La sonrisa de Apolo: capitulo 6

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La sonrisa de Apolo

Amores Incompetentes

(Creo que ninguno sabe como querer)

 

 

Key era conocido por su estado natural de grandeza.

 

De todo lo que podía lograr con sus manos y lo que lo haría tan distante a los mortales que lo rodeaban mientras él solo se regodeaba de ser, podía tener posibilidades entre los dedos que lo separaran del resto mientras los demás solo dignaban a respirar y él se compadecía de ellos.

 

Pero la suerte era una puta que no ha querido acostarse en su cama.

 

Lo ve desde lejos aunque se le remuerde un poco la consciencia, y del mismo modo le provoca nauseas, esa sonrisa estúpida de Minho mientras juega con las manos de Onew, mientras le habla en susurros y se cree la persona más feliz por que tiene lo que quiere. Key odia no tener lo que quiere, así que entiende la felicidad idiota de Choi, pero la desprecia, cuando la felicidad no quiere jugar de su lado, simplemente la desprecia.

 

—No has dormido bien.

 

Jonghyun tiene esa costumbre, esa mala costumbre de interrumpir sus reflexiones cuando más atiborrado de sentimientos confusos se encuentra, mientras reposa a su lado, viendo desde lejos lo mismo que han capturado sus ojos desde hace un momento.

 

—Es molesto— Añade –Parece no saberlo, pero al mismo tiempo parece restregárnoslo en la cara.

—Idiotas somos nosotros— Susurra Kibum, bajo para que ni Minho ni Jinki lo escuche –Mira que Jinki no es la gran cosa y aún así estamos aquí, como si…

 

—¿Quién dijo que no era la gran cosa?— Jonghyun de pronto lo mira como si se mordiera la lengua por decir algo más —¿Por qué siempre hablas de Jinki como si lo despreciaras? Solo eres como un niño pequeño, que no tiene a la niña que le gusta y por eso jala su cabello.

 

Jonghyun parece inmune a su mirada filosa y amenazante, por que únicamente bufa antes de levantarse de su asiento y caminar hacía algún lado del departamento dónde se encuentre lo suficientemente lejos de él. No es así. Las cosas no son así para él, él no es tan inmaduro ni idiota como para caer tan bajo. Jonghyun se equivoca.

 

Y por ley natural, él no. Kim Kibum jamás se equivoca.

 

 

 

—¡Auch!

 

Onew se quejó, con una mano en alto, y con la intención clara de detener la mano de Key mientras jalaba de sus hebras y lo hacia gemir de dolor. –Si no te quedas quieto no te puedo ayudar— Musitó Kibum demasiado bajo mientras seguía jalando de su cabello y pasaba un pequeño peine por entre las puntas.

 

—Estás jalando demasiado fuerte.

—Quien te manda a ser tan tonto— Le reprocha Kibum, aún sentado tras él, durante la hora en que Jonghyun y Minho han decidido salir a comprar comida —¿Cómo te pegaste esta goma de mascar en el cabello?

 

—Estaba masticándola mientras leía, en algún momento me quedé dormido y ya…

 

Kibum automáticamente recordó que Onew tenía esa mala costumbre de dormir con la boca abierta de vez en cuando.

 

—Asqueroso…— Murmuro bajito, aún así Onew rió divertido —¿Por qué te ríes?

—Por que te parece asqueroso, y aún así estás ayudándome.

 

Kibum miró sus manos, sobre el cabello castaño de Jinki mientras intentaba deshacerse de la goma de mascar y prefirió omitir palabras. Seguir con lo que estaba haciendo y evitar que sus oídos latieran como si se encontrara demasiado acelerado y congestionado.

 

—Es imposible— Se rindió, alejando sus manos del cabello lacio del mayor –Habrá que cortarlo.

—¿Qué?— Onew llevó las manos a su cabeza, los ojos abiertos de par en par como si la idea no pudiera ser considerada una opción –El manager nos mata si cortas mi cabello y no le avisamos de algún cambio de imagen.

 

Kibum lo miró, Jinki trataba de mirar la imagen en el espejo con un suspiro en los labios y su rostro entre preocupado y resignado. Lo observó, como intentando entender el por que de su escaza nitidez mental cuando pensaba en el mayor y su mente solo lograba entremezclar cosas que a veces carecían de sentido.

 

—¿Key?— Onew lo miró directo a los ojos, Kibum sin embargo permaneció cruzado de brazos —¿Estás bien?

—Si, ¿por qué no lo estaría?

—Estás muy serio.

 

Trató de sonreír, al menos un poco para ver por que razón Jinki lo hacía, a veces sin ganas reales de hacerlo y sin embargo aquello solo le provocó un sin sabor extraño que desemboco en una mueca, mientras Jinki lo miraba y luego volvía a quejarse de su cabello.

 

 

 

 

—¿Qué me estás queriendo decir?— Taemin rara vez accedía a ir a entrevistas completamente solo, sin que siquiera sus amigos lo acompañaran aunque no aparecieran frente a las cámaras, sin embargo el manager lo había solicitado para aquel programa, y Taemin no había tenido de otra que aceptar –Explícate mejor Kibum.

 

La voz del manager había sonado severa, mientras masticaba el nombre del otro muchacho al otro lado de la línea. Y Kibum se encontraba ya seguramente molesto por ese tono cansino en tanto Taemin optaba por dejar el juego de lado y miraba el rostro maduro del mayor que parecía fruncir el ceño ante cada palabra que Key le decía.

 

—Acabamos de estacionarnos frente al edificio, dile que baje— El hombre suspiró, resignado como se le venía haciendo costumbre desde hace bastante tiempo cuando se trataba de los requerimientos de Kibum, las desapariciones de Jonghyun, y las torpezas de Jinki. En ocasiones, Taemin y Minho resultaban ser los más llevaderos –Y que baje rápido.

 

—Hyung— Pronunció en cuanto el mayor guardara el celular y se apoyara contra el auto —¿Sucedió algo?

—Si, se que ha sido un día cansado por lo del programa pero por favor acompaña a Jinki a la peluquería, yo necesito ir urgente a la empresa un rato. Luego los paso recogiendo ¿si?

 

Taemin sintió sus hombros tensarse ante la sola idea de pasar tiempo a solas con el mayor y mordió su labio inferior augurando un silencio que pesaría más que aquellas pesas que Jonghyun  y Minho parecían levantar con tanta facilidad sobre sus manos. Estuvo a punto de objetar de pedirle que mejor lo acompañara Minho o Jonghyun o cualquier otro, ya que todos querían tan desesperadamente pasar tiempo con el líder, y sin embargo solo bajó la cabeza y asintió.

 

—Si.

 

Marcó su sentencia.

¿Quién se condenaba así mismo por voluntad propia.

Solo él.

 

—Buenas noches, manager.

 

Jinki abrió la puerta de repente, ingresando de inmediato con un gorro negro en la cabeza, sentado justo enfrente de los dos. Con esa sonrisa amplia que se le antojaba tan bien entre los labios. El manager sin embargo solo optó por estirar la mano y despojarlo de su gorro, dejando a la vista su lacio cabello.

 

—Ay, dios…— Masculló el hombre –Ni siquiera quiero saber como pasó eso.

 

Y en respuesta, Jinki solamente mordió su labio inferior y asomó una sonrisa, con la mirada baja y su rostro apenado.

 

 

 

 

—¡Trajimos la comida!

 

Jonghyun levantó entre sus manos las fundas con comida, el aroma apenas dejaba al descubierto lo que habían traído y Kibum se levantó del sillón, con la mirada aburrida y el control entre las manos.

 

—¿Y? ¿Ustedes fueron a matar primero a la vaca?

—Ya, no exageres Key— Sonrió Jonghyun –Solo había mucha gente.

 

Kibum rodó los ojos, notando la mirada impertinente y nada disimulada de Minho mientras buscaba al mayor de todos ellos con la mirada  —¿Y hyung?

—Salió, el manager y Taemin lo acompañaron a la peluquería. Yo tuve que quedarme para no hacer demasiado bulto y avisarles.

 

Key cogió un pedazo de carne y lo llevó a su boca, saboreando el exquisito plato que tenía a disposición en ese momento. Notando recién la mirada confundida de Jonghyun y Minho, quienes por cierto no se habían enterado de nada.

 

 

 

 

Tenían casi una hora ahí, Onew ya empezaba a cerrar los ojos mientras las mujeres hacían maravillas en su cabello y lo cortaban, y lo alisaban y le hacían un montón de cosas, lo suficientemente vistosas como para que el líder se sintiera a gusto con su imprevisto cambio de imagen.

 

Pero Onew no parecía reparar en eso, por que Taemin, sentando a una prudente distancia mientras fingía leer una revista podía sentir claramente la mirada del mayor. Consternado, Taemin en un agarre de valor lo enfrentó. Clavó sus ojos en los rasgados del otro y no sonrió. Solo lo miró directamente y Jinki entonces suspiró.

 

Con palabras mudas entre ellos y gestos que sobraban. Luego de unos quince minutos más, Jinki por fin fue puesto en libertad y el manager aún no volvía. Descansaron entonces, sentados en el mismo sillón, con suficiente distancia entre ellos mientras los minutos pasaban y Taemin solo lograba sentirse incómodo.

 

¿Está haciendo lo correcto?

Siguiendo los consejos de Key, y todo por Minho.

 

Minho que únicamente miraba a Onew y Onew solo lo miraba como perrito apaleado, sintiéndose culpable por algo que no debía. Por que Taemin sabía, muy en el fondo, ahí dónde nadie más podía tener acceso, que Onew no era culpable de absolutamente nada cuando de Minho se trataba.

 

—Taemin…— Y ocurrió, el mayor soltó su nombre lentamente, con un susurro esperado mientras ojeaba una revista y fingía que no se encontraba igual de incómodo que él —¿Tú estás molesto conmigo por algo?

—No debería.

 

—Esa no es una respuesta.

—No puedo darte otra.

 

Empezó a mover su pie. Necesitaba que el manager llegara.

 

—No creo haber hecho algo que te disgustara.

—Excepto tal vez…— No debía decirlo, por nada del mundo. Debía como pudiera resguardar algo de dignidad –…Que no me agrade verte salir con Minho.

 

Y sin embargo su boca no parecía cuadrar ideas con su cerebro. Los ojos de Jinki lo analizaron firmemente, largos segundos en los que Taemin tampoco aparto la vista de esos ojos, abriendo una brecha tan grande como un acantilado.

 

—Estás molesto conmigo— Reflexionó el mayor —¿Debo suponer que te gusta Minho?

 

—¿A ti te gusta Minho?— Preguntó de repente, si ya había hablado, nada le costaba irse de largo mientras tenía la oportunidad. Una que no volvería a repetirse. Sacarse esa estaca que venía molestándolo desde hace días –Por que Minho te quiere. Y eso definitivamente es muy diferente a lo que yo creo que tú sientes por él.

 

—¿Y que crees tu Taemin?

—Que estás con él, por una razón muy distinta a lo que el mismo Minho cree.

 

Su boca disparaba un veneno que aún no sabía controlar mientras Onew actuaba como el maduro en medio de esa callada discusión. Lo observaba a ratos, ratos esporádicos mientras analizaba sus acciones y sus palabras. Pero ningún gesto, por mínimo que este fuera le permitía a Taemin saber si sus suposiciones eran ciertas o no.

 

—Si supieras…— Murmuró Onew —…Quizás me odiarías un poco más.

 

Llegó, más oportuno que nunca, abriendo la puerta de la peluquería y dejando entrar un frío viento de invierno mientras Onew se levantaba y sonreía como si nada hubiera sucedido hace unos segundos, mientras él se quedaba callado como idiota y las palabras de  Jinki lo confundían. Mientras aseveraba algo que Taemin ya sabía y solo lo miraba, notando recién lo diferente que se veía.

 

 

 

 

Onew no es alguien a quien puedas odiar— Había reflexionado Kibum un día cualquiera cuando estaban todos reunidos en algún programa que pronto saldría al aire –Puede no simpatizarte. Pero odiarlo implica un sentimiento que debería ser justificado, igual que el amor. Y Jinki no tiene facultades para ser odiado.

 

Pero si alguien amado ¿no?— Taemin en toda su ingenuidad había hablado sin tapujos, logrando que aquel día el líder se sonrojara y riera tontamente –Hyung siempre es alguien considerado por las mujeres.

 

Y así debió quedarse, como el tipo ideal para las mujeres.

En aquel lugar tan inalcanzable para Minho, y sin embargo las cosas no fueron así.

 

—Vaya, vaya…— Comentó Jonghyun ante la llegada de Onew, que al oírlo pareció tensarse –Fue una desgracia con suerte.

—Te ves muy bien.

 

Minho lo susurró, tan cerca del oído de Onew que Taemin se preocupó al notar que lo había escuchado incluso estando relativamente lejos.  Los ojos de Key se posaban en Onew y su reciente llegada, el líder sonreía como siempre mientras se aseguraba un lugar más férreo en el corazón de Choi quien parecía un niño pequeño ilusionado.

 

Taemin renegaba, los ojos de Minho parecían los de un completo enamorado y su sangre propia hervía de coraje, con sus sentimientos inmaduros e incomprendidos mientras se sentaba a comer molesto y fruncía el ceño. Minho era un imbécil, uno que no notaba que se había esforzado por sonreír para él, para que notara su sonrisa, y sin embargo esos ojos grandes y oscuros solo parecían deslizarse sobre eso únicos y finos labios que él no poseía.

 

 

 

 

Minho era un tipo de costumbres.

 

Le gustaba hacer ejercicio, charlar con sus amigos, salir con Kyuhyun y Changmin. Pasar tiempo con Onew, cantar con la banda, pero sobre todo le encantaba la paciencia de la que se había visto capaz desde que empezó a descubrir a ese ser que era Lee Jinki, desde sus costumbres hasta sus imprevistos.

 

Podía pasar largos ratos mirándolo leer algún libro, le gustaba escucharlo cantar en la ducha o que le susurrara palabras cerca del oído estando en la cama, con alguna película y Onew solía sentarse en medio de sus piernas, en un abrazante calor que para Minho empezaba a ser una necesidad. Una astucia por tocarlo, por conocerlo un poco más, por descubrir todo aquello que aún le hacía falta.

 

Decidió aventurarse cuando su mano, sobre el brazo de Jinki empezó a subir y bajar, acariciando esa piel blanca y suave a su disposición mientras el mayor parecía no percatarse y reía un poco ante los pequeños besos que posó sobre su cuello. El corazón le latía, acelerado y aventurero contra su pecho, aún a riesgo de que Jinki lo notara.

 

Y la fragancia de Onew lo envolvía mientras cerraba los ojos y dejaba que sus labios reposaran por más rato en ese cuello. Acelerando el pulso en cuanto coló una mano bajó la camisa del mayor y este pareció recostarse más contra su pecho ante la impresión.

 

—¿Minho?

—¿Si?

 

Su mano acariciaba el abdomen plano, sentía los espasmos del mayor ante su caricia y sin embargo no recibía una negativa. Así que buscó sus labios, esos que se le antojaban de repente con una necesidad que iba en aumento cada que Onew lo dejaba avanzar mientras tomaba su rostro y envolvía sus labios.

 

Cuando pudo darse cuenta estaba sobre él, con las piernas alrededor de su cintura, las manos sobre la quijada y sus labios devorando los de él, que ya estaban rojos por tanto contacto, las manos de Jinki no tocaban demasiado y las suyas no se habían alejado de ese rostro.

 

—Te quiero…— Susurró abrumado por las sensaciones que empezaban a aglutinarse en su cabeza y cuerpo, y sin embargo se escuchó como un eco lejano que no le pertenecía –Onew te quiero— Y lo repitió, como si no hubiera bastado con la primera, abriendo los ojos y notando esa mirada de repente sorprendida y esos labios que ahora estaban sellados.

 

Minho era un tipo de costumbres, de las cosas a su tiempo y aunque sabía que moría por decírselo, por expresar el grado en que le gustaba Jinki, siempre había pensado que debía darle su tiempo, dejar las cosas reposar y luego soltarlo en el momento indicado, no dos semanas después de haber iniciado algo que aún carecía de etiqueta y que parecía haber tomado por sorpresa a Jinki.

 

Sintió una corriente fría por sus venas, avergonzado y apenado. Con las palabras de uno de sus hyung rondando por la cabeza igual que un mantra antiguo: El que se enamora primero pierde.

 

Sin embargo Jinki apretaba la tela de su camisa y lo miraba sin decir palabra todavía.

 

“Por favor, hyung…” Pensó asustado “Solo no te quedes callado.”

 

—Minho…— Y como si le hubiera leído el pensamiento, Jinki estiro sus brazos hacía él y lo abrazó lentamente, con su boca muy cerca de su oído, en medio de un delicioso calor que sabía a gloria —…Yo también.

 

“Que con  verdades a medias me conformo por ahora”

 

 

 

 

Jonghyun es su amigo.

 

De esos con los que se puede hablar de cualquier cosa sin importar el tema. Sin tabúes y tapujos que se tienen con otras amistades. Tan íntimamente relacionados que era fácil sentarse a hablar de nada y de todo al mismo tiempo. Por eso Minho sonreía como niño en noche buena sin preocuparse por lo que su amigo diría.

 

Movía el chocolate entre sus manos y quería apretarlo contra su pecho para sonreír aún más y luego suspirar enamorado. Pero sería tocar fondo y pasarse de ridículo, así que prefería dejarlo en su mente y tararear una insistente canción que sonaba en su cabeza cada que estaba feliz.

 

Como si el sol brillara más y el día fuera único.

 

—¿Se puede saber que demonios te pasa?

Jonghyun fue agresivo y Minho solo rió –Nada.

 

Kim entonces levantó una ceja —¿Me crees idiota?

—Un poco, pero creo que ese no es el punto— Jonghyun le lanzó un pedazo del pan que tenía sobre la mesa y Minho alcanzó a esquivarlo hábilmente –Solo estoy feliz, ¿acaso no puedo estarlo?

 

Jonghyun en ese momento optó por no hablar más y mirarlo. Haciendo que Minho lo mirara un par de veces para luego fingir que no le molestaba y finalmente bufar divertido.

 

—De acuerdo, pero no se lo vayas a decir a nadie ¡¿escuchas?!— Levantó el puño en amenaza y Jonghyun únicamente sacudió un poco su mano —…Ayer le dije a Onew que lo quería.

 

Jonghyun borró las emociones de su rostro, moviendo un poco el café en su taza y posando su mirada en el interior de la misma —¿No te parece que vas muy rápido?— Habló, antes de volver a mirarlo a los ojos y sonreír un poco, suavemente como un gesto que podría apreciarse como amable –Digo, apenas tienen saliendo unas dos semanas y esas palabras son muy…— ¿fuertes? ¿importantes? –Especificas.

 

Minho rió, siendo ahora él quien sacudiera su mano despreocupadamente.

 

—Está bien, yo tenía el mismo temor— Sonrió victorioso –Pero hyung dijo que sentía lo mismo por mi.

 

Kim entonces tragó fuerte.

 

—Que curioso…— Él era un mal amigo —…Y yo que siempre pensé que Jinki estaba enamorado de Key.

 

Luego de eso, tapó su boca, como si hubiera soltado una gran indiscreción.

 

Jonghyun era un muy mal amigo.

 

Fin de la Sexta Parte

Un comentario sobre “La sonrisa de Apolo: capitulo 6

    La sonrisa de Apolo | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    9 enero, 2015 en 9:51

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