.

 

 

Fin Capitulo Cuatro.

2 comentarios sobre “A libro abierto: capitulo 4

    A Libro Abierto | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    9 enero, 2015 en 9:55

    […] Capitulo Cuatro: Tick tock en el reloj […]

    Me gusta

    Nadja escribió:
    25 julio, 2015 en 9:03

    Que buen fic, al principio tuve mis dudas al comenzar a leerlo pues siempre leo fics donde onew es de personalidad dominante, pero la manera que lo retrataste aquí es tan maravillosa que no lo pude dejar de leer! Ya quiero saber que pasara a continuación, sigue así!

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