Composición: parte 1

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Composición de un Amor Desesperado

Retazos

Primera Parte

 

 

Fue como esa habitual percepción de estar cayendo hacía un abismo.

 

El cuerpo simplemente caía, y por inercia las manos de Yongguk se alzaron procurando sostenerse de algo que lo mantuviera anclado a un lugar que no reconocía. Pero fue igual que en aquellos sueños profundos, el cuerpo de Bang sufrió un sacudón tremendo antes de percatarse que no había abismo, que no caía ni mucho menos corría peligro.

 

Sus ojos se abrieron y sintió que el mundo daba vueltas por un segundo, un mareo profundo que se intensificó cuando cerró los ojos un instante y tuvo que abrirlos nuevamente. Con el cuerpo pesado y un dolor intenso en la espalda y el lado derecho del cuerpo. Incluso sentía uno de sus oídos sin audición.

 

Se levantó con extremo cuidado, en medio de esa habitación blanca y vacía que lo hacían peregrinar de la inconsciencia al miedo y la confusión. Como si no tuviera más remedio que anclar sus sentidos y al menos permanecer con los ojos abiertos para siquiera sospechar lo que sucedía.

 

Pero las cosas no ocurren así de fáciles, ni son menos esporádicas por que se intente calmar los impulsos y buscar la calma sea un recurso tan difícil de utilizar, cuando pudo sentarse, con un dolor de cabeza repentino, que más que doloroso era fastidioso, Yongguk pudo notar que estaba completamente solo. Que era extraño no ver a Kim a su lado, cuidando de él, por más presuntuoso que eso fuera.

 

Conocía a Himchan a la perfección, la manera en que se preocupaba por él y por su mirada atenta cuando lo escuchaba, la forma de sus manos, la manera en que lo acariciaba, conocía cada una de sus expresiones y el sonido de su voz en cada tono distinto.

 

Se alejó de la cama con pasos torpes e infructuosos. Con la mente todavía perdida, sin saber lo que había ocurrido pero con la firme imagen de Himchan en su memoria. Lo único que recordaba a la perfección. Su preocupación más grande en ese instante. Las puertas se abrieron ante su presencia. Y sus manos sostenidas en la pared le abrieron paso por esos largos pasillos que lo esperaban.

 

 

 

 

—Daehyun— La voz hermética de la computadora hizo a Jung levantar la mirada. El eco en su oficina claramente audible ante la disposición de esas cámaras detrás suyo, que parecían incluso mirarlo sobre los hombros. –Bang ha despertado.

 

El cuerpo de Jung se tensó de inmediato, su cuello se puso rígido y las manos se cerraron repentinamente, como un mal presentimiento recorriendo su cuerpo entero. El cansancio instaurado en cada uno de los pliegues de su consciencia. Mientras la ausencia de Youngjae le pesaba como nunca antes.

 

Necesitaba que Yoo regresara cuanto antes, las cosas a él se le estaban saliendo de las manos.

 

—¡Daehyun!— La voz de Yongguk sonó en una exclamación repentina, como si hubiera recordado su nombre de repente. Sus pasos torpes y pesados se abrían camino hasta él —¿Qué está pasando?

—Yongguk…

 

El mayor ingresaba en la límpida oficina del menor quien por inercia se levantó de su asiento y caminó hasta él, tomándolo con cuidado. Haciéndolo sentarse en el sillón.

 

—Daehyun, no entiendo que está pasando.— La voz de Yongguk era lamentable, con dejes de angustia y desesperación. —¿Por qué estoy herido? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Himchan?

 

Las preguntas volaban de un lado a otro, presionando las responsabilidades de Daehyun en cada respiración por parte de él.

 

—Yongguk tienes que calmarte primero.— Desde el inicio de esas palabras, internamente Yongguk supo que nada bueno podía estar ocurriendo. –Necesito que estés tranquilo para que podamos hablar.

—Si, está bien. Pero al menos dime ¿dónde está Himchan?

 

Ocurría que mientras la mirada condescendiente de Jung se fijaba en Yongguk, la angustia de él se agrandaba. Por que no le hablaba de Himchan. Porque lo evitaba como si se tratara de una confusión.

 

—Hubo un accidente.— Empezó Daehyun, con su voz suave y baja, mientras acariciaba levemente el brazo del mayor. –Uno muy grande y tú apenas sobreviviste. Es más, llevabas inconsciente exactamente dos días.— Los ojos de Yongguk se abrieron perplejos. –Sin embargo, Himchan… Él aún no ha despertado. Los especialistas creen que pueda estar en un coma irreversible.

 

Bang olvidó respirar. Las líneas de sus memorias volviéndose más finas todavía.

Y Daehyun colocó sus manos fuertes sobre él, mediado por ese silencio externo y profundo que le regalaba al mayor, ese malestar inapropiado, de sus penas compadeciéndose por él.

 

 

 

 

Yongguk no recordaba muchas cosas, ni siquiera tenía la menor idea sobre lo que había sucedido antes de aquel accidente que hubiera dejado en tan mal estado a ambos. No recordaba nada, ni siquiera podía recordar la última cosa que había hecho. Solo recordaba a Himchan, su trabajo en el centro de investigación. No había más. Su mente se nublaba más allá de eso.

 

Por eso, luego de aproximadamente media hora en la que Daehyun ordenó que le hicieran un chequeó exhaustivo,  que comprendió solamente una revisión por parte de las máquinas y computadoras y una leve por parte de Daehyun respecto a su cuerpo. Por fin pudo vestirse adecuadamente y conducirse a esa habitación blanca a unos pasos de la suya.

 

Apenas se escuchaba el pitido constante de esa máquina que sintonizaba el ritmo de vida apagada que Himchan mostraba mientras su rostro pálido permanecía a la vista, recubierto un poco con esa delgada sábana y su cabello negro cayendo sobre la almohada bajo su cabeza.

 

Parece que está durmiendo.” Pensó Yongguk mientras sus pasos avanzaban y temeroso tomaba entre sus manos los delgados y fríos dedos de Himchan que se mantenían sobre el colchón. “Parece que sueñas  y que en algún momento vas a despertar.”

 

Junto sus cejas sin darse cuenta, en una expresión acongojada sin atreverse a terminar de acortar las distancias. Supo que iba a empezar a derramar lágrimas, cuando luego de varios minutos el cuerpo de Himchan no mostró señales de recobrar el movimiento.

 

Entonces se sentó junto a él, en esa habitación blanca desprovista de vida que ahorcaba a Yongguk, apretó una de las manos de Himchan, esa piel un poco desgastada por las horas de trabajo, esos dedos finos y largos que solían entreverarse entre los suyos tan bien.

 

—Himchan…

 

Suplicó, como si fuera su último recurso y el menor de alguna forma pudiera escucharle. Como si nunca antes hubiera deseado algo con tanta fuerza y solo le quedara ese rostro sin expresiones y esos labios resecos ante su presencia.

 

—…Por favor abre los ojos otra vez.

 

 

..:: Fin Primera Parte ::..

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