Composición: parte dos

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Composición de un Amor Desesperado

Rutinas

Segundo Parte

 

 

 

La vida de Yongguk había cambiado bastante desde aquel día.

 

No recordaba demasiado y sus pasos eran inseguros cuando se trataba de habitar un lugar que era supuestamente suyo y que no recordaba del todo. A veces, en esas noches solas cuando su mente se agotaba intentando recordar; Se preguntaba si cuando Kim despertara ¿se olvidaría de él? Pero luego una pregunta más angustiante acaparaba su mente y le arrancaba suspiros: ¿Cuándo despertaría?

 

Su paso por la vida había sido un matiz complicado desde muy temprana edad. Siempre carismático y masculino. Yongguk había gozado de amigos, fiestas y demás privilegios comunes en la juventud. Sin embargo cuando la época de la universidad había llegado y él había expresado que quería estudiar ingeniera genética. La gente solo había reído acotando que eso era muy tonto, que él no servía para eso y que eso solo era para gente en verdad inteligente, gente de otros mundos.

 

Aquella profesión que la gente consideraba lejana a sus manos inspiró a Yongguk, demostrarles que se equivocaban. Que su empeño y su inteligencia eran lo suficientemente capaces de lograr lo que quería. Así que se había graduado, había conseguido un excelente trabajo y lo había conocido a él.

 

Y su vida ahora no funcionaba sin él.

 

Himchan había sido ese tipo demasiado sociable e inteligente, que destacaba donde sea que fuera desde muy pequeño. De sonrisa acaparadora y fabulosa que no habían variado demasiado ante el paso a la adultez. Conocerlo para Yongguk fue uno de esos golpes del destino con los que quedas eternamente agradecido. Himchan siendo más joven que él, le había enseñado tanto. Lo había deslumbrado.

 

Lo admiraba y lo amaba en formas iguales.

 

Ahora solo intentaba, con miedo a sentirse culpable. En recuperar su vida. Pero era condenadamente difícil cuando cada cosa en el centro de investigación le recordaba a Himchan. Cuando sus espacios que antes parecían comunes hoy solo lo atormentaban y terminaba cada momento libre que tuviera encerrado en esa habitación, suplicándole a los oídos sordos de Himchan, porque sus ojos se abrieran.

 

Regresar al trabajo había sido necesario, sus memorias de a poco se ahondaban y las labores que tenía que hacer, así como su rutina poco a poco fueron tomando forma otra vez. Pero él seguía sin recordar el accidente ni nada un poco antes de eso.

 

—¿Ya almorzaste?

 

Youngjae había hablado con su tono parco y calmado, sentándose junto a él y mirándolo con esa pequeña preocupación que venía haciéndose costumbre. La sonrisa de Yongguk se había apagado. Y eso no extrañaba a ninguno de los integrantes en el grupo de investigación.

 

—¿Ya es hora de almuerzo?— Verificó Yongguk mientras miraba el reloj en su muñeca.

—Desde hace dos horas.— Admitió el menor, con un pequeño susurro entre los labios.

 

El menor había llegado días atrás, entre sus ocupaciones y ese sentimiento empedernido de Bang por sentirse el culpable de aquel espontaneo regreso. Youngjae siempre fue tan sincero que dolía, y aunque ahora callaba sus palabras, Bang leía en sus ojos esa pena amortiguada por la empatía.

 

–No puedes seguir así, Yongguk. Actuando como si no tuvieras vida.

—Y no la tengo…— Dejó escapar Bang, apagando la computadora frente a él.  –No, hasta que Himchan despierte.

 

Los ojos de Youngjae se levantaron para mirar al mayor mientras este tomaba sus pocas pertenencias y salía del laboratorio, seguramente hasta la zona de hospitalización donde Kim se encontraba. Yoo comprendía muchas cosas sobre la ciencia y su brutal avance que era lo que los mantenía ahí. Pero no terminaba de entender ese cosmos de emociones confusas que levitaban a Yongguk a pasar cada momento de su existencia al pie de la cama de Himchan.

 

 

 

En uno de esos momentos repentinos, Yongguk tuvo la insoldable sensación de tomar un poco de chocolate caliente ante ese frío abismal que el invierno les ofrecía. Su mirada se deslizaba por el gran ventanal en el departamento mientras las cosas de Kim seguían intactas y en su lugar.

 

El peso de las palabras de Daehyun todavía pegaba duro en su cabeza.

No es seguro que despierte, puede pasar incluso años así. Y eso ya deberías saberlo.

 

Quizá sentía la preocupación un poco displicente por parte de sus amigos, su incomprensión o su propio cambio de humor constante mientras trabajaba y luego iba a la habitación de Kim a suplicar por un poco de calma que no le era  concedida.

 

Estaba entrando en un punto de desesperación sin retorno, tan profundo, que en momentos como este solo le placía echarse a llorar aunque antes aquello no hubiera sido una opción para él. El invierno marcaba la llegada de las épocas festivas y esos momentos que solía compartir con Himchan. Esos que a él tanto le gustaban.

 

Sí. La angustia galopaba en su ser y lo hacía sentirse miserable.

Abandonado por la misericordia y la sombra de Himchan haciéndole compañía todavía.

 

 

 

 

—Doctor Jung.

 

Nuevamente la voz profunda de la computadora hizo a Daehyun desconcentrarse de lo que hacía mientras verificaba los nuevos mecanismos de implantación de memoria y sus ojos cansados se levantaron, tanteando la zona alta de su nariz y masajeando el lugar. Deshaciéndose de los lentes.

 

—Dime CERN.

 

—El doctor Bang se encuentra en el laboratorio.— Hubo una leve pausa antes de que la cámara de seguridad se moviera y la voz de la computadora se volviera a dejar escuchar. –No está en sus horas permitidas para entrar en el laboratorio.

 

Daehyun suspiró. –Muéstrame las cámaras de seguridad.

 

Inmediatamente frente a los ojos de Jung, se reflejaron cuatro recuadros de video con los diferentes puntos de vista desde donde se podía observar a Yongguk trabajando de un lado a otro con dispositivos y computadoras. Empeñosamente, como si buscara un resultado inmediato.

 

—¿Qué estás haciendo, Yongguk?

 

Jung no despegaba sus ojos de aquella imagen, de la expresión preocupada y concentrada del mayor mientras seguía con su quehacer extraordinario.

 

—¿Desea que alerte a los de seguridad o le bloquee el acceso a datos internos?

—No, CERN. Déjalo. De seguro está haciendo algo importante.

—De acuerdo, doctor Jung.

 

Pronto se dejó de escuchar esa pequeña interferencia mientras sus ojos continuaban fijos en la pantalla. En la imagen de Yongguk y su preocupación propia por lo que podía pasar con aquel prototipo. Pero todo era culpa de Himchan. Por empezar cosas que luego no podía terminar.

 

 

 

 

Youngjae no era de esos tipos que podían ser considerados sentimentales, al menos no de aquellos que exfoliaban en cada poro de su piel las emociones que se transmitían internamente dentro él, pero contemplaba el cuerpo de Himchan como si pudiera hallar las respuestas que le hacían falta. Esperaba como si el hombre en verdad de repente pudiera abrir los ojos y mostrarle el mundo con fallas que él tenía entre las manos.

 

—¿Qué es lo que hiciste exactamente Himchan?— Susurró inconsciente, mirándolo todavía, tratando de leer algo que le era imposible –No lo puedo comprender todavía y tenerlo así… A la deriva…

 

—Doctor Yoo— Uno de los guardias entro por la puerta corrediza, con su respiración agitada y aliviado de haberlo encontrado al fin –Hay un problema con la base central.

—¿Qué problema?— Youngjae de inmediato arrugó el entrecejo.

 

—Es el doctor Bang, se ha encerrado en el laboratorio con CERN, ha bloqueado incluso las cámaras de seguridad. No sabemos que está haciendo exactamente ahí.

 

Youngjae ni siquiera esperó un poco más, las sensaciones repetidas volvieron a sacudirse en su interior mientras apresuraba el paso hacía la oficina de Daehyun que se abrió sin problemas al identificarlo. Dentro, el muchacho hablaba por el micrófono exasperado, rodeado por pantallas centellantes y vacías.

 

—Yongguk escucha, no puedes hacer esto— Jung sonaba molesto, con el entrecejo arrugado y su voz masculina haciendo eco en aquel laboratorio –Tienes que dejarnos entrar. Los jefes se pueden enterar y te vas a meter en grandes problemas.

 

Youngjae únicamente caminó hasta él, colocando una mano sobre el hombro del mayor y acercándose al micrófono que le era cedido sin problemas.

 

—Bang, soy Youngjae— Respiró hondo, esperando que el otro en verdad le respondiera –Necesito que me dejes entrar. O te aseguró que bloqueare los pasos de energía y comunicación. No podrás seguir haciendo lo que sea que estés haciendo.

 

Fueron segundos interminables, luego de un rato uno de los monitores se encendió y la imagen de Bang hizo aparición. –Solo los dos, no quiero a nadie más aquí.

—No estás en posición de negociar Yongguk.

 

—Tú decides, Youngjae.

 

Los ojos del mayor estaban llenos de decisión. Esa profunda voz que hacía eco por todas partes, los ojos de Daehyun parecían resignados, masajeando su sien y suspirando resignado, tomando la palabra por él.

 

—Está bien, déjanos entrar.

 

 

 

—¿Qué sucede?

 

Himchan sonrió, con los mechones de su cabello tapando un poco sus ojos fingiendo que seguía ocupado con aquel microchip entre las pinzas sostenidas por sus manos, podía ver incluso de reojo esa sonrisa amplia en los labios del mayor, que dejando a un lado su labor se había dedicado a guardar silencio junto a él.

 

—Oh, no es nada— Soltó repentinamente –Es solo que así de concentrado no pareces ni de cerca el Himchan que yo no conozco.

—¿Ah, sí?— La sonrisa del menor se alzó altiva, mirando desafiante ese rostro masculino y divertido que lo analizaba –Entonces deberías sentirte afortunado Yongguk, tienes a dos Himchan a tu disposición.

 

—Oh…— Se fingió aturdido Bang –Creo que esa es demasiada responsabilidad y martirio por igual.

Himchan rio, abiertamente y a carcajadas —…Idiota.

 

Pero cuando esos ojos volvieron a fijarse en su trabajo, Yongguk suspiró, con sus ojos puestos en aquel computador que le rebotaba los resultados una y otra vez.

 

—Bang— La voz del menor se escuchó luego de un rato, cuando él giro, Himchan no lo miraba y parecía inmerso todavía en aquel microchip –No te atrevas a hacer algo idiota como desaparecer— Entonces esos ojos de Kim lo atravesaron con una advertencia suave que se escurría en medio de su sonrisa –Porque sería capaz de seguirte hasta el mismo infierno si lo haces.

 

Esta vez fue Bang quien rio, las pinzas de Himchan señalándolo amenazadoramente y él divertido con aquella imagen que el otro le regalaba de repente. Tan sutil y agradable que era estúpido pensar en huir de él, aunque no fuera capaz de decirlo, porque bueno… Las palabras y gestos afectuosos, no solían llevarse muy bien con él.

 

 

 

Cuando Youngjae despertó esa mañana tuvo la impresión de que las cosas no sucederían con normalidad en el laboratorio. Fue como un presentimiento extraño que se alojó en su pecho y se instauró lo suficiente como para quitarle el apetito y hacerlo llegar hasta su lugar de trabajo con parsimonia.

 

Pero sus dudas se confirmaron desde el momento en que junto a Daehyun lograron llegar hasta Bang.  El mayor tipiaba velozmente sobre el teclado, como si intentara hacerlo lo más pronto posible, con su ropa un poco desarreglada y su rostro cansado ante la noche sin dormir que seguro se le atribuía.

 

Los pasos de ambos fueron sutiles, con su mirada relegada y tratando de analizar lo que ahí ocurría. Pero Yongguk no notaba su presencia todavía y si lo hizo no dio señas de ello.

 

—Yongguk…— Llamó con cuidado, mientras las cámaras de seguridad verificaban todo a su alrededor y un par de capsulas se encendían solas, trabajando al conjunto con Bang. —¿Estás usando a CERN?

—Nos encontramos en una incursión importante, doctor.

 

La voz de la computadora hizo a Youngjae confirmar sus sospechas. Pero aún así todo parecía extraño y no fue hasta que estuvo cerca de Yongguk que notó que el prototipo de encapsulación se encontraba encendido y que parecía estar trabajando.

 

—Yongguk ¿qué demonios estás haciendo?

 

Daehyun sonó alterado, empezaba a reconocer los procedimientos y sus ojos miraban ávidos cada detalle frente a él. Pero la respuesta no llegó inmediatamente y su compañero demoró en darle una respuesta mientras terminaba de tipiar y levantaba la mirada cada tanto.

 

—No lo van a creer.— Habló por fin el mayor. –Pero al parecer durante el tiempo que Himchan y yo estuvimos ausentes alguien avanzó con el proceso de implantación de memoria y clonación en androides pre estructurados. Alguien terminó el trabajo que Himchan y yo estábamos a punto de concluir.

 

Youngjae tragó duro.

¿De qué demonios estaba hablando Yongguk? ¿Cómo había podido…?

 

—Ya está todo listo, doctor Bang— Oh, claro. CERN guardaba el registro de absolutamente todo. Sus ojos se posaron sobre el prototipo y Yongguk ensanchó su sonrisa. –En pocos minutos habremos finalizado.

—CERN no ha querido decirme a cargo de quien estuvo la finalización del proyecto, dice que su autor pidió estricta confidencialidad. Pero supongo que tendré averiguarlo por mi cuenta.

 

La sonrisa de Yongguk era tan ansiosa que por un momento Youngjae sintió que debía detenerlo, que todo se le estaba saliendo de las manos tan violentamente que el miedo finalmente se alojó en él. Himchan apenas tiene tres meses en coma, es imposible que Bang hubiera trabajado tan rápido en tan poco tiempo.

 

A menos que el idiota de Himchan hubiera…

 

—¡Hyung!— La voz de Daehyun se alzó, con un montón de papeles entre las manos y caminando velozmente hacía Bang quien lo miró sin reparo a pesar de que Jung tenía el entrecejo arrugado y los puños apretados –Detente por favor. Esto no está bien.

 

—Es la investigación que nos pidieron que desarrolláramos, yo solo la estoy concluyendo.

—¡Te estás involucrando!

 

Youngjae se alejó, con sus pasos cortos y directos hacía aquella cápsula alejada en la que los cables se conectaban y parecía trabajar sin descanso, lejos escuchaba las voces de Yongguk y Daehyun, solo pudo llegar y mirar el cuerpo que había dentro.

 

La estructura perfecta, una copia exacta de aquel compañero suyo que se aventuraba a jugar contra demasiadas creencias al mismo tiempo.

 

—Instalando memorias.

 

La voz de la computadora daba señales de cada cosa, la pantalla gigante procesó tantas imágenes, tan veloces que apenas pudo reconocer pocas mientras sus ojos parpadeaban una y otra vez, las agujas finas hacían choques en la sien de aquel humanoide dentro de la cápsula.

 

—Desarrollando y aplicando capacidades motoras y personalizadas.

 

Esta vez el forcejeó de los dos hombres detrás suyo lo hizo girar.

 

—Si tú no lo detienes lo haré yo.

 

Sin embargo los pasos decididos de Daehyun no lograron avanzar demasiado, esas manos fuertes y grandes lo sostuvieron firmemente y lo arrojaron lejos de los comandos, tan bruscamente que tal vez la intención fue menor y sin embargo el cuerpo de Jung se clavó agresivo contra el suelo e inmediatamente tuvo a Bang señalándolo amenazante, su mirada firme y su voz profunda.

 

—No te vuelvas a acercar.

—Hyung esto es incorrecto, estás violando las normas.

 

—Proceso al cuarenta por ciento.

 

CERN informaba y la adrenalina en el cuerpo de Yongguk crecía con el paso de los segundos.

 

—¡Youngjae has algo!

 

Pero el menor estaba aturdido y maravillado, un paso.

Un único paso para poder completar eso por lo que se habían esforzado tantos años.

 

¿Qué importaba si Bang estaba involucrándose demasiado?

Era solo un riesgo mínimo comparado con  la gracia de su trabajo culminado.

 

—Proceso al setenta y dos por ciento.

 

Daehyun continuaba en el suelo, sus manos apoyadas mientras Bang no parecía dispuesto a moverse de ahí, al menos no hasta que todo hubiera terminado al fin.

 

—Hyung por favor… Esto no es correcto.

 

—Proceso al noventa y cuatro por ciento

 

—¡No te puedo dejar hacerlo!

 

Las fuerzas de Jung se renovaron, su cuerpo se levantó impulsivo hacía los controles, tratando de esquivar el cuerpo grande de Yongguk, pero el mayor con la misma facilidad volvió a lanzarlo lejos y está vez su espalda se dio de llano contra uno de los pilares y un gemido ahogado abandonó su boca.

 

El cuerpo de Daehyun resbaló por el pilar y los ojos de Youngjae, parado frente a la capsula, parecieron brillar.

 

—Proceso completo. Reanimando estados visibles de prueba.

 

Esta vez los pasos de Bang fueron veloces y concretos. Directos hacia la zona de encapsulación. Youngjae lo vio todo de lejos, esos ojos confundidos del humanoide abriéndose y parpadeando velozmente como si les llegara la luz por vez primera.

 

La capsula se abrió y los cables soltaron el cuerpo inestable del humanoide que de inmediato perdió el equilibrio y cayó, sostenido de inmediato por los brazos de Bang que se apresuraron en sostenerlo El cuerpo desnudo del prototipo era blando todavía y Yongguk casi se perdió ante la visión.

 

—Bang…

 

Esa mano fría y suave tocó su rostro con un anhelo inesperado y el mismo Yongguk se perdió ante eso.

 

—Himchan…— Susurró casi sin medir el tono quebrado de su voz –Mi Himchan.

 

Y lo abrazó con todas las fuerzas que había tenido guardas para él y solo para él.

 

 

..:: Fin de la Segunda Parte ::..

Y si, aquí empezó lo extraño. En verdad me ha gustado escribir este capitulo. Espero que lo hayan disfrutado. La verdad es que por alguna razón me está gustando este tipo de temáticas demasiado profundamente.

Muchas gracias a todos los que dejaron sus comentarios y por supuesto el capitulo un poco más extenso, va a pedido de mi casi BETA → Alejandra xD

Nos vemos en el siguiente capitulo. Bye~!

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